El Papa va a Líbano


– El Papa pide a musulmanes y cristianos que se unan para poner fin a la violencia

– Benedicto XVI condena en Líbano el integrismo y anima a los cristianos

– El Papa invita a los jóvenes a ser “artífices del futuro” y a “no probar la miel amarga de la emigración”

– El Papa va a Líbano, en uno de los viajes más difíciles de su pontificado

El Papa llega hoy a un Beirut blindado por los temores a atentados

– Benedicto XVI condena en Líbano el integrismo y apela a la tolerancia

– El Papa pide ‘detener el envío de armas a Siria’ a su llegada al Líbano

El papa pide preservar el equilibrio entre musulmanes y cristianos en Líbano

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El Papa pide a musulmanes y cristianos que se unan para poner fin a la violencia

Miles de jóvenes de Oriente Próximo acuden a Líbano para escuchar a Benedicto XVI

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Benedicto XVI llega a la residencia presidencial en Beirut. / STEFANO RELLANDINI (REUTERS)

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// Contra el fundamentalismo y a favor de la pluralidad, por el diálogo y la coexistencia de musulmanes y cristianos, por la libertad religiosa. Ese es el mensaje que ha dirigido el papa Benedicto XVI a líderes y ciudadanos de a pie en Líbano, durante el segundo día de su viaje a un Oriente Próximo que arde fruto de las tensiones políticas y religiosas. A los jóvenes, cristianos y musulmanes, les ha pedido que trabajen juntos para que la paz reine algún día en la región.

Una película supuestamente ofensiva para los musulmanes ha desencadenado cuatro días de violentas manifestaciones en los países de la zona, incluido en Líbano. En la vecina siria, los muertos por la represión del régimen de Damasco superan ya los 27.000, según el recuento de los grupos opositores.

El viaje de Joseph Ratzinger, de 85 años, ha contado con un importante despliegue por parte de las fuerzas de seguridad y con una cálida acogida de miles de libaneses, que según los medios locales han salido a la calle desde primera hora de la mañana para saludar al papa, ondeando banderas libanesas y vaticanas. Todos los grupos políticos y religiosos que componen el mosaico libanés han dado la bienvenida al Papa. La de este fin de semana es la primera visita al país de los cedros, desde que su predecesor Juan Pablo II visitara Líbano en 1997.

El plato fuerte de la jornada del sábado fue el encuentro por la tarde con miles de jóvenes procedentes de todo Oriente Próximo en Bkerke, sede del patriarcado maronita. El pontífice le pidió a los congregados que tiendan puentes entre cristianos y musulmanes, que defiendan el pluralismo religioso y respeten al otro. “Debéis trabajar juntos para mantener la coexistencia”, le dijo el Papa a los jóvenes. “Oriente Próximo tiene que entender que el Islam y la cristiandad pueden coexistir en un espíritu de fe y en una sociedad libre y humanitaria”. Y añadió: “Ha llegado el momento de que musulmanes y cristianos se unan para poner fin a la violencia y a las guerras”. Sus deseos contrastan con los enfrentamientos políticos y sectarios que desangran la zona.

Las palabras de armonía interreligiosa que el Pontífice ha pronunciado ante los jóvenes quedan lejos de la polémica que Joseph Ratzinger protagonizó en 2006, cuando durante un discurso académico en Alemania citó a un emperador bizantino del siglo XIV, quien sostuvo que el profeta Mahoma solo había traído consigo “cosas malvadas e inhumanas”. Despertó la ira musulmana y Ratzinger tuvo que disculparse.

Hay que “rechazar la venganza, reconocer las faltas de uno mismo, aceptar las disculpas sin exigirlas y perdonar”, dijo Benedicto XVI por la mañana en el palacio presidencial de Baabda, cerca de Beirut, a donde acudieron líderes políticos, religiosos y del mundo de la cultura. Allí ha pedido una vez más el fin de todo tipo de violencia “física o verbal”.

La elección de Líbano para hablar de pluralismo religioso y diálogo interconfesional evidentemente no es casual. Hasta 18 confesiones conviven en este minúsculo país, desgarrado durante más de una década por una guerra civil (1975-1990) y que en la actualidad disfruta de una paz cosida con alfileres.

