Las deudas ahogan la economía mundial


– Un tsunami de deudas ahoga a la economía mundial

– El ocaso de los bancos de inversión

– El indigente que vivió 20 años en hoteles de lujo

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Un tsunami de deudas ahoga a la economía mundial

Marcelo Justo, BBC Mundo

 Viernes, 2 de noviembre de 2012
Las turbulentas aguas de la economía mundial están plagadas de tiburones financieros.

La economía mundial navega en un mar de deudas. La suma de la deuda estatal, provincial, municipal, individual, hipotecaria, corporativa, financiera y bancaria sugiere que en cualquier momento la nave puede naufragar o estrellarse contra el témpano de lo impagable.

Un colosal estudio comparativo de la consultora Mc Kinsey Global Institute mostró que en 2009 la deuda total de Japón -la más grande del mundo desarrollado– era de un 471% de su PIB (es decir, de todo lo que produce su economía en un año). Le seguía Reino Unido con un 466%. Estados Unidos “apenas” tenía un 300%.

Muchos economistas opinan que esta gigantesca desproporción entre la riqueza anual que produce un país y lo que adeuda se explica por un mecanismo que en las últimas tres décadas ha cambiado la faz del capitalismo actual: la financialización.

“Es una manera de conceptualizar la creciente importancia de actores e instituciones financieros en la economía y de las finanzas como fuente de ganancias. Esto explica el crecimiento del crédito en la década de 2000 y las causas de la actual crisis”, le explicó a BBC Mundo Adam Leaver, autor de tres libros sobre el tema e investigador y miembro de CRESC (Centro de Investigación del Cambio Socio-Cultural) de Manchester.

En el capitalismo tradicional, los bancos le prestaban a la industria que producía ganancias con el consumo de sus productos, dinero con el que pagaba su crédito, alegraba la vida de sus accionistas y reinvertía para ampliar el proceso productivo.

La deuda japonesa es la más grande de los países desarrollados.

En el capitalismo de las últimas tres décadas se produce una explosión de lo que en inglés se denomina con la sigla FIRE (Financiamiento, seguro y sector inmobiliario) que ha crecido tanto en proporción al PIB como en detrimento de la economía productiva.

Hagan juego

Las grandes corporaciones tienen ramas financieras que con frecuencia generan más ganancias que lo que las empresas producen y venden. En Estados Unidos la General Motors pasó a ganar más con el otorgamiento de créditos para la adquisición de automóviles que con la misma venta de vehículos.

“Las empresas del sector real, productivo, empiezan a comportarse como empresas financieras. La misma General Motors estuvo en la venta de hipotecas de casas. Uno puede argumentar que prestar plata para que le compren autos entra en la lógica productiva. Pero invertir en el mercado hipotecario es otra cosa. Funciona como sustituto de una inversión productiva para obtener una ganancia a corto plazo. Es una clara señal de cómo la financiarización afecta la inversión y el cambio tecnológico”, indicó a BBC Mundo el profesor de economía comparada de la Universidad de Cambridge Gabriel Palma.

“En los últimos 30 años, la política social en muchos países desarrollados se ha basado en la transferencia del riesgo y el costo de los servicios sociales del estado al individuo.”

Paolo Dos Santos, experto bancario de SOAS, Universidad de Londres

A nivel individual, el símbolo más cotidiano de esta financiarización es la tarjeta de crédito, que antes de los ’80 era tratada con reverencia de club exclusivo y hoy se ha convertido en un medio de pago de la vida diaria.

El estallido de la burbuja inmobiliaria dejó a ciudades enteras como Stockton, en Estados Unidos, al borde de la quiebra.

Pero la explosión del crédito va mucho más allá de la tarjeta. En el estallido financiero de 2008 la gota que desbordó el vaso de una economía endeudada hasta las cejas fue el préstamo hipotecario a hogares sin recursos: las llamadas hipotecas subprime o de alto riesgo.

Los estudios sobre el período del boommuestran que en Estados Unidos los hogares pasaron a gastar en el pago de intereses de tarjetas de crédito y préstamos casi el doble de lo que gastaban en comida y vestimenta.

En Reino Unido la deuda individual o familiar llegó a ser un 165% del ingreso disponible (ingreso que queda luego de pagados los impuestos).

