Cae el último canal televisivo crítico con el Gobierno de Venezuela


Globovisión transmitiendo en vivo | AFP

– Cae el último canal televisivo crítico con el Gobierno de Venezuela

– Globovisión tendrá otro dueño en abril

– Venta de Globovisión podría dejar a TV sin canales críticos del chavismo

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Cae el último canal televisivo crítico con el Gobierno de Venezuela

El accionista mayoritario de Globovisión se declara “acosado por el Estado” y venderá la emisora después de las presidenciales

Imagen de la redacción de Globovisión.

Si Hugo Chávez hubiese podido leer esta noticia sería inmensamente feliz: Globovisión tira la toalla. Guillermo Zuloaga, el presidente y accionista mayoritario del único canal frontalmente crítico con el poder Ejecutivo, se declara “acosado por el Gobierno” y forzado a aceptar una oferta de compra por parte del empresario venezolano Juan Domingo Cordero. Zuloaga puso como condición que la venta se materialice solo después del 14 de abril, día de las presidenciales. A partir de ese día, si el candidato oficialista Nicolás Maduro ganase las elecciones, se encontrará un panorama idílico en el espectro televisivo: canales del Estado puestos al servicio del Gobierno de forma permanente y ninguno privado donde se critique de forma constante al Gobierno, tal como hace Globovisión.

La noticia se extendió el sábado y el domingo en forma de rumor. Pero la emisora rehusó emitir ningún comunicado. Hasta que Carlos Zuloaga, vicepresidente de la empresa, leyó ayer a los trabajadores una carta enviada por su padre, el presidente Guillermo Zuloaga, quien se encuentra exiliado en Estados Unidos.

En la carta, Zuloaga reconoce que el año pasado el canal hizo todo lo posible “para lograr que la oposición ganara las elecciones de octubre”. “En Globovisión lo hicimos extraordinariamente bien y casi lo logramos, pero la oposición perdió. Eso nos puso en una situación muy precaria como canal y como empresa”. A eso se añadía, según Zuloaga, la presión de los “procedimientos judiciales” que el Gobierno emprendió contra el canal con la “complicidad” del Tribunal Superior de Justicia y el vencimiento de la concesión de la licencia en dos años, “sin que se vea posibilidad de renovación”.

“Somos inviables económicamente, porque nuestros ingresos ya no cubren nuestras necesidades de caja. (…) Somos inviables políticamente, porque estamos en un país totalmente polarizado y del lado contrario de un Gobierno todopoderoso que quiere vernos fracasar. Somos inviables jurídicamente porque tenemos una concesión que termina y no hay actitud de renovárnosla. Todo lo contrario, estamos acosados por las instituciones del Estado, apoyadas en un TSJ (Tribunal Superior de Justicia) cómplice que las ayuda y colabora en todo aquello que nos pueda perjudicar”, reza la misiva.

El presidente de la empresa, Guillermo Zuloaga, informó en la carta dirigida a la plantilla de 500 empleados que se vio “obligado a buscar posibles soluciones”, se reunió sin éxito con varias personas y grupos hasta que hace tres semanas: “Fui contactado por el doctor Juan Domingo Cordero, a quien conozco desde hace muchos años y lo conozco como un hombre de éxito en el mundo financiero”, señaló.

Globovisión transmite en señal abierta solo en Caracas y la ciudad venezolana de Valencia, pero llega a todo el país a través de los sistemas de televisión por suscripción y tiene una gran influencia en la formación de la opinión pública. El Gobierno la acusó siempre de haber tenido una participación muy activa en el desarrollo del golpe de Estado que sufrió Hugo Chávez en 2002. De hecho, en determinados ambientes oficialistas al canal le solía llamar Golpevisión.

Globovisión es el único canal al que no asisten portavoces del Gobierno, por no compartir su combativa línea editorial. Y el único que suele transmitir de forma íntegra y en directo las informaciones emanadas de la opositora Mesa de la Unidad, la coalición de unos 20 partidos que ha elegido como candidato presidencial a Henrique Capriles. Los otros canales de capital privado y de alcance nacional, como Venevisión y Televen, hace años que comenzaron a reducir al máximo sus espacios informativos.

