La transición se marchita en Túnez


– La transición se marchita en Túnez
– Espejo de la ‘primavera árabe’
– El presidente de Túnez retira a sus ministros del Gobierno tripartito
– El islamismo tunecino responde con una manifestación a la movilización opositora
– “¡Francia, lárgate!”, corean 3.000 islamistas en una manifestación en Túnez
– Asesinan en Túnez a un dirigente de la oposición y acusan al poder
– Crisis política, huelgas y enfrentamientos en Túnez tras un asesinato
– Se agrava el enfrentamiento en Túnez entre laicos e islamistas
– Miles de personas se concentran para asistir a los funerales por Belaid
– El primer ministro de Túnez anuncia un nuevo gobierno de tecnócratas apolíticos
– El funeral de Belaid congrega a decenas de miles de personas en Túnez
– El primer ministro tunecino anuncia la formación de un Gobierno de tecnócratas
————————————————————————————

La transición se marchita en Túnez

El asesinato de un líder de izquierdas sacude a un país agobiado por los choques entre sectores laicos e islamistas en la Asamblea Constituyente y en la calle

Ciudanos tunecinos homenajean al líder opositor Chokri Belaid, asesinado el pasado miércoles. / REMY GABALDA (AFP)

La formación de un Gobierno de tecnócratas en Túnez, anunciada por el primer ministro, Hamadi Jebali, puede suponer un receso en el creciente enfrentamiento entre islamistas y laicos, pero la sociedad tunecina tiende inexorablemente a polarizarse entre dos fuerzas antagónicas.

El proceso es similar al que vive Egipto. Si en este país la corriente islamista —los Hermanos Musulmanes y los salafistas— es mayoritaria excepto, acaso, en las grandes ciudades como El Cairo, en Túnez ambas fuerzas están bastante equilibradas. De ahí que el futuro del país descrito a veces como el laboratorio de la democracia en el mundo árabe sea una incógnita.

El asesinato, el miércoles, del político izquierdista Chokri Belaid ante su casa en Túnez ha aguijoneado y obligado a cerrar filas al conjunto de partidos laicos, que cuentan con el respaldo de la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), el sindicato más poderoso de todo el norte de África. Tiene medio millón de afiliados.

Con motivo del sepelio, el viernes, de Belaid, los laicos hicieron una demostración de fuerza manifestándose y paralizando el país mediante una huelga general de 24 horas convocada por la UGTT, la primera en 35 años. Los eslóganes más coreados fueron aquellos que pedían la “caída del régimen”, es decir, la dimisión del Gobierno.

A partir de ahora los islamistas darán la réplica a los laicos. Las juventudes de Ennahda, el partido islamista que logró el 40% de los escaños en las elecciones posrevolucionarias, protagonizaron ayer una manifestación en defensa de “la legitimidad” del poder, que ostenta su formación, y contra “la injerencia francesa”.

Los barbudos más radicales intentaron también dar su propia respuesta a los laicos. Najib Chebbi, líder del Partido Demócrata Progresista, fue atacado el viernes a su regreso del entierro por una decena de jóvenes que le gritaban “¡Enemigo de Dios!” mientras intentaban forzar la puerta de su vehículo.

A Chebbi le acompañaban algunos miembros de la guardia presidencial, que el jefe del Estado, Moncef Marzuki, había considerado necesario poner a su disposición por razones de seguridad. Repelieron la agresión.

Los dos bloques que se enfrentan en Túnez no son homogéneos. Entre los laicos figuran, por ejemplo, los socialdemócratas de Ettakatol. Aunque comparten los postulados progresistas siguen siendo el socio minoritario de un Gobierno mayoritariamente islamista que encabeza Jebali.

Entre los islamistas, Jebali, número dos de Ennahda, es un moderado que para aplacar a los laicos anunció, el miércoles por la noche, su intención de formar un nuevo Ejecutivo con tecnócratas independientes. Su iniciativa fue rechazada por los 89 diputados de su partido y por los ultras radicales de Ansar Sharía (Partidarios de la sharía), que le pidieron que “no retroceda” ante sus adversarios “impíos”. Jebali lanzó ayer un órdago a su partido al anunciar, en una entrevista en France 24, que dimitirá si no se acepta el Ejecutivo tecnócrata que propuso para “salvar al país del caos”.

Aunque en sus orígenes la revolución tunecina fue un movimiento espontáneo de jóvenes, rápidamente se sumaron a ella los partidos democráticos de oposición, los tolerados y los ilegales, y los islamistas. En los días previos a la caída del dictador Ben Ali, el 14 de enero de 2011, estos últimos fueron sin embargo discretos.

Tras las elecciones de octubre de ese año se formó la Asamblea Constituyente y se acordó un Gobierno tripartito encabezado por el islamista Jebali y en el que la mitad de las carteras está en manos de Ennahda.

Las divergencias no tardaron en aflorar cuando empezaron a redactar la Ley Fundamental. El papel de la religión, el de la mujer —los islamistas estaban empeñados en que fuera solo “complementaria” del hombre y no su álter ego— provocaron los primeros choques entre Ennahda y los laicos, que, en general, acabaron imponiéndose.

Más graves que los enfrentamientos en el hemiciclo fueron los que se desarrollaron en la calle poco después de las elecciones. “Al principio desconocidos, siempre los mismos, saqueaban los cines y las exposiciones”, recuerda Emna Turki en su columna de la web informativa Kapitalis. “El Gobierno no movió un dedo” para parar a los salafistas.

