Gobierno colombiano dialoga con las FARC


– Las FARC reclamarán un alto el fuego durante las negociaciones de paz
– “Si las propuestas no son realistas el proceso de paz no será eficaz”, Santos
– Las FARC confirman en Cuba el diálogo de paz y piden apoyo a colombianos y la región
– El presidente Obama da su respaldo al proceso de paz en Colombia
– Colombia emprende un proceso de paz para acabar con medio siglo de conflicto

– El Gobierno de Santos y las FARC ya se reunieron 65 veces

Santos dice que la paz en Colombia “no se da de un día para otro”

– Colombia: Movimiento Bolivariano pide ser parte de diálogos con las FARC

– Paz más allá de Colombia

– Secretos de la negociación

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Las FARC reclamarán un alto el fuego durante las negociaciones de paz

Por Francisco Jara (AFP) //

LA HABANA — La guerrilla colombiana de las FARC pedirá un alto el fuego durante las negociaciones de paz en octubre en Oslo, después de que el gobierno colombiano asegurará que no iban a detenerse las operaciones militares, y pidió la inclusión en el proceso de un líder guerrillero encarcelado en Estados Unidos.

“El cese del fuego nosotros lo vamos a plantear inmediatamente nos sentemos en la mesa” el 8 de octubre en Oslo, dijo Jaramillo en conferencia de prensa.

“Vamos a plantearlo, vamos a pelearlo, vamos a discutirlo ahí en la mesa, porque es uno de los puntos”, agregó.

Jaramillo dijo que la delegación de la guerrilla en las negociaciones la integrarán Iván Márquez, del secretariado (cúpula) de las FARC, y Jesús Santrich, de su estado mayor central, pero insinuó que otros miembros serán designados después. No aclaró si él participará en las pláticas, que partirán en Oslo pero continuarán luego en La Habana.

Las comunistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) solicitarán también que Simón Trinidad, preso en Estados Unidos, forme parte de su representación.

“Nosotros tenemos a Simón Trinidad en la mesa de negociaciones”, afirmó Jaramillo, quien negó que su organización esté involucrada en el narcotráfico y afirmó que “el secuestro no es más parte de las FARC”.

Trinidad, cuyo verdadero nombre es Juvenal Ovidio Ricardo Palmera Pineda, de 62 años, fue apresado en noviembre de 2004 en Quito y entregado a Bogotá, que lo extraditó al mes siguiente a Estados Unidos, donde fue condenado en 2008 a 60 años de cárcel por el secuestro de tres estadounidenses en Colombia.

Poco después de la rueda de prensa de las FARC en La Habana, el presidente Santos afirmó que el proceso de paz debe ser “realista” y dijo que la reclamada participación de Trinidad en las negociaciones no depende de su gobierno.

El gobierno no tiene “ningún veto frente a los negociadores que designen las FARC. Pero hay unos que podrán estar ahí y otros que no podrán”, dijo Santos a la radio privada colombiana Blu.

Interrogado sobre si Trinidad era uno de los que no podrán participar, Santos respondió: “eso no depende de nosotros”.

El gobierno de Santos ha dicho que continuará las operaciones militares durante las conversaciones con la guerrilla, cuyo máximo líder, Timoleón Jiménez, “Timochenko”, dijo en un video divulgado el martes en La Habana que las FARC llegan “a la mesa de negociaciones sin rencores ni arrogancias”.

Al responder una consulta sobre una posible zona desmilitarizada en Colombia, como sí se instaló en las anteriores negociaciones de paz, el dirigente Hermes Aguilar dijo: “Esa discusión no se dio en el encuentro exploratorio” entre ambas partes, efectuado en forma reservada en La Habana.

Los dirigentes de las FARC se negaron a revelar qué harían si durante las negociaciones alguno de sus líderes es abatido por las fuerzas regulares colombianas o sufren algún tipo de golpe militar.

“Es muy complicado entrar en supuestos y especulaciones. Estamos en una guerra y estamos conscientes de la necesidad de terminar el conflicto”, dijo Aguilar.

Los dirigentes de las FARC también se pronunciaron contra la extradición de colombianos a Estados Unidos en la rueda de prensa, a la que asistieron los embajadores de Noruega, Venezuela y Chile, que junto a Cuba participarán en el proceso de paz.

Asimismo, los guerrilleros insistieron en que terminaron con los secuestros, rechazando las versiones de familiares de que todavía mantienen a rehenes.

“Ya no hay ningún retenido (secuestrado) por parte de las FARC. Nosotros dijimos: no va a haber secuestros y no hay secuestros”, afirmó Jaramillo.

Ante los periodistas fue presentado un video con un mensaje de Timochenko –cuyo nombre real es Rodrigo Londoño Echeverry –, quien repasó los puntos de la agenda e insistió en que el gobierno debe proteger los “derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general, y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del acuerdo final”.

En el pasado, las FARC y gobiernos colombianos tuvieron tres negociaciones frustradas, las últimas hace una década con el gobierno de Andrés Pastrana.

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“Si las propuestas no son realistas el proceso de paz no será eficaz”, Santos

Desde el complejo militar de Tolemaida, el presidente Juan Manuel Santos reiteró que no habrá cese al fuego mientras se adelantan los diálogos de paz. Militares ratificaron su apoyo incindiocional al presidente en este proceso.

Por: Elpais.com.co Jueves, Septiembre 6, 2012

El presidente Juan Manuel Santos acompañado del Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón y el comandante de las Fuerzas Militares, General Alejandro Navas.

Presidencia / El País

En declaraciones emitidas desde la base militar de Tolemaida, en Tolima, el presidente Juan Manuel Santos reiteró algunos de los puntos que se han dicho desde el anuncio del inicio de los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc.

El mandatario, acompañado del Ministro de Defensa y la cúpula de generales y almirantes colombianos, aseguró que nuevamente impartió órdenes precisas a las Fuerzas Militares de no cesar ni un sólo día la persecución a la guerrilla en todo el país.

“Les he pedido que intensifiquen su accionar y les dije que no va a haber ningún tipo de cese al fuego. No vamos a hacer nada de eso hasta que no lleguemos al acuerdo final”, aclaró Santos.

Adicionalmente, el presidente afirmó se reunió en la noche de este jueves con todos los altos mandos militares y policiales del país para explicarles paso a paso los puntos que se acordaron con las Farc en el ‘Acuerdo General para la terminación del conflito’.

“Les dije que va a pasar en la mesa de negociación, que debe ser una mesa seria, digna, realista y eficaz (…) porque si las propuestas no son realistas, el proceso no será eficaz”, agregó.

A su turno, el General Alejandro Navas, comandante de las Fuerzas Militares, reiteró el apoyo incondicional al proceso de Paz.

“Permítame expresar el sentir de todos los generales y almirantes de la República sobre la forma generosa en que usted nos ha ilustrado sobre la empresa patriótica que emprende el día de hoy”, dijo el General Navas al presidente Santos.

“Cuente con nuestro respaldo incondicional y aprovecho para renovarle los votos de obediencia, respaldo y lealtad que cumplen las Fuerzas Armadas”, agregó.

El presidente Santos dijo que son precisamente las Fuerzas Armadas las más interesadas en pornerle fin al conflicto, pues “son ellos los que ponen el pecho y los que sacrifican sus vidas en este conflicto”.

Finalmente, y tras ratificar a los Generales Jorge Enrique Mora Rangel y Oscar Naranjo como integrantes de la mesa de negociación, Santos agradeció al Ejército, la Armada y la Policía por el papel que han desempeñado y su importancia para haber llegado a este punto “histórico”.

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EEUU subraya que no es parte de las negociaciones de paz colombianas

(INT) CONFLICTO | > AREA:
07-09-2012 EFE

El Gobierno de Estados Unidos subrayó hoy en que no es parte en las negociaciones de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno colombiano después de que la guerrilla solicitase que el guerrillero “Simón Trinidad”, encarcelado en EEUU, participe en el proceso.

“Estados Unidos no es parte en esas negociaciones” y “no vamos a comentar las posiciones de negociación de las partes”, subrayó a Efe William Ostick, portavoz del Departamento de Estado.

“Como hemos dicho anteriormente, damos la bienvenida al anuncio del presidente (Juan Manuel) Santos, y apoyamos plenamente su compromiso de trabajar por la paz. Esperamos que las FARC aprovechen esta oportunidad para poner fin a décadas de terrorismo y narcotráfico”, añadió.

Las FARC anunciaron hoy en La Habana su decisión de incluir a “Simón Trinidad”, alias de Ricardo Ovidio Palmera, entre sus representantes en el diálogo con el Gobierno colombiano que comenzará el próximo 8 de octubre en Oslo (Noruega).

Juvenal Ricardo Ovidio Palmera, alias “Simón Trinidad” y miembro del estado mayor de las FARC, fue extraditado en 2004 por Colombia a EEUU, donde fue condenado en 2008 a 60 años de prisión como responsable del secuestro de los estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves en 2003.

Por su parte,  Laurie Quince, una de las abogadas defensoras de “Simón Trinidad” en EEUU dijo hoy a Efe que ve “imposible” que el guerrillero pueda acudir a Oslo ya que en términos legales su “caso está agotado”.

