El Papa deja nombrado al presidente del Banco Vaticano


– El Papa se va pero deja nombrado al presidente del Banco Vaticano

– La última batalla de Benedicto XVI

– Un intruso en el palacio Apostólico

– El alemán Ernerst von Freyber, nuevo presidente del banco del Vaticano

– En el Vaticano hay divergencias, pero no complots, dice Lombardi

– ¿Un fabricante de barcos de guerra al frente del Banco Vaticano?

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El Papa se va pero deja nombrado al presidente del Banco Vaticano

Por Kelly Velásquez (AFP)

CIUDAD DEL VATICANO — El papa Benedicto XVI, que renunciará el próximo 28 de febrero, aprobó este viernes la designación del alemán Ernst von Freyber como nuevo presidente del Banco Vaticano, el controvertido Instituto de Obras de Religión (IOR), en su último nombramiento para un puesto clave a menos de dos semanas del fin de su pontificado.

“El Papa manifestó su pleno consentimiento” a la designación de Von Freyber, precisó este viernes el portavoz del Papa, el jesuita Federico Lombardi.

La comisión cardenalicia que supervisa las actividades del IOR seleccionó a la persona que administrará las finanzas de la Santa Sede.

Los purpurados entrevistaron a “más de 40” ejecutivos “con un alto perfil profesional y moral”, con la ayuda de una agencia internacional independiente.

El nuevo presidente del Banco Vaticano, es un abogado nacido en 1958, miembro de la Orden de Malta, que sucederá al italiano Ettore Gotti Tedeschi, despedido en mayo de 2012 sin aclararse el motivo.

En los últimos meses, el Banco Vaticano ha estado en el centro de las tensiones dentro de la Santa Sede, que desembocaron en el llamado ‘Vatileaks’, la filtración de cartas y documentos internos del Papa a la prensa.

Según la prensa italiana, el nombramiento de Von Freyber, licenciado en derecho en las universidades de Berlín y Múnich, no agrada a toda la jerarquía de la Iglesia.

“El Papa no lo conoce personalmente y no intervino en la elección”, aseguró el portavoz del Papa para zanjar la polémica.

“En toda Institución hay opiniones diferentes (…) pero eso no quiere decir que se trate de conspiraciones”, dijo Lombardi, minimizando lo que la prensa ha calificado “de batalla interna” dentro del Vaticano.

En una nota divulgada sucesivamente por la oficina de prensa de la Santa Sede, el portavoz del Papa precisó que Von Freyberg trabajará de forma “exclusiva” para el IOR, aunque mantendrá la presidencia del grupo Blohm+Voss, cuya mayor actividad es “la reparación de embarcaciones para cruceros”. La firma alemana forma parte del consorcio que construye cuatro “fragatas para la marina alemana”, recalca el comunicado, respondiendo indirectamente a las polémicas suscitadas por su actividad como productor de naves de guerra.

En 2010, la justicia italiana abrió una investigación judicial contra dos directivos del Banco del Vaticano por violar las leyes italianas sobre el blanqueo de dinero.

Para algunos observadores, el nombramiento llega en un momento delicado, con los católicos todavía sorprendidos por la decisión histórica de Benedicto XVI de marcharse del trono de Pedro.

El IOR tiene un patrimonio estimado de 5.000 millones de euros, distribuidos en 34.000 cuentas corrientes. Sólo pueden acceder al banco los miembros del clero, de las órdenes religiosas, los diplomáticos y los asistentes del pontífice.

Entre sus clientes figuran 1.660 obispos, 2.700 congregaciones, 2.000 diplomáticos y 1.610 monjas.

En julio pasado, la comisión europea encargada de supervisar el respeto de las normas de lucha contra el blanqueo dijo que el IOR “ha cumplido muchos pasos positivos en poco tiempo” pero que “aún hay mucho trabajo”.

