Tragedia de Halloween en Madrid


– Tragedia de Halloween en Madrid al morir tres jóvenes en una avalancha

– La afluencia masiva de jóvenes hacia la pista sembró el caos en el Madrid Arena

– Botella anuncia que no habrá más macrofiestas en espacios municipales

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Tragedia de Halloween en Madrid al morir tres jóvenes en una avalancha

Por Anna Cuenca (AFP)

MADRID — La noche de Halloween se volvió tragedia en Madrid cuando tres jóvenes chicas de entre 18 y 20 años de edad murieron aplastadas y otras dos resultaron gravemente heridas este jueves de madrugada al producirse una avalancha humana en una fiesta para miles de personas.

La tragedia se desató hacia las cuatro de la madrugada “cuando se empezaron a recibir llamadas comunicando que se había producido una avalancha dentro del estadio Madrid Arena”, local con capacidad para 10.000 personas donde se celebraba una macrofiesta de Halloween, explicó a AFP una portavoz policial.

Hubo “tres víctimas mortales por aplastamiento y dos heridas”, agregó. En un primer momento la policía afirmó que las jóvenes tenían edades entre 18 y 25 años pero después rectificó.

Debido a la confusión provocada por la estampida “ha habido un pequeño problema de identificación, pero las víctimas ya están todas identificadas y las edades están entre 20 y 18 años”, aseguró la portavoz. Las cinco chicas son de nacionalidad española, precisó.

La avalancha tuvo lugar en uno de los pasillos de acceso a la pista central del local, donde miles de jóvenes, muchos disfrazados para la ocasión, bailaban al ritmo de la música electrónica en una fiesta de temática terrorífica bautizada ‘Thriller Music Park’.

La estampida “se produjo porque alguna o algunas personas tiraron varios petardos y al menos una bengala: los petardos la gente pensó que eran detonaciones de disparos y se asustaron”, explicó.

Algunos de los testigos aseguraron que muchas de las salidas del local estaban cerradas y que el número de personas en la fiesta superaba lo permitido.

“Había un tapón humano en la única salida que tienen, porque las demás estaban cerradas con precintos para que por ahí no saliera nadie”, aseguró Sandra, una de las miles de jóvenes que asistieron a la fiesta, en declaraciones a la radio Cadena Ser.

“Había una sola puerta, había un tapón humano con un montón de agentes de seguridad tirando de la gente”, agregó. “La gente llorando, aplastada, y no había nadie allí que pudiera reanimar a esa chica: el camarero se ha subido a la barra y se ha puesto a reanimarla”, afirmó la muchacha.

Otra de las jóvenes que participaron en la fiesta, Cristina Cárdenas, de 18 años, aseguró que dentro del Madrid Arena “la sensación era agobiante”. “La gente vomitaba dentro, se desmayaba, un caos”, aseguró citada por El País.

“Yo estuve en el tapón que se formó y era inhumano no te podías mover ni para adelante, porque había gente tirada en el suelo, ni hacia detrás, porque la gente seguía empujando, estuvimos como media hora así, hasta que se les ocurrió abrir otra salida y la gente empezó a salir por ahí”, aseguró otro joven, Ernesto Moreno Hernández, en la red social Facebook.

Otra testigo, entrevistada por la televisión pública española, describió “masas de gente, unos tirados encima de otros, gritando auxilio, socorro, sacadme”.

No obstante, muchos de los jóvenes que se encontraban en otros puntos de la gran sala afirmaron no haber visto nada, dado que los responsables decidieron que la fiesta continuara con normalidad para evitar que el pánico se propagara.

La empresa municipal Madrid Espacios y Congresos, que alquiló las instalaciones a una compañía privada para realizar la fiesta, aseguró en un comunicado que, según los organizadores, “no existía exceso de aforo al recinto” dado que se vendieron 9.650 entradas y que “no se produjo ningún problema con los accesos de salida”.

Desde primera hora de la mañana los agentes de policía, llegados al lugar a bordo de un furgón y varios automóviles policiales, cerraron el acceso al local mientras lo inspeccionaban ante la mirada atenta de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión.

Fernando Prados, médico jefe de guardia de los servicios de urgencia madrileños, estuvo presente en el momento de la tragedia.

“Hemos recibido una llamada hacia las cuatro de la mañana contándonos que había varias chicas inconscientes y cuando hemos llegado había cinco chicas (…) en parada respiratoria”, declaró a los periodistas.

“Sobre ellas hemos realizado maniobras de reanimación y en tres de ellas hemos conseguido recuperar el pulso”, sin embargo una pereció en el camino del hospital, añadió, precisando que las otras dos jóvenes heridas presentaban un “pronóstico muy grave”. “Pronóstico crítico”, enfatizó.