“Supongo que la única vía, si es que existe, sería diplomática. No conozco todas las excepciones de la ley, pero este caso en términos legales ya agotó todas las apelaciones posibles y la justicia en este tipo de situaciones es muy estricta”, añadió.

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Las FARC confirman en Cuba el diálogo de paz y piden apoyo a colombianos y la región

(EFE) //

La Habana, 4 sep (EFE).- Las FARC confirmaron hoy en Cuba el inicio de un diálogo por la paz con el Gobierno colombiano en una inusual comparecencia de prensa en La Habana, una de las sedes de la futura negociación, en la que pidieron apoyo en el proceso al pueblo colombiano y al resto de la región.

Al encuentro, convocado a primera hora de este martes por el Ministerio de Exteriores cubano en el Palacio de Convenciones habanero, acudieron los guerrilleros Marco León Calarcá, Mauricio Jaramillo, Ricardo Téllez, Andrés París, Hermes Águila y Sandra Ramírez.

Los seis integraron la delegación de las FARC que trabajó en la búsqueda de un acuerdo para comenzar el diálogo con el Ejecutivo colombiano, firmado en la capital cubana el pasado 26 de agosto tras varios meses de conversaciones secretas.

Jaramillo se dirigió al auditorio para presentar un vídeo grabado por “Timochenko” o “Timoleón Jiménez”, los alias de Rodrigo Londoño Echeverri, en el que el máximo jefe de las FARC agradeció la “invariable colaboración” de Venezuela en el proceso, que “resultó determinante para la consecución de este acuerdo”.

Asimismo “Timochenko” reconoció la “inmejorable” actuación en los contactos exploratorios previos de Noruega, país del que dijo tuvo un “papel fundamental” y que será la sede del primer diálogo entre las partes en conflicto la primera quincena de octubre.

Después hizo hincapié también en el rol de la “Cuba revolucionaria de Fidel (Castro) y el Che (Guevara)” y “la patria socialista de José Martí”.

“Sin la preocupación y tesón del Gobierno presidido por el comandante Raúl Castro, esta larga faena no habría llegado a tan exitoso puerto”, afirmó.

Además, opinó que “toda” América Latina “aplaude” la “generosa actuación” de Cuba y expresó su confianza en que “nuevas naciones seguirán sumándose al esfuerzo”.

En el futuro diálogo participan Noruega y Cuba como sedes y garantes, y Venezuela y Chile como acompañantes.

El Ejecutivo cubano, que hasta hoy había evitado pronunciarse sobre el tema, celebró a través de un comunicado el inicio del proceso de paz y anunció que seguirá prestando “su ayuda solidaria y sus buenos oficios en favor de este esfuerzo”.

La Habana explicó que “ha brindado su colaboración y apoyo para celebrar conversaciones exploratorias conducentes a un proceso de paz” y “ha hecho esfuerzos discretos y constructivos para ayudar en la búsqueda de una solución negociada (…) sin influir en lo mas mínimo en sus respectivas posiciones”.

En su mensaje grabado en vídeo, “Timochenko” consideró que “la llave de la paz no reposa en el bolsillo del presidente de la República (Juan Manuel Santos), tampoco en el del comandante de las FARC”, él mismo.

“El único depositario es el pueblo” y, continuó, aquellas personas, en su opinión, “afectadas por políticas liberales” que han “desangrado” a los colombianos, a los que se dirigió “con el corazón en la mano”.

“Ha vuelto a abrirse la puerta de la esperanza”, les anunció, antes de exhortarles a “marchar por la paz, por la construcción entre todos de un nuevo país” para “echar el portón a los amos violentos”.

Otras de sus proclamas fueron que “la paz es una cuestión de todos” y “otra Colombia es posible”.

También extendió sus “manos abiertas” a los militares y policías “honestos” del país sudamericano “en procura de reconciliación”.

Reiteró que las FARC llegan al diálogo “sin rencores ni arrogancias” y detalló que el éxito de las negociaciones “no fue solo el fruto de la resistencia indoblegable de la insurgencia colombiana” sino “sobre todo el triunfo del clamor nacional por la paz”.

“Con el cerrado apoyo de muchedumbres, no pensamos en levantarnos de la mesa sin haber hecho realidad esas banderas”, dijo el líder guerrillero.

Pocas horas antes de la comparecencia de prensa en La Habana, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, había confirmado en Bogotá la consecución de un acuerdo marco con las FARC “que establece una hoja de ruta” con cinco puntos.

Los puntos son el desarrollo rural y un mayor acceso a la tierra; las garantías del ejercicio de oposición política y la participación ciudadana; el fin del conflicto armado y la reinserción de los guerrilleros en la sociedad; la búsqueda de una solución al problema del narcotráfico, y los derechos de las víctimas.

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El presidente Obama da su respaldo al proceso de paz en Colombia

La Casa Blanca afirma que el presidente de Colombia ha demostrado un compromiso “inquebrantable” para alcanzar el final del conflicto

 

// // // El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mostró su respaldo al proceso de paz anunciado por el presidente colombiano Juan Manuel Santos, según afirma un comunicado de la Casa Blanca publicado este martes. El gobierno colombiano había adelantado unas horas antes que, después de medio siglo de confrontación militar con la guerrilla comunista, buscará una solución negociada al conflicto.

Obama aseguró que “la Administración Santos ha demostrado un compromiso inquebrantable para alcanzar una paz duradera y una mejor vida para los colombianos a través de sus políticas de seguridad y de inclusión social”, dice el comunicado. La Casa Blanca afirma además que la conclusión de este marco de negociaciones crea un escenario para “las conversaciones que prometen terminar con un conflicto de más de 50 años contra las FARC y permitir así que todos los colombianos puedan vivir con más paz, seguridad y prosperidad”.

“Iniciamos un acuerdo general para la terminación del conflicto en Colombia”, fueron las palabras de Santos, que explicó en su declaración los puntos del acuerdo alcanzado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, (FARC) después de dos años de preparación que incluyeron seis meses de conversaciones en Cuba.

“El presidente Obama reconoce el compromiso del presidente Santos para lograr la paz, así como el coraje y sacrificio de sucesivos gobiernos colombianos -y, especialmente, del pueblo colombiano- para alcanzar este hito”, dice el comunicado. El Gobierno norteamericano añade además que las FARC deben aprovechar esta oportunidad para terminar con décadas de terrorismo y de narcotráfico y permitir así que los ciudadanos sigan forjando una sociedad democrática y próspera.

Es el cuarto intento en las tres últimas décadas para encontrar la salida al conflicto con la guerrilla, defendido por Santos unas horas antes como una iniciativa diferente a las anteriores, especialmente porque las conversaciones han sido mantenidas fuera del país para evitar las dificultades y la presión que acabaron con tentativas anteriores. “Porque no combatimos por combatir, sino para alcanzar la paz, porque incluimos a las víctimas, a los despojados, a los olvidados”, defendió Santos.

“Ahora que la Administración Santos trabaja hacia una resolución del conflicto, EE UU reafirma la que desde hace mucho tiempo es una alianza en materia de defensa y seguridad”, concluye la nota. “Además de nuestro compromiso para trabajar con Colombia en la promoción de seguridad ciudadana, el respeto a los derechos humanos y la prosperidad económica para todos sus ciudadanos”.

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Colombia emprende un proceso de paz para acabar con medio siglo de conflicto

Por Nina Negrón (AFP)

4/9/12//

BOGOTÁ — El gobierno de Colombia y la guerrilla comunista FARC comenzarán en la primera quincena de octubre en Oslo un diálogo para terminar el conflicto armado de 48 años, el más prolongado y el único que aún se desarrolla en la región, anunciaron este martes ambas partes.

Las conversaciones, durante las que no cesarán los operativos militares ni la actividad guerrillera, “comenzarán en Oslo en la primera quincena de octubre” para trasladarse luego a La Habana, dijo el presidente Juan Manuel Santos en una alocución a la nación.

Estas negociaciones, las primeras en una década, no llevarán un tiempo ilimitado: “se medirán en meses, no en años”, señaló.

Poco después de esa declaración, delegados de las FARC que se encuentran en Cuba presentaron un video en el que su comandante máximo Rodrigo Londoño, más conocido como Timoléon Jiménez o Timochenko, ratificó la voluntad de esa guerrilla de comenzar el diálogo y agradeció las gestiones de Noruega y Cuba, que actúan como garantes del proceso, y de los acompañantes Venezuela y Chile.

“Volvemos a una mesa, reconocidos como adversarios militares y políticos, convidados y protegidos por quienes nos persiguieron, acompañados y avalados por la comunidad internacional”, subrayó Timochenko en su mensaje.

El jefe guerrillero, que asumió el liderazgo en noviembre, se comprometió a buscar “una paz fundada en la verdadera reconciliación, en el entendimiento fraterno, en las transformaciones políticas, económicas y sociales necesarias para alcanzar el punto de equilibrio, en la extirpación definitiva de las razones que alimentan la confrontación armada”.

Los anuncios fueron saludados en seguida por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien en un comunicado destacó “el compromiso inquebrantable” de Santos “con la búsqueda de una paz duradera”.