Los cristianos suman en Líbano cerca del 40% de la población –la mayor comunidad en la zona- frente a un 60% de musulmanes suníes y chiíes. Esa convivencia marcada por la pluralidad, a pesar de sus imperfecciones es la que la que, a juicio de Benedicto XVI, debe servir de modelo al resto de países de la zona y del mundo.

La actual guerra en la vecina siria ha vuelto a poner a Líbano al borde del abismo. El miedo creciente a que el conflicto sirio acabe por contagiar a Líbano está fundado. En Trípoli, en el norte de Líbano, se registran periódicamente enfrentamientos entre partidarios del régimen sirio –en su mayoría alauíes- y detractores –mayoritariamente musulmanes suníes-. Los choques en el norte de Líbano son un reflejo a pequeña escala de los enfrentamientos que desangran siria desde que estallara la revuelta popular en contra del régimen de Damasco hace ahora 18 meses.

Siria es precisamente una de las prioridades de esta visita papal, como confirmó Joseph Ratzinger el día de su llegada a Líbano. El Pontífice pidió el fin de la venta de armas a Siria, porque según explicó, sin armamento no sería posible conflicto. Llegó incluso a decir que la venta de armas a Siria constituye “un pecado grave”. El sábado, en Bkerke, Benedicto XVI dijo que sabía que había entre los congregados jóvenes sirios. “Me conmueve vuestro coraje y rezo por vuestras familias”, les dijo.

Benedicto XVI ha expresado su admiración durante este viaje por los protagonistas de las llamadas primaveras árabes, como se conoce a las rebeliones que han sacado a la calle a jóvenes y no tan jóvenes para derrocar a sus dictadores. En Túnez, Egipto, Yemen y Libia ya no están. En Siria, Bashar el Asad se resiste violentamente a dejar el poder.

Las revueltas han desencadenado terremotos políticos con numerosas ramificaciones. Una de ellas es el ascenso de movimientos islamistas, antes reprimidos y han avivado el temor de los cristianos árabes a que su libertad de culto se vea amenazada. Un temor, al que Benedicto XVI ha puesto palabras en este viaje: “[las revueltas] son un deseo de más democracia, de más libertad […] pero siempre existe el peligro de olvidar un aspecto fundamental de la libertad: la tolerancia hacia el otro”.

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Benedicto XVI condena en Líbano el integrismo y anima a los cristianos

Por Jean-Louis de la Vaissiere y Rita Daoui (AFP)  //

BEIRUT — En su primera visita a Líbano, el papa Benedicto XVI condenó este viernes el fundamentalismo religioso y animó a los cristianos de Oriente Medio, inquietos por el empuje islamista, a “no tener miedo”.

Esta visita, la segunda de Benedicto XVI a Oriente Medio tras viajar a Tierra Santa en 2009, es uno de los viajes más delicados del Sumo Pontífice, de 85 años.

El Papa apareció sonriente y emocionado al bajar de su avión, que aterrizó a las 13h40 locales (10h40 GMT) en el aeropuerto internacional de Beirut, donde lo recibieron dirigentes libaneses, entre ellos el presidente de la República, Michel Suleimán -único cristiano jefe de un Estado árabe- y numerosos dignatarios religiosos y diplomáticos.

En un contexto de incesante violencia en Siria, Benedicto XVI exhortó a cesar la entrega de armas a este país, vecino de Líbano, donde los enfrentamientos entre ejército y rebeldes han dejado 27.000 muertos, en su mayoría civiles.

“Las importaciones de armas deben cesar de una vez por todas. Sin esas importaciones la guerra no podría continuar”, declaró el Papa a los periodistas en el avión que lo llevó a Beirut. “En lugar de importar armas, lo que es un grave pecado, convendría importar ideas de paz, de creatividad, de amor al prójimo”, afirmó.

En uno de los momentos fuertes de la visita, el Papa firmó la Exhortación apostólica -conjunto de directivas a los obispos de Oriente- en la basílica de San Pablo de Harissa, cerca de Beirut.

El documento insiste en la presencia ancestral de los cristianos como “parte integrante” de Oriente Medio, y aboga por una “laicidad sana”, el rechazo a la violencia y la oposición a “las estrategias que tienden hacia un Oriente Medio monocromo”.

