Convención sobre el Comercio Internacional de Especies en Peligro, Fauna Salvaje y Flora (CITES)


– Arranca en Bangkok la reunión de la CITES con el tráfico de marfil en el punto de mira

– 48 especies buscan protección del tráfico ilegal

– Tailandia pone fin al comercio de marfil

– Rinocerontes, elefantes y tiburones en agenda de reunión sobre especies amenazadas

– CITES: la compleja protección de las especies

– Contrabando ensombrece aniversario Convención Comercio Fauna y Flora

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Arranca en Bangkok la reunión de la CITES con el tráfico de marfil en el punto de mira

(EFE)

Bangkok, 3 mar (EFE).- La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies en Peligro, Fauna Salvaje y Flora (CITES) arrancó hoy en Bangkok, donde organizaciones conservacionistas presionan al Gobierno tailandés para que prohíba el comercio de marfil.

La primera ministra tailandesa, Yingluck Shinawatra, respondió a estas demandas con un compromiso para introducir enmiendas en la legislación del país para poner fin a este tráfico y cumplir la normativa internacional.

“Esto protegerá a todas las especies de elefantes, incluidas las poblaciones salvajes y domésticas de Tailandia, y las de África”, dijo la primera ministra en su intervención en la ceremonia inaugural del encuentro.

“Los elefantes son muy importantes para la cultura tailandesa. Nadie se preocupa más por los elefantes que el pueblo tailandés”, añadió la mandataria, que lamentó que su país sea utilizado como lugar de tránsito de este comercio ilegal.

La organización WWF dijo que el paso dado por Tailandia inicia el largo camino para afrontar la crisis de caza furtiva de elefantes en África, que debido a la demanda de marfil en 2011 alcanzó la cifra récord de 25.000 ejemplares abatidos.

“Estamos entusiasmados tras escuchar que la primera ministra Shinawatra ha decidido aprovechar esta oportunidad ante el foco mundial para apostar por el fin del comercio de marfil en el país”, dijo el jefe de la delegación del WWF en la reunión, Carlos Drews.

“Ahora hace falta un calendario para introducir esta prohibición y asegurar que se aplica con urgencia, porque la matanza de elefantes continúa”, añadió Drews en un comunicado.

Tailandia es el segundo mayor mercado de marfil ilegal del mundo por detrás de China, según WWF, cuya investigación encontró más de 250 comercios del país en los que se vende este material a pesar de que solo 67 disponen de autorización oficial.

Los conservacionistas iniciaron hace unas semanas una campaña para presionar a Tailandia para que cambie unas leyes que, según denuncian, son utilizadas por el crimen organizado para blanquear cantidades de marfil africano, obtenido ilegalmente.

Su activista y Miss Universo 2005, Natalie Glebova, recibió a los delegados que acudían a la apertura del encuentro con el mensaje de que “no se necesitan superpoderes para ser un héroe. Parad los crímenes contra la vida salvaje!”.

En la víspera, WWF anunció la recogida de un millón de firmas para pedir al Gobierno tailandés que detenga indefinidamente todo tipo de comercio con marfil para acabar con los mercados ilegales en el país.

No obstante, el subdirector de Parques Nacionales, Theerapat Prayurasiddhi, rechazó que Tailandia sea un centro neurálgico del tráfico ilegal de marfil aunque admitió que el país es utilizado como lugar de paso por las mafias.

“En los últimos tres años, agentes de aduanas han confiscado más de 10 toneladas de marfil de contrabando. Con esta cantidad tan grande, se ha creado la visión equivocada de que Tailandia es un centro de este comercio ilegal”, dijo Theerapat.

Otras organizaciones aprovecharon la jornada inaugural para presentar demandas parecidas para la protección de rayas o varias especies de tiburón, a pesar de la oposición de varios países asiáticos donde es apreciado el consumo de la aleta.

Unos 2.000 delegados de 177 países participarán hasta el 14 de marzo en la conferencia en la que se debatirán 70 propuestas para modificar la protección de especies de fauna y flora.

