Los palestinos protestan


– Una semana de protestas pone al primer ministro palestino contra las cuerdas

– Los palestinos protestan por las subidas en combustible y alimentos

Fayad anuncia medidas para intentar calmar las protestas sociales palestinas

– Una huelga de transporte paraliza Cisjordania en una nueva jornada de protesta social

– La Autoridad Palestina enfrenta una creciente protesta social

– Los palestinos quieren renegociar protocolo de acuerdo económico con Israel

– El primer ministro palestino baja precio de gasolina e IVA tras manifestaciones

– Abás anuncia que pedirá a la ONU el estatus de estado no miembro

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Una semana de protestas pone al primer ministro palestino contra las cuerdas

El enfado de los ciudadanos de Cisjordania se dirige hacia el jefe de Gobierno, Salam Fayad

El apoyo del presidente palestino a las protestas es reflejo de las luchas intestinas de poder

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Un manifestante, junto a un figura de Salam Fayad quemada. / REUTERS

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// Miles de palestinos se han manifestado en Cisjordania en los últimos tres días para protestar por la subida de los precios de los alimentos y la gasolina. El enfado se dirige sobre todo contra el primer ministro palestino y arquitecto de la política económica, Salam Fayad, al que culpan del deterioro financiero que atraviesan los territorios ocupados. Fayad llegó a decir el jueves a la prensa que está dispuesto a dimitir si eso contribuye a mejorar la situación.

El presidente palestino, Mahmud Abbas se ha apresurado a bautizar las protestas como “la primavera árabe palestina”, según anunció esta semana en El Cairo, durante una reunión de la Liga Árabe. “Las demandas son adecuadas y justas”, añadió. Si termina por prender la ira en los territorios palestinos, se convertiría en la primera primavera árabe presuntamente instigada y bendecida por sus gobernantes.

El apoyo de Abbas a las protestas de la población contra Fayad es para numerosos observadores en parte un reflejo de las luchas intestinas de poder que consumen a la Autoridad Palestina. Fayad es un antiguo gestor del Fondo Monetario Internacional, que cuenta con el apoyo de las potencias occidentales y no forma parte del núcleo duro del partido gubernamental Al Fatah.

“Vendré aquí cada día a protestar hasta que dimita Fayad

Lith Kanan, manifestante de 19 años

Nabil Saath, peso pesado en Al Fatah se desmarca sin embargo del cerco a Fayad y aunque dice comprender el enfado de los manifestantes “por que no hay esperanza de un proceso de paz”, cree que “se equivocan de enemigo”. “Somos pobres porque estamos bajo ocupación israelí. Por que confiscan nuestras tierras y consumen el 85% de nuestra agua. Por que no podemos comprar combustible a nuestros países vecinos y tenemos que pagar precios desorbitados”, explica a este diario.

Al margen del rédito político que obtengan unos u otros, lo cierto es que el ambiente está muy caldeado. El descontento y la frustración cunde entre la población palestina, que bien podría aprovechar el beneplácito presidencial para canalizar su enfado. Al contrario que en protestas dirigidas contra el Gobierno en el pasado, ahora la policía palestina deja hacer y deshacer a los manifestantes. El jueves por la noche por ejemplo, las calles de Belén ardían, sembradas de neumáticos incendiados sin que a la policía pareciese importarle.

En Ramala, un grupo de jóvenes gritaba consignas en contra de Fayad ayer jueves en la céntrica plaza de Al Manara. “Fayad vete, vete”. Y modificaban el ya tradicional eslogan de las primaveras árabes “el pueblo quiere derribar al régimen” por “el pueblo quiere derribar a Fayad”. Lith Kanan, uno de los manifestantes que vocifera, de 19 años, explica que está en el paro y que su padre, obrero de la construcción no puede permitirse pagarle estudios universitarios. “Quiero trabajo, quiero estudiar. Vendré aquí cada día a protestar hasta que consiga que dimita Fayad”, informa.

