Violencia entre budistas y musulmanes en Birmania


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– La violencia sectaria hace temblar el proceso de reformas en Birmania

– Ascienden a 43 los muertos por la violencia sectaria en Birmania

– Presidente birmano amenaza con el uso de la fuerza ante violencia sectaria

– La violencia sectaria deja 20 víctimas mortales en Birmania

– El presidente de Birmania declara el estado de excepción por violencia sectaria

– Líderes religiosos birmanos piden calma en la zona del conflicto sectario

– El Ejército birmano patrulla la zona declarada bajo el estado de excepción

– Al menos 62 muertos en el incendio de un campo de refugiados en Tailandia

– Diez muertos por la violencia entre budistas y musulmanes en Birmania

– Decretado el toque de queda en Meijtila tras los diez muertos

– Dos muertos y varias mezquitas quemadas en Birmania

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30-03-2013 /  EFE

Los estallidos de violencia sectaria que se extienden por Birmania ponen en riesgo la continuidad del proceso de reformas emprendido por el presidente, Thein Sein, para apuntalar la democracia en el país tras casi medio siglo de dictadura militar.

“No soy partidario del uso de la fuerza para resolver problemas. No obstante, no dudaré en utilizar la fuerza como último recurso para proteger las vidas y la propiedad de la población”, indicó Thein Sein durante un discurso a la nación de 10 minutos retransmitido este jueves por la televisión pública.

El jefe del Ejecutivo birmano, quien hoy cumple dos años al frente del Gobierno civil que recibió el poder tras el fin de la junta militar, advirtió de esta manera a los “oportunistas políticos y extremistas religiosos” que, en su opinión, fomentan el odio entre musulmanes y budistas.

La última ola de violencia entre ambos credos explotó el pasado 20 de marzo en la ciudad de Meiktila, en la región de Mandalay, a raíz de una discusión entre los dueños musulmanes de una tienda de oro y clientes budistas.

Desde esa fecha, las batallas se han propagado por otras 15 ciudades, en las provincias centrales de Mandalay y Pegu, acercándose a unos cien kilómetros de Rangún, antigua capital del país y ciudad con mayor número de población.

A pesar de las medidas de excepción y toques de queda impuestos por las fuerzas de seguridad birmana en estas poblaciones al menos 43 personas han muerto y 12.000 han tenido que buscar refugio ante la turba de budistas armados con palos y machetes que patrullan las ciudades en busca de musulmanes.

La Policía de la división de Pegu se vio obligada a utilizar munición al disparar al aire este miércoles con el objetivo de disolver un tumulto de budistas que se encontraban atacando mezquitas, tiendas y casas de propiedad musulmana.

Cientos de hogares y edificios, la mayor parte ubicados en los barrios musulmanes, han sido calcinados hasta los cimientos por las violentas turbas.

Ante la falta de medios de comunicación fiables, los rumores se propagan entre la población creando pánico entre la colonia musulmana que el pasado lunes, por ejemplo, cerró apresuradamente sus comercios en la plaza Yuzana, en Rangún, ante las informaciones ficticias de la llegada de un grupo violento.

Min Ko Naing, unos de los dirigentes del movimiento opositor “Generación de Estudiantes del 88”, apuntó su sospecha de que los actos estén incitados por “fuerzas externas” y culpó a las autoridades de no haber sabido controlar la situación.

“Estamos muy preocupados por la seguridad pública y la inmadura democracia en nuestro país. Debemos protegerla con firmeza”, declaró Min Ko Naing este jueves en rueda de prensa celebrada en Rangún.

No obstante, desde que el año pasado se desatara la ola de violencia sectaria en el estado de Rakhine (oeste) tras la violación y asesinato de una chica budista a manos de varios musulmanes, los grupos radicales antiislámicos y las manifestaciones contra los musulmanes se han multiplicado en Birmania.

Incluso, Naciones Unidas denunció que los enfrentamientos en entre budistas y musulmanes ocurridos en Rakhine se convirtieron en una campaña contra la comunidad musulmana en el país.

Por otra parte, las críticas aumentan ante el prolongado silencio de la principal líder de la oposición en Birmania, la premio Nobel de la paz Aung San Suu Kyi, quien poco o nada se ha pronunciado respecto a la violencia que salpica a Birmania.

