Violencia en Sudáfrica


– Zuma visita la mina de Marikana para defender su gestión tras la masacre

– Sudáfrica prepara homenaje nacional a los 44 muertos de mina de Marikana

– La tensión se aplaca en la mina sudafricana de Marikana tras la matanza policial

– El gobierno sudafricano pide la suspensión del ultimátum en la mina de Marikana

– La empresa sudafricana afirma que echar a los mineros no mejorará la situación

– La huelga de Marikana amenaza con extenderse a otras minas en próximas horas

– Violencia en Sudáfrica

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Zuma visita la mina de Marikana para defender su gestión tras la masacre

(EFE) //

Marikana (Sudáfrica), 22 ago (EFE).- El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, visitó hoy el poblado minero de Marikana, casi una semana después de la masacre en la que murieron 34 trabajadores por disparos de la Policía, en un intento de defender su gestión y calmar los ánimos de los mineros, en huelga desde hace doce días.

Zuma llegó al poblado de Marikana, a un centenar de metros del lugar de la masacre, acompañado de un fuerte dispositivo policial y rodeado de gran tensión, para dirigirse a los huelguistas, que ayer le recriminaron que no hubiera acudido aún a la explotación minera.

Ante tres mil trabajadores, los líderes sindicales recordaron al presidente cómo la Policía abrió fuego contra ellos el jueves pasado en esa mina de platino, situada a unos 100 kilómetros de Johannesburgo.

Los mineros mostraron a Zuma casquillos de bala disparadas por los agentes, así como prendas manchadas de sangre, que recogieron en el lugar de la matanza.

“No tiene sentido volver a trabajar en estas mismas condiciones”, afirmaron los sindicalistas, que reclaman un sueldo mensual de 12.500 rands (1.250 euros), frente a los 4.000 rands (400 euros) que cobran en este momento.

El jefe de Estado, que se dirigió a los empleados en xhosa, la lengua mayoritaria de los huelguistas, aseguró que regresó a Sudáfrica desde Mozambique, donde debía asistir a una cumbre africana el viernes pasado, en cuanto tuvo noticias de la situación.

“Quiero que sepáis que el Gobierno jamás planeó la muerte de los mineros, ni se reunió con la empresa para planear una matanza”, aseguró Zuma, en respuesta a las acusaciones de los huelguistas.

El mandatario aseguró que trasladará las demandas de los trabajadores a la compañía Lonmin, propietaria de la mina de platino de Marikana.

“No he hablado con ellos aún porque quería hablar con vosotros primero”, añadió el gobernante.

Al término de la reunión, varios mineros aseguraron a Efe que la visita del jefe de Estado no resultó convincente.

“Es demasiado tarde. Vamos a seguir en huelga. Zuma no es la solución”, dijeron los mineros, bajo condición de anonimato.

La asistencia a la mina de Lonmin descendió hoy a un 31 por ciento, dos puntos menos que ayer, y el absentismo entre los picadores, que iniciaron la huelga, llegó al 87 por ciento, informó a Efe un portavoz de la empresa británica.

Lonmin anunció que las instalaciones permanecerán cerradas mañana, debido a que este jueves, justo cuando se cumple una semana de la tragedia, se celebrará una ceremonia de duelo en recuerdo de los fallecidos.

Un total de 44 personas han muerto hasta hora en la mina de Marikana.

El conflicto laboral se extendió hoy a otras dos minas en las inmediaciones de Marikana.

Los trabajadores de otras cuatro explotaciones cercanas a Lonmin están también manteniendo reuniones para preparar posibles acciones sindicales.

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Sudáfrica prepara homenaje nacional a los 44 muertos de mina de Marikana

Por Susan Njanji (AFP)  //

JOHANNESBURGO — Las autoridades sudafricanas se preparan para honrar el jueves la memoria de los 44 trabajadores muertos de la mina de platino de Marikana, 34 de ellos a manos de la policía, pero el conflicto social sigue sin resolverse y la huelga se extiende.

Una huelga como la de Marikana se llevaba a cabo el miércoles en una mina vecina de Royal Bafokeng Platinum, que emplea a 7.000 personas, asentada en la mas rica reserva mundial de platino, cerca de la municipalidad de Rustenburg, donde un renovado estadio albergó partidos del Mundial de fútbol 2010.