Decenas de metros más allá, en la estación de taxis central, un cartel anunciaba que el próximo lunes habrá huelga de taxistas en todos los territorios palestinos. La subida de la gasolina es precisamente uno de los detonantes de las protestas. “La gasolina ha vuelto a subir en sólo una semana”, se queja Ahmed Said, un taxista de 65 años que el jueves secundó un paro de hora y media y que dice que piensa participar en el del lunes.

Las protestas, a pesar de no ser demasiado multitudinarias, sí se han propagado por todos los territorios palestinos. Yenín, Hebrón, Ramala, Belén o Nablús son algunas de las ciudades palestinas en las que ha habido protestas.

La crisis financiera mundial ha provocado un importante descenso de las contribuciones de los países occidentales y también de los árabes al Gobierno de al Autoridad Palestina, cuya economía sobrevive tradicionalmente gracias a la asistencia internacional. Organismos internacionales como el Fondo Monetario o el Banco Mundial destacan además reiteradamente en sus informes que la ocupación israelí y la restricción de movimientos que impone el Ejército a personas y mercancías es uno de los principales obstáculos con los que se topa la economía palestina.

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Los palestinos protestan por las subidas en combustible y alimentos

Miles de jóvenes piden la dimisión del primer ministro en las principales ciudades de los territorios palestinos

Unos palestinos transportan a un policía a una ambulancia después de una carga contra los manifestantes. / ALAA BADARNEH (EFE)

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// Los territorios palestinos arden. Literal. Los neumáticos incendiados por los manifestantes proliferan en las calles de Hebrón, Ramala, Nablus y Belén; las principales ciudades palestinas. Miles de jóvenes protestan desde hace una semana por la subida del precio del combustible y de los alimentos y piden la salida del primer ministro en unas protestas que podrían descontrolarse con facilidad. Anoche, la manifestación se tornó violenta en Hebrón, donde cientos de manifestantes se enfrentaron a pedradas a la policía palestina, según testigos. En el resto de Cisjordania los taxistas hicieron huelga y los piquetes se extendieron por las grandes arterias de los territorios.

Diversos colectivos han convocado nuevas marchas para hoy y para el resto de la semana. Las protestas, que tienen como primer e inmediato objetivo lograr la dimisión del primer ministro palestino Salam Fayad, son inéditas en los territorios palestinos. Resulta relativamente frecuente ver a los jóvenes de Hebrón lanzar piedras contra los soldados israelíes o los colonos, pero no contra la policía palestina como sucedió anoche. Hasta el momento, las fuerzas de seguridad han tratado a los manifestantes con guante de seda, por orden expresa del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.

Las manifestaciones son inéditas en los territorios palestinos

Rival político de Fayad, el presidente Abbas se apresuró a bautizar hace días en El Cairo la serie de protestas como “la primavera árabe palestina”. La etiqueta resulta prematura de momento, según los observadores locales. El contexto palestino es muy diferente al de los países árabes de la zona en los que desde hace meses los manifestantes salen a la calle para derrocar a sus dictadores. Para empezar, el Gobierno de la Autoridad Palestina no es una eterna dictadura como lo fue Egipto, Túnez o es aún Siria. Pero sobre todo, lo que diferencia a los palestinos de los árabes de la región es que viven bajo una ocupación israelí que deja escaso de maniobra al Gobierno con sede en Ramala.

Esa es precisamente una de las principales demandas de los que se manifiestan estos días en las ciudades palestinas. La revisión del llamado Protocolo de París, hasta hace días desconocido por buena parte de la población palestina, y que ahora está en boca de todos. Se trata del capítulo económico de los acuerdos de Oslo, firmado hace ahora 19 años y que regula las relaciones comerciales y fiscales entre palestinos e israelíes. Vincula entre otros asuntos, el precio del combustible de los palestinos al que se vende en Israel —puede ser como máximo un 15% más barato—, a pesar de que ambas economías, salarios mínimos y nivel de vida de sus habitantes no son comparables.