Los enfrentamientos en el estado Rakhine, donde viven musulmanes de la etnia rohingya cuya ciudadanía no es reconocida por el Gobierno birmano, se iniciaron el junio pasado y sufrieron un rebrote el mes de octubre, costando la vida a 163 personas y dejaron más de 100.000 desplazados, de los que gran parte aún continúan en campamentos de refugiados.

Los brotes de violencia entre la mayoría budista, que representa el 89 por ciento de la población, y la minoría musulmana, que no llega al 5 por ciento, se han venido reproduciendo en Birmania de manera ocasional desde que en 1962 los militares encabezados por el general Ne Win se hicieran con el poder.

Desde que en 2011 la última junta militar traspasara el poder a un Gobierno civil afín, presidido por Thein Sein, el país comenzó un proceso de reformas aperturistas y concesión de libertades encaminadas a establecer la democracia en el país.

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Ascienden a 43 los muertos por la violencia sectaria en Birmania

(EFE)

Bangkok, 30 mar (EFE).- Las autoridades de Birmania (Myanmar) han elevado a 43 el número de muertos causados por la violencia sectaria en la región central del país la pasada semana, informó hoy la prensa.

Según el diario “New Light of Myanmar”, se han contabilizado 163 incidentes violentos en 15 ciudades, donde más de 1.300 casas y otros edificios han sido destruidos.

El brote de violencia prendió el pasado día 20 a raíz de una discusión entre los dueños musulmanes de una tienda de oro y clientes budistas.

Las autoridades indicaron que 68 personas habían sido detenidas por su implicación en la ola de violencia y 11.376 personas han abandonado sus hogares en busca de refugio.

El presidente de Birmania, Thein Sein, advirtió el pasado jueves en un mensaje televisado que si fuera necesario no dudará en utilizar la fuerza para tratar de poner fin a los incidentes violentos entre ambos credos.

La ONU, Estados Unidos, la Unión Europea y gobiernos de otros países han expresado su preocupación por la inestabilidad que causan los disturbios en un país con cerca de 60 millones de habitantes de los que el 89 % son budistas, un 4 % musulmanes y el resto de otras religiones.

El año pasado, la violación y asesinato de una chica budista a manos de varios musulmanes en el estado de Rakhine (oeste) desató otra ola de violencia sectaria que costó la vida a 163 personas y dejó más de 100.000 desplazados, de los que gran parte aún continúan en campamentos de refugiados.

Rakhine, donde las autoridades restringen la presencia de extranjeros, aún no ha recobrado la normalidad.

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28-03-2013 / EFE

El Presidente de Birmania, Thein Sein, amenazó hoy con hacer uso de la fuerza contra los extremistas religiosos para poner fin al último brote de violencia sectaria en el país entre las comunidades budista y musulmana.

Al menos 40 personas han muerto y varios edificios y mezquitas han sido quemadas a causa de unos enfrentamientos que empezaron la semana pasada en la región central del país y se extendieron a varias poblaciones hacia el sur.

“En general, no soy partidario del uso de la fuerza para resolver problemas. No obstante, no dudaré en utilizarla como último recurso para proteger las vidas y la propiedad de la población”, dijo Thein Sein en un mensaje televisado.

El presidente birmano se declaró “profundamente entristecido” por unos incidentes de los que responsabilizó a “un pequeño grupo de instigadores”.

“Quiero advertir a todos los oportunistas políticos y extremistas religiosos que explotan las nobles enseñanzas de estas religiones e intentan sembrar el odio entre la gente de distintas creencias por su propio interés”, dijo el presidente birmano.

“(El Gobierno) tomará todas las medidas necesarias y acciones decididas para detener sus operaciones de acuerdo con nuestra Constitución y nuestras leyes”, añadió.

Esta ola de incidentes empezó el 20 de marzo en la ciudad de Meiktila, en la región de Mandalay, a raíz de una discusión entre los dueños musulmanes de una tienda de oro y clientes budistas.

El Gobierno impuso el toque de queda el mismo día pero resultó infructuoso y el presidente birmano decretó el estado de excepción el viernes 22 en Meiktila, Wandwin, Mahlaing y Thazi, todas ellas circunscritas a Mandalay y a un centenar de kilómetros de la capital del país, Naypyidaw.