Ante los obispos de todas las confesiones católicas, el Papa expresó su solidaridad con los 15 millones de cristianos que viven en los 17 países de Oriente Medio, cuna de esta religión.

“Queridos cristianos de Oriente Medio (…) os invito a todos a no tener miedo, a seguir en la verdad y a cultivar la pureza de la fe”.

Sin señalar explícitamente al integrismo islamista, el santo padre dirigió “un llamamiento apremiante a todos los responsables religiosos judíos, cristianos y musulmanes de la región, para que se esfuercen por (..) poner todo en obra para erradicar esta amenaza que toca indistintamente y mortalmente a los creyentes de todas las religiones”.

El Pontífice aseguró haber visto en la Primavera Árabe “un deseo de más democracia, libertad, cooperación para una identidad árabe renovada”. “Este grito de libertad, que viene de una juventud mejor dotada culturalmente, profesionalmente, y que desea participar en la vida política y social, es una promesa, algo muy positivo”, afirmó Benedicto XVI.

“Pero -añadió el Pontífice- sabemos que el grito de la libertad, tan importante, tan positivo, corre el riesgo de olvidar un aspecto fundamental de la libertad, la tolerancia hacia el otro. Debemos hacer todo para que el concepto de libertad vaya en la dirección apropiada”.

A lo largo de la carretera hacia el aeropuerto beirutí, centenares de personas -entre ellos mujeres con chador y jóvenes en uniforme, afiliados al Hezbolá proiraní- se habían congregado para saludar al jefe de los católicos. Las campanas de las iglesias de todo el país doblaron en homenaje al Papa, que fue asimismo saludado por una salva de 21 cañonazos.

Quince años después de la visita del muy popular Juan Pablo II, Benedicto XVI retomó la expresión de su predecesor al calificar de “mensaje” la coexistencia en Líbano de numerosas comunidades, en torno a un 35% de cristianos, y 65% de musulmanes.

“Feliz convivialidad libanesa, que demuestra al conjunto del Oriente Medio y al resto del mundo que en el interior de una nación puede existir la colaboración entre las diferentes iglesias (…), el diálogo religioso entre los cristianos y sus hermanos de otras religiones”.

La visita del Papa se inició el mismo día en que un manifestante murió en enfrentamientos en el norte de Líbano entre fuerzas de seguridad e islamistas, que incendiaron un establecimiento de comida rápida estadounidense en protesta contra el filme antiislam ‘La inocencia de los musulmanes’.

La visita se cerrará el domingo con una misa solemne en una explanada al aire libre en Beirut, donde están previstas 75.000 plazas sentadas. Decenas de miles de personas podrían además sumarse a la celebración.

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Dirige un mensaje a los jóvenes de Siria presentes

El Papa invita a los jóvenes a ser “artífices del futuro” y a “no probar la miel amarga de la emigración”

ROMA, 15 Sep. (EUROPA PRESS) –

El Papa ha invitado a los jóvenes del Líbano y Oriente Próximo a ser “artífices del futuro” para cumplir su “papel en la sociedad y en la Iglesia” y ha resaltado que la juventud tiene “un lugar privilegiado en su corazón y en toda la Iglesia, porque la Iglesia es siempre joven” así como ha remarcado que “ni siquiera el desempleo y la precariedad deben incitarlos a probar la ‘miel amarga’ de la emigración, con el desarraigo y la separación en pos de un futuro incierto” durante su discurso a los jóvenes reunidos en Bkerké.

Así lo ha dicho después de recorrer en coche panorámico 5 km desde la Nunciatura Apostólica de Harissa hacia el Patriarcado Maronita de Bkerké para encontrar a jóvenes del Líbano y de Oriente Próximo en la plaza de este Patriarcado con capacidad de casi 20 mil personas, muchos de ellos jóvenes religiosos y seminaristas del Líbano, jóvenes venidos de Siria y jóvenes musulmanes.

El encuentro se ha llevado a cabo en forma de Celebración de la Palabra con cantos, oraciones, lectura en francés y árabe, así como los testimonios de un joven y una joven libaneses en árabe y un discurso del Pontífice en francés.