La dirección de esta mina indicó a la AFP que “los empleados no vinieron a trabajar”, aunque “la situación es tranquila”.

Unos 600 huelguistas se congregaron ante la mina, donde fueron también desplegados cuatro furgones policiales, constató un fotógrafo de la AFP.

También era tranquila este miércoles la situación en Marikana, escenario de una huelga salvaje que degeneró en rivalidades intersindicales, que causaron 10 muertos, entre ellos dos policías, antes de la intervención el 16 de agosto de las fuerzas de seguridad, que abrieron fuego contra los huelguistas dejando 34 muertos.

El martes, la dirección del grupo británico Lonmin, que gestiona Marikana, había decidido –bajo presión del gobierno sudafricano– respetar una tregua durante el período de duelo nacional de una semana decretado tras la matanza. Lonmin renunció así de momento a su amenaza de despedir a los huelguistas.

El presidente sudafricano Jacob Zuma acudió el miércoles por la tarde al encuentro de los huelguistas de Marikana, y dirigiéndose a unos 2.000 mineros, hizo un llamado a la tranquilidad.

“Las huelgas son usuales en Sudáfrica, y están protegidas por la Constitución. Los que dicen que nuestro gobierno dio la orden de matar, están mal informados, jamás la policía atacaría a quienes representamos”, aseguró Zuma, quien añadió que esperaba los resultados de una comisión de investigación sobre la matanza.

Por otra parte, el secretario general de la presidencia sudafricana, Collins Chabane, en una entrevista a una radio pública, afirmó que “se ha programado una ceremonia de homenaje en Marikana”.

No habrá funerales colectivos, pues los cuerpos sin vida de los huelguistas han sido entregados a sus familias, que viven a menudo lejos de la mina de Marikana, situada a una hora y media de carretera al oeste de Johannesburgo, la capital económica del país.

Otra ceremonia está prevista en Mthatha (Cabo oriental), la ciudad más próxima del pueblo de Nelson Mandela, en el sur rural del país de donde proceden muchos de los mineros muertos.

“La mayoría procede de zonas rurales, es por ello que el Cabo oriental prepara una ceremonia”, precisó Chabane, que agregó que “en todo el país se celebrarán ceremonias”.

La mayoría de los huelguistas muertos eran trabajadores migrantes, aunque uno solo era extranjero, de Lesotho, minúsculo país enclavado en el inmenso territorio sudafricano.

Las banderas ondean a media asta desde el lunes, inicio de la semana de duelo nacional decretada por el presidente Jacob Zuma, cuyo gobierno está acusado de no haber prevenido el drama y de haber gestionado de manera torpe la crisis.

“No queremos que las ceremonias de homenaje se politicen”, dijo Chabane, quien no precisó si habrá representantes del gobierno en alguna de las ceremonias el jueves.

Otra mina de plantino está también sometida a la presión de sus empleados en Thembelani, explotada por el gigante anglo-sudafricano Anglo American Platinum (Amplats).

Desde hace meses, la producción de platino en Sudáfrica, principal productor mundial, vive fuertes tensiones exacerbadas por la crisis mundial, y que ilustran las malas prácticas sociales heredadas del pasado que persisten en el sector minero.

En Marikana, que emplea en total a 28.000 trabajadores, el drama se gestó tras las reivindicaciones salariales de 3.000 barreneros, que efectúan el trabajo más peligroso.

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La tensión se aplaca en la mina sudafricana de Marikana tras la matanza policial

Por Sibongile Khumalo (AFP)  //

MARIKANA, Sudáfrica — La tensión parecía remitir este martes en la mina sudafricana de Marikana, cuya dirección anunció que ya no despedirá a los huelguistas, cinco días después de que la policía acabara a tiros con la vida de 34 mineros.

Este martes por la mañana, un tercio de los mineros habían reanudado el trabajo, según la dirección de Lonmin, empresa encargada de la explotación de la mina, que invitó a los 25.000 empleados que no siguieron la huelga -de un total de 28.000- a volver a la mina, indicando que su seguridad estaba garantizada. Como cada día, en el exterior de la mina, centenares de hombres se congregaron mostrando su rechazo a reiniciar el trabajo.

“Nuestra posición no ha cambiado, no nos movemos, rehusamos ser intimidados por Lonmin”, aseguró Litha Mpula, que se describe como un “superviviente” de la matanza del 16 de agosto.

