Colombia y las FARC en camino a la paz negociada


Vea las principales declaraciones del inicio del proceso de paz
 
Vea las claves del proceso de paz en Colombia
 
 
– Diálogo de paz para Colombia se extendería hasta octubre de 2013 
 
– Tanja, holandesa de las Farc, sueña con una justicia social
– Piden tregua navideña en Colombia
 
 – Colombia: dos discursos sobre la paz que evidencian las dificultades del proceso
 
– Colombia ve el inicio del proceso de paz con optimismo y cautela
 
– Los cinco temas para alcanzar la paz en Colombia
 
– Dice negociador colombiano: “La lucha es un anacronismo”
 
– FARC: “Hemos venido desde el Macondo de la injusticia”
 
– Farc desafían a Presidente Santos y dicen que no habrá “paz express”
 
 – Divergencias marcan el inicio del diálogo Colombia-FARC
 
– Gobierno colombiano y las FARC abren diálogo de paz con divergencias
 
– Santos responde a las FARC y asegura que ley sobre tierras les “quita sus banderas”
 
– Reclaman otros actores en diálogo con FARC
 
– La entrada de FARC en la arena política es un requisito para la paz (analistas)
 
– “Estados Unidos quiere ser parte de la solución”: Roberta Jacobson
 
– Ex Presidente Uribe critica la eventual participación política de las FARC
 
– EEUU elogió el inicio de proceso de paz entre Colombia y las FARC
 
 – Uribe acusa a las FARC de “calumniar” a su familia 
 
– Uribe dice que las Farc quieren “dejar a Colombia sin inversión como Chávez a Venezuela” 
 
– Qué dijeron el gobierno y las FARC en el inicio de las negociaciones
 
 – Víctimas de las FARC trasladan sus reclamos a las conversaciones de paz
 
– Crece expectativa en Oslo por llegada de los negociadores
 
– ‘Salimos con esperanza y optimismo a Oslo’: Humberto de la Calle
 
– ‘Cualquier acuerdo deberá asegurar justicia’: Human Rights Watch
 
– Gobierno y guerrilla colombiana inician en Oslo el complejo camino de la paz negociada
 
– Las diez preguntas sobre el proceso de paz en Colombia
 
– Jefe de las FARC dice que la guerrilla está comprometida con diálogos de paz
 

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Diálogo de paz para Colombia se extendería hasta octubre de 2013

Fuente: La Jornada, México.

El periódico colombiano señaló que “tal como están las cosas, tanto el gobierno como las FARC estarían de acuerdo en que de aquí a febrero o marzo de 2013 se pueda firmar al menos un acta de compromiso y así darle a Colombia buenas señales”.

Bogotá. El diálogo entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para poner fin al conflicto armado interno, se extendería hasta octubre de 2013, aseveró este miércoles el diario El Espectador.

El periódico colombiano señaló que “tal como están las cosas, tanto el gobierno como las FARC estarían de acuerdo en que de aquí a febrero o marzo de 2013 se pueda firmar al menos un acta de compromiso y así darle a Colombia buenas señales”.

Según el rotativo local, las partes tienen claro que los puntos claves de la agenda que negociarán, probablemente hasta octubre de 2013, serán los relacionados con el narcotráfico, delitos de lesa humanidad y participación en política.

“Por ahora, de aquí al 15 de noviembre, cuando se inicie en firme el proceso (en La Habana, Cuba) seguirán hablando de ‘cuestiones de mecánica’, como dijo ayer Rodrigo Granda (negociador de las FARC)”, subrayó el diario.

Aseguró que en el esfuerzo por “enviarles un mensaje a los colombianos de que sí tienen verdadera voluntad de paz”, podrían llegar a la mesa de diálogo, Pablo Catatumbo, Joaquín Gómez y Pastor Alape, miembros del Secretariado de las FARC.

Según el periódico, la presencia de los jefes guerrilleros en las negociaciones que albergará Cuba, como país garante, tendría como objetivo “oxigenar” el proceso que busca poner fin a medio siglo de violencia en Colombia.

“Un hecho que, sin embargo, crearía dilemas teniendo en cuenta que Catatumbo y Gómez son los actuales comandantes de los bloques Occidental y Sur de las FARC, cuyas estructuras son las que más se han visto involucradas en el tema del narcotráfico”, apuntó.

Consideró que otro punto clave, es la situación de “Simón Trinidad”, porque aunque Estados Unidos, donde está preso, mantiene la decisión de no repatriarlo para que participe como negociador de las FARC, “se dice que la puerta no está cerrada definitivamente”, precisó.

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Tanja, holandesa de las Farc, sueña con una justicia social

Fuente: Terra.

Llevo 10 años casada con el ejército del pueblo y me ha ido muy bien: Tanja.

Tanja Nijmeier, la guerrillera holandesa de las Farc, alberga la “esperanza” de que “por fin” se pueda lograr una “paz con justicia social” para Colombia a través del diálogo de paz que ese grupo subversivo y el Gobierno comenzarán a medios de este mes en La Habana.

“Tenemos mucha esperanza de que por fin el gobierno colombiano acceda a hacer las reformas que necesitamos para el país y que por fin se pueda hacer la paz”, dijo Nijmeier en La Habana.

“Pero no la paz del silencio de los fusiles, sino con justicia social”, añadió la joven mientras recorría la noche el Centro Histórico de la ciudad acompañada por varios dirigentes de las Farc, entre ellos su número dos, el comandante ‘Iván Márquez’.

Nijmeier, de 34 años, integra las Farc desde hace una década y fue designada como una de sus portavoces para el diálogo de paz que esa organización guerrillera y el Gobierno del presidente Juan Manuel Santosiniciarán el 15 de noviembre en La Habana.

Convertida en uno de los miembros de las Farc que más interés suscita en el extranjero desde que se conoció de su existencia en las filas de la guerrilla, Nijmeier llegó el lunes a La Habana, siendo el último miembro de la delegación subversiva a las negociaciones de paz en arribar a la isla.

Para permitir su viaje a Cuba, la Fiscalía levantó las dos órdenes de captura que pesaban contra ella, una por el delito de rebelión y otra con fines de extradición. Su retraso en llegar a la isla respondió a una decisión de la jefatura insurgente.

“Estaba en camino y en un momento me dijeron que no podía ir (viajar), y me tocó devolverme. Ahí estuve unos días y luego me tocó trillar monte”, relató la holandesa, que ha desarrollado en las filas de las Farc labores de traducción, comunicaciones y enseñanza del marxismo.

Niejmeier es acusada en Estados Unidos por el secuestro en 2003 de tres contratistas estadounidenses, que fueron liberados en una operación de las fuerzas militares en 2008 junto con la excandidata presidencial Ingrid Betancourt.

“Esas razones jurídicas no han tenido mucho fundamento (…) y son más bien políticas. De pronto le duele que una persona de afuera esté dentro del conflicto (colombiano) y hable bien de las Farc”, sostiene con energía.

Reconoce que fue “muy dura” su adaptación a la vida en guerrilla, pero afirmó que se siente “realizada” y “muy contenta” de pertenecer al “ejército del pueblo”, al que considera “un centro de lucha por la justicia en el mundo”.

“Pienso que hoy el capitalismo (…) está acabando con el planeta, hay hambre por todas partes, y pienso que el pueblo colombiano es una vanguardia, un ejemplo de no conformismo, de combatividad, y eso a mí siempre me ha atraído”, aseguró confirmando su vocación.

“Siempre había querido conocer a Cuba, porque es un ejemplo para el mundo. Aquí no se ve pobreza en las calles, veo a la gente bien vestida, no hay mendigos”, dijo Niejmeier, quien realiza su primera visita a la isla y admite que aún no ha tenido tiempo de conversar con los cubanos.

Añadió sobre su vida privada que lleva “10 años casada con el ejército del pueblo y me ha ido muy bien”

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Piden tregua navideña en Colombia

Fuente: Terra

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las guerrillas de las FARC deberían declarar una tregua durante la Navidad y el Año Nuevo como una forma de dar confianza a los venideros diálogos de paz y en un gesto de solidaridad con la población, exhortaron el martes voceros de una de las mayores redes de activistas y de la civilidad del país.

La tregua propuesta en la confrontación armada sería del 15 de diciembre al 15 de enero, explicó en diálogo telefónico Luis Sanabria, presidente de la Red Nacional de Iniciativas por la Paz y contra la Guerra (Redepaz), surgida en noviembre de 1993 como un grupo de la sociedad civil para promover la paz en el país.

“Esta es una propuesta que Redepaz hace a la mesa de negociación, a los actores armados para que iniciados los diálogos y en víspera de la Navidad del 2012 y del año nuevo se pacte, o se avance hacia una tregua o cese al fuego, o de hostilidades en la época de Navidad del 15 de diciembre al 15 de enero de 2013, que permita en primer lugar que cesen los ataques, los asesinatos, etcétera, la confrontación armada y en segundo lugar rodear de confianza el proceso y que la sociedad colombiana empiece haber beneficios a corto plazo” de los diálogos entre ambas partes, agregó Sanabria.

Dijo que esperan una pronta respuesta a su pedido formulado en un comunicado público divulgado la víspera tanto al gobierno como a las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la mayor guerrilla del país.

“Sería una tregua que en el tiempo son 30 días, y que a su vez lo que queremos es que también los negociadores expresen solidaridad y amor por el pueblo colombiano en la medida en que una actividad de este tipo reduce la muerte, pero también permite que la gente pueda ir a sus casas, a sus campos, pueda trasladarse por las carreteras sin temor hacer secuestrado, o a sufrir alguna confrontación armada”, indicó.

Pero el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón pareció nuevamente cerrar la puerta a un alto en las acciones de los militares al asegurar que “la fuerza pública tiene el deber constitucional de perseguir a todos los criminales”.

“Desconozco su paradero”, respondió Pinzón  consultado sobre versiones de medios locales de un supuesto viaje el martes desde Colombia a Cuba de la guerrillera holandesa y miembro de las FARC, Tanja Nijmeijer, alias Alexandra, que fue designada por la insurgencia como parte de su equipo colaborador en las negociaciones.

“Lo que he oído hace bastante tiempo es que esa señora lleva un año fuera del país”, dijo el ministro en declaraciones divulgadas por su despacho en un correo electrónico. Pinzón no indicó dónde podría encontrarse la insurgente o el origen de esas versiones de que estaba fuera del país, aunque ya en el pasado ha indicado que algunos testimonios de desmovilizados de las FARC son fuente para sus informaciones.

Negociadores del gobierno y de la insurgencia tienen previsto reunirse en Cuba el 15 de noviembre para tratar el primero de los cinco puntos pactados en una agenda de diálogos destinada a poner fin al conflicto armado interno que ya dura casi 50 años.

Las FARC, surgida en 1964 y con unos 9.000 integrantes, ha dicho que entre los primeros temas que deberían discutir las partes está un cese al fuego, pero el presidente Santos ha descartado un alto a la acción de la fuerza pública al asegurar que un cese de hostilidades debe ser fruto de un acuerdo final de paz y ya como fin de la confrontación.

Como las partes no han pactado un cese de hostilidades tanto gobierno como los rebeldes mantienen sus acciones armadas y al menos 15 militares y policías han muerto en distintas acciones atribuidas a los guerrilleros desde el pasado 18 de octubre, cuando los dos lados se reunieron en un acto formal de inicio de discusiones en la capital noruega de Oslo. El ministro de Defensa Pinzón ha asegurado que desde que se anunció el proceso de paz, a inicios de septiembre, y hasta esta semana unos 50 rebeldes han sido abatidos por la fuerza pública.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN), que con unos 2.000 a 3.000 miembros es la segunda fuerza insurgente colombiana, en su página de internet se refirió a la propuesta de una tregua.

“Tenemos experiencias como ELN en materia de diálogos…Hemos presentado propuestas de solución, hemos propuesto el cese bilateral de fuegos y hostilidades como manera de dar un alivio al pueblo y generar

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Colombia: dos discursos sobre la paz que evidencian las dificultades del proceso

Por Arturo Wallace

Fuente: BBC Mundo

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“Tan cerca pero tan lejos”, fue el sentimiento de algunos observadores que escucharon con atención ambos discursos.

Con atención e ilusión Colombia siguió este jueves la instalación formal de la mesa de diálogo entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, que tuvo lugar en Noruega, a miles de kilómetros de distancia.

Y gracias a la radio y a la televisión millones de colombianos pudieron escuchar al jefe negociador del gobierno, Humberto de la Calle, referirse a la ocasión como ‘un momento de esperanza”, y al jefe negociador de la FARC, Iván Márquez, anunciar que la guerrilla llegaba al diálogo “con un ramo de olivo en nuestras manos”.

Las intervenciones de ambos en Oslo, sin embargo, también dejaron en evidencia que el camino hacia la paz no será nada fácil.

Y es que aunque en la mesa los dos negociadores apenas estaban a unos cuantos metros de distancia, sus palabras rápidamente les recordaron a todos lo mucho que separa a las partes.

Mientras de la Calle se concentró en hablar de los desafíos del proceso inmediato, Márquez habló de como “la paz con justicia social”, que pretenden los guerrilleros, sólo podía conseguirse acordando profundas reformas estructurales.

Dos visiones opuestas

“(En estas pláticas) no nos vamos a convencer el uno al otro… no venimos a catequizar a nadie” Humberto de la Calle, jefe negociador por el gobierno de Colombia.

Pero, para el gobierno, la discusión sobre esas reformas pertenece a una tercera etapa -la de la construcción de la paz- que tendría lugar una vez que los rebeldes ya hayan depuesto las armas.

“(En estas pláticas) no nos vamos a convencer el uno al otro… no venimos a catequizar a nadie”, dijo de la Calle, para quien el objetivo final de las conversaciones que empezarán el próximo 15 de noviembre en La Habana debía ser acordar condiciones para que, en el futuro, “las FARC expongan sus ideas sin el acompañamiento de las armas”.

“El modelo económico o la inversión extranjera no son elementos presentes en esta agenda de negociación”, insistió de la Calle.

Esos, sin embargo, fueron precisamente los temas sobre los que se explayó Márquez.

Y la intervención del comandante guerrillero también dejó en claro que las diferencias con el gobierno no se limitan a la forma y el contenido del diálogo.