La Iglesia Católica vivirá en las próximas dos semanas un periodo de transición antes del cónclave que designará al nuevo Papa, un proceso que la Curia Romana afronta con normalidad a pesar de la evidente desorientación que reina incluso dentro del Vaticano tras la renuncia histórica de Benedicto XVI.

Este viernes, el Papa recibió en el Vaticano al presidente de Rumanía, Traian Basescu, y el sábado se despedirá simbólicamente de América Latina al recibir al presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, el último mandatario de esa región que se entrevista con el pontífice alemán antes de su renuncia.

Benedicto XVI recibirá también el sábado al primer ministro italiano, Mario Monti, y al presidente de la república italiana, Giorgio Napolitano.

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EL FIN DE UN PAPADO

La última batalla de Benedicto XVI

El nombramiento del nuevo banquero de Dios supone la última batalla por el control del dinero entre Ratzinger y el cardenal Bertone

Benedicto XVI recibe al primer ministro italiano, Mario Monti, en la audiencia privada que mantuvieron el sábado en El Vaticano. / OSSERVATORE ROMANO / HANDOUT (EFE)

Debajo de su llamativo uniforme con bandas azules y amarillas, el centenar de guardias suizos que protege al Papa —ninguno menor de 19 años ni mayor de 30— esconde una pistola semiautomática Sig-Sauer de doble acción y un adiestramiento muy severo en artes marciales. Debajo de su piadoso nombre, Instituto para las Obras de Religión, el banco del Vaticano esconde un tormentoso pasado de crímenes y conexiones con la Mafia y un presente no mucho más limpio de blanqueo de capitales. Debajo, en fin, de las bellas palabras que el secretario de Estado, monseñor Tarcisio Bertone, dirigió a Benedicto XVIdurante la celebración del Miércoles de Ceniza se esconde una vieja guerra de poder llevada hasta el límite mismo de la renuncia. El nombramiento in extremis del barón Ernst Von Freyberg, caballero de la poderosa Orden de Malta y constructor de buques de guerra, como nuevo presidente del banco del Vaticano supone sin lugar a dudas el capítulo final de esa guerra. En el sagrado reino de los símbolos y la diplomacia, resulta revelador que la última decisión de Ratzinger como Papa haya sido quitarle la llave del dinero a su fraternal enemigo Bertone.

Se trata de un auténtico ajuste de cuentas. Hace nueve meses —el 24 de mayo de 2011— fue el cardenal Bertone, de 78 años, quien se la jugó al Papa con la destitución del anterior presidente del IOR, el banquero Ettore Gotti Tedeschi. La caza de Gotti Tedeschi, amigo personal de Ratzinger, por parte de Bertone incluyó algunos episodios que reflejan muy bien la crueldad de las guerras vaticanas. El banquero, de 67 años, padre de cinco hijos, representante del Grupo Santander en Italia y miembro del Opus Dei, había llegado a la cumbre del IOR en septiembre de 2009 con el encargo de situar al banco en disposición de cumplir la normativa europea sobre blanqueo de capitales. Gotti Tedeschi se lo tomó tan en serio que empezó a colaborar con las autoridades italianas ante la sospecha de que el IOR seguía siendo una inmensa lavadora de dinero negro.