“Esos bandidos se consideraron intocables y dieron un paso más atacando los mítines de los partidos de la oposición y saqueando los mausoleos” de los santones musulmanes sufíes, prosigue la columnista. “El Gobierno siguió sin mover un dedo. Entonces esos malhechores supieron que eran ellos los que hacían la ley (…)”. “Subieron de nuevo el listón: empezaron las agresiones físicas” a personalidades laicas.

Hace cinco meses hubo un primer muerto, Lofti Nagdh, coordinador en Tataouine, la llamada puerta del desierto, de Nidá Tunis (Llamamiento tunecino), el partido que acababa de fundar Beji Caied Essebsi, el primer ministro de la transición. Nagdh fue linchado en la calle por unos exaltados que aún no han sido detenidos.

A veces el Ministerio del Interior sí actúa, pero los islamistas le piden entonces clemencia. Salafistas y dirigentes de Ennahda han pedido al unísono la puesta en libertad de algunos de los detenidos durante el frustrado asalto, en septiembre, a la Embajada de EE UU en Túnez. Hubo entonces cuatro muertos.

La muerte de Nagdh no fue planificada; la de Belaid, el miércoles, sí. El asesino le esperaba para dispararle en la puerta de su casa. Después se subió a la moto con la que, conducida por un cómplice, se dio a la fuga. De ahí que el atentado contra este luchador por las libertades en el Túnez de la dictadura sea la tragedia más grave de la corta andadura democrática del país.

La violencia es, ante todo, obra de los salafistas, a los que Ennahda, que comparte ideología con los Hermanos Musulmanes egipcios o sirios, considera como “hijos descarriados”. Pero, a la hora de dar palos, estos comparten protagonismo con la Liga de Protección de la Revolución (LPR), acusada por los laicos de ser “la milicia de matones de Ennahda”.

“El Gobierno no ha sido lo suficientemente contundente con estos grupos”, se lamentaba Allani Alaya, profesor de la Universidad de Manuba. Ha dejado que se cree un caldo de cultivo propenso a la violencia. Para desactivarlo, debería empezar por disolver a la LPR.

Hasta ahora solo cabía la posibilidad de convocar nuevas elecciones en Túnez una vez terminada la redacción de la Constitución, pero el auge de la tensión abre la vía a su celebración sin que haya sido aprobada la primera Ley Fundamental democrática.

———————————————————————————

‘LE FIGARO’

Espejo de la ‘primavera árabe’

Túnez necesita Gobierno de concentración y nuevas elecciones

Túnez está a punto de sumirse en el caos de la violencia debido a la incapacidad del partido islamista en el poder Ennahda de asegurar un mínimo de estabilidad al país. El asesinato del dirigente de la oposición, Chokri Belaïd, ha enterrado las últimas esperanzas que se podían albergar respecto a una transición pacífica. (…)

El doble lenguaje de Ennahda, un partido pretendidamente moderado, la tolerancia respecto a los salafistas radicales, su incapacidad de compartir el poder y de construir un principio de consenso; todo ello está a punto de arruinar la revolución tunecina nacida en diciembre de 20120 en Sidi Bouzid y que se ha extendido por una buena parte del mundo árabe.

Túnez fue pionero. Lo que hoy sucede en este país es el espejo de las derivas de la primavera árabe. Como en Egipto, los islamistas eran los mejor organizados, así que ganaron las elecciones, lo que no era garantía de su capacidad para administrar un país enfrentado a dificultades políticas, económicas y sociales considerables.

En El Cairo, los Hermanos Musulmanes han tenido el mismo problema, pero han podido apoyarse en el Ejército, columna vertebral del Estado egipcio. En Túnez, el aparato de seguridad estaba demasiado comprometido. Los islamistas han puesto en pie sus propias “ligas de defensa de la revolución”. La violencia es abiertamente partidista y gangrena el debate político. ¿Puede la sociedad civil tunecina hacer valer su capacidad para salvar la revolución? Esto no puede pasar más que por la formación de un Gobierno de concentración nacional y de nuevas elecciones.

París, 8 de febrero de 2013

————————————————————————————

El presidente de Túnez retira a sus ministros del Gobierno tripartito

Marzuki había condicionado su permanencia a la renuncia de los ministros de Justicia y Exteriores, los dos islamistas

El presidente de Túnez, Moncef Marzuki, muestra su pasaporte mientras interviene ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, el miércoles. / PATRICK SEEGER (EFE)

El presidente de Túnez, Moncef Marzuki, ha retirado a los tres ministros de su partido, el Congreso para la República, que pertenecían al actual Gobierno. En medio de la mayor crisis política del país magrebí desde el estallido de la primavera árabe, Marzuki, laico y antiguo activista de los derechos humanos, ha dado un golpe más, de gravedad, al Ejecutivo dominado por los islamistas de Ennahda. El gabinete tripartito lo completan los socialistas de Ettakatol.

El golpe en la mesa de Marzuki, según ha relatado su principal consejero presidencial, Samir Ben Amor, ha sido motivada por al negativa de Ennahda a retirar a los titulares de Justicia y Exteriores, condición sine qua non para mantener la actual coalición.

“La decisión”, ha explicado Ben Amor, “no tiene nada que ver con la formación de un Gobierno tecnócrata anunciada por el primer ministro [Hamadi Jebali]”. El dirigente islamista informó el pasado miércoles, tras el asesinato del político opositor Chokri Belaid y las protestas en las calles, que disolvería el Gobierno para formar uno nuevo con tecnócratas.

El anuncio de Jebali suscitó un revuelo en las filas de Ennahda que mostró a las claras la división interna en la formación islamista, prohibida durante la dictadura de Ben Ali. El primer ministro ha amenazado con dimitir ante la negativa de los ministros islamistas a dejar al cargo. El jefe de partido, Rachid Ghanuchi, ha descartado cualquier “riesgo de división” interna, en declaraciones al diario argelino El Khabar.

