Acusan a gendarmes de vender protección a reos en las cárceles


Indagan a cinco centinelas por red de corrupción.

por Patricio Carrera
 

El cambio de condenados a sectores menos conflictivos de la ex Penitenciaría de Santiago y darles protección, para que sus vidas no corrieran peligro, era otro de los “servicios” que, según la investigación de la Fiscalía Occidente, ofrecían cinco gendarmes detenidos por corrupción.

Los centinelas fueron arrestados el lunes y están siendo investigados, por su presunta participación en el ingreso de celulares y drogas a diferentes penales de Santiago, además de falsificar documentos para conseguir rebajas de penas para reos.

El cabo Carlos Barra era el supuesto encargado de captar a los familiares para cambiar a los presos al interior de la ex Penitenciaría y darles protección. La tarifa fluctuaba entre los $ 600 mil y el millón de pesos.

Barra, incluso, hablaba con otros reos para que protegieran al preso que había pagado por el traslado.

El funcionario, de acuerdo con la investigación, ofrecía reubicar a los reos que pagaran al sector de los presos evangélicos, el menos conflictivo de todos.

En una de las conversaciones telefónicas interceptadas a Barra, éste le asegura al familiar de un preso que está recluido en un área peligrosa de la ex Penitenciaría, que puede buscarle una solución, pero que para eso “hay que ponerse”.

De acuerdo con la investigación realizada por Seguridad de Gendarmería, Barra gestiona el traslado de otro preso desde la ex Penitenciaría hasta Colina I. Le dice a su contacto que este penal es “una tasa de leche” y lo termina de convencer, asegurándole que si sigue donde está, lo más probable es que termine muerto.

En otras conversaciones interceptadas, el gendarme les pide a familiares de los delincuentes celulares, whisky y computadores en pago por sus favores.

El grupo de cinco funcionarios detenidos también es investigado por la presunta venta de especies robadas en asaltos dirigidos desde la cárcel.

En las interceptaciones registradas al celular de Barra, un delincuente le pide que le gestione la venta de 27 toneladas de carne cargadas en un camión robado.

El gendarme le responde que va a hablar con sus contactos en la vega. También recurre a varios delincuentes para intentar vender la carga robada.

“La Madrina”

Las gestiones y contactos para el cambio de presos a diferentes penales, por lo cual los gendarmes cobraban, eran realizadas, según lo determinó Gendarmería, por María Angélica Cartagena, una imputada por tráfico de drogas, a quienes los gendarmes llamaban “La Madrina”.

Otro hecho que es investigado es que un delincuente pide a uno de los funcionarios investigados que le comprara “dos juguetes”, en alusión a armas de fuego.

El funcionario le dice que lo puede hacer y que después las armas se dan por perdidas, para que nadie detecte la irregularidad.

Ayer, la audiencia de formalización de los cinco gendarmes fue aplazada, debido al retraso en la llegada al tribunal del fiscal a cargo de la indagatoria.

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