Efectivamente, en la mesa de las conversaciones se encontrarán dos visiones casi diametralmente opuestas del mundo y de Colombia, de sus problemas y posibles soluciones.

Y no todas las desavenencias tienen un trasfondo estrictamente ideológico.

De hecho, en caso de necesidad, el tono y estilo de los negociadores habría permitido identificar fácilmente al representante del movimiento que ha permanecido en la jungla por más de 48 años.

Y uno de los retos de la negociación será precisamente encontrar puntos de coincidencia entre dos equipos con visiones del mundo y experiencias vitales tan distantes.

Otro reto, para una importante sector de la sociedad colombiana, será el de resistir la tentación de desestimar los planteamientos de la guerrilla por venir de quienes vienen.

Garantías en el proceso

Y la decisión de los principales canales de televisión del país, Caracol y RCN, de interrumpir sus transmisiones desde Oslo en el momento en que Iván Márquez se aprestaba a contestar las preguntas de la prensa no llena de optimismo.

Dicha interrupción, que en Colombia generó una pequeña tormenta en Twitter, remite además a uno de los temas clave del proceso: el de las garantías para la participación política del grupo guerrillero, incluyendo el acceso a los medios.

Y, en su intervención, el representante de las FARC también dio una buena idea de las dificultades del debate sobre el tema que encabeza la agenda del grupo guerrillero, el tema agrario, al criticar duramente las políticas del actual gobierno.

En medio de todo, sin embargo, en Oslo las dos partes sí coincidieron en un aspecto importante: que la negociación por la paz no puede hacerse a espaldas del pueblo colombiano, pues es este último el que tiene que refrendar los posibles acuerdos.

Aunque la definición específica de los mecanismos para la participación de las diferentes expresiones de la sociedad colombiana sigue siendo un tema pendiente.

EL COMUNICADO CONJUNTO

1. Reunidos en Oslo, Noruega, voceros del gobierno de Colombia y de las FARC-EP acordamos la instalación pública de la mesa de conversaciones encargada de desarrollar el acuerdo general para terminar con el conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. De esta manera se inicia formalmente la fase 2 del proceso.

2. Desarrollo agrario integral es el primer tema acordado en la agenda. Se abordará a partir del 15 de noviembre en La Habana.

3. Las partes designarán representantes para reunirse en La Habana desde el 5 de noviembre para continuar con los preparativos.

4. Agradecemos la hospitalidad de los países y la participación de los garantes y acompañantes.

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Colombia ve el inicio del proceso de paz con optimismo y cautela

Fuente: El Comercio

En Oslo. El delegado cubano, Carlos de Cossío, y el jefe de la delegación negociadora colombiana, Humberto de la Calle, se felicitan tras la instalación del diálogo, ayer.

La instalación formal de las tratativas entre el Gobierno de Colombia y las FARC, que se escenificó este jueves 18 en Oslo, activó de nuevo una ola de reacciones en este país, que evidenciaron una mezcla de optimismo y cautela. El encuentro en la capital de Noruega se situó en el centro de la atención de los medios de comunicación colectiva.

El inicio de las conversaciones entre la administración del presidente Juan Manuel Santos y la mayor guerrilla de Colombia estuvo aderezado por desencuentros verbales entre Humberto de la Calle e ‘Iván Márquez’, en su orden, los jefes de los equipos de negociadores del Ejecutivo y del grupo armado.

“El comienzo de proceso de paz está rodeado por un optimismo cauteloso porque tiene muchos enemigos”. Así resumió para este Diario la periodista y analista colombiana María Teresa Ronderos el pistoletazo de salida de unas negociaciones que apuntan a poner término al cruento conflicto armado que azota a este país hace medio siglo.

A renglón seguido, la directora del portal electrónico Verdad Abierta insistió en que los acercamientos Gobierno-guerrilla “no convienen a mucha gente”. Y citó, por ejemplo, que “no desean la paz los narcotraficantes que tienen a las FARC como proveedores confiables e incluso sectores de la misma guerrilla que están muy narcotizados”.

En cambio, para la también analista y periodista María Jimena Duzán, el inicio de la mesa de diálogos se enmarcó dentro de lo previsto. La columnista de la revista colombiana Semana señaló a este Diario que lo ocurrido ayer en la capital noruega dejó en claro que el Gobierno y la organización rebelde dirigida por ‘Timochenko’ o ‘Timoleón Jiménez’“son dos conceptos distintos”. Y añadió: “Precisamente, porque son opuestos los conceptos es que resulta necesario un proceso de paz, que no será fácil”.

Asimismo, Luis Eduardo Celis, investigador de la ONG Corporación Nuevo Arco Iris, aseguró en un panel organizado por el Canal Capital de Bogotá que un posible acuerdo de pacificación “puede complicarse” si las FARC insisten en discutir los diversos temas que plantean, como el modelo económico de Colombia la revisión del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. “Un acuerdo solo será posible si se negocian sobre los cinco puntos ya consensuados”, dijo. Así hizo referencia a los temas que se incluyen en la agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto en Colombia, que fue aprobada por ambas partes en los acercamientos realizados previamente en La Habana, Cuba.

Los cinco asuntos son: el ofrecimiento de garantías para el ejercicio de la oposición política y participación ciudadana, el fomento del desarrollo rural y dar mayor acceso a la tierra, el término del conflicto armado en Colombia, que se complementará con la entrega de armas y la reintegración de la guerrilla de las FARC a la vida civil, el combate al narcotráfico con más efectividad y el respeto a los derechos de las víctimas del conflicto armado.

En el mismo panel de Canal Capital, el ex diplomático e internacionalista Roberto Cajamarca enfatizó que “las diferencias son profundas” entre el Gobierno colombiano y las FARC. Y puso como ejemplo los dichos de De la Calle y ‘Márquez’ sobre las tratativas. El primero habló de “un proceso rápido y efectivo”. El segundo, de unas conversaciones que no sean “una carrera contra el tiempo”.

De la mezcla de cautela y optimismo que hay en Colombia, igualmente, dio cuenta de alguna manera la ‘pregunta del día’ que hizo el Canal Caracol a su audiencia. La consulta ¿Qué espera del proceso de paz? incluyó tres opciones de respuesta: optimista, pesimista y cauteloso. Hoy se difunde el resultado.

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Los cinco temas para alcanzar la paz en Colombia

Por Arturo Wallace

Fuente: BBC Mundo.

Más de diez años después del fin de los diálogos de paz de San Vicente del Caguán, el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se aprestan iniciar nuevas conversaciones con el objetivo de poner fin al conflicto armado que lleva casi cinco décadas.

Una diferencia fundamental con procesos anteriores es que la agenda por primera vez incluye de manera explícita el tema de la entrega de las armas.

Pero, en total, son cinco los temas que serán abordados por el gobierno y los rebeldes en la mesa de negociaciones que se instala este jueves en Oslo, Noruega, para luego trasladarse a La Habana, Cuba.

¿Cuáles son?, ¿por qué importan? y ¿cuáles podrían ser los principales obstáculos en el camino hacia la paz?

1- DESARROLLO RURAL

Colombia es uno de los países más desiguales en acceso a tierras de todo el planeta.

El acuerdo preliminar “para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, suscrito por las FARC y el gobierno colombiano el 26 de agosto pasado en La Habana, tiene como primer punto de agenda el “desarrollo agrario integral”, que será el tema con el que arrancará el diálogo.

Y es que, después de todo, el tema de la tenencia de la tierra está en la base del conflicto armado colombiano: las mismas FARC nacieron a partir de un grupo de autodefensa campesina constituido en 1964, y el despojos masivo de tierras han sido una de las constantes de un conflicto que ha dejado casi cuatro millones de desplazados.

Además, Colombia continúa siendo uno de los países más desiguales de todo el planeta en lo que a la tenencia de la tierra se refiere, pues según un reciente informe de Naciones Unidas el 52% de la gran propiedad está en manos de apenas el 1,15% de sus habitantes.

Aunque ese es un problema ya ha sido reconocido por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

“Hay un acuerdo en Colombia, entre muchos sectores -con excepción del latifundio tradicional- de que hay que cambiar el modelo”, le dijo a BBC Mundo Marco Romero, director de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (COHDES).

Pero, según Romero, mientras que el actual gobierno apuesta por un modelo agroindustrial que permita aprovechar las oportunidades generadas por los tratados de libre comercio, la guerrilla reclama redistribución de la tierra y apoyo para el campesinado.

Así las cosas, la paz en Colombia requerirá de políticas de desarrollo rural que puedan potenciar la agroindustria sin sacrificar la economía campesina y los proyectos de desarrollo alternativos de las comunidades que a menudo se sienten amenazas por las “locomotoras del desarrollo” impulsadas por el gobierno de Juan Manuel Santos.

Y Romero considera que, aunque difícil, un principio de acuerdo sobre el tema es ciertamente viable.

Una indicación en ese sentido podría ser la decisión del gobierno de congelar el proceso de aprobación de un proyecto de ley de Desarrollo Rural.

El objetivo: poder eventualmente integrar a la propuesta lo que se acuerde en las conversaciones de paz.

2-  PARTICIPACIÓN POLÍTICA

La posible participación de las FARC en las elecciones es un tema que divide a los colombianos.

Este es sin lugar a dudas el tema más polémico de toda la agenda y el que más rechazo ha generado entre los colombianos.

Según las encuestas, al menos siete de cada diez ciudadanos se oponen a la eventual participación de los líderes de las FARC en futuros procesos electorales, aunque el presidente Juan Manuel Santos ya advirtió que en nombre de la paz habrá que “tragarse algunos sapos”.

“No se les puede pedir a la FARC que se arrodillen, se rindan y entreguen las armas. No lo harán. Debe existir una salida, y esta salida debe permitirles participar en la arena política”, dijo recientemente el mandatario.

En este tema, las primeras dificultades serán de tipo legal, pues la legislación colombiana veta la entrada en la arena política de quienes hayan sido requeridos por la justicia.

Y si los obstáculos locales son superados a través de una amnistía o algún otro acto legislativo, como la reglamentación del denominado Marco para la Paz, los guerrilleros todavía podrían tener que hacer frente a requerimientos internacionales.

Es por eso que el tema de la extradición ya fue puesto en la mesa por los delegados rebeldes, que saben que muchos de sus líderes son pedidos por Estados Unidos bajo acusaciones de narcotráfico.

Y la cosa se complica más todavía cuando hay acusaciones de crímenes de guerra y otros delitos graves.

“Uno supondría , por lo que está más o menos dicho en el marco legal, que habría algún mecanismo de selección de los principales responsables de las más graves violaciones a los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario y alguna penalización”, le dijo a BBC Mundo María Victoria Llorente, directora de la fundación Ideas para la Paz.

“Pero, ¿cuál penalización? Con los paramilitares la pena máxima fue de cuatro a ocho años (de prisión). Pero ya el ELN y las FARC hace poquito sacaron un comunicado diciendo que ni un día en la cárcel”, agregó.

La otra cara de la moneda es la necesidad de garantías “para el ejercicio de la oposición política en general, y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego del Acuerdo Final”, que hace parte de la agenda.

El acuerdo preliminar de La Habana menciona específicamente el tema del acceso a los medios de comunicación.

Pero el problema arranca con las amenazas a la integridad física que en Colombia siempre han sufrido quienes ondean banderas políticas similares a las reivindicadas por la guerrilla, por lo que la capacidad del gobierno para ofrecer verdaderas garantías de seguridad será fundamental.

3- DESMOVILIZACIÓN

Esta es la primera vez que discute explícitamente la desmovilización de los guerrilleros.

El tercer tema del acuerdo preliminar refiere al “cese del fuego y hostilidades bilaterales y definitivo”, “la dejación de las armas” y la reincorporación de los combatientes de las FARC a la vida civil “de acuerdo a sus intereses”.

Y aunque muchos asumen que este debería ser el último tema en ser discutido -pues la desmovilización de los guerrilleros dependerá de los avances en los otros puntos de la agenda- las FARC ya han hecho saber que intentarán acordar un cese del fuego desde el principio del diálogo.

La posición del presidente Juan Manuel Santos, por lo pronto, es que las operaciones militares continuarán hasta que un acuerdo definitivo haya sido alcanzado.

Pero algunos analistas han llamado a buscar acuerdos específicos que permitan ir reduciendo paulatinamente la intensidad del conflicto y sirvan para confirmar la buena voluntad de las partes.

Como parte de este tema, el acuerdo preliminar de La Habana también dice que el gobierno colombiano “intensificará el combate para acabar con las organizaciones criminales y sus redes de apoyo” y, en particular “contra cualquier organización responsable de homicidios y masacres o que atente contra defensores de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos”.

Y no hay que descartar que ante la amenaza de las bandas criminales de origen paramilitar que operan en muchas partes de Colombia los rebeldes quieran comprometerse a bajar las armas, pero no necesariamente a entregarlas.

“Yo no se si va a haber entrega de armas. O si va a haber una desmovilización en distintas regiones del país”, le dijo a BBC Mundo Mauricio Romero, de la Fundación Nuevo Arcoiris y la Universidad Javeriana.

“Por ejemplo, en Irlanda, el IRA (Ejército republicano Irlandés) nunca entregó las armas ni hubo ceremonia de desmovilización. Lo que hubo fue una comisión internacional que se cercioró de que estas no pudieran volver a utilizarse”, recordó.

Y aunque los negociadores de la guerrilla han dicho que no existen divisiones a lo interno del grupo insurgente, tampoco se puede descartar que en caso de alcanzarse un acuerdo surjan facciones que se rehúsen a reconocerlo o se constituyan abiertamente en bandas dedicadas exclusivamente al narcotráfico.

4- NARCOTRÁFICO

La sustitución de cultivos ilícitos será uno de los puntos de agenda.

El cuarto punto de la agenda es “la solución al problema de las drogas ilícitas”, que se han convertido en una de las principales fuentes de financiamiento de las FARC.

Hace algunos años, el jefe de la división antinarcóticos de la Policía Colombiana, César Pinzón, afirmó que el grupo guerrillero se había convertido “el gran cartel que controla los laboratorios en la selva y maneja las rutas de salida de la droga en el país”.

