Egipto: Estallido de ira en El Cairo tras fallo por matanza en Port Said


Protestas en El Cairo

– Tres muertos en choques con las fuerzas del orden tras el veredicto de Port Said

– Muere un joven tras conocerse las condenas de la masacre de Port Said

– Estallido de ira en El Cairo tras fallo por matanza en Port Said

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Murieron 74 personas

Tres muertos en choques con las fuerzas del orden tras el veredicto de Port Said

Imagen de los altercados que dejaron 74 muertos en Port Said. | ReutersImagen de los altercados que dejaron 74 muertos en Port Said. | Reuters

Francisco Carrión | El Cairo

sábado 09/03/2013 

La justicia egipcia ha cerrado este sábado el ajuste de cuentas por la tragedia del estadio de Port Said. Los últimos 52 acusados por la matanza de 74 aficionados de fútbol corren distinta suerte: cinco reciben cadena perpetua; 14 son condenados a penas de cárcel entre 10 y 15 años, y 28 han resultado absueltos. El ex jefe de policía de Port Said ha sido condenado a 15 años de prisión.

En una confusa última sesión celebrada en El Cairo por motivos de seguridad, el juez Sobhi Abdelmeguid ha confirmado, además, la “pena capital en la horca” dictada a finales de enero contra 21 implicados en la masacre. Se les acusa de “asesinato e intento de asesinato”. El fallo desató en febrero graves disturbios en Port Said, dejando más de 40 muertos y obligando a la declaración de estado de emergencia.

El muftí, la máxima autoridad religiosa de Egipto que debe revisar y autorizar la condena, comunicó el jueves que no podía hacer pública aún su deliberación y pidió al tribunal que le concediera más tiempo para examinar los 1.000 folios que forman el caso o continuara el proceso sin su aprobación, tal y como ha sucedido.

El nuevo veredicto, esperado con tensión entre los ultras del club cairota Al Ahli y los vecinos de Port Said, absuelve a siete de los nueve policías juzgados. Sólo el máximo responsable de la seguridad en la ciudad portuaria, Essam Samak, y un oficial son condenados a 15 años de prisión. Entre los agentes absueltos, figuran los ex jefes del departamento de investigación de la policía de Port Said y de las Fuerzas de Seguridad Central en el área del Canal de Suez.

Al conocerse el fallo, los hinchas del Al Ahly, el equipo de la capital, lo han celebrado con fuegos artificiales y cánticos contra el denostado aparato policial. Sin embargo, el elevado número de exculpados -entre ellos el director y el jefe de seguridad del club de Port Said, Al Masri- ha apagado el júbilo poco después dando lugar a una improvisada asamblea el estadio para pactar una reacción.

A pesar de que los líderes de los ultras han pedido que se acepte el veredicto, algunos miembros han descargado su indignación por el fallo prendiendo fuego a un club propiedad de la policía y a la sede de la Federación Egipcia de Fútbol, ubicadas cerca de las instalaciones del equipo de fútbol en El Cairo. Vehículos militares protegen las sedes del Consejo de ministros y la Shura (Cámara Alta) en el centro de la capital. En Port Said, algunos vecinos han tratado de bloquear el Canal de Suez.

“Solo queremos matar a quienes mataron a nuestros compañeros”, dice a ELMUNDO.es Sikka, uno de los cientos de ultras del laureado equipo cairota que se han reunido este sábado a las puertas del club. “En Egipto la ley se interpreta según conviene. Solo pedimos justicia con las pruebas de vídeo que hay. El jefe de la policía miró la matanza sin mover ni un solo dedo para detener a los asaltantes”, explica otro hincha que prefiere permanecer en el anonimato.

