Fallece el primer ministro de Etiopía


– Fallece el primer ministro Meles Zenawi, “último emperador de Etiopía”

– La muerte del primer ministro Meles Zenawi sume a Etiopía en la incertidumbre

– Tristeza e interrogantes en Adis Abeba tras la muerte de Meles Zenawi

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Fallece el primer ministro Meles Zenawi, “último emperador de Etiopía”

Por Jenny Vaughan (AFP)  //

ADÍS ABEBA — El primer ministro etíope, Meles Zenawi, fallecido la noche del lunes, según un portavoz del Gobierno, era un ex líder guerrillero, considerado un autócrata por sus opositores y visionario por sus seguidores, como los emperadores históricos de Etiopía.

“El primer ministro Meles Zenawi falleció ayer (lunes) a medianoche”, anunció este martes Bereket Simon, portavoz del Gobierno etíope, sin proporcionar más detalles sobre la enfermedad que sufría Meles. Un portavoz de la Comisión Europea precisó que el mandatario falleció en Bruselas.

El cadáver fue repatriado en avión y llegó este martes a Adís Abeba, donde lo esperaban responsables políticos, militares, religiosos y diplomáticos, así como una muchedumbre. El ataúd, cubierto con la bandera etíope, fue bajado y montado en un coche en la pista del aeropuerto, al son de una fanfarria militar.

Meles Zenawi, de 57 años y peso pesado de los líderes africanos, dirigía Etiopía con mano de hierro desde que en 1991 tomó el poder al frente de una guerrilla que hizo caer al régimen del dictador Mengistu Hailé Mariam.

El fallecimiento de Zenawi provocó consternación entre los principales dirigente mundiales.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó su “tristeza” ante la noticia y manifestó su “admiración” por la política de lucha contra la pobreza llevada a cabo por Meles Zenawi.

“Supe con tristeza de la muerte del primer ministro etíope Meles Zenawi”, quien “merece ser saludado por su contribución de larga data al desarrollo de Etiopía, en particular por su compromiso inclaudicable en favor de los pobres”, dijo Obama en un comunicado.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, presentó “sus condolencias al pueblo etíope” por la muerte de un “verdadero amigo” de Israel, donde viven más de 120.000 judíos de Etiopía.

Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon saludó el “liderazgo excepcional” de Meles Zenawi en África.

Este hombre austero entró en el club de los dirigentes africanos en el poder desde hacía más de veinte años tras una aplastante victoria en las elecciones de 2010, donde consiguió el 99% de los votos.

No había cumplido todavía los 25 años cuando sus compañeros de armas lo auparon a la jerarquía del FPLT (Frente Popular de Liberación de Tigré) en 1979, tan solo cinco años después de haber abandonado sus estudios de medicina para unirse a la rebelión de Tigray, al norte del país.

Nacido el 8 de mayo en Adua (norte), Meles Zenawi ocupó primero las funciones de presidente de la República (1991-1995), antes del cambio de Constitución que convirtió a Etiopía en un régimen parlamentario.

Formaba parte, junto con el ruandés Paul Kagame y el ugandés Yoweri Museveni, de la generación de dirigentes africanos llegados al poder a finales de los años 80 y principios de los 90 en los que Bill Clinton, presidente de Estados Unidos en aquel momento, veía a los posibles “dirigentes del renacimiento” africano.

Con el paso de los años, Meles convirtió su país en un aliado clave de Estados Unidos en la lucha contra el extremismo en el Cuerno de África.

“Es el último emperador de Etiopía” dijo de él hace varios años un exdiplomático etíope. “Para Meles Zenawi, el poder continúa siendo una especie de mito, con una auténtica dimensión mística, porque se encuentra en la misma situación que los emperadores del pasado, llegados al poder por las armas, y porque desprende esa aura de poder”.

A finales de la última década, Meles Zenawi se convirtió en el principal negociador del continente sobre el cambio climático y desde 2007 era presidente de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD).

A pesar de ello, Etiopía continúa siendo uno de los países más pobres del mundo. Su población, explican los observadores, no se benefició de los programas de desarrollo: en el mundo rural no se sienten todavía los planes masivos de electrificación regional.

El país es acusado regularmente de violaciones de los derechos humanos contra los grupos de la oposición o los periodistas.

En julio, cuando se dio a conocer la hospitalización de Meles en Bruselas, una fuente diplomática remarcó que su desaparición tendría serias consecuencias para la región más inestable del Cuerno de África.