Entre las más controvertidas por la falta de consenso inicial están las propuestas para prohibir la caza del oso polar y para introducir restricciones a las capturas de cinco especies de tiburón, apreciados por su aleta.

También se discutirá la petición de Ecuador para que se rebaje la protección de la vicuña, especie andina que de los 6.000 ejemplares en los años 1960 se ha recuperado hasta lograr una población de 380.000 solo en Perú.

El CITES es un acuerdo adoptado por 177 países y que desde 1973 ha catalogado unas 35.000 especies de animales y plantas para regular su comercio internacional y evitar que este afecte la supervivencia de estas especies.

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48 especies buscan protección del tráfico ilegal

Desde hoy y hasta el 14 de marzo se realizará en Bangkok, Tailandia, la convención Cites, que regula la venta de animales en peligro de extinción. El tiburón y la tala ilegal de árboles se tomarán la agenda.

por Matías Jara – 04/03/2013 – 

Hoy parte la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, más conocida por su sigla en inglés, Cites. La reunión, que se realiza cada tres años y que en esta versión cumple 40 años, se está desarrollando en Bangkok, Tailandia, uno de los países con mayor comercio ilegal de especies en peligro de extinción.

La edición 2013 busca la inclusión de 48 animales y 22 plantas a los apéndices de protección Cites, acuerdos que deberán ser adoptados por los más de dos mil delegados -que representan a 177 gobiernos-, organizaciones y empresarios, que estarán discutiendo durante 12 días su posible inclusión. “La convención es una de las pocas que tiene dientes, es decir, acciones vinculantes en caso de no cumplimiento y hace lo necesario para poder contener el comercio ilegal”, dice Samuel Leiva, de Greenpeace Chile.

La reunión tendrá dos ejes principales: la venta indiscriminada de aletas de tiburón y la tala ilegal de árboles en bosques protegidos. Precisamente, Chile, cuya Ley General de Pesca prohíbe “la mutilación de aletas de cualquier especie de tiburón a bordo de naves o embarcaciones de pesca o su transbordo”, apoyará la inclusión del tiburón martillo a la lista y estudia la posibilidad de hacerlo también con el oceánico, según confirma José Luis Balmaceda, director de la Dirección de Medio Ambiente y Asuntos Marítimos de Ministerio de Relaciones Exteriores.

Julio Lamilla, académico de la U. Austral de Chile e integrante de la delegación chilena, explica que el país no apoyará la inclusión del jaquetón, el sardinero (el único de éstos que habita en Chile) y mantarrayas. “Lamentablemente, tanto el sardinero como la mantarraya no cumplen con los criterios Cites para su inclusión, por falta de estudios”, dice el experto.

Pero para Maximiliano Bello, representante de Pew Environment Group para el programa de conservación de tiburones en Latinoamérica, la decisión de no apoyar su protección se debe al lobby japonés y chino. “Si el país fuese congruente con su supuesto camino sustentable, debería apoyar este tipo de propuestas”, critica. Según Bello, los tiburones están siendo diezmados a pasos agigantados, por un comercio altamente insustentable y muchas veces ilegal y necesita regularse.

Hasta ahora existen sólo tres tiburones en las listas de protección, pero el crecimiento del mercado de aletas -que según un informe publicado en Marine Policy hace un par de días, significa la caza de más de 100 millones de tiburones al año, lo que ha reducido su población en un 90%- ha instado a Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil, entre otros, a proteger más especies.

Entre las otras propuestas a discutir en Cites se encuentra la solicitud de Kenya, que pide que el rinoceronte blanco cambie de apéndice para permitir su caza por deporte, y la propuesta de Burkina Faso, que busca la eliminación de la lista de protección del elefante africano, ya que su población habría aumentado tras la prohibición de todo tipo de comercio de su especie. Diligencia que el mismo organismo sugiere rechazar.