————————————————————————————

El islamismo tunecino responde con una manifestación a la movilización opositora

Por Antoine LAMBROSCHINI (AFP)

TÚNEZ — El partido islamista tunecino Ennahda organizó este sábado en Túnez una manifestación para defender “la legitimidad” del poder, en respuesta a la movilización opositora desatada por el asesinato de un destacado político, Chokri Belaid.

Más de 3.000 manifestantes gritaban eslóganes pro islamistas y antifranceses en la avenida Habib Bourguiba, en pleno corazón de la capital, donde París tiene su embajada.

“Francia lárgate” y “El pueblo quiere proteger la legimitidad” del poder, gritaban los manifestantes, luciendo numerosas pancartas en francés que decían cosas como: “¡Francia ya basta! Túnez nunca será una tierra de colonización”.

Entre la muchedumbre había militantes salafistas, con sus banderas negras y eslóganes en favor de las distintas corrientes islamistas. La marcha comenzó poco antes de las 14H00 (13H00 GMT) con “la defensa de la legitimidad de la Asamblea Nacional Constituyente” y la lucha “contra la violencia” política como lemas.

La manifestación también tenía por objetivo cargar contra “la injerencia francesa”, después de que el ministro francés de Interior, Manuel Valls, denunciara esta semana un “fascismo islamista” tras el asesinato del político opositor Chokri Belaid.

La referencia de los manifestantes a la Asamblea Nacional Constituyente es una puya evidente al primer ministro Hamadi Jebali, número dos de Ennahda, que el viernes pidió formar un gobierno de tecnócratas para salir de la crisis política, si es necesario sin el aval de la Constituyente.

Los islamistas se movilizaron al día siguiente de los funerales en Túnez de Chokri Belaid, un opositor asesinado el miércoles. En el sepelio participaron decenas de miles de personas, que gritaron eslóganes contra el gobierno de Ennahda. El asesinato desencadenó una ola de violencia en el país que se cobró un policía muerto.

La jornada del viernes, en la que también hubo una huelga general, se desarrolló con una calma relativa, con enfrentamientos entre policías y vándalos cerca del cementerio donde fue enterrado Belaid, y también en varias ciudades del país.

Por otro lado, un dirigente del Sindicato Nacional de Periodistas Tunecinos (SNJT), Zied el Heni, ha sido convocado por la justicia tras acusar el viernes en televisión a un alto funcionario del ministerio del Interior de haber encargado el asesinato de Belaid.

El asesinato de este opositor a los islamistas, muy mediático, ha hundido el país en una crisis política y social. Las manifestaciones y los conflictos sociales, a menudo violentos, se han multiplicado desde el verano a causa del desempleo y la miseria, dos factores clave de la revolución.

Además, a falta de un compromiso sobre la naturaleza del futuro régimen, la elaboración de la nueva Constitución por parte de la Asamblea Nacional Constituyente sigue paralizada. Ennahda insiste en un régimen parlamentario puro, aunque sus aliados laicos y la oposición quieren un régimen mixto, que conceda prerrogativas importantes al jefe de Estado.

————————————————————————————-

“¡Francia, lárgate!”, corean 3.000 islamistas en una manifestación en Túnez

El partido islamista moderado Ennahda da la réplica a los laicos convocando a sus seguidores en el centro de la capital tunecina

La muchedumbre arremete contra Francia porque se alineó con los “demócratas” tras el asesinato del opositor de izquierdas Belaid

Túnez 9 FEB 2013
Seguidores de Ennahda portan eslóganes contra Francia, a la que gritan “lárgate”, como hicieran los revolucionarios contra Ben Ali. / EFE

“¡France dégage! France cela suffit!” (¡Francia lárgate!, ¡Francia, basta ya!). Los islamistas tunecinos no suelen utilizar el francés, la lengua del colonizador, cuando corean eslóganes y exhiben pancartas, pero hoy lo hicieron en el centro de Túnez para fustigar al Gobierno socialista de Francia.. Eran pocos, unos 3.000, según estimaciones periodísticas, —el partido islamistas Ennahda no había querido echar el resto—, los jóvenes que se manifestaron para apoyar a su Gobierno y rechazar la intromisión francesa en la política interior tunecina. Miles de manifestantes laicos habían exigido a gritos, el viernes, la “caída del régimen”, es decir, la dimisión del Ejecutivo tunecino dominado por los islamistas moderados.

En el cortejo que recorrió el centro de la capital había militantes de Ennahda, pero también un buen puñado de salafistas con sus banderas negras y sus propios eslóganes más agresivos y también reivindicando la unidad de las diversas corrientes islamistas para hacer frente a los laicos.

Horas después del asesinato, el miércoles, del opositor laico tunecino Chokri Belaid, el ministro francés del Interior, Manuel Valls, lamentó “el auge generalizado del fascismo islámico”. Se declaró, no obstante, confiado en que, en las próximas elecciones, “las fuerzas democráticas y laicas, que encarnan los valores de la revolución, sean las vencedoras”. Francia “debe apoyar a los demócratas”, concluyó.

Cuando se celebraba, el viernes, el sepelio de Belaid, el embajador francés, François Gouyette, iba camino de la jefatura del Gobierno donde había sido convocado por un primer ministro, Hamadi Jebali, enojado. Las declaraciones de Valls “son inamistosas y perjudican a las relaciones bilaterales”, afirmó el ministro de Exteriores tunecino, Rafik Abdessalem, expresando el sentir generalizado de la cúpula de Ennahda.