En tanto, el presidente venezolano Hugo Chávez celebró con un mensaje en Twitter: “¡Acompañemos a la hermana Colombia en sus esfuerzos por lograr la Paz!”, escribió.

Noruega, que será anfitriona de la instalación, felicitó a las partes, y destacó que “se requiere valor para buscar la paz”.

Cuba ofreció “continuar prestando su ayuda solidaria y sus buenos oficios (…) en la medida en que el Gobierno de Colombia y las FARC así lo soliciten”.

También Chile aseguró que “prestará la contribución que le sea requerida”.

Durante los últimos seis meses, el gobierno de Colombia y las FARC llevaron a cabo “conversaciones exploratorias” en La Habana y suscribieron un acuerdo marco que delineará su diálogo a partir de ahora, indicó Santos en su alocución.

“Este acuerdo no es ya la paz, ni se trata de un acuerdo final. Es una hoja de ruta que define con precisión los términos de discusión para llegar a ese acuerdo final”, explicó el presidente, quien aseveró que su país se encuentra ante “una oportunidad real” de paz.

“Hoy podemos hablar de paz porque el uso de la violencia para alcanzar objetivos políticos es cosa del pasado. Ningún país de la región lo tolera, y en varios hay gobernantes que dejaron atrás la lucha armada y optaron por el camino de la democracia. No sólo Colombia: el continente entero quiere vivir en paz y nos respalda en ese propósito”, enfatizó.

El acuerdo marco contempla cinco puntos: desarrollo rural, participación política de la oposición y de los nuevos movimientos, fin del conflicto que incluye cese el fuego y abandono de las armas, solución al problema de las drogas ilícitas, y derechos de las víctimas.

“Hemos trabajado con seriedad, y debo reconocer que las FARC también. Todo lo que hasta ahora se ha acordado, se ha respetado. Si las FARC abordan la siguiente fase con la misma seriedad, tenemos buenas perspectivas”, aseguró Santos.

Santos pidió a los colombianos “templanza, paciencia y fortaleza” ante la posibilidad de que la guerrilla prosiga en sus ataques, y “unidad para que el sueño de vivir en paz se convierta por fin en una realidad”.

El expresidente Alvaro Uribe, quien apoyó la elección presidencial de Santos pero ahora es su más duro opositor, consideró estos anuncios como “muy graves, porque es empezar su diálogo sin cese de actividades criminales por parte del terrorismo”.

“Asesinan a los colombianos y siguen dialogando”, declaró Uribe a la prensa local, cuyo gobierno (2002-2010) se caracterizó por un combate frontal a las guerrillas izquierdistas.

Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), fundadas en 1964 y que cuentan actualmente con unos 9.200 guerrilleros, son la guerrilla más antigua de América Latina.

En Colombia se encuentra activa también la guerrilla guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN), con unos 2.500 combatientes.

Desde los años 1980, las FARC ya entablaron en tres ocasiones negociaciones de paz con los sucesivos gobiernos de Colombia, pero sin llegar hasta ahora a un acuerdo.

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El narcotráfico, un espinoso tema a debate en las negociaciones con las FARC

(INT) CONFLICTO | > AREA: Política
05-09-2012 EFE

El narcotráfico en Colombia será uno de los temas espinosos en las negociaciones de paz entre el Gobierno y las FARC que comenzarán el próximo octubre en Oslo, ya que la guerrilla produce una parte de la cocaína que se elabora en el país y además controla algunas de las rutas de la salida de la droga.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, divulgó hoy a través de su cuenta de twitter el texto del acuerdo alcanzado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en el que se establecen la hoja de ruta y las reglas del juego, así como los cinco puntos de la agenda, el cuarto de ellos referido al narcotráfico.

Un acuerdo al que se llegó tras acalorados debates, según reconoció el líder máximo de la guerrilla, Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, en un vídeo divulgado en La Habana.

Sobre las drogas ilícitas el acuerdo propone un enfoque integral que abarca desde planes de sustitución de cultivos a programas de prevención de consumo y salud pública, pasando por “la solución del fenómeno de producción y comercialización de narcóticos”.

El relativo protagonismo de este asunto contrasta con el discreto papel que jugó el narcotráfico en la agenda del fallido proceso del Caguán, liderado por el expresidente Andrés Pastrana entre 1998 y 2002, pues quedó oscurecido por una multitud de ambiciosos planteamientos económicos, energéticos y políticos.

El sociólogo y director de Acción Andina, Ricardo Vargas, se mostró prudente al referirse al alcance del acuerdo final que puedan lograr el Gobierno y las FARC, e incluso escéptico con la incidencia que pueda tener en la solución definitiva al problema del narcotráfico en ese país, el mayor productor mundial de cocaína.

“Las FARC siguen siendo importantes en el comercio de pasta básica de coca, y siguen usándolo como eje de la economía de guerra; además controlan los corredores del Putumayo, Nariño y Cauca, para hacer sacar la droga a Ecuador, y de parte del Catatumbo en su ruta a Venezuela”, argumentó el analista en una entrevista con Efe.

De hecho, Vargas observó que detrás de este punto puede haber más bien una intención de la guerrilla de “blindar cualquier eventual presión de Estados Unidos y evitar así la extradición por el delito del narcotráfico”.

Y es que Estados Unidos ha reclamado en extradición a más de medio centenar de guerrilleros desde mediados de la década pasada, al considerarles responsables del envío de buena parte de la cocaína que llega a su territorio procedente de Colombia.

Las FARC, que nacieron en 1964 y hoy cuentan con cerca de 9.000 hombres, empezaron a coquetear con el narcotráfico en la década de los noventa, cuando reorganizaron su aparato financiero.

Eso demuestra que el narcotráfico no es el origen del conflicto armado en Colombia, sino el motor que ha permitido mantenerse durante casi décadas sin una solución.

Vargas señaló que, dadas las alianzas de esa guerrilla con otros grupos armados ilegales colombianos e internacionales, en este momento no hay una estimación del porcentaje de la participación de las FARC en el negocio de la droga, pero está claro que ofrecen seguridad en cultivos, procesan cocaína y son casi líderes en su comercialización.

De acuerdo a un informe de la Fundación para la Educación y el Desarrollo (Fedesarrollo), las FARC eran responsables en 2009 del 55 % de la producción anual de cocaína.

Según el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el potencial de producción de cocaína en Colombia fue en 2011 de 345 toneladas frente a las 350 del año anterior, mientras que los cultivos ilícitos se incrementaron en un 3 % hasta las 64.000 hectáreas.

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02-09-12

El Gobierno de Santos y las FARC ya se reunieron 65 veces

   

El acuerdo para comenzar los diálogos de paz en Colombia llevó varios meses de ardua negociación. Los enviados de uno y otro lado hicieron un “pacto de honor”. Los detalles de esas reuniones y una decisión: no hacer bandera con los muertos

“Entre febrero y agosto de este año los representantes del gobierno colombiano y las FARC celebraron cerca de diez rondas preparatorias. Cada una podría durar entre cuatro y ocho días seguidos. Se dieron aproximadamente 65 encuentros entre ambos equipos en la mesa de negociación que se tomaban un buen número de horas. Si bien asesores en temas puntuales iban y venían, los cinco voceros de lado y lado permanecieron la mayor parte del tiempo”, revela el medio colombiano Semana.

Las reuniones se concretaron en La Habana. El gobierno de Raúl Castro dispuso de dependencias oficiales para que los colombianos pudieran hablar en secreto. Había tanto miedo de que la información se filtrara que los negociadores de ambas partes casi no vieron las calles de la isla: no querían ser reconocidos bajo ningún aspecto.

Las conversaciones fueron más que ásperas. De hecho, en más de una oportunidad, todo estuvo por volar por los aires. Sin embargo, llegaron a un “pacto de honor”. Según difundió el diario El Tiempo, decidieron tener fe, aún cuando el temor de una traición fuera altísimo.

“Había que proteger esa apuesta de una de las cosas que más ruido y daño le hacen a una mesa de acercamientos: echarse en cara lo ocurrido en los campos de batalla. Pactaron entonces que nunca hablarían de esos hechos. Los han mencionado y los han discutido, pero solo en las pausas para el café”, publica el diario.

Los rumores sobre un acercamiento entre el gobierno colombiano y las FARCcomenzaron a principio de año y cobraron mayor fuerza en mayo, hasta ser confirmados este lunes por Telesur y RCN radio.

Sin embargo, las primeras líneas del plan para entablar un diálogo que selle la paz y ponga fin a 50 años de conflicto armado fueron ideadas dos años atrás, como fruto del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela.

El Espectador asegura que cuenta de que el propio Juan Manuel Santos se reunió con Chávez y Raúl Castro en marzo pasado para definir la mediación de esos dos países en las negociaciones. En los primeros encuentros en La Habana, participaron el consejero de seguridad del gobierno colombiano, Alejandro Eder, y el jefe de Relaciones Internacionales de las FARC, Rodrigo Granda. En los próximos días, debería conocerse el listado completo de los negociadores.