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La afluencia masiva de jóvenes hacia la pista sembró el caos en el Madrid Arena

Cientos de personas colapsaron el vomitorio durante la actuación del ‘dj’ estrella

La Policía Científica recoge la carcasa de una bengala en la sala de baile

Un momento de la actuación de Steve Aoki (al fondo, a la izquierda) en la noche de Halloween en Madrid Arena. / JAVIER J. SÁNCHEZ NOGAR

Varios factores se mezclaron en la tragedia que costó la vida a tres jóvenes la madrugada del pasado jueves en la macrofiesta del Madrid Arena, según las primeras investigaciones de la policía y del Ayuntamiento de Madrid. Un movimiento masivo de gente entre las tres plantas del recinto y la pista central, en el momento en que pinchaba en esta el estadounidense Steve Aoki, cabeza de cartel de la fiesta, pudo estar en el origen del trágico desenlace. La Policía ha empezado a ver las 15 horas de cada una de las 90 cámaras de seguridad del centro, lo que arroja 1.350 horas de visionado. Aseguran que cientos de personas accedieron al Madrid Arena de manera incontrolada cuando comenzó a actuar Aoki. También investigan si el lanzamiento de una bengala desató un pánico colectivo que pudo agravar el apiñamiento de gente que originó la muerte de las tres adolescentes.

AFORO

Lleno a rebosar

Los organizadores del evento comunicaron el 26 de noviembre, dentro del plazo legal para hacerlo, que esperaban a entre 4.000 y 6.000 personas. El Ayuntamiento elevó esa cifra a 7.000 por precaución y trasladó esa información a la Delegación del Gobierno. En los siguientes días se vendieron presumiblemente más entradas, hasta llegar al menos a los 9.650 comunicados el día después por la organización. La Delegación del Gobierno sabía antes del concierto que el número total de asistentes rondaba los 10.000, porque realizó junto al Ayuntamiento una visita de control al recinto una hora antes. Entonces se concluyó que no había irregularidades en el edificio (puertas de emergencia clausuradas, etcétera).

Reconstrucción de la Tragedia

El control de acceso se realizaba en el exterior no del pabellón sino del recinto vallado. Corría a cargo de la empresa Dator, que debía verificar que las entradas fueran válidas. Además, los 75 controladores de la empresa de servicios auxiliares Kontrol 34 debían vigilar que no se colaran menores de edad. La Policía Municipal no intervino porque no se produjo ninguna denuncia de exceso de aforo. La cifra total de entradas vendidas es de 9.650, según los organizadores, pero la cifra está pendiente de ser certificada, como es habitual, por la Sociedad General de Autores. La policía también está investigando el número real de asistentes. Serán los especialistas de Policía Científica los que intenten dar un número aproximado de las personas que había a través de las imágenes de videovigilancia.

CONTROL DE ACCESOS

“Rapidito, rapidito”

Numerosos asistentes al evento han denunciado que los responsables de seguridad no controlaron en la entrada las pertenencias de los asistentes. En estos macroeventos, los vigilantes deben revisar los bolsos y las mochilas para evitar que el público entre con objetos peligrosos, como armas, petardos o botellas de cristal.

“Es obligatorio pedir el carné de identidad y ver el estado en el que está la gente para evitar que entren menores o borrachos, además de evitar que se acceda con droga”, destaca el director de seguridad y responsable de grandes eventos como el Viñarock, Rafael de Castro.

Esto no ocurrió en Madrid Arena, según varios testigos, uno de los cuales asegura haber escuchado a un responsable decir al servicio de seguridad: “Menos mirar y más rapidito, rapidito”. Jorge Morales, portavoz y abogado de Diviertt S. L., la empresa promotora del evento, aseguró (según Europa Press) que no se coló nadie “porque había un triple control de acceso y además porque se podía certificar y calibrar si las entradas eran verdaderas o falsas”. Sin embargo, varios asistentes aseguran que, hacia las tres de la madrugada, el flujo de entrada al recinto era tal que los encargados del control de acceso no leían el código de las entradas (lo que permite determinar si son originales o copias), sino que las guardaban directamente

FLUJO DE GENTE

Choque de riadas

El pabellón Madrid Arena tiene tres niveles: la cota cero, el nivel de la pista, con una superficie de 1.930 metros cuadrados para público (descontando barras, escenarios, etcétera) en la que cabían 3.680 personas. Ese aforo viene dictado por el código técnico de edificación. La pista contaba con un escenario principal y dos secundarios junto a este; había además siete barras. Contaba con siete salidas de unos tres metros de ancho, y otra adicional de nueve metros con salida directa al exterior. Había una más, bloqueada por el escenario. Pero el aforo se calculó descontando esta y el pasillo principal, para mayor seguridad.

