Elecciones en Ecuador


– Correa, reelecto con contundencia, también controla el parlamento
– La UE felicita a Rafael Correa y valora la celebración de unas elecciones pacíficas
– Se inicia la votación en Ecuador con sufragio en las cárceles
– Correa cambió el rostro de la economía de Ecuador a uno con fuerte acento estatal
– Correa aspira a cimentar una década como presidente ante oposición atomizada
– Correa busca mayoría absoluta en Congreso para ampliar poder
– Tres encuestas dan ganador a Correa en la primera vuelta en Ecuador
– Presidenciable ecuatoriano critica a Santos y Piñera por actitud ante Venezuela
– El gasto público es el arma de Rafael Correa para ganar las elecciones
– Rafael Correa, el imbatible
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Correa, reelecto con contundencia, también controla el parlamento

Por Alexander MARTINEZ (AFP)

QUITO — El presidente de Ecuador, Rafael Correa, reelegido de forma contundente el domingo en primera vuelta, también logró una mayoría absoluta en el Legislativo, según un conteo parcial, lo que le permitirá avanzar en su proyecto de revolución ciudadana.

Correa, un economista de izquierda de 49 años, logró un segundo mandato de cuatro años con 56,9% de los votos frente a 23,1% del banquero Guillermo Lasso, de acuerdo con el escrutinio de 71% de las actas por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE).

El organismo no precisó aún cuándo se conocerá la conformación de la Asamblea Legislativa, un proceso más complejo debido a los métodos adoptados para la asignación de los 137 escaños.

Pero un conteo rápido de la ONG Participación Ciudadana -autorizado por el CNE- proyecta 90 curules (66%) para el oficialista Alianza País (AP), seguido del movimiento de Lasso (Creando Oportunidades) con 12 asientos (9%).

“Gracias por esta mayoría, lo primero que vamos a hacer es desbloquear leyes fundamentales”, declaró el lunes el mandatario al canal regional Telesur.

Durante la campaña, en la que su favoritismo nunca estuvo en duda, Correa, quien asumirá el nuevo mandato el 24 de mayo, se enfocó en promover a sus aspirantes al Parlamento, donde AP tiene actualmente el principal bloque, sin alcanzar la mayoría.

El presidente estima crucial consolidar ese dominio para sacar adelante proyectos pendientes con los cuales busca “radicalizar” su programa, alineado con el socialismo del siglo XXI del mandatario venezolano Hugo Chávez, aunque más moderado.

Por lo pronto, los comicios marcaron la emergencia de una nueva figura política: Lasso, quien saltó al ruedo recién en esta campaña y se autoproclamó como el nuevo líder de una oposición, que llegó con siete aspirantes presidenciales.

“De cero nos hemos convertido en la segunda fuerza política del Ecuador. Y ahora que tenemos más de una cuarta parte de la población apoyándonos, no dudo, nos convertiremos en la primera fuerza política del país”, sostuvo Lasso.

De hecho, en su discurso del triunfo, Correa aseguró que la derrota de candidatos como el derrocado exmandatario Lucio Gutiérrez (2003-2005) y el magnate Alvaro Noboa supone el “entierro de la partidocracia”, con lo cual queda en el escenario “una derecha ideológica”.

“Tenemos que organizarnos mejor porque las fuerzas que se oponen a este proyecto se van a ir organizando cada vez más para detenerlo”, lanzó el mandatario en el festejo con miles de simpatizantes, y sentenció: “si no cambiamos ahora a Ecuador, no lo cambiaremos nunca”.

Hasta ahora, la falta de mayoría en el Parlamento ha obstaculizado al gobierno la aprobación de algunas normas, como la ley de comunicación, que plantea un nuevo reparto de frecuencias de radio y televisión y más regulaciones.

Esa ley es impulsada por el oficialismo en el marco de una pugna que Correa mantiene con un sector de la prensa privada, a raíz de la cual ONG internacionales lo acusan de atentar contra la libertad de expresión.

“Uno de los mayores derrotados de ayer ha sido esa prensa corrupta que ha tratado de posicionarnos como un gobierno corrupto, cuando somos de los más transparentes en la historia del país”, declaró el gobernante a Telesur.

Mientras, en informes separados, las misiones de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) destacaron la “normalidad” de los comicios, así como la participación “libre y sin obstáculos”.

Santiago Basabe, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), considera que la mayoría legislativa también le permitirá al mandatario sacar adelante reformas penales, una ley de aguas que lo enfrenta con un sector indígena y otra que prevé una redistribución de tierras.

“Esto nos llevaría a la probabilidad de una nueva consulta para reformar la Constitución, con miras a ampliar el período presidencial o implantar la reelección indefinida”, declaró Basabe a la AFP. No obstante Correa reiteró este lunes que su mandato finalizará en 2017 y luego se irá a Bélgica, la tierra de su esposa.

“Así no lo dijera la Constitución, yo igual después de cuatro años me voy a mi casa”, aseguró Correa, quien ha recibido felicitaciones de los gobiernos de Colombia, Cuba, España, Perú, Uruguay y Venezuela.

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La UE felicita a Rafael Correa y valora la celebración de unas elecciones pacíficas

 EFE , Martes 19/02/2013
La Unión Europea (UE) transmitió su felicitación al presidente de Ecuador, Rafael Correa, por su reelección en el cargo, y destacó la importancia de que los comicios presidenciales transcurriesen en un ambiente de calma y paz, indicó hoy a Efe el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE).
“El SEAE celebra la conducta tranquila y pacífica de las elecciones generales del 17 de febrero en Ecuador, y felicita al presidente Correa por su reelección en primera ronda”, señalaron las fuentes. El Servicio de Acción Exterior de la UE mostró igualmente su disposición para seguir trabajando con el Gobierno de Ecuador a fin de “fortalecer más la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho”, así como “el desarrollo social y económico por el beneficio de todos los ciudadanos ecuatorianos”.
Correa logró un triunfo holgado en las elecciones presidenciales del pasado domingo, con lo que el economista de izquierda se ha garantizado una década en el poder, el mandato ininterrumpido más largo en la historia del país andino. Como en 2009, el mandatario sacó más de la mitad del voto válido (descontados sufragios nulos y blancos), y por tanto evitó concurrir a una segunda vuelta.