El mandatario reafirmó este sábado 1 de septiembre que uno de los principales objetivos de su gobierno es “sembrar la paz en todos los rincones de país”. Durante una visita a la ciudad de Armenia, en el departamento de Quindío, el mandatario destacó losesfuerzos que se realizan para ponerle fin al conflicto armado que vive el país desde hace cinco décadas.

En ese sentido, mencionó la política de reparación a las víctimas del conflicto, la restauración de tierras para los millones de desplazados, la atención a la pobreza, y el impulso al programa de viviendas gratis, la cobertura de salud y la gratuidad educativa, entre otros programas que implementó desde su llegada al poder.

“Con esas medidas y esas políticas lo que queremos es ir sembrando la paz. La paz no se da de un día para otro, hay que sembrarla y hay que estimularla“, recalcó el jefe de Estado, pocos días después de reconocer las conversaciones exploratorias que el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han iniciado desde hace algunos meses.

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Santos dice que la paz en Colombia “no se da de un día para otro”

(INT) GOBIERNO | > AREA: Política
01-09-2012  EFE
 

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, afirmó hoy que la paz “no se da de un día para otro”, sino que “hay que sembrarla”, en alusión al diálogo de paz entre su Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que anunció a comienzos de esta semana.

“La paz no se da de un día para otro, hay que sembrarla y hay que estimularla”, señaló Santos desde Génova, población del central departamento del Quindío, donde se reunió con la comunidad y líderes políticos de la región.

Santos explicó que, en esa dirección, su Gobierno ha emprendido iniciativas como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, la gratuidad educativa del grado cero al 11, el aumento de cobertura en salud y las viviendas gratis para “ir sembrando la paz”.

Recordó, igualmente, que modificó su gabinete para lo que será “el segundo tiempo” de su Gobierno, reestructuración que comenzó el 22 de agosto cuando pidió la renuncia a sus 16 ministros.

A comienzos de esta semana, Juan Manuel Santos confirmó que “se han desarrollado conversaciones exploratorias” con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para entablar un diálogo de paz, al que invitó a sumarse al Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El mandatario, que insistió en que se contemplarán los errores del pasado “para no repetirlos”, remarcó que “cualquier proceso debe llevar al fin del conflicto, no a su prolongación”.

Por el momento, ninguna de las partes ha hecho públicos los nombres de sus representantes ni las ciudades donde ha habido o habrá conversaciones.

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Colombia: Movimiento Bolivariano pide ser parte de diálogos con las FARC

Le pidieron al presidente Juan Manuel Santos un espacio en las conversaciones de paz para terminar con el conflicto armado.
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BOGOTÁ.- El movimiento bolivariano de Colombia le pidió al presidente, Juan Manuel Santos, un espacio para participar en los diálogos de paz que adelanta el Gobierno con las guerrillas de las FARC, dijo este sábado el director general de esta formación, David Corredor Cuéllar.
“A través de una carta que le enviamos al presidente Santos, le pedimos que nos tengan en cuenta para participar, cuando lo consideren necesario (el Gobierno y las FARC), en los diálogos”, señaló.
Santos anunció el pasado lunes el inicio de “conversaciones exploratorias” con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para comenzar a negociar el fin del conflicto armado y aprovechó para invitar al Ejército de Liberación Nacional (ELN) a sumarse.
Corredor, director del Movimiento Comunero Socialista Bolivariano (MSB Colombia), con sede en Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander, frontera con Venezuela, señaló que su formación propone que en la base del diálogo se incluyan temas como las reformas política y electoral.
Además, una posible Asamblea Nacional Constituyente “que selle la Paz entre los colombianos”, remarcó Corredor quien agregó que también se podrían abrir lo que llamó “sala por la paz de Colombia”, en la que mediante conferencias, estudios, seminarios, talleres, propuestas, actos culturales, exposiciones, se ilustre la necesidad de la paz.
El MSB Colombia fue creado en 2007, según su fundador, “como una expresión válida en contra del unanimismo ultraconservador, el modelo económico neoliberal y la guerra como solución del grave conflicto social que por más de 200 años se impone en Colombia”.
También han pedido ser parte de las mesa de diálogo el movimiento social y político de izquierda de la Marcha Patriótica, la ONG Colombianas y Colombianos por la PAZ (CCP), en donde participa activamente la destituida senadora colombiana, Piedad Córdoba. Igualmente, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).
El presidente Santos se comprometió a revelar los avances y detalles de la agenda de estos acercamientos. Ninguna de las partes indicó cuáles serán sus voceros ni las fechas en que se desarrollaron los primeros acercamientos, ni en las que se cumplirán futuros encuentros.
La emisora colombiana RCN Radio divulgó un texto preliminar del acuerdo que supuestamente firmaron los delegados de las FARC con los del Gobierno el pasado lunes en La Habana, y en el cual se establecían las condiciones de las futuras negociaciones.
La agenda del diálogo, según el borrador, girará en temas generales como: “política de desarrollo agrario integral”, “participación política”, “fin del conflicto”, “solución al problema de las drogas ilícitas”, “víctimas” e “implementación, verificación y refrendación”.
Y en él, las partes asumen el compromiso de “poner fin al conflicto como condición esencial para la construcción de la paz estable y duradera” e “iniciar conversaciones directas e ininterrumpidas”.

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Paz más allá de Colombia

RICARDO TROTTI|  EL UNIVERSAL
domingo 2 de septiembre de 2012
No solo Colombia, pero América Latina se merece el proceso de paz anunciado esta semana por el presidente Juan Manuel Santos que pretende dirimir un sangriento conflicto de 50 años con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Pese a las críticas y oposición internas que originó el anuncio, el respaldo inmediato a las negociaciones que comenzarán el 5 de octubre en Oslo, Noruega, por parte de Naciones Unidas, OEA, Unión Europea y EEUU demuestra que los beneficios de la paz trascienden a Colombia.
Primero, porque no solo neutraliza la violencia interna que ya ha generado 250 mil muertos y cuatro millones de desplazados; sino también, porque  desarticula a una banda de narcotraficantes que ha internacionalizado el mercado de las drogas y negocios derivados, minando la paz en países como México y los centroamericanos.
Segundo, porque se aniquila un foco de polarización regional, debido al apoyo logístico que las FARC siempre recibieron de los hermanos Castro y de Hugo Chávez, como al estratégico respaldo que el gobierno recibe de EEUU a través del Plan Colombia. Pero más aún, porque se desbarata la capacidad de las FARC de contribuir económicamente a procesos electorales en toda América Latina, como en los más recientes de Ecuador y Venezuela, generándose mayor estabilidad democrática en la región.
Tercero, y más importante, porque los recursos millonarios que el gobierno destina para la guerra, podrán ahora invertirse en programas de desarrollo para las zonas más afectadas y sus víctimas, crecimiento económico y liderazgo regional. Invertir en programas para la paz, en vez de pertrechos militares, siempre será más redituable.
El anuncio del presidente Santos puso en perspectiva su estrategia para la paz. Ahora se entiende porque se hizo amigo de Chávez, se acercó a Cuba y se reconcilió con Rafael Correa después que como ministro de Defensa durante la presidencia de Álvaro Uribe ordenó la invasión de la selva ecuatoriana para bombardear campamentos guerrilleros.
Pero su audacia va más allá de sus nuevos amigos. Desde que asumió hace dos años, tejió un andamiaje jurídico para la paz, mediante una reforma constitucional y creación de leyes de reparación a víctimas, desplazados y restricciones para que existan zonas de despeje que en el pasado solo beneficiaron a los guerrilleros.
Pese a los recientes atentados de las FARC contra la infraestructura energética y petrolera del país y a las amenazas contra su vida, Santos sabe que el hartazgo de cada colombiano contra la violencia, lo benefician para buscar la paz y evitar los fracasos de procesos anteriores como los de Belisario Betancur en 1984, César Gaviria en 1992 y de Andrés Pastrana en 2001. Por eso ahora adelantó que los militares no perderán presencia ni el Estado renunciará a su soberanía territorial mientras duren las negociaciones y la posible desmovilización guerrillera.
Su mayor opositor, su anterior jefe, Uribe, tiene muchas razones para desconfiar de las guerrillas, tanto como muchos colombianos. La visión de que varios líderes guerrilleros procesados por crímenes de lesa humanidad puedan terminar con privilegios en las bancas del Congreso, es simplemente aterradora.
Los últimos atentados de las FARC demuestran que pese a que están diezmadas y que muchos de sus líderes fueron aniquilados, todavía tienen capacidad de resistir a los embates militares y prolongar el conflicto eternamente. De ahí que Santos, fiel a sus obligaciones y promesas de campaña, piense que la negociación es la única y verdadera forma de alcanzar la paz.
El desafío mayor que enfrentan ahora los colombianos es entender que en toda negociación, de la que también formarán parte Cuba, Venezuela, Noruega y Chile, nadie puede quedar totalmente satisfecho. Los procesos de paz tienden a ser imperfectos, como ha quedado demostrado en Centro y Suramérica, al resultar casi imposible conciliar lo que unos ganan y otros pierden, encontrar la verdad y porque existe una línea muy delgada entre justicia e impunidad, castigo e indulto, rencor y perdón. Muchos creen que es más fácil alcanzar la paz mediante la guerra, por lo que este proceso tendrá tropiezos. Pero el hecho de que comience, permite a América Latina tener la esperanza de que pueda cerrar la última de sus venas abiertas.