Asimismo, Benedicto XVI ha sido recibido y acompañado por el Patriarca de Antioquía de los Maronitas y Presidente de la Asamblea de los Patriarcas y de los Obispos Católicos del Líbano, Béchara Boutros Raï; el Presidente de la Comisión Episcopal para el apostolado de los laicos del Líbano y Arzobispo de Trípoli Líbano de los Maronitas, monseñor Georges Bou Jaude y el vicepresidente de la misma Comisión y Arzobispo de Saïda de los Greco-melquitas, monseñor Elie Haddad.

Durante su discurso, el Papa ha agradecido por la “calurosa acogida” y por la presencia “tan numerosa” y ha saludado con la frase del evangelio de Juan ‘Mi paz os doy’. También ha señalado que es “un gran honor” vivir en “esta parte del mundo que ha visto el nacimiento de Jesús y el desarrollo del cristianismo” por lo que implica “una llamada a la fidelidad, al amor por vuestra región, y especialmente a ser testigos y mensajeros de la alegría de Cristo”.

En esta línea, el Pontífice ha recordado que muchos de los Apóstoles y de los santos libaneses vivieron periodos difíciles pero “su fe fue la fuente de su valor y de su testimonio” por lo que ha deseado que también ellos encuentren “en su ejemplo e intercesión la inspiración y el apoyo que necesitan”.

Además, Benedicto XVI ha indicado que conoce las dificultades que los jóvenes tienen “en la vida cotidiana, debido a la falta de estabilidad y seguridad, al problema de encontrar trabajo o incluso al sentimiento de soledad y marginación” porque en un mundo en continuo movimiento, se enfrentan “a muchos y graves desafíos” pero ha señalado que “ni siquiera el desempleo y la precariedad deben incitaros a probar la ‘miel amarga’ de la emigración, con el desarraigo y la separación en pos de un futuro incierto”.

Ya que se trata de que sean “los artífices del futuro de vuestro país” y cumplan con su papel en la sociedad y en la Iglesia por lo que ha resaltado que “la Iglesia confía y cuenta con ellos” y los ha invitado a “sed jóvenes en la Iglesia” ya que “la Iglesia necesita su entusiasmo y creatividad” por lo que ha repetido “no tengáis miedo, abrid las puertas de vuestro espíritu y vuestro corazón a Cristo”.

En este sentido, con palabras de su primer encíclica ‘Deus Caritas est’ ha resaltado que el encuentro con Jesús “da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” porque en él “encontrarán la fuerza y el valor para avanzar en el camino de su vida, superando así las dificultades y aflicciones” así como encontrarán “la fuente de la alegría”.

También el Papa ha prevenido a los jóvenes para no refugiarse “en mundos paralelos” como “el de las drogas de cualquier tipo, o el de la tristeza de la pornografía” y ha advertido que “las redes sociales, son interesantes, pero pueden llevar fácilmente a una dependencia y a la confusión entre lo real y lo virtual” por lo que los ha invitado a “buscar y vivir relaciones ricas de amistad verdadera y noble”.

El Pontífice ha invitado a los jóvenes a “ser portadores del amor de Cristo” y a “meditar la Palabra de Dios” y ha añadido que “la oración, los sacramentos, son los medios seguros y eficaces para ser cristianos y vivir ‘arraigados y edificados en Cristo, afianzados en la fe'”. En esta línea ha recordado que el año de la fe que está por comenzar “será una ocasión para descubrir el tesoro de la fe recibida en el bautismo”.

Por otra parte, Benedicto XVI ha saludado a los jóvenes musulmanes presentes y ha agradecido su presencia “tan importante” porque, ha señalado, que ellos “son, con los jóvenes cristianos, el futuro de este maravilloso País y de todo el Oriente Medio” por lo que los ha invitado a “buscar construirlo juntos” y cuando sean adultos los ha exhortado a “continuar a vivir la concordia en la unidad con los cristianos”.

En este sentido, ha indicado que “la belleza del Líbano se encuentra en esta bella simbiosis” y que es necesario que todo el Oriente Próximo al verlos comprenda que “los musulmanes y los cristianos, el Islam y el Cristianismo, pueden vivir juntos sin odios, respetando las creencias de cada uno, para construir juntos una sociedad libre y humana”.