 Diario EL COMERCIO 

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Se inicia la votación en Ecuador con sufragio en las cárceles

(EFE)

Quito, 15 feb (EFE).- Los primeros votos por anticipado entraron hoy en las urnas en Ecuador, donde ocho candidatos se disputan la presidencia, entre ellos Rafael Correa, que busca una victoria que le convertiría en el mandatario con el período ininterrumpido más largo en el poder en la historia del país.

Abrieron los comicios presidenciales y legislativos los detenidos en prisión preventiva, un grupo que incluye a casi 9.000 personas, que votaron hoy en 53 centros penitenciarios del país.

Sus sufragios se trasladaron a las delegaciones electorales provinciales, donde permanecerán sellados bajo custodia de las Fuerzas Armadas hasta que se inicie el escrutinio general el domingo tras el cierre de las urnas, explicó a Efe un portavoz del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Ese día estarán llamados a votar unos 11,6 millones de ecuatorianos dentro y fuera del país, un proceso que vigilarán más de 76.000 militares y policías, según informaron hoy las autoridades.

Hoy se abrió el período de reflexión durante el cual están prohibidos los actos proselitistas, después de que el jueves terminara la campaña electoral, corta y sin debates entre todos los candidatos porque Correa dijo que solo participaría en ellos si hubiera una segunda vuelta.

El mandatario ha mantenido un alto nivel de popularidad durante todo su mandato debido principalmente al buen desempeño de la economía, apuntalada por el elevado gasto e inversión públicos, según los analistas.

Correa, un economista de izquierda aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez, ocupa desde 2007 el Palacio de Carondelet, la sede presidencial en el centro colonial de Quito.

En 2009 los electores lo refrendaron en el cargo, pero no fue considerado una reelección porque esos comicios se realizaron bajo las reglas de una nueva Constitución, impulsada por el propio Correa.

Si gana los comicios, se convertirá por ello en el primer mandatario del país que logra una reelección consecutiva.

También batiría el récord de permanencia en el poder, ostentado por ahora por el militar Ignacio de Veintemilla, quien presidió al país andino por siete años a finales del siglo XIX, según dijo a Efe Gonzalo Ortiz, miembro de la Academia Nacional de la Historia de Ecuador.

Correa, de 49 años y educado en Bélgica y Estados Unidos, llegó a la Presidencia a la cabeza de una coalición heterogénea de grupos de izquierda e indígenas después de una década en la que cuatro presidentes fueron derrocados.

Superar esa inestabilidad y dar “continuidad administrativa, de proyectos e inversión” ha sido uno de sus principales logros, opinó Ortiz.

No obstante, la reelección también tiene sus peligros, como demuestra la “gran desigualdad” entre él y los otros siete contendientes a la Presidencia durante la campaña, aseveró.

La oposición se ha quejado del supuesto uso en su campaña de recursos públicos, como vehículos, seguridad y logística.

Ortiz también destacó las visitas del canciller, Ricardo Patiño, a Estados Unidos y España, en teoría para atender las preocupaciones de los emigrantes, pero que en su opinión fueron parte de la campaña electoral en pro de Correa.

Además de Correa a la Presidencia se presentan el exbanquero Guillermo Lasso, el expresidente Lucio Gutiérrez, el exministro Alberto Acosta, el empresario bananero Álvaro Noboa, el pastor evangélico Nelson Zavala, el izquierdista Norman Wray y el independiente Mauricio Rodas.

Franklin Ramírez, profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), considera la introducción de la reelección en Ecuador como “una especie mimética de reforma constitucional a nivel regional”.

En su opinión, el presidencialismo se ha enraizado en países como Venezuela, Bolivia y Brasil en los últimos años, y ahora en Ecuador.

A finales de los 90, explicó, la izquierda ecuatoriana se quejaba de que el poder excesivo del presidente permitió la aplicación del modelo neoliberal y propugnaba un fortalecimiento de la Legislatura.

Sin embargo, cuando llegó al poder con la figura de Correa abandonó esas propuestas, dijo.

Precisamente, las críticas al “hiperpresidencialismo” del mandatario han sido una de las letanías constantes de sus rivales, tanto de derecha como de izquierda.

Le acusan de colocar a personas afines en otras funciones del Estado para controlarlas, como el sistema judicial y el propio Consejo Nacional Electoral.

Esas críticas no han hecho mella en Correa, que niega haber violado la independencia de poderes. “Ni un paso atrás”, ha repetido en la campaña, una de sus frases preferidas.

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Correa cambió el rostro de la economía de Ecuador a uno con fuerte acento estatal

Por Santiago PIEDRA SILVA (AFP)

QUITO — El presidente de Ecuador y candidato a la reelección, Rafael Correa, ha impulsado el crecimiento económico con un fuerte gasto público, financiado con divisas resultantes de renegociaciones de la deuda externa y contratos petroleros, pero su punto bajo es la inversión extranjera, según expertos.

“Somos, dicho por Naciones Unidas, de las tres economías que más crecen en Latinoamérica, que más reducen pobreza, desigualdad y desempleo”, señaló recientemente Correa, un economista de izquierda doctorado en la universidad estadounidense de Illinois.

El crecimiento de la economía ecuatoriana se ha venido no obstante desacelerando.

Los 15,5 millones de ecuatorianos vieron crecer el Producto Interno Bruto (PIB) en 4,8% en 2012 frente a 8% de 2011, un récord desde que Correa asumió el poder en 2007 con la promesa de abandonar el modelo neoliberal y fortalecer el papel del Estado en la economía.

La proyección de crecimiento para 2013 en tanto, está por encima de 3%, de acuerdo con el Banco Central (BCE).

A diciembre último, el desempleo se ubicó en 5% y el subempleo en 40%, la pobreza en 16% (contra el pico de 25,5% en septiembre de 2009) y la brecha de desigualdad económica bajó a 0,44% desde un 0,52% en 2007, según datos oficiales.

“La inversión extranjera es el puntal más débil”, dijo a la AFP el director del privado Observatorio de la Política Fiscal, Jaime Carrera, añadiendo que en el primer semestre de 2012 fue de 94.000 millones de dólares para América Latina, de los cuales Ecuador recibió apenas 265 millones.

“Eso dice bastante en cuanto a la incapacidad para atraer inversión”, agregó, y apuntó que en 2011 la “situación fue parecida: de más de 150.000 millones (para el subcontinente), la de Ecuador no llegó a 500 millones”.