Esta semana la violencia se extendió a varias localidades inscritas a la división de Bago y ubicadas a unos 200 kilómetros al norte de Rangún, la antigua capital y principal centro financiero del país.

El año pasado, la violación y asesinato de una chica budista a manos de varios musulmanes en el estado de Rakhine (oeste) desató otra ola de violencia sectaria que costó la vida a 163 personas y dejó más de 100.000 desplazados, de los que gran parte aún continúan en campamentos de refugiados.

Birmania inició un proceso de reformas aperturistas en 2011, cuando la última junta militar se disolvió y entregó el poder a un gobierno civil afín.

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La violencia sectaria deja 20 víctimas mortales en Birmania

Monjes budistas incendian edificios habitados por musulmanes y mezquitas en el centro del país

Las autoridades han decretado el estado de emergencia

El País.com (España)  Pekín 22 MAR 2013 

Las autoridades de Myanmar han declarado el estado de emergencia en cuatro municipios para poner fin a los enfrentamientos entre budistas y musulmanes, que han causado la muerte de 20 personas desde el miércoles en una de las localidades, Meiktila. Al menos 2.000 personas han sido desplazadas por los choques étnicos. El estallido de violencia supone un desafío para el Gobierno reformista que asumió el poder en marzo de 2011, tras cinco décadas de régimen militar.

El humo continuaba saliendo este viernes de algunos de los edificios que fueron incendiados —entre ellos, al menos una mezquita, una escuela religiosa islámica y una oficina del Gobierno—, y grupos de hombres, incluidos monjes budistas, armados con cuchillos rondaban por las calles en Meiktila —ciudad situada unos 540 kilómetros al norte de la capital económica del país, Yangon—, informa la agencia France Presse.

Se trata del peor brote de violencia entre comunidades que sufre Myanmar, la antigua Birmania, desde que una oleada de choques entre budistas y musulmanes el año pasado en el estado occidental de Rakhine dejó al menos 180 muertos y provocó el desplazamiento de más de 110.000 personas.

Los vecinos de Meiktila se han quejado de que había poca policía en la ciudad cuando el miércoles comenzó la violencia, cuyo desencadenante fue una discusión entre una pareja budista y los dueños musulmanes de una tienda de artículos de oro. La pelea degeneró en disturbios, en los que participaron cientos de personas, y puso de manifiesto las tensiones étnicas, agostadas durante el gobierno de la Junta de los generales.

Grupos de derechos humanos habían advertido de que los choques en el oeste podrían extenderse a otras partes de Myanmar y, el año pasado, destacados monjes budistas se concentraron para protestar contra los musulmanes en la ciudad de Mandalay, en el centro del país. Los enfrentamientos en Meiktila son los primeros de los que hay noticia que se hayan producido fuera del oeste desde entonces.

No ha trascendido cuál de las dos partes ha sufrido mayor número de víctimas mortales como consecuencia de la violencia de esta semana, pero los musulmanes —que representan alrededor del 30% de los 100.000 habitantes de Meiktila— se han mantenido este viernes alejados de las calles, mientras tiendas y comercios seguían ardiendo. Varios miles han huido de sus casas y se han refugiado en un estadio municipal y una comisaría, mientras algunos budistas se han resguardado en santuarios y monasterios de la ciudad.

Los musulmanes de Myanmar —en gran parte de origen indio, chino y bangladesí— suponen entre el 4% y el 5% de una población total de unos 60 millones, aunque el país no ha realizado un censo en las tres últimas décadas. Los disturbios sectarios han estallado en otras ocasiones en algunas zonas, en particular en el estado de Rakhine. Desde los enfrentamientos del año pasado, miles de musulmanes rohingyas —la etnia sin Estado más numerosa de Asia— han huido del conflicto, muchos de ellos a Malasia.

La lucha para contener la violencia se ha convertido en uno de los principales desafíos a los que se enfrenta el presidente Thein Sein, en su intento de llevar el país hacia la democracia. Thein Sein ocupó el cargo hace dos años y, a pesar de las ambiciosas reformas y cambios —como la liberación de disidentes encarcelados y la relajación de la censura—, su Gobierno es cada vez más criticado por no ser capaz de detener por completo el derramamiento de sangre entre budistas y musulmanes. Además, se ha producido un enconamiento de la lucha contra los rebeldes de la etnia kachin en el norte. Naciones Unidas ha advertido de que los enfrentamientos étnicos pueden poner en peligro el frágil programa de reformas puesto en marcha por Thein Sein.

