EE UU y la UE negocian un acuerdo de libre comercio ante la crisis


– EE UU y la UE negocian un acuerdo de libre comercio ante la crisis

– La UE y Estados Unidos comenzarán en junio a negociar su acuerdo de libre comercio

– Un tratado comercial UE-EEUU sería un “motor para el crecimiento”, según Barroso

– Cameron aplaude el apoyo de Obama a un TLC con la Unión Europea

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EE UU y la UE negocian un acuerdo de libre comercio ante la crisis

Washington y Bruselas anuncian la apertura de negociaciones para alcanzar un acuerdo de libre comercio e inversión

Aportaría medio punto al PIB europeo

 /  Bruselas / Washington 13 FEB 2013 
El presidente Barack Obama llega al Capitolio antes de pronunciar su discurso sobre el Estado de la Unión. / CHARLES DAPARAK (EFE)

Washington y Bruselas anunciaron el miércoles el arranque de una negociación destinada a firmar un acuerdo de libre comercio en el plazo de un par de años, algo que han perseguido —sin éxito— desde hace más de medio siglo. A primera vista, un simple tratado comercial; en el fondo, un movimiento esencial en la lucha por el liderazgo económico de las próximas décadas, ante la pujanza imparable del dragón chino. Desesperados por encontrar la piedra filosofal que les devuelva el crecimiento, Estados Unidos y la Unión Europea planean una especie de OTAN económica: una zona de bajos aranceles y regulación coordinada que dé un nuevo empuje a las economías del Atlántico Norte, inmersas desde hace tiempo en una dulce decadencia y con las cicatrices aún abiertas que ha dejado la peor crisis desde los años treinta del siglo pasado.

“Juntos daremos forma a la mayor zona de libre comercio del mundo; daremos vigor a nuestras economías sin gastar un céntimo de los contribuyentes”, explicó el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso. Unas horas antes, el presidente estadounidense, Barack Obama, dio realce a ese anuncio en el discurso sobre el Estado de la Unión con argumentos parecidos: “Un acuerdo transatlántico de comercio e inversión con la UE apoyará la creación de millones de empleos”.

Palabras, claro. Porque, para empezar, las negociaciones serán cualquier cosa menos sencillas: la UE tiene que resolver primero sus diferencias internas, con el polo formado por Alemania y Reino Unido (abiertamente liberal en temas comerciales) enfrentado a una Francia que duda desde siempre de las bondades de la globalización y quiere proteger su agricultura. Una vez resuelto ese lío, solo un impulso político sobresaliente puede permitir salvar las profundas líneas de falla que han existido siempre en las relaciones comerciales transatlánticas, con batallas formidables en los más diversos ámbitos, desde la industria aeronáutica a la agroalimentaria. Un ejemplo paradigmático: en 1989, tras años de intensa presión por parte de las asociaciones de consumidores, una directiva europea cortó la exportación de carne de vacuno tratada con hormonas. EE UU pleiteó sin éxito ante la Organización Mundial de Sanidad Animal, ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) y ante la ONU. Finalmente, la OMC falló hace 15 años a favor de los norteamericanos, en un caso que sigue siendo célebre entre sus detractores por su falta de sensibilidad en temas de seguridad alimentaria. Hasta la fecha, Europa no ha acatado esa sentencia, pese a las amenazas de sanción.

Más allá de esos litigios, un acuerdo tendría consecuencias formidables. Las relaciones económicas transatlánticas son, de lejos, las más importantes del mundo. Las inversiones directas cruzadas superan el billón de euros. El comercio en bienes y servicios asciende a 440.000 millones, por encima del que tienen China y Estados Unidos. Sin embargo, ese inmenso flujo no está cubierto por ningún tipo de tratado: la relación bilateral depende de un laberinto de tarifas arancelarias —el arancel medio está en torno al 3%— y regulaciones nacionales que complican los intercambios comerciales. Según los cálculos de Bruselas, un acuerdo generaría 86.000 millones para la Unión (en torno a medio punto de PIB) y 65.000 millones para EE UU.

El proyecto puede robustecer la alianza entre dos socios indispensables para la estabilidad internacional. En EE UU la iniciativa va a encontrar, probablemente, resistencia entre la oposición republicana y entre algunos sectores que apoyan al Gobierno, como los sindicatos, pero es el reconocimiento, según afirma un comunicado emitido por la Casa Blanca, “de que la relación económica entre EE UU y la Unión Europea es ya la mayor del mundo, representa un tercio del comercio total de bienes y servicios y cerca de la mitad de la producción económica mundial”.

El responsable de Comercio Exterior de la Administración, Ron Kirk, dijo que confía en que el tratado pueda ser firmado antes de finales del próximo año. Numerosas diferencias, incluidas las de carácter político, han dificultado el crecimiento de la economía estadounidense en el mercado europeo en los últimos años. Kirk reconoció esos obstáculos, pero añadió que ahora existe “una oportunidad histórica”, una voluntad política sin precedentes para sortear esas dificultades.