Según el BCE el país captó unos 315 millones de dólares en inversión extranjera directa en el primer semestre de 2012 y cerca de 2.900 millones desde 2006.

Si fuera cierto que es tan baja, “entonces nos va bien sin esa inversión”, sostiene Correa, favorito para obtener un nuevo período de cuatro años en los comicios del domingo.

El gobernante destaca que la renegociación de los contratos petroleros llevada a cabo hace dos años evita la salida de 2.500 millones de dólares anuales, una cuestión clave en una economía dolarizada desde el año 2000.

La deuda externa pública ascendía a 10.872 millones a diciembre (15% del PIB).

“Nos llaman de Grecia, de Túnez para asesorarlos”, asegura el gobernante, quien en 2009 recompró 3.000 millones de dólares del pasivo -tramo que consideraba “ilegítimo”- con descuentos de hasta 70%.

Además, en noviembre de 2010, Ecuador renegoció 15 de 24 contratos petroleros, pasando del modelo de participación al de prestación de servicios, con lo cual se aseguró el control del 100% de la producción y una renta del 80% en promedio, frente al 18% que recibía en el anterior esquema.

Pero cinco compañías no llegaron a acuerdo, entre ellas la estatal brasileña Petrobras, la surcoreana Canada Grande, la estadounidense EDC y la china CNPC Amazon.

Para Carrera, el crecimiento económico obedece al boom petrolero de Ecuador, el miembro más pequeño de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) con una producción de 504.000 barriles por día (b/d), de la cual exporta 354.000 b/d que generaron 11.691 millones de dólares de enero a noviembre de 2012, últimos datos oficiales disponibles.

“Eso ha permitido duplicar el gasto público del 25% a casi el 50% del PIB en seis años, pero sin obedecer a cambios estructurales como en el área productiva”, subrayó.

En ese gasto se incluye el de obras de infraestructura y sociales como en educación y salud, que también han aumentado a cerca del 8% del PIB, indicó Carrera.

Esos logros “no son sostenibles porque han sido en gran parte producto de los altos precios del petróleo”, advirtió Bernardo Acosta, analista económico de la privada Universidad San Francisco de Quito.

Desde que asumió en 2007, el gobierno de Correa ha invertido unos 60.000 millones de dólares en el área social y prevé inyectar 40.000 millones más hasta 2017.

“La idea es que para el año 2021 todo el territorio cuente con servicios públicos”, recalca Correa, quien también ha apuntalado ese gasto con impuestos, segunda fuente de ingresos del Estado con 11.267 millones de dólares en 2012.

Además, si resulta reelecto, el mandatario “profundizaría su política extractiva de minerales para ir sustituyendo al petróleo y mantener el modelo rentista”, estimó el analista Simón Pachano, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

“No vamos a ser mendigos sentados en sacos de oro”, repite Correa al defender la explotación minera contra el rechazo de sectores indígenas. El Estado busca asegurar una renta de 52% sobre los beneficios de esa producción.

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Correa aspira a cimentar una década como presidente ante oposición atomizada

(EFE)

Quito, 12 feb (EFE).- Rafael Correa aspira a cimentar una década como presidente de Ecuador en las elecciones del próximo 17 de febrero frente a una oposición atomizada que le acusa de acumular un poder excesivo.

Correa llegó al poder tras las elecciones de 2006 al frente del Movimiento Alianza País (AP), aupado por fuerzas sociales y grupos de izquierda.

Siete años después, busca la reelección con el mismo grupo político pero sin todos los apoyos iniciales.

Aunque se han separado de AP grupos de indígenas y representantes de algunos sectores sociales de izquierda, el movimiento encara las elecciones con un equipo político y de comunicación más estructurado y una base muy sólida de respaldo popular labrado en los últimos seis años de gobierno.

A su haber tiene, entre otros, la inversión en infraestructura, educación y salud, y en contra algunos casos de corrupción aún latentes que han salpicado a cercanos al régimen y familiares del gobernante.

Correa es el líder claro de la campaña, con una ventaja de entre 38 y 53 puntos porcentuales, dependiendo de la encuesta, sobre su inmediato seguidor, el exbanquero Guillermo Lasso, un margen que, de mantenerse, le daría la victoria en la primera vuelta.

Para no ir a una segunda ronda, Correa necesita al menos la mitad de los votos válidos más uno, es decir sin incluir ni nulos ni blancos, o contar con más de un 40 % de los sufragios y una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales con respecto al segundo candidato.

Sus siete contrincantes, algunos de ellos caras nuevas en el campo electoral, no sólo pugnan por quitarle el sillón presidencial, sino por evitar que controle el Legislativo.

Su principal línea de ataque en la campaña ha sido acusarle de injerencia en otros poderes del Estado, en particular el Judicial, algo que el gobernante rechaza.

Alianza País ha sabido aprovechar el fuerte peso de la imagen de Correa en la política local y es él mismo el que promueve en los mítines el voto “en plancha” para todos los candidatos del movimiento, pues votar por la lista de Alianza País es votar por Correa, según sus palabras.

Con menos reconocimiento popular y bajo el estigma de haber sido banquero en un país que tiene vivo el recuerdo de la crisis financiera de 1999, Lasso, del movimiento Creo, llega a la contienda electoral con un escaso pasado en arenas públicas, al haber sido brevemente gobernador y ministro en gobiernos anteriores.

En la lid también está el líder de Sociedad Patriótica, el expresidente Lucio Gutiérrez, que se dio a conocer por haber respaldado a los indígenas en la revuelta que destituyó a Jamil Mahuad del poder. Posteriormente él mismo fue derrocado.

Alberto Acosta, disidente del actual Gobierno, lidera grupos de izquierda desencantados con Correa y busca por primera vez la Presidencia.

Mientras, el magnate bananero Álvaro Noboa, del Partido Renovación Institucional Acción Nacional, intentará por quinta vez llegar al Palacio de Carondelet, aunque en esta ocasión con pocas opciones, según sondeos.

Conocido por su paso por la Asamblea Nacional Constituyente que reformó la Carga Magna y por su labor como concejal de Quito, Norman Wray, del movimiento Ruptura, otro exaliado de Correa, va también por la Presidencia.

El partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), del líder populista Abdalá Bucaram, terciará en los comicios con el pastor evangélico Nélson Zavala, poco conocido en el ámbito político pero polémico por sus comentarios contra los homosexuales.

El más joven de todos los candidatos es Mauricio Rodas, de 37 años, un doctor en jurisprudencia que se dio a conocer años atrás por un pulso que mantuvo con el régimen respecto a indicadores de pobreza.

Correa llega así a los comicios del día 17 con una posición de fuerza, frente a una oposición atomizada donde unos dicen representar a la izquierda y quienes están cercanos a la derecha prefieren definirse como de centro.

De vencer en las urnas, Correa gobernará hasta 2017, cuando se retirará de la vida pública, según ha dicho, tras haber dejado una marca en la historia del país.

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Correa busca mayoría absoluta en Congreso para ampliar poder

Expertos concuerdan en que en la campaña faltó discusión de las problemáticas ciudadanas y que la oposición cometió varios errores.

por Francisco Peregil (El País) / Quito – 16/02/2013 – 
Rafael Correa busca mayoría absoluta en el Congreso.Rafael Correa busca mayoría absoluta en el Congreso.
El jueves se cerró una campaña electoral donde el ritmo de los temas a debatir y -sobre todo- a no debatir estuvo en manos de la misma persona que ganó las elecciones de 2006, que impulsó una nueva Constitución en 2008, revalidó el cargo en 2009 y a quien las encuestas señalan como favorito en las presidenciales de mañana. Rafael Correa, el economista de 49 años que alcanzó el poder hablando de “Revolución Ciudadana”, se encuentra en la mayoría de los sondeos a más de 35 puntos porcentuales de diferencia sobre el segundo de los otros siete candidatos, el ex banquero Guillermo Lasso.

Las presidenciales se celebrarán en dos tandas, el 17 de febrero y el 7 de abril. Pero si en la primera vuelta un candidato obtiene la mitad de los votos válidos más uno o bien, consigue el 40% de los sufragios y una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales con respecto al segundo candidato, será nombrado Presidente. Todo apunta a que Correa accederá mañana a un segundo mandato que le permitirá gobernar hasta 2017. Si no, habrá balotaje.

La verdadera incógnita de estas elecciones consiste en saber si el oficialista Alianza PAIS conseguirá por primera vez la mayoría absoluta en las elecciones legislativas, que también se celebran mañana. Para ello “se necesitan 69 diputados de los 137 de la Asamblea. Pero las encuestas nos dan unos 80”, dice el vocero de PAIS, Galo Mora. Y esa mayoría abriría la puerta a Correa para aprobar cuestiones que antes le fueron vetadas, como la reforma del Código Penal o una ley de comunicación que los principales medios privados tachan como una amenaza a la pluralidad democrática.

Pero en la campaña apenas se ha hablado de la ley de comunicación o del desempleo o de la inseguridad ciudadana. “Se han dejado al margen cuestiones que interesan mucho más a la gente, como la salud, la seguridad, la libertad de expresión o la cuestionada independencia judicial”, explica la directora de ONG Participación Ciudadana, Ruth Hidalgo, quien lamenta la “in- madurez democrática” que se está reflejando en el proceso electoral. “Tres de los ocho candidatos crearon sus partidos para estas elecciones. Y uno de ellos dijo que su objetivo era sólo medir su presencia electoral. O sea, usa los comicios como una encuesta que le sale gratis. Los opositores se han definido más por su anticorreísmo que por los postulados ideológicos”, agrega. “Tampoco ha habido un tema central de discusión y ese ha sido uno de los errores de la oposición”, señala el politólogo Simón Pachano. “Tampoco hay un liderazgo alternativo creíble al de Correa. Ningún opositor ha logrado explicar el porqué no debería votar a Correa”, agrega.

La gran carta de Correa en su campaña fue la bonanza económica del país. Los altos precios del petróleo en los últimos años se han traducido en mayores subsidios para las familias pobres, inversiones en infraestructuras, sobre todo en carreteras, aumento de salarios, empleos públicos… Su política de subsidios hacia las clases más desfavorecidas se asemeja a la de Hugo Chávez en Venezuela y Cristina Fernández en Argentina.

“Pero la gran diferencia es que en Ecuador se adoptó el dólar como moneda oficial. Y eso te impide utilizar al Banco Central, como en Argentina, para imprimir dinero y financiar la economía. Con lo cual la inflación está controlada y este gobierno se ha privado de cometer los excesos que se han visto en Argentina y Venezuela”, explica el economista Pablo Lucio Paredes.

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Tres encuestas dan ganador a Correa en la primera vuelta en Ecuador

(AFP)

QUITO — El presidente de Ecuador, Rafael Correa, sería reelegido en primera vuelta el 17 de febrero al registrar una intención de voto de entre el 48,18% y el 61,5%, según tres encuestas privadas conocidas por AFP este viernes.

Para evitar un balotaje se requiere el 50% de los votos válidos o el 40% de éstos y una diferencia de al menos 10 puntos sobre el segundo, según la ley electoral.

Un sondeo de la firma CMS indica que el mandatario socialista ganaría con el 48,18%, frente al 9,59% del banquero Guillermo Lasso, su principal contendor.

El estudio, realizado entre el 30 de enero y el 6 de febrero entre 18.870 personas, estableció que detrás se ubican el derrocado ex mandatario Lucio Gutiérrez (2,05%); el izquierdista Alberto Acosta -ex ministro de Correa ahora en la oposición- (1,87%); y el derechista Mauricio Rodas (1,36%).

Con menos de un punto aparecen el magnate Alvaro Noboa, el izquierdista Norman Wray y el pastor evangélico Nelson Zavala, mientras que los indecisos representan 29,56%, precisó la investigación, efectuada en las 24 provincias del país y con un margen de error de +/-2%

Por su parte, una encuesta de la empresa Perfiles de Opinión señala que Correa triunfaría en el primer turno con un 61,5% de apoyo, muy por encima de Lasso (9%), Gutiérrez (4%), Acosta (3%), Noboa (2%) y Rodas (1%).

El nivel de indecisos se ubica en el 25%, de acuerdo con este sondeo, que consultó a 8.050 personas hasta el 5 de febrero en 23 provincias y tiene un margen de error del +/-1%.