El lunes, la dirección de la mina de platino fijó a las 7h (5h GMT) de este martes la expiración de un ultimátum lanzado a los 3.000 trabajadores en huelga salvaje desde el 10 de agosto: o se reintegraban, o podían ser despedidos. Sin embargo, a esa hora, el secretario general de la presidencia de Sudáfrica, Collins Chabane, urgió a Lonmin a suspender su ultimátum hasta que todas las víctimas del tiroteo de la policía fueran identificadas y sepultadas.

Un poco mas tarde, el vicepresidente de Lonmin -tercer productor mundial de platino- confirmó haber recibido el mensaje del Gobierno. Incluso, horas después, anunció que respetaría el período de duelo de los mineros y que ninguna sanción se adoptaría contra los que no reanuden esta semana el trabajo.

De momento, no obstante, Lonmin no ha anunciado negociaciones sobre las reivindicaciones de los trabajadores huelguistas, que piden que su salario mensual sea triplicado (de 400 euros actuales a 1.250 euros).

El lunes, Lonmin negoció con el sindicato mayoritario NUM, pero no con el pequeño sindicato AMCU, que apoyó y alentó la huelga salvaje de los mineros.

Diez personas murieron en enfrentamientos entre sindicatos después de que la huelga comenzara el 10 de agosto, llevando a una violenta intervención de la policía el jueves pasado que costó la vida a otros 34 mineros.

Un debate extraordinario se celebra este martes en la Asamblea Nacional en El Cabo sobre esta matanza policial, la peor desde el fin del ‘apartheid’, en 1994.

El principal partido de oposición, Alianza Democrática, exigió en ese debate responsabilidades, y pidió la dimisión de la ministra de la Policía, así como de los sindicatos de mineros NUM y AMCU.

Su colega Susan Shabangu, ministra de Minas, apeló por su parte a las sociedades mineras a “redoblar esfuerzos” para mejorar la condición de sus empleados y compartir sus riquezas.

Por su parte, el joven tribuno sudafricano Julius Malema, excluido en abril del Congreso Nacional Africano (ANC, en el poder) anunció este martes que se querellará contra la policía por el tiroteo que provocó la muerte a los 34 mineros. “(…) Cuando se produce un asesinato, debe ser interpuesta una querella”, explicó Malema a la prensa.

Julius Malema, de 31 años, fue cuestionado en su partido por indisciplina por alejarse de las posiciones del ANC, adoptando posturas calificadas de populistas pero que tienen eco entre los marginados de la Sudáfrica post-‘apartheid’.

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El gobierno sudafricano pide la suspensión del ultimátum en la mina de Marikana

(EFE)  //

Marikana (Sudáfrica), 21 ago (EFE).- El ministro sudafricano de la Presidencia, Collins Chabane, reclamó hoy a la empresa Lonmin, propietaria de la mina donde han muerto 44 personas durante cerca de dos semanas de huelga, que suspenda el ultimátum que obliga a los mineros a volver al trabajo o afrontar el despido.

“Esperamos que entiendan la gravedad de la situación” en la mina de Marikana, a unos 100 kilómetros de Johannesburgo, declaró el ministro a la radio pública SAFM.

“Esperamos que consideren la suspensión del ultimátum, y creemos que aceptarán la propuesta. “Todo el mundo está preocupado por la situación”, subrayó Chabane, quien aseguró que la posibilidad de enfrentamientos entre piquetes y mineros es un temor real.

Un total de 44 personas han perdido la vida en enfrentamientos con la Policía y entre los propios mineros, en una huelga que llega hoy a su undécimo día.

Un portavoz de Lonmin aseguró a Efe que los trabajadores que no acudan hoy a trabajar no serán despedidos, pero afirmó que el llamamiento a la reincorporación es necesario para restituir la normalidad en la mina.

A falta de cifras oficiales de asistencia, la actividad en la mina era esta mañana reducida.

Un empleado que acudió hoy a su puesto de trabajo dijo a Efe, bajo condición de anonimato, que “poca gente ha venido hoy trabajar”.

Está previsto que los líderes de la comunidad de Marikana presenten hoy cargos en la comisaría de la localidad contra los policías que el jueves mataron a tiros a 34 mineros.