Fue su primer error. El segundo fue oponerse a los deseos de Bertone de utilizar el dinero vaticano para salvar de la quiebra el Hospital San Raffaele de Milán, fundado por el cura y médico Luigi Verzè, gran amigo de Silvio Berlusconi y de su turbia maquinaria de poder —el Vaticano apoya ahora a Mario Monti, pero durante el berlusconismo vivió años muy prósperos y felices—. El caso es que Gotti Tedeschi jugó con fuego y se quemó. La pira la preparó personalmente un misterioso personaje llamado Marco Simeon, de 33 años, dueño de una fulgurante carrera gracias a la protección, no menos misteriosa, del cardenal Tarcisio Bertone. Simeon ya aparece relacionado con negocios turbios en el informe —posteriormente filtrado entre los papales del escándaloVatileaks— que hace llegar monseñor Carlo María Viganò a Joseph Ratzinger advirtiéndole de la corrupción creciente que golpea al Vaticano. En aquella misiva, Viganò le pedía al Papa que lo mantuviese al frente del Governatorato —el departamento que se encarga de licitaciones y abastecimientos— para frenar las prácticas ilegales, pero Bertone decidió mandarlo a Estados Unidos y Ratzinger, que dicen que lloró con aquella decisión, no fue capaz de contradecir a su secretario de Estado. Ante la posibilidad de que Gotti Tedeschi abriera a los investigadores la caja fuerte del IOR —verdadero sanctasantórum de los secretos de Italia y el Vaticano—, Marco Simeon, que ya lucía como director de la RAI Vaticano, pidió a un psicólogo que redactara un informe sobre “el comportamiento extraño” del presidente del banco. El psicólogo ni siquiera habló con Gotti Tedeschi, solo lo observó de lejos en la Navidad de 2011, pero eso fue suficiente para hacer correr entre la Curia el bulo de que el banquero había perdido el oremus y que podía meter a la Iglesia –y a Italia— en un lío si decidía revelar los nombres que se esconden tras las cuentas cifradas del banco del Vaticano.

La operación de acoso y derribo contra el anterior presidente del IOR se saldó con su despido fulminante el pasado 24 mayo, al socaire de la detención de Paolo Gabriele, el mayordomo del Papa, acusado de difundir los documentos secretos. Según la prensa italiana, Gotti Tedeschi culparía de su desgracia a una conspiración de la logia masónica Propaganda 4 o P4, de la que formaría parte Marco Simeon. Al ser preguntado por el asunto, el protegido del cardenal Bertone se limitó a decir: “No formo parte de la P4, pero la masonería es un elemento fundamental del poder en Italia”. También es dueño de una frase que resume muy bien el tablao sobre el que baila la historia en esta parte del Tíber: “ El secreto es poder y el Vaticano enseña que quien sabe no habla, y quien habla no sabe. Yo nunca digo demasiado”.

No deja de ser significativo que la operación del Papa por situar al frente del banco al barón Von Freyberg haya coincidido con la caída en desgracia del joven protegido de Bertone, descabalgado de la dirección de RAI Vaticano. Lo más llamativo de la venganza de Joseph Ratzinger —los fieles se harán cruces con la expresión, pero cómo llamarla si no— es que ha sido ejecutada en el tiempo de descuento y a la vista de todos. No es extraño que las palabras vayan por un lado y los hechos por otro, pero la operación por retomar el control del dinero de la Iglesia demasiado evidente. Aunque se haya presentado bajo un disfraz perfecto —o casi perfecto— de transparencia. Para sustituir a Gotti Tedeschi, el Vaticano contrató los servicios de una conocida agencia de cazatalentos, Spencer & Stuart, de Frankfurt. La primera selección fue de 40 candidatos, luego quedaron seis y finalmente, tres. Sobre estos tres pugnaron durante los últimos días las distintas familias vaticanas, e incluso durante la semana se dijo que el financiero belga Bernard De Corte —al parecer el candidato de Bertone— había sido el elegido. El viernes finalmente salió a la luz que no, que fue el agraciado había sido el barón Von Freyber.

Siempre habrá maliciosos que piensen que el hecho de que el barón sea alemán, como Benedicto XVI, o caballero de la poderosa Orden de Malta, fundada en 1048 y cuya sede está en Roma, haya podido jugar de forma determinante, por encima incluso de su reconocida solvencia profesional —es abogado y dirige unos astilleros que entre sus quehaceres fabrican fragatas de guerra para Alemania—, de su manejo de cuatro idiomas o de su dedicación a las obras de caridad. También habrá quien crea que el Papa, después de haber contemplado durante casi ocho años la impúdica conexión del Vaticano con los peores exponentes de la política italiana, haya querido evitar a toda costa que sea un hombre a las órdenes del cardenal Bertone el que maneje oscuramente los dineros de la Iglesia. Siempre habrá quien sospeche que Joseph Ratzinger, en su retirada, podría haber tenido un gesto más espiritual que empeñar su último aliento como Papa en recuperar las llaves del dinero.