Otra investigación de la compañía Opinión Pública Ecuador estableció que el gobernante seguiría en el poder hasta 2017 al encabezar la intención de voto con el 56%, frente al 15% de Lasso, el 4% de Gutiérrez, el 3% de Rodas y el 2% de Acosta y Noboa.

Este trabajo cerró el 5 de febrero y consultó a 1.960 personas, con un margen de error del +/-2,2%.

Correa, en el Gobierno desde 2007, ya fue reelegido en una histórica primera vuelta en los comicios anticipados de 2009.

Con respecto a las legislativas, a realizarse también el 17 de febrero, las encuestadoras coinciden en que la incertidumbre continúa, pero que es probable que el movimiento oficialista Alianza País logre la mayoría.

“Nos parece muy anticipado dar el número exacto de escaños, pero hay altas probabilidades de que Alianza País tenga una mayoría en el legislativo”, dijo Paulina Recalde, de Perfiles de Opinión, a la televisión pública.

“Existe bastante incertidumbre con respecto a la adjudicación de escaños”, comentó a su vez Santiago Pérez, de Opinión Pública Ecuador.

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Presidenciable ecuatoriano critica a Santos y Piñera por actitud ante Venezuela

(AFP)

QUITO — El candidato de derecha a la presidencia de Ecuador Guillermo Lasso criticó el miércoles a los gobiernos de Colombia y Chile por su “silencio cómplice” frente a Venezuela, donde la justicia avaló que Hugo Chávez siguiera como mandatario pese a no jurar el cargo el pasado 10 de enero.

Como gobernante “haré oír mi voz de respeto a la democracia en Latinoamérica, no el silencio del presidente (Juan Manuel) Santos en Colombia, ni el silencio de (Sebastián) Piñera en Chile, que son cómplices de lo que pasa en Venezuela”, dijo Lasso en declaraciones a la AFP.

El banquero, principal rival del mandatario izquierdista y aspirante a la reelección Rafael Correa, señaló que en Venezuela se vive una “situación de hecho y no de derecho”, con la que también cohonesta el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.

“Lo que vive Venezuela no es un estado de derecho. Un presidente que no ha juramentado y gobierna de una manera virtual y mágica, eso no es democracia”, sostuvo.

Lasso, quien dice estar seguro de que enfrentará en segunda vuelta a Correa, justificó sus críticas a Santos y Piñera -ambos líderes de derecha- indicando que aspiraba a que estos tuvieran “un poco más de personalidad democrática”.

Han actuado así “por acomodarse, porque defender principios cuesta, porque hay que tomarse la molestia, y Santos y Piñera no se han querido jugar por la democracia de América Latina, y el señor Insulza ha sido un cómplice de aquella democracia de fachada del socialismo del siglo XXI que propugna Chávez, quien lo llamó pendejo”, indicó.

Lasso apuntó que, por el contrario, “no esperaba nada” de los gobernantes de Argentina, Cristina Kirchner; Nicaragua, Daniel Ortega; o Bolivia, Evo Morales, pues “son parte de la corriente del socialismo del siglo XXI” al que también ha adherido Correa.

El candidato asegura que, de todos modos, “las relaciones no son con un presidente sino con un país y con Venezuela serán las mejores”, aunque en otras ocasiones ha expresado que “de repente hay otro presidente” en esa nación el próximo 24 de mayo, fecha de la posesión presidencial ecuatoriana.

En todas las encuestas de intención de voto autorizadas por la corte electoral, Lasso figura segundo, aunque lejos de Correa, favorito para ganar en primera vuelta el 17 de febrero.

Chávez, que fue reelecto en octubre pasado, no pudo jurar en el cargo en la fecha prevista, el 10 de enero pasado, ante la Asamblea Nacional debido a su convalecencia en Cuba tras su cuarta cirugía de cáncer.

El Tribunal Supremo de Justicia de Venzuela determinó que Chávez podrá jurar su cargo en una fecha posterior ante ese órgano, que también avaló la continuidad del gobierno sobre la base del “principio de la continuidad administrativa”.

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El gasto público es el arma de Rafael Correa para ganar las elecciones

La inversión social en Ecuador pasó de 3.900 a 5.600 millones de dólares de 2009 a 2011.

Por DANIEL ROJAS ARBOLEDA | 10 de febrero  de 2013

Las políticas socialistas de Rafael Correa le han granjeado una amplia popularidad en un país cuyas urnas se abrirán en una semana para permitir a los ecuatorianos elegir a su próximo Presidente.
En la carrera electoral, el mandatario está 35 puntos por delante de su rival más cercano, el exbanquero Guillermo Lasso, quien según el Centro de Estudios Especializados de Ecuador (Ciess), cuenta con el 20,6 por ciento de la intención de voto.
Correa tiene el 56,3 por ciento del favoritismo electoral, mientras que en tercero y cuarto lugar están el expresidente Lucio Gutiérrez y Alberto Acosta por quienes apostarían el 5,8 y el 5,2 por ciento de los votantes.
Dicha tendencia, según el investigador del Departamento de Estudios Políticos de Flacso Ecuador, Santiago Basabe, obedece a una lógica en el manejo de la inversión social “que en principio parece loable pero genera un voto populista”.
En declaraciones a El Colombiano, Carlos Jijón Morante, vicepresidente del canal Teleamazonas, el Gobierno no escatima en gastos para dar a conocer las 5.000 escuelas, 18 hospitales y 250 centros de salud que, de acuerdo con los reportes oficiales, ha reformado o construido.
“No hay territorio del país en el que alguien no tenga que decir ‘mira a mi me construyó esa carretera’ y ‘esta escuela aquí no estaba’. ¿Quién compite contra eso?”, dijo a Reuters la directora de la encuestadora Perfiles de Opinión, Paulina Recalde.
A pesar de las distantes opiniones a favor o en contra de Correa, se da por sentado que él seguirá en la presidencia, pues miles de ecuatorianos resaltan que hasta en los barrios más pobres el Ejecutivo ha invertido en la malla vial y el acceso a salud y educación.
“La educación del alumno ha mejorado en un ciento por ciento”, dijo Vicente Caiza, rector de una escuela para niños indígenas en la localidad de Zumbahua, que cuenta con pantallas táctiles en vez de tableros.
Otros se quejan del aumento en los impuestos y los presuntos casos de corrupción que involucran a familiares de Correa, así como de su lucha frontal contra los medios y el aprovechamiento de los mismos para fines electorales. Una apreciación desvirtuada por la periodista ecuatoriana Magdalena Anzoátegui, que labora en la Secretaría Nacional de Administración Pública de Ecuador. “Siempre ha existido absoluta libertad para que los periodistas hagamos la cobertura de las elecciones”, aseguró.
Rafael Correa, 53,6% en intención de voto El actual Presidente de Ecuador tiene a favor su formación como economista, que le permitió fundamentar su mandato de cinco años, de 2007 a 2012, en una política social que amplió el acceso a salud, educación, vivienda y trabajo. Su promesa de sanear y reformar el sistema político y económico del país le valió el apoyo popular en las elecciones de 2006, en un país que salía de los desmanes de los que fue acusado el expresidente Lucio Gutiérrez (2003-2005). Fue ministro de Economía en 2005 antes de fundar su movimiento político, Alianza País. Sus rivales políticos lo acusan de socavar la independencia judicial y de eludir al poder legislativo al llamar a un referendo sobre reformas clave en 2011.