El segundo mandato de Obama empieza con ese ambicioso proyecto, que tiene varias derivadas interesantes y que dejaría ese sistema comercial global como uno de los principales legados del presidente de EE UU. Los norteamericanos llevaban un tiempo mirando mucho más hacia Oriente que hacia el Atlántico: tienen muy avanzadas conversaciones para poner en marcha un Acuerdo Transpacífico en torno a 2016, y ha firmado numerosos acuerdos bilaterales con otras áreas geográficas, como América Latina. La UE se ha movido menos, pero en la misma línea: acaba de firmar un tratado con Corea del sur, tiene casi listo otro con Singapur y Canadá, y prepara, entre otros, un acuerdo con Japón. Pero el pacto EE UU-UE cobra otra dimensión: se trataría de la mayor área comercial del mundo, con un poder casi omnímodo para fijar estándares industriales, técnicos y comerciales, incluso legales —en lo relacionado con la propiedad intelectual, por ejemplo— que le convertirían en un punto de referencia ineludible a nivel global. Así lo destacó Karel de Gucht, comisario de Comercio de la UE: “Si podemos fijar normas que se conviertan en estándares globales, eso sería de la mayor importancia para nuestras industrias”, indicó, en lo que parece un jaque en toda regla a la potente industria exportadora del sureste asiático y, de paso, a la capacidad de influencia de la OMC.

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La UE y Estados Unidos comenzarán en junio a negociar su acuerdo de libre comercio

(EFE)

Bruselas, 13 feb (EFE).- La Unión Europea (UE) y Estados Unidos anunciaron hoy el lanzamiento a partir de junio de sus negociaciones para crear una zona de libre comercio y un acuerdo sobre inversiones, que quieren convertir en el motor del crecimiento y el empleo a ambos lados del Atlántico.

“Un futuro acuerdo entre los dos mayores poderes económicos del mundo será un punto de inflexión y un fuerte estímulo para las dos economías”, afirmó el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, al presentar la iniciativa conjunta con Estados Unidos.

En su comunicación conjunta con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el presidente de EE. UU., Barack Obama, Barroso subrayó que el acuerdo es “ambicioso” y aumentará el crecimiento de la Unión en el 0,5 % anual.

El inicio de las negociaciones será, previsiblemente, a finales de junio, antes de que termine la presidencia irlandesa de turno de la UE, avanzó Barroso, mientras que el comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, precisó que “lo ideal sería que estén terminadas en dos años”, durante una conferencia de prensa.

La UE y EE. UU., que llevan años preparando el lanzamiento oficial de estas discusiones, tienen ya la que se considera la relación económica más integrada del mundo, con un comercio de bienes y servicios cercano al billón de dólares y con inversiones que superan los 2 billones de dólares.

EE. UU. tiene, por ejemplo, unas inversiones en Europa que triplican las que tiene en toda Asia, mientras que las de los Veintisiete en el país americano son ocho veces superiores a las depositadas en China e India juntas, según fuentes comunitarias.

El superávit comercial de la UE con Estados Unidos aumentó entre enero y agosto de 2012 hasta 56.100 millones de euros frente a los 46.100 millones del mismo periodo de 2011, según Eurostat, la oficina estadística comunitaria.

La alianza entre ambos lados del Atlántico, cuyas economías combinadas representan casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y un tercio de los intercambios comerciales, es de un enorme potencial, lejos aún de su total desarrollo, y que dará frutos en términos de crecimiento y creación de puestos de trabajo.

Las negociaciones entre ambos socios incluirán las áreas de acceso a los mercados, aspectos reguladores y barreras no arancelarias, así como reglas y principios y los nuevos modos de cooperación para abordar los desafíos y oportunidades de los principales aspectos comerciales globales.

Quedarán, sin embargo, fuera de ellas algunos espinosos asuntos que son motivo de enfrentamiento permanente entre Bruselas o Washington como el sector aeronáutico y sus respectivos gigantes Airbus y Boeing.

“No está en el orden del día” el sector aeronáutico, se limitó a decir De Gucht.

Barroso, por su parte, adelantó que las discusiones “no serán fáciles” y que “para que sean exitosas necesitamos, sobre todo, voluntad política”, que concretó en el objetivo de hacer que regulaciones y reglas de ambos socios estratégicos sean compatibles y recortar tarifas “en donde tenga sentido y sea posible”.

Para cumplir con el objetivo de comenzar a negociar antes de que concluya el primer semestre del año, la CE presentará antes de que acabe marzo un documento a los Veintisiete para su aprobación y dar la luz verde al inicio de unas discusiones consideradas “urgentes”.