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TARCISIO BERTONE

Un intruso en el palacio Apostólico

El hombre al que el Papa dio las riendas vaticanas se ha quemado en batallas

 ROMA (ENVIADA ESPECIAL) 16 FEB 2013 
El País.com (España)
SCIAMARELLA

Los últimos días han sido agitados para Tarcisio Bertone, 78 años, hombre fuerte del Gobierno vaticano, y uno de los poquísimos a los que el Papa comunicó con antelación su intención de retirarse. Bertone sabe que se va con Benedicto XVI y ha querido resolver a toda prisa un montón de asuntos pendientes. El futuro es incierto para el cardenal. Aunque no faltan los que le consideran lo bastante ambicioso como para aspirar a suceder a Joseph Ratzinger, sus posibilidades están lastradas por la oposición que suscita.

El religioso salesiano jovial, extravertido, tifoso del Juventus, que tocó el cielo con las manos al llegar a la cúpula del poder vaticano hace poco más de seis años, es hoy un hombre a la defensiva. Un cardenal atrincherado detrás de una guardia pretoriana de incondicionales de su nativo Piamonte, o de Génova, donde fue arzobispo metropolitano. Fieles colaboradores a los que ha ido colocando en puestos clave del Gobierno vaticano, con la aquiescencia del Papa. Tres de ellos dirigen desde hace poco centros de poder económico, como el departamento de Gobernación del Vaticano, la Prefectura de Asuntos Económicos, y la administración del patrimonio de la Sede Apostólica. Nombramientos importantes que han ido acompañados con la birreta cardenalicia, en el consistorio de febrero de 2012.

Bertone, un hombre de facciones duras y aspecto saludable, ha disfrutado de su posición, multiplicando los contactos con la cúpula del Gobierno italiano. Sus enemigos dicen que ha querido acaparar demasiado poder. Que ha pugnado por llevar la batuta en la Conferencia Episcopal Italiana. Que le obsesiona controlar los flujos de dinero. Por eso se ha involucrado en una batalla áspera por el control de la banca vaticana. El secretario de Estado no quería que la comisión de supervisión del Instituto para las Obras de Religión (IOR), nombre del banco, se le escapara de las manos. Y estaba decidido a utilizar el dinero de la caja fuerte vaticana en la compra de un importante centro hospitalario de Milán, cargado de deudas. Ni el Papa, ni el anterior presidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi, estaban de acuerdo. Las tensiones no tardaron en surgir, y acabaron con la vergonzosa defenestración de Gotti Tedeschi, hace nueve meses. El banquero, miembro del Opus Dei, y muy próximo al Papa, abandonó la presidencia entre acusaciones de supuestas irregularidades que se demostraron falsas.

El cargo ha estado vacante hasta el pasado viernes cuando el Gobierno vaticano saliente, con Bertone a la cabeza, ha nombrado, previa aprobación del Papa, nuevo presidente del IOR. El elegido es el alemán Ernst von Freyberg, ligado a una empresa naviera que fabrica también barcos de guerra. Trabajo hecho para el próximo pontífice, que quizás no agradezca.

Las críticas a Bertone han sido una constante desde que llegó a la secretaría de Estado, en septiembre de 2006. Recibió la acogida que se reserva a los intrusos. “Es que es un outsider, un hombre que viene de las órdenes religiosas, que no pertenece a la élite curial, la diplomacia vaticana, que es la que tradicionalmente ha ocupado este puesto”, señala una fuente ligada externamente al Vaticano. Pero el juicio lo refrendan varias personas más consultadas por este periódico.