Horas antes de la juramentación de Nicolás Maduro como presidente encargado, el país se enteró de la postura de Capriles Radonski a través de una transmisión realizada por Globovisión. Los canales oficiales emitían las exequias del presidente Chávez y las demás emisoras ofrecían su programación regular.

La directora del canal, María Fernanda Flores, recordó a este periódico las presiones que viene recibiendo el canal desde 1999, cuando Chávez llegó al poder. Desde entonces, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones abrió ocho expedientes administrativos al canal. Recientemente, Globovisión se ha visto obligada a pagar una multa de dos millones de dólares para que el Tribunal Supremo de Justicia no hiciera efectivo un embargo de sus bienes. Fue el final de una pugna con la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, que consideró que en su cobertura de la crisis penitenciaria de El Rodeo, en junio de 2011, el canal había hecho apología del delito. 

El nuevo dueño posee una aseguradora

ALFREDO MEZA, CARACAS

El nuevo accionista mayoritario de Globovision, Juan Domingo Cordero, es un empresario con un largo recorrido en el mundillo financiero venezolano. La compra del pequeño pero influyente canal corona su regreso triunfal a la primera plana por la puerta grande. Atrás quedó aquel diciembre de 2009 cuando Interbursa, la casa de bolsa de la cual era director, fue allanada por el servicio secreto venezolano.

Aquel año el Gobierno de Hugo Chávez había decidido revisar a fondo el funcionamiento del sistema bancario. El Gobierno intervino 15 bancos pequeños que controlaban el 13% de los depósitos. Ese deslave acabó con el mercado de capitales local y cerró la puerta para comprar divisas legalmente en el mercado paralelo al oficial. Desde entonces, cualquier operación en moneda extranjera al margen de las aprobadas por el Estado es penada por ley. En Venezuela rige un control de cambios desde febrero de 2003.

Cordero es economista licenciado en la Universidad Católica Andrés Bello y dueño de Seguros La Vitalicia, junto a Raúl Gorrín y Gustavo Perdomo. Esta empresa nació en 2001, dos años después de la llegada de Chávez al poder; tiene sucursales en las principales ciudades del país, pero es una compañía que no sobresale en su sector. En 2012 ocupaba el puesto 39 entre 49 aseguradoras; solo poseía un 0,13% de participación del mercado.

Cordero fue también miembro de la Bolsa de Comercio del Estado de Miranda y de la Bolsa de Valores de Caracas. Además, formó parte de la comisión creada por el Banco Central de Venezuela para integrar las actividades del mercado de valores en el área metropolitana de Caracas.

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Globovisión tendrá otro dueño en abril

El comprador del canal es Juan Cordero, gerente de Seguros La Vitalicia

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Leopoldo Castillo ofreció declaraciones sobre la venta en “Aló, ciudadano”
LORENA TASCA |  EL UNIVERSAL
martes 12 de marzo de 2013  12:00 AM
Camarógrafos y reporteros entrando y saliendo constantemente. Vigilantes dando algunos mensajes en clave a través de radios móviles. Motorizados entregando correspondencia para Alba Cecilia Mujica y Leopoldo Castillo, entre otros periodistas de Globovisión.

Todo parecía indicar que así se vive la cotidianidad en la afueras del canal. Pero ayer no fue una jornada regular para los trabajadores de la planta televisiva que desde el pasado 5 de marzo se encuentra custodiada por la Policía Nacional Bolivariana, “para evitar cualquier eventualidad”, suelta uno de los vigilantes.

La irregularidad del día era una reunión que tuvieron a 1:00 de tarde todos los trabajadores de Globovisión junto con algunos de los socios y abogados de la empresa televisiva. Ahí, en el encuentro que se realizó a puertas cerradas, se leyó la carta que escribiera el accionista mayoritario de la planta televisiva, Guillermo Zuloaga, a los trabajadores del canal.