Tanto animales como plantas son protegidos por reglas que limitan o prohíben su comercio en los países asociados a la convención. Para diferenciarse, Cites creó dos listas. El apéndice I, impide totalmente el comercio internacional y condena cualquier acción comercial de la especie en cuestión. Esta lista cuenta con 530 animales y poco más de 300 especies de plantas. ¿Ejemplos? Tigres, leopardos blancos, tortugas, cocodrilos y distintos tipos de cactus.

El apéndice II, permite el comercio de especies, pero bajo fuertes resguardos para mantener su población silvestre. Acá se encuentran cerca de 4.400 animales y 28.000 plantas, como primates, loros y orquídeas. Según el progreso que tenga la especie en su población, esta puede ser transferida de apéndice e incluso eliminada de toda lista.

Estos criterios están preestablecidos desde un comienzo y se basan en dos puntos: la sobreexplotación de las especies por su comercialización masiva y la disminución del número de ejemplares por este mismo motivo, lo que se establece por medio de estudios e investigaciones científicas.

Chile es miembro desde 1975 y en esa condición ha adoptado un sinnúmero de medidas, según la conferencia se las dicte.

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Tailandia pone fin al comercio de marfil

El país, uno de los mayores mercados del mundo, lo anuncia en la cumbre CITES en Bangkok

Un frente latinoamericano presiona para aumentar la protección a los tiburones

Un tailandés muestra un colmillo de elefante procedente de Kenia. / S. LALIT (AP)

Tailandia, uno de los mayores mercados de marfil del planeta, prepara una ley para prohibir este comercio en el país, ilegal en prácticamente todo el mundo desde la firma de un tratado internacional en 1989. Lo anunció ayer la primera ministra tailandesa, Yingluck Shinawatra, en plena ceremonia inaugural de la Convención para el Comercio Internacional de Especies de Flora y Fauna en Peligro (CITES), que se desarrolla en Bangkok hasta el 14 de marzo, tras ceder a las presiones internacionales encabezadas por varias ONG que han reunido un millón y medio de firmas para exigir el fin de esta práctica.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y Traffic habían pedido a CITES que sancionara a Tailandia, Nigeria y la República Democrática del Congo por su implicación en el comercio ilegal de marfil, derivado de matanzas indiscriminadas de animales que se desarrollan con impunidad en estos países debido a su blanda legislación. La primera ministra aseguró ayer que su decisión “contribuirá a proteger a todos los elefantes, salvajes y domésticos, tanto los de Tailandia como los africanos”.

El representante de WWF en la cumbre, Carlos Drews, acogió con prudencia la noticia. “Tailandia tiene ahora que proporcionar una hoja de ruta y proponer unas fechas en el calendario para la prohibición, garantizando que se lleva a cabo con carácter de urgencia, porque la masacre de elefantes continúa “, dijo ayer.

Tailandia alberga el mayor mercado ilegal de marfil detrás de China. Las autoridades confirman 67 vendedores de marfil autorizados, pero hay muchos más clandestinos. Gran parte de este marfil es comprado por los turistas extranjeros. La caza furtiva ha escalado de manera alarmante en los últimos años, convirtiéndose en una de las mayores amenazas para especies emblemáticas como elefantes, rinocerontes y tigres.

Con este anuncio empezaba ayer la cumbre CITES, a la que asisten unos 2.000 delegados de 177 países. En la jornada de hoy el protagonismo ha pasado a los tiburones, para los que un frente latinoamericano está pidiendo una mayor protección.

Brasil, Colombia y Ecuador abanderan las iniciativas para regular las capturas de escualos y mantas, apoyados por Costa Rica, Honduras, México y la UE. Las mayores esfuerzos se centran en tres especies de tiburón martillo.

Organizaciones conservacionistas denuncian que China y Japón, dos de los países más interesados en la pesca de tiburones, han presionado y comprado votos de varios países para limitar su pesca. Cada año se capturan en todo el mundo unos 100 millones de tiburones y una buena parte pasa por el mercado de Hong Kong, que concentra la mitad del comercio mundial.