Las FARC, sin embargo, lo niegan, sosteniendo que se limitan a cobrar “un impuesto en las áreas donde se produce la coca” a los comerciantes que “entran a vender y a comprar la coca ahí para la reventa”.

“Pero la cuestión del tráfico, las cadenas de la producción, procesamiento o exportación, no la tenemos”, afirmó recientemente Rodrigo Granda, uno de los delegados rebeldes a la mesa de negociación.

En cualquier caso, el del tráfico de drogas es un problema complejo que difícilmente encontrará su solución en las conversaciones de paz.

“En el tema del narcotráfico lo que uno supone es que seguramente habrá alguna declaración general sobre la (necesidad de una) revisión internacional de la lucha contra las drogas, pero lo sustancioso seguramente va a estar en el tema de los cultivos ilícitos”, le dijo a BBC Mundo María Victoria Llorente, directora de la fundación Ideas para la Paz.

“Y eso lo lleva a uno al tema de desarrollo alternativo, lo que está completamente atado con el tema de desarrollo rural”, explicó la analista, para quien esto es un ejemplo de la estrecha relación de los diferentes puntos de la agenda de negociación.

Lo mismo opina Mauricio Romero, de la Universidad Javeriana y la Fundación Nuevo Arcoiris, para quien un posible acuerdo tendría que pasar por una reorganización de los denominados “planes de consolidación”, con los que se busca garantizar la presencia del estado en las zonas de influencia de la guerrilla, pero empezando siempre por el componente militar.

“Ahora tendrían la oportunidad realmente de desplegarse en toda su potencialidad, de convertirse en un instrumento de construcción de paz”, le dijo Romero a BBC Mundo.

“Como ya no estaría el enemigo armado para derrotar, todos esos recursos se podrían canalizar hacia proyectos de inversión en infraestructura y proyectos productivos. Eso le daría una dimensión importantísima ya no como lucha contra el narcotráfico sino de desarrollo regional”, explicó.

Más allá de posibles acuerdos formales, sin embrago, en la práctica el gran reto en buena medida pasa por poder ofrecer a los involucrados en el narcotráfico alternativas lo suficientemente atractivas como para renunciar a un negocio que genera grandes ganancias.

Pero al menos las FARC y el presidente Juan Manuel Santos ya han demostrado en los últimos tiempos que están de acuerdo en algo: en que la solución real al problema requiere de una revisión de la actual “guerra contra las drogas”.

5- VÍCTIMAS

Aún no se sabe que ocurrió con muchas personas que fueron capturadas por la guerrilla.

El tema de los derechos de las víctimas del conflicto es el último de los cinco puntos de agenda acordada en La Habana.

“Resarcir a las víctimas está en el centro del acuerdo Gobierno Nacional -FARC-EP. En ese sentido se tratarán: (1) Derechos humanos de las víctimas y (2) Verdad”, se lee en el texto original.

Pero es lo que no está mencionado en el documento lo que hace que este sea un tema tremendamente espinoso, estrechamente conectado con otros puntos de la agenda como la participación política y el desarrollo rural.

“Los derechos de las víctimas son el derecho a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. Este documento no habla en ningún lado de reparación ni de justicia”, le dijo a BBC Mundo Rafael Guarín, exviceministro de Defensa de Colombia durante el gobierno de Álvaro Uribe y experto en temas de política y seguridad.

“Y no lo habla por lo siguiente: porque las FARC evidentemente quieren impunidad total (…) Y porque la reparación, consideran, debe hacerse con base en la Ley de Víctimas, que garantiza la reparación (por parte del estado) aun cuando las violaciones a los derechos humanos o al Derecho Internacional Humanitario sean cometidas por las FARC”.

Críticos del proceso, como Guarín, argumentan sin embargo que una paz verdaderamente sostenible no puede conseguirse a cambio de impunidad.

Pero antes de llegar al tema de la justicia el primer reto será lograr ponerse de acuerdo sobre la verdad.

Muchos colombianos, por ejemplo, reaccionaron indignados cuando, en el camino hacia Oslo las FARC dijeron que ellas se consideran a sí mismas víctimas del conflicto.

Y según el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, el 38% de las demandas de restitución de tierras hechas por víctimas del conflicto provienen de personas desplazadas por la guerrilla, la que le habría sacado partido a la situación.

El presidente Santos, sin embargo, ya advirtió que los predios usurpados por las FARC también serán devueltos a sus legítimos propietarios en el marco de la Ley de Víctimas.

Y la gran pregunta es cómo logrará Colombia garantizar los derechos de las víctimas de atrocidades y violaciones del Derecho Internacional Humanitario sin que eso sea un obstáculo infranqueable en el camino a la paz.

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Dice negociador colombiano: “La lucha es un anacronismo”

Fuente: BBC Mundo

“La mejor manera de humanizar el conflicto es terminarlo. Por eso se ha insistido en la necesidad de conversaciones rápidas y eficaces”, dijo De la Calle.

Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador de Colombia, dijo en la rueda de prensa posterior al inicio de las negociaciones entre el Ejecutivo colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en Noruega, que “la lucha es un anacronismo, después de 48 años de conflicto”.

Previamente, en su discurso de apertura Iván Márquez, el delegado de las FARC, había indicado: “El gobierno de Estados Unidos haría un gran aporte a la reconciliación de la familia colombiana facilitando la presencia de Simón (Trinidad) en esta mesa”.

A ese planteamiento De la Calle respondió: “La presencia de Simón Trinidad no está en discusión. Es un hecho que no corresponde al gobierno colombiano”.

“Los temas que han aflorado el día de hoy no pertenecen a esa agenda ni serán discutidos por el gobierno colombiano”, señaló el representante del gobierno de Juan Manuel Santos.

“El modelo económico o la inversión extranjera no son elementos presentes en esta agenda de negociación (…) Lo que queremos son unas reglas de juego para la expresión democrática de las diferentes ideas políticas.

“Las FARC tienen derecho a exponer sus ideas, sin armas. En Colombia la política no puede hacerse con armas”, indicó el funcionario colombiano.

“La situación de Colombia hoy es totalmente distinta a la de hace 10 años. La pobreza ha disminuido y hay mayor equidad social. Las condiciones en las que entramos a discutir, son totalmente distintas”, aseguró.

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FARC: “Hemos venido desde el Macondo de la injusticia”

 Fuente: BBC Mundo

Iván Márquez, delegado de las FARC en Noruega, aseguró que el grupo armado viene a “buscar la paz por medio del diálogo”.

Iván Márquez, el delegado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dijo en el inicio de las negociaciones entre el gobierno colombiano y los rebeldes en Noruega que llegan a la mesa con “una rama de olivo”.

“Hemos venido a Oslo desde el Macondo de la injusticia, con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos. Venimos a esta Noruega septentrional a buscar la paz por medio del diálogo, donde el soberano que es el pueblo, tendrá que ser el protagonista principal”, afirmó Márquez.

“El régimen asesina con sus sicarios y con sus políticas económicas que matan de hambre”, añadió.

“La pretendida paz express solo conduciría a los precipicios de la frustración (…) Venimos a la mesa con propuestas y proyectos para alcanzar la paz definitiva”.

“Las FARC no se oponen a una verdadera restitución de tierras. Hemos luchado por una reforma agraria eficaz y transparente (…) La restitución de tierras tiene que aludir a las tierras que les fueron arrebatadas a los campesinos indígenas y a sus descendientes”, dijo Márquez

“El gobierno de Estados Unidos haría un gran aporte a la reconciliación de la familia colombiana facilitando la presencia de Simón (Trinidad) en esta mesa”.

“Sinceramente queremos la paz. Pero la paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca la transformación de la estructura del Estado”.

“Presidente Santos, fundemos la paz tomando como base los anhelos de la nación”, aseveró el representante de las FARC.

Minutos antes, Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador de Colombia, calificó la ocasión como un momento de esperanza.

“No es una esperanza ingenua. Sabemos que hay dificultades enormes. Tenemos una dosis de optimismo, pero es un optimismo moderado. Venimos a hacer nuestro mejor esfuerzo”, indicó el representante del gobierno de Juan Manuel Santos.

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Farc desafían a Presidente Santos y dicen que no habrá “paz express”

El jefe negociador de la guerrilla realizó un discurso donde trazó el ideario político de las Farc.

Fuente: La Tercera

Tras meses de expectación y retrasos de último minuto, finalmente ayer el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) dieron por inaugurada la segunda etapa del proceso de paz, cuya mesa de negociación se instalará el 15 de noviembre próximo en La Habana, Cuba. Aunque en la conferencia de prensa conjunta ofrecida ayer en un hotel a las afueras de Oslo, Noruega, ambas delegaciones reiteraron su compromiso con el proceso, los guerrilleros aprovecharon la oportunidad para recalcar sus diferencias con el gobierno y plantear, al mismo tiempo, su visión histórica del conflicto interno y su ideario político.

En esa línea, el líder de los negociadores insurgentes y número dos de las Farc, Luciano Marín (alias “Iván Márquez”), afirmó ayer que llegaban a la capital noruega “desde el Macondo de la injusticia, el tercer país más desigual del mundo (en realidad, está entre el octavo y noveno lugar en ese índice) con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos”. Sin embargo, Márquez advirtió que este diálogo “no puede concebirse como un proceso contrarreloj, la pretendida paz express que algunos promocionan por su volátil subjetividad y sus afanes sólo conduciría a los precipicios de la frustración”. Aunque no mencionó nombres, sus palabras aludían al Presidente colombiano Juan Manuel Santos, quien al explicar el 4 de septiembre la “hoja de ruta” del proceso acordado con las Farc tras seis meses de acercamientos secretos en La Habana, enfatizó que las conversaciones “se medirán en meses, no en años”.

En una intervención que duró más de 30 minutos, Márquez también criticó la reforma agraria que impulsa la administración de Santos desde septiembre de 2010, y la calificó de “engañosa”, agregando que las Farc “no acepta el despojo legal que el gobierno proyecta con su ley de tierras”.

El líder guerrillero reprochó, además, la actual política de explotación de los recursos energéticos y minerales que, según él, beneficia a las transnacionales. “En Colombia, no hay economía nacional, quienes exportan el petróleo, el carbón, el ferroníquel, el oro y se benefician con ellos son las multinacionales, la prosperidad, entonces, es de estas y los gobernantes vendidos, no el país”, aseguró.

En la rueda de prensa que siguió a la presentación conjunta, el jefe del equipo del gobierno, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, respondió a los dichos de Márquez: “A propósito de la cuestión minero energética, no estamos discutiendo el modelo de desarrollo económico, no estamos discutiendo la inversión extranjera. Para que eso se discuta en la agenda colombiana, las Farc tienen que dejar las armas, hacer política y ganar las elecciones, pero en este momento eso no hace parte de la mesa”, agregó.

Al respecto, el analista político Vicente Torrijos dijo a la agencia AP que lo visto en Oslo “fue absolutamente contradictorio” porque “hay un gran abismo entre las dos partes que será muy difícil de superar”.

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Divergencias marcan el inicio del diálogo Colombia-FARC

Las negociaciones proseguirán en La Habana el 15 de noviembre.

Fuente: El Universal

Miembros de los equipos negociadores para el diálogo entre el Gobierno de Colombia y las FARC comparecen en una rueda de prensa en el hotel Hurdal, cerca de Oslo, Noruega EFE.

Con cada parte defendiendo sus ideales y aflorando divergencias, el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dieron ayer apertura desde Oslo, Noruega, a la mesa de diálogo que sesionará en noviembre en Cuba con un tema clave: el desarrollo agrario.

El negociador del Gobierno, el exvicepresidente Humberto de la Calle, reconoció que las FARC habían “cumplido rigurosamente sus compromisos” y esperó que cesen su lucha armada, al tiempo que las instó a “dar la cara” a las miles de víctimas que han dejado en Colombia en cincuenta años de lucha.

“Tenemos una dosis de optimismo, pero de optimismo moderado”, dijo el representante del presidente Juan Manuel Santos, tras comentar que la delegación del Gobierno hará su mejor esfuerzo.

A su turno el número dos de la guerrilla y jefe de su delegación, Iván Márquez, se concentró en criticar el modelo político y económico de Colombia, afincándose en la reforma agraria, despotricando contra el sector minero, los “millonarios beneficios a las transnacionales”, “la sumisión a Washington”, la “deshonra” de los tratados de libre comercio”, el Plan Colombia y la “corrupción”.

Márquez insistió en que sin justicia social, la paz sería una “quimera”, asomando en sus palabras que las acciones de la histórica guerrilla se debían a la búsqueda de esa premisa.

“Una paz que no aborde la solución de los problemas políticos y sociales… equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia”, soltó.

Aprovechó para “aclarar” que las FARC “ni están diezmadas ni derruidas, sino todo lo contrario, más unidas”

Sin embargo, pese a un comienzo conciliador, el discurso de los delegados de la guerrilla se volvió más combativo por momentos. Ante la consulta de si estarían dispuestos a cumplir penas de la cárcel, Márquez habló de un “impedimento moral”, resaltó DPA.

Peso de las rivalidades 

La rueda de prensa que siguió al acto oficial de instalación de la mesa reflejó las vivas tensiones que existen tras el compromiso asumido por ambas partes, indicó Reuters.

Por esa razón De La Calle aclaró que en la mesa se discutirán “únicamente” los puntos acordados y no “sobre la doctrina militar, económica o política” que impera en Colombia.

La agenda, acordada en La Habana, contempla cinco puntos: el fin del conflicto armado, las garantías para ejercer la oposición, el desarrollo rural, la lucha contra el narcotráfico y los derechos de las víctimas.

El exvicepresidente indicó que el Gobierno se reserva el derecho a “examinar periódicamente el avance de esas conversaciones y en caso de que ello no sea así, no seremos rehenes de este proceso”.

Márquez había criticado el rechazo del Gobierno al cese del fuego hasta una tercera fase de diálogo. “¿Cuántos muertos más se necesitan?” inquirió el negociador guerrillero.

De La Calle respondió luego: “No vamos a discutir la doctrina militar de Colombia, la fuerza militar y política están cumpliendo deberes constitucionales que cuentan con el apoyo de la mayoría de los colombianos”.