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El presidente de Birmania declara el estado de excepción por violencia sectaria

(EFE)

Bangkok, 22 mar (EFE).- El presidente de Birmania, Thein Sein, declaró hoy el estado de excepción en áreas de la región central del país después de que la violencia sectaria causase 20 muertos y cerca de 8.000 desplazados.

Un escueto comunicado divulgado por la televisión estatal en nombre del presidente birmano indica que la medida había entrado en vigor en las localidades de Meiktila, Wandwin, Mahlaing y Thazi, pertenecientes a la división de Mandalay y situadas a un centenar de kilómetros de la capital, Naypyidaw.

Con la medida, añade la nota, el Ejército podrá restablecer el orden y garantizar la seguridad en las poblaciones afectadas por el estallido de los violentos enfrentamientos entre budistas y musulmanes, estos últimos minoría en la región.

Los disturbios estallaron el pasado miércoles en la ciudad de Meiktila, la segunda mayor de la región tras Mandalay, a raíz de una riña entre musulmanes propietarios de una tienda de venta de oro y unos clientes de religión budista, que horas después desató choques entre habitantes de los dos credos.

El opositor Win Thein, diputado por Meiktila de la Liga Nacional por la Democracia, dijo a la radio que las fuerzas de seguridad habían detenido a decenas de personas, la mayoría budistas, por su supuesta participación en los disturbios y que la situación en la ciudad era caótica, con numerosos edificios en llamas.

Residentes en la ciudad narraron que grupos de personas provistas de machetes, barras de hierro y otros objetos se movían por las calles de Meiktila, ciudad poblada por unas 80.000 personas y que alberga la comandancia central de la Fuerza Aérea birmana, además de la 99 División de Infantería Ligera del Ejército.

Hasta el momento habían sido incendiadas cinco mezquitas, una madrasa, un edificio gubernamental de oficinas, decenas de comercios y casas, así como numerosos vehículos.

Según funcionarios citados por la radio estatal, varios cientos de familias musulmanas han buscado refugio en el estadio deportivo de Meiktila y otras tantas de religión budista en las pagodas de la ciudad, en la que tras tres días seguidos de violencia comienzan a escasear los alimentos de primera necesidad a causa de la ruptura de la cadena de abastecimiento.

El Gobierno que preside Thein Sein intentó controlar la situación con la imposición del toque de queda, pero los altercados continuaron el jueves y se extendieron a las otras tres localidades próximas.

Las autoridades temen que la violencia sectaria se propague por otras regiones de Birmania (Myanmar), país con 60 millones de habitantes de los que el 89 por ciento son budistas, un 4 por ciento musulmanes y resto de otras religiones.

Estos disturbios de origen sectario surgen tras los ocurridos en junio y octubre del año pasado en el Estado birmano de Rakhine, colindante con Bangladesh, y que causaron la muerte de 163 personas y desplazaron a otras 100.000, de las que gran parte continúan albergadas en campamentos.

La mayoría de las personas acogidas en campos de refugiados en Rakhine pertenecen a la etnia rohingya, musulmanes de origen bengalí que ni el Gobierno de Birmania ni el de Bangladesh los considera ciudadanos de sus respectivos países.

A pesar del tiempo transcurrido, la situación en Rakhine todavía no ha recuperado la normalidad.

Después de casi medio siglo de dictadura militar, Birmania atraviesa una etapa de reformas de tinte democrático que dicta un gobierno civil que instaló la última junta castrense antes de disolverse, en 2011.

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Líderes religiosos birmanos piden calma en la zona del conflicto sectario

(EFE)

Bangkok, 24 mar (EFE).- Los líderes de las principales religiones de Birmania (Myanmar) han emitido un comunicado en el que abogan por mantener la calma e impulsar el diálogo interreligioso en la zona del centro del país donde han muerto 32 personas en enfrentamientos entre budistas y musulmanes, informa hoy la prensa local.

“Requerimos a los seguidores de las distintas religiones, incluidas las cuatro principales de Myanmar, que acaten la ley y mantengan la armonía social con amor y bondad, y que se mantengan apartados de los conflictos”, dice el llamamiento de la Organización de la Amistad Interreligiosa y que va firmado por los dirigentes budista, musulmán, hinduista y cristiano.