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Secretos de la negociación

 
CRÓNICACómo fueron los acercamientos confidenciales del gobierno y las Farc en Cuba.

Sábado 1 Septiembre 2012

// Tan corta fue la alocución del presidente Juan Manuel Santos donde reconoce las “conversaciones exploratorias” de su gobierno con las Farc, como largo el recorrido secreto que hoy tiene a Colombia a las puertas de arrancar una nueva esperanza de paz. La sucinta confirmación del primer mandatario es el resultado de mensajes, cartas, gestos, rondas de conversaciones y encuentros que se dieron por más de dos años en medio de la guerra y, lo más sorprendente de todo, sin mayores filtraciones hasta los últimos días. ¿Cómo fue ese proceso de acercamiento? ¿Qué se discutió? ¿A qué llegaron?

// // El camino que condujo a la próxima instalación de la mesa de diálogos en Oslo, la capital de Noruega, arrancó durante la pasada administración de Álvaro Uribe. En ese gobierno el entonces alto comisionado de Paz, Frank Pearl, lideró acercamientos con la cúpula guerrillera que se vieron interrumpidos por la entrega de los restos del coronel Julián Guevara, secuestrado durante 12 años por las Farc, en plena campaña electoral de 2010. Uribe calificó a los guerrilleros de “infames” y acusó a la subversión de “hacer política” con esa decisión unilateral. Tras varios intentos y gestos infructuosos, entre ellos la liberación de Rodrigo Granda, el ‘canciller’ de las Farc, el gobierno Uribe terminó tal como empezó: sin avances.
Ya como presidente electo y antes de tomar posesión, Juan Manuel Santos recibió de Pearl un ‘informe de empalme’ sobre el estado de esos contactos con la guerrilla. Durante el primer año de gobierno Santos no solo impulsó legislaciones de paz, como por ejemplo la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, sino que también fue claro en que mantenía la puerta de la paz cerrada pero que la llave la tenía él en el bolsillo. Las Farc, por su parte, en especial Pablo Catatumbo, miembro del Secretariado, y otros comandantes reactivaron ese puente con la administración Santos mediante el envío de misivas. Ese intercambio epistolar derivó en la organización de reuniones iniciales en varios sitios, incluida la isla de Cuba. A cargo de esos contactos estuvieron Alejandro Eder, el consejero presidencial para la Reintegración, y Jaime Avendaño, un veterano funcionario de la Presidencia de la República. Del lado de la contraparte se sentaron tanto el guerrillero Granda, liberado durante el gobierno Uribe, como Andrés París, ideólogo de las Farc, quien también estuvo presente en los diálogos del Caguán. Esos primeros contactos tuvieron una agenda específica: definir los delicados detalles técnicos de dónde, cómo y cuándo se desarrollaría la siguiente fase del proceso, es decir la de un acercamiento formal y secreto para definir una agenda.
Tras resolver estos primeros escollos, era el momento de elevar las apuestas de lado a lado. A finales de julio de 2011, el gobierno colombiano respondería con la designación de un equipo de alto nivel. Al ministro Pearl, quien tenía la memoria del incipiente proceso en dos administraciones, le acompañaría uno de los consejeros más cercanos de Santos en materia de seguridad y paz, el alto asesor presidencial Sergio Jaramillo, conocedor del conflicto en Colombia. Simultáneamente, para completar la mesa del gobierno, el primer mandatario enviaría un gesto de confianza a la cúpula guerrillera: incluyó un delegado personal, su hermano mayor, el periodista Enrique Santos Calderón. Para las Farc la presencia del exdirector de El Tiempo no solo era una muestra palpable de su compromiso con el proceso al involucrar a un miembro de su propia familia, sino también la posibilidad de conversar con uno de los pocos colombianos que los conoce personalmente. Enrique Santos es un veterano de las negociaciones de paz de La Uribe en los años ochenta y del Caguán a fines de los noventa. Precisamente durante esos fallidos intentos, el autor de Contraescape se reunió con varios miembros de la dirigencia histórica de la guerrilla. Eder y Avendaño continuarían así mismo con sus responsabilidades previas.
A ese gesto del presidente Santos, las Farc respondieron con otro similar. A la cabeza de la delegación guerrillera quedó Mauricio Jaramillo, el ‘médico’, sucesor del Mono Jojoy, miembro del Secretariado y comandante del poderoso Bloque Oriental. Junto a París y Granda se sentó Marcos Calarcá con amplia experiencia en gestiones diplomáticas de la subversión.
Definidos los negociadores de esta fase exploratoria, gobierno y Farc tenían que designar un componente fundamental de cualquier proceso de negociación: los garantes. Representantes del gobierno cubano, sede de algunos de estos encuentros previos, eran una elección lógica. El otro país, Noruega, respondía tanto a su tradición de acoger diálogos de paz como al conocimiento de sus diplomáticos de la situación colombiana. Más adelante, se discutió la necesidad de que otras naciones sirvieran como facilitadoras en la segunda etapa. Las Farc le apostaron a Venezuela para este rol mientras que el gobierno colombiano confiaría en su contraparte chilena.
Así, los dos equipos y los países garantes empezaron en febrero de este año las rondas en La Habana. Cuba ofreció unas instalaciones gubernamentales en medio de su ciudad capital especialmente diseñadas para cumbres políticas de este tipo. Es una especie de complejo residencial donde los equipos negociadores habitan en unas casas separadas y solo se encuentran en la mesa. Las partes no se reunían socialmente ni coincidían en los espacios comunes. En aras de preservar la confidencialidad necesaria ese conjunto se convirtió en hogar y ‘prisión’ permanente de los miembros de la delegación colombiana, quienes no se atrevieron a salir a caminar por las calles de La Habana por el temor de ser reconocidos.
Entre febrero y agosto de este año los representantes del gobierno colombiano y las Farc celebraron cerca de diez rondas preparatorias. Cada una podría durar entre cuatro y ocho días seguidos. Se dieron aproximadamente 65 encuentros entre ambos equipos en la mesa de negociación que se tomaban un buen número de horas. Si bien asesores en temas puntuales iban y venían, los cinco voceros de lado y lado permanecieron la mayor parte del tiempo. Precisamente las ausencias de uno de ellos, Frank Pearl, ministro del gabinete Santos, sería uno de los hechos que levantaría sospechas en Colombia de que algún acercamiento se estaría cocinando. Las discusiones no fueron sencillas ni fluidas. Para las Farc el arranque de un nuevo proceso de diálogo con el Estado debería incluir tanto sus banderas tradicionales como la situación agraria, y sus aspiraciones de participación política. Para el gobierno implica hoy una audaz apuesta a uno de los temas más anhelados pero más complejos de la realidad política nacional: la paz. Igualmente la inclusión en esa eventual agenda de negociación de mecanismos que garanticen el “fin del conflicto armado”. Paramilitarismo, narcotráfico y dejación de armas ocuparon buena parte de esas rondas. Esa hoja de ruta, salida de más de 60 sentadas a la mesa, será revelada en próximos días y reflejará el primer balance de lo obtenido en varios meses de conversaciones secretas.
Mientras ambos equipos ultimaban los detalles de ese mapa hacia la negociación formal en ese complejo residencial en La Habana, la guerra en territorio colombiano continuaba. Por esa razón, un acuerdo guió las conversaciones: nada que venga del exterior influye en las discusiones. Ni siquiera cuando los campamentos del bloque oriental de Mauricio Jaramillo eran bombardeados por la fuerza pública. Ni siquiera cuando las Farc incluyeron sin previo aviso la visita a las cárceles de la exsenadora Piedad Córdoba y otras figuras internacionales como un condicionamiento para la liberación de los soldados y policías secuestrados.
Cuando en los próximos días el presidente Juan Manuel Santos anuncie oficialmente la instalación de la mesa de negociación con la guerrilla, esta etapa secreta y delicada del proceso habrá llegado a su fin. Por meses enteros durante este año, ambas delegaciones mantuvieron la confidencialidad necesaria para acordar la agenda de diálogo de seis puntos. Y al hacerse pública las solas conversaciones exploratorias han recibido un importante apoyo internacional. Que el conflicto exterior no afectara la mesa en La Habana no era la única regla aceptada por ambos equipos. La otra era que nada está acordado hasta que todo esté acordado. Ahora que está listo el preacuerdo sobre los puntos que se van a negociar, las reglas del juego y la estrategia del gobierno y de la guerrilla son esenciales para que este nuevo intento de buscar la paz no termine en otra frustración más.

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Gobierno colombiano dialoga con las FARC para abrir negociaciones de paz

Por Guillermo Barros (AFP)  //

BOGOTÁ — El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, confirmó este lunes que su gobierno lleva a cabo “conversaciones exploratorias” con miras a un diálogo de paz con la guerrilla comunista FARC, alzada en armas desde hace casi 50 años, cuyos resultados se conocerán en los próximos días.

“Desde el primer día de mi gobierno he cumplido con la obligación constitucional de buscar la paz. Se han desarrollado conversaciones exploratorias con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) para buscar el fin del conflicto”, dijo Santos en una alocución a la nación transmitida por la TV.