Tres personas han muerto por inhalación de gases lacrimógenos en los choques entre fuerzas del orden y manifestantes en las inmediaciones del céntrico puente cairota de Qasr el Nil. Los enfrentamientos han estallado horas después del veredicto. Unas 65 personas han resultado heridas, algunas por balas de goma. En un comunicado, el ministerio del Interior -en el ojo del huracán por la huelga de policías- ha llamado a la responsabilidad de las fuerzas políticas y revolucionarias y ha pedido el fin de la violencia.

Por otro lado, las autoridades han elevado al máximo el nivel de alerta de las fuerzas de seguridad en la península del Sinaí tras recibir información de posibles ataques yihadistas a policía y Fuerzas Armadas en la zona.

En Port Said, a unos 200 kilómetros al norte de la capital, la condena y la confirmación de las ejecuciones han reafirmado la extendida sensación de que la ciudad portuaria es la “cabeza de turco” que está pagando injustamente el precio de apaciguar los ánimos de los ultras de El Cairo. “A Mursi no le importa Port Said, solo quiere aplacar a los ultras”, señala al diario estatal ‘Al Ahram’ Sayed Hafez, un vecino de este estratégico enclave situado al comienzo del Canal de Suez. Cientos de vecinos recibieron con lágrimas y rabia la sentencia desde la bautizada como Plaza de los Mártires.

La última semana no ha sido fácil en Port Said. El traslado de los encarcelados desde la prisión local a la de una provincia cercana provocó la ira de sus familiares y reabrió las heridas de febrero. Al menos ocho personas, entre ellos tres policías, han muerto desde entonces en los disturbios entre manifestantes y fuerzas del orden. Para evitar nuevos altercados, la policía se retiró el viernes de la ciudad y dejó la seguridad en manos de los militares. En una jornada de calma, los vecinos celebraron la derrota de los agentes tomándose fotos junto a los tanques.

La ciudad, con una larga historia de resistencia, mantiene desde febrero una campaña de desobediencia civil y descarga su furia sobre el presidente egipcio y su grupo, los Hermanos Musulmanes. Los activistas locales barruntan ya la posibilidad de una nueva huelga para protestar por “la politización” de la sentencia.

En el resto del país, a la polarización política, el retraso de las elecciones legislativas previstas para abril y la grave coyuntura económica se ha sumado la huelga iniciada por la policía. Ayer más de 60 comisarías se habían declarado en huelga reclamando la dimisión del ministro del Interior Mohamed Ibrahim.

Más de un año después, las heridas por la tragedia de Port Said aún no han restañado. El 1 de febrero de 2012, una multitud invadió el césped tras la victoria de Al Masri y arrojó piedras, botellas y bengalas a los aficionados de Al Ahli, ante la permisividad de las fuerzas de seguridad. En apenas un cuarto de hora, el estadio se convirtió en una trampa que segó la vida de 74 personas.

El suceso reactivó unos enfrentamientos entre la policía y miles de manifestantes en varias ciudades del país que dejaron 16 fallecidos. Y obligó a cancelar la liga, que después de un año de parón regresó el pasado febrero. Sin embargo, los encuentros son jugados a puerta cerrada y en instalaciones militares.

La versión más extendida culpa del incidente a la policía o los partidarios del derrocado Hosni Mubarak en un intento de castigar a los ultras, que formaron la avanzadilla frente a los agentes en los días de las revueltas que forzaron la salida del dictador.

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Muere un joven tras conocerse las condenas de la masacre de Port Said

Las condenas a muerte y cadena perpetua a decenas de aficionados desatan la violencia en Egipto

El tribunal encargado de investigar la masacre del estadio de fútbol Port Said, en la que el año pasado murieron más de 70 personas, emitió el sábado por la mañana su veredicto definitivo. De los cerca de 50 acusados pendientes de sentencia, cinco han recibido una pena de cadena perpetua, otros 14 sentencias que oscilan entre los 10 y 15 años de cárcel, y a tres más les han caído entre uno y cinco años. Los 28 acusados restantes han sido absueltos.