“Myanmar se encuentra en el camino adecuado para un mayor desarrollo, no obstante, varias clases de conflictos indeseables amenazan el progreso. La ciudadanía no debe participar en actos ilegales, sino impedirlos unida”, añade la nota, que difunde el diario estatal “La Nueva Luz de Myanmar”.

El enviado especial de la ONU para Birmania, Vijay Nambiar, visitó hoy a los damnificados y prometió toda la ayuda que el organismo internacional pueda ofrecer para que recuperen la normalidad.

Nambiar destacó a los periodistas que tras conversar con budistas y musulmanes no había encontrado que el odio hubiese arraigado entre ambas comunidades, según fuentes de la representación de Naciones Unidas en el país.

El Gobierno local ha creado comités para promover la paz y la estabilidad en Meiktila, la población del centro de Birmania donde brotó la violencia sectaria el miércoles pasado a raíz de una discusión entre los dueños musulmanes de una tienda de oro y unos clientes budistas.

Las autoridades impusieron el toque de queda ese mismo día pero los disturbios continuaron al día siguiente y contagiaron a las poblaciones vecinas.

El viernes, el presidente del país, Thein Sein, declaró el estado de excepción en Meiktila, Wandwin, Mahlaing y Thazi, pertenecientes a la división de Mandalay y situadas a un centenar de kilómetros de la capital, Naypyidaw.

Para entonces había unos 8.000 desplazados y cinco mezquitas y otros ocho edificios religiosos habían sido incendiados o destruidos por las muchedumbres budistas o musulmanas que con machetes y otras armas recorrían las calles en busca de venganza o saqueando comercios.

La ONU, Estados Unidos, la Unión Europea y gobiernos de otros países han expresado su preocupación por la situación de inestabilidad.

De momento, la declaración del estado de excepción ha permitido al Ejército salir a las calles e imponer una calma relativa.

Las autoridades birmanas temen que los disturbios en Meiktila prendan en otras regiones de ese país con cerca de 60 millones de habitantes de los que el 89 % son budistas, un 4 % musulmanes y el resto de otras religiones.

El año pasado, la violación y asesinato de una chica budista a manos de varios musulmanes en el estado de Rakhine (oeste) desató otra ola de violencia sectaria que costó la vida a 163 personas y dejó más de 100.000 desplazados, de los que gran parte aún continúan en campamentos de refugiados.

Rakhine, donde las autoridades restringen la presencia de extranjeros, aún no ha recobrado la normalidad.

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El Ejército birmano patrulla la zona declarada bajo el estado de excepción

(EFE)

Bangkok, 23 mar (EFE).- Patrullas del Ejército birmano recorren hoy las calles de las cuatro ciudades que fueron puestas bajo el estado de excepción la víspera tras los enfrentamientos entre musulmanes y budistas que han causado 20 muertos y miles de desplazados.

Un ambiente de tensión predomina en la población de Meiktila, donde brotó la violencia sectaria el miércoles tras una discusión entre comerciantes musulmanes y clientes budistas, y las vecinas de Wundwin, Mahlaing y Thazi, según declaran testigos a las radios locales.

Los puestos y controles instalados por el Ejército en las zonas y calles claves y los vehículos militares que transitan por las urbes contribuyen al estado general de impaciencia y excitación.

Las autoridades temen que la violencia sectaria se propague por otras regiones de ese país con cerca de 60 millones de habitantes de los que el 89 por ciento son budistas; un 4 por ciento, musulmanes; y el resto, de otras religiones.

Meiktila estaba considerada por sus residentes y quienes la habían visitado alguna vez una localidad tranquila donde convivían sin mayores contratiempos los habitantes budistas y musulmanes.

No obstante, la discusión entre los dueños de una tienda de oro con unos clientes budistas el miércoles pasado desencadenó una ola de violencia sin precedentes en la zona que ha ocasionado, hasta la fecha, con 20 muertos, decenas de heridos y miles de desplazados, además de cinco mezquitas incendiadas, una madrasa, varios edificios públicos y numerosas casas y vehículos.