Bertone no habla inglés, una deficiencia que los diplomáticos hicieron notar enseguida al Papa. “Tenemos excelentes traductores”, contestó Benedicto XVI, que le puso al timón de la nave vaticana, y le ha mantenido en el cargo contra viento y marea. Ratzinger hubiera podido apartarle discretamente, sin causar demasiado revuelo, cuando Bertone cumplió los 75 años, la edad de jubilación, en 2009. No se le pasó por la cabeza. En plena tormenta de Vatileaks, cuando los medios italianos aireaban los trapos sucios de la curia, dejando en evidencia la incapacidad del secretario de Estado para cumplir la misión encomendada, el Papa le envío una carta de apoyo. Pública.

Las querellas vaticanas se dirimen en voz baja. Las enemistades se tejen con pequeños gestos. Pero los signos de rechazo a Bertone han sido ostentosos. El flamante secretario de Estado tuvo que esperar meses antes de ocupar el apartamento que le correspondía, por su nuevo puesto. Su antecesor, Angelo Sodano, no tenía prisa en hacer la mudanza. “El pobre Bertone tuvo que instalarse en la Casa Santa Marta [donde se alojan los cardenales que participan en el cónclave]”, comenta un testigo de la peripecia. Sodano, de la edad del Papa, era un peso pesado de la curia, y cerraba con ese traslado 15 años al frente del Gobierno vaticano.

El recién llegado no tenía la formación ni el pedigrí exigidos para el cargo. No era solo un problema de idiomas. En el viaje del Papa a Brasil, en mayo de 2007, Bertone maravilló a la concurrencia oficial describiendo con todo lujo de detalles el brillante juego de Kaká. Uno de sus ídolos futbolísticos.

Nacido en un pueblecito del Piamonte (en la frontera con Francia), el 2 de diciembre de 1934, el quinto de ocho hermanos, la biografía de Tarcisio Bertone es la de un religioso inquieto, especializado en Derecho Canónico, profesor de teología moral en la universidad Pontificia Salesiana, aficionado al deporte, preocupado por la formación de los jóvenes. Pero el destino le puso en el camino de Joseph Ratzinger. Juntos trabajaron siete años, en los noventa, en la Congregación para la Doctrina de la Fe que presidía el cardenal alemán. No eran dos desconocidos. Bertone había intervenido también, una década antes, en una negociación con el cismático arzobispo francés Marcel Lefebvre, que dirigió Ratzinger.

Entre los dos hombres había simpatía, entendimiento. Sus temperamentos opuestos, se complementaban. Bertone es abierto y comunicativo, capaz de iniciar una conversación con extraños en un autobús. Ratzinger, siete años mayor, es todo lo contrario. Tímido, reservado, de carácter firme pero incapaz de imponerse. Cuando el cardenal alemán, contra todo pronóstico, se vio elegido sucesor de Juan Pablo II, tuvo que echar mano de una de las pocas personas de la curia en la que confiaba.

La soledad del Papa en el Vaticano —que ha contribuido históricamente a alimentar el nepotismo en la Iglesia— es abrumadora. Intrigas y traiciones están a la orden del día en una organización propensa a favoritismos, donde las razones de ascensos, ceses y traslados no están nunca claras. Todo el que tiene una posición relevante, un puesto que cuidar, tiene detrás una red de apoyo, un grupo afín. Lo que los italianos llaman una cordata. Benedicto XVI nunca la ha tenido. Es como si la curia y el Papa hubieran hablado siempre idiomas distintos. Como si les hubiera separado una distancia insalvable. El Papa necesitaba un traductor para hacerse entender, un puente, para salvar ese abismo, alguien en quien confiar. Tarcisio Bertone fue el escogido. Es imposible saber si a última hora, Ratzinger se ha arrepentido de su elección.

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El alemán Ernerst von Freyber, nuevo presidente del banco del Vaticano

(EFE)

Ciudad del Vaticano, 15 feb (EFE).- El abogado alemán Ernest von Freyberg, de 55 años, ha sido nombrado presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, informó el portavoz vaticano, Federico Lombardi.

Von Freyberg sustituye al italiano Ettore Gotti Tedeschi, que fue destituido el 24 de mayo del pasado año por el Consejo de Supervisión de esa entidad.