En el banquillo enjaulado de los acusados se sentaron tanto hinchas de fútbol como varios responsables policiales. Uno de los altos cargos policiales, Essam Samak, exdirector de seguridad de la provincia de Port Said en el momento de los hechos, deberá pasar 15 años entre rejas. Otro oficial ha recibido la misma pena, mientras que siete mandos de diverso rango han sido absueltos.

La reacción no se hizo esperar en el barrio cairota de Zamalek, en la sede social del Ahly, club al que pertenecían la mayoría de las víctimas. Los ultras ahlawy, como se conoce a los hinchas del equipo, se reunieron para escuchar juntos un veredicto que dejó, en un principio, un sabor de boca agridulce. La confusa lectura del veredicto provocó unas primeras muestras de júbilo que se tornaron en confusión.

Centenares de adolescentes con camisetas y chándales del Ahly estaban sentados, circunspectos. Mientras, los cabecillas del grupo mantenían reuniones continuas, algunas por teléfono con los jefes del grupo en otras ciudades. Al final de una de ellas, sellada con besos y rostros que reflejaban trascendencia, El PAIS pudto hablar con Mohamed, uno de los líderes del controvertido movimiento. “Estos veredictos son una tomadura de pelo. Queríamos la pena de muerte para todos los cargos de la policía. Ellos fueron el cerebro detrás de la masacre”, asegura el joven, que se confiesa fan de Cristiano Ronaldo.

“Queríamos la pena de muerte para todos los cargos de la policía”, dice un aficionado

“No vamos a apelar el veredicto, porque no creemos en la justicia de este país. La respuesta será en la calle. Solo así conseguiremos la justicia”, dijo en tono amenazante. Tan solo unos minutos después, se levantaba ya una negra columna de humo encima del edificio de la Federación Egipcia de Fútbol y del club deportivo de la policía, situados a tan solo unos metros de la sede social del Ahly. Posteriormente se encaminaron al centro de la ciudad, cerca de Tahrir, donde se enzarzaron en enfrentamientos con las fuerzas del orden, provocando la muerte de un joven por asfixia al inhalar gases lacrimógenos.

En la ciudad de Port Said, el veredicto fue recibido con expresiones de rabia, y varios centenares de personas se acercaron al Canal de Suez con la intención de frenar su tráfico, según informa Al Ahram. Sin embargo, desistieron al ver apostados los tanques del Ejército. La ciudad ha sido escenario de duros enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden, que se saldaron con seis muertos. A ellos, cabe añadir los 40 mártires caídos después de la primera sentencia sobre la masacre de Port Said.

El pasado 26 de enero, el tribunal emitió un fallo parcial por el que condenaba a pena de muerte a 21 fans del Masry, el club local, a quienes se acusa de haber atacado a los ultras ahlawy al final de un partido celebrado en Port Said el fatídico día 1 de febrero del 2012. La sentencia, confirmada hoy por el juez, desató una ola de indignación que sumió a la ciudad en una orgía de violencia.

“Este es un juicio mediático y politizado”, sostiene un abogado

En esta ocasión, el hecho de que los nuevos veredictos hayan sido menos severos y que sea el Ejército y no la policía quien patrulla las calles ha suavizado la reacción de los habitantes de Port Said.“Creo que el veredicto busca un equilibrio político, que no deje a nadie contento, pero tampoco indignado. Así no habrá una nueva ola de violencia”, explica por teléfono Fayyad, un joven activista.

En un mismo sentido se había expresado el día anterior al juicio Ashraf al-Azaby, abogado defensor de trece de los acusados. “Este es un juicio mediático y politizado. Las sentencia no responde a las pruebas presentadas, si no a la necesidad de aplacar a algunos sectores de la sociedad, sobre todo a los ultras ahlawy”, aseguraba el magistrado, que se mostraba esperanzado ante la posibilidad de conseguir repetir el proceso entero tras una apelación.

