Destituyen a cardenal por escándalo de curas pederastas en EE.UU.


– Destituyen a cardenal por escándalo de curas pederastas en EE.UU.

– Cómo proteger a un criminal

– Arquidiócesis de LA revela archivos de abuso sexual 

– La respuesta de Roger Mahony

– Expresan sus diferencias: Arzobispo de LA José H. Gómez

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Destituyen a cardenal por escándalo de curas pederastas en EE.UU.

Prensa Latina

Washington, 1 feb (PL) La arquidiócesis de Los Angeles anunció hoy la destitución de todos sus cargos al cardenal Roger Mahony, por su papel en los escándalos de sacerdotes pederastas.

El arzobispo José Gómez dio a conocer la medida después que la víspera una jueza de la Corte Superior de la ciudad californiana ordenara publicar más de 30 mil páginas de expedientes de 122 sacerdotes acusados de abuso sexual a menores.

La decisión de Gómez surge tras décadas de protección y acciones por evitar que salieran a la luz pública hechos reprobables de los sacerdotes de la Iglesia católica, destacó la página digital del periódico La Opinión.

Muchos de los sacerdotes en lugar de ser sancionados sólo eran transferidos a otras parroquias, en donde continuaron con sus actos de abuso y acoso sexual a menores, señaló el artículo.

También trascendió la renuncia del obispo auxiliar en Santa Barbara, California, Thomas J. Curry, quien trabajó con Mahony y se asegura que encubrió a los abusadores en la década de 1980.

“Encuentro en estos expedientes una lectura brutal y dolorosa”, escribió Gómez, obispo mexicano que sustituyó a Mahony en 2011 en la arquidiócesis de Los Ángeles.

Según los expertos la acción en contra de Mahony, uno de los hombres más poderosos de la Iglesia católica en Estados Unidos, no tiene precedentes.

En 2011, Mahony dejó su cargo en la arquidiócesis cuando cumplió los 75 años de edad, según lo establecen las leyes canónicas, pero se mantuvo activo en una parroquia en North Hollywood.

Recordó La Opinión que en 2007, y en un acuerdo extrajudicial con más de 500 víctimas de padres pederastas, la Iglesia católica indemnizó con 660 millones de dólares por los abusos cometidos.

Sin embargo, muchas de las denuncias habían quedado ocultas.

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Cómo proteger a un criminal

Univision.com | Fecha: 02/04/2013

Roger Mahony

El cardenal Roger Mahony, ex arzobispo de la diócesis católica de Los Angeles, California.

– Getty Images

Lo siento mucho pero rezar, en estos casos, no es suficiente

Monseñor Peter García era un criminal. Abusó sexualmente de una veintena de niños y adolescentes. Su superior, el ahora retirado Cardenal Roger Mahony, sabía de las acusaciones en su contra pero nunca lo reportó a la policía. Nunca. Y ya es muy tarde para hacer algo al respecto. Monseñor García murió en el 2009.

Esta es la historia de cómo la iglesia católica en Los Angeles, California, protegió a varios sacerdotes criminales durante años y, lejos de denunciarlos a la policía, hizo todo lo posible para evitar que las autoridades se enteraran de los abusos sexuales que cometieron con menores de edad. Así es como la arquidiócesis de Los Angeles tomó partido con los criminales y no con sus víctimas.

Hasta hoy nos enteramos de esto debido a que un juez de la Corte Superior de California autorizó que se publicaran centenares de documentos internos de la iglesia vinculados a casos de abuso sexual. En el caso de García, los documentos –publicados originalmente por el diario Los Angeles Times y la agencia de noticias AP- muestran cómo el entonces Arzobispo Mahony envió al sacerdote a un tratamiento sicológico para pedófilos a Nuevo México y luego le prohibió regresar a California. Y no lo hizo para proteger a los niños de su parroquia, sino para evitar una serie de demandas legales.

“Creo que si Monseñor Garcia reaparece aquí en la arquidiócesis, podríamos tener algún tipo de acción legal contra nosotros, tanto a nivel criminal como a nivel civil”, escribió Mahony en 1986 al director del centro de rehabilitación en Nuevo México, donde atendían al sacerdote. García, sin embargo, no se quedó lejos de California por mucho tiempo. Regresó en 1987.