El presidente señaló que las fuerzas militares colombianas no cesarán sus operativos ni disminuirán su presencia en el territorio nacional mientras se lleven a cabo los contactos con la guerrilla.

Igualmente, dijo conocer el interés de la guerrilla guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN) en participar de esas “conversaciones dirigidas a poner fin a la violencia” y se mostró abierto en que formen parte de un eventual diálogo.

Santos indicó que una de las premisas básicas será que “cualquier proceso tiene que llevar al fin del conflicto, no a su prolongación”.

El presidente no detalló en qué lugar se han adelantado las conversaciones ni quiénes han participado en ellas. “En los próximos días se darán a conocer los resultados de los acercamientos con las FARC”, se limitó a decir.

Versiones filtradas por la prensa indicaron que los contactos se han llevado a cabo en Cuba, con facilitación de Venezuela, y que proseguirían en una siguiente etapa en Noruega a partir de octubre.

La posibilidad de que por primera vez en una década se inicien negociaciones de paz irrumpió en el debate público la semana pasada cuando el expresidente Alvaro Uribe (2002-2010), que desarrolló una política de combate frontal a las guerrillas, aseguró que los contactos existían e identificó a algunos de sus participantes.

Uribe y los políticos afines a él rechazan que éste sea momento para el diálogo, y aseveran que se debe intensificar el combate a las FARC.

Sin embargo, el resto de la clase política colombiana respaldó este intento de Santos.

“Desafortunadamente el proceso se filtró, porque en el discurso del presidente se vio que no están listos todos los puntos” del eventual diálogo, dijo a la AFP Luis Eduardo Celis, de la Corporación Nuevo Arcoiris, que estudia el conflicto interno de Colombia.

“Pero tiene el respaldo de las voces políticas. Si el presidente decidió anunciarlo es porque está seguro de que va a andar”, opinó.

En tanto, el fiscal general, Eduardo Montealegre, declaró que Colombia “debe avanzar hacia un proceso de paz”.

“La salida al conflicto colombiano no está por la vía de las armas. La superación de este conflicto de tantas décadas es a través de un proceso de paz. La paz es un deber y un derecho constitucional”, afirmó Montealegre a la emisora W Radio.

El senador Roy Barreras, del partido oficialista la U y principal impulsor de un marco jurídico aprobado en junio por el Congreso para permitir negociaciones con las guerrillas, sostuvo de su lado que el intento de diálogo es “serio”.

“Santos es un buen estratega. Puede hacerlo, aunque no necesariamente lograrlo”, dijo a la radioemisora Caracol.

En los últimos años, la guerrilla ha perdido control territorial y ha visto caer a sus máximos líderes, ‘Mono Jojoy’ y ‘Alfonso Cano’, pero sigue muy activa en determinadas zonas de Colombia con una nueva estrategia de ataques con explosivos que también causa estragos entre la población civil.

Daniel García Peña, ex comisionado de paz entre 1995 y 1998, sostuvo que “tanto el gobierno como las FARC han entendido que seguir con la guerra no tiene sentido”.

“La guerrilla hace rato que sabe que no tomará el poder por la vía armada y que convertirse en fuerza política sólo puede ser en un escenario postconflicto. Y el gobierno de Santos entiende que superar el conflicto es central para una exitosa inserción de Colombia en el mundo de las democracias consolidadas”, dijo a la AFP.

En el último año las FARC expresaron su voluntad de iniciar un diálogo directo con Santos y dejaron en libertad a los últimos diez uniformados que mantenían cautivos, además de anunciar su renuncia al secuestro de civiles.

En Colombia operan desde los años 1960 las guerrillas FARC, con unos 9.200 combatientes, y ELN, con otros 2.500, según cálculos del ministerio del Interior.

La última negociación de paz que concluyó en una desmovilización guerrillera fue la del Movimiento 19 de Abril (M-19) en 1990, mientras que el último proceso con las FARC se desarrolló por casi cuatro años hasta su ruptura en febrero de 2002.

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El intento de paz en Colombia evidencia la imposibilidad de un triunfo militar

Por Nina Negrón (AFP) //

BOGOTÁ — Un intento de diálogo de paz en Colombia, anunciado por el presidente Juan Manuel Santos, evidencia la imposibilidad de un triunfo militar en el prolongado conflicto armado de este país, próximo a cumplir 50 años, señalaron varios analistas el martes.

El anuncio de Santos de que adelanta “conversaciones exploratorias” con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) marcó un giro en la política colombiana de la última década, que buscó acabar militarmente con los rebeldes.

“Creemos que es una muy buena noticia que el gobierno haya decidido abrir el camino del diálogo. El conflicto armado requiere una salida negociada porque la derrota total de la guerrilla es inalcanzable”, dijo a la AFP Javier Ciurlizza, director para América Latina y el Caribe del centro de análisis Crisis Group.

Tras el fracaso de una ambiciosa mesa de negociaciones con el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), su sucesor, Álvaro Uribe (2002-2010), cuyo padre fue asesinado por las FARC, dedicó importantes recursos al combate contra la insurgencia y auspició la desmovilización de los grupos paramilitares de extrema derecha.

Las fuerzas armadas colombianas tienen hoy 270.000 militares, así como el apoyo de Estados Unidos que, mediante el Plan Colombia, ha transferido en una década 8.000 millones de dólares para la lucha contra las drogas y las guerrillas, junto con tecnología y entrenamiento.

Las FARC han perdido en los años recientes a sus principales comandantes, entre ellos Raúl Reyes, Jorge Briceño y Alfonso Cano, en operativos militares, y se ha visto confinada a las zonas rurales y selváticas, pero todavía cuenta con un contingente de más de 9.000 combatientes y realiza ataques con explosivos que causan serios daños a la fuerza pública, la población civil y la infraestructura económica.

Y pese a que los analistas coinciden en que será imposible una victoria militar, también destacan que los golpes sufridos por la guerrilla más antigua de América Latina contribuyeron a plantear nuevamente el escenario del diálogo. “Si a las FARC no se les hubiese disuadido de que su proyecto armado no tiene futuro, estarían dispuestas a seguir en ese camino. Eso, efectivamente, lo hicieron Uribe y el Plan Colombia”, dijo a la AFP Luis Eduardo Celis, investigador de la Corporación Nuevo Arcoiris, que analiza el conflicto interno.

Celis destacó que también juega a favor de una negociación el hecho de que las FARC (comunistas) son “un aparato político complejo y no tan sólo un Ejército”. “Tienen vínculos con organizaciones sociales y políticas. Ellos quieren salvar su organización y están preparados para reconvertirse en un movimiento político”, aseguró.

Al asumir la presidencia en agosto de 2010, Santos, exministro de la Defensa de Uribe entre 2006 y 2009, perteneciente a una tradicional familia política colombiana ligada al Partido Liberal y fundadora del diario El Tiempo, ofreció mantener la línea de firme enfrentamiento a las guerrillas, pero a la vez aseguró que no había cerrado la puerta de la paz. “Desde el primer día de mi gobierno he cumplido con la obligación constitucional de buscar la paz”, recordó el lunes el mandatario.

Aunque la mayor parte de la clase política respaldó el anuncio de Santos, Uribe y sectores afines han expresado su rechazo. “Hay conciencia de que para conseguir buenos resultados, hay que contener” tanto a la oposición política como a un posible sabotaje de grupos delincuenciales, apuntó Ciurlizza.

Del lado de las FARC “siempre hay un riesgo de facciones que se opongan, especialmente las vinculadas con el narcotráfico. Pero en este momento no advertimos fracturas significativas. Hay un liderazgo que se acata y esa es una de las razones por las cuales el gobierno inicia este proceso”, señaló.

En todo caso, el solo hecho de que Santos reconozca estos primeros contactos podría favorecer políticamente a la guerrilla, según el politólogo Vicente Torrijos, de la Universidad del Rosario de Bogotá. “El gran propósito de las FARC es despojarse de la percepción de actor armado y pasar a ser concebido como actor político. Si se instala una mesa, el ritmo político de Colombia va a estar marcado por lo que hagan o dejen de hacer las FARC, así como la posibilidad de reelección de Santos” en 2014, aseguró Torrijos a la AFP.

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Santos y las FARC negocian la paz en Colombia sin una tregua previa

El presidente colombiano apuesta por un país estable al abrir el diálogo con la guerrilla de las FARC, la más antigua de Latinoamérica, antes de que renuncie a la violencia

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El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, pronuncia una declaración sobre el proceso de negociación con las FARC.  / Leonardo Muñoz (EFE)

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// Era de esperarse. El presidente Juan Manuel Santos sacó su “llave de la paz”, mencionada tantas veces en sus discursos y entrevistas, y confirmó el lunes que su Gobierno viene haciendo, desde hace algún tiempo, “acercamientos” con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la más antigua del continente.

Pero la noticia también fue una sorpresa. En mayo, las FARC atentaron contra Fernando Londoño, ministro del expresidente Álvaro Uribe, con una bomba en Bogotá que dejó dos muertos. En Cauca, en el suroccidente, no han dado tregua en sus ataques violentos contra los indígenas. Hace diez días, el mismo Santos denunció que esta organización tenía un plan concreto para matarlo a él. Y el pasado fin de semana, un coche bomba causó seis muertos, entre ellos dos niños, en el departamento del Meta.