Sobre el reclamó de las FARC por la presencia de Ricardo Palmera, alias “Simón Trinidad”, a quienes escogieron como delegado y que no puede asistir porque está preso en EEUU, el exvicepresidente agregó que “esa posibilidad no está contemplada” porque escapa de las manos de Colombia.

El próximo 15 de noviembre en La Habana continuará el diálogo para tratar el primero tema, el desarrollo agrario. Sin embargo, los voceros se unirán el 5 noviembre para realizar labores preparatorias. Será allí donde se lleve a cabo la auténtica negociación.

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Gobierno colombiano y las FARC abren diálogo de paz con divergencias

Fuente: Los Tiempos

Representantes de las FARC y del Gobierno colombiano participan de la conferencia de prensa, ayer en Hurdal. – Efe Agencia

El Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) instalaron ayer en la capital de Noruega, Oslo, la mesa de negociaciones de paz con una comparecencia pública en la que mostraron su compromiso por acabar con el conflicto pero dejaron patentes sus divergencias.

La mayor diferencia fue la interpretación que las partes hicieron de los temas a discutir en la mesa de diálogo que quedó abierta en el acto celebrado en Hurdal, al norte de Oslo, en el que los dos equipos negociadores estuvieron arropados por representantes de Noruega, Cuba, Venezuela y Chile, países que acompañan el proceso.

El número dos de la guerrilla y jefe de su delegación, “Iván Márquez”, criticó en un largo discurso la política económica del Gobierno, la reforma agraria, los “beneficios” a las trasnacionales, los tratados de “libre comercio”, el Plan Colombia y la “corrupción”.

“La paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca transformar la estructura del Estado y las estructuras económicas”, afirmó “Márquez”, añadiendo que con esa política, seguirán la violencia y el conflicto, independientemente de la lucha armada.

El exvicepresidente y jefe del equipo gubernamental, Humberto De la Calle, puntualizó en rueda de prensa posterior que el modelo económico o la inversión extranjera no están en la agenda, que se ceñirá a los temas acordados en La Habana, como desarrollo rural, garantizar la oposición política y el propio fin del conflicto armado.

Las FARC contestaron, en su comparecencia posterior y separada que todo se debía a una diferencia de interpretación, y leyeron el preámbulo del acuerdo de La Habana, firmado en agosto tras meses de conversaciones, donde se habla de desarrollo económico y social.

“Si las conversaciones no avanzan, el Gobierno no será rehén de este proceso”, advirtió De la Calle.

Las partes mostraron sus divergencias en temas como la presencia en la mesa del guerrillero “Simón Trinidad”, encarcelado en EEUU y cuya participación, aunque sea virtual, piden las FARC, mientras que el Gobierno dice que ese tema no forma parte de la negociación.

En la parte final de la comparecencia conjunta inicial, en la que los representantes noruegos y cubanos dieron por instalada la mesa de diálogo, el rebelde Luis Alberto Albán, o “Marcos León Calarcá”, abandonó la mesa y dejó su silla vacía con un letrero con el nombre de “Trinidad”.

La guerrilla también mostró su disconformidad con que el Gobierno no haya aceptado un alto el fuego bilateral antes de la fase final de un proceso que ayer se supo que se reanudará en La Habana el 15 de noviembre, aunque 10 días antes habrá un encuentro preparatorio, y cuyo primer tema será el desarrollo agrario integral.

El Gobierno colombiano aseguró que respetará sus compromisos internacionales en materia judicial, apuntados en el Marco Jurídico para la Paz que el Congreso colombiano aprobó recientemente.

De la Calle pidió a las FARC que den la “cara” ante sus víctimas.

Cuarto intermedio

El jefe negociador del Gobierno colombiano, Humberto De la Calle, explicó que este cuarto intento por alcanzar la paz se distingue por un lema: “es un proceso serio, digno, realista y eficaz”.

De la Calle consideró que este proceso no debe ser un instrumento para que otros lo usen como propaganda, según el diario El Tiempo.

Aunque quedó claro que las conversaciones en La Habana serán reservadas y la información se manejará con extrema confidencialidad, De la Calle aseguró que esto no significa que se vaya a trabajar de espaldas a los ciudadanos colombianos y que por eso ya se han contemplado una serie de mecanismos para recibir las propuestas de la población civil.

Por su parte, “Iván Márquez” afirmó que el pueblo colombiano debe ser el “principal protagonista para alcanzar la paz” y aclaró que la guerrilla no desea la guerra y que los verdaderos belicosos “son otros”, refiriéndose al Gobierno colombiano.

“Traemos proyectos de paz, pero para alcanzarla es necesaria la desmilitarización por parte del Estado, así como reformas socioeconómicas que refunden la paz y de acuerdo a la realidad que vive el país”, añadió.

DESEO DE EEUU

EEUU no es parte del diálogo para la paz en Colombia pero lo apoya “firmemente” y quiere ser “parte de la solución” de los problemas sociales de ese país, afirmó ayer la secretaria de Estado adjunta para América Latina, Roberta Jacobson.

“Es importante que dejemos en claro que, como dijimos cuando el presidente (colombiano Juan Manuel) Santos anunció que comenzaba este proceso, apoyamos firmemente al Gobierno colombiano y todo el esfuerzo para el proceso de paz”, dijo.

“Queremos dar todo el apoyo posible. Continuamos trabajando en Colombia en programas que creemos que responden a algunos de esos mismos asuntos sociales que preocupan a ambos lados en la mesa de negociaciones, ya sea (asuntos de) tierra, derechos humanos y derechos legales”, precisó.

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Santos responde a las FARC y asegura que ley sobre tierras les “quita sus banderas”

El Mandatario colombiano salió al paso de dichos del representante de la guerrilla en la negociación por la paz, Iván Márquez, quien desestimó sus consecuencias.

Fuente: El Mercurio

Foto: EFE

BOGOTÁ.- El Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, defendió hoy la ley adoptada por su Gobierno para restituir las tierras que les fueron arrebatadas a los campesinos, y dijo que con ella se les quita banderas a las FARC.

En su primera referencia pública al discurso del jefe negociador de los rebeldes, “Iván Márquez”, en la instalación el jueves de la mesa conjunta de conversaciones de paz en Oslo, el Mandatario rechazó las palabras del líder guerrillero sobre ese tema.

“Cuando estos señores de las FARC dicen que esta ley es mentira es porque les estamos quitando sus banderas, es porque ellos saben perfectamente que eso es algo que les quita sus banderas de propaganda”, afirmó el jefe del Estado en su espacio de la Radio Nacional “En línea con el presidente”.

Santos aludió a un apartado de las palabras de “Iván Márquez”, alias de Luciano Marín Arango, en el que este dirigente guerrillero consideró una “trampa” el plan de restitución o adjudicación de tierras a desplazados y campesinos en el país.

Marín, segundo al mando en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y su portavoz internacional, incluyó en su discurso de formalización de las negociaciones críticas a la llamada Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, en vigor desde enero pasado.

Con esta normativa, el Gobierno de Santos busca entregar hasta 2014 al menos 2,5 millones de hectáreas de tierras que les fueron despojadas a los desplazados del país, que según organizaciones no gubernamentales (ONG) suman 5,5 millones desde 1985.

Además de considerarla una “trampa”, porque llevará a los campesinos a “vender” los predios, el guerrillero sostuvo que “la titulación (de tierras) no es más que la legalidad que pretende lavar el rostro ensangrentado” del terrorismo de Estado.

“La guerrilla desalojó a muchos campesinos y a ellos también les vamos a devolver las tierras”, apuntó Santos.

Los predios son devueltos mediante decisiones judiciales y un proceso administrativo que se abre a partir de la presentación, ante la Unidad Nacional de Restitución, de demandas por parte de las víctimas.

En los meses de vigencia de la norma, esta dependencia ha recibido unas 22.288 solicitudes, sobre más de 1,69 millones de hectáreas.

El Ministerio de Agricultura, responsable del programa, ha asegurado que unas 8.000 de estas reclamaciones, sobre cerca de 700.000 hectáreas, son de personas que se declaran víctimas de las FARC.

Con la mesa que instalaron el jueves en Oslo, el Gobierno y las FARC formalizaron el inicio de la segunda fase del diálogo que iniciaron el pasado febrero en La Habana y que, en su primera etapa, cerraron a finales de este agosto, con la firma de un acuerdo para buscar poner fin al conflicto interno, que lleva medio siglo.

Los negociadores retomarán sus tareas el 15 de noviembre venidero en la capital cubana, sede permanente de este proceso, que de terminar con éxito implicará el desarme de los cerca de 9.000 combatientes de esta guerrilla, en actividad desde 1964.

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Reclaman otros actores en diálogo con FARC

ONGsvíctimasindígenas e incluso ex paramilitares desmovilizados reivindicaron con cartas y marchas su participación en el proceso de paz colombiano.

Fuente: EFE

La sociedad civil mantuvo este jueves el clamor que venía expresando en las últimas semanas, pero con la esperanza de que su voz retumbara con más fuerza mientras el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) constituían a las afueras de Oslo la mesa de diálogo que seguirá en La Habana a partir de noviembre.

El movimiento de izquierdas Marcha Patriótica, que aglutina a más de dos mil organizaciones y ya se ofreció para acoger a guerrilleros desmovilizados, quiso hacer pública su voluntad “de poner el mayor empeño en acompañar y respaldar este proceso con sus ideas e iniciativas”. En su manifiesto instó “la más amplia participación de los sectores sociales y populares, de las mujeres, de los obreros, de los campesinos, los indígenas, los afrodescendientes“.

Paralelamente, una organización de sobrevivientes de la Unión Patriótica (UP), partido izquierdista que sufrió el exterminio de más de 4.000 de sus militantes desde 1985, exigió también garantías para la oposición política, al respaldar el inicio del diálogo de paz. “Saludamos los diálogos, creemos que es una posibilidad que se abre para la paz”, declaró a EFE en Bogotá el vocero de la Coordinación Nacional de Víctimas del Genocidio contra la UP (CNVGCUP), Pablo Arenales.

La UP precisamente nació en 1985 como parte de un acuerdo entre el Ejecutivo encabezado por Belisario Betancur (1982-1986) y las FARC, en el primer proceso formal de paz entre ambas partes, que no tuvo el resultado esperado.

También la Autoridad Nacional de Gobierno de la Organización de Indígenas de Colombia (ONIC) dio “la bienvenida a la apertura del proceso de paz”, pero lamentó que el camino hacia la reconciliación “tiene peaje y no puede ser transitado por todos“. Se preguntaron: “¿Cuál es el papel que espera el Gobierno que desempeñemos en este camino que emprendieron solitariamente?”, y enseguida anotaron: “sentarnos pacientemente no es una opción”.

Pero hubo quien sí se identificó como actor armado del conflicto, el ex jefe paramilitarSalvatore Mancuso, quien a través de una carta dirigida a Santos y a los dirigentes de las FARC pidió también pista para participar en las negociaciones de paz y poder ejercer luego la política.

En concreto, reclamó que el Gobierno dé continuidad al proceso de paz con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) iniciado por Álvaro Uribe “de manera conjunta o en simultáneo con las FARC-EP y con los otros actores que deben tener asiento en esa mesa única o paralela”.

El Gobierno y las FARC asumieron el compromiso de entablar este diálogo de paz el pasado 26 de agosto en La Habana. El acuerdo, que no incluye un alto el fuego previo, culminó tras seis meses de “conversaciones exploratorias” y secretas en Cuba, adonde se trasladarán las negociaciones tras la inauguración hoy en Oslo.

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La entrada de FARC en la arena política es un requisito para la paz (analistas)

Fuente: AFP

Participantes en la jornada de apertura de las negociaciones entre el gobierno de Colombia y la guerrilla FARC en Oslo (AFP, jorgen braastad)

OSLO — La incorporación de las FARC al juego político es una condición para la paz que no pasa necesariamente por la cárcel, pero todas las partes deben reconocer el daño causado a las víctimas, afirman analistas, tras la apertura de la negociación entre la guerrilla y el gobierno colombiano.

La participación política es uno de los cinco puntos de la agenda de las negociaciones, junto con el desarrollo agrario, el narcotráfico, el desarme y los derechos de las víctimas.

“Las FARC tienen que dejar las armas, hacer política y ganar las elecciones” para plantear su programa, afirmó el jefe de la delegación gubernamental, Humberto de la Calle, durante el acto de lanzamiento de la negociación de paz celebrado el jueves en Noruega (país garante del diálogo junto con Cuba).

Pero según analistas, el salto de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a la palestra política es la única manera de enterrar el conflicto y no tiene por qué quedar para el final, pues puede hacerse a la par que se negocia.

“Crear un partido político o movimientos sociales o sindicales, y que se integren lo antes posible (…) puede hacerse de forma paralela a la negociación”, declaró este viernes a la AFP Eduard Vinyamata, experto en conflictología.

Ese partido estaría integrado por miembros de la guerrilla que no estén acusados de delitos de sangre, añade, y su formación debería ir precedida “por un alto el fuego, aunque fuese unilateral”, para contar con credibilidad entre los sectores ciudadanos más reticentes.

Y el gobierno, por su lado, “debe dar garantías de que cualquier partido político puede empezar a funcionar dentro de las instituciones” sin correr peligro.

Las FARC quieren garantías, aunque dan a entender que dejan la cuestión de la participación política para el final.

En un vídeo presentado a la prensa en septiembre, su jefe, Timochenko,fue claro: El gobierno debe proteger los “derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general, y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del acuerdo final”.

El que no quiere ni oír hablar de participación política del grupo guerrillero es el expresidente colombiano Álvaro Uribe (2002-2010), que lo combatió con mano dura. “Me preocupa la elegibilidad política del narcotraficante, del secuestrador, del extorsionista”, declaró el jueves.

Los analistas lo ven con otros ojos. La reinserción “es posible y necesaria”, insistió el viernes Vicenç Fisas, doctor en estudios sobre paz por la universidad de Bradford, en el Reino Unido.

“Pueden integrarse en la Marcha Patriótica, o hacerlo de otra manera, ellos deciden” pero deben reinsertarse, apunta.

La Marcha Patriótica es un movimiento que dice aglutinar a grupos sociales y estudiantiles y niega estar infiltrado por la guerrilla, como le acusa el ejército colombiano.