Pederasta confeso

Pero antes de su regreso, el principal asesor de la arquidiócesis para casos de abuso sexual, Monseñor Thomas Curry, le advirtió a Mahony sobre los problemas que la iglesia podría enfrentar si las víctimas de García y sus familiares lo volvieran a ver. “Hay muchos –quizás veinte- adolescentes con quienes Peter (García) estuvo involucrado y que constituye un crimen”, escribió Curry a Mahony. “La posibilidad de que uno de ellos lo vea es demasiado grande”.

Traducción: aquí tenemos a dos de los principales líderes de la iglesia católica en Los Angeles conspirando para encubrir a un criminal en lugar de preocuparse por esos 20 menores de edad que fueron violados y abusados sexualmente.

Los documentos publicados indican que Monseñor García reconoció a las autoridades de la iglesia el haber abusado de niños y adolescentes. Y no solo eso. Confesó, también, que no temía una acción legal en su contra porque muchos de esos menores de edad eran indocumentados o provenían de familias de inmigrantes (y no se atreverían a denunciarlo a la policía por temor a ser deportados).

García regresó a California y, desafortunadamente, tuvo razón. Si alguna de sus víctimas lo vio, no lo reportó a la policía. Monseñor García dejó el sacerdocio en 1989 y murió 20 años después. No pasó un solo día de su vida en la cárcel.

Complicidad al descubierto

Los dos protectores de este criminal tampoco han sufrido ninguna consecuencia legal por su encubrimiento. Curry dejó Los Angeles y está trabajando como obispo auxiliar en la arquidiócesis de Santa Barbara. Mahony se retiró en el 2011.

La iglesia católica luchó por años para evitar que estos documentos se dieran a conocer. Pero perdió la batalla legal. Mahony, luego de su publicación, dijo en un comunicado que tiene una pequeña tarjeta por cada una de las víctimas de abuso sexual y que reza por ellos cada día. Qué bonito. Pero rezar, en este caso, no ayuda a nadie. Solo, quizás, tranquiliza la conciencia del clérigo.

Mahony, hay que reconocerlo, ha sido un gran defensor de los inmigrantes indocumentados. Por eso extraña tanto que haya tenido conocimiento durante años de estos abusos sexuales a niños indocumentados y que no hubiera hecho nada al respecto. Sus oraciones más de 20 años después de los abusos no sirven para nada: no promueven la justicia, no ayudan económica ni sicológicamente a los individuos abusados y, francamente, suenan a palabras huecas.

Debió haber hecho algo

Si Mahony de verdad se hubiera preocupado por esos niños, debió haber denunciado a la policía a Monseñor García, en lugar de encubrirlo. Además, fue un acto de incomprensible irresponsabilidad el saber que un pedófilo estaba suelto, en Nuevo México y en California, sin absolutamente ninguna advertencia a la congregación y al vecindario donde vivía. Nadie sabe si García abusó de otros menores de edad tras dejar la iglesia.

La verdadera tragedia es que el caso de Monseñor García no es aislado. Los documentos muestran muchos casos similares y un patrón de encubrimiento por parte de la iglesia católica. Las leyes y el deseo de transparencia en Estados Unidos nos han permitido enterarnos de abusos como los cometidos por el padre García. Pero en países de América Latina, por ejemplo, este tipo de denuncia rara vez sale a la luz.

Monseñor García debió pasar los últimos años de su vida en la cárcel y sus encubridores –Mahoney y Curry- sufrir las consecuencias de la ley. Pero no pasó nada. Sus víctimas han tenido que salir adelante sin ningún tipo disculpa pública o compensación económica.

No. Lo siento mucho pero rezar, en estos casos, no es suficiente.

© 2012 Univision Communications Inc.

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Arquidiócesis de LA revela archivos de abuso sexual

POR: Yurina Melara Valiulis / Yurina.melara@laopinion.com |   02/02/2013  |  La Opinión
Feligreses tienen opiniones divididas sobre el castigo dado por la Iglesia Católica al Arzobispo Emérito Roger Mahony

Sobrevivientes de abusos sexuales y sus familiares protestaron frente a la Catedral porque consideran que no se han dado a conocer todos los documentos.
Foto: La Opinión Ciro Cesar

 

Ante el anuncio que hizo el cardenal de Los Ángeles José H. Gómez del retiro forzado de las funciones religiosas y públicas del cardenal retirado Roger Mahony, los feligreses católicos tienen reacciones encontradas. Para algunos, Mahony se merece ir a prisión por encubrir a los curas pederastas; mientras que para otros, la decisión del cardenal Gómez es muy extrema.