La pregunta es, entonces, ¿por qué si la guerrilla sigue desafiando al Gobierno con terror, el presidente Santos decide sacar una bandera blanca y buscar el diálogo? La gran mayoría de los colombianos coincide en una respuesta: porque el país está cansado de tanta violencia. Muchos han sido los acercamientos fallidos, con consecuencias cada vez peores. El último intento fueron las conversaciones durante el Gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) en San Vicente del Caguán, que terminaron con secuestros de políticos, matanzas y el fortalecimiento de esta guerrilla, que engrosa las listas internacionales de organizaciones terroristas.

Según Luis Javier Orjuela, profesor de Historia de Colombia de la Universidad de los Andes, “para Santos, que es un tecnócrata, está claro que esta es la época de la globalización, del libre comercio, del capitalismo mundial, y eso sólo se hace con paz. Colombia ya no quiere seguir exportando conflicto, ya es hora que este país se inserte de verdad en la economía mundial”.

El presidente, quien logró sacar adelante en el Congreso el llamado Marco para la Paz que busca darle una salida política a los insurgentes, dijo en un discurso en la noche del lunes las condiciones en las que se están dando estos acercamientos: no se repetirán los errores del pasado (en clara referencia al Caguán); el proceso debe acabar con el conflicto y no prolongarlo; y no se desmilitarizará “ni un centímetro” del país para sentarse a hablar con esta guerrilla.

Y aunque no se ha dicho de manera oficial, ha trascendido en Colombia que este proceso se oficializaría el próximo 5 de octubre en Oslo, Noruega, país que al parecer ha prestado sus buenos oficios para que el gobierno y esta guerrilla pongan fin al conflicto de manera negociada. Ambas partes se han contactado, aparentemente, desde el pasado mayo con la ayuda de los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Este mensaje, de manera general, ha caído bien en diverso sectores. Después de los ochos años del expresidente Uribe que fueron determinantes para doblegar militarmente a las FARC (2002- 2010) y los dos años del presidente Santos en los que también ha habido resultados contundentes como la muerte del jefe guerrillero ‘Alfonso Cano‘, muchos creen que se ha llegado al momento perfecto para sentarse a hablar.

El expresidente Ernesto Samper (Partido Liberal) ha dicho que “nunca han estado tan alineados los astros como ahora en la búsqueda de una reconciliación nacional”. El fiscal general, Eduardo Montealegre, dio un ejemplo de lo positivo que sería un diálogo: “En el proceso de paz con el M-19 se hizo la negociación y la alternativa fue que pudieran participar en elecciones. Así tenemos hoy a un alcalde (de Bogotá) que perteneció al M-19”. Y en el Congreso de la República el presidente de la Cámara, Augusto Posada, aseguró: “Creo que es mejor tener a una persona de estas en el Congreso que repartiendo bala en el monte y atacando a la sociedad civil”.

Y aunque hasta el momento las FARC no se han pronunciado públicamente sobre el anuncio del presidente Santos, Timoleón Jiménez alias ‘Timochenko’, máximo líder de estas organización, dijo hace unos meses: “Nosotros (las FARC) creemos que vale la pena intentar romper ese círculo maldito y apostarles más bien a la reconciliación y a la paz”.

Sin embargo, también hay críticos. El más acérrimo es el expresidente Uribe, para quien las FARC son “narcotraficantes y terroristas” que deben someterse a la justicia. En un acto público en Barranquilla, se preguntó: “¿Qué dirán aquellos que dicen que hay que negociar todo con las FARC, pero cuestionan que el gobierno que lo ayudó a elegir negociara la desmovilización de los paramilitares, quienes tendrán que pagar una condena?”, criticando una vez más al presidente Santos, a quien apoyó para llegar a la Casa de Nariño.

Ahora el inicio de los diálogos está en manos de un puñado de negociadores. Por parte del Gobierno están Frank Pearl, ministro de Ambiente y excomisionado de paz con Álvaro Uribe, y Sergio Jaramillo, asesor presidencial en temas de la guerrilla. Y por el lado de la guerrilla Rodrigo Granda (conocido como el canciller de las FARC) y Mauricio el Médico, quien sucedió al Mono Jojoy cuando murió en un bombardeo en 2010.

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El nuevo país, las viejas FARC

Colombia ha experimentado un sustancial avance económico en los últimos años, ha arrinconado la crispación política y busca un camino al desarrollo a partir de la reconciliación

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Juan Manuel Santos enHonda, en el departamento de Tolima. / Andrés Piscov (EFE)

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// Hace apenas una década, los miembros de las FARC llegaban a la mesa de negociaciones con el presidente Andrés Pastrana en actitud arrogante. Lo primero que hacían era exhibir sus bien lustrados fusiles y luego se soltaban en largos monólogos en los que reclamaban innumerables peticiones. Por aquella época, el grupo guerrillero estaba presente en los 32 departamentos del país e incluso tenían un músculo militar que le permitía tomar poblaciones enteras y llevarse a cuanto agente o soldado hubiera sobrevivido a sus devastadores ataques.

La ciudadanía exhausta votó por la mano dura y eligió a Álvaro Uribe, quien no se tomó un respiro en su propósito de vencerlos militarmente. Con su Política de Seguridad Democrática, llevó la fuerza pública a 300 de los 1.100 municipios colombianos en donde la guerrilla dictaba la única Ley. A medida que iban cayendo comandantes de la guerrilla, otros eran capturados y centenares más le decían adiós a las armas y se reincorporaban a la vida civil, la gente empezó a recuperar la confianza.

Los colombianos volvieron a transitar por las carreteras y retornaron a los campos, optó por darle confianza a otros sectores políticos. En ese contexto, la economía colombiana, que bordeaba la recesión, llegó a crecer un 7,4%, por encima de la media latinoamericana (5,5%). Regresaron las inversiones y miles de personas que habían salido de Colombia, entre ellos cientos de cerebros fugados.

Al ser elegido a la presidencia en 2010, Juan Manuel Santos anunció que si bien el país iba por buen camino ahora había que esforzarse más para alcanzar el desarrollo y que esto pasaba por la reconciliación. Santos firmó una Ley de Tierras y una Ley de Víctimas, entre la ovación de los sectores más progresistas y la mirada atónita de las FARC. Además, empezó a fortalecer otras instituciones que han creado una geografía en donde la convivencia es evidente: en 400 municipios de Colombia durante este año no ha habido un solo asesinato.

En el contexto internacional, Santos se reconcilió con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; y de Ecuador, Rafael Correa; países con los que Uribe había llegado a un alto nivel de pugnacidad, precisamente a causa de las FARC. La crisis se desató siendo Santos ministro de Defensa, a raíz del bombardeo contra el campamento de Raúl Reyes en Ecuador. Los ordenadores incautados destaparon las conexiones y la protección que las FARC tenían en ambos países.

En el terreno político, Santos invitó a todos los movimientos políticos a trabajar en conjunto en lo que se llama la unidad nacional. Igual hizo con las altas cortes y los periodistas más críticos. Los tiempos de crispación quedaron atrás.

En este contexto, el país empezó a ver la luz al final del túnel favorecido además por un buen manejo económico. El Producto Interno Bruto (PIB) creció el año pasado un 5,9%; la inversión extranjera directa (IED) sobrepasó los 13.000 millones de dólares. “En la región, solo Colombia mantiene el dinamismo en el exterior”, dijo en su informe del año pasado la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

Hay más datos para el optimismo, las exportaciones colombianas superaron los 50.000 millones de dólares en 2011, una cifra sin precedentes. Y en materia petrolera, el país se acerca a una producción de 1 millón de barriles diarios. Además, la confianza en el país hoy es enorme. “Tenemos una economía con una inflación baja y estable y unas condiciones monetarias y fiscales que muestran gran estabilidad y fortaleza”, dice el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe. Como resultado de todo esto, Colombia recuperó el grado de inversión que perdió a finales de los noventa.

Sin embargo, todo esto contrasta con el atraso en especial en materia de infraestructura y en unos niveles de pobreza de los que Santos dice sentir vergüenza. Él cree que si se destinara un porcentaje de los millonarios recursos que van para la guerra, en asistencia y en obras públicas, Colombia daría un paso enorme. Eso, por ejemplo, fue lo que les dijo a los empresarios quienes le respondieron que comparten su punto de vista y le dijeron que están de acuerdo en la búsqueda de la paz negociada. Incluso le dijeron que están dispuestos a pagar un impuesto extra para apoyar el proceso y aún más en dar vocería política y acceso a cargos de elección popular a los desmovilizados, en caso de que este resulta exitoso. Además de los empresarios, Santos cuenta hoy con un clima favorable a la negociación en vastos sectores de la opinión pública. El nuevo país quiere apostarle al futuro y dejar atrás los 50 años de guerra. Claro que la realidad es tozuda y dura. Falta ver que dicen ahora las FARC, las viejas FARC.