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Rinocerontes, elefantes y tiburones en agenda de reunión sobre especies amenazadas

Por Amélie BOTTOLLIER-DEPOIS (AFP)

BANGKOK — Los cuernos de rinoceronte y de elefante, así como las aletas de tiburón, son objeto de tráficos de tal magnitud que todas estas especies están amenazadas y ocuparán el primer plano de una reunión internacional que comienza el domingo en Bangkok.

Desde que entró en vigor, en 1975, la Convención sobre el Comercio Internacional de las Especies Amenazadas (CITES) puso bajo su protección a unas 35.000 especies de animales y de plantas, ya fuera prohibiendo su comercio internacional o colocándolo bajo un estricto marco de protección.

Los 177 países signatarios, que deben hacer aplicar estas decisiones, se reúnen para discutir los tráficos que cada año están mejor organizados. Y seguramente agregarán algunos nombres a la lista en el momento de conmemorar el 40º aniversario de la convención.

Los rinocerontes y los elefantes ya están muy protegidos y su comercio internacional está prohibido, salvo algunas excepciones. Sin embargo, la caza furtiva llegó a cifras sin precedentes en los últimos años, justificando nuevas medidas.

Al menos 668 rinocerontes, inscritos desde 1977 en el anexo I de la CITES que protege a las especies amenazadas de extinción, fueron masacrados en Sudáfrica en 2012, en comparación con 13 en 2007.

El tráfico de cuernos hacia Asia, donde se les atribuyen numerosas virtudes medicinales, “sigue siendo una de las actividades criminales más organizadas que actualmente enfrenta la CITES”, señaló su secretariado.

Kenia, que quiere combatir esta matanza, propondrá una moratoria a la exportación de cuernos-trofeos de los rinocerontes blancos de Sudáfrica y Suazilandia, que forma parte de las excepciones al embargo internacional.

Sin embargo, esta solución no cuenta con un apoyo unánime.

La cacería de trofeos, fuente de ingresos, “participó en el restablecimiento de la población de rinocerontes” y alentó a las reservas a mantener una importante población, opinó Richard Thomas, portavoz de Traffic, quien preferiría “presionar” a los aficionados a los cuernos, comenzando por Vietnam.

La misma estrategia se aplicaría a los elefantes. Para hacer frente a una “tendencia a la escalada” del tráfico de marfil, la CITES recomienda una prohibición más estricta del comercio internacional.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y Traffic van aún más lejos, pues exigen sanciones comerciales contra la República Democrática del Congo, Nigeria y Tailandia, a los que acusan de eludir la ley.

Por lo tanto, el anfitrión de la conferencia estará en el centro de las discusiones. Tailandia, considerada como el centro neurálgico del tráfico de especies protegidas de todo tipo, es criticada fundamentalmente por su autorización del comercio del marfil asiático.

Por lo tanto, el WWF lanzó una petición para prohibir el comercio de todo tipo de marfil en Tailandia. Esta fue presentada el miércoles, acompañada por 500.000 firmas, a la primera ministra Yingluck Shinawatra.

En cuanto a las especies marinas, varios tipos de tiburón estarán en la agenda de la conferencia. Numerosos países piden que sean incluidos en el anexo II de la CITES, que permite regular el comercio para impedir una excesiva explotación.

En la conferencia anterior, en 2010, las propuestas similares de protección de los escualos, cuyas aletas son vendidas a precio de oro en Asia, fracasaron por escaso margen ante un frente de países preocupados por su industria pesquera.

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ECOLOGÍA

CITES: la compleja protección de las especies

Deutsche Welle Español

Mucho se ha hecho en favor de animales y plantas en peligro desde 1973, cuando se firmó la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres. Pero no todos cooperan.

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES) tiene como objetivo supervisar que no haya abusos en la explotación de especies en peligro de extinción. El documento contiene mecanismos para limitar o incluso prohibir ciertas transacciones comerciales.