El pasado jueves por la noche, la Arquidiócesis de Los Ángeles publicó miles de páginas de más de cien curas acusados de abusar sexualmente de menores de edad.

Existen documentos que indican que Mahony sabía que algunos de los sacerdotes bajo su comando abusaron de niños y niñas, y en lugar de denunciarlos a las autoridades, los curas fueron transferidos a otras iglesias en Estados Unidos y México.

“No somos nadie para juzgarlo (Mahony), sólo Dios y él saben qué es lo que sucedió y porque tomó esas decisiones”, dijo Narciso Durán, quien acude con frecuencia a la Catedral de Los Ángeles y recibió la eucaristía directamente del cardenal por muchos años.

Durán considera que el daño ocasionado por los sacerdotes pederastas a la imagen de la iglesia católica aunque afecta hacia afuera, para las personas creyentes como él, no disminuye su fe en la iglesia ni cuestiona las decisiones de los jerarcas. Es más, Durán asegura que extrañará las misas que oficiaba el Cardenal Mahony.

Carmen Camacho, una inmigrante mexicana que diariamente acude a misa a la Iglesia Nuestra Señora Reina de Los Ángeles, aseveró que el único que puede juzgar es Dios.

“Es muy doloroso lo que está pasando. Yo rezo por las víctimas y pido que Dios le dé sabiduría a las personas que tienen que tomar decisiones… Espero en Dios que las cosas mejoren y que Dios remedie todos esos males”, dijo Camacho.

Ella asegura que su mayor alegría es cuando acude a misa y recibe el cuerpo de Cristo, pero confiesa que aunque este escándalo la ha sacudido emocionalmente, no ha afectado su fe en la iglesia ni su confianza en los sacerdotes.

Pero no todos los feligreces piensan igual. Abraham Barrera, un agente federal jubilado, quien se identifica como un católico practicante, dijo él no se sentiría cómodo recibiendo la eucaristía de manos de Mahony y está a favor de que ya no oficialice misas.

“Aunque él (Mahony) no fue quien cometió los actos, él sabía lo que estaba sucediendo y decidió callar y encubrirlo. Eso es una mancha para nosotros los católicos”, dijo Barrera.

Por su parte, algunos sobrevivientes de abusos sexuales y sus familiares protestaron ayer frente a la Catedral angelina porque consideran que monseñor Gómez aún no ha revelado todos los documentos relacionados con el encubrimiento de los sacerdotes violadores.

A Manuel Vega, abusado por el sacerdote Fidencio Silva Flores cuando él tenía entre 10 a 15 años de edad, le gustaría que en lugar de retirar a Mahony de la vida pública se le debería obligar a dar su testimonio a la Fiscalía sobre todos los casos de abuso que él encubrió.

“Queremos que (Mahony) diga la verdad. Sólo sabiendo la magnitud de todo lo que ha callado podemos hablar de justicia. Pero no es eso lo que estamos viendo, Mahony tiene un buen retiro”, dijo Vega.

El ex arzobispo de Los Ángeles conserva su posición en el Colegio de Cardenales del Vaticano desde donde aún puede tomar decisiones, agregó Joelle Casteix, quien también es sobreviviente de pedofilia.

Para muchos sobrevivientes, el acceso a los archivos de personal que guardaba celosamente la arquidiócesis y que por orden judicial fue obligada a revelar es sólo una hebra de una madeja enredada que envuelve a la Iglesia Católica y sus sedes a nivel mundial.

“Yo le quiero preguntar a los católicos que aún siguen en esta secta religiosa, ¿qué van hacer para evitar más abusos? ¿Qué van hacer para que esto cambie?”, preguntó públicamente frente a la catedral angelina el sobreviviente de abuso Jim Roberts.