En la cota cinco (a cinco metros sobre el escenario), la grada intermedia, cabían 3.920 personas. En la cota once, la superior, cabían 3.000 personas más. Este nivel, a ras de superficie, cuenta con 40 salidas directas. ¿Podía la gente cambiar de nivel libremente? En principio, sí. De hecho, los aseos están ubicados en las dos plantas superiores, no en la pista.

Alrededor de las tres de la mañana, es decir, una hora antes del agolpamiento de personas en uno de los pasillos de salida de la pista que provocó la muerte de tres jóvenes, había unas 200 personas en la cota 11, y menos de 2.000 en la cota cinco. La pista estaba llena a rebosar, según las citadas fuentes.

Los responsables de la seguridad del Madrid Arena no habían distribuido a los asistentes por las diversas plantas del edificio. “Lo importante es sectorizar la zona para que la gente no se agolpe en un solo sitio. Muchas veces hay que tomar decisiones sobre la marcha para llevar al público a otras áreas y que no se agolpen en un solo punto”, explica el especialista Rafael de Castro.

AVALANCHA

Entrada en tropel

Los testimonios recogidos por los agentes del Grupo V de Homicidios han permitido reconstruir los minutos previos a la mortal avalancha. Todos coinciden en que los que estaban fuera del recinto haciendo botellón entraron en tropel para ver a Steve Aoki, la estrella de la noche. Fuentes policiales aseguran que muchos jóvenes llevaban entrada pero que otros muchos que estaban en los alrededores y que carecían de entrada irrumpieron también. “Hasta entonces no se había producido ningún problema, pero cuando tocó Aoki todo se desbordó. Esa cantidad de gente no la para nadie”, dicen fuentes de la investigación. Se produjo una enorme desbandada de personas que se chocaron con otras que querían abandonar la pista por el mismo pasillo para subir a la grada. Dos corrientes masivas en sentido opuesto con el fatal desenlace.

El Ayuntamiento no comparte, sin embargo, la versión policial. A las fuentes consultadas no les consta que se produjera una entrada masiva por esos tornos en ningún momento, aunque sí apuntan que hubo un apelotonamiento alrededor de las dos de la madrugada, antes de que empezara a pinchar Aoki.

“Lo que habría que haber hecho en este caso es que los vigilantes de seguridad ayudados por otro personal como camareros o auxiliares se hubieran dedicado a sacar a la gente por los laterales del pasillo y acabar con la presión”, añade De Castro.

BENGALA

Análisis de la carcasa

Los especialistas de Policía Científica encontraron ayer durante la inspección ocular del Madrid Arena al menos una carcasa de una bengala que fue explosionada durante los instantes después de que se produjera la mortal avalancha. Los agentes la han remitido a los laboratorios centrales para que la estudien con el fin de sacar algún indicio que permita identificar y detener a la persona que la lanzó. A eso se unieron otros petardos y correcalles (petardos que avanzan tras detonar), lo que pudo agravar el caos.

Fuentes de la investigación han explicado que ya han iniciado el visionado de las grabaciones de las cámaras de seguridad con la intención de ver quién fue la persona que la llevó. El trabajo es arduo ya que detrás hay 1.350 horas de cinta. Los responsables del caso ya han anunciado que, en caso de que arresten al autor de la detonación, le imputarán tres delitos de homicidio consumado (cada uno por las muertes de las tres jóvenes) y otros dos en grado de tentativa (por las dos heridas de carácter crítico). Esto podría sumar penas de hasta 16 años de prisión, ya que este delito está penado con entre uno y cuatro años de cárcel. En el caso de la tentativa, la pena se reduce a la mitad.

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Botella anuncia que no habrá más macrofiestas en espacios municipales

“El riesgo es demasiado alto cuando se juntan demasiadas personas con demasiado alcohol”

El Ayuntamiento se personará en la causa si hubo irregularidades

Pide un “debate sereno” para endurecer la normativa, pero la Comunidad lo rechaza

FOTO: CRISTÓBAL MANUEL VÍDEO: EFE

“Nunca más porque el riesgo es demasiado grande cuando se juntan en un sitio cerrado grandes masas de jóvenes, mucho ruido, aún más calor y, como mínimo, demasiado alcohol”. Con gesto dramático, Ana Botella (PP) comunicó este viernes: “Quiero que quede claro: nunca más, repito, nunca más mientras yo sea alcaldesa de Madrid, cederemos, alquilaremos o consentiremos en ningún edificio propiedad del Ayuntamiento un evento como el que ha terminado en estos tristes hechos”.

La fiesta de la noche de Ánimas en el pabellón municipal Madrid Arena, en la que perdieron la vida tres jóvenes por un agolpamiento súbito de gente, tenía consideración de concierto. ¿Quiere eso decir que se prohibirá celebrar conciertos en el Circo Price, el Teatro Español, elcentro Conde Duque, el pabellón Madrid Arena y el resto de instalaciones municipales? Presionada por los periodistas, Botella amplió: “Todos sabemos a qué tipo de evento me refiero”. El concejal de Economía, Pedro Calvo, concretó algo más: se vetan los conciertos en los que el público esté de pie.