Manifestantes palestinos en Belén. / MUSA AL-SHAER (AFP)

El protocolo de París, como los acuerdos de Oslo, se redactó con la intención de que fuera un texto provisional a la espera de un acuerdo de paz definitivo entre palestinos e israelíes que no acaba de llegar. La presión de la calle ha obligado ahora al Gobierno de Ramala a pedir a los israelíes la revisión del Protocolo de París. Pero lo han hecho con la boca pequeña y limitada firmeza, algo que no se les escapa a los manifestantes, que no han prestado mayor atención al gesto.

Al margen de que ciertos actores políticos palestinos puedan sacar partido político de las protestas si logran derribar al Gobierno del prooccidental Fayad, lo cierto es que el ambiente está muy caldeado en los territorios palestinos y el enfado colectivo podría canalizarse en distintas direcciones. En Israel, en los despachos y en la prensa empieza a escucharse de nuevo la temida expresión “tercera Intifada”.

El ambiente está caldeado porque la situación económica no deja de empeorar. La crisis de las economías del mundo desarrollado han provocado la caída en picado de las donaciones a los palestinos. Los países árabes también han reducido sus contribuciones. Con una inyección internacional financiera mucho menor y con un sin fin de obstáculos —físicos y políticos— que Israel interpone al desarrollo de la economía palestina, como denuncia el Banco Mundial, la vida de los dos millones y medio de palestinos que vive en Cisjordania tiene pocos visos de prosperar en un futuro próximo.

Al deterioro de la economía se le añade la falta de horizonte político. Hace dos años que las llamadas negociaciones de paz se encuentran en punto muerto, sin que la comunidad internacional, más pendiente de las revueltas en el mundo árabe y a la espera del resultado de las elecciones estadounidenses parezca quitarle el sueño. En este contexto, cualquier llamarada es susceptible de propagarse en los territorios palestinos.

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Fayad anuncia medidas para intentar calmar las protestas sociales palestinas

(INT) CONFLICTO | > AREA: Economia, negocios y finanzas
11-09-2012 EFE

El primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Salam Fayad, anunció hoy una serie de medidas para tratar de combatir el aumento del coste de la vida que ha provocado desde hace una semana una ola de protestas sociales en Cisjordania.

En una conferencia de prensa en Ramala, el primer ministro anunció que el IVA se reducirá hasta un 15 por ciento y que los precios del gasóleo, el gas y el queroseno volverán a los niveles del pasado agosto, antes de que se incrementarán en un 5 por ciento.

El Consejo de Ministros de la ANP, reunido esta mañana para estudiar vías de aliviar la crisis económica, decidió además que los funcionarios recibirán mañana, miércoles, la mitad de su sueldo de agosto o un mínimo de 2.000 shekels (cerca de 400 euros) y el resto a finales de esta semana.

Las medidas incluyen también un recorte en el gasto de los ministerios de la ANP, con la excepción de Sanidad, Educación y Asuntos Sociales.

Fayad condenó el ataque a las propiedades públicas en las recientes protestas sociales y elogió el papel de las fuerzas de seguridad palestinas para permitir el derecho de manifestarse “en un tiempo difícil”.

Según el primer ministro, la crisis que atraviesa la ANP es consecuencia de la acumulación de problemas en los últimos dos años debido al déficit público, la división entre Hamás y Fatah y la persistencia de la ocupación del 60 por ciento del territorio de Cisjordania por el Ejército israelí.

Poco antes del anuncio de Fayad, cerca de 2.000 palestinos se manifestaron ante su oficina en Ramala, en una nueva jornada de protestas por la situación económica.

Los manifestantes corearon eslóganes contra el jefe del Ejecutivo y pidieron su dimisión y la de todo su consejo de ministros, según constató Efe.

Hoy, martes, numerosos comercios en toda Cisjordania mantenían cerradas sus puertas en señal de protesta.

Además de la dimisión de Fayad, los manifestantes demandan la reforma del Protocolo de los acuerdos económicos de París firmados con Israel en 1994.