Un sentimiento ampliamente compartido en Port Said es que la ciudad es víctima de una campaña mediática. “Esta ciudad tiene un carácter heroico y rebelde. Ya lo demostramos en la guerra del 1956. Por eso, Mubarak nos quiso someter, aislándonos del resto del país. Pusimos muchas esperanzas en la revolución, pero tras la tragedia del estadio, se abatió sobre nosotros la injusticia de nuevo”, explica al-Azaby en un tono tranquilo didáctico, que contrasta con el estado de ánimo en una ciudad exaltada.

Hace más de dos semanas, Port Said se declaró en huelga general. Tanto las escuelas, como muchas empresas e incluso edificios oficiales han cerrado sus puertas. El viernes, la ciudad, situada en la boca del Canal de Suez, parecía una ciudad fantasma bajo la mirada omnipresente de sus mártires. Pancartas y carteles con sus fotografías presidían las calles del centro. “Todo el pueblo se encuentra unido bajo una demanda: que se haga justicia, y se juzgue a los asesinos de tantos mártires”, proclama Rami, un joven de 24 años, en referencia a los mandos del ministerio del Interior.

De momento, han conseguido una pequeña victoria: la retirada de las calles de la odiada policía, a la que acusan de haber utilizado una brutalidad criminal que se ha cobrado la vida de casi 50 personas en un mes y medio. Ahora sólo patrulla las calles el ejército, una institución mucho más respetada. De hecho, cientos de los habitantes de Port Said han recogido firmas para que las fuerzas armadas vuelvan a hacerse con las riendas del poder.

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Estallido de ira en El Cairo tras fallo por matanza en Port Said

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Prensa Latina

El Cairo, 9 mar (PL) Un estallido de ira estremece hoy a esta capital tras conocerse el fallo por la masacre en un estadio de fútbol en la ciudad septentrional de Port Said un año atrás.

Manifestantes airados prendieron fuego al Club de Oficiales de la Policía, próximo a las márgenes del río Nilo, sin que se registraran heridos; helicópteros de la Policía sobrevuelan la zona en medio de una creciente tensión, constató Prensa Latina.

El ulular de las sirenas de las ambulancias y los carros de bomberos estremecen la tibia atmósfera del comienzo de la primavera después de un prolongado y gélido invierno.

Las protestas fueron detonadas por el anuncio de las sentencias contra los 73 encartados en la muerte de 74 seguidores del equipo de fútbol capitalino Al Ahly (Nacional) tras un partido con su rival por antonomasia, Al Masri (Egipcio).

El tribunal ratificó la sentencia a la pena capital dictada contra 21 de los acusados a fines de enero pasado; condenó a cadena perpetua a uno de los 52 restantes, absolvió a 28 e impuso al resto entre uno y 15 años de reclusión.

Entre los sancionados hay nueve miembros de las Fuerzas Centrales de Seguridad, encabezados por el entonces jefe de ese cuerpo, al que se responsabilizó con la decisión de mantener cerradas las puertas del estadio, lo que impidió la salida de los agredidos y propició el alto número de víctimas.

La decisión de la corte es insatisfactoria tanto para los seguidores capitalinos del Al Ahly, que exigían penas mayores, como para los de Al Masri, de Port Said, que proclaman la inocencia de sus allegados.

Mientras, en Port Said, ahora bajo control del Ejército, que limita su acción a la custodia de los edificios públicos, miles de personas se han concentrado desde horas tempranas en espera de conocer la decisión del tribunal.

Esa ciudad es escenario de violentas protestas hace una semana, en las que han muerto ocho personas, tres de ellos agentes de la policía, al igual que esta capital, donde los manifestantes chocan de manera intermitente con las fuerzas del orden en el centro de la capital.

Al crispamiento por la decisión del tribunal, se suma la pugna política entre el presidente Mohamed Morsi y sus opositores del Frente de Salvación Nacional, lo que crea un panorama de desorden y desconcierto en esta capital.

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