Las claves para entender los delitos de Precht “contra el sexto mandamiento”


La abogada Ana María Celis explicó los alcances de la decisión de Ezzati en Cooperativa.

Según su impresión, deben haber aparecido delitos contra menores de edad.

La abogada experta en derecho canónico Ana María Celis afirmó en Una Nueva Mañana que el envío de los procesos de los sacerdotes Cristián Precht y Alfredo Soiza-Piñeyro desde el Arzobispado de Santiago a la Congregación para la Doctrina de la Fe es una señal de que “estamos ante delitos contra el sexto mandamiento, que es en el rango más amplio de conductas sexuales indebidas”.

Este jueves el Arzobispado de Santiago informó que los casos de ambos presbíteros fueron traspasados a la Santa Sede, al escapar de la competencia de la Diócesis de Santiago que llevaba la investigación. Además afirmó que las denuncias tienen verosimilitud y apuntan a “delitos más graves” reservados a la mencionada Congregación.

La abogada Celis expuso que “de todos los pecados que uno puede cometer, algunos son delitos para la Iglesia, particularmente para los clérigos, porque tienen obligaciones especiales. De los delitos que pueden cometer los clérigos hay algunos que se reservan a la Congregación para la Doctrina de la Fe“.

Su interpretación del documento emitido por Ezzati es que “en la investigación que realizó el padre Marcelo Gidi hubo la inquietud de que habría delitos respecto a mayores de edad, pero lo que uno intuye es que había indicios suficientes para que se iniciara un proceso diocesano, sin intervención de la Congregación y que luego durante la instrucción de ese proceso diocesano sí concurrieron personas que habrían sido menores de edad en el momento de los hechos y lo que corresponde ahí es que vaya la investigación a la Congregación para la Doctrina de la Fe“.

Celis agregó que “el abuso de autoridad no es facultad de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Si va a esa instancia y están pidiendo la derogación de la prescripción y habla de mayores y menores de edad, estamos ante delitos contra el sexto mandamiento (N. de la R: ‘No cometerás actos impuros’), que es en el rango más amplio de conductas sexuales indebidas”.

Lo mismo ocurrió en el caso Karadima, recordo Celis: “También era diocesano hasta que apareció una víctima menor de edad, en abril de 2010, entonces el cardenal Francisco Javier Errázuriz lo mandó a la Congregación de la Doctrina de la Fe”.

La abogada dijo que no son excluyentes las investigaciones clericales y penales: “A la justicia civil que vaya todo lo que tenga que ir. Si es un tema respecto del ministerio sacerdotal el Estado no puede intervenir. Y por lo tanto si se impusiera una sanción penal el Estado, el sacerdote podría seguir celebrando misa donde fuera“.

En cuanto a la figura de Precht como figura importante de la defensa de los Derechos Humanos en Chile, Ana María Celis afirmó que “es imprescindible recordar que tenemos que centrarnos en las víctimas y esta inquietud por reparar a personas que han sido dañadas. En este momento tenemos que hacer un esfuerzo por ir aprendiendo que el gran tema acá es acompañar y acoger a las víctimas, sea quien sea el eventual victimario“.

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