En la misiva, Zuloaga explica que hace tres semanas fue contactado por el doctor Juan Domingo Cordero, principal accionista de Seguros La Vitalicia desde 2008. “Me hizo una proposición, que sin ser lo que los accionistas hubiéramos aspirado, me vi obligado a aceptarla ya que permitiría una solución que le daría proyección en el tiempo a Globovisión y permitiría mantener nuestra nómina de casi 500 personas, que es para mí la mayor preocupación”.

Y aunque la negociación estaba lista para ser firmada esta misma semana, Zuloaga apunta que -“arriesgando que la operación se cayera”- tomó la decisión de poner como condición firme e irrevocable que se realizara después de las elecciones presidenciales del 14 de abril. “Para mi satisfacción y sorpresa el día de ayer recibí una llamada donde me informaron que aceptaban mi condición. Yo la verdad, me sentí complacido por su actitud. Habrá un proceso de transición, en el cual nos comprometimos a colaborar. Pero lo más importante es que esto le da a Globovisión y a ustedes la posibilidad de permanecer y crecer en el tiempo”, agrega la misiva, que deja claro que el cambio de administración de Globovisión se hará efectivo el día 15 de abril, un día después de la contienda electoral.

Y las reacciones no se hicieron esperar. Macky Arenas, periodista que ya suma 16 años trabajando en Globovisión, asegura que para ella no fue una sorpresa la decisión.

“Era algo que se veía venir tras tantos años de presión. La verdad es que yo estoy tranquila, seguiré trabajando y confío en que el próximo dueño mantenga la idea de lo que es Globovisión, porque yo creo que lo que están comprando es la marca (…). Guillermo Zuloaga nos explicó que la idea es que se mantenga el mismo personal, y espero que el comprador tome en cuenta que un equipo así no se construye de la noche a la mañana”, consideró Arenas.

Melisa Rauseo y Rocío Higuera del programa Sábado en la noche prefieren mantener la calma. “Lo que nos depara el futuro es bastante incierto, y lo mejor que podemos hacer es esperar”, dijo Higuera, mientras que Rauseo explicó que Zuloaga aseguró que Cordero tiene las mejores intenciones con el canal.

“Mi última jornada de trabajo en el canal será el día en que apaguen la luz para siempre. Mientras tanto, yo pienso seguir dando la cara por Globovisión”, dice esperanzado el periodista Carlos Alberto Figueroa, quien ya suma nueve años reporteando desde los lugares en que ocurren las noticias.

Gabriela Onotto, quien empezó en la planta como redactora y ahora es reportera, estaba cabizbaja al salir de la reunión, pero aseguró que los ánimos no se han perdido.

“Respaldaremos al canal hasta que podamos. La fuerza la tenemos cada uno de los trabajadores. Mientras yo me siga sintiendo orgullosa de sacar el taco de Globovisión, seguiré peleando por este canal”, manifestó la periodista.

Mientras que el periodista y narrador de noticias José Vicente Antonetti publicó en la red social Twitter: “La única manera de salvar a GV (Globovisión) es cambiar de manos. Las circunstancias obligan”.

El accionista mayoritario del canal de noticias Globovisión, Guillermo Zuloaga, envió una carta a sus trabajadores. He aquí algunos extractos.

“Amigas, amigos, compañeros de Globovisión, muy buenas tardes a todos: La verdad es que nuestra querida Globovisión, ha sido una empresa difícil. Desde nuestros comienzos, hace 20 años, como continuación de la buena experiencia de mi familia con el diario El Universal, decidí promover y montar un canal de TV totalmente dedicado a la información y la opinión. Al arrancar me encontré con un largo trayecto, lleno de obstáculos, pero gracias al espíritu de equipo, profesionalismo y compromiso de esta gran familia los hemos ido superando, cada uno en su momento. Desde que comenzamos, hemos tenido problemas con el Gobierno, lo cual es lógico en un canal de información. Con el último gobierno de Rafael Caldera, cuando iniciamos nuestras transmisiones, no nos querían dar acceso a las fuentes oficiales, hasta que comenzamos a hacer unos reportajes sobre la situación de la frontera con Colombia y la penetración e influencia de la guerrilla en la zona, eso obligó al gobierno a tenernos que declarar sobre su versión de los acontecimientos y desde ese entonces nos ganamos el respeto, que como medio informativo, nos merecíamos. Cuando Hugo Chávez Frías gana las elecciones del año 1998, aquí en Globovisión decidimos darle el beneficio de la duda sin dejar de hacer periodismo y defender nuestros principios y valores. (…) Pero a partir del año 2001, se comienzan a complicar mucho las cosas, desde que el presidente Chávez, en uno de sus actos, levantó nuestro micrófono y nos llamó enemigos de la revolución e insulto al padre de Alberto Federico Ravell. (…) A partir de ese momento, nos convertimos en enemigos de un Gobierno todopoderoso, que controla todas las instituciones y maneja un caudal de dinero inagotable. (…) Hemos soportado ataques físicos, insultos y todo tipo de vejámenes. Haciendo siempre un periodismo de gran altura y manteniendo una calidad de pantalla que es envidia de grandes canales”.