El Protocolo concede el control sobre el comercio exterior palestino y los aranceles de aduanas a Israel, que puede bloquear su devolución como castigo por decisiones políticas palestinas, como sucedió tras la petición de ingreso como Estado miembro en la ONU.

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Una huelga de transporte paraliza Cisjordania en una nueva jornada de protesta social

(EFE)  //

Ramala, 10 sep (EFE).- Las protestas sociales palestinas contra el aumento de la carestía de la vida continuaron hoy en Cisjordania, donde una huelga del transporte público paralizó el tráfico en varias ciudades y se registraron algunos incidentes violentos.

Cientos de estudiantes y profesores no pudieron llegar a las clases en varios centros educativos debido a la paralización de los autobuses y los taxis, según la agencia independiente palestina Maan.

El portavoz del sindicato de transporte público en Cisjordania, Nasser Yunis, aseguró que más de 24.000 conductores secundaron el paro y advirtió que las protestas continuarán si el Gobierno palestino no acepta sus demandas.

En Belén los camioneros colocaron sus vehículos en el medio de las principales avenidas cortando la circulación, al igual que los taxistas, al tiempo que protestaban en la calle.

En esta ciudad se produjeron enfrentamientos cuando grupos de ciudadanos se enfrentaron a los manifestantes y les tiraron piedras para intentar que despejarán las vías.

En Hebrón cientos de niños se vieron obligados a ir caminando a la escuela ante la falta de transporte público y grupos de manifestantes lanzaron piedras a la casa consistorial y a la estación municipal de bomberos, según Maan.

Cientos de personas se concentraron frente al ayuntamiento de esta ciudad pidiendo la caída del gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Un grupo de manifestantes bloqueo la entrada principal a la ciudad quemando neumáticos en medio de la carretera, al igual que en el campo de refugiados de Balata, al este de Naplusa.

También en las entradas sur y norte de Ramala grupos de jóvenes quemaron neumáticos y contenedores de basura para bloquear las principales arterias al tiempo que lanzaban piedras contra los vehículos que intentaban circular.

Los taxistas bloquearon el tráfico ante la oficina del primer ministro de la ANP, Salam Fayad, mientras gritaban consignas que pedían su dimisión.

Grandes camiones bloquearon igualmente varias carreteras en la ciudad de Tulkarem, en el norte de Cisjordania, mientras que en Yenín los conductores de taxi y autobús cortaron la vía principal de conexión de la ciudad para evitar que los vehículos privados ofreciesen un transporte alternativo.

El deterioro de la economía palestina en el último año y la carestía de la vida han hecho estallar desde hace una semana las primeras protestas sociales en Cisjordania, donde el presidente Mahmud Abás afronta un grave crisis financiera.

El detonante de las protestas fue la reciente subida del 5 por ciento en el precio de los carburantes, que ha provocado la subida de otros productos básicos.

El Gobierno de la ANP se ve impotente ante las demandas sociales debido a la caída en la recaudación fiscal y el incumplimiento por varios países de los compromisos de donación realizados el pasado año.

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La Autoridad Palestina enfrenta una creciente protesta social

Por Hossam Ezzedine (AFP)  //

RAMALA, Territorios palestinos — La Autoridad Palestina intenta controlar la protesta social en Cisjordania, que este lunes entró en su segunda semana, estudiando medidas para contener la subida de precios y una revisión de las relaciones económicas con Israel.

El transporte público estaba en huelga y los principales accesos a las ciudades estaban cortados por los manifestantes, con piedras en Hebrón (sur), con camiones en Belén (sur) y Naplusa (norte), o con neumáticos en llamas como alrededor de Ramalá, sede la presidencia y el gobierno palestinos.

En Hebrón, unos 2.000 palestinos se manifestaron contra el aumento del coste de la vida y dañaron vehículos y la sede de la municipalidad, al tiempo que lanzaban piedras a la policía palestina que trataba de dispersarlos y a las tropas israelíes presentes en la zona.

