El islamista atrincherado en Toulouse murió resistiendo al asalto policial


Por Rémy Bellon y Alexandre Peyrille (AFP)  //

TOULOUSE, Francia — El islamista Mohamed Merah, autor de siete asesinatos en ocho días, murió este jueves de un balazo en la cabeza al enfrentarse con la policía de elite francesa que había irrumpido en el piso de Toulouse (sudoeste de Francia) donde permanecía atrincherado desde hacía 32 horas.

Merah, francés de origen argelino de 23 años, murió “de una bala en la cabeza” al tratar de abrirse paso con una pistola Colt .45 hasta una ventana de la vivienda situada en un primer piso, por la cual llegó a saltar, indicó el fiscal de París, François Molins.

Pero “cuando cayó, estaba muerto”, señaló una fuente policial, que precisó que el “yihadista” llevaba puesto un chaleco antibalas.

Tres agentes del cuerpo de élite de la policía, Raid, resultaron heridos en el furioso tiroteo que duró cinco minutos y en la cual se usaron unos 300 cartuchos. Otros dos policías habían resultado heridos en los tiroteos de las primeras horas del cerco de la vivienda.

La operación se inició a las 11H30 locales (10H30 GMT) cuando los policías, auxiliados por dispositivos de vídeo, entraron al apartamento situado en el barrio de la Côté Pavée de Toulouse. Avanzaron “paso a paso”, en prevención de eventuales explosivos, hasta topar con el joven que salió abriendo fuego desde el cuarto de baño, precisó el ministro anterior, Claude Guéant.

Un miembro del Raid, “que sin embargo está habituado a estas cosas, me dijo que no había visto nunca un asalto tan violento”, refirió Guéant, quien había señalado poco antes que Merah ya no hablaba de rendirse, como en las primeras horas del cerco, sino de morir “con las armas en la mano”.

Los hombres del Raid habían recibido órdenes de “hacer todo lo posible para detener a Mohamed Merah vivo” y “disparar sólo en caso de legítima defensa” y “precisamente por eso” el cerco se prolongó durante tantas horas, explicó por su lado el fiscal.

Merah reivindicó el asesinato de tres militares y de cuatro miembros de la comunidad judía, entre ellos tres niños, en tres ataques llevados a cabo en Toulouse y en la vecina Montauban entre el 11 y el 19 de marzo.

El fiscal Molins indicó que Merah había filmado todos los atentados y que la policía estaba analizando las imágenes.

“Se lo ve, durante su entrevista con el vendedor de motos (su primera víctima, el 11 de marzo), preguntarle si es militar y matarlo de dos balazos, mientras le decía: ‘Matas a mis hermanos, yo te mato a ti'”, indicó.

También “se lo ve matar (el 15 de marzo) a los militares de Montauban, durante una escena sumamente violenta”, y darse a la fuga en su moto “gritando ‘Alá Akbar'”, y perpetrar, tres días después, “la matanza en la zona de la escuela judía de Toulouse”, agregó.

Esa serie de crímenes sembró pavor y sacudió el panorama político de Francia, que dentro de un mes -el 22 de abril- celebrará la primera vuelta de la elección presidencial en la que el actual mandatario, Nicolas Sarkozy, espera obtener un segundo mandato.

“Estos crímenes no son los de un loco. Un loco es irresponsable. Estos crímenes son los de un fanático y de un monstruo”, declaró el presidente en un mítin de campaña en Estrasburgo (este).

“Buscar una explicación al gesto de este fanático, de este monstruo, dejar entrever la menor comprensión hacia él o peor aún, buscarle la menor excusa, sería una falta moral”, agregó.

El fiscal Molins relató que en las mediaciones con vistas a una rendición el islamista no expresó “ningún pesar”, salvo el de “no haber causado más víctimas”, y que se jactó de “haber puesto a Francia de rodillas”.

Guéant describió a Merah como alguien “vinculado a gente que se reivindica como cercana al salafismo y a la yihad” (la guerra santa islamista), que había recibido entrenamiento en la región fronteriza entre Pakistán y Afganistán.

Decía ser “un ‘muyahidín’ (combatiente de Dios), pertenecer a Al Qaeda, y haber querido vengar a los niños palestinos y castigar a las fuerzas armadas de Francia por sus intervenciones en el extranjero”, agregó.

Un grupo vinculado a la red Al Qaeda reivindicó las matanzas en un comunicado divulgado en internet y llamó a Francia a revisar su política “hostil” hacia los musulmanes.

El texto, firmado por la organización “Jund al Jilafah” (los soldados del Califato), que en el pasado reivindicó ataques en Afganistán y en Kazajistán, publicó el mensaje en el sitio Shamij, que difunde por lo general comunicados de Al Qaida.

La investigación de los asesinatos condujo a la detención de la madre de Merah, de su hermano Abdelkader, de 29 años, y de la novia de este último.

Inmediatamente después de la muerte de Merah, Sarkozy anunció medidas para reprimir la “apología del terrorismo” o el “llamamiento al odio y a la violencia” en la red internet, en viajes al extranjero o en las cárceles.

Estos delitos serán “castigados penalmente”, afirmó en una intervención en televisión. “A partir de ahora, toda persona que consulte páginas en internet que llaman a la violencia será castiga penalmente”, agregó.

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