Guillermo Lasso, 20,6% en intención de voto A sus 57 años de edad ha sido gobernador de Guayas, superministro de Economía, embajador itinerante y presidente ejecutivo del Banco de Guayaquil, por lo que confía en sus conocimientos en economía y política para presentar una propuesta alternativa a la de Correa, basada en la eliminación de impuestos, generación de empleo y apertura a la inversión externa. Este último punto es el que más contrasta con las políticas del mandatario, quien ha mantenido un abierto discurso antiimperialista, expropiando empresas extranjeras, por un lado, y buscando renovar acuerdos comerciales con la Unión Europea, por el otro. Entre las propuestas de su movimiento Creando Oportunidades (Creo), figura la de reemplazar el Bono de Desarrollo Humano por un sueldo.

Lucio Gutiérrez, 5,8% en intención de voto Con la promesa de no repetir los errores del pasado, el expresidente Gutiérrez vuelve a la carga este año con el lastre de su anterior mandato, que culminó abruptamente en 2005 cuando abandonó el Palacio de Carondelet en un helicóptero mientras en la llamada Rebelión de los Forajidos miles de ecuatorianos exigieron su renuncia. De formación militar, llegó a ser coronel y se graduó como ingeniero civil en la Escuela Politécnica del Ejército. Hizo luego parte del golpe de Estado que derrocó al entonces presidente Jamil Mahuad y fue elegido Presidente en segunda vuelta el 24 de noviembre de 2002. Actualmente se presenta por el partido Sociedad Patriótica.

Alberto Acosta, 5,2% en intención de voto Con ideas de izquierda, este economista, de 64 años de edad, fue ministro de Energía y Minas durante el primer semestre de 2007, así como presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. Ayudó a dar forma al plan de Gobierno del partido político del presidente Rafael Correa y confía en obtener la victoria sirviéndose de su figura, ubicada entre los principales ideólogos de la Revolución Ciudadana, proyecto con el que Alianza País busca implementar el socialismo del siglo XXI. Sin embargo, se ha alejado actualmente del presidente Correa, etiquetando muchas de sus acciones como claros excesos de poder. Alberto Acosta es candidato a la presidencia por el movimiento Unidad Plurinacional de las Izquierdas.

¿CÓMO FUNCIONA?

COMICIOS ECUATORIANOS

El próximo 17 de febrero, los ecuatorianos elegirán Presidente, Vicepresidente, cinco parlamentarios andinos y 137 asambleístas. En el país vecino hay unos 11,6 millones de ciudadanos habilitados para votar. El período presidencial es de cuatro años y la Constitución de 2008 permite la reelección consecutiva una sola vez, por tanto Correa no podrá participar en los comicios del 2017. La Carta Magna contempla también la segunda vuelta, que se descarta si un candidato obtiene el 40% de los votos.

EN DEFINITIVA

En 2011 el Gobierno ecuatoriano asignó un 27,2% del Presupuesto General del Estado, estimado en 23.950 millones de dólares, al gasto social, lo que representó un 17% más que en 2010.

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09 febrero 2013

Rafael Correa, el imbatible

Por Nathan Jaccard, enviado especial de SEMANA.

ECUADOR Será reelegido con una mezcla de autoritarismo, polarización y una inversión social y en infraestructura que le cambió la cara al país.

Rafael Correa, el imbatible. Correa logró multiplicar la inversión pública por seis. algunos lo llaman clientelismo, otros transformación socialAutor: AFP

Correa logró multiplicar la inversión pública por seis. algunos lo llaman clientelismo, otros transformación social

Si la popularidad de un candidato se midiera por la cantidad de propaganda electoral, Rafael Correa se llevaría el 90 por ciento de los votos en las elecciones del próximo 17 de febrero. El color de su partido Alianza País, un vistoso verde fosforescente, es imposible de ignorar. En los barrios populares del sur de Quito hay por todos lados casas pintadas con Vote 35, el número de la lista oficialista, banderas con el perfil de Correa, pendones que recubren las fachadas y afiches pegados por todas partes. El lema, repetido una y otra vez, es “ya tenemos presidente, tenemos a Rafael”.