Al tiempo que una huelga paralizaba el transporte público en toda Cisjordania, nubes de humo negro se formaron sobre este territorio palestino ocupado por Israel por los neumáticos quemados con que los manifestantes iniciaron su segunda semana de protestas contra el aumento del coste de la vida, del precio de la gasolina y el desempleo.

“Pedimos que el presidente (Mahmud) Abas y el primer ministro (Salam) Fayad dimitan, así como toda la Autoridad Palestina, porque han sido incapaces de cumplir con sus obligaciones políticas y económicas”, dijo a la AFP un habitante de Hebrón, Khaled Idris, de 28 años de edad.

Otro hombre fue a manifestarse con su burro, único modo de transporte a su alcance tras el aumento del precio de la gasolina. “No vine solo, vine con mi burro para mostrar que estoy protestando contra el aumento del precio” de la gasolina, declaró Fawaz al Rabagi, de 32 años.

Algunos analistas consideran la actual movilización en Cisjordania como la versión palestina de la “primavera árabe”. Desde hace varios días, tienen lugar manifestaciones en ciudades de Cisjordania contra el reciente aumento de los precios de la gasolina y los alimentos.

El domingo, unos sesenta camiones bloquearon el acceso al centro de Ramalá durante más de una hora para protestar contra el alza del precio de la gasolina.

En Naplusa, cientos de manifestantes, al grito de “Alá Akbar” (Dios es el más grande), quemaron neumáticos, lanzaron piedras con la policía palestina, que los rechazó a varazos, según un periodista de la AFP. Las fuerzas de seguridad también habrían hecho disparos de advertencia.

El domingo, en Naplusa, los manifestantes pedían la renuncia de Fayad, al grito de “la invasión (israelí) no nos dejó hambrientos, Fayad sí”.

El portavoz de los servicios de seguridad, Adnan Damiri, dijo que las instrucciones eran dejar que la gente proteste pacíficamente y sólo intervenir en caso de desbordamiento.

Un alto funcionario israelí dijo el lunes que “no era serio” el anuncio hecho la víspera por el ministro palestino de Asuntos Civiles, Hussein al-Sheikh, que planteó al “gobierno israelí a través del Ministerio de Defensa” un pedido de reapertura del Protocolo de París que rige las relaciones económicas bilaterales.

“Si quieren reabrir el Protocolo de París, un acuerdo internacional, deberían presentar su solicitud al Ministerio de Relaciones Exteriores o al Ministerio de Finanzas, o simplemente a la oficina del primer ministro”, dijo el funcionario a la AFP reclamando el anonimato.

“Han presentado este pedido únicamente para poder decir a su pueblo que lo han hecho: +Ustedes ven, hemos hecho algo y ahora los israelíes se oponen a nuestra iniciativa y es todo culpa de ellos+”, dijo.

Firmado el 29 de abril de 1994 en París, ese “Protocolo Económico de las relaciones económicas entre Israel y la Organización de Liberación Palestina (OLP)” concede una libertad económica limitada a los palestinos.

El mismo prevé en particular la entrega por parte de Israel de los impuestos que recauda en nombre de la Autoridad Palestina y prohíbe que los precios del combustible en la zona autónoma sean inferiores en 15% a los de Israel.

Como resultado de esta indexación, tras la subida de precios en Israel, el litro de gasolina ha aumenta en un tercio en dos meses en los territorios palestinos, de 6 a 8 shekels (de 1,18 a 1,57 euros).

El movimiento Fatah del presidente palestino Mamud Abas, en un comunicado emitido el lunes, atribuyó la crisis a “la decisión de Israel de aumentar el precio del combustible”.

“Este aumento puede ser aún soportable para la próspera economía israelí, que concede un salario mínimo mensual de 4.300 shekels (850 euros), pero no para los palestinos, cuyo salario mínimo mensual es de alrededor 1.600 shekels (315 euros)”, señala Fatah.