Al finalizar su discurso, el Papa se ha dirigido también a los jóvenes venidos de Siria, y les ha dicho que “admira su valentía” así como les ha mandado decir a sus casas, familiares y amigos que “el Papa no os olvida” así como que “el Papa esta triste a causa de vuestros sufrimientos y lutos” que “no se olvida de Siria en sus oraciones y es una de sus preocupaciones. No se olvida de ninguno de los que sufren en Oriente Medio” y ha reiterado que “es el momento en que musulmanes y cristianos se unan para poner fin a la violencia y a la guerra”.

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El Papa va a Líbano, en uno de los viajes más difíciles de su pontificado

Por Jean-Louis de la Vaissiere (AFP)  //

CIUDAD DEL VATICANO — Benedicto XVI visitará de viernes a domingo el Líbano, un viaje difícil a un país limítrofe con Siria, por lo que sopesará cuidadosamente cada una de sus palabras sobre política y pluralismo religioso en Medio Oriente.

A sus 85 años, el Papa no quiso renunciar a este viaje, posiblemente el más complicado de su pontificado debido a la tragedia que sufren numerosos cristianos de Oriente en la cuna del cristianismo por la emergencia del islamismo radical.

“Mi viaje apostólico a Líbano, y por extensión a Medio Oriente en su conjunto, será bajo el signo de la paz”, aseguró el domingo Benedicto XVI, apelando a la “comunidad internacional” a apoyar la “reconciliación”.

El Papa pronunciará no menos de siete discursos en esta 24ª visita al extranjero, desde su elección en 2005.

Entre las citas más destacadas figura una reunión el sábado en el palacio presidencial de Baabda con responsables políticos y religiosos, entre ellos los jefes de las comunidades musulmanas, y una misa solemne en el City Center Waterfront de Beyrouth, el último día de la visita.

Las expectativas son muy grandes entre las comunidades cristianas ante el creciente sentimiento de inseguridad motivado por el conflicto sirio. Entre 13 y 15 millones de cristianos viven en la conflictiva región de Medio Oriente.

Así, el patriarca melquita Gregorio III Laham pidió al Papa que reconozca al Estado palestino, porque este asunto tiene “una gran influencia” para los cristianos de la región.

Implícitamente, el patriarca de esta iglesia oriental católica de rito bizantino señala a Benedicto XVI que tal reconocimiento mejoraría la percepción que se tiene de los cristianos, y ayudaría por tanto a la convivencia interconfesional.

A su vez, para el patriarca de Antioquía de Siria, cabeza de la iglesia siria ortodoxa, Ignacio Yusif III Yunan, la visita del Papa permitirá pedir a las partes enfrentadas que se reúnan en torno a una mesa de negociaciones.

Sin embargo, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, advirtió este martes en el Vaticano que el Papa no viaja “como un poderoso jefe político” y que no hay que esperar “grandes intervenciones de naturaleza política” sobre Siria u otros temas.

Respecto a Siria, el Papa ya ha lanzado desde el Vaticano llamados a una solución pacífica y al fin de las matanzas, y por tanto le será difícil ir más lejos, recuerdan los observadores.

Con la firma de la “exhortación apostólica” el viernes por la noche en la Basílica de San Pablo de Harissa, al norte de Beirut, un documento fruto del sínodo de 2010 sobre Medio Oriente, Benedicto XVI simplemente quiere que “a través de su testimonio, la comunidad cristiana” ayude a la concordia, precisó el padre Lombardi, en un encuentro con la prensa.

No obstante, Benedicto XVI podría reiterar, según esos observadores, el mensaje de su muy popular predecesor, Juan Pablo II, quien afirmó que un Líbano multiconfesional, con su 34% de cristianos, constituye “un mensaje” para toda la región.

Pero la propia clase política libanesa y la comunidad maronita (cristiana) están divididas sobre el régimen sirio de Bashar Al Asad. Algunos lo apoyan, otros se oponen a él.