“Nuestro principal objetivo es abordar las barreras detrás de las tarifas aduaneras, como las relativas a las regulaciones técnicas, los estándares y certificaciones, que cuestan tiempo y dinero”, apuntó De Gucht, que también señaló que en ese aspecto se pueden hacer “ahorros reales” y dar mejor valor a los consumidores.

En cuanto a la agricultura, otro de los asuntos fuente de divergencias por las posturas defensivas que ambas partes tienen al respecto, quedarán fuera del acuerdo lo relativo a los productos clonados o genéticamente modificados.

Barroso aseguró que se puede lograr un acuerdo “equilibrado” en ese sector y que la Unión defenderá la protección de productos considerados sensibles, al tiempo que el comisario europeo de Agricultura, Dacian Ciolós, destacó que será “esencial” un buen resultado de la negociación en lo referente a las indicaciones geográficas con las que la UE marca ciertos productos.

Agregó que esa futura zona de libre cambio con EE. UU. será un acicate para las estancadas negociaciones para la liberalización del comercio mundial de la Ronda de Doha y que se llevan en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

“Somos defensores del multilateralismo, pero si no se avanza en lo multilateral habrá que hacerlo en lo bilateral”, afirmó Barroso, que apuntó que un acuerdo entre los dos mayores bloques comerciales en el mundo, tendrá un impacto sobre las reglas generales.

Barroso, en una lectura interna y mirando hacia el Reino Unido que quiere fomentar el libre cambio y el referéndum que su primer ministro, David Cameron, ha planteado para después de 2015, señaló que el acuerdo “es muy importante para Europa. Todo el mundo gana con este acuerdo”.

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Un tratado comercial UE-EEUU sería un “motor para el crecimiento”, según Barroso

(AFP)

BRUSELAS — Un tratado de libre comercio entre EEUU y la Unión Europea (UE) sería un “gran motor para el crecimiento y el empleo”, consideró este miércoles el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, al iniciarse negociaciones con ese fin.

“El acuerdo entre las dos economías más importantes del mundo será un verdadero motor para nuestras economías en ambos lados del Atlántico”, afirmó Barroso en una rueda de prensa. “Para que esas negociaciones tengan éxito, necesitamos sobre todo voluntad política (…) y rebajar los aranceles cuando esto tenga sentido y sea posible”, añadió.

El presidente Barack Obama declaró el martes que EEUU y Europa iniciarán conversaciones con vistas a un tratado que crearía la mayor zona de libre comercio del mundo. “Esta noche estoy anunciando que vamos a poner en marcha las conversaciones sobre una amplia zona transatlántica de comercio e inversiones con la Unión Europea, porque un comercio libre y justo a través del Atlántico estimulará (la creación) de millones de empleos bien remunerados para estadounidenses”, dijo Obama en su discurso sobre el estado de la Unión.

La medida responde a las demandas europeas para alcanzar un gran pacto comercial que estimule el crecimiento en ambos lados del Atlántico, que abarca una región en la que el comercio bilateral alcanzó los 646.000 millones de dólares el año pasado. Sin embargo, el proceso debe ser lanzado formalmente a nivel político para que las discusiones puedan ir al fondo de todas las cuestiones.

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13-02-2013 EFE
 

El primer ministro británico, David Cameron, aplaudió hoy la decisión del presidente de EEUU, Barack Obama, de iniciar este año negociaciones para crear una zona de libre comercio con la Unión Europea (UE).

“Ese acuerdo creará puestos de trabajo en ambos lados del Atlántico y hará más prósperos a nuestros países”, dijo Cameron en un comunicado divulgado por su residencia de Downing Street.

En su discurso del Estado de la Unión ante el Congreso, Obama anunció este lunes la reactivación de las negociaciones con la UE para firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC), una vieja aspiración europea que ha ido dilatándose en el tiempo.

“Anuncio que iniciaremos conversaciones para una Alianza Transatlántica de Comercio e Inversión amplia con la Unión Europea, porque el comercio que sea libre y justo a través del Atlántico sustenta millones de empleos estadounidenses bien remunerados”, dijo ayer el presidente estadounidense.

Según Cameron, trató este tema ayer mismo por teléfono con Obama y ambos “estamos comprometidos a iniciar este año las negociaciones”, algo que implicará “mucho esfuerzo y decisiones firmes en ambas partes” con el fin de acabar con las barreras comerciales y lograr un buen acuerdo.

El Reino Unido preside este año el Grupo de los Ocho (G8, países ricos) y Cameron se comprometió a impulsar el acuerdo comercial entre la UE y EEUU desde ese foro.

“Estoy decidido a utilizar mi presidencia del G8 para ayudar a conseguir ese objetivo y ayudar a los empresarios europeos y estadounidenses que triunfen en la lucha global”, indicó el “premier” conservador.

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