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La respuesta de Roger Mahony

POR: Cardenal Roger M. Mahony/Arzobispo Emérito de Los Ángeles  |     02/02/2013  |  La Opinión
Evolución histórica sobre la forma de lidiar con los casos de abuso sexual

Cardenal Roger Mahony, Arzobispo emérito de Los Ángeles.
Foto: Archivo/Aurelia Ventura/La Opinion

Amigos en Cristo, esta mañana le envié esta carta al arzobispo José H. Gómez relatándole la historia y las vicisitudes por las que hemos pasado desde mediados de la década de 1980. No hay nada confidencial en mi carta.

Estimado arzobispo Gómez,

Por la presente carta deseo relatar brevemente la forma en que la Arquidiócesis de Los Ángeles y yo dimos respuesta al creciente escándalo sobre conductas sexuales impropias por parte de los clérigos, especialmente en los casos donde había menores implicados.

Nada de mi propia historia o educación me preparó para lidiar con este grave problema.

Poco después de ser nombrado el 5 de septiembre de 1985, di los pasos necesarios para crear la Oficina del Vicario para el Clero, así todas las vías de ayuda a nuestros sacerdotes podrían centralizarse en un solo lugar. Durante el verano de 1986 invité a un abogado amigo de Stockton para dirigirse a nuestros sacerdotes durante el retiro anual en el Seminario St. John’s y abordar el tema del abuso sexual de menores. Hacia el final de 1986 se comenzó a trabajar con el Consejo de Sacerdotes para establecer las políticas y los procedimientos que nos orientarían a todos sobre la manera de lidiar con las acusaciones de conducta sexual impropia. Dichas políticas y procedimientos se sometieron a muchas revisiones en la arquidiócesis, y fueron finalmente adoptados en 1989.

Durante estos años de intervención surgió una pequeña cantidad de casos. Busqué el asesoramiento de otros obispos del país, incluyendo al cardenal John O’Connor de Nueva York, el cardinal Joseph Bernardin de Chicago y el entonces obispo Adam Maida de Green Bay. Consulté frecuentemente con la Conferencia Episcopal. Todo el consejo que recibí fue retirar a los sacerdotes de su actividad ministerial si existían sospechas razonables de que habían ocurrido instancias de abuso, y luego remitirlos a uno de los varios centros de tratamiento del país para llevar a cabo una evaluación y una recomendación.

Este procedimiento era estándar en todo el país para todas las arquidiócesis/diócesis, los distritos escolares, las demás iglesias y para todas las organizaciones de jóvenes que trabajaban con menores. De hecho, nunca nos dijeron que seguir estos procedimientos resultaba ineficaz, y que los infractores no eran capaces de ser tratados de forma alguna para poder reanudar sin peligro su ministerio sacerdotal.

En 1994 fuimos una de las primeras arquidiócesis en el mundo en instaurar un Consejo Asesor sobre el Abuso Sexual (SAAB, en inglés), que ofreció asesoramiento y recomendaciones muy útiles a la Oficina del Vicario para el Clero acerca de cómo lidiar con estos casos. Mediante la ayuda de este Consejo, nos fuimos acercando a una política de “tolerancia cero” para los sacerdotes que habían sido acusado y dichas acusaciones habían sido comprobadas como ciertas.

Este grupo fue decisivo a la hora de implementar el Estatuto para la protección de niños y jóvenes, y fue un cuerpo invalorable para mí y nuestra arquidiócesis. Este grupo atendía todos los casos con mucho cuidado, justicia y preocupación por nuestros jóvenes.

Desde el año 2003 al 2012 la arquidiócesis se sometió a varias auditorías de cumplimiento a cargo de estudios profesionales contratados para estos fines. La mayoría de los auditores eran agentes jubilados del FBI, individuos muy competentes.

Todas las auditorías concluyeron que la arquidiócesis había cumplido plenamente con el estatuto.

Cuando fue recibido formalmente como nuestro arzobispo el 26 de mayo de 2010, comenzó a informarse sobre todo lo que se había hecho a lo largo de los años para proteger a los niños y los jóvenes. Se convirtió oficialmente en nuestro arzobispo el 1º de marzo de 2011, y se vio implicado personalmente en la auditoría de cumplimiento de 2012, en la que una vez más, se consideró que habíamos cumplido plenamente con el estatuto.