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Los palestinos quieren renegociar protocolo de acuerdo económico con Israel

Por Ezzedine Hossam (AFP)  //

RAMALA, Territorios palestinos — La Autoridad Palestina pidió renegociar a Israel el protocolo de París que regula las relaciones económicas entre ambas partes, para poder responder al descontento social en los territorios, declaró este domingo a la AFP un ministro palestino.

“Transmití al Gobierno israelí, a través de su Ministerio de Defensa, la solicitud oficial de la Autoridad Palestina de reabrir el protocolo de París, que es incompatible con la situación económica actual”, afirmó el ministro de Asuntos Civiles, Husein Al Sheij.

El ministro precisó que actuó por sugerencia del presidente palestino, Mahmud Abas, coincidiendo con que miles de manifestantes desfilaron estos últimos días en las grandes ciudades de Cisjordania para protestar contra las recientes subidas de la gasolina y los alimentos.

“El presidente me pidió, en tanto que jefe de los Asuntos Civiles, que dirija a los israelíes una solicitud oficial con el fin de reexaminar, ajustar y modificar cuanto antes el Protocolo de París”, explicó Al Cheij.

El ministro de Asuntos Civiles explicó que las enmiendas reclamadas buscan ayudar a los palestinos “en una situación económica complicada”.

“Esperamos la respuesta de los israelíes y si aprueban (la petición), el departamento de negociaciones (de la OLP) y otros grupos especializados formarán un comité para iniciar discusiones sobre las enmiendas”, explicó el domingo el ministro de Asuntos Civiles.

El Ministerio israelí de Defensa, encargado de la coordinación con la Autoridad Palestina, no ha hecho ningún comentario.

Firmado el 29 de abril de 1994 en París, después de los acuerdos de autonomía de Oslo (1993), este “protocolo económico sobre las relaciones económicas entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)” otorga una libertad económica limitada a los palestinos.

En septiembre de 2011, el presidente Abas había dicho que quería enmendar el protocolo de París, que calificó de “injusto” porque “contiene restricciones que afectan a la economía palestina e impide su desarrollo”.

Este acuerdo prevé sobre todo la retrocesión por Israel de las tasas adeudadas a la Autoridad Palestina, que representan dos tercios de los ingresos presupuestarios de la Autoridad.

El Gobierno de Benjamin Netanyahu se sirve a intervalos regulares de esta cláusula como amenaza para presionar a las Autoridad Palestina.

La ola de protestas sociales en Cisjordania, según ciertos analistas palestinos, evoca una réplica palestina de la “Primavera árabe”.

El domingo, unos sesenta camiones bloquearon más de una hora el acceso al centro de Ramalá para protestar contra la subida de la gasolina, constató la AFP.

Los sindicatos del transporte planean una huelga general este lunes.

En Naplusa, capital del norte de Cisjordania, unos 200 manifestantes pidieron la renuncia del primer ministro Salam Fayad, al grito de “la invasión (israelí) no nos dejó hambrientos, Fayad sí”.

Miembros del Gobierno Fayad se reunió la noche del domingo por espacio de cuatro horas con un centenar de representantes del sector privado y de la sociedad civil, sobre todo sindicalistas y docentes, para discutir de la crisis financiera de la Autoridad Palestina.

Los participantes recomendaron sobre todo una bajada de precios de ciertos productos y el pago a tiempo de los salarios. Estas recomendaciones serán sometidas el martes al Gabinete palestino en su reunión semanal.

La Autoridad Palestina vive según varios ministros “su peor crisis financiera” desde su creación en 1994, a causa del mantenimiento de las restricciones israelíes y de la reducción de la ayuda internacional, en particular la de países árabes.

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El primer ministro palestino baja precio de gasolina e IVA tras manifestaciones

(AFP)  //

RAMALA, Territorios Palestinos — El primer ministro palestino, Salam Fayad, anunció este martes una bajada del precio del combustible y del IVA, tras más de una semana de manifestaciones en Cisjordania contra el aumento del coste de la vida.