Von Freyberg ha sido nombrado por la Comisión Cardenalicia que vigila el funcionamiento del IOR, tras estudiar los perfiles de cuarenta candidatos de todo el mundo, y el papa Benedicto XVI ha dado su consentimiento, precisó Lombardi.

La Comisión Cardenalicia mantiene en sus puestos a los cuatro miembros del Consejo de Supervisión del IOR, el alemán Ronald Hermann Schmitz, que hasta ahora ejercía de presidente en funciones; el español Manuel Soto Serrano, el estadounidense Carl Albert Anderson y el italiano Antonio María Marocco.

Con este nombramiento, el Vaticano pretende poner fin a las críticas que se han hecho al que muchos llaman el “banco de Dios”, al que acusan de falta de transparencia y que se ha visto salpicado por numerosos escándalos financieros internacionales.

Von Freyberg, católico practicante, pertenece a la Orden de Malta y participa en las peregrinaciones de enfermos a Lourdes (Francia).

Es también presidente de la naviera alemana Blohm+Voss, lo que llevó hoy a algunos periodistas a preguntar a Lombardi como se había elegido presidente del IOR al de una empresa que construye barcos de guerra, y si no iba contra los principios de la Iglesia.

Lombardi, molesto, respondió que acusarle de “armamentista no es honesto ni correcto”, a la vez que resaltó sus valores morales y que trabajará exclusivamente para el IOR.

“Es presidente de una naviera que construye barcos en todo el mundo, después lo que introduzcan en los mismos no depende de él”, afirmó Lombardi, que luego precisó que la naviera se dedica fundamentalmente a la transformación y a la reparación de cruceros y la construcción de yates.

También reconoció que el grupo Blohm+Voss participa en un consorcio que construye cuatro fragatas para la marina alemana.

El 24 de mayo del pasado año, un día antes de que estallara totalmente el escándalo “Vatileaks”, de la filtración de documentos privados del papa y fuera detenido su mayordomo, Paolo Gabriele, el Consejo Supervisor del IOR destituyó de manera fulminante y mediante un duro comunicado a su presidente, el economista italiano Ettore Gotti Tedeschi, de 67 años, presidente del Santander Consumer Bank, filial italiana del Banco Santander.

Gotti Tedeschi había sido nombrado titular del Banco del Vaticano el 23 de septiembre de 2009.

Fue destituido “por no haber desarrollado funciones de primera importancia para su cargo” y por la formar de gobernar, que “preocupaba” al Vaticano, según se informó ese día en un comunicado.

Gotti Tedeschi está siendo investigado por la Fiscalía de Roma, desde septiembre de hace dos años por supuesta violación de las normas sobre la prevención del blanqueo de dinero.

El IOR, con sede en la Ciudad del Vaticano, fue fundado por Pío XII en 1942 y tiene personalidad jurídica propia. En la entidad trabajan 112 personas y dispone de 12 ventanillas. Su única sede está en el Vaticano.

Lo gobierna la Comisión de Cardenales, que preside el cardenal secretario, actualmente Tarcisio Bertone. A esa comisión responde el Consejo Supervisor, formado por cinco personalidades, el presidente -a partir de ahora- Freyberg, y los consejeros Schmitz, Soto Serrano, Anderson y Marocco.

El IOR se vio salpicado a principios de la década de los ochenta por el escándalo de la quiebra del Banco Ambrosiano de Roberto Calvi, encontrado ahorcado bajo un puente de Londres en 1982.

La bancarrota originó la quiebra de una treintena de empresas, y aunque el Vaticano siempre rechazó cualquier responsabilidad, sí admitió su “implicación moral” y pagó 241 millones de dólares de la época a los acreedores de la entidad.

El IOR fue reformado en 1989 por Juan Pablo II, y el 30 de diciembre de 2010 Benedicto XVI aprobó una ley para luchar contra el blanqueo de dinero en la instituciones financieras del Vaticano, con el objetivo de entrar en la llamada “lista blanca” de Estados que respetan las normas para la lucha contra el lavado de dinero.