Que se reinserten no presupone que vayan a la cárcel, al menos en esta fase, considera. Hay que encontrar otro mecanismo, “aunque esto no guste a las víctimas (…) es el precio que hay que pagar”, pero en cambio “tienen que pedirles perdón”, señala.

El jueves, De la Calle dijo que las FARC deben responder ante las víctimas, “darles la cara”.

“Lo importante es establecer un proceso de reconciliación, resarcir a las víctimas, devolver la dignidad”, añade Vinyamata, pero “las dos partes”.

La reinserción puede pasar por los tribunales, pero no ahora. “Primero es el proceso de reconciliación y al final, cuando todo esté acabado se puede juzgar a quien corresponda, de momento se necesita una moratoria”, apuntó Vinyamata.

Jan Egeland, director para Europa de Human Rights Watch y enviado especial de la ONU para Colombia entre 1999 y 2002, insistió al comienzo de esta semana en que “no puede haber impunidad para los crímenes serios”.

“Que las partes se perdonen la una a la otra por los crímenes de guerra” es una de las cuestiones que pueden trabar el proceso de paz, junto con la falta de confianza entre ellas.

Esta falta de confianza puede ser un escollo para la reinserción política.

En el pasado hubo situaciones “en que el gobierno lo utilizó como un engaño” y esto hizo que las FARC “no se fiaran”, recuerda Vinyamata.

En Colombia hubo tres intentos fallidos de paz en 30 años. A raíz del primero de ellos, se produjo una ola de violencia. Cerca de 3.000 militantes y dirigentes de la Unión Patriótica (UP) fueron asesinados en poco más de cinco años.

La UP fue un movimiento político integrado por algunos de los miembros de las FARC que habían aceptado desmovilizarse y por el Partido Comunista.

Perfiles de Santos y Timoleón Jiménez (AFP, Gustavo Izús/Jennifer Hennebert)

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“Estados Unidos quiere ser parte de la solución”: Roberta Jacobson

Fuente: El Heraldo

Los guerrilleros Marcos Calarcá y Jesús Santrich, sucreño, en la instalación de la mesa de diálogo.

Estados Unidos no es parte del diálogo para la paz en Colombia, que arrancó ayer en Noruega, pero lo apoya firmemente y quiere ser parte de la solución de los problemas sociales de ese país, afirmó la secretaria de Estado adjunta para América Latina, Roberta Jacobson.

“Es importante que dejemos en claro que, como dijimos cuando el presidente Juan Manuel Santos anunció que comenzaba este proceso, apoyamos firmemente al Gobierno colombiano y todo el esfuerzo para el proceso de paz’, dijo Jacobson en un encuentro con periodistas extranjeros.

“Queremos dar todo el apoyo posible. Continuamos trabajando en Colombia en programas que creemos que responden a algunos de esos mismos asuntos sociales que preocupan a ambos lados en la mesa de negociaciones, ya sea (asuntos de) tierra, derechos humanos, derechos legales, y brindar mayor seguridad a través del país para que el desarrollo económico pueda acelerarse”, precisó.
Jacobson calificó como una “gran oportunidad” el arranque del diálogo en las afueras de Oslo, y señaló que asuntos como la “equidad, justicia, e igualdad ante la ley” forman parte de la estrategia de Estados Unidos para el desarrollo en Colombia, que da seguimiento al Plan Colombia.

Esa iniciativa financiera y militar, en la que EU ha invertido más de 8.000 millones de dólares desde 2000, incluye fondos para el desarrollo institucional y social, pero el grueso de la ayuda ha estado destinado a combatir al narcotráfico y el crimen organizado.

“Desde luego hemos dejado en claro que queremos ser parte de esa solución. Queremos continuar apoyando a Colombia y al pueblo colombiano para asegurar que, como comunidad internacional hagamos todo lo posible para asegurar que una paz real y duradera salga de este proceso”, enfatizó Jacobson.

Evadió comentar sobre si Washington permitirá que alias Simón Trinidad, jefe guerrillero que purga una condena de 60 años en EU, participe en el proceso vía teleconferencia como exigen las Farc.

“Los asuntos del proceso de paz colombiano son muy importantes para nosotros…pero lo que no haré desde el podio, y no creo que haga ningún funcionario del Departamento de Estado durante este proceso, es confirmar muchos detalles sobre conversaciones individuales con el Gobierno colombiano sobre aspectos de las pláticas”, explicó.

Piden garantías. Una organización de sobrevivientes de la Unión Patriótica (UP), que sufrió el exterminio de más de 4.000 de sus militantes desde 1985, exigió ayer en Bogotá garantías para la oposición política, al respaldar el inicio del diálogo de paz entre el Gobierno Nacional y las Farc.

“Saludamos los diálogos, creemos que es una posibilidad que se abre para la paz”, declaró en la capital del país el portavoz de la Coordinación Nacional de Víctimas del Genocidio contra la UP, Pablo Arenales.

La UP nació en 1985 como parte de un acuerdo entre el Ejecutivo encabezado por Belisario Betancur (1982-1986) y las Farc, en el primer proceso formal de paz entre ambas partes, que no tuvo el resultado esperado.

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Ex Presidente Uribe critica la eventual participación política de las FARC

“Me preocupa la elegibilidad política del narcotraficante, del secuestrador, del extorsionista”, declaró.

Fuente: El Mercurio

MEDELLÍN.- El ex Presidente de Colombia Álvaro Uribe (2002-2010) expresó su rechazo a una posible incorporación de las FARC al tablero político, tal y como planteó el actual gobierno colombiano este jueves durante la instalación formal del proceso de paz con la guerrilla comunista.

“Me preocupa la elegibilidad política del narcotraficante, del secuestrador, del extorsionista”, declaró Uribe en Medellín (noroeste) al término de la presentación de su libro ‘No hay causa perdida’.

El ex Mandatario rechaza la concesión de estatus político para las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), la guerrilla más antigua de América Latina, a la que considera una organización estrictamente criminal.

Uribe, que durante su gobierno combatió frontalmente a las guerrillas con apoyo de Estados Unidos, se ha convertido en uno de los mayores críticos de su sucesor, Juan Manuel Santos, quien fue su ministro de Defensa y a quien apoyó en la campaña electoral.

El ex Presidente reprocha a Santos una supuesta relajación en la ofensiva militar contra las FARC, que mantienen en la actualidad a unos 9.200 combatientes según el Ministerio de Defensa.

De haber continuado con esa ofensiva frontal “las FARC no deberían tener hoy más de 2.000 personas”, aseguró.

Uribe también lamentó que el gobierno haya accedido a dialogar con la guerrilla sobre el desarrollo rural, el primer punto que se discutirá en la mesa de negociación que arranca en noviembre en La Habana.

“La agenda nacional, el sector rural, no se puede negociar con el terrorismo”, sostuvo el exmandatario.

Los otros puntos de la agenda del proceso son la participación política, el narcotráfico, el abandono de las armas y los derechos de las víctimas.

El jefe negociador del gobierno colombiano, Humberto de la Calle, afirmó este jueves en la instalación formal de los diálogos en Noruega que las FARC podrán convertirse en un partido político al final del proceso.

Sin embargo, De la Calle puntualizó que el acuerdo de paz deberá respetar los compromisos internacionales en materia de justicia y que las FARC deberán “dar la cara” ante sus víctimas.

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EEUU ELOGIO EL INICIO DE PROCESO DE PAZ ENTRE COLOMBIA Y LAS FARC

Fuente: Terra

Estados Unidos juzgó hoy como “una enorme oportunidad” el inicio del proceso de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC y, si bien no revelará detalles de su eventual involucramiento en el mismo, reiteró su “apoyo” a las conversaciones.

La secretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, subrayó en rueda de prensa que este proceso implica “una enorme oportunidad” y agregó que Estados Unidos pretende ayudar “tanto como sea posible”, según reportó la agencia DPA.

En referencia a la posibilidad de que participe en el proceso el guerrillero Ricardo Palmera “Simón Trinidad”, que cumple 60 años de cárcel en Estados Unidos, la funcionaria aclaró que el Gobierno de Barack Obama “no revelará detalles” de lo que negocie con Colombia, algo que, recalcó, únicamente hará a instancias del presidente Juan Manuel Santos.

“El gobierno colombiano es el que tiene que dedicir y liderar en sus conversaciones con las FARC y nosotros discutiremos con él cualquier cosa que nos propongan y lo hablaremos con ellos”, añadió Jacobson, quien reiteró que “no vamos a confirmar detalles” sobre aspectos individuales que pudieran tratarse con el gobierno colombiano.

“Sencillamente, eso no ayuda al proceso”, explicó, al justificar el silencio oficial ante las insistentes preguntas desde que se anunciaron las conversaciones de paz sobre si Washington permitirá la participación de los guerrilleros extraditados que cumplen cárcel en Estados Unidos.

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EN EL ARRANQUE DE CONTACTOS CON EL GOBIERNO

Uribe acusa a las FARC de “calumniar” a su familia

Fuente: Europa Press

El expresidente colombiano Álvaro Uribe ha acusado este jueves a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de “calumniar” a su familia al mentir sobre las propiedades de los hijos del antigua mandatario, convertido en una de las voces más críticas con el proceso de paz que ha arrancado en Oslo.

“El secuestrador vuelve y miente. Mi familia no tiene un centímetro de tierra en los Llanos Orientales. Toda nuestra empresa agropecuaria es en el Ubérrimo, en Córdoba”, ha declarado Uribe en respuesta a unas palabras del guerrillero Iván Márquez en rueda de prensa.

Uribe ha enmarcado esta supuestas mentiras en “lo que han hecho estos secuestradores toda la vida”. Así, les ha acusado de “maltratar al pueblo colombiano, calumniar y hacer la apología del delito”, según declaraciones recogidas por la emisora Caracol Radio durante la presentación de su libro en Medellín.

El expresidente ha criticado que su sucesor en el cargo, Juan Manuel Santos, no haya exigido un alto el fuego para sentarse a negociar, al tiempo que ha alertado en contra de decisiones políticas que, en la práctica, equivalgan “a la amnistía y al indulto”. Crearían, a su juicio, “un fenómeno de impunidad que se opone al perdón”.

Uribe no ha ocultado su malestar por el proceso de paz que se trasladará de Oslo a La Habana y dentro del cual se tratarán diversas cuestiones. Para el expresidente, hay temas “importantes” que no se pueden discutir con un “grupo narcoterrorista” como el desarrollo rural o la lucha contra el tráfico de drogas.

El predecesor de Santos también ha sugerido que, en la situación actual, el diálogo con las FARC es “más fácil” gracias a la pérdida de efectivos que la guerrilla sufrió durante la Administración de Uribe y que le ha dejado “diezmada”. “Cuando nosotros iniciamos el Gobierno las FARC tenían unos 30.000 integrantes (…), la Inteligencia militar al término de nuestro Gobierno señaló que esos hombres se habían reducido a unos 6.800, un descenso muy pronunciado”, ha apostillado.

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Uribe dice que las Farc quieren “dejar a Colombia sin inversión como Chávez a Venezuela”

Fuente: Noticias 24

El expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez dijo la tarde de este jueves, a través de su cuenta en la red social Twitter, que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) quieren “dejar a Colombia sin inversión como Chávez a Venezuela”.

“Farc quiere dejar a Colombia sin producción de alimentos como Chávez a Venezuela que importa el 70 % de la comida“, agregó Uribe en un segundo tuit, en la red del pajarito azul.

Asimismo, aseveró que la organización, considerada terrorista por la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos (EE UU), extorsiona a empresarios con el fin de obtener recursos para sus actividades.

“Farc extorsiona a la pequeña empresa generadora de empleo”, sostuvo el ex mandatario neogranadino.

Acusó al presidente Juan Manuel Santos de “complacer al terrorismo” con el díalogo de paz entre las Farc y el Estado colombiano, que tiene como objetivo final la desmovilización de los combatientes.

“Presidente Santos revive el juego de volver héroes a los terroristas, que tanto gusta a quienes desconocen el sufrimiento de los colombianos. Qué peligro que la vanidad de poder ignore la violencia contra el pueblo y acuda a Cuba a complacer al terrorismo“, ponderó Uribe.

El Gobierno de Colombia y las Farc comenzarán formalmente un proceso de negociación de paz en La Habana, Cuba, el 15 de noviembre, con el tema agrario como primer punto a tratar, en un nuevo intento por poner fin al conflicto interno más extenso del hemisferio.

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Qué dijeron el gobierno y las FARC en el inicio de las negociaciones

Fuente: BBC Mundo

Las negociaciones empiezan en Oslo y luego se trasladarán a La Habana.

El gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) iniciaron formalmente la llamada segunda fase de una negociación de paz, para poner fin a un conflicto que se extiende por casi medio siglo.

Con la mediación de Noruega y Cuba, y el acompañamiento de Venezuela y Chile, las partes lanzaron esta segunda etapa con una declaración formal en la ciudad de Oslo.

Noruega

La jefa de la sección de paz y reconciliación del Ministerio de Asuntos Exteriores, Tone Allers, dio la bienvenida a la apertura del proceso de paz, que calificó de “sólo el principio”.

Allers reconoció la necesidad de “tomar más pasos” y animó a las partes “a continuar de buena fe” y a mantener su “compromiso con la paz”.

La representa del gobierno noruego enfatizó que las víctimas del conflicto llevan el peso de sus consecuencias y dijo que están en el centro del proceso. En este sentido, manifestó que “las voces de las mujeres deben oírse”.

Cuba

Por Cuba, Carlos Fernández de Cosío, afirmó que la disposición tanto del gobierno de Colombia como de las FARC de iniciar un diálogo “merece el respeto y apoyo de todo el mundo”, e indicó que La Habana tiene “un compromiso histórico con el empeño de alcanzar la paz”.

Fernández garantizó que, en su papel de garante, se “regirá por el espíritu de solidaridad, respeto y discreción”.

Colombia

Seguramente no nos vamos a convencer el uno al otro en nuestra diversas ideas políticas (…) no venimos a catequizar a nadie (…) No se trata de que las FARC depongan sus idea, sino que sigan luchando por ellas en democracia. Así sean contrapuestas a las nuestras” Humberto de la Calle

Por el gobierno de Colombia, el jefe negociador Humberto de la Calle comenzó por reconocer el profesionalismo de los países garantes y acompañantes, así como el hecho de que “las FARC han reconocido rigurosamente sus compromisos”.