Al respecto, Lombardi, aludiendo a las divergencias de los maronitas sobre la crisis libia, aseguró: “Cada uno (de los cristianos en Líbano) asume sus propias responsabilidades”, pero “el Papa y el Vaticano no tienen una indicación concreta para decirles a los cristianos lo que tienen que hacer”.

Los musulmanes de Líbano se disponen a acoger al Papa con afecto, pese a que algunos imanes radicales del mundo árabe afirmaron que Benedicto XVI no era el bienvenido.

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visita histórica de tres días a líbano

El Papa llega hoy a un Beirut blindado por los temores a atentados

El Líbano es el único país de Oriente donde los cristianos, el 35% de la población, todavía conservan un poder político considerable

MARÍA IVERSKI / corresponsal en beirut
Día 14/09/2012

Con una población de aproximadamente 4,2 millones de habitantes, el Líbano espera con expectación la llegada hoy a Beirut de Benedicto XVI. Es una visita de tres días que se ha mantenido a pesar de todos los temores en torno a la seguridad del Sumo Pontífice y que han hecho de la capital una ciudad blindada.

Entre las citas más destacadas de su difícil viaje figura una reunión mañana en el palacio presidencial de Baabda con los distintos responsables políticos y religiosos del país, entre ellos los líderes musulmanes, y una misa solemne en el City Center Waterfront de Beirut el domingo. Pendientes del Papa no solo se hallan los cristianos libaneses sino toda la comunidad cristiana de Oriente Próximo, entre 13 y 15 millones de personas, que sigue con temor la delicada situación de los cristianos en Siria.

El presidente es cristiano maronita; el primer ministro, suní, y el presidente del Congreso, chií

La división social en torno a Siria tiene su correlato en el Líbano. Aquí resulta evidente en el terreno político con dos grupos claramente enfrentados. A ello hay que sumar la constante intervención de otros poderes extranjeros, en un terreno que parece especialmente diseñado para dirimir las guerras de los otros, y en el que además de la visible presencia de Irán como gran patrocinadora de Hizbolá, hay que mencionar también a Arabia Saudí como peligrosa socia de los suníes y la innegable querencia de los políticos libaneses a pactar hasta con el mismísimo diablo.

Prosperidad y decadencia

La prosperidad económica de los últimos años se ha visto afectada por la coyuntura regional. De hecho, la advertencia de Arabia Saudí, Qatar y los Emiratos Árabes a sus nacionales de no visitar el Líbano este verano tras el secuestro de varios ciudadanos del Golfo Pérsico, ha supuesto un auténtico mazazo para la economía del país que vive en su mayoría de los turistas e inversores de los países árabes. Ahora, el hundimiento de su economía y las luchas de poder de su irresponsable clase política podrían conducir de nuevo al Líbano al abismo.

Los cristianos representan entre el 31 y el 35% de la población (entre 1,3 y 1,5 millones). Es el único país de Oriente Próximo en el que los cristianos todavía conservan un poder político considerable aunque existe la muy extendida percepción entre la propia comunidad cristiana de que tanto su número como su influencia han ido disminuyendo paulatinamente.

Pero hablar de cifras se convierte en tarea imposible en un país cuyo último censo oficial se remonta a 1932. La realización de este censo implicó ciertas particularidades en lo que respecta al ejercicio del poder. El presidente de la república libanesa sería siempre maronita, por el hecho de que más del 51% de la población en 1932 era cristiana maronita; el primer ministro, suní, y el presidente del Parlamento, chií. A día de hoy el equilibrio de poder entre los distintos grupos religiosos del país continúa siendo un tema extremadamente espinoso que muchos prefieren obviar.

La visita de Benedicto XVI constituye para los cristianos libaneses no solo un mensaje de paz y de coexistencia sino, sobre todo, el claro compromiso de que la Iglesia no permanece indiferente ante la suerte de los cristianos árabes de Oriente Medio.