Hasta el momento, la convención ha sido firmada por 177 países, cada uno de los cuales tiene sus propios intereses y tradiciones. Para que una especie de flora y fauna sea ingresada en la lista de la CITES, se requiere de la aprobación de por lo menos dos terceras partes de los Estados miembro. Así es como primates, cetáceos, tortugas, corales y orquídeas han obtenido protección; en total, 5.000 especies animales y 29.000 tipos de plantas.

Poderosas industrias

En el 40 aniversario del CITES, se celebra un encuentro internacional al respecto en Tailandia. Por primera vez, el tema principal es la sobrepesca. Enormes redes ocasionan que cardúmenes completos sean atrapados sin que se permita la adecuada reproducción de las especies de peces.

Un ejemplo es el atún aleta azul. Se calcula que en el Mediterráneo subsiste tan sólo el diez por ciento de las reservas originales de esta especie. La mayor parte de los ejemplares pescados van a Japón, donde son utilizados en la elaboración de sushi.

Encuentro por las especies amenazadas

Precisamente este país se opuso, junto con China y otros, a una propuesta que pretendía prohibir totalmente la explotación del atún aleta azul. Japón “realizó toda una ofensiva diplomática para llevar a que otras naciones rechazaran la iniciativa”, dice a DW Gerhard Adams, experto en protección animal dentro del ministerio alemán del Medio Ambiente.

Comercio verde

De hecho, la pesca y las maderas preciosas “son dos de los grandes rubros en el comercio con especies protegidas”, señala a su vez Volker Homes, de la organización WWF. La explotación de ambos genera un volumen comercial de muchos millones de euros, agrega.

Sin embargo, el experto cifra grandes esperanzas en la CITES. Subraya el hecho de que es la única convención medioambiental que establece sanciones concretas. Esto es importante sobre todo frente a países como Japón, altamente dependientes de las importaciones.

“Los japoneses son muy sensibles cuando alguien les pretende decir qué especies explotar o qué productos pueden importar”, indica Holmes.

Pero el conflicto no sólo puede surgir con países, sino también con entes como la Organización Mundial de Comercio (OMC), cuya misión es promover el libre intercambio de productos. La aplicación de controles medioambientales al comercio contraviene sobre todo los principios del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), que desautoriza la prohibición a importaciones, sobre todo para evitar que países específicos resulten perjudicados.

Contradicciones internas

En cuanto a la OMC, “se ha vuelto más ecológica”, dice a DW Miranda Schreurs, directora del Centro para la Investigación Medioambiental de la Universidad Libre de Berlín. “Sin embargo, aún hay mucho margen para mejorar”, agrega.

Los propios países se enfrentan a contradicciones internas en la materia. Por ejemplo, Tailandia. Al inicio de la conferencia por el 40 aniversario de la CITES, la primera ministra , Yingluck Shinawatra, dijo en su discurso que el objetivo es prohibir la venta de marfil. Poco después, el ministro tailandés de Medio Ambiente aseguró que no había ningún plan para acabar con el comercio legal con el producto.

Holmes señala que el comercio ilegal con marfil es tan lucrativo como el tráfico de drogas o de personas. Pero por lo pronto, el experto pondera el hecho de que la CITES ha evitado a lo largo de sus 40 años la desaparición de algunas especies de ballenas, así como del cocodrilo del Nilo, los ocelotes y los leopardos. En Tailandia, Estados Unidos presentará una propuesta para prohibir el comercio con pieles de oso polar.