“El gobierno también lo ha hecho, pese a diversas complejidades logísticas superadas de manera eficiente con ayuda del los países garantes. Esperamos que ello continúe como elemento esencial para la buena marcha de las conversaciones”, indicó.

A continuación, De la Calle enunció las características particulares de este proceso. En primer lugar, dijo, cuenta con una estructura en tres fases: la primera, la firma de un acuerdo general que establece las condiciones necesarias para la terminación del conflicto; la segunda, que comienza este jueves, y la tercera que se iniciará con la firma de un acuerdo final.

Luego mencionó la confidencialidad, referida concretamente al desarrollo de las negociaciones en la mesa. “No pretendemos que las FARC no expresen sus ideas, pero si se filtran contenidos de la mesa se afecta en forma grave el proceso”, advirtió.

El negociador indicó que hay apoyo para el proceso pero que la situación es “volátil”, por lo cual “cada cosa debe suceder en su momento”.

Eso no significa, añadió, “que trabajaremos de espaldas al país”. Afirmó que se han contemplado “mecanismos para garantizar que los ciudadanos puedan contribuir con propuestas” y que se considerarán “mecanismos de refrendación final”.

Por último, aseguró que el diálogo se distingue por ser “serio, realista y eficaz”. Dijo que esperaba que se desarrollara en un ambiente de trabajo y no como una excusa para dar continuidad al conflicto o utilizarlo como una herramienta de propaganda.

“Seguramente no nos vamos a convencer el uno al otro en nuestra diversas ideas políticas (…) no venimos a catequizar a nadie”, sostuvo, sino que la idea era establecer una agenda que le permitiera a las FARC exponer sus ideas sin las armas.

“No se trata de que las FARC depongan sus idea, sino que sigan luchando por ellas en democracia. Así sean contrapuestas a las nuestras”, declaró.

De la Calle insistió en la necesidad de llegar a cinco puntos que se puedan cumplir, en materia de desarrollo rural, las garantías para la oposición y la participación política, el fin del conflicto, el narcotráfico y las víctimas. Agregó que eso no se traducía en escribir leyes, sino en “trabajar en la realidad”.

Por último, manifestó que las condiciones de este diálogo de paz, tanto nacional como internacionalmente, eran auspiciosas. Pero dejó en claro que la terminación de la fase dos, o terminación de conflicto armado, no es la paz. “Es la antesala de la paz. Para lograrla, hay que ir a fondo en la transformación de la sociedad”, dijo.

“(Éste) es un momento de esperanza. No es una esperanza ingenua. Sabemos que hay dificultades enormes. Tenemos una dosis de optimismo, pero es un optimismo moderado (…) Venimos a hacer nuestro mejor esfuerzo”, concluyó.

En la rueda de prensa posterior al inicio de las negociaciones, el jefe del equipo negociador colombiano resaltó que la presencia de Simón Trinidad “no está en discusión” y agregó que “es un hecho que no corresponde al gobierno colombiano”.

“Los temas que han aflorado el día de hoy no pertenecen a esa agenda ni serán discutidos por el gobierno colombiano”, señaló el representante del gobierno de Juan Manuel Santos.

“El modelo económico o la inversión extranjera no son elementos presentes en esta agenda de negociación (…) Lo que queremos son unas reglas de juego para la expresión democrática de las diferentes ideas políticas”.

FARC

Venimos a Oslo, desde el Macondo de la injusticia, con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos” Iván Márquez

Por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, Iván Márquez manifestó que su organización había ido a “Oslo, desde el Macondo de la injusticia, con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos”.

Márquez insistió en que “el pueblo tendrá que ser el protagonista principal”, y que cualquier acuerdo “no depende de un acuerdo entre voceros”, sino que la solución tiene que ser trazada por el “soberano”.

El representante del grupo guerrillero puntualizó que no debía “concebirse como un proceso contrarreloj”. “La pretendida paz express, que algunos promocionan, por su (volatilidad) solo conduciría a los precipicios de la frustración”.

El portavoz aseguró que su organización no está formada por “los guerreristas que han querido pintar algunos medios de comunicación”, sino que habían venido a la mesa con propuestas “para alcanzar una paz definitiva”, una que “implique una profunda desmilitarización del Estado y reformas radicales que funden la democracia, justicia y libertad verdaderas”.

A continuación, Márquez hizo una evaluación de la situación del campo colombiano, acoplada con una crítica a las políticas oficiales y a los proyectos de ley que maneja en esta materia. Reiteró que el asunto de la titularidad y tenencia de la tierra constituían el aspecto central que animaba la lucha armada, y el tema fundamental a ser resuelto para acabar con el conflicto.

También criticó lo que llamó la complicidad del gobierno con las transnacionales y enunció una serie de ejemplos de “abuso” y de “resistencia” por diferentes agrupaciones de trabajadores o comunidades colombianas frente al poder de estas organizaciones.

En cuanto al abandono de las armas, aseguró que en las FARC “sinceramente queremos la paz”, pero que eso no significa “el silencio de los fusiles”, sino “que abarca la transformación de la estructura del Estado”. Reiteró que su organización no está derrotada, defendió como la lucha armada como un derecho universal, y aseguró que la “guerra es insostenible” para el Estado por su costo.

“No somos causa, sino respuesta a la violencia del Estado, que es quien debe someterse a un marco jurídico para que responda por sus crímenes de lesa humanidad”, dijo.

En otro orden de ideas, Márquez dijo que el líder guerrillero Simón Trinidad, quien se encuentra encarcelado en Estados Unidos, ha manifestado su disposición a participar en los diálogos, y añadió que Washington “haría un gran aporte a la reconciliación de la familia colombiana facilitando la participación de Simón de cuerpo presente”.

Por último, le pidió a la gran prensa que no siga “actuando como juez inicuo del proceso” e hizo un llamado a no permitir “que los manipuladores de opinión desvíen el rumbo de esta causa necesaria que es la reconciliación de los colombianos en condiciones de justicia e igualdad”.

En la rueda de prensa posterior al inicio de las negociaciones, el delegado de las FARC dijo que “no puede haber un acuerdo de paz en Colombia sin que esté representada la sociedad colombiana. No sólo los sectores desfavorecidos y pobres. Tambien de los sectores pudientes”.

“Es importante que los militares contribuyan a buscar la senda en este conflicto. De alguna manera tenemos que salir de la confrontación fratricida. Tenemos que escucharnos”, señaló Márquez.

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Víctimas de las FARC trasladan sus reclamos a las conversaciones de paz

Fuente: CNN en Español

 

(CNNMéxico) — Cientos de familiares de víctimas de las FARC se concentraron este domingo ante la Fiscalía de Bogotá para denunciar al menos 300 delitos de la guerrilla, después de que ésta asegurara al gobierno colombiano que ya habían entregado a todos los rehenes.

Voceros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dijeron en Cuba el 16 de septiembre que ya no tenían rehenes en su poder. La afirmación dejó sin aliento a los familiares.

Una madre de las convocadas en la capital colombiana aseguró que a su hijo lo retuvieron el 1 de septiembre de 2011 y que ya habían pagado 200 millones de pesos al comandante del frente que presuntamente retiene al joven.

Clara Rojas, rehén de las FARC junto con la excandidata presidencial Ingrid Betancourt durante seis años en 2002 y miembro de la fundación contra el secuestro País Libre, respalda a los familiares y confía que entre todos se construya la verdad y la justicia.

“Nosotros tenemos una cifra de entre 400 y 600 secuestrados en últimos 10 años. Pero en lo corrido del año 2012 tenemos registros de 17 secuestros, aparte del funcionario de una multinacional chilena y los cuatro contratistas chinos, lo que sumaría 22 personas en poder de las FARC”, explicó Rojas a la agencia EFE.

La cita estuvo enmarcada en el primer Encuentro Nacional de Víctimas de las FARC, convocado por varias organizaciones no gubernamentales en la céntrica plaza bogotana de Bolívar para recopilar “pruebas” que pongan al grupo armado contra las cuerdas en lo que ellos consideran delitos impunes.

El objetivo es trasladar esas denuncias a las conversaciones de paz, que mantendrán desde este miércoles el gobierno con la guerrilla, para que atiendan sus reclamos, según informó Herbin Hoyos, líder del programa de radio Las voces del secuestro.

Durante las primeras cuatro horas del encuentro, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía había registrado 314 nuevas denuncias de secuestros, desapariciones y reclutamientos forzosos, según declaraciones de Hoyos a la agencia EFE.

El periodista denunció que la guerrilla había amenazado a las familias y ordenaron paros armados, en los que suele prohibir el desplazamiento de vehículos, en vías de zonas de influencia, como Caquetá, Putumayo, Huila, Cauca y Norte de Santander.

Entre los que denunciaron su caso, se encontraba Elvia Londoño, madre de Yesid López, un joven que presuntamente fue secuestrado en 2002 en una vereda de Florencia (Caquetá, sur) por el Frente 14 de las FARC y del que no ha sabido nada. “Le pido a las FARC que me devuelvan a mi hijo, que dejen de mentir porque sí tienen secuestrados”, dijo en alusión a la rotunda afirmación de la guerrilla de que no hay más cautivos en su poder.

Sigifredo López, el único superviviente del secuestro de 12 diputados regionales en 2002, después de que sus 11 compañeros fueran asesinados, y protagonista de una investigación archivada sobre su supuesta responsabilidad en los hechos, también estaba presente en el evento.

“La guerrilla que ahora ejerce de negociadora de paz debe responder por las personas desaparecidas y secuestradas hace muchos años que muy probablemente han sido asesinadas”, indicó el abogado.

López dijo que la ausencia de la sociedad civil y de las víctimas en los diálogos de paz implica que “la mesa de paz está coja y es un proceso ilegítimo”.

El inicio de las conversaciones entre el gobierno del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y un equipo de la guerrilla está previsto para este miércoles en Oslo, Noruega. La llegada de los negociadores se ha retrasado, pero ambas partes han asegurado que no afecta a la cita del día 17. Las conversaciones continuarán semanas después en La Habana, Cuba.

La trayectoria de la guerrilla colombiana acumula 47 años, y 2,000 civiles y 250 militares secuestrados, según cifras del gobierno. En marzo, las FARC anunciaron el fin del secuestro y la entrega de los últimos 10 rehenes uniformados. El gobierno interpretó el mensaje como el inicio del fin de la guerrilla.

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Crece expectativa en Oslo por llegada de los negociadores

Pese a retrasos, Noruega ratificó que este miércoles habrá reunión con la prensa.

Fuente: El Tiempo

La sociedad civil será clave en la puesta en práctica de los acuerdos a los que se pueda llegar. Esa fue una de las principales conclusiones que dejó el foro en Oslo.

El frío otoñal que por estos días vive Oslo desapareció este lunes en el séptimo piso de uno de los edificios del centro de la ciudad. Allí se amontonaban noruegos, colombianos y otros interesados. Se trataba de representantes de 20 organizaciones y de un grupo de connacionales que están pidiendo un lugar en el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc. (Lea: Tanja, la holandesa en el proceso).

Ni el retraso de los negociadores de las dos partes, que viajaban desde Bogotá y La Habana, y que debían llegar este lunes a Oslo, ni la inquietud que alcanzó a provocar la decisión inesperada del grupo armado de incluir en su delegación a la guerrillera holandesa Tanja Nijmeijer bajaron el ánimo en el auditorio. (Lea: ‘Mal haríamos a estas alturas en adoptar desconfianzas’: Timochenko).

El Gobierno noruego informó que para este miércoles se mantenía el encuentro de las partes con la prensa. Entre tanto, pese a las peticiones para que este no sea un proceso de dos, no cabía el pesimismo frente a la apuesta del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de terminar definitivamente el conflicto.

‘No cabe el pesimismo’

Entre quienes permanecen a la expectativa en Oslo está Aída Abella, exconcejal de la UP, quien, a pesar de haber enterrado a muchos de sus compañeros, cree que ni a ella ni a sus antiguos copartidarios les “cabe el derecho al pesimismo frente a la paz”.

Una razón de peso para ser optimistas, según el exguerrillero de las Farc Yesid Arteta, quien vive en Europa, es “la estructura monolítica” del grupo armado, que lo llevaría unido al proceso de paz.

“Desde ‘Timochenko’ hasta la unidad más básica de combate hacen parte de un solo hilo conductor. Esto garantiza los compromisos de las Farc”, sostuvo.

Arteta le dijo a la guerrilla que esta oportunidad de paz es irrepetible, dado el apoyo nacional e internacional que tiene hoy la negociación.

En el foro ‘Juntos por la paz de Colombia’ también fue criticado el expresidente Álvaro Uribe, al que se señaló de supuesto enemigo de la paz. “Con Santos se rompe la tesis de que la única salida del conflicto es la militar”, dijo Diego Marín, exlíder estudiantil exiliado en Oslo.

Pero, como en todo lugar hay paradojas, Jan Egeland, enviado especial de la ONU para el proceso del Caguán y hoy director para Europa de Human Rights Watch, coincidió con Uribe en que los jefes de las Farc deben responder ante la justicia por los delitos atroces y los crímenes de guerra que han cometido. “No significa que se va a encarcelar a todos los que vienen a Noruega mañana, sino que no se puede perdonar a quienes han matado a tantos civiles”, explicó.

Mientras tanto, anoche se confirmó la llegada a La Habana del número dos y jefe negociador de las Farc, ‘Iván Márquez’. Sin embargo, al parecer no todos los delegados de la guerrilla han arribado a la isla; entre los que faltan estaría la holandesa Nijmeijer.

El Gobierno tampoco confirmó la salida de Colombia de su equipo negociador.

La demora en la partida de ambas comisiones podría afectar el cronograma previsto en la capital noruega.

El papel que juega Noruega

Tras advertir que no se referiría a las gestiones de Noruega en el actual diálogo del gobierno colombiano y las Farc, la académica noruega y cercana al proceso de paz Jennifer Schrimer le explicó a EL TIEMPO la diferencia entre los papeles que está jugando su país como mediador con la guerrilla comunista en Filipinas y, en el caso de Colombia, como garante.