————————————————————————————

Asesinan en Túnez a un dirigente de la oposición y acusan al poder

Por Kaouther LARBI (AFP)

TÚNEZ — Un dirigente de la oposición tunecina, Chokri Belaid, fue asesinado a balazos este miércoles por la mañana en Túnez, provocando protestas en todo el país y ataques contra sedes del partido islamista en el poder, Ennahda, acusado del crimen por el entorno del opositor.

El presidente tunecino, Moncel Marzouki, anuló su participación en la cumbre de la Organización de la Cooperación Islámica (OCI), en El Cairo, para regresar urgentemente a la capital tunecina desde Estrasburgo (este de Francia), donde asistía a una sesión del Parlamento Europeo.

“Este odioso asesinato de un líder político que conozco bien (…) es una amenaza, es un mensaje que nos negamos a recibir”, declaró el presidente tunecino en la Eurocámara. “Rechazamos este mensaje y continuaremos desenmascarando a los enemigos de la revolución”, declaró.

Unos mil manifestantes estaban congregados a última hora de la mañana frente al ministerio del Interior de Túnez, donde seguía llegando gente, para denunciar el asesinato de Belaid, constataron unos periodistas de la AFP.

Los manifestantes gritaban lemas contra Ennahda, que dirige el gobierno tunecino, y cantaban el himno nacional frente al ministerio, situado en la avenida Habib Bourguiba, emblema de la revuelta de 2011 que derrocó al régimen de Zine El Abidine Ben Ali.

Por otra parte, varios manifestantes saquearon los locales de Ennahda en Mezzouna, cerca de Sidi Bouzid, y en Gafsa (centro). También fueron incendiados los locales de Ennahda en Mezzouna y saqueados los del partido en Gafsa, informaron un periodista de la AFP y varios testigos. Además, en Sidi Bouzid, Kasserine, Béja y Bizerte había otras manifestaciones para denunciar el asesinato de Belaid y contra el partido islamista gobernante.

Las fuerzas de seguridad tunecinas lanzaron gases lacrimógenos a los manifestantes que intentaban asaltar la sede de la policía en Sidi Bouzid, cuna de la revuelta de 2011 en el centro-oeste del país, constató la AFP. Unos 200 manifestantes atacaron la comisaría. Los policías replicaron inmediatamente lanzando gases antes de darse a la fuga. El ejército intervino para intentar calmar a la muchedumbre.

Por otro lado, alrededor de 2.000 personas se manifestaban pacíficamente en Sidi Bouzid, donde la inmolación de un vendedor ambulante en diciembre de 2010 desató la revuelta que hizo caer el régimen de Zine El Abidine Ben Ali.

“Mi hermano fue asesinado, estoy más que desesperado y deprimido”, dijo a la AFP Abdelmajid Belaid. La esposa del opositor declaró a una radio local que su marido recibió el impacto de dos balas cuando salía de su casa.

Su hermano acusó inmediatamente al partido islamista Ennahda de ser responsable del asesinato. “Acuso (al jefe de Ennahda) Rached Ghannouchi de haber ordenado asesinar a mi hermano”, declaró.

El jefe de Ennahda, Rached Ghannouchi, denunció el asesinato y estimó que los asesinos quieren un “baño de sangre” en el país. “Quieren un baño de sangre, pero no lo conseguirán”, declaró a la AFP. “Denunciamos este acto cobarde dirigido contra la revolución y la estabilidad” de Túnez, añadió. Ghannouchi rechazó las acusaciones de la familia de la víctima, calificándolas de “ajuste de cuentas”.

Chokri Belaid,de 48 años, líder de la oposición de izquierda y muy crítico con el gobierno actual, se había unido a una coalición de partidos, el Frente Popular, que plantea una alternativa al poder.

El primer ministro, el islamista Hamadi Jebali, denunció de inmediato el asesinato, que calificó de “acto de terrorismo”. “Es un acto criminal, un acto de terrorismo no solamente contra Belaid sino contra todo el país”, afirmó a la radio Mosaïque FM, y prometió hacer todo lo posible para que el asesino sea hallado rápidamente.

Según Jebali, Belaid fue liquidado por tres balazos disparados a quemarropa por un individuo que llevaba un atuendo tipo albornoz, una especie de largo abrigo tradicional con una capucha.

Ennahda, por su lado, denunció un “odioso crimen que pretende desestabilizar el país”.

Ante el hospital del barrio Ennasr de Túnez, donde se halla el cadáver de Belaid, se congregó también una muchedumbre encolerizada, que acusó a Ennahda y pidió “una nueva revolución”, según un periodista de la AFP. “¡Ghannouchi, perro asqueroso!, gritaba el padre de la víctima, entre sollozos.

Hamma Hammami, jefe del Frente Popular y afín a Belaid, denunció un “crimen político”. “Ha sido cometido por partidos políticos que quieren hundir al país en el asesinato y la anarquía. Todo el gobierno, todo el poder asume la responsabilidad de este odioso crimen, ya que las amenazas contra Chokri y otros no datan de hoy”, dijo a la AFP.

La violencia social y política se ha multiplicado en el país durante los últimos meses.

Varios partidos de la oposición y sindicalistas acusaron a las milicias proislámicas de los ataques contra los opositores o sus oficinas.

Por otro lado, Túnez está sumido en un callejón sin salida político a falta de compromiso sobre la futura Constitución, que bloquea la organización de nuevas elecciones.

Por último, la coalición en el poder dirigida por Ennahda atraviesa una grave crisis, ya que sus dos aliados de centroizquierda Ettakatol y el Congreso para la República, exigen una amplia remodelación ministerial para retirarle a los islamistas las principales carteras.

