François Hollande, el inesperado ascenso de un antihéroe


Por Sofia Bouderbala (AFP)  //

PARÍS — El socialista François Hollande, que encabeza la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, era visto como un político blando e inexperimentado, pero se mostró constante y supo ganar credibilidad, capitalizando el rechazo al presidente saliente, Nicolas Sarkozy.

Tras conocerse el resultado de la primera vuelta, Hollande dijo que las elecciones mostraron dos hechos principales: el primero, que “yo soy el mejor situado para ser el próximo presidente” y, el segundo, es una “sanción” al presidente Nicolas Sarkozy, a quien se enfrentará en la segunda vuelta el 6 de mayo.

“El cambio está ya en marcha y nada lo detendrá”, añadió proponiendo “reorientar Europa por el camino del crecimiento y el empleo”, tras prometer en la campaña que si es elegido, renegociará el tratado de austeridad fiscal aprobado por la casi totalidad de los países de la UE en marzo.

El candidato socialista reconoció él mismo durante la campaña que la adhesión de los franceses a su candidatura “vino progresivamente”. Él encarna una alternativa a Sarkozy y la esperanza para la izquierda de volver al poder por primera vez en 20 años.

“El próximo jefe de Estado debe ser lo contrario de Nicolas Sarkozy”, recalca François Hollande, de 57 años de edad. Más allá de las divergencias políticas, todo opone el candidato socialista al presidente saliente, del que él recusa “la exhibición permanente” y denuncia que “no ha cesado de indisponer la mitad de Francia contra la otra mitad”.

Hollande asume el calificativo de “antihéroe” que le dio el diario español El País y promete “una presidencia modesta para el que la ejerce, pero ambiciosa para el país”.

Hace dos años que Hollande recorre el país, dos años que trabaja su imagen. El hombre afable quiere mostrarse sólido y “tenaz”, su principal cualidad, según su amigo el ex ministro Michel Sapin.

Para François Hollande, la presidencia tiene una dimensión simbólica. Símbolo de voluntad y de moral.

En el plano moral, afirmó que que “quiere que la acción del Estado vuelva a ser ejemplar”, criticando la “tendencia personalista” y la “exhibición permanente” del presidente saliente.

En vísperas de los comicios se mostró prudente -“nada está decidido”-, pero repitió con convicción: “estoy preparado para presidir Francia”.

“Se ha transformado y ha forjado su destino”, afirma de él el ex primer ministro Lionel Jospin, a quien Hollande sucedió como líder del Partido Socialista en 1997 (por 11 años) y que lo asoció estrechamente con todas las decisiones cuando gobernaba. Una manera de decir que la falta de experiencia gubernamental del candidato socialista no es un problema. Obama “tampoco había gobernado nunca” antes de ser presidente, recuerda el interesado, que hace hincapié en sus mandatos electos: alcalde, diputado y presidente del departamento de Corrèze.

Hollande, de quien se apreciaba el humor, era considerado entre los socialistas como un “indeciso”, “incapaz de zanjar”, hasta el punto que algunos de sus compañeros lo apodaban “flanby” (‘flan con caramelo’). En cambio, sus viejos amigos ven en su voluntad de consenso una “capacidad de reunir”, una síntesis de prudencia y audacia.

¿Qué oculta esa apariencia lisa? Su compañera, la periodista Valérie Trierweiler, afirma que “lo que se ve de él es verdad. No hay un Hollande escondido”. “Inasible”, resume su hijo Thomas, que considera que tal es la marca de un “hombre libre”, “verdadero optimista” y “estratega” que quiere comprender a los otros pero también verlos venir.

De 57 años de edad, nació en el seno de una familia burguesa de provincia en Ruán (noroeste). Estudió en la ENA, prestigiosa escuela de administración y vivero de la élite política francesa. Allí conoció a la que fue su compañera durante 25 años y madre de sus cuatro hijos, Ségolène Royal. En 2007, fue ella la candidata de los socialistas a la presidencia.

Y hasta el año pasado, todo el mundo pensaba que en 2012 sería el turno del ex presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn. La detención de éste en Nueva York en mayo pasado acusado de agresión sexual lo borró definitivamente del mapa político francés, dejando así vía libre a Hollande.

Socialdemócrata asumido, europeo convencido, Hollande promete reforma fiscal y justicia social y ahora se lo considera creíble.

¿Qué pasó en el año transcurrido desde el anuncio de su candidatura?,”Ustedes tienen a la misma persona delante. Hace un año era un candidato. Hoy, la diferencia es que yo puedo ser presidente”, dijo justo antes de la primera vuelta.

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