Aclaró que, en cada situación, el rol de Noruega depende de lo que le pidan las partes que negocian.

En su papel de mediación en Filipinas, lo que hace es identificar puntos en común entre la guerrilla comunista y el Gobierno para orientar la búsqueda del acuerdo de paz.

Y en el caso de Colombia, le corresponde garantizar que los procedimientos planteados por las partes se cumplan.

Por ejemplo, que si hay un punto de primero en la agenda se discuta ese punto y no que a última hora una de las partes plantee uno nuevo.

El Gobierno y el Eln conversan: León Valencia

León Valencia, analista del conflicto y uno de los invitados al foro que tuvo lugar ayer en Oslo, sostuvo que tiene entendido que “el Gobierno y la guerrilla del Eln están en conversaciones” para buscar también un acuerdo de paz.

A juicio del también columnista, sería “muy negativo” que este grupo armado se quedara por fuera de la paz porque, según afirmó, está demostrado que las organizaciones que se mantienen en armas terminan ‘reciclando’ a los disidentes de los procesos de paz que salen adelante.

Valencia agregó que, si bien la guerrilla del Eln no tiene “la contextura que tienen las Farc”, no se le debe restar importancia.

‘No se pueden perdonar crímenes atroces’

Jan Egeland, director para Europa de Human Rights Watch, dijo que no se puede pensar en una paz duradera si se perdonan los delitos atroces de las Farc.

Esta ONG emitirá hoy en Washington un comunicado en el mismo sentido.

¿Deben ir a la cárcel los jefes de las Farc comprometidos con delitos graves?

Deben ser juzgados en la forma adecuada por los crímenes atroces probados. Hay leyes nacionales e internacionales que así lo ordenan.

Lo que se sabe es que los jefes guerrilleros no aceptarían cárcel…

También lo van a decir otros que han cometido crímenes atroces. Lo importante es que una amnistía no haga parte de un acuerdo de paz. No debe haber perdón para ninguno, ni para las Farc, ni para el Ejército, ni para los paramilitares.

Entonces, a su juicio, ¿por encima de la paz está la justicia?

Debe haber perdón y reconciliación, pero no se pueden perdonar crímenes graves. No deben hacerlo como amnistía en el acuerdo. Ni Noruega ni otros países deben hacer parte de acuerdos que perdonen crímenes atroces.

¿Pensaba lo mismo cuando era enviado de la ONU para el proceso de paz del Caguán?

Ninguno había propuesto una amnistía y ahora hay un proyecto de ley.

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‘Salimos con esperanza y optimismo a Oslo’: Humberto de la Calle

El jefe de la misión de negociadores pidió discreción a los medios. Equipo partió hacia Oslo.

Fuente: El Tiempo

Esta tarde, negociadores del Gobierno colombiano partieron en un vuelo desde Catam, en Bogotá, hacia la capital noruega. Antes de partir, Humberto de la Calle Lombana, jefe del equipo negociador del Gobierno, llamó a la discreción a los medios de comunicación.

“Insistimos en la necesidad de la discreción de este proceso que se inicia, discreción que también es una nota característica diferente a lo que ha ocurrido en el pasado. Queremos un proceso serio, sereno y tranquilo. Hemos acordado con las Farc unos procedimientos para brindar la información, pero lo haremos de una manera oportuna, sencilla, cuando realmente sea necesario”, señaló De la Calle.

“Siempre hemos dicho que tiene que ser un proceso serio, realista, eficaz, que contenga decisiones que realmente podamos llevar a la práctica. Lo que se trata es de trabajar con la realidad, no solo con la retórica, incluso no solo con las normas. El propósito es, repito, de manera muy seria, lograr los puntos centrales de la agenda”, agregó el jefe de la delegación.

De la Calle señaló también los puntos de la agenda “se componen en primer lugar, el día de mañana, de una reunión a puerta cerrada donde trabajaremos en los temas logísticos, la preparación de la reunión del día 18 y luego de las reuniones en la Habana que recomenzarán muy pronto luego del regreso de Oslo”.

Segundos antes de partir dijo que “bajo el liderazgo del presidente Santos salimos ahora. Lo hacemos con esperanza, con optimismo moderado. No queremos crear falsa expectativas, pero sí creemos que hay elementos estructurales que permiten abrigar la esperanza, que es la idea de que traeremos buenas noticias para Colombia”.

Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Carrillo, reconoció que hay una serie de dificultades logísticas que pueden retrasar el desplazamiento a Oslo de los delegados de Gobierno, pero aclaró que eso no significa que se vaya a aplazar la cita. (Lea también: Mesa de negociaciones será instalada oficialmente el jueves en Oslo)

“Entiendo que ha habido dificultades logísticas, ustedes saben que llegar allá no es fácil y hay una serie de condiciones que deben cumplirse, pero lo importante es que va a comenzar y va a comenzar pronto“, precisó Carrillo.

Sobre la posición de Human Rights Watch de oponerse a dar amnistías a delitos de lesa humanidad, el Ministro se limitó a reiterar que es un tema delicado que debe ser tratado exclusivamente en la mesa de negociación.

Por su parte, a pocas horas de que se instale formalmente el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, el Partido Liberal reiteró este martes su pleno respaldo a la mesa de negociación que iniciará este miércoles en Oslo (Noruega) y luego continuará en La Habana (Cuba).

El jefe único de la colectividad, Simón Gaviria, reconoció que la negociación con la guerrilla no será fácil, pero advirtió que es un paso que el país debe dar.

“El proceso no será nada fácil, pero eso no nos debe privar del optimismo que desde nuestra colectividad le estamos imprimiendo a este proceso. Si fuera fácil hacía rato habríamos firmado la paz. No tenemos la más mínima duda de que este es el momento más propicio para buscar el fin del conflicto”, aseguró Gaviria.

Durante un taller para los alcaldes liberales del país sobre regalías, que se realiza este martes en Bogotá, el jefe de la colectividad afirmó que Colombia ya está cansada de la guerra.

“Estamos cansados de la guerra y, por eso, desde antes de que el Gobierno oficializara los avances en este proceso nuestro Partido Liberal respaldó integra e incondicionalmente los esfuerzos del Estado por conseguir la paz” indicó el político.

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‘Cualquier acuerdo deberá asegurar justicia’: Human Rights Watch

La ONG se muestra preocupada por posibilidad de ‘permitir impunidad absoluta para todas las partes’.

Fuente: El Tiempo

Si bien le dio la bienvenida, la ONG estadounidense Human Rights Watch (HRW) advirtió que un proceso de paz que renuncie a la justicia y no incluya castigos efectivos contra los máximos responsables de delitos atroces no solo sería inadmisible sino que dejaría a Colombia expuesta a posibles acciones de la Corte Penal Internacional.

“Considero positivas las negociaciones de paz. ¿Quién podría oponerse a iniciativas que buscan poner fin a un conflicto que ha producido tantas atrocidades y que ha cobrado tantas vidas colombianas? Sin embargo,cualquier acuerdo que pretenda ser exitoso deberá asegurar justicia por los graves abusos cometidos”, dice en un comunicado José Miguel Vivanco, Director para las Américas de HRW.

En el mismo comunicado Jan Egeland, Director para Europa en esta ONG, sostiene que “la paz no tendría carácter duradero ni tampoco sería justa si el acuerdo al cual lleguen las partes está basado en conceder inmunidad por actos aberrantes”.

Egeland, exenviado especial de la ONU a Colombia durante el proceso de paz del Caguán, pidió a Noruega y a la comunidad internacional “no avalar un acuerdo donde se ignoren los derechos fundamentales de las víctimas conforme al derecho internacional”.

La principal preocupación de HRW es que el recién aprobado Marco Jurídico para la Paz le permitiría al Congreso -si este lo decide- exonerar a altos comandantes de las Farc condenados por crímenes atroces.

“Es aceptable que Colombia ofrezca reducir las penas a miembros de grupos armados irregulares para persuadirlos de que entreguen las armas. No obstante, un acuerdo de paz no debe servir de pretexto para permitir la impunidad absoluta para todas las partes, incluidas las fuerzas militares. Proponer que los máximos responsables de los más graves delitos cometidos en Colombia se eximan de la prisión podría dar lugar a una investigación de la Corte Penal Internacional”, afirma Vivanco.

Para la ONG, un acuerdo que renuncie a la justicia también podría exacerbar la impunidad de una manera irreversible y estimular nuevos abusos, como dice lo han demostrado las últimas décadas de violencia en el país.

Hasta la fecha, esta ONG se había abstenido de hacer comentarios sobre el proceso de paz que inició el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos con las Farc y cuya segunda fase arranca este miércoles en Oslo, Noruega.

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Operaciones militares continuarán hasta alcanzar un eventual acuerdo:

Gobierno y guerrilla colombiana inician en Oslo el complejo camino de la paz negociada

Temas como la participación de la guerrilla en el narcotráfico y el indulto a insurgentes involucrados en crímenes de lesa humanidad aparecen entre los obstáculos más difíciles de superar.  

JAVIER MÉNDEZ ARAYA

Fuente: El Mercurio

Cómo detener un largo conflicto que ha provocado miles de víctimas, desaparecidos y desplazados; qué hacer con la narcoguerrilla; cómo será la participación política de los desmovilizados; de qué modo se efectuará la reparación de las víctimas de la guerra interna; habrá o no amnistía, y cómo llevar una política de desarrollo agrario integral.

Estas son algunas de las difíciles interrogantes que serán discutidas en Oslo, donde hoy comienzan los contactos entre los delegados del gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que se sentarán en torno a una mesa de diálogo que busca poner fin a medio siglo de guerra. Los representantes se reunirán primero en Noruega y luego en Cuba, los dos países garantes de este proceso. Venezuela y Chile se incorporaron como “acompañantes”.

A diferencia de lo ocurrido con el proceso de paz durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), en el cual se otorgó a la guerrilla una zona desmilitarizada, esta vez no se cede “ni un milímetro” de suelo a las FARC, según dijo el Presidente Juan Manuel Santos, y se mantienen las operaciones militares.

El gobierno sigue los lineamientos del llamado “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, documento suscrito el pasado 26 de agosto luego de seis meses de conversaciones secretas en La Habana que se consideran la primera parte del proceso.

La segunda fase comenzará entonces en Oslo y de su éxito dependerá el cese de las hostilidades. La tercera etapa será la implementación de los acuerdos alcanzados y se llevaría a cabo sin ataques armados por ninguno de los bandos.

Aunque hay quienes en Colombia que ahora ven mejores perspectivas que en anteriores experiencias de negociación, lo cierto es que el diálogo de paz tendrá que enfrentar complicados escollos.

Alfredo Rangel, director del Centro de Seguridad y Democracia en Bogotá, manifiesta a “El Mercurio” que, pese a las expectativas iniciales, hay ahora una gran incertidumbre en Colombia sobre la posibilidad de éxito, sobre todo por la actitud de la guerrilla, que quiere agregar una enorme cantidad de demandas a los temas que se acordaron previamente con el gobierno. Entre estos temas, dice el experto, las FARC buscan la anulación de los 11 tratados de libre comercio firmados por Colombia, la discusión sobre el presupuesto militar, el tamaño de las Fuerzas Armadas, la doctrina militar del Estado y la purga en el Ejército.

Las declaraciones de los líderes guerrilleros no han hecho más que aumentar la suspicacia en la opinión pública colombiana. Así, por ejemplo, Rodrigo Londoño Echeverry, alias “Timochenko”, llamó a la sociedad de su país a participar en el proceso de paz, ya que, según él, “se trata de luchar por profundas modificaciones del orden vigente (…)”.

Por su parte, Rodrigo Granda, alias “Ricardo Téllez”, fue más allá y dijo que hace diez años que el gobierno lleva a cabo una guerra masiva contra las FARC: “Sin embargo, a pesar de sus importantes apoyos, a pesar de su tecnología, el Ejército no ha logrado derrotarnos. Seguimos estando presentes en todo el territorio colombiano. Si los militares pudieran vencernos, las autoridades no vendrían a la mesa de negociación”, afirmó.

Grandes escollos

Según datos del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales en Washington, el año pasado Colombia fue, con 195 toneladas de cocaína, el tercer productor de esta droga en Sudamérica, detrás de Perú y Bolivia. Según fuentes colombianas, el 60% de estas 195 toneladas fueron producidas por las FARC.

“Lo grave del asunto es que las FARC difícilmente abandonarán este ilícito por las ganancias económicas que les otorga. En este escenario, el gobierno colombiano no estará negociando con un grupo guerrillero, sino con el crimen organizado. Y el gobierno colombiano tiene frente al crimen organizado una responsabilidad internacional que los demás países le van a reclamar”, indica José John Marulanda, asesor de seguridad de la alcaldía de Bogotá y experto en temas militares.

Por otra parte, en junio pasado, el Congreso de Colombia aprobó una ley que establece directrices para conversaciones de paz entre el gobierno y los rebeldes izquierdistas. El Marco Jurídico para la Paz busca sentencias más leves para líderes rebeldes si confiesan sus crímenes y compensan a las víctimas una vez que se logre la paz.

Los expertos explican que en Colombia, signataria de la Corte Penal Internacional y otros organismos jurídicos, es imposible una amnistía para personas que cometieron delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra, puesto que la Corte obliga a investigar, juzgar y castigar ese tipo de delitos y no permite ni amnistías, ni perdón ni indultos.

“La guerrilla ha dicho que el Marco Jurídico para la Paz es un adefesio. Pretende una amnistía general, incondicional y automática, lo que es totalmente inaceptable para el pueblo colombiano”, concluye Rangel.

En vísperas del inicio de las negociaciones, decenas de personas se reunieron ayer en la histórica Plaza de Bolívar de Bogotá y le exigieron a la guerrilla que diga dónde están sus familiares secuestrados.

“En todos los procesos de paz ha habido amnistía”Vicenc Fisas, experto en el conflicto:

Vicenc Fisas, director de la Escuela de Cultura y de Paz de Barcelona, confidencialmente asesoró a las FARC y al gobierno colombiano en los acercamientos para el proceso de paz, según reveló El Tiempo de Bogotá.