————————————————————————————

Crisis política, huelgas y enfrentamientos en Túnez tras un asesinato

Por Antoine LAMBROSCHINI (AFP)

TÚNEZ — Túnez vivía este jueves nuevas protestas, enfrentamientos y huelgas por el asesinato la víspera de un líder opositor, agravados por una crisis en el seno de Ennahda, el partido islamista en el poder.

Abogados y magistrados iniciaron una huelga para protestar contra el asesinato de Chokri Belaid, un abogado defensor de los derechos humanos.

La histórica central sindical UGTT, que cuenta con 500.000 miembros, convocó por su lado una huelga general para el viernes, día de los funerales de Belaid.

En el centro de la capital, la policía dispersó con gases lacrimógenos una manifestación de repudio de ese atentado.

La marcha se realizó pese al fuerte despliegue policial en la Avenida Habib Bourguiba, epicentro de una rebelión que derrocó en 2011 al dictador Zine el Abidine Ben Ali. Ya el miércoles, miles de personas se reunieron en ese lugar en un clima que recordaba los días de esa insurrección.

También se registraron enfrentamientos en la ciudad de Gafsa (centro), donde los manifestantes lanzaron cócteles molotov a la policía, que respondió con gases lacrimógenos, según corresponsales.

Los choques del miércoles se saldaron con la muerte de un policía en Túnez y el incendio de locales del partido Ennahda en varias ciudades, entre ellas Gafsa.

Una parte de la oposición, así como la familia del Belaid atribuyeron a Ennahda la responsabilidad de su asesinato. Este jueves no se informó de ningún avance en la investigación sobre ese hecho, sin precedentes desde la revolución de 2011.

Ennahda rechazó esas acusaciones. Una milicia islamista suele ser designada como autora de agresiones contra simpatizantes de la oposición.

La crisis tocó a la formación en el poder, cuando el jefe del grupo parlamentario de Ennahda, Sahbi Atig, rechazó este jueves la formación de un gobierno de tecnócratas apolíticos, anunciada la víspera por el primer ministro Hamadi Jebali.

“Hemos rechazado esta propuesta (…). El jefe del gobierno tomó esta decisión sin consultar con la coalición (gubernamental) ni con el movimiento Ennahda”, declaró Atig. Cualquier Ejecutivo requiere la aprobación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), donde Ennahda tiene 89 de los 217 escaños.

Desde las elecciones de octubre de 2011, una coalición integrada por Ennahda y dos partidos laicos de centro-izquierda, entre ellos el del presidente, Moncef Marzouki, dirigen este país del norte de África.

Atib recalcó que a falta de una Constitución, el primer ministro no tiene jurídicamente el derecho “de destituir de sus funciones a los miembros del gobierno”.

Jebali, del ala moderada de Ennahda, anunció la formación de un gobierno apolítico para evitar que el asesinato de Belaid desestabilice a un país marcado por las esperanzas frustradas de la revolución de 2011 y por el auge de los grupos yihadistas.

La oposición exigió la disolución de la ANC, que desde hace 15 meses no consigue redactar una Constitución que debería ser aprobada por las dos terceras partes de los diputados.

“El gobierno ya no es capaz de dirigir al país, ni desde luego la ANC. Deben dimitir en interés del pueblo”, declaró Beji Caid Essebsi, que dirigió un gobierno posrevolucionario en 2011 y ahora encabeza el partido centrista laico Nidaa Tounes.

————————————————————————————-

Se agrava el enfrentamiento en Túnez entre laicos e islamistas

El partido islamista moderado Ennahda, que apoya al Gobierno, ha rechazado la propuesta del primer ministro de formar un Gobierno de unidad tras el asesinato de un opositor

El conflicto se ahonda en Túnez. Las fuerzas democráticas laicas y los islamistas se preparan para su más duro enfrentamiento desde que hace dos años derrocaran juntas la dictadura de Ben Ali. La Unión General de los Trabajadores Tunecinos (UGTT), que cuenta con medio millón de afiliados en un país de 10 millones de habitantes, ha convocado hoy una huelga general con motivo del funeral de Chokri Belaid, el dirigente de un pequeño partido de izquierdas asesinado el miércoles en la puerta de su casa.

La familia de Belaid y destacados dirigentes de izquierdas han acusado a Ennahda, el partido islamista moderado que domina el Gobierno, de haber fomentado o, al menos, permitido el atentado por ser tolerante con los salafistas y la Liga de Protección de la Revolución, una grupo integrista violento.

Por segundo día consecutivo, miles de manifestantes se echaron ayer a las calles en varias ciudades para protestar por el asesinato político y reclamar a gritos la dimisión del Gobierno. En Túnez asaltaron incluso una comisaría, cuyo mobiliario tiraron a la calle.

La UGTT no había convocado una huelga general de 24 horas desde hace 35 años, aunque el 14 de enero de 2011 sí hizo un llamamiento a un paro de dos horas contra el régimen. A las seis de la tarde de ese día el presidente Ben Ali se exilió en Arabia Saudí. La convocatoria de hoy tiene carácter histórico.

Para apaciguar los ánimos encendidos de la izquierda y de los laicos el primer ministro, el islamista Hamadi Jebali, apareció el miércoles por la noche en televisión. Anunció una concesión a la oposición: la formación de un Gobierno de tecnócratas independientes, que el mismo seguiría presidiendo, hasta la celebración de las próximas elecciones “lo antes posible”.