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Venta de Globovisión podría dejar a TV sin canales críticos del chavismo

Los ejecutivos anunciaron que se sienten “acosados por el Estado”. Podría ser comprado por un empresario cercano al chavismo.

Latercera por Alejandro Tapia C., enviado especial a Caracas – 13/03/2013 – 

La situación de los medios de comunicación ha cambiado fuertemente durante la última década en Venezuela. La mayor evidencia de esto han sido los canales de televisión. El oficialismo maneja prácticamente todas las señales, que llevan una semana transmitiendo sin interrupción las exequias fúnebres del “presidente comandante”, aparte de documentales y apariciones del propio Hugo Chávez para elevar aún más su mito. En el otro extremo, Globovisión, el único canal abiertamente crítico al gobierno, durante los últimos días ha evitado emitir la larga peregri- nación chavista.

Pero Globovisión o al menos su actual línea editorial, podría tener los días contados. Su mayor accionista se declaró “acosado por el Estado” y anunció que venderá el canal tras las elecciones del 14 de abril, en las que Nicolás Maduro es el gran favorito frente al líder opositor, Henrique Capriles.

Globovisión, de señal abierta en las ciudades de Caracas y Valencia, pero que emite por cable al resto del país, es el único canal que no acude a algún vocero del gobierno y también es el único que transmite de manera íntegra las actividades de la oposición.

“Hay una oferta de compra formal y una intención obligada de venta”, afirmó el vicepresidente del canal, Carlos Zuloaga. A través de una carta, este ejecutivo dijo que en 2012 hicieron todo lo posible “para lograr que la oposición ganara las elecciones de octubre. En Globovisión lo hicimos extraordinariamente bien y casi lo logramos, pero la oposición perdió. Eso nos puso en una situación muy precaria como canal y empresa”.

El canal explicó que “circunstancias de acoso político, legal y económico hicieron inviable a Globovisión y forzaron esta venta para intentar revertirlo”. El 80% del canal está en manos de dos familias, una de ellas la Zuloaga, y es la parte que está siendo vendida. El otro 20% fue confiscado por Chávez hace tres años. Zuloaga confirmó que hay una “intención obligada de vender” al empresario de seguros Juan Domingo Cordero. Según la prensa venezolana, “no hay dudas de que Cordero goza de la confianza de los bolivarianos”. Otros medios sostienen que este empresario “sería un allegado al chavismo”. Cordero fue presidente de la Bolsa de Valores entre 1989 y 1993 y fue parte de la quiebra del Banco de Barinas en 1994, hecho que lo obligó a irse del país. Volvió en 1999, el mismo año en que Chávez llegó al poder, después de que fue absuelta una causa en su contra.

Según el analista político venezolano Boris Muñoz, “Globovisión era la única ventana masiva que le quedaba a la oposición. Tendrá un tremendo impacto en la economía política de los medios y en la dinámica social venezolana”. A su vez, el columnista del diario El Universal, Adolfo Salgueiro, señaló: “El precio de la venta tendrá que ser la suavización de la línea editorial”.

Para el analista Luis Vicente León, “Globovisión tiene graves problemas financieros, pues a los anunciantes les cuesta publicitar en un medio visto como un enemigo del gobierno” y esta “es la única vía de capitalizar algo antes del desastre”.

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