Mensaje para todo Oriente Próximo

«El Papa viaja al Líbano, pero hablará para todo Oriente Próximo» al presentar su Exhortación Apostólica, elaborada a partir de los debates y propuestas del Sínodo de Obispos sobre Oriente Medio», según ha señalado el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. Benedicto XVI ha escogido Beirut para la presentación del documento debido a que «el Líbano es el país con mayor porcentaje de católicos y, además, como ya dijo Juan Pablo II, el propio país es un mensaje de convivencia entre religiones». Los musulmanes del Líbano le darán la bienvenida «porque aprecian el mensaje positivo y constructivo que el Papa quiere llevar»
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Benedicto XVI condena en Líbano el integrismo y apela a la tolerancia

Por Jean-Louis de la Vaissiere y Rita Daoui (AFP) //

BEIRUT — El papa Benedicto XVI, que llegó el viernes a Beirut en su primera visita a Líbano, rechazó el fundamentalismo y exhortó a la tolerancia en una región afectada por el sangriento conflicto en Siria, la emergencia del islamismo y disturbios en países árabes.

Esta visita, la segunda de Benedicto XVI a Medio Oriente –tras viajar a Tierra Santa en 2009– es uno de los viajes más delicados del Pontífice, de 85 años.

El Papa apareció sonriente y emocionado al bajar de su avión, que aterrizó a las 13H40 locales (10H40 GMT) en el aeropuerto internacional de Beirut, donde lo recibieron dirigentes libaneses, entre ellos el presidente de la República, Michel Suleimán –único cristiano jefe de un Estado árabe– así como numerosos dignatarios religiosos y diplomáticos.

En un contexto de incesante violencia en Siria, Benedicto XVI exhortó a cesar la entrega de armas a este país, vecino de Líbano, donde los enfrentamientos entre ejército y rebeldes han dejado 27.000 muertos, en su mayoría civiles.

“Las importaciones de armas deben cesar de una vez por todas. Sin esas importaciones la guerra no podría continuar”, declaró el Papa a los periodistas en el avión que lo llevó a Beirut.

“En lugar de importar armas, lo que es un grave pecado, convendría importar ideas de paz, de creatividad, de amor al prójimo”, afirmó.

Dos días después de un ataque en Libia en el que murió el embajador de Estados Unidos, y con un reguero de manifestaciones en el mundo árabe por una película estadounidense considerada insultante para el islam, el Papa se elevó contra el fundamentalismo.

“El fundamentalismo es una falsificación de la religión” ya que “la tarea de la iglesia y de las religiones es purificarse”, había asegurado el Papa durante el vuelo.

“Las Revoluciones Árabes”

Por otro lado, el Pontífice aseguró haber visto en la Primavera Árabe “un deseo de más democracia, libertad, cooperación para una identidad árabe renovada”.

“Este grito de libertad, que viene de una juventud mejor dotada culturalmente, profesionalmente, y que desea participar en la vida política y social, es una promesa, algo muy positivo”, afirmó Benedicto XVI.

“Pero –añadió el Pontífice– sabemos que el grito de la libertad, tan importante, tan positivo, corre el riesgo de olvidar un aspecto fundamental de la libertad, la tolerancia hacia el otro. Debemos hacer todo para que el concepto de libertad vaya en la dirección apropiada”.

A lo largo de la carretera hacia el aeropuerto beirutí, centenares de personas –entre ellos mujeres con chador y jóvenes en uniforme, afiliados al Hezbolá proiraní– se habían congregado para saludar al jefe de los católicos.

Las campanas de las iglesias de todo el país doblaron en homenaje al Papa, que fue asimismo saludado por una salva de 21 cañonazos.

Quince años después de la histórica visita del muy popular Juan Pablo II, Benedicto XVI retomó la expresión de su predecesor al calificar de “mensaje” la coexistencia en líbano de numerosas comunidades, en torno a un 35% de cristianos, y 65% de musulmanes.

“Feliz convivialidad libanesa, que demuestra al conjunto del Medio Oriente y al resto del mundo que en el interior de una nación puede existir la colaboración entre las diferentes iglesias (…), el diálogo religioso entre los cristianos y sus hermanos de otras religiones”.

La visita del Papa se inició en momentos en que un manifestante murió el viernes en enfrentamientos en el norte de Líbano entre fuerzas de seguridad e islamistas, que incendiaron un ‘fast-food’ estadounidense en protesta contra el film antiislam.

Benedicto XVI visitará por la tarde la Basílica San Pablo de Harissa, al norte de Beirut, donde firmará la “exhortación apostólica”, fruto del sínodo sobre Medio Oriente que el Pontífice había presidido en 2010.