Según Paolo Dos Santos, experto bancario de SOAS, la Escuela de Estudios Africanos y Asiáticos de la Universidad de Londres, este cambio vino de la mano de un repliegue del estado benefactor como garante de salud, educación, vivienda y jubilación que fue funcional para la expansión del sistema financiero.

“En los últimos 30 años, la política social en muchos países desarrollados se ha basado en la transferencia del riesgo y el costo de estos servicios sociales del estado al individuo. Este tiene que recurrir al sistema bancario para poder financiar la educación de su hijo o un seguro médico o su jubilación”, señaló Dos Santos a la BBC.

¿Y en América Latina?

La financiarización es un proceso global, pero en América Latina aparece acentuada por la falta de regulación y competencia.

Si uno toma como ejemplo el reciente balance anual del banco español Santander se ve que Brasil y Chile arrojan ganancias infinitamente superiores a las de países desarrollados.

Sao Paulo se ha convertido en los últimos años en uno de los centros financieros más importantes de América Latina.

“Brasil, por ejemplo, tiene el 15% de los activos del Santander, es decir, sus préstamos para consumo, empresas, etc., pero representa el 30% de sus utilidades mundiales. En países como el Reino Unido es a la inversa. La falta de regulación y competencia les permite a los bancos obtener ganancias absurdamente altas”, señaló Palma a BBC Mundo.

“En América Latina el problema no es el monto de la deuda sino su servicio por las condiciones leoninas que tienen muchos créditos.”

Gabriel Palma, profesor de economía comparada de la Universidad de Cambridge

Dicho de otra manera, las ganancias no se deben a una meritoria competitividad comparativa de América Latina en términos de calidad, servicio y eficiencia sino a las fallas del sistema regulatorio en que operan.

El Partido de los Trabajadores de Lula ha sido elogiado por los grandes centros financieros mundiales por su política “realista”, pero un informe reciente de la Federación de Comercio de San Pablo muestra que la tasa de interés promedio que pagan los brasileños es del 230% anual.

El cálculo es que el servicio de la deuda individual brasileña será de un 30% del ingreso disponible este año. En Estados Unidos se considera que cuando la deuda alcanza el 14% la situación es de alto riesgo.

Brasil y Chile no son excepciones. En Perú el crédito se cuadruplicó en esos cinco años. En México el nivel de morosidad en el pago de microfinanciamiento del consumo se sitúa entre el 20 y el 30%.

“El crédito aceita la economía, pero un exceso de deuda en el ingreso de los hogares se traduce en un estancamiento del consumo. En América Latina el problema no es el monto de la deuda sino su servicio por las condiciones leoninas que tienen muchos créditos. Esta financiarización tiene un impacto en la inversión. Es más negocio ganar con un producto financiero que invertir en la economía real. Una parte importante de la élite industrial de Sao Paulo abandonó la producción por las finanzas”, indicó a BBC Mundo Palma.

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El ocaso de los bancos de inversión

Marcelo Justo, BBC Mundo

 Viernes, 12 de octubre de 2012
Edificios de la City de LondresHoy los bancos de inversión hacen mucho menos dinero.

Eran los reyes del Universo, Midas que convertían todo en oro, Gatsbys del siglo XXI, origen de leyendas que multiplicaban los dólares en cientos de miles gastados en una sola noche de celebración eterna.

El estallido financiero de 2008 cambió las cosas. En marzo de ese año el derrumbe de un banco de inversión fundado en 1923, el Bear Stearns, marcó el fin del primer acto. Unos meses más tarde, en septiembre, la caída de otra añejo añeja entidad del sector, Lehman Brothers, con más de un siglo de vida, abrió las puertas del diluvio.

Hoy los bancos de inversión y sus magos de las finanzas siguen haciendo dinero, pero muchísimo menos. En los primeros nueves meses de este año ganaron unos US$45.000 millones menos que en el mismo período de 2011, lo que representa una caída del 19%.

“La crisis de la eurozona, la debilidad de la recuperación estadounidense, y el temor a un aterrizaje forzoso de China y Asia han tenido un fuerte impacto en los bancos de inversión en un mundo muy reacio al riesgo”, le explicó a BBC Mundo el economista Brandon Julio, de la London Business School.

Este impacto se refleja en el empleo. En 2007, la City de Londres contaba con más de 350.000 empleados; hoy son 100.000 menos.