“El toque de queda fue impuesto en Meiktila el 20 de marzo de 2013 debido a la violencia comunal y por el bien de la seguridad y la estabilidad públicas. No obstante, la violencia se propagó (…) Es por esto, que el estado de excepción ha sido declarado hoy”, reza el comunicado oficial firmado por el presidente de Birmania (Myanmar), Thein Sein, el viernes.

El año pasado en el Estado de Rakhine, en el oeste del país y haciendo frontera con Bangladesh, la violación y asesinato de una chica budista a manos de varios musulmanes desencadenó otra ola de violencia sectaria que desencadenó 163 muertes y el desplazamiento de más de 100.000 personas, de las que gran parte aún continúan en campamentos de refugiados.

El Estado de Rakhine, donde las autoridades restringen la presencia de extranjeros, aún no ha recobrado la normalidad.

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Al menos 62 muertos en el incendio de un campo de refugiados en Tailandia

(EFE)

Bangkok, 23 mar (EFE).- Al menos 62 personas han muerto y más de 200 han resultado heridas en el incendio en un campamento de refugiados, que acogía a birmanos de la etnia karen, en el norte de Tailandia, informaron hoy fuentes oficiales.

Los equipos de rescate han hallado los cadáveres calcinados entre los escombros de los chamizos quemados y no descartan que aún se encuentren más, indicó el jefe de la Oficina de Sanidad Pública de Mae Hong Song, el doctor Paisarn Thanyawinitchakul, según la edición digital del diario “Bangkok Post”.

La mayor parte de los fallecidos son niños, mujeres y ancianos que no pudieron escapar de las llamas.

Los heridos han sido trasladados a centros hospitalarios y ambulatorios de la zona y al menos cuatro presentan heridas muy graves, de acuerdo con la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Tailandia.

El fuego surgió el viernes por la tarde en el centro Mae Surin, uno de los tres campamentos de refugiados en la norteña provincia de Mae Hong Song.

El coronel Nitinart Witthayawuthikul, de la Policía, informó de que el fuego calcinó 200 de los 281 chamizos construidos con madera de bambú y techos de hojas que había dentro del recinto.

El ACNUR ha enviado dos equipos a la zona para evaluar la situación, que viajan con 800 tiendas para las 400 familias que se han quedado sin techo.

El campamento de Ban Mae Surin se estableció en 1992 y acogía a unos 3.500 refugiados birmanos, la mayoría de la etnia karen, según datos del ACNUR.

Alrededor de 140.000 birmanos habitan en los campamentos de refugiados ubicados en suelo tailandés y próximos a la frontera con Birmania (Myanmar), algunos de ellos desde hace cerca de 30 años.

La Unión Europea asume en torno al 50 por ciento de la ayuda financiera que se destina a esos centros, con una aportación de 149 millones de euros desde 1995.

El Consejo Nacional de Seguridad de Tailandia anunció el pasado septiembre que prepara planes para repatriar a los refugiados, una medida que se ha intentado aplicar en ocasiones anteriores y que al final las autoridades tailandesas siempre terminaron por aplazar.

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Diez muertos por la violencia entre budistas y musulmanes en Birmania

(AFP)

RANGÜN — Al menos diez personas murieron este jueves a raíz de los incidentes violentos entre comunidades budistas y musulmanas que estallaron la víspera en el centro de Birmania, indicaron a la AFP varios testigos, incluyendo un diputado opositor.

“Ví varios cuerpos tras las violencias de esta mañana. Hay más de diez muertos” en la localidad de Meiktila, afirmó sin más detalles Win Htein, diputado de la circunscripción, perteneciente a la Liga Nacional para la Democracia (LND) de la opositora Aung San Suu Kyi.

Un residente confirmó haber visto también por lo menos diez cadáveres. El toque de queda fue impuesto en la localidad de Meiktila, tras el brutal aumento de la violencia que empezó el miércoles con una querella en un mercado entre un vendedor musulmán y clientes. “El toque de queda fue impuesto porque la situación empeoraba”, declaró un responsable policial a la AFP por teléfono. “Estamos intentando controlar la situación”, añadió.

Dos personas, una de ellas monje budista, murieron y varias resultaron heridas el miércoles, según la policía. “Tres mezquitas fueron destruidas. El toque de queda sigue vigente desde las 20H00 hasta las 05H00 de la mañana”, indicó una fuente policial. El embajador estadounidense Derek Mitchell se dijo “muy preocupado por la violencia” y presentó en un comunicado sus “condolencias a las familias de aquellos que perdieron la vida”. Estos incidentes se producen en un país donde las relaciones se han vuelto extremadamente tensas entre budistas y musulmanes en los últimos meses.