“Supo imponer su autoridad a sus vecinos” y es un “polo de estabilidad entre Sudán, Eritrea y Somalia”, explicó la fuente.

Los mandatos de Meles estuvieron marcados por una guerra fronteriza muy mortífera con Eritrea entre 1998 y 2000 y dos intervenciones militares en Somalia, la primera de finales de 2006 a principios de 2009 y la segunda desde finales de 2011.

Tras la muerte de Meles, el viceprimer ministro etíope, Hailemariam Desalegn, asumirá el poder de forma interina, anunció este martes el portavoz Bereket Simon.

Meles Zenawi no aparecía en público desde junio y su salud era objeto de numerosos rumores.

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La muerte del primer ministro Meles Zenawi sume a Etiopía en la incertidumbre

(EFE)  //

Adis Abeba, 21 ago (EFE).- La muerte del primer ministro etíope, Meles Zenawi, a la cabeza del país desde 1991, provocó hoy una sensación de incertidumbre en Etiopía, que ha declarado un luto nacional cuya duración todavía se desconoce.

El país africano, potencia económica regional pero con un cuestionable historial en materia de derechos humanos, tampoco sabe aún la fecha del funeral por el primer ministro, que acumulaba poderes propios de un jefe de Estado.

Por el momento, el viceprimer ministro y titular de Exteriores, Hailemariam Desalegn, ejercerá como primer ministro en funciones hasta el final del mandato del difunto, que debe concluir en 2015.

Zenawi, que murió el lunes por la noche en un hospital de Bruselas tras una larga enfermedad aún no especificada, deja un gran vacío en África con su fallecimiento, ya que era uno de los líderes africanos que más alto habló por los intereses del continente en el mundo.

Aliado de Occidente, el mandatario participó en la lucha global contra el terrorismo con el beneplácito de Estados Unidos, que le apoyó en 2006 contra la supuesta amenaza fundamentalista de la Unión de Tribunales Islámicos en Somalia, y en su actual incursión en territorio somalí contra los radicales islámicos de Al Shabab.

Está previsto que los restos del fallecido líder lleguen hoy al Aeropuerto Internacional de Bole, en Adis Abeba, trasladados por un avión de la aerolínea nacional etíope desde Bruselas.

Según la prensa local, el cuerpo será llevado al Palacio Nacional escoltado por generales del Ejército etíope.

Mientras tanto, el Gobierno trabaja para convocar al Parlamento, encargado de investir a Hailemariam.

“De acuerdo con la Constitución de Etiopía, el viceprimer ministro jurará el cargo ante el Parlamento pronto (…) y empezará como primer ministro en plenitud”, dijo el portavoz gubernamental, Bereket Simon.

Precisamente, Simon ya indicó el pasado julio que Zenawi se recuperaba de una enfermedad provocada por el “agotamiento”.

El portavoz del Gobierno compareció entonces ante los medios después de que circularan informaciones que apuntaban a que el primer ministro estaba ingresado en situación crítica en un hospital de Bruselas.

Los rumores sobre la salud de Zenawi se desataron a raíz de su ausencia en las reuniones de la XIX Sesión Ordinaria de la Asamblea de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana (UA), de la que era anfitrión en Adis Abeba, el mes pasado.

Numerosos líderes, africanos y occidentales, lamentaron la muerte de quien ha sido denominado como “hijo predilecto de África” por el presidente de la Comisión de la UA, Jean Ping.

Además, sus aliados destacaron la labor que Zenawi desempeñó en el crecimiento económico de Etiopía, hasta convertirlo en una de las potencias regionales, a pesar de las abismales diferencias sociales y económicas dentro de sus fronteras.

Pero el jefe del Gobierno contaba con un número similar de seguidores y de detractores.

Así, sus opositores lo recordaron hoy como un líder autoritario y opresor, y pidieron que el fallecimiento del primer ministro etíope sirva para cambiar el futuro del país.

“Su gobierno apartó a las voces disidentes, desmanteló la prensa independiente, obstruyó a las organizaciones de defensa de los derechos humanos y asfixió a la oposición política”, aseguró Amnistía Internacional (AI) en un comunicado firmado por Claire Beston, investigadora para Etiopía.