La visita se cerrará el domingo con una misa solemne en una explanada al aire libre en Beirut, donde están previstas 75.000 plazas sentadas. Decenas de miles de personas podrían además sumarse a la celebración.

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Primera visita al país

El Papa pide ‘detener el envío de armas a Siria’ a su llegada al Líbano

El Papa Benedicto XVI saluda junto al primer ministro libanés,Michel Suleiman, en Beirut. | AfpEl Papa Benedicto XVI saluda junto al primer ministro libanés, Michel Suleiman, en Beirut. | Afp
viernes 14/09/2012

El Papa ya está en el Líbano y desde allí ha pedido “detener el envío de armas a Siria”, porque constituye “un grave pecado”. Benedicto XVI ha dicho ante los fieles que la Primavera Árabe es un “grito de libertad” pero debe incluir la “tolerancia”.

Benedicto XVI ha pedido que se preserve el equilibrio entre cristianos y musulmanes en el Líbano, a su llegada al aeropuerto de Beirut.

“Es muy importante el equilibrio entre cristianos y musulmanes. Hay que preservarlo y tiene que ser ponderado”, ha dicho el santo padre.

Benedicto XVI realizará una visita de tres días. Dirigirá un mensaje de pacificación entre cristianos y musulmanes, en una región muy problemática, afectada por la guerra civil en Siria y donde el islamismo es cada vez mayor.

Se espera que en su mensaje a la población también trate puntos ‘candentes’ como el islam, la democracia, el conflicto entre Israel y Pelestina y la guerra en Siria, que se alarga desde hace 18 meses.

El papa visita por primera vez el Líbano en sus siete años de pontificado

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El papa pide preservar el equilibrio entre musulmanes y cristianos en Líbano

(INT) RELIGION | > AREA: Asuntos sociales
14-09-2012  EFE
 

El papa Benedicto XVI pidió hoy que se preserve el equilibrio entre cristianos y musulmanes en el Líbano, a su llegada al aeropuerto de Beirut donde inició una visita de tres días a este país.

“Es muy importante el equilibrio entre cristianos y musulmanes. Hay que preservarlo y tiene que ser ponderado”, dijo el santo padre.

En su opinión, la existencia de dicho equilibrio en el Líbano “proviene de todos sus hijos que están comprometidos con su conservación”.

Asimismo, el papa adelantó que viene al país “como amigo de Dios y de los hombres para rezar por la paz de todos los países de Oriente Medio, sea cual sea su creencia”.

“Ruego por ustedes y por los sufrimientos en este mundo y siento con toda la región lo que está sufriendo”, subrayó el papa, que pronunció en árabe: “Os doy mi paz”.

El santo padre explicó que una de las razones de su visita es la firma de la Exhortación Postsinodal (documento final) del Sínodo de Obispos para Oriente Medio, celebrado en 2010, que “va a dar esperanza durante los próximos años”.

Por su parte, el presidente libanés, Michel Suleimán, que recibió al papa en el aeropuerto, destacó que la visita es un apoyo y un llamamiento a la tolerancia y al bien en el Líbano.

Con este viaje, Benedicto XVI “ha querido anunciar a todo el mundo la importancia del Líbano, su diversidad y su unidad, pese a las dificultades que ha atravesado a lo largo del tiempo”.

Remarcó que en este país “siempre han convivido todas las religiones bajo una sola Constitución, que las protege. Esta convivencia sobre la tierra libanesa la ha convertido en objetivo de agresión, ocupación, destrucción e injusticia”.

A juicio de Suleimán, el viaje se produce “en medio de los desafíos a los que se enfrenta el mundo árabe y que requiere que todas partes se unan para establecer un mundo de libertad e igualdad”.

Tras su llegada, Benedicto XVI visitará esta tarde sobre las 18.00 hora local (15.00 hora GMT) la basílica de San Pablo, en la localidad de Harissa, 28 kilómetros al norte de Beirut, donde firmará la Exhortación Postsinodal.

Este es el primer viaje del papa al Líbano en sus siete años de pontificado y el cuarto a Oriente Medio.

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