Jebali satisfizo así una de las principales reivindicaciones de sus adversarios, pero indignó a sus 89 diputados —sobre un total de 217— de la Asamblea Constituyente. Los desacuerdos en su seno impiden redactar la primera Carta Magna democrática de Túnez, una tarea que empezó a finales de 2011.

“Hemos rechazado la propuesta del jefe del Gobierno que tomó esta decisión sin consultar a la coalición [gubernamental] ni al movimiento Ennahda”, declaró Sahbi Atig, presidente del grupo parlamentario islamista. Los islamistas desautorizan así al número dos de su partido.

El miedo empieza a cundir en Túnez. La prestigiosa Liga Tunecina de Derechos Humanos pidió ayer a las autoridades que, a diferencia de lo que sucedió con el izquierdista Chokri Belaid, protejan ahora a las personalidades que han recibido amenazas por sus críticas a los islamistas.

La Embajada de Francia anunció, por su parte, el cierre durante al menos dos días de su red de colegios, que frecuentan 7.000 alumnos, y pidió a los 25.000 francese que residen en Túnez que sean prudentes.

———————————————————————————

el líder opositor tunecino fue asesinado

Miles de personas se concentran para asistir a los funerales por Belaid

Soldado Túnez manifestación

Foto: REUTERS

TÚNEZ, 8 Feb. (Reuters/EP) –

Miles de personas se han concentrado este viernes a la espera de que comiencen los funerales por el líder opositor tunecino Chokri Belaid, coincidiendo con la huelga general convocada por el principal sindicato del país, la UGTT, en protesta por su asesinato, perpetrado el pasado miércoles y que ha agravado la crisis política del país.

Pese al día frío y lluvioso, cerca de 3.000 personas se han reunido en el exterior del Centro Cultural de la capital, Túnez, donde yace el cuerpo de Belaid antes del comienzo de los funerales. “Belaid, descansa en paz, continuaremos con la lucha”, cantaban los manifestantes.

Asimismo, los asistentes entonaron lemas contra el líder del partido gubernamental Ennahda, Rachid Ghannouchi, al que calificaron de “asesino y criminal”. “Túnez es libre, fuera el terrorismo”, gritaban.

Cientos de policías antidisturbios se han desplegado en la principal arteria de la capital, la Avenida Habib Burguiba Avenue, uno de los principales escenarios de las protestas antigubernamentales.

Bancos, fábricas y comercios han cerrado en respuesta a la convocatoria de huelga, aunque los autobuses circulan normalmente. La compañía aérea Tunis Air ha suspendido todos los vuelos previstos para este viernes, pero la huelga no ha afectado a los del resto de empresas, según ha informado un portavoz de la autoridad aeroportuaria.

————————————————————————————–

El primer ministro de Túnez anuncia un nuevo gobierno de tecnócratas apolíticos

(AFP)

TÜNEZ — El primer ministro tunecino, el islamista Hamadi Jebali, anunció este miércoles que formará un gobierno de tecnócratas que no pertenezcan a ningún partido.

“Decidí formar un gobierno de (personalidades) nacionales competentes sin filiación política, con un mandato limitado (…) hasta que se realicen elecciones, lo antes posible”, dijo Jebali en un discurso televisado.

El primer ministro tunecino, que seguirá encabezando el gabinete, no aclaró cuándo se designará este gobierno, que necesita la aprobación de la Asamblea Nacional Constituyente. Jebali tampoco brindó los nombres de los futuros ministros.

Desde hacía meses, la coalición de laicos de izquierda y de islamistas de Ennahda no lograba ponerse de acuerdo para designar a los principales ministros. Jebali agregó que la decisión de formar un nuevo gabinete se tomó antes del asesinato “odioso que conmocionó a nuestro pueblo”, refiriéndose a la muerte, este miércoles, del opositor de izquierda Chokri Belaid.

——————————————————————————

El funeral de Belaid congrega a decenas de miles de personas en Túnez

La policía y algunos manifestantes se han enfrentado en la capital y en la ciudad de Gafsa

Túnez está prácticamente paralizado por la huelga general en protesta por el asesinato

Asistentes al funeral portal el ataúd de Chokri Belaid.

Decenas de miles de personas han salido a la calle en todo Túnez para despedir al político opositor Chokri Belaid, asesinado a tiros el pasado miércoles, según informa la agencia Reuters. AFP y Reuters también indican que en la capital y en ciudades como Gafsa se han registrado enfrentamientos entre la policía y los manifestantes.

Los millares de tunecinos reunidos para asistir a los funerales en el barrio de Jebel Jelloud, en los suburbios del sur de la capital, entonan cánticos contra el partido en el Gobierno, el islamista Ennahda, y contra su líder, Rachid Gannuchi. Las la violencia y las protestas contra el Ejecutivo se extendieron este jueves por las calles de todo el país a raíz de la muerte del Belaid, una importante figura en la escena política tunecina desde la caída del dictador Ben Ali en 2011.

Las medidas de seguridad se han reforzado y el Ejército se ha desplegado en distintas ciudades de un país paralizado por la huelga general. Los camiones militares se han repartido por la Avenida Burguiba, el epicentro de los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes a lo largo de la semana. Además de en la capital, se han enviado efectivos militares para reforzar a la policía en las ciudades de Zarzis (en el sur), en Gafsa (centro) y Sidi Buzid, el lugar donde nació la revolución de 2011.

Pasada la una de la tarde, la policía ha utilizado gases lacrimógenos para dispersar a decenas de manifestantes que estaban golpeando varios vehículos situados frente al cementerio de la capital donde Belaid ha sido enterrado, lo que ha provocado algunas escenas de pánico, informa AFP. Los agentes también han cargado con porras contra otro grupo de jóvenes manifestantes en la céntrica avenida Burguiba.