En Nueva York, unos 20.000 han perdido sus puestos y la sangría continúa. Se espera una pérdida de otros 2.500 empleos antes de fin de año.

La entidad japonesa Nomura comenzó a fines de septiembre una reestructuración de su operación europea; una tercera parte de su personal terminará en la calle.

Los bancos de inversión, que se expandieron en un reino de reglas ultralaxas, enfrentan además otro problema: un nuevo clima regulatorio.

La ruleta de la especulación

“El peligro quedó en claro con el estallido de 2008. La operación básica de los bancos –los depósitos de individuos y firmas– había quedado expuesta a la especulación de las áreas de inversión de las entidades”

A diferencia de los bancos comerciales, los de inversión no funcionan con depósitos de individuos o firmas, sino como intermediarios en el financiamiento de países, corporaciones o instituciones y en la venta de opacos instrumentos financieros como futuros y derivados.

La separación entre ambos tipos de entidades, que rigió en Estados Unidos a raíz de la hecatombe de 1929, se diluyó en esa repetición de los “años locos” que se dio a partir de la década de los años 90.

La proliferación de entidades que operaban al mismo tiempo como receptores de depósitos y especuladores e intermediarios de grandes aventuras financieras se volvió la norma.

El peligro quedó en claro con el estallido de 2008. La operación básica de los bancos –los depósitos de individuos y firmas– había quedado expuesta a la especulación de las áreas de inversión de las entidades. El fantasma de una corrida dejó a todo el sistema financiero internacional al borde del precipicio.

Regulando el casino

Nadie cuestiona hoy la necesidad de un nuevo sistema regulatorio.

En Estados Unidos la reforma Volcker, que entró en vigencia en julio de este año, les prohíbe a los bancos que comercialicen derivados, monedas, bonos, commodities y otros productos financieros con sus propios fondos (tienen que hacerlo con capital del inversor al que están asesorando).

La reforma fue diluida por la presión de los republicanos y halcones financieros del propio gobierno de Barack Obama, como el secretario del Tesoro Timothy Geithner, pero las autoridades esperan que esta y otras medidas protejan los depósitos.

Lehman BrothersLa caída de Lehman Brothers desató el diluvio.

En Reino Unido, las autoridades avanzan con una reforma para separar de manera tajante, en el interior de una misma entidad, las actividades especulativas de las tradicionales de un banco de depósito.

En la Unión Europea (UE) un comité de expertos, encabezados por el presidente del Banco Central de Finlandia, Erkki Liikannen, acaba de proponer un sistema similar al británico.

Si a esta medidas se suma que por el acuerdo Basilea III -adoptado por los bancos centrales mundiales- los bancos tienen que aumentar a partir del año próximo sus encajes (el porcentaje de dinero que deben tener disponible permanentemente respecto del total de depósitos), se ve que el margen para las aventuras especulativas está acotado.

Un miembro del comité de expertos de la UE, el economista Hugo Banziger, le dijo a BBC Mundo que esta regulación reducirá significativamente el riesgo sistémico y, al mismo tiempo, afectará las ganancias de los bancos de inversión.

Estas entidades, añadió, “van a perder el subsidio que obtenían de su rama de depósito”.

“Combinado con Basel III, la posición de los bancos se volverá mucho más sostenible, pero al mismo tiempo las ganancias, que provenían en gran medida de los riesgos adoptados, disminuirán”.

La próxima apuesta

No todos comparten este optimismo. Una creciente masa de críticos afirma que se necesita un resurrección lisa y llana de la ley Glass Steagall, que el Congreso estadounidense aprobó en 1933 para prohibir la banca universal, es decir, la coexistencia en el interior de una misma entidad de la operación con depósitos y la especulativa.

Según esta posición, o se es banco de depósito o de inversión; no hay amalgama posible.

Mervyn King, gobernador del Banco de InglaterraEl jefe del Banco de Inglaterra, Mervyn King, es uno de los adalides de la separación entre las operaciones comerciales y las financieras.

Entre sus adalides se encuentran figuras tan ortodoxas como el jefe del Banco de Inglaterra, Mervyn King, y ex directores de grandes bancos de inversión como el Citigroup y el Merrill Lynch.