El precio del combustible “volverá a su nivel de fines de agosto”, indicó Fayad a la prensa, tras la reunión semanal de su gobierno. “Bajaremos el IVA a 15%”, agregó.

Fayad anunció estas medidas mientras tenía lugar frente a las oficinas del primer ministro una sentada de funcionarios palestinos, incluyendo a docentes en huelga, para reclamar una disminución del precio de los artículos de primera necesidad y de la gasolina.

El jefe del Gobierno también afirmó que el miércoles se pagará a los funcionarios una parte de los sueldos atrasados de agosto y el resto unos días después, también esta semana.

“Habrá nuevos recortes en los gastos de los ministerios y las instituciones gubernamentales, con excepción de los ministerios de Salud, Educación y Asuntos Sociales”, aseguró. También se rebajarán los salarios de altos funcionarios y ministros, puntualizó.

Unas 1.500 personas se unieron a los funcionarios congregados delante de la oficina de Fayad.

“Nuestro pedido es que baje inmediatamente el precio del combustible”, declaró a la multitud el principal dirigente del sindicato de funcionarios, Basam Zakarneh.

“No pedimos que se vaya Fayad, sino que se acabe su política económica”, agregó, pidiendo una disminución de 30% de los precios de los combustibles.

Desde hace más de una semana, tienen lugar manifestaciones en Cisjordania contra el reciente aumento de los precios de la gasolina y los alimentos. En varias de ellas, los manifestantes han pedido la renuncia de Fayad.

El lunes, al tiempo que una huelga paralizaba el transporte público en toda Cisjordania, neumáticos quemados por los manifestantes hicieron que se formaran nubes de humo negro sobre este territorio palestino ocupado por Israel.

En Hebrón, unos 2.000 palestinos se manifestaron el lunes contra el aumento del coste de la vida y dañaron vehículos y la sede de la municipalidad, al tiempo que lanzaban piedras a la policía palestina que trataba de dispersarlos y a las tropas israelíes presentes en la zona.

El domingo, la Autoridad Palestina, que ha recibido muchos menos fondos que los prometidos por los países donantes, afirmó que había pedido a Israel renegociar el protocolo de París que regula las relaciones económicas entre ambas partes.

El protocolo, firmado en 1994 en París, concede una libertad económica limitada a los palestinos. El mismo prevé en particular la entrega por parte de Israel de los impuestos que recauda en nombre de la Autoridad Palestina y prohíbe que los precios del combustible en la zona autónoma sean inferiores en más de 15% a los de Israel.

Como resultado de esta indexación, tras la subida de precios en Israel, el litro de gasolina ha aumentado en dos meses en Cisjordania de 6 a 8 shekels (de 1,18 a 1,57 euros).

Para el movimiento Fatah del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, “este aumento puede llegar a ser soportable para la próspera economía israelí, que concede un salario mínimo mensual de 4.300 shekels (850 euros), pero no para los palestinos, cuyo salario mínimo mensual es de alrededor 1.600 shekels (315 euros)”.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo este martes que su gobierno estaba “actuando en varios frentes para ayudar a la Autoridad Palestina con sus problemas económicos”. “Hicimos varios cambios en los acuerdos fiscales y estamos trabajando para transferir ciertas sumas de dinero a la Autoridad”, añadió.

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Abás anuncia que pedirá a la ONU el estatus de estado no miembro

(EFE) //

Ramala, 8 sep (EFE).- La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) pedirá el próximo día 27 a la Asamblea General de la ONU que acepte a Palestina como “estado no miembro”, una decisión con la que el presidente palestino, Mahmud Abás, desafía las presiones de EEUU para que no lo haga.

“Vamos a ir a Naciones Unidas (con la petición) el 27 de septiembre”, dijo Abás (también presidente de la OLP) en una comparecencia en la que, preguntado por las presiones de Washington, aseguró que “estamos dispuestos a afrontar cualquier consecuencia”.