Y es que Correa lo tiene todo para ganar. No solo su aparato estatal y un conglomerado de medios públicos lo respaldan, sino sus programas sociales masivos y las grandes obras que le están cambiando la cara al país. Los sondeos le dan como mínimo 41 por ciento de favorablidad y la única pregunta que parece haber en Ecuador es si será reelegido en una o dos vueltas.
En la oposición no se desaniman, a pesar de que dos candidatos le dijeron a SEMANA que las elecciones eran “un partido con la cancha inclinada y el árbitro comprado”. Guillermo Lasso persigue al candidato-presidente con 15 por ciento de las intenciones. Detrás de él, seis pretendientes más esperan dar la sorpresa (ver recuadro). Alberto Acosta fue amigo, aliado y miembro del gobierno de Correa hasta 2008. Ahora recorre el país con la esperanza de que sus ideas de izquierda lo lleven al palacio de Carondelet. El sábado pasado en el sur de Quito al paso de la caravana una vendedora ambulante dijo “no hay que votar por ellos, nos van a quitar lo que nos dieron”. Porque Correa le ha entregado beneficios a la gente y a hecho enormes inversiones. Algunos lo llaman clientelismo, otros transformación social, pero en todo caso es un adversario imposible de vencer.
Zumbahua es un pueblo indígena a cuatro horas de la capital. Hace unas décadas era un poblado de chozas, incomunicado, una tierra ruda que los jóvenes abandonaban en masa. Rafael Correa considera ese lugar su segunda tierra. Allí pasó un año después de graduarse, en una misión de alfabetización. Allí invitó a Evo Morales y a Hugo Chávez para recibir el bastón de mando y asumir la presidencia frente a miles de quichuas. Y allí se aprecia cómo el Estado está tratando de cambiar el país.
Para ir de Quito a Zumbahua, después de pagar un peaje de dos dólares, los buses transitan por autopistas de dos, tres y cuatro carriles en cada sentido, con puentes, intercambiadores y señalización. Las carreteras secundarias son igual de buenas y son parte de una inversión pública de más de 5.000 millones de dólares en infraestructura vial. A unos kilómetros de Zumbahua se encuentra el lago del Quilotoa. Como le explicó a SEMANA Eduardo Pastuña, habitante de la región, “antes la gente solo podía llegar en 4 x 4 o a pie, después de caminar cuatro horas. Los campesinos les alquilaban cuartos a los visitantes. Con la carretera llegó el turismo, se están haciendo hostales, hay más plata”.
En Zumbahua el gobierno construyó el primer Colegio del Milenio, un programa para crear instituciones de calidad. Los 1.050 alumnos reciben clases de inglés, quichua y español, cuentan con 90 computadores, les dan desayuno, almuerzo, útiles y uniforme. Según Stalin Nuñez, profesor de matemáticas, “antes las aulas no tenían vidrios ni puertas. Éramos 30 profesores con salones de 45 y dictábamos tres asignaturas. Ahora estamos bien atendidos. Lo malo es que si pedimos una colaboración, ningún padre da. Están acostumbrados a que les den”. En la región ya se sabe quién va a ganar las elecciones. Con orgullo el chofer de una camioneta le dijo a esta revista que “acá el 93 por ciento es de Correa”.
El modelo de Rafael
Para Felipe Burbano, profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Correa tiene una visión “modernizadora, neodesarrollista, dentro de la cual el Estado cumple un rol fundamental y define el rumbo de la sociedad. Y una orientación ‘socialista del siglo XXI’, en la que el Estado es un agente de redistribución”.
Siguiendo esa línea el gobierno ha intervenido 7.000 kilómetros de carreteras, está construyendo ocho hidroeléctricas, multiplicó por tres el presupuesto de la salud y el de la educación, con el dinero de las cotizaciones creó el Banco del Instituto de Seguridad Social (Biess) que otorga créditos inmobiliarios a bajos intereses e instauró un bono de 5.000 dólares para vivienda. Pero según un alto funcionario de cooperación internacional “en educación todavía hay desigualdades entre el campo y la ciudad. Para los médicos hay cuotas de cinco consultas por hora. La atención se expandió, pero es superficial. Hay una tensión entre la cantidad y la calidad”.
Pero la medida estrella de Correa es el Bono de Desarrollo Humano, un subsidio que el gobierno ha incrementado paulatinamente. Hace un mes el presidente lo incrementó a 50 dólares por mes y anunció que lo iba a financiar con las utilidades del sector financiero. Cerca de 2 millones de personas reclaman ese bono, y con 3,5 millones se elige presidente. Muchos opositores no dudan en calificar a Ecuador de “bonocracia”.
Para alimentar esa maquinaria Correa necesita mucho dinero. En cinco años hizo diez reformas tributarias que aumentaron los ingresos fiscales en un 136 por ciento. Correa renegoció los contratos petroleros, que representan el 60 por ciento de las exportaciones. Y fue a buscar capitales a China, que le ha dado 21.000 millones de dólares en créditos a cambio de contratos en infraestructura, petróleo y minería.
Así es como el presidente logró multiplicar la inversión pública por seis y en 2012 dispuso del récord histórico de 12.000 millones de dólares para gastar. Pero el Estado tiene la deuda pública más grande de la región después de Venezuela, un modelo demasiado dependiente de los precios del crudo y una inversión extranjera baja. Además, las clases medias se quejan por el alza de impuestos, otros dicen que se sustituyó “el consenso de Washington neoliberal por el consenso de Beijing” y hay tensiones con indígenas que critican el modelo extractivo de Correa. Un trabajador social le recordó a SEMANA que el índice de Gini (que mide la desigualdad social) sigue casi igual que antes.
Lo cierto es que a Correa le ha salido bien su apuesta económica. En Quito se ve la bonanza. El norte acomodado está lleno de edificios en construcción y de oficinas nuevas. Pronto van hacer la primera línea de metro y en unos días van a inaugurar un nuevo aeropuerto internacional a 44 kilómetros de la capital. Muchos dicen que el flujo de dinero, el abaratamiento de los costos de transporte o la demanda creciente del sector público beneficia los grandes grupos económicos, las cadenas de supermercados e incluso los bancos. Según le dijo a SEMANA el opositor Alberto Acosta, “un documento del gobierno dice que nunca antes los grupos más poderosos han estado mejor y nunca antes los marginados han estado menos peor. Esa es la realidad, ha habido inversión social y obras, pero el grueso de la tajada ha sido para los grandes”.
El poder a correazos
No todo es color de rosa en el reino de Rafael. El analista Felipe Burbano dijo que “nadie sabe exactamente como se están administrando los recursos, hay un velo que impide ver lo que hay detrás de ese Estado derrochador”. En voz baja muchos dicen que a la sombra del gobierno algunos están haciendo enormes fortunas. Y, en su último informe, Transparencia Internacional le puso notas muy bajas a Ecuador y resaltó que la información sobre los presupuestos es mínima.