El académico conversó con “El Mercurio” y expresó su confianza de que se está en una ocasión inmejorable para solucionar el largo y sangriento conflicto interno colombiano.

-¿Cuáles son las posibilidades de llegar a un acuerdo para terminar con la guerra interna?

“Soy relativamente optimista, porque creo que ambas partes tienen una voluntad clara de alcanzar un acuerdo de paz. Parte de este optimismo viene porque se ha realizado una etapa previa de exploración en Cuba, donde tanto el gobierno como las FARC han discutido y analizado los puntos que podría configurar un acuerdo marco, una agenda muy realista. Y esto me lleva al optimismo de que se pueda negociar correctamente en La Habana”.

-En Colombia hay mucho escepticismo y se piensa que esta podría ser una estrategia de la guerrilla para ganar tiempo y reforzar sus filas, que están siendo diezmadas por el Ejército…

“No, los tiempos han cambiado mucho. Si bien es cierto que el diálogo de El Caguán fue una estrategia de guerra para las FARC, ahora están muy debilitadas y tienen una agenda más realista que la que tuvieron hace una década, y eso posibilita la opción de llegar a un acuerdo de paz”.

-¿Ve posible la incorporación de los guerrilleros a la vida civil y política?

“Las FARC deben superar una desconfianza histórica muy grande que tienen y que está muy justificada, porque en décadas anteriores pasaron a la vida civil fundando el partido Unión Patriótica y fueron asesinados la mayor parte de sus dirigentes. El Estado debe ofrecer las garantías suficientes para que su incorporación a la vida civil sea normalizada y puedan hacer política a través de un partido o movimiento”.

-¿Es posible la amnistía a quienes cometieron delitos de lesa humanidad?

“En todos los procesos de paz en el mundo, sin excepción, ha habido amnistía para todos los miembros de los grupos armados. En Colombia no será distinto y el gobierno de ese país tendrá que buscar una fórmula que permita perdonar a quienes cometieron delitos durante el conflicto”

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Las diez preguntas sobre el proceso de paz en Colombia

Esta semana se espera que comiencen formalmente en Oslo, Noruega, los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con el objetivo de finalizar un conflicto armado que lleva 48 años y es el más antiguo del Hemisferio Occidental.

No será la primera vez que las partes se reúnan en una mesa de diálogo para buscar una solución política a los enfrentamientos que comenzaron en 1964.

Pero, a diferencia de las ocasiones anteriores, muchos sí parecen creer esta vez que las negociaciones pueden tener un resultado diferente.

BBC Mundo les presenta los puntos más importantes sobre el nuevo proceso de paz colombiano.

¿Cómo comenzó el actual proceso?

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo que las primeras discusiones informales con las FARC comenzaron casi inmediatamente después de que asumió la presidencia, en agosto de 2010. Este contacto informal duró año y medio y después, el 23 de febrero de 2012, comenzó en La Habana, Cuba, un diálogo exploratorio directo con los representantes del grupo rebelde.

Este diálogo terminó el 26 de agosto con la firma del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, que establece los principios y los procedimientos para las negociaciones.

Otro grupo guerrillero, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), expresó su interés de unirse a las negociaciones, pero hasta la fecha no se ha acordado nada con sus líderes.

¿Incluye un cese al fuego?

Juan Manuel Santos apuesta por los diálogos de paz, pero no dejará de combatir militarmente a la guerrilla durante las negociaciones.

No. El presidente Santos dijo que aclaró desde el comienzo que las operaciones militares contra las FARC continuarán hasta que se llegue a un acuerdo final.

Esta es una de las principales diferencias entre este proceso y el que tuvo lugar en la localidad de San Vicente del Caguán entre 1999 y 2002, que algunos creen sirvió a la guerrilla para fortalecerse y reorganizarse.

Al mismo tiempo, la decisión de continuar con las operaciones militares ha puesto a prueba las capacidades de las FARC.

La decisión del grupo guerrillero de continuar con los diálogos, incluso después de que fuerzas gubernamentales mataron en noviembre de 2011 a su líder, Alfonso Cano, quien comenzó las negociaciones, ha sido presentada como una prueba de la voluntad que tienen las FARC.

¿Cómo se desarrollarán los diálogos?

La mesa de negociación tiene previsto instalarse formalmente en Oslo, Noruega, el 8 de octubre y luego se trasladará a La Habana, Cuba.

Los gobiernos de Noruega y Cuba, que han apoyado el proceso de paz desde el comienzo, servirán de garantes, mientras los gobiernos de Venezuela y Chile serán acompañantes.

Una de las principales diferencias de este proceso si se compara con anteriores es que no hay un cese al fuego.

El Acuerdo General para la Terminación del Conflicto no establece una fecha límite para la conclusión de las negociaciones, pero el presidente Santos dijo que espera que todo el proceso dure meses pero no años.

Según el diario colombiano El Espectador, si no hay un claro progreso hasta julio de 2013, el gobierno abandonará el diálogo.

Las FARC, sin embargo, dicen que están dispuestas a permanecer en la mesa de diálogo todo el tiempo que sea necesario.

 

¿Qué está en discusión?

El Acuerdo General para la Terminación del Conflicto contempla la discusión de cinco temas:

  1. Fomentar el desarrollo rural y dar mayor acceso a la tierra.
  2. Ofrecer garantías para el ejercicio de la oposición política y participación ciudadana.
  3. El fin mismo del conflicto armado. Entrega de armas y reintegración de las FARC a la vida civil.
  4. Combatir el narcotráfico con más efectividad.
  5. Respetar los derechos de las víctimas.

El acuerdo tiene cinco componentes básicos.

Esta agenda ha sido descrita como realista, especialmente cuando se compara con procesos de paz anteriores en los que las FARC también querían discutir cambios radicales al modelo político y económico del país.

Sin embargo, las FARC llegan en una posición mucho más débil a estos diálogos. Y los rebeldes lo saben.

 

Entonces, ¿qué tan fuertes están las FARC?

Las FARC siguen siendo el grupo guerrillero más grande de Colombia y uno de los ejércitos irregulares más ricos del mundo, supuestamente gracias en gran medida al narcotráfico y la minería ilegal de oro.

Pero de acuerdo con las cifras del ejército colombiano, el grupo tiene unos 8.000 combatientes, muchos menos de los 16.000 que tenía en 2001.

Durante los últimos diez años los insurgentes pasaron de tener una actitud ofensiva y de controlar casi un tercio del territorio colombiano a operar mayoritariamente en áreas rurales remotas o por medio de operaciones de atropello y fuga.

El ejército colombiano asegura que la mayor parte de la guerrilla fue obligada a concentrarse en diez regiones específicas.

Y muchos comandantes de las FARC han sido capturados o han muerto en combate en los últimos años.

Eso no quiere decir, sin embargo, que las FARC hayan sido vencidas, y el grupo rebelde ha mostrado grandes capacidades para adaptarse a nuevas circunstancias.

Un informe reciente del International Crisis Group explicó que “el gobierno se da cuenta de que los medios militares no pueden por sí solos finalizar el conflicto, y las FARC parecen reconocer que la lucha armada permite la supervivencia y no mucho más”.

¿Qué tanto apoyan los colombianos el proceso de paz?

Las FARC han recibido golpes militares importantes en los últimos años.

De acuerdo con una encuesta reciente, la gran mayoría de los colombianos (77%) apoya los diálogos, aunque sólo el 54% está optimista sobre el resultado.

Entre los principales opositores al proceso de paz se encuentra el expresidente Álvaro Uribe, que considera a las FARC una organización narcoterrorista cuyos crímenes no deben quedar en la impunidad y a la que no debe permitírsele participar en política.

Pero Uribe no es el único que rechaza los diálogos. De acuerdo con la misma encuesta, 78% de los colombianos se opone a que los líderes de las FARC no vayan a la cárcel y el 72% se opone a que tengan participación política.

Esto, según la revista Semana, sugiere que a los colombianos les gusta la idea abstracta de la paz pero no están totalmente conscientes de las concesiones necesarias para lograrla.

¿Quiénes serán los principales protagonistas?

El gobierno colombiano ya nombró a sus principales negociadores:
  • El exvicepresidente Humberto de la Calle
  • El comisionado de paz Sergio Jaramillo
  • El general retirado Jorge Enrique Mora, excomandante de las Fuerzas Militares
  • El general retirado Óscar Naranjo, exdirector de la Policía
  • El excomisionado de Paz Frank Pearl
  • Luis Carlos Villegas, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios

Mientras tanto, las FARC estarán representadas por los rebeldes conocidos como:

  • Marco León Calarcá, vocero internacional de las FARC
  • Iván Márquez, miembro del secretariado y número dos de las FARC
  • Rodrigo Granda, conocido como el canciller de las FARC
  • Simón Trinidad, alto mando de la guerrilla que está preso en Estados Unidos
  • Andrés París, de la Comisión Internacional de las FARC

Todavía no está claro si Trinidad podrá participar vía teleconferencia, como se ha sugerido.

Los negociadores de las FARC (en el orden de arriba).

 

¿Qué ocurrió en el pasado?

El intento más reciente es el proceso de paz en San Vicente del Caguán (1999-2002), que se llevó a cabo durante la presidencia del conservador Andrés Pastrana.

Una condición para los diálogos fue la creación de una zona desmilitarizada de unos 42.000 kilómetros cuadrados (el tamaño aproximado de Suiza) en la región del Caguán, en el sur de Colombia, lo que en opinión de algunos les permitió a las FARC reagruparse y fortalecerse.

Las FARC fueron acusadas de utilizar la zona para importar armamento, exportar drogas y mejorar su maquinaria militar.

Uno de los puntos del acuerdo contempla el respeto a los derechos de las víctimas.

Los diálogos fueron cancelados abruptamente cuando los rebeldes secuestraron un avión el 20 de febrero de 2002 y se llevaron al senador Jorge Géchem.

Tres días después, los rebeldes también secuestraron a la candidata presidencial Íngrid Betancourt, quien se convirtió en un símbolo internacional del secuestro en Colombia.

En general, el proceso del Caguán fue considerado ampliamente un fracaso total y para muchos colombianos se volvió un anatema hablar de diálogos de paz.

 

¿Se habló de paz antes del Caguán?

Mucho antes del Caguán se realizaron los Acuerdos de La Uribe, firmados por las FARC y el gobierno del también conservador Belisario Betancur, en marzo de 1984.

El acuerdo contempló un cese al fuego pero no la desmovilización inmediata de la guerrilla, que debía producirse después de un periodo de prueba para crear confianza entre las partes.

El acuerdo se extendió hasta marzo de 1986 y se canceló formalmente en 1990, pero las FARC nunca se desmovilizaron completamente ni renunciaron a la lucha armada como una manera de solucionar los problemas de Colombia.

Tras la tregua establecida en los Acuerdos de La Uribe, miembros de las Farc se desmovilizaron para incorporarse al movimiento político Unión Patriótica (UP), que participó en las elecciones de 1986.

La alcaldía de Bogotá (considerada el segundo puesto político más importante del país) está en manos de Gustavo Petro, un exguerrillero.

Durante la presidencia del liberal Virgilio Barco (1986-1990) se desató un exterminio sistemático contra la UP: cerca de 3.000 militantes y dirigentes de la UP, entre ellos varios candidatos presidenciales, fueron asesinados en poco más de cinco años.

Estos crímenes, sumados a la resistencia de los jefes de las FARC a desmovilizarse y al asesinato, en agosto de 1985, de Iván Marino Ospina (uno de los jefes de la guerrilla M-19) marcó el fin de la tregua.

También se realizaron diálogos entre el gobierno del liberal César Gaviria (1990-1994) y varios grupos guerrilleros, entre ellos las FARC, entre junio de 1991 y mayo de 1992, primero en Caracas (Venezuela) y luego en Tlaxcala (México). Los diálogos, no obstante, finalizaron cuando el exministro Argelino Durán, quien había sido secuestrado por el Ejército Popular de Liberación (EPL, uno de los grupos que participaban en las negociaciones) murió en cautiverio.

Entonces, ¿no ha habido historias de éxito?

Durante el gobierno de César Gaviria se realizaron diálogos en Caracas y Tlaxcala.

El presidente Barco negoció con éxito la desmovilización del grupo guerrillero M-19 en marzo de 1990. Y a pesar del asesinato de su candidato presidencial, Carlos Pizarro, en abril de ese año, el partido del M-19 llegó en tercer lugar en las elecciones presidenciales.

Muchos excombatientes del M-19 también ayudaron a redactar la Constitución Política de 1991, que es la Carta Magna actual del país.

Además, el exmiembro del M-19 Gustavo Petro es el alcalde actual de la capital, Bogotá.

En mayo de 1990, Barco también logró la desmovilización de la mayoría de los miembros del EPL.

En marzo de 1991, Gaviria consiguió que el movimiento indígena guerrillero Quintín Lame se desmovilizara.

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Jefe de las FARC dice que la guerrilla está comprometida con diálogos de paz

El máximo jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, dijo este lunes que todos los miembros de su organización están comprometidos con las conversaciones de paz con el gobierno colombiano que iniciarán formalmente el próximo miércoles en Oslo, Noruega.

Fuente: BBC Mundo

“No le quepa la menor duda de que todos los guerrilleros, desde el más nuevo al más antiguo, acompañan con entusiasmo este nuevo empeño”, dijo Londoño Echeverri, mejor conocido como “Timoleón Jiménez” o “Timochenko”.

“La mesa (de conversaciones), en aras de la reconciliación ente los colombianos, es una realidad. El anhelado espacio para emprender el camino hacía la paz con justicia social está abierto”, agregó, en una entrevista concedida a Noticias RCN y La FM.

Durante la entrevista el comandante guerrillero también dio a entender que retrasos en la revocación de órdenes de captura y la crecida de un río habían retrasado la llegada del jefe negociador de las FARC, Iván Márquez, a la capital de Noruega.

“Timochenko” defendió asimismo el derecho de las FARC a elegir libremente a sus delegados a la mesa, incluyendo a la holandesa Tanja Nijmeijer.

“Para nosotros todos nuestros delegados son igual de importantes. Y el gobierno nos ha dado la seguridad de que todos van a estar presentes”, aseguró.

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