Nueve muertos en dos atentados al sur de Afganistán tras la llegada de Panetta


Por Dan De Luce (AFP)  //

CAMP BASTION, Afganistán — El secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta, admitió este miércoles durante una visita a Afganistán, donde dos atentados dejaron nueve muertos, que el caso de los coranes quemados y la matanza de civiles por soldados estadounidenses “son profundamente inquietantes”.

Panetta aterrizó durante la mañana en Afganistán para una visita de dos días, y estimó sin embargo que estos incidentes no alejarán a Estados Unidos de su misión: vencer la rebelión de los talibanes y sus aliados de Al Qaida.

El secretario de Defensa inició su visita por Camp Bastion, una base militar de la provincia de Helmand, vecina de la de Kandahar, donde tuvo lugar la matanza de 16 civiles el domingo, el caso más grave en el que se ve involucrado un soldado estadounidenses en Afganistán en diez años de conflicto.

El sur de Afganistán es uno de los principales bastiones de los rebeldes talibanes, quienes juraron vengar a las víctimas de la tragedia. Panetta se reunió primero con responsables tribales de la región, a quienes intentó tranquilizar tras la matanza del domingo, acto de un hombres aislado, según la calificó Washington.

Estas conversaciones fueron “excelentes”, según el portavoz del Pentágono, George Little, pero quedaron inmediatamente en un segundo plano por un atentado cometido en una carretera de Helmand en el que nueve civiles murieron, según las autoridades locales. “El secretario Panetta les dijo que Estados Unidos permanecerá concentrado en su misión y que los acontecimientos recientes no nos disuadirán de llevarla a buen término”, agregó Little.

Panetta habló luego a las tropas estadounidenses en la base de Camp Leatherneck en donde los soldados que acudieron a escucharlo estuvieron obligados a dejar sus armas en la entrada del recinto cuando normalmente las conservan con ellos frente al secretario de Defensa.

Primero Panetta evocó la quema de ejemplares del Corán en una base estadounidense a fines de febrero, que había provocado una ola de manifestaciones anti estadounidenses en el país y que dejaron más de 40 muertos. Luego habló sobre la matanza del domingo.

“Cada uno de estos acontecimientos es profundamente inquietante”, estimó el jefe del Pentágono. Pero “no dejaremos que actos individuales socaven nuestra determinación” en la guerra de la fuerza internacional liderada por Estados Unidos contra los rebeldes talibanes, continuó. El secretario de Defensa viajó luego hacia Kabul, donde debe reunirse el jueves con el presidente, Hamid Karzai.

La multiplicación de los incidentes que implican a soldados estadounidenses en los últimos meses (matanzas, coranes quemados, vídeo que muestra a algunos soldados orinando sobre cadáveres, ataque de soldados afganos contra ellos) ha alimentado fuerte tensiones entre Washington y el gobierno de Kabul, al que sostiene en pie desde 2001 frente a la tenaz rebelión de los talibanes.

Esto complica las negociaciones, ya difíciles, en curso entre Washington y Kabul sobre las modalidades de la presencia estadounidense en Afganistán después de 2013, fecha en la que la fuerza de la OTAN (ISAF), dirigida por Estados Unidos, prevé haber retirado todas sus tropas de combate del país.

Hacia el mediodía, un atentado con moto bomba mató al menos a una personas e hirió a otras dos, todos miembros de los servicios secretos afganos, en Kandahar, capital de la provincia con el mismo nombre, según las autoridades locales. La ciudad se encuentra a unas decenas de kilómetros del distrito de Panjwayi, donde tuvo lugar la matanza del domingo que los talibanes juraron vengar.

Un poco más tarde, ocho civiles murieron en la explosión de una bomba colocada en una carretera en Helmand, según las autoridades locales. La ausencia de victoria militar clara frente a los talibanes y la multiplicación de incidentes recientemente han llevado a algunos dirigentes occidentales a evocar la posibilidad de una retirada militar anticipada.

Estados Unidos prevé desde el año pasado reducir el número de sus tropas de 90.000 soldados a 68.000 hasta finales de septiembre, y de retirar el resto progresivamente hasta fines de 2014. El miércoles, el presidente Barack Obama confirmó que las fuerzas de la OTAN en Afganistán pasarán a tener un papel de apoyo en 2013, tal como estaba planeado, antes de una retirada completa.

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