La prensa de oposición ha denunciado opacidad en la contratación y en el manejo del dinero público entre ministros, familiares y personas cercanas a Correa. El último escándalo es el título falso de economista que tenía Pedro Delgado, presidente del Banco Central y primo del presidente. Renunció, pero en el aire quedó una falta de claridad en palacio.
En la avenida República en Quito, un enorme letrero cubre parte de la fachada de la Cámara de Comercio. Sobre un fondo negro dice “sin libertad y justicia, no hay democracia”. Y muchos ecuatorianos comparten ese sentimiento. Según Burbano, “Correa evalúa la democracia en función de objetivos: el desarrollo, la redistribución, el fortalecimiento del Estado. Si para llegar a eso algunos fundamentos democráticos tienen que ser dejados de lado o atenuados, él no va a tener ningún problema”.
Y es que es imposible separar a Correa de dos elementos clave: el caudillismo y la búsqueda permanente de enemigos. Tiene una obsesión por microgerenciar todo, saber todo y una hiperactividad notoria. Una señora de la clase alta quiteño le contó a SEMANA que “mi hermana vivía en el mismo edificio que Correa. Dominaba la administración, se metía en las cuentas del agua, de la luz, de todo”.
El correismo ha copado todas las ramas del Estado. En la Asamblea Nacional su partido tiene casi la mitad de las curules y se da por descontado que en estas elecciones va a conseguir la mayoría absoluta. En el poder Judicial nombró a sus aliados en puestos clave y reestructuró el sistema para controlar mejor la selección de jueces. Para Burbano la falta de equilibrio entre los poderes es “una consecuencia de esa centralidad que Correa le otorga al Estado, que en la práctica se traduce por la centralidad del Ejecutivo sobre lo demás”.
El “presidente, candidato y compañero”, como lo llaman sus militantes, toma todo a título personal. Como ciudadano privado ha demandado a periódicos, periodistas y bancos. Y como gobernante mandó a detener gente que lo insultó a su paso y pidió investigar tuiteros por faltarle al respeto. Pero no aplica lo que predica. Según la fundación opositora Ethos, el presidente ha pronunciado en su programa Enlace Ciudadano 170 insultos y agravios. Su repertorio incluye lirismos como estúpido, perros, matón, canalla, idiota, bruto, buitre o tonto.
Otra de las piedras angulares de su poder es la polarización, y el propio gobierno lo acepta. Fernando Alvarado, asesor de comunicaciones del gobierno, lo confirmó a la revista Gatopardo cuando dijo que “no se podía llevar adelante un proceso de cambios tan profundo sin la polarización”. Así enfrentó y dividió al movimiento indígena, a sindicatos y movimientos sociales. Un reconocido periodista ecuatoriano le explicó a SEMANA que Correa tiene “una triada de enemigos: los viejos políticos, derrotados desde hace años,  que no son más que espantapájaros, los banqueros, semiinvisibles,y los medios”.
Y esa es la pelea más dura que ha dado Correa. Por un lado expropió el Grupo Isaías –uno de los principales conglomerados de medios– y construyó un sistema estatal que cruza sin pudor la línea entre un sistema de información pública y la propaganda gubernamental. Por otro lado atacó a la prensa privada con demandas, insulto e intimidaciones. Los casos más conocidos son los de los diarios El Universo, La Hora y los autores del libro El gran hermano, que denunciaron los negocios de Fabricio Correa, el ‘ñaño’ del presidente.
Aunque al final, en su magnanimidad, el presidente los perdonó, la guerra dejó heridas profundas y la prensa lo piensa dos veces antes de destapar algún escándalo. El Estado correista perdió credibilidad internacional, con llamados de atención de Human Rights Watch, Reporteros Sin Frontera o la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Sin embargo Galo Mora, secretario general del oficialista Alianza País, le dijo a SEMANA que la SIP está “capturada por la CIA”, que “defendemos la libertad de expresión a tal punto que todos los días se puede publicar que no existe” y que “no es una pelea inútil. La comunicación es un derecho. Pero está dominada por privados y atacan a lo público, al presidente. El 17 de febrero vamos a ver en quién confía el pueblo, si en la prensa o en Rafael Correa”.
Pero este combate revela lo que vive Ecuador. Como le dijo un observador de los medios a SEMANA la disputa de Correa es una guerra para ser “propietario de la verdad, construir su propio relato y reescribir el pasado, el presente y el futuro. La historia”. Y por ahora Correa ha sido un personaje ambivalente, pragmático dirían unos, ambiguo otros, complejo en todo caso. Hay un hombre progresista y voluntarioso que le quiere cambiar la cara a Ecuador. Y un presidente al que poco le importan las formas de la democracia. Lo que pase en los próximos cuatro años definirá la forma como será recordado, si como un gobernante autoritario o como el gran transformador de su país.
La competencia
La oposición está dividida en multitud de partidos, lo que no ha hecho sino reforzar a Rafael Correa. Estos son los principales candidatos:
Alberto Acosta:
Luego de haber sido aliado y mentor de Correa, pasó a ser uno de sus mayores críticos. Economista y con una historia de militancia en la extrema izquierda, Acosta fundó el Partido Alianza País con el que Correa llegó a la Presidencia. Fue ministro de Energía y Minas y presidió la Asamblea Constituyente de 2008. Pero se alejó del presidente y ahora es candidato del partido Unidad Plurinacional. Quiere volver a lo fundamental de la Constitución, rescatar la democracia, luchar contra la corrupción y lograr una economía social y solidaria.
Álvaro Noboa:
Una de las personas más ricas de Ecuador, siempre ha estado vinculado a la política. Sin embargo, luego de perder las elecciones de 1998, 2000, 2006 y 2009, Noboa intenta llegar por quinta vez a la Presidencia por el Partido Renovador Institucional de Acción Nacional (Prian). Muchos lo acusan de intentar comprar las elecciones en sus candidaturas y esta semana el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) lo multó por ofrecer regalos a los electores. Su propuesta incluye invertir en educación, atraer inversión extranjera y garantizar la seguridad jurídica para las empresas.
Guillermo Lasso:
Con el 18 por ciento en las encuestas, es el candidato más opcionado para una improbable segunda vuelta. Fue presidente del Banco de Guayaquil, gobernador de la provincia de Guayas, embajador y ministro de Economía. Con su movimiento Creando Oportunidades (Creo) propone estimular la competitividad al brindar más apoyo al sector privado, estimular las microempresas, promover la inversión extranjera y defender los derechos de los trabajadores.
Lucio Gutiérrez:
Fue militar y presidente de Ecuador entre 2003 y 2005. Fue destituido y acusado de huir del país, luego de que miles de manifestantes se tomaron Quito para protestar por su política económica y su presunta corrupción. Ahora, intenta llegar de nuevo al poder por el Partido Sociedad Patriótica (PSP).
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