En Gafsa, la policía ha disparado gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes que estaban lanzando piedras y bombas incendiarias, según informa la agencia Reuters citando a varios testigos.

El histórico sindicato Unión General de Trabajadores Tunecinos, junto con otras centrales y partidos opositores habían llamado a secundar la huelga general en protesta por el asesinato de Belaid. En la capital, las calles han amanecido prácticamente vacías y apenas se podían ver unos pocos autobuses. El tranvía funciona con normalidad, pero circula sin apenas pasajeros.

La aerolínea Tunis Air ha suspendido todos sus vuelos este viernes, según un portavoz de la compañía. Reuters también informa, citando fuentes aeroportuarias, de que el aeropuerto de Túnez-Cartago, el principal del país, ha cancelado todas las operaciones.

———————————————————————————

El primer ministro tunecino anuncia la formación de un Gobierno de tecnócratas

El asesinato del político opositor Chokri Belaïd desata las protestas antigubernamentales

Interior informa de la muerte de un policía en la capital por el impacto de varias pedradas

FOTO: EFE

La primera de las primaveras árabes ha sido manchada de sangre en Túnez. Un individuo disparó este miércoles a bocajarro contra el líder de un pequeño partido de izquierdas antes de huir con el cómplice que le esperaba en una moto, según la versión del ministro del Interior, Ali Larayed.

La muerte de Chokri Belaid, un abogado de 49 años que dirigía el Movimiento de los Patriotas Demócratas, ha causado una enorme conmoción en el primer país árabe que derrocó a una dictadura. Y también ha provocado protestas violentas.

Choukri Belaid interviene en un encuentro con otros abogados en la capital tunecina en diciembre de 2010. / FETHI BELAID (AFP)

El asesinato de Belaid “se enmarca la espiral de tensión política que vive Túnez a causa, sobre todo de la oposición laica y el conjunto de los islamistas”, asegura Allani Alaya, profesor de la Universidad de Manuba, un barrio del norte de la capital.

Ennahda, el partido islamista moderado que gobierna en Túnez, se apresuró en condenar el atentado. “Es un crimen, un golpe terrorista, no solo contra Belaid sino contra Túnez”, declaró el primer ministro, Hamadi Jebali, ante los micrófonos de Radio Mosaique.

En un discurso pronunciado anoche, Jebali accedió a una de las principales reivindicaciones de la oposición laica y de sus socios, también laicos, de Gobierno. “Tras el fracaso de las negociaciones entre partidos sobre la remodelación del Ejecutivo he decidido formar un pequeño Gobierno tecnocrático”, anunció el primer ministro, que seguirá, no obstante, ostentando el cargo. Las elecciones legislativas deberán celebrarse “cuanto antes”, puntualizó Jebali.

La condena del atentado por parte de Ennahda no bastó para aplacar los ánimos de la familia de la víctima ni de los sectores laicos de la sociedad civil. La primera en responsabilizar al partido islamista del asesinato del abogado de izquierdas fue su esposa, Basma Khalfaui. “Mi marido fue amenazado varias veces”, pero no consiguió escolta policial, declaró.

Restos de sangre y cristales en el vehículo donde fue tiroteado Chokri Belaid. / AMINE LANDOULSI (AP)

Los hombres de la familia fueron más contundentes. “Mando a la mierda a todo Ennahda y acuso a Rachid Ghanuchi [líder del movimiento islamista] de haber provocado el asesinato de mi hermano”, afirmó Abdelmayid Belaid. “Ghanuchi, eres un perro asqueroso”, repetía a las puertas de la clínica, donde el abogado ingresó cadáver, el padre de la víctima. Ante esa misma clínica, ante el domicilio de Belaid, en el barrio de El Menzah, y ante el Ministerio del Interior, en el centro de la capital, se concentraron los primeros los primeros manifestantes.

Como en tiempos de la revolución, en diciembre de 2010 y enero de 2011, la muchedumbre coreaba el célebre lema: “¡El pueblo quiere la caída del régimen!”. Pero dos años después muchos añadían nuevos gritos: “¡Ennahda, torturadora del pueblo!” y “¡El pueblo quiere una nueva revolución!”.

Como en los viejos tiempos los manifestantes lanzaron piedras y adoquines y los policías respondieron con granadas lacrimógenas. Un agente antidisturbios de 46 años falleció en el centro a causa de las pedradas que recibió en el pecho, según un comunicado del Ministerio del Interior.

En Sidi Buzid, la pequeña ciudad del centro del país cuna de la revolución, la muchedumbre asaltó la sede de Ennahda. En otras capitales provinciales también intentó saquearlas o prenderles fuego.

Cronología de las protestas en Túnez

2011

14 de enero: El entonces presidente de Túnez, Zine Ben Alí, huye de su país hacia Arabia Saudí, tras 23 años en el poder, como consecuencia de la revuelta popular iniciada a mediados de diciembre. Se declara el estado de emergencia. Es el comienzo de la llamada primavera árabe.

25 de febrero: Unos 100.000 manifestantes se reúnen en la ciudad de Túnez para protestar contra la actitud del Gobierno. Se producen enfrentamientos con la policía, y varios cuarteles son incendiados.

23 de octubre: Los islamistas de Ennahda vencen en las primeras elecciones libres de la historia de Túnez, consiguiendo 89 de los 217 escaños de la Asamblea constituyente.

2012

14 de abril: Se producen enfrentamientos entre ciudadanos en paro y policías en la cuenca minera del suroeste del país.