En un punto intermedio se manifestó el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien, a pesar de enviar sus condolencias y prometer ayuda al país aliado en el futuro, conminó a las autoridades a “aumentar su apoyo al desarrollo, la democracia, la seguridad, los derechos humanos y la prosperidad de su pueblo”.

Zenawi dirigió Etiopía desde 1991 (hasta 1995 como presidente, después como primer ministro), cuando derrocó al gobierno de Mengistu Haile Mariam, líder de la Junta Militar que controló el país desde la muerte del emperador Haile Selasie, en 1974, a 1987.

El deceso de Meles Zenawi deja abierto un interrogante sobre el futuro de Etiopía, una economía que emerge con fuerza pero cuya población vive en condiciones precarias y ha sido muchas veces silenciada.

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Tristeza e interrogantes en Adis Abeba tras la muerte de Meles Zenawi

Por Jenny Vaughan (AFP)  //

ADÍS ABEBA — Etiopía, de luto por la muerte de su primer ministro Meles Zenawi, que permaneció 21 años en el poder y fue uno de los hombres clave de la política del Africa oriental, prepara la sucesión de este aliado de Occidente en una de las regiones más inestables de África.

Aunque por el momento el viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores Hailemariam Desalegn, de 47 años, ha asumido la tarea, conforme al artículo 75 de la Constitución, nadie ha dado ninguna pista sobre la sucesión de Meles Zenawi, la encarnación de un poder casi absoluto desde 1991.

Este jueves, el Parlamento celebra una sesión extraordinaria para que el viceprimer ministro preste juramento, pero no hay información sobre la duración de esta interinidad ni sobre la posibilidad de que se elija un nuevo primer ministro.

El artículo 72 de la Constitución estipula que éste es elegido entre los diputados de la Cámara del Pueblo, por un mandato correspondiente a la duración del de la Cámara. Pero la Carta Magna no dice nada sobre el caso de imposibilidad o de vacío, dajando abiertas las puertas a toda especulación.

“Estamos en un régimen muy personalizado, donde no existe ningún sistema de sucesión. Lo que está en el papel es totalmente teórico. La realidad del poder está totalmente en manos del primer ministro”, subrayó recientemente, antes de la muerte de Meles, un especialista de la región que pidió el anonimato.

Lo que sí parece seguro es que lo “que ocurra en las próximas semanas en Etiopía afectará al paisaje económico, político y la seguridad del Cuerno de África por años”, dice Jason Mosley, del centro de reflexión Chatham House.

El poder etíope reposa en la coalición del Frente Popular Democrático Revolucionario Etíope (EPRDF), que se articula esencialmente en torno al Frente Popular de Liberación del Tigre (TPLF), antigua guerrilla de Meles.

Muchas incertidumbres rodean la sucesión de Meles, pero entre los escenarios que se presentan figura el de ver a los grupos rebeldes que amenazan el poder, aprovecharse de la situación para imponerse.

Entre ellos, el Frente Naciuonal de Liberación de Ogaden (ONLF), que reclama la independencia de la región de Ogaden (sureste), de mayoría somalí, y el Frente de Liberación de Oromo (OLF) -los Oromo son la etnia mayoritaria del país-, que luchaba ya contra el régimen de Mengistu.

Pero mientras se resuelven los interrogantes sobre el futuro, la muerte del primer ministro ha impactado a los etíopes. Muchos habitantes de la capital hicieron vigilia en la noche del miércoles en la calle con velas y retratos de este aliado de Estados Unidos en la lucha contra el extremismo islamista en la región.

Una larga procesión siguió al cortejo fúnebre que transportaba el cuerpo sin vida del primer ministro desde el aeropuerto al Palacio Nacional, su residencia oficial, donde permanecerá hasta sus funerales, para los que no hay todavía fecha.

Hasta entonces, el país ha decretado luto nacional.

“Etiopía ha perdido a su gran jefe”, titula el diario en amárico Addis Zemen, mientras los cafés y los comercios de la ciudad, radios y televisores cubren a todo volumen al muerte del primer ministro.

Los habitantes, interrogados el miércoles manifestaban su tristeza, incluso aquellos que admitían que Meles, considerado en el extranjero a la vez como un visionario y un autócrata, habrá dejado recuerdos contradictorios.

Para Mukemil Elias, comerciante de 32 años, el dirigente mejoró considerablemente las infraestructuras del país, en particular las carreteras y las escuelas, pero reconoce que su legado en materia de derechos humanos deja mucho que desear.

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