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En el Vaticano hay divergencias, pero no complots, dice Lombardi

(EFE)

Ciudad del Vaticano, 15 feb (EFE).- Benedicto XVI, que dejará de ser papa el 28 de febrero, prosiguió hoy con la agenda prevista y recibió en audiencia al presidente de Rumanía y a un grupo de obispos italianos, en una jornada en la que el portavoz, Federico Lombardi, negó que haya complots en el Vaticano.

“En todas las instituciones hay diferencias de opiniones, que bien conducidas pueden llevar a dar pasos hacia adelante. Si todos piensan la misma cosa no se avanza. Las diferencias de opiniones forman parte de la vida, pero eso no quiere decir que haya batallas o complots”, afirmó Lombardi en un encuentro con la prensa.

El portavoz salía así al paso de las informaciones en algunos medios de comunicación respecto a supuestas intrigas entre clanes vaticanos.

Lombardi agregó que en estos días, tras la renuncia del papa, las informaciones que aparecen en muchos medios de comunicación sobre “luchas de poder” en el Vaticano “van más allá de la realidad”.

Un semanario italiano publicó ayer que Benedicto XVI decidió renunciar tras conocer un informe sobre el escándalo “Vatileaks”, de la fuga de documentos oficiales del Vaticano, que desvelaba una “fuerte resistencia” en la Curia romana a las medidas de transparencia pedidas por él. Lombardi no dio importancia a lo publicado.

Benedicto XVI, mientras tanto prosiguió hoy con su agenda, prevista antes de anunciar la renuncia, y recibió al presidente de Rumanía, Traian Basescu, con quien habló durante veinte minutos a solas de la colaboración entre la Iglesia Católica y el Estado rumano en el ámbito educativo y en la defensa de los valores europeos.

El Obispo de Roma y Basescu también analizaron la situación de los católicos (minoría en un país de mayoría ortodoxa) en Rumanía y la contribución de la Iglesia Católica a la integración de la comunidad rumana en el exterior.

Basescu, que llegó al Vaticano acompañado de su esposa y una delegación compuesta por doce personas, regaló al papa un libro de grandes dimensiones, hecho a mano, sobre la Historia de las Iglesias Cristianas en Rumanía, país de mayoría ortodoxa.

Tras ojearlo con atención, Benedicto XVI le entregó su regalo -la tradicional medalla del Pontificado- y le dijo, sonriendo, “mi regalo es más modesto que el suyo”, tras lo cual todos sonrieron.

Benedicto XVI presentaba buen aspecto y dio las gracias al presidente cuando éste, antes de marcharse le dijo “Santidad, rezo por usted”.

El Obispo de Roma tiene previsto recibir también mañana en audiencia al presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.

En esta jornada, el papa recibió también a los miembros de la asociación “Pro Petri Sede”, de Bélgica, Luxemburgo y Holanda, que da ayuda económica para las necesidades de la Santa Sede, y a los obispos de la región italiana de Liguria, para la tradicional visita “ad limina apostolorum”, que están obligados a realizar al papa cada cinco años todos los prelados del mundo.

Los prelados estaba encabezados por el cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de Génova y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.

El Vaticano también anunció hoy el nombramiento del alemán Ernest von Freyberg, de 55 años, como nuevo presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, en sustitución del italiano Ettore Gotti Tedeschi, de 67 años, que fue destituido fulminantemente el 24 de mayo del pasado año.

Con su nombramiento, el Vaticano pretende poner fin a las críticas a la entidad, conocida también como “el banco de Dios”, a la que acusan de falta de transparencia.

Gotti Tedeschi, presidente del Santander Consumer Bank, filial italiana del Banco Santander, está siendo investigado por la Fiscalía de Roma por supuesta violación de las normas sobre la prevención del blanqueo de dinero.

