Al menos un muerto y decenas de heridos en nuevas protestas tibetanas en China


Tras el suicidio «a lo bonzo» de 16 monjes el año pasado, continúan los disturbios en los condados tibetanos de Sichuan para reclamar independencia y más libertad religiosa

PABLO M. DÍEZ / PEKÍN
Día 24/01/2012

Año nuevo, problemas viejos. Quizás por ser el animal simbólico de China y todo un ejemplo de fuerza y poder, el recién estrenado año del dragón no ha traído la estabilidad a la convulsa región del Tíbet, donde muchos de sus habitantes suspiran por su independencia.

Según informa el Centro Tibetano para los Derechos Humanos y la Democracia (TCHRD), con sede en el exilio indio de Dharamsala, al menos una persona ha muerto por disparos de la Policía en los disturbios que tuvieron lugar el lunes en el condado de Luhuo (Drango en tibetano), situado en la provincia sureña de Sichuan. Junto al fallecido, identificado como un campesino llamado Yonten, tres monjes resultaron gravemente heridos.

Otras organizaciones defensoras de los derechos humanos, como la estadounidense Campaña Internacional por el Tíbet, elevan la cifra hasta tres víctimas mortales y decenas de heridos. “Estamos atendiendo a 32 heridos y dos de ellos se encuentran en estado crítico. Uno tiene una bala en la cabeza, pero nos da miedo llevarlos a un hospital por la fuerte presencia policial”, explicaba por teléfono a la agencia France Presse un religioso en el monasterio de Dragko, a un kilómetro del lugar de las protestas.

El Gobierno en el exilio calcula que los muertos podrían llegar a seis

Desde la ciudad india de Dharamsala, el Gobierno tibetano en el exilio calculaba que los muertos podían llegar a seis mientras Stephanie Bridge, de la ONG Free Tibet, denunciaba “el mayor tiroteo de tibetanos y el empeoramiento de la crisis desde la violenta revuelta que estalló en marzo de 2008”, poco antes de los Juegos Olímpicos de Pekín. Como siempre, y debido al control del régimen chino sobre el Tíbet y sus zonas colindantes, resulta imposible verificar dichas cifras de forma independiente.

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores reconoció este martes los incidentes, de los que culpó a “docenas de manifestantes, algunos armados con cuchillos, que destrozaron tiendas en Luhuo, tiraron piedras y destruyeron vehículo”. En declaraciones a la agencia estatal Xinhua, el portavoz de Exteriores, Hong Lei, aseguró que “un miembro de la turbamulta resultó muerto y otros cuatro heridos en el choque, así como cinco policías, pero el orden ha sido restablecido y las autoridades están investigando los disturbios”.

Manifestación por la libertad

Los grupos pro-tibetanos insisten en que la refriega comenzó cuando una manifestación de 10.000 personas se plantó ante la sede del Gobierno local para denunciar la falta de libertad religiosa. La versión oficial del régimen de Pekín difiere y culpa de los disturbios a un grupo de monjes tibetanos que estaban repartiendo panfletos independentistas y anunciando una nueva inmolación. El año pasado, al menos 16 monjes se quemaron “a lo bonzo” para protestar contra lo que consideran la ocupación china del Tíbet y reclamar el regreso del Dalai Lama, exiliado desde la fallida revolución de 1959.

Junto a dichos incidentes, la Policía también ha sellado el conflictivo condado de Aba (Ngaba en tibetano), a 300 kilómetros de distancia, por unos disturbios similares. Ambas localidades se localizan en la prefectura de Ganzi, una zona que fue desgajada del Tíbet y unida a la provincia de Sichuan.

Tíbet lleva desde el s. XIII bajo el control de sus dinastías imperiales

Al igual que otras regiones fronterizas con China, como Xinjiang, el Tíbet ha permanecido desde el siglo XIII bajo el control de sus dinastías imperiales cada vez que éstas podían someterlas. Cuando no, eran independientes “de facto” pero sin gozar de ningún reconocimiento internacional.

En la primera mitad del siglo XX, así ocurrió durante los convulsos años que sufrió China entre la caída del último emperador, Pu Yi, en 1912, la instauración de la primera república del doctor Sun Yat-sen (1912-1949), la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial (1931-45) y, finalmente, la contienda civil entre el Generalísimo Chiang Kai-shek, del Kuomintang, y el revolucionario comunista Mao Zedong (1945-49). Nada más expulsar al Generalísimo a Taiwán y alzarse con el poder, el “Gran Timonel” mandó a sus tropas rojas ocupar el Tíbet. “Liberar”, según la propaganda del régimen de Pekín. Una diferencia de opiniones aún no resuelta 62 años después.

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