En julio de este año uno de ellos, Sandy Weil, considerado uno de los cerebros de la desregulación de los años 90, sorprendió con su plena conversión a la ley Glass Steagall. “Nos dio medio siglo sin crisis financieras”, aclaró.

El problema es que muchos bancos de inversión tienen contratos de hasta 20 años de duración con derivados y otros productos financieros. El riesgo subyacente de estas posiciones vuelve mucho más difícil su venta para implementar una separación total de los dos tipos de entidades.

En este sentido, la estructura del sistema financiero todavía no ha cambiado gran cosa. Muchos de los productos financieros que llevaron a la crisis –opacos derivados, CDOs, etc.- siguen siendo una parte esencial de las transacciones a nivel mundial. Los paraísos fiscales que suministraron una cobertura a todo este funcionamiento, también.

¿Está realmente protegido el sistema financiero internacional?

Según le comentó a BBC Mundo Philip Augar, autor de varios libros esenciales sobre la banca de inversión, entre ellos “Reckless: The Rise and Fall of the City“, no se puede descartar la posibilidad de que sobrevenga otra crisis.

“Hay algunas reformas que avanzan en la dirección correcta, pero todavía las reglas que hay para el endeudamiento de los bancos son muy blandas. En el centro de la crisis de 2008 se encontraban entidades que se habían endeudado sin suficiente respaldo”, explicó Augar.

Si a esto se le agrega la frágil economía mundial y los riesgos del sistema bancario de la eurozona, tenemos todos los ingredientes de un cóctel explosivo.

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El indigente que vivió 20 años en hoteles de lujo

Redacción BBC Mundo

 Viernes, 2 de noviembre de 2012
Habitación de hotelLa habitación de un hotel, el sueño de un indigente

No tenía casa, pero sí buena memoria, que empleaba para recordar números de tarjetas de crédito ajenas y sus fechas de vencimiento, para vivir como rey en varios hoteles, hasta que lo arrestaron.

No fue el único implicado en ese delito.

Jeffrey Hawkins, un indigente de 49 años de edad, pasó 20 años viajando por la costa este de Estados Unidos y viviendo en hoteles sin tener un centavo en el bolsillo.

Hawkins usaba números de tarjetas de crédito de otras personas.

Se las ingeniaba para anotarlos o memorizarlos y así pagar por su estadía en una cantidad de hoteles… hasta que fue capturado con las manos en la masa en un hotel de Disney, en Orlando, el Coronado Springs Resort.

El mundo mágico del fraude

Según un reporte policial, Hawkins falsificó más de 100 tarjetas de crédito.

El mismo informe indica que, en el momento de su arresto, Hawkins dijo a la policía que estaba “cansado de huir”.

Una de las cadenas más afectadas fue Disney. Según informaron la cadena ABC y el diario Orlando Sentinel, Hawkins se alojó en hoteles de la companía 26 veces, a un costo para la compañía de US$18.000.

Hawkins está acusado de traficar con tarjetas de crédito robadas, declaraciones falsas, uso fraudulento de tarjetas de crédito y defraudar a un posadero.

Vidas paralelas

IndigenteSegún la National Alliance to End Homelessness, en EE.UU. había 656.129 indigentes en 2009

El caso de Jeffrey Hawkins -el hombre arrestado en Orlando- no es único.

David Price, de 30 años, fue arrestado en el mismo condado de Florida después de dos años de alternar su vida en la calle con noches en hoteles de lujo -como el Ritz Carlton y el Hard Rock- y cenas en restaurantes de categoría.

Price tampoco tiene empleo ni casa, pero usó otra técnica: entraba en un hotel, observaba a algún huésped que se iba, ingresaba a su habitación y llamaba a la recepción para solicitar una extensión de su estadía. Ni siquiera necesitaba el número de la tarjeta de crédito.

Al final, fue denunciado por empleados de un hotel cuando trató de hacerse pasar por uno de ellos.

Muchos usuarios reclaman a sus tarjetas de crédito cargos falsos y logran rechazarlos, pero es un proceso engorroso y una molestia imprevista, una verdadera pesadilla para quien sufre de fraude.

La recomendación de siempre: revisar constantemente los estados de cuenta, para denunciar cualquier cargo sospechoso lo antes posible.

En cuanto a Hawkins y Price, ahora sí que tendrán alojamiento gratis, aunque no sea el ideal: la cárcel.

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