Dos oleadas de violencia entre miembros de la etnia budista rajini y musulmanes apátridas de la minoría de los rohingyas causaron al menos 180 muertos y más de 115.000 desplazados en 2012, en el Estado de Rajini (oeste). La violencia, que desencadenó un intenso éxodo de balseros rohingyas en Asia del sureste, reveló un racismo profundamente anclado en la sociedad birmana, que en su gran mayoría considera el budismo como parte integrante de la cultura nacional.

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EN ENFRENTAMIENTOS ENTRE BUDISTAS Y MUSULMANES

Decretado el toque de queda en Meijtila tras los diez muertos

BANGKOK, 21 Mar. (Reuters/EP) –

Las autoridades de la localidad de Meijtila, en el centro de Birmania, han impuesto el toque de queda por segunda noche consecutiva este jueves después de que violentos enfrentamientos entre budistas y musulmanes hayan dejado diez muertos, incluido un monje, y 20 heridos.

Los disturbios estallaron en esta localidad situada a 540 kilómetros al norte de Rangún el miércoles tras una disputa entre una pareja budista y los propietarios musulmanes de una tienda de oro que degeneró en enfrentamientos entre cientos de personas, según la Policía.

“No podemos decir que la situación está bajo control. Las fuerzas policiales no son los suficientemente fuertes para controlar la situación”, ha señalado Win Htein, miembro de la opositora Liga Nacional para la Democracia (LND), a Reuters. Un edificio gubernamental ha sido incendiado este jueves, según ha explicado.

Al menos una mezquita, una escuela religiosa islámica, varias tiendas y una oficina gubernamental han sido incendiadas, según un responsable de los bomberos.

“Más de 20 personas han sido enviadas al hospital por heridas en la violencia. Un monje budista y un conductor local murieron en el hospital mientras que el resto están recibiendo tratamiento”, ha indicado a Reuters un oficial local de policía.

Las relaciones entre budistas y musulmanes se han calentado desde la ola de violencia sectaria el año pasado en el estado de Rajine, en el oeste, en el que murieron 110 personas y 120.000 se vieron obligadas a abandonar sus hogares.

Los enfrentamientos en Meijtila hacen temer que la inestabilidad religiosa se extienda a otros puntos de Birmania, un país predominantemente budista donde alrededor del 5 por ciento de sus 60 millones de habitantes son musulmanes.

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Dos muertos y varias mezquitas quemadas en Birmania

Debido a los hechos de violencia las autoridades impusieron el toque de queda, ya que la situación aún no vuelve a la normalidad.

por AFP – 20/03/2013 

Dos personas, una de ellas un monje budista, murieron y varias resultaron heridas el miércoles en el centro de Birmania, donde fueron destruidas unas mezquitas y las autoridades impusieron el toque de queda, indicaron fuentes policiales.

“El toque de queda fue impuesto porque la situación empeoraba”, declaró un responsable policial a la AFP por teléfono. “Intentamos controlar la situación (…) Todavía no ha vuelto a la normalidad”.

Un monje y otro hombre de 26 años, “que se encontraban hospitalizados con quemaduras, fallecieron”, indicó un mensaje de la policía birmana en su pagina de facebook y la información fue confirmada por fuentes locales.

Las violencia empezó el miércoles por una querella en un mercado entre un vendedor y unos clientes en la ciudadde Meiktila, cerca de Mandalay.

Todavía era pronto para afirmar si se trataba de violencia comunitaria propiamente dicha, pero estos incidentes se producen en un país donde las relaciones se han vuelto extremadamente tensas entre budistas y musulmanes en los últimos meses.

Dos oleadas de violencia entre miembros de la etnia budista rajini y musulmanes apátridas de la minoría de los rohingyas causaron al menos 180 muertos y más de 115.000 desplazados en 2012, en el Estado de Rajini.

La violencia, que desencadenó un intenso éxodo de balseros rohingyas en Asia del sureste, reveló un racismo profundamente anclado en la sociedad birmana, que en su gran mayoría considera el budismo como parte integrante de la cultura nacional.

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