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Cuba, Noruega, Venezuela y Chile apoyarán diálogos Colombia-FARC (prensa)

(AFP) //

BOGOTÁ — Los gobiernos de Cuba, Noruega, Venezuela y Chile apoyarán las conversaciones de paz entre Colombia y la guerrilla de las FARC, cuya sede principal será La Habana, según un supuesto acuerdo entre las partes divulgado este miércoles por el exvicepresidente Francisco Santos.

La agenda que negociarán el gobierno colombiano y la guerrilla está formada por seis puntos, uno de los cuales se refiere al problema de las drogas ilícitas, de acuerdo con el documento que leyó Santos, también periodista, en su programa de la radio RCN.

Francisco Santos, primo del presidente Juan Manuel Santos pero muy crítico con sus políticas, había avanzado el lunes la existencia del compromiso entre las dos partes para entablar las primeras negociaciones de paz en una década.

Horas después, el presidente emitió un mensaje a la nación en el que solo confirmó “conversaciones exploratorias” con las FARC para unos eventuales diálogos de paz y dijo que en los próximos días ofrecería más detalles.

Este miércoles, Francisco Santos señaló que el compromiso para sentarse a negociar se empezó a gestar en un “encuentro exploratorio” entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas) el 23 de febrero en La Habana.

Los delegados de ambas partes, que no están identificados en el texto, pactaron “iniciar conversaciones directas e ininterrumpidas” sobre la agenda “con el fin de alcanzar un Acuerdo Final para la terminación del conflicto” colombiano, que dura casi medio siglo, siempre según el documento leído por Santos, vicepresidente en el anterior ejecutivo de Álvaro Uribe (2002-2010).

La mesa de conversaciones se instalará públicamente en Oslo un mes después de que se haga el anuncio público, aunque su sede principal será La Habana y se “podrán hacer reuniones en otros países”, según el documento.

Los diálogos tendrán el “apoyo de los gobiernos de Cuba y Noruega como garantes y los gobiernos de Venezuela y Chile como acompañantes. De acuerdo con las necesidades del proceso se podrá de común acuerdo invitar a otros”, señaló.

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Exsenadora Córdoba considera urgente un “cese el fuego bilateral” en Colombia

(INT) JUSTICIA | > AREA:
29-08-2012  EFE

La excongresista colombiana Piedad Córdoba, quien facilitó la liberación de los últimos rehenes de las FARC, consideró hoy urgente un “cese el fuego bilateral” de esa guerrilla y la del ELN con el Gobierno ante una eventual negociación conjunta de paz.

Ambas guerrillas “sí están dispuestas a aceptar un cese el fuego”, afirmó Córdoba durante un encuentro con la prensa convocado en Bogotá por Colombianas y Colombianos por la Paz (CCP), colectivo de la sociedad civil liderado por esta política de origen liberal.

En la reunión, el CCP entregó el documento “La paz como rehén y la necesidad de un cambio urgente para lograrla”, elaborado ante el anuncio del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, de que su Gobierno avanzaba en acercamientos con las FARC para poner a un conflicto interno de casi 50 años.

En su análisis, el grupo CCP observó que los recientes hechos de confrontación en varias regiones hacen evidente la necesidad y posible consideración de “la factibilidad de un cese el fuego bilateral”.

“Es un mensaje de distensión que se hace urgente para enfrentar no solo situaciones de crisis humanitaria, sino para cambiar las condiciones de militarización de territorios por condiciones de presencia social”, consideró el mismo colectivo.

El grupo CCP reiteró su respaldo a este naciente proceso de paz con las FARC pero “en una perspectiva de diálogos para la superación definitiva del conflicto armado que incorpore al ELN, en tanto insurgencia, como al conjunto de la sociedad colombiana”.

En este sentido, la excongresista Córdoba insistió en que es necesario que su colectivo, que mantiene desde septiembre de 2008 un “diálogo epistolar” con ambas guerrillas, tenga un espacio cercano a la futura mesa de negociaciones.

El presidente Santos confirmó el lunes que su Ejecutivo y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) “han desarrollado conversaciones exploratorias” de las que “en los próximos días se darán a conocer los resultados”.

La declaración de Santos vino a confirmar versiones periodísticas sobre un acuerdo alcanzado por las partes en La Habana, que según el pacto será la sede permanente del diálogo, con Cuba y Noruega, como “garantes”, y Venezuela y Chile como “acompañantes”.

El grupo CCP fue creado para abrir un canal de comunicación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en actividad desde 1964 y que han coincidido con la organización no gubernamental (ONG) en la urgencia de acuerdos humanitarios y un alto el fuego bilateral.

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El acuerdo de paz establece la reincorporación de los rebeldes a la vida civil en Colombia

Víctor Julio Rojas, más conocido por su alias de Mono Jojoy, exjefe de las FARC

Foto: COLPRENSA/RODRÍGUEZ PENAGOS, SANDRA PATRICIA

BOGOTÁ, 29 Ago. (EUROPA PRESS) –

El acuerdo de paz que habrían firmado el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) establece la reincorporación de los guerrilleros a la vida civil, así como una serie de medidas para garantizar el desarrollo económico del país mediante la inclusión de aquellas comunidades afectadas por el conflicto armado.

La emisora local RCN ha divulgado este miércoles el supuesto documento que el Gobierno y las FARC comenzaron a discutir el pasado 23 de febrero como paso previo al diálogo de paz que podría comenzar próximamente.

Según el texto, las “conversaciones exploratorias” que confirmó Santos el pasado lunes han tenido lugar en La Habana y en ellas han participado los Gobierno de Cuba y Noruega, con el apoyo del Ejecutivo venezolano “como facilitador de logística y acompañante”. También intervendrá Chile, que estará como “acompañante” en el proceso.

Tanto la guerrilla como las autoridades colombianas se comprometen a “iniciar conversaciones directas e ininterrumpidas” sobre los puntos de la agenda establecida con el principal objetivo de “alcanzar un acuerdo final para la terminación del conflicto que contribuya a la construcción de la paz estable y duradera”.

Las negociaciones se realizarán a través de una “mesa de conversaciones” que se instalará en Oslo “un mes después del anuncio público” de los diálogos y cuya sede principal será La Habana. No se descarta la posibilidad de que las reuniones se realicen en otros países.

En las sesiones de la mesa participarán hasta diez personas por delegación, de los cuales hasta cinco serán “plenipotenciarios” quienes serán a su vez portavoces. Cada delegación estará compuesta hasta por treinta representantes.

El documento no precisa plazos pero señala que las discusiones deberán hacerse de “manera expedita y en el menor tiempo posible, para cumplir con las expectativas de la sociedad sobre pronto acuerdo”. “En todo caso, la duración estará sujeta a evaluaciones periódicas de los avances”, subraya.

PUNTOS DE LA AGENDA

La agenda que se debatirá en los diálogos entre la guerrilla y el Gobierno se centrará en los temas económicos y sociales, haciendo especial énfasis en la política agraria por considerar que es “determinante para impulsar la integración de las regiones y el desarrollo social y económico equitativo” de Colombia.

El acceso y uso de la tierra, la productividad agraria, la formalización de la propiedad, la protección de zonas de reserva, los programas de desarrollo con enfoque territorial y la adecuación de la infraestructura son algunos de los puntos a tratar.

Se hablará del estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa, así como del sistema de seguridad alimentaria. También se abordará el desarrollo social enfocado en la salud, educación, vivienda y erradicación de la pobreza.

Otro de los asuntos de gran importancia tiene que ver con los “derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del acuerdo final” con las FARC.

Ambas partes discutirán sobre los “mecanismos democráticos de participación ciudadana, incluidos los de participación directa, en los diferentes niveles y diversos temas” y además analizarán las “medidas efectivas para promover mayor participación en la política nacional, regional y local de todos los sectores, incluyendo la población más vulnerable”.

FIN DE LA VIOLENCIA

En el acuerdo las FARC se comprometen a entregar las armas y poner fin de forma definitiva a las hostilidades, esto con la garantía de que puedan reincorporarse “a la vida civil en lo económico, lo social y lo político, “de acuerdo a sus intereses”.

El Gobierno de Santos se comprometerá a revisar la situación de los guerrilleros privados de libertad, procesados o condenados, y de forma paralela “intensificará el combate para acabar la organizaciones criminales y sus redes de apoyo, incluyendo la lucha contra la corrupción y la impunidad, en particular contra cualquier organización” criminal.

Todo esto se logrará mediante reformas legales que se plantearán más adelante y que incluirán medidas para esclarecer “entre otros, el fenómeno del paramilitiarismo” que, en su momento, contribuyó al empeoramiento del conflicto armado Colombiano.

NARCOTRÁFICO

El acuerdo también plantea soluciones al grave problema del narcotráfico que durante años ha sufrido Colombia, uno de los mayores productores de coca del planeta, gracias en parte a que las FARC se sostenían con los ingresos del tráfico ilegal de estupefacientes.

Las autoridades, con el apoyo de la guerrilla, deberán llevar a cabo “programas de sustitución de cultivos ilícitos” y “planes integrales de desarrollo con participación de las comunidades en el diseño, ejecución y evaluación de los programas de sustitución y recuperación ambiental de las áreas afectadas” por las plantaciones.

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