Autora: Jennifer Frazcek / Enrique López

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Contrabando ensombrece aniversario Convención Comercio Fauna y Flora

Fuente: dpa  |  2013-03-01

Contrabando ensombrece aniversario Convención Comercio Fauna y Flora

Un trabajador indonesio alimenta las tortugas marinas de un centro de conservación en Serangan, Bali, Indonesia, hoy viernes 1 marzo de 2013. A pesar de estar regulado por la ley, el comercio ilegal de tortugas continúa siendo común en muchos lugares de Indonesia. La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés), se celebrará en Bangkok, Tailandia, entre el 3 y el 14 de marzo. EFE/Made Nagi

ANIVERSARIO Por Christiane Oelrich (dpa) 

Bangkok, 1 mar (dpa) – Lo que los agentes de aduana en las fronteras de todo el mundo sacan a veces de las maletas y cajas es una clara muestra de crueldad: tortugas vivas apretujadas en cajas procedentes de Túnez, vesículas biliares de oso de Vietnam extraídas en un proceso doloroso, un cráneo de leopardo de Zimbabwe.

El comercio con estos animales y productos derivados está prohibido según la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), que fue firmada en Washington el 3 de marzo de 1973, es decir hace ya 40 años.

Pero los países miembro de la convención, que realizarán en Bangkok una conferencia del 3 al 15 de marzo, prácticamente no tienen motivos para festejar.

Es que el comercio ilegal de cuerno de rinoceronte, marfil y otros productos obtenidos de animales protegidos crece de manera alarmante.

Las noticias más funestas proceden ante todo de África y Asia. Cada vez con más frecuencia se descubren animales sacrificados.

En Vietnam se puede adquirir ilegalmente con facilidad pasta de huesos de tigre y de cuerno de rinoceronte. China es un mercado enorme.

“La demanda aumenta con el creciente bienestar”, explica Joe Walston, director para Asia de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, según sus siglas en inglés).

La Cites pone bajo total protección a las especies de animales y plantas que están en serio riesgo de extinción. En el caso de otros animales, se permite el comercio pero bajo estricta vigilancia, para garantizar la supervivencia de la especie.

En la lista de especies de flora y fauna protegidas por la Cites figuran unas 35.000.

El negocio ilegal es lucrativo. “El comercio ilegal es un problema enorme”, admite el secretario general de la Cites, John Scanlon. “Tenemos que tratar con rivales cada vez más peligrosos. Cada vez con más frecuencia actúan bandas organizadas y milicias militares”.

Se estima que quedan sólo 3.000 tigres viviendo en libertad, mientras que hace diez años eran 5.000, dijo el director para el sudeste de Asia de la organización de protección animal Traffic, Bill Schaedla. En 2012 cazadores furtivos mataron en Sudáfrica a 668 rinocerontes, el doble que en 2010.

En 1998, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) tenía 169 mamíferos en la lista de las especies más amenazadas, mientras que en 2012 eran 196. En el caso de los reptiles, en 1998 había 41 especies en la lista, cifra que subió a 144 el año pasado, y en el de los anfibios, subió de 18 a 509.

No obstante, “sin el acuerdo el comercio con animales y plantas silvestres no tendría ninguna regulación”, dijo Scanlon.

“Los países que firmaron el acuerdo están comprometidos a imponer a nivel nacional la protección de especies”, subrayó. El que no lo haga será sancionado, por ejemplo, quedando totalmente excluido de forma transitoria del lucrativo comercio de productos permitidos derivados de la flora y fauna.

Se estima que este negocio mueve por año unos 300.000 millones de dólares, indicó Scanlon. Actualmente 16 países están sancionados.

“Sin el acuerdo es posible que ya no hubiera tigres ni muchos otros mamíferos vivendo en libertad”, opinó Schaedla.

Un problema en muchos países es la implementación de las normas: “Los países que disponen de poco dinero para los controles atraen de inmediato a los comerciantes ilegales”.

En estos casos se aprovecha la incapacidad de las autoridades para declarar animales salvajes como procedentes de criaderos, o afirmar que un ejemplar de una especie protegida es en realidad otra similar, que no está protegida. Esas diferencias sólo pueden ser reconocidas por expertos.

Para desarrollar las capacidades se necesita dinero. “Estados Unidos y la Unión Europea pusieron a disposición dinero para la formación, pero es una fracción (de los fondos) que por ejemplo van para el cambio climático”, dijo Schaedla. Y en realidad, el mundo no puede darse el lujo de esperar.

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