La compañía accedió ayer a extender hasta las 06.00 horas GMT de hoy el ultimátum dado a los mineros para volver al trabajo o afrontar el despido, debido a las “circunstancias actuales”, en referencia a la tensión que se vive en los alrededores de la mina.

El nuevo ultimátum amenaza con empeorar, aún más, la situación en la mina de Marikana y con agravar los conflictos entre los propios trabajadores, atrapados entre el riesgo de enfrentarse a los piquetes o perder su empleo.

Los incidentes han llevado al Gobierno de Sudáfrica a decretar una semana de duelo nacional.

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La empresa sudafricana afirma que echar a los mineros no mejorará la situación

El secretario general de la presidencia sudafricana exige a la propietaria de la mina que no siga con los ultimatos

El pasado jueves la policía mató a 34 huelguistas en Marikana

Johanesburgo 21 AGO 2012
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Mineros detenidos por su participación en las protestas, ayer.  / AFP

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// El vicepresidente de Lonmin, propietaria de la mina de Marikana, en Sudáfrica, ha asegurado este martes que despedir a los huelguistas que se niegan a volver al trabajo no mejorará la situación, cinco días después de que la policía matara a 34 mineros que protestaban, con palos y machetes, para conseguir un aumento de sueldo.

“No creo que Lonmin contribuiría a crear un entorno más estable si pone fechas límites y ultimatos, y dice que va a despedir a todo el mundo si nadie viene a trabajar”, ha declarado Marc Munroe, vicepresidente encargado de las operaciones mineras, en una radio sudafricana. Ha añadido que habrá, no obstante, “consecuencias” para los que no vayan a trabajar.

Lonmin, número tres mundial de la industria del platino, había fijado este lunes un nuevo ultimátum para los 3.000 trabajadores que están en huelga desde el pasado 10 de agosto. Debían estar en el trabajo a las siete de la mañana so pena de ser despedidos. La compañía invitaba a los demás empleados a volver al trabajo, ya que, según ella, no corrían ningún peligro.

Este lunes poco más de un cuarto de los mineros regresaron a la mina. El secretario general de la presidencia sudafricana, Collins Chabane, ha intervenido este martes, a la hora en la que expiraba el plazo dado por Lonmin, para exigir a la empresa británica que suspenda su ultimátum hasta que todas las víctimas de la represión policial del pasado jueves hayan sido identificadas y enterradas.

“Durante nuestras conversaciones con la dirección, hemos subrayado, y creemos que nos han entendido que […] debemos tratar de calmar la explosión de emociones en ambos bandos e intentar alcanzar una solución razonable”, ha declarado Chabane.

A falta de cifras oficiales de asistencia, la actividad en la mina era esta mañana reducida. Un empleado que acudió hoy a su puesto de trabajo ha dicho a Efe, bajo condición de anonimato, que poca gente había ido a trabajar.

Seis de los 34 fallecidos durante los enfrentamientos del pasado jueves todavía no han sido identificados y las autoridades han asegurado que esperan acabar con el proceso de identificación antes del miércoles. El próximo jueves, Sudáfrica tiene previsto celebrar ceremonias en el marco del duelo nacional decretado por el presidente Jacob Zuma.

El conflicto en Marikana, unos 100 kilómetros al norte de Johanesburgo, ha causado 44 muertos desde el pasado 10 de agosto cuando 10 personas, incluidos dos policías, fallecieron en enfrentamientos entre dos sindicatos mineros —la poderosa Unión Nacional de Mineros y la nueva Asociación de Mineros y de Trabajadores de la Construcción—. El nuevo sindicato minero ha prometido a los huelguistas que conseguirían ganar 12.000 rands al mes (1200 euros), tres veces su sueldo actual.

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La huelga de Marikana amenaza con extenderse a otras minas en próximas horas

Marikana (Sudáfrica) 22 AGO 2012
Trabajadores de la mina Lonmin escuchan al político sudafricano Julius Malema en un asentamiento en Marikana cerca a Rustenburg (Sudáfrica). El presidente sudafricano Jacob Zuma anunció una investigación por la masacre de 34 mineros que fueron acribillados por la Policía sudafricana. EFE/Archivo / EFE

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// La indignación por las condiciones laborales en las minas sudafricanas y la muerte de 34 mineros por disparos de la Policía el pasado jueves en la explotación de platino de Lonmin, han encendido la mecha de nuevas acciones sindicales en las inmediaciones de Marikana.