En ningún momento a lo largo de los últimos años usted cuestionó nuestras políticas, prácticas o procedimientos para lidiar con las conductas sexuales impropias del clero en las que se vieran implicados menores.

He señalado en reiteradas ocasiones que cometí errores, especialmente a mediados de la década de 1980. He pedido disculpas por esos errores y me comprometí a asegurarme de que la arquidiócesis fuera un lugar seguro para todos.

Desafortunadamente, no puedo dar marcha atrás y remontarme a la década de 1980 para revertir las acciones y las decisiones que se tomaron en aquel momento.

Pero cuando me retiré de mis funciones como arzobispo activo, le entregué una arquidiócesis insuperable en lo que respecta a la protección de niños y jóvenes.

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Expresan sus diferencias: Arzobispo de LA José H. Gómez

POR: José H. Gómez/Arzobispo de Los Ángeles  |     02/02/2013  |  La Opinión
Al darse a conocer los detalles de los abusos sexuales por sacerdotes, la alta jerarquía católica entabla polémica

Arzobispo de Los Ángeles José H. Gómez.
Foto: Archivo/Ciro Cesar/La Opinion

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hermanos y Hermanas en Cristo: Esta semana estamos haciendo públicos los archivos de los sacerdotes que abusaron sexualmente a niños mientras servían en la Arquidiócesis de Los Ángeles.

Estos archivos contienen documentación sobre abusos que sucedieron hace varias décadas. Pero eso no los hace menos graves.

La lectura de esos archivos es brutal y dolorosa. El comportamiento que se describe ahí es tristísimo y terriblemente malo. No hay excusas ni explicaciones posibles sobre lo que pasó a esos niños. Los sacerdotes involucrados tenían el deber de ser sus padres espirituales y fallaron.

Hoy necesitamos admitir esas terribles faltas. Tenemos que rezar por todos aquellos que alguna vez han sido heridos por miembros de la Iglesia. Y tenemos que seguir ofreciendo nuestro apoyo en el largo y doloroso proceso de la sanación de sus heridas, así como la recuperación de la confianza que fue destrozada.

No puedo deshacer los errores del pasado que se encuentran en esas páginas. Leer esos archivos, reflexionar sobre las heridas causadas, ha sido la experiencia más triste que he tenido desde que asumí la responsabilidad de ser su Arzobispo en el 2011.

Mi predecesor ahora retirado, el Cardenal Roger Mahony, ha expresado su pesar por no haber podido proteger completamente a los menores confiados a su cuidado. Con efecto inmediato, le he informado al Cardenal Mahony que él no podrá tener ningún tipo de responsabilidad administrativa o pública. El Obispo Auxiliar, Monseñor Thomas Currry también se ha disculpado públicamente por las decisiones que tomó mientras se desempeñaba como Vicario para el Clero. El ha presentado su renuncia como Obispo Regional de Santa Barbara. Yo he aceptado su pedido de ser removido de sus responsabilidades como Obispo Regional de Santa Barbara.

A todas las personas que son víctimas de abuso sexual de menores perpetrado por un miembro de nuestra Iglesia, quiero manifestarles mi deseo de ayudarles en su proceso de sanación. Los pecados cometidos contra ustedes me apenan profundamente.

A todos los católicos de la Arquidiócesis de Los Ángeles, quiero que sepan que seguiremos, como lo venimos haciendo desde hace muchos años, reportando inmediatamente a las autoridades apropiadas todas las sospechas razonables de abuso, así como removiendo del ministerio a todos aquellos razonablemente acusados. Seguiremos trabajando, día tras día, para asegurarnos de que nuestros niños están seguros y bien cuidados en nuestras parroquias, escuelas y en todos los ministerios de la Arquidiócesis.

En las próximas semanas, abordaré más detalladamente cada uno de estos asuntos. Hoy es un día para la oración y la reflexión, así como para una profunda compasión hacia las víctimas de abuso sexual de menores.

Entrego el tiempo, cuidado y protección de Nuestra Santísima Madre María, Nuestra Señora de Guadalupe y Nuestra Señora de los Ángeles, cada uno de nosotros, nuestras familias y niños.

Sinceramente en Cristo Jesús

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