Según Abas, que convocó a la prensa en la sede de la gobernación palestina (muqata) de Ramala a raíz de una ola de protestas sociales estos últimos días en Cisjordania, los palestinos quieren decirle al mundo que “somos un estado bajo ocupación”.

“Tenemos 133 países que reconocen el Estado de Palestina con Jerusalén como capital y docenas de ellos mantienen relaciones diplomáticas con nosotros”, dijo Abás, quien se refirió también a la “decisión estratégica” que requiere aún completar un proceso burocrático que ya está en marcha.

La posibilidad de acudir, o no, con la petición en el próximo período de sesiones de la Asamblea estaba a la espera de una decisión crucial porque el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, había exigido congelar cualquier proceso hasta después de las elecciones presidenciales estadounidenses del próximo 6 de noviembre.

En ese sentido, Abás se mostró decidido a enfrentarse a una situación que coloca a los palestinos “ante dos opciones difíciles”.

“La una es ir y sabemos lo que nos espera después; la otra no ir y llegar a la conclusión de que somos unos incapaces”, resumió en una comparecencia en la que afloraron en varias ocasiones unos toques muy personales de cinismo con los que trató de sacudirse las críticas populares de los últimos días.

Entre las posibles sanciones que los palestinos pueden afrontar está el bloqueo por el Congreso estadounidense de la ayuda que se les concede anualmente, tal y como ocurrió en 2011 cuando pidieron a la ONU el ingreso como estado de pleno derecho.

Esta primera solicitud está estancada en el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos tiene derecho de veto.

En esta ocasión el argumento de los sucesivos enviados de Obama a Ramala durante el verano fue el de que la Casa Blanca no verá con buenos ojos ninguna iniciativa que pueda poner en peligro su reelección.

Un argumento al que también recurrió Washington para “convencer” a Israel de que descarte cualquier idea de atacar a Irán por el programa nuclear que desarrolla.

Abás justificó su nueva iniciativa con que el argumento de que el Gobierno de Israel “rechaza aceptar las demandas palestinas de congelar la construcción en los asentamientos y reconocer las fronteras de 1967 como base de negociación para las conversaciones de paz”.

También tuvo palabras de crítica para el movimiento islamista Hamás, que gobierna en Gaza y al que acusó de “torpedear” la reconciliación interpalestina mediante los impedimentos que ha puesto para que la Comisión Electoral Central efectúe el registro de votantes en la franja.

La convocatoria de elecciones generales ha sido desde siempre una de las condiciones para el acercamiento entre los gobiernos de Gaza y Ramala, enfrentados desde 2007.

Abás acusó hoy también a Hamás de fomentar la situación de crisis que vive la Autoridad Nacional Palestina (ANP), donde el déficit público va acompañado de una pronunciada subida de precios en la gasolina y otros productos básicos.

Según el presidente palestino, los túneles por donde pasa el contrabando entre Egipto y Gaza, operación que se hace con el permiso, cuando menos tácito, de Hamás, socavan la capacidad de recaudación de tasas de aduanas que servirían para financiar la administración.

“Los 2.000 túneles han creado 1.000 millonarios”, dijo Abás sobre una actividad por la que Hamás cobra comisiones para financiar su propio gobierno.

Los que no ofreció el líder palestino en su comparecencia fueron soluciones a la ciudadanía para afrontar el creciente desempleo y la carestía de la vida, más allá de anunciar una reunión, mañana, domingo, del gobierno con un grupo de tecnócratas para buscar salidas.

El principal agujero en las arcas palestinas lo ha provocado el incumplimiento por varios países del golfo Pérsico de las donaciones a las que se comprometieron para este año, por valor de unos 350 millones de dólares.

El primer ministro palestino, Salam Fayad, en la mira de las protestas populares, adelantó el jueves que para pagar los sueldos de agosto la ANP está a la espera de unos 200 millones de dólares de la ayuda estadounidense, que ahora pueden verse en peligro por el desafío de Abás a Estados Unidos en la ONU.

Por Nuha Musleh

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