Las minas que podrían seguir a Lonmin, en un plazo tan corto como es 24 horas, son Samancor y su filial Extractor, explotadoras de cromo, a escasos kilómetros de Marikana.

Un agente de la Policía de Sudáfrica (SAPS) afirmó a EFE que disponen de informes que sitúan el inicio de una acción sindical en la empresa Samancor en 24 horas.

Las protestas comenzarán previsiblemente en el poblado minero de Machaganeg, donde residen la mayoría de los mineros de esta compañía.

Dos trabajadores de Samancor aseguraron que la declaración de una huelga en esta explotación no se demorará más allá del próximo lunes.

“Hoy hubo una asamblea de trabajadores en Samancor, y estuvieron hablando de un aumento de sueldo de hasta 10.000 rands (unos 1.000 euros), frente a los 4.000 rands (400 euros) que cobran ahora de salario mínimo”, afirmó un empleado de Samancor que trabaja en la mina.

“Están viendo lo que está pasando en Marikana, y los mineros ven que está funcionando y que es el momento de iniciar nuevas protestas”, aseguró otro trabajador de Samancor.

La plantilla de la mina de International Ferro Metals (IFM), cercana a la localidad de Marikana, tenía previsto declararse en huelga el lunes, pero fue aplazada y se pondrá en marcha previsiblemente a lo largo de esta semana.

La explotación de Lonmin, en Marikana, ha ocupado los titulares de la prensa local e internacional desde la matanza de 34 mineros por disparos de la Policía, que hicieron recordar la violencia de los tiempos del apartheid, el régimen de segregación racial impuesto por la minoría blanca sudafricana hasta 1994.

Otras diez personas, entre ellos dos policías y dos guardias de seguridad, fueron asesinados previamente a la masacre del jueves.

Los incidentes han llevado al Gobierno de Sudáfrica a decretar una semana de duelo nacional que empezó este lunes.

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Violencia en Sudáfrica

Los sucesos en la mina de Marikana muestran la necesidad de que el país culmine su transición

Sudáfrica no ha acabado su transición política y necesita un nuevo impulso económico. 18 años después de la llegada al poder del Congreso Nacional Africano, los sucesos en la mina de Marikana, los más cruentos desde entonces, muestran la necesidad de un segundo esfuerzo para profundizar en el cambio que, desde el perdón y la convivencia que propugnara Nelson Mandela, puso fin al régimen del apartheid.

Sudáfrica tiene en su subsuelo, entre otras riquezas, un 80% de las reservas de platino del mundo. Los 3.000 perforadores del yacimiento de Marikana, al norte de Johannesburgo, declararon hace días una huelga salvaje para intentar forzar que les tripliquen sus sueldos. La exigencia llegó en mal momento para la empresa Lonmin, propietaria de la mina, que se está viendo forzada a recortar gastos ante una caída del precio del platino —curiosamente, la huelga lo ha hecho repuntar— derivada del parón en la fabricación de autómoviles en Europa por la crisis.

Ya el 10 de agosto hubo unos violentos encontronazos entre representantes de los dos principales sindicatos en Marikana que se saldaron con la muerte de 10 personas, entre ellos dos policías. El pasado jueves los tres millares de perforadores, algunos armados con machetes y palos, se enfrentaron a una policía mal preparada para la ocasión, que disparó matando al menos a 34 trabajadores. La dirección de Lonmin calentó aún más los ánimos al señalar que los que no regresasen al trabajo serían despedidos, pero ayer, ante la presión del Gobierno, dio marcha atrás.

La violencia —junto a un desempleo del 25%, la desigualdad y la corrupción— es la peor lacra del país. Las medidas para conseguir que los negros participen más de una riqueza que sigue esencialmente en manos de blancos no han funcionado. Esta situación ha llevado a incrementar las demandas de nacionalizaciones y a radicalizar el discurso político. Las empresas también tienen que adaptarse mucho más a la nueva situación.

El presidente Jakob Zuma debe impulsar un nuevo capítulo que reduzca la violencia, serene la tensión política y social, y establezca nuevas bases económicas, pues el desarrollo basado en la exportación de materias primas no es suficiente. La semana de duelo que ha decretado por estas muertes debe ser utilizada para una reflexión general.

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