Preguntada si, dado que considera que esos eventos pueden ser peligrosos y por eso los prohíbe en edificios municipales, no debería extender ese veto a cualquier local de Madrid, Botella señaló que no es ella sino la Comunidad de Madrid la que tiene esa competencia, y apostó por abrir un “debate sereno” al respecto.

El Gobierno regional prepara desde hace meses una reforma de la ley de espectáculos aprobada en 1997 por el ahora ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, pero aún no existe siquiera un borrador y parece ir para largo. Botella ya instó hace meses a la Comunidad (y fue escuchada) para que endureciera la norma contra el botellón. Sin embargo, este viernes el consejero de Presidencia, Salvador Victoria (PP), de quien depende la ley de espectáculos, dijo que la norma “está bien como está y lo que hay que ver es que se esté cumpliendo, que es lo que está haciendo el Ayuntamiento”, según informa F. Javier Barroso.

Botella ha aceptado la petición del líder municipal socialista, Jaime Lissavetzky, de crear una comisión política de investigación sobre la tragedia del Madrid Arena, extremo en el que ha coincidido UPyD. “Lo hemos hecho para que se convierta en un foro de debate sereno en el que analizar las mejoras en la regulación municipal que conviene promover y para elevar a las demás Administraciones aquellos cambios que veamos convenientes”.

Por último, la alcaldesa reiteró que se personará como acusación en una hipotética causa judicial contra los organizadores. El Ayuntamiento se ha desmarcado en todo momento de estos, hasta el punto de que, en su primera rueda de prensa, pocas horas después de la tragedia, el vicealcalde, Miguel Ángel Villanueva, dejó bien claro que la cifra de aforo de 9.650 personas se la habían proporcionado ellos y deberá comprobarse aún que es cierta. El Ayuntamiento ha pedido para ello el certificado de la Sociedad General de Autores sobre las entradas vendidas.

Pese a tener consideración de concierto, y permitirse por tanto hasta cuatro personas por metro cuadrado en la pista, la empresa municipalMadrid Espacios y Congresos (MEyC), gestora del pabellón, redujo ese aforo a la mitad, es decir, a 3.680 personas en la pista. Así se le comunicó a los organizadores, y de ellos dependía evitar que se superara. Diviertt pagó a 38 vigilantes de seguridad de la empresaSeguriber para la vigilancia del recinto, y contrató a 75 controladores de la empresa Kontrol 34 para verificar que no entraran menores de edad y que la gente se distribuyera correctamente por las tres plantas del pabellón.

Las puertas se abrieron a las once de la noche, y el concierto no terminó hasta las seis de la madrugada. Durante ese tiempo, hubo mucha gente que salió a los alrededores del pabellón, en el recinto acotado una vez pasado el control de entrada. A las tres de la mañana, había fuera unas 2.000 personas. A esa cifra habría que sumar varios miles más, con o sin entrada, haciendo botellón en los alrededores del pabellón, según fuentes cercanas al Ayuntamiento. Dentro no estaba permitida la entrada de menores, pero sí la venta de alcohol; al ser el precio superior al de hacer botellón, hubo multitud de jóvenes que decidieron iniciar la fiesta fuera con sus propios medios

El control de acceso se realizaba en el exterior no del pabellón sino del recinto vallado. Corría a cargo de la empresa Dato, que debía verificar que las entradas fueran válidas. Además, los 75 controladores de Kontrol 34 debían vigilar que no se colaran menores de edad. La Policía Municipal no intervino porque no se produjo ninguna denuncia de exceso de aforo. Y asegura además que no presenció nada en la entrada que pudiera avalar la hipótesis de que se coló gente o hubo una avalancha a determinada hora.

“Ningún indicio llevó a pensar que hubiera que investigar durante el concierto si se había superado el aforo”, explicó este viernes el inspector jefe de la Policía Municipal, Emilio Monteagudo. En total, 16 agentes municipales vigilaban el exterior del recinto del pabellón Madrid Arena, y otros 24 se encontraban en la reserva y entraron en acción a las 4.15, después del suceso mortal, según el Ayuntamiento. No tienen competencia para vigilar dentro.

La Policía Municipal explicó este viernes que no le consta que hubiera aglomeraciones con la intención de entrar al recinto, con o sin entrada, ni le consta que nadie intentara acceder al recinto con entradas falsas. “Si los organizadores hubieran tenido la impresión de que se estaba sobrepasando el aforo, habrían avisado. Y desde la medianoche no hubo ningún incidente registrado”, aseguró el concejal Pedro Calvo.

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