En la década de los años 80 el IOR se vio salpicado por el escándalo de la quiebra del Banco Ambrosiano de Roberto Calvi, encontrado ahorcado bajo un puente de Londres en 1982.

El 30 de diciembre de 2010 Benedicto XVI aprobó una ley para luchar contra el blanqueo de dinero en la instituciones financieras del Vaticano, con el objetivo de entrar en la llamada “lista blanca” de Estados que respetan las normas para la lucha contra el lavado de dinero.

Juan Lara

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Polémica elección

¿Un fabricante de barcos de guerra al frente del Banco Vaticano?

Un grupo de sacerdotes en la Plaza de San Pedro. | AfpUn grupo de sacerdotes en la Plaza de San Pedro. | Afp

Irene Hdez. Velasco (corresponsal) | Roma

Actualizado viernes 15/02/2013 

Los casi ocho años de pontificado de Benedicto XVI se han visto salpicados de numerosos escándalos. Y cuando faltan exactamente 13 días para que se haga efectiva su dimisión como Papa ha surgido una nueva polémica. Esta vez a propósito del nombramiento del nuevo presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el todopoderoso Banco Vaticano.

La Santa Sede ha anunciado que el abogado alemán de 58 añosErnst Freiherr von Freyberg será a partir de ahora el que tomará las riendas de esa institución, que permanece descabezada desde hace ocho meses, cuando Ettore Gotti Tedeschi se vio forzado a dimitir en medio de las luchas de poder que desde hace tiempo sacuden a esa institución.

El problema es que von Freyberg compaginará su cargo como responsable del IOR con el de presidente de la compañía naviera alemana Blohm-Voss. Una compañía que se dedica sobre todo a la transformación y reparación de naves de crucero, pero que al parecer también construye barcos de guerra. Al menos, eso se lee en la página web del propio grupo Blohm-Voss.

‘Paz en la Tierra’

Con mayor o menor energía, el Vaticano siempre ha defendido la paz y siempre ha condenado los conflictos bélicos. Hasta hay una encíclica, firmada por el papa Juan XXIII, con el elocuente título ‘Pacem in terris’. Por eso, el nombramiento como presidente del banco vaticano de una persona que también estaría al frente de una compañía que fabrica naves de guerra está desatando polémica. “No es uno que promueve la guerra. Una cosa es construir naves en uno de los más importantes astilleros como es el de Hamburgo y otra afirmar que eso es incoherente con ‘Pacem in terris'”, señalaba Federico Lombardi, el portavoz de Vaticano, al ser preguntado por el asunto.

“No sé si hacen barcos de guerra, de lo que estoy seguro es que de que es una persona competente. Organiza peregrinajes a Lourdes y es miembro de la orden de Malta”, aseguraba. “La actividad fundamental del grupo Blohm-Voss es la transformación y reparación de naves de crucero y actividades para la industria que opera en alta mar, así como la construcción de yates. Actualmente también forma parte de un consorcio que construye cuatro fragatas para la marina alemana”, reconocía.

Posteriormente, Lombardi informó de que Blohm-Voss ya no se dedica a la construcción de barcos de guerra. “Ya no fabrica naves, ha vendido esa sección y hace sólo ingeniería naval”, destacaba. Sin embargo, en la página web de la compañía se indica que la Blohm-Voss aún tiene entre manos el proyecto de algunas fragatas y naves militares.

En cualquier caso, a muchos también les resulte sorprendente que un nombramiento tan importante como el de presidente del Banco Vaticano no se haya dejado en las manos del nuevo Pontífice, visto que el puesto lleva ocho meses vacante (desde que Ettore Gotti Tedeschi fue forzado a dimitir) y visto que Benedicto XVI dimitirá el próximo día 28 a las 20.00 horas. De hecho, y según varios analistas, el nombramiento de von Freyberg (elegido entre cerca de 60 candidatos seleccionados por una compañía de cazatalentos)podría reflejar que todavía existen tensiones en el interior de la curia.

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