11 y 12 de junio: Grupos salafistas atacan varias ciudades del país (un muerto y centenares de heridos), después de que supuestos islamistas radicales hayan arremetido contra una exposición en las afueras de la ciudad de Túnez, que consideraban una ofensa contra el Islam.

14 de septiembre: Centenares de islamistas radicales atacan la embajada de Estados Unidos en Túnez tras la difusión de una película islamófoba en el país americano. Mueren cuatro asaltantes y decenas de personas resultan heridas.

5 de octubre: La policía dispara balas de goma y gases lacrimógenos para dispersar una manifestación de centenares de tunecinos en Sidi Bouzid, en el centro del país. Varias protestas contra la pobreza, los repetidos cortes de agua y los retrasos en el pago de los sueldos han sido reprimidas de la misma forma en las semanas precedentes.

18 de octubre: El coordinador del partido opositor Nidaa Tounès, Lofti Naguedh, muere en Tataouine (sureste del país) al margen de enfrentamientos entre contrarios y leales a Ennahda.

27 de noviembre a 1 de diciembre: Al menos 300 personas resultan heridas en una protesta de cinco días en Siliana (suroeste del país) en la que los manifestantes exigen que el gobernador sea despedido y que se concedan más medios para el desarrollo económico de esta región.

17 de diciembre: Varias personas apedrean al presidente, Moncef Marzuki, y al presidente del Parlamento, Mustapha Ben Jaafar, en Sidi Bouzid, en las celebraciones del segundo aniversario del principio de la primavera árabe.

2013

13 de enero: El Ejército se despliega en Ben Guerdane, en el sur del país, tras una semana de enfrentamientos entre policías y manifestantes que protestan por sus malas condiciones de vida y el paro galopante.

El pequeño partido que encabezaba Belaid está integrado en una coalición, el Frente Popular, de nueve formaciones laicas que solo tienen tres diputados en la Asamblea Constituyente. Son los más beligerantes con los islamistas y cuentan con una militancia dinámica.

Hoy anunciaron que boicotearían las sesiones de la Asamblea y convocaron une huelga general para hoy, a la que se han sumado algunos sindicatos, así como magistrados y estudiantes.

Los partidos del Frente Popular, pero también otras fuerzas laicas con mayor representación parlamentaria, llevan meses enfrentándose violentamente, los fines de semana, con los islamistas, sobre todo a la Liga de Protección de la Revolución, descrita como la milicia de Ennahda.

Los seguidores de Belaid fueron, por ejemplo, acatados el pasado sábado. Pero la principal “hazaña” de la Liga y de los salafistas que colaboran con ella fue el secuestro, durante unas horas, del septuagenario Neyib Chebi, una figura histórica de la oposición democrática.

“No podrán acabar con nosotros”

“Se han creado milicias para aterrorizar a los cuidadanos y arrastrar al país en una espiral de violencia provocada por la Liga de Protección de la Revolución”. Chokri Belaid, de 49 años, el dirigente izquierdista tunecino asesinado ayer, formuló de nuevo esta denuncia el martes por la tarde en la sede del sindicato de periodistas donde dio una rueda de prensa. Horas después fue acribillado a balazos en la puerta de su domicilio.

A la salida del acto Zohra Abid, redactora jefa de la web informativa Kapitalis, le manifestó el miedo que le inspiraba la marea islamista, pero Belaid apaciguó sus temores. “Le dije: ‘nos van a eliminar a todos’ y él me contestó: ‘verás que no podrán con nosotros”, recuerda.

Zohra Abid rememora, con la voz entrecortada por la emoción, esta última conversación con el que describe como “un viejo y gran amigo, compañero de estudios, de luchas…”.

“Le han matado los correligionarios de aquellos a los que defendió en su día”, asegura la periodista. En tiempos de la dictadura de Ben Ali, el letrado Belaid, gran defensor de los derechos humanos, “fue abogado de salafistas y de miembros de Ennahda”, el partido islamista que gobierna Túnez en coalición desde finales de 2011.

La periodista achaca la responsabilidad del atentado “a Ennahda y a su brazo armado, la Liga”. “No es que le hayan matado ellos directamente, pero sí han creado el caldo de cultivo que incita al odio, a la violencia”, afirma por teléfono desde Túnez.

Zohra Abid no escatima elogios hacia el letrado. “Siempre le preocupaban los marginados, los pobres y luchaba con todas sus fuerzas por la justicia, la libertad y contra la intolerancia que practican los islamistas”, prosigue.

Belaid había sido amenazado por los salafistas y por la Liga y así se lo comunicó al Ministerio del Interior, pero no se le ofreció la escolta que hubiese requerido su protección. Entre sus seguidores hubo, el pasado sábado, 11 heridos víctimas de un ataque de la Liga.

Pese a ser padre de familia —tenía dos hijas pequeñas—, “no se dejó amedrentar y continuó trabajando a su ritmo”, añade Abid.

Belaid nació en un suburbio de Túnez, donde conoció de cerca la clase obrera, y estudió derecho en Bagdad y en París. Miembro del sindicato estudiantil, fue detenido, por primera vez, con 22 años. Más tarde pasó cortas temporadas en la cárcel. Además de islamistas, el abogado también defendió a los mineros huelguistas de Gafsa en 2008.

Cuando estalló la revolución, en diciembre de 2010, Belaid se se echó a la calle para secundarla. En marzo de 2011, dos meses después de la caída del dictador, fue nombrado portavoz del Movimiento de los Patriotas Demócratas y, al mes siguiente, secretario general de este partido. En agosto de 2012, su formación se incorporó al Frente Popular, una coalición de formaciones laicas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: