Murió Margaret Thatcher, ex primera ministra británica


– Murió Margaret Thatcher, ex primera ministra británica
– Margaret Thatcher, la “dama de hierro” que despertó admiración y odio
– Margaret Thatcher, la implacable “Dama de Hierro”– Documentos de Margaret Thatcher: Hubo discrepancias sobre Malvinas

– La energía como método

– Margaret Thatcher y su relación con la Argentina

– La amistad de Margaret Thatcher y Pinochet: “Usted trajo de regreso la democracia en Chile”

– La mujer de sangre fría que ordenó el cruento hundimiento del Belgrano

– Thatcher cuestionada por el Belgrano

——————————————————————————————-

Murió Margaret Thatcher, ex primera ministra británica

Sufrió un ataque de apoplejía, según informó su portavoz, Lord Bell.

“La baronesa falleció en paz”, afirmó un comunicado de su entorno.

 08:56 | Autor: Cooperativa.cl
Thatcher gobernó entre 1979 y 1990.

Thatcher gobernó entre 1979 y 1990.

La ex primera ministra británica conservadoraMargaret Thatcher, falleció este lunes a los 87 años de un ataque de apoplejía, informó su portavoz, Lord Bell.

La “Dama de hierro” gobernó el Reino Unido entre 1979 y 1990, año en el que renunció tras los cuestionamientos internos a su figura en el Partido Conservador.

El portavoz Bell, dijo: “Con gran tristeza, Mark y Carol Thatcher informaron que su madre, la baronesa Thatcher, murió en paz esta mañana tras sufrir un derrame cerebral. Un comunicado más completo será publicado posteriormente”.

Durante su mandato, el único de una mujer en la historia del Reino Unido, su país se enfrentó a Argentina en la Guerra de Las Malvinas en 1982.

Nacida el 13 de octubre de 1925 en Grantham (norte de Inglaterra), la política conservadora procedía de una familia de modestos recursos.

Thatcher ganó los comicios de 1979 en momentos en que el Partido Laborista estaba debilitado y el país parecía paralizado por las huelgas y la crisis económica.

Su llegada al poder supuso una completa transformación del Reino Unido al apoyar la privatización de industrias estatales y el transporte público (trenes y autobuses); la reforma de los sindicatos, a los que prácticamente despojó de poder, la reducción de los impuestos y del gasto público y la flexibilidad laboral.

————————————————————————————————————————————————

Margaret Thatcher, la “dama de hierro” que despertó admiración y odio

La ex primer ministra de Reino Unido falleció este lunes a los 87 años.

Fue parte del apoyo que recibió Pinochet, detenido en 1998 en Londres.

EFE

Sufrió un ataque de apoplejía, según informó su portavoz, Lord Bell.

Sufrió un ataque de apoplejía, según informó su portavoz, Lord Bell.

Margaret Thatcherque falleció este lunes a los 87 años, levantó como pocos políticos en la historia del Reino Unido las pasiones más encontradas, desde la admiración absoluta hasta un rechazo que rozaba en muchos casos el rencor y el odio.

Para bien o para mal, Thatcher pasará a la historia como una primera ministra conservadora fundamental que transformóy dividió, al país en los casi 11 años que estuvo en el Gobierno y fue la primera mujer del Reino Unido en llegar al cargo más alto del poder.

Con tesón y estilo agresivo a la hora de negociar, Thatcher se atrevió con todo, desde la casi destrucción de los sindicatos, el enfrentamiento con el IRA, la defensa de los intereses británicos frente a Europa, sus críticas a la desaparecida URSS y a un conflicto armado en 1982, cuando envió tropas al Atlántico Sur para defender las islas Malvinas de la ocupación argentina.

La fuerte voluntad y la determinación de Thatcher le valieron el nombre de la “dama de hierro”, apodada así en su día por los medios soviéticos por su férrea oposición al comunismo.

Dada su amistad con Augusto Pinochet y su deuda política por la ayuda que recibió de Chile en el conflicto bélico con Argentina, Thatcher fue parte de la campaña para liberar a Pinochet, detenido en 1998 en Londres por una solicitud de extradición de la justicia en España.

Familia de modestos recursos

Nacida el 13 de octubre de 1925 en Grantham, al norte de Inglaterra, la política “tory” procedía de una familia de modestos recursos pues su padre había sido propietario de dos tiendas de comestibles.

Con gran capacidad para el estudio, Thatcher ingresó en un colegio secundario público de carácter selectivo y consiguió entrar en la Universidad de Oxford, donde estudió Química.

Pronto se daría cuenta de que su pasión era la política, por lo que estudió Derecho y se graduó como abogada en 1954.

El paso más importante lo daría en 1959 cuando fue elegida diputada por la circunscripción de Finchley (norte de Londres), lo que le permitió ocupar la subsecretaría de Estado de Pensiones en el Gobierno de Harold Mcmillan (1957-63). Después desempeñaría diversos cargos en su partido cuando estaba en la oposición hasta 1970.

Con la victoria del “tory” Edward Heath en 1970, Thatcher se encargó de la cartera de Educación, pero cuando los conservadores perdieron las elecciones generales en 1974, desafió ese liderazgo y, para sorpresa de muchos, salió victoriosa.

Desde entonces, su carrera al 10 de Downing Street, residencia de los primeros ministros, fue meteórica al ganar los comicios de 1979 en momentos en que el Partido Laborista estaba debilitado y el país parecía paralizado por las huelgas y la crisis económica.

Transformación del Reino Unido

Su llegada al poder supuso una completa transformación del Reino Unido al apoyar la privatización de industrias estatales y el transporte público (trenes y autobuses); la reforma de los sindicatos, a los que prácticamente despojó de poder, la reducción de los impuestos y del gasto público y la flexibilidad laboral.

Las medidas pronto consiguieron rebajar una inflación que parecía no tener freno, pero tuvieron un coste muy alto para la población británica por el aumento del número de parados.

La euforia inicial por su llegada al poder se transformó pronto en frustración, a tal punto que los sondeos presagiaban la derrota de Thatcher en las elecciones generales de 1983.

Sin embargo, la inesperada ocupación de las islas Malvinas por parte de los militares argentinos el 2 de abril de 1982 cambió el rumbo de la historia.

La victoria de los británicos en junio de ese año selló el destino, y la fama, de la “dama de hierro”, que se alzó con la victoria en las generales de 1983.

Los años duros

Con ese triunfo vendrían los años duros de Thatcher, que no dudó en continuar con el congreso anual de su partido en Brighton, al sur de Inglaterra, cuando el IRA perpetró en 1984 un atentado contra el hotel donde se celebraba o cuando se enfrentó a los mineros, a los que derrotó en 1985, después de un año de enfrentamientos por el cierre de pozos de carbón.

También marcaron los años de Thatcher su fuerte alianza con el ex presidente de EE.UU. Ronald Reagan y su oposición al comunismo, si bien se dejó seducir por el carisma del reformador soviético Mijail Gorbachov.

Pero el declive de Thatcher llegó a finales de los 80 con su impopular “poll-tax”, un impuesto municipal cuyo impago se castigaba con la negación del derecho al voto, además de su continua intransigencia sobre la integración europea.

Su caída por el controvertido impuesto no vino de la mano del votante, sino de su propio partido, que el 22 de noviembre de 1990 la castigó con una revuelta interna por su implacable determinación, la misma que la llevó al poder.

————————————————————————————————————————————————-

Margaret Thatcher, la implacable “Dama de Hierro”

(AFP)

LONDRES — La ex primera ministra Margaret Thatcher, fallecida este lunes a la edad de 87 años, pasará a la historia como la implacable “Dama de Hierro” que marcó profundamente la vida política británica del siglo XX, que hasta hoy sigue creando émulos.

Su leyenda se forjó en su determinación para impulsar la liberalización económica de los años 80, para resistir a las presiones europeístas, para enviar a la Navy a las Malvinas a combatir contra las tropas argentinas en 1982 y en su intransigencia ante el nacionalismo del IRA en Irlanda del Norte.

La que fuera en los años 1980 una de las mujeres más poderosas del planeta terminó su vida en las brumas de la senilidad.

Traicionada por una salud delicada que desde marzo de 2002 le obligó a renunciar a hablar en público, “Maggie” Thatcher resultó muy afectada por la pérdida de su marido, Denis, después de más de 50 años de matrimonio, en junio de 2003.

Este la apoyó a lo largo de toda una carrera que hizo de ella un verdadero “monstruo sagrado” en su país.

Nacida el 13 de octubre de 1925, Margaret Roberts creció en Grantham, en el centro de Inglaterra, donde su padre, Alfred, tendero, repartía su tiempo entre la iglesia metodista y el consejo municipal. En la casa familiar, la misa era obligatoria y el trabajo una segunda religión, por lo que la joven salía poco.

Se licenció en química en Oxford en 1947 y luego hizo también estudios de derecho. De esa época data su acercamiento a la política. En 1951 se casó con el empresario Denis Thatcher y dos años más tarde dio a luz a mellizos, Carol, periodista, y Mark, que se dedica a los negocios.

Adicta al trabajo -dormía cuatro horas diarias y trabajaba el resto del tiempo, según sus allegados-, fue elegida por primera vez diputada en 1959 y escaló rápidamente en la jerarquía del Partido Conservador.

Pero aún no vislumbraba su destino. En 1974 declaró: “Se necesitarán años -y no lo veré durante mi vida- para que una mujer dirija este partido o se convierta en primer ministro”.

Al año siguiente, asumió el liderazgo de los ‘Tories’ y en mayo de 1979 se convirtió en la primera mujer primer ministro del país. Permaneció en el 10 de Downing Street durante 11 años, un récord de longevidad en el siglo XX.

Los sindicatos fueron amordazados, sectores enteros de la economía privatizados (telecomunicaciones, ferrocarril, aeronáutica, etc.) y el Estado de bienestar desmantelado. Los impuestos bajaron, el gasto público también.

Los círculos empresariales la veneraban, pero su “revolución” chocaba también con férreas resistencias, una división vigente hasta hoy en la evaluación de su legado.

Durante los primeros años de su mandato se superó el umbral de los tres millones de desempleados y aumentó el malestar social y el enfretamiento con los sindicatos, a los que declaró una guerra sin cuartel. A principios de los años 1980, los mineros en huelga chocaron con la intransigencia de “Maggie”, al igual que los huelguistas de hambre del Ejército Republicano Irlandés (IRA), que iban muriendo en prisión.

En el ámbito internacional, la “Dama de Hierro” trató de restablecer el prestigio del antiguo Imperio.

En 1982, cuando las tropas argentinas desembarcaron en el archipiélago austral de las Malvinas, bajo dominación británica desde 1833, Thatcher envió una fuerza naval que en dos meses recuperó las islas. La victoria encarriló su reelección en 1983.

Sus relaciones privilegiadas con el estadounidense Ronald Reagan y el soviético Mijail Gorbachov también le permitieron reivindicar un papel clave en los últimos años de la Guerra Fría.

A su nacionalismo se sumó una desconfianza casi visceral con respecto a la Unión Europea. Sus trajes de chaqueta y falda de color azul eléctrico, su inseparable bolso de mano, su inconfundible peinado, sus perlas, sus duros ojos azules y sus diatribas contra los “burócratas de Bruselas” entraron en la leyenda.

Su intransigencia le valió enemistades sólidas, en Europa, en el Reino Unido y hasta en su propio partido, lo que la llevó a una humillante dimisión el 22 de noviembre de 1990. Sus posiciones sobre Europa, tras una calamitosa reforma de la fiscalidad local -la famosa “Poll Tax”- acabaron con su carrera.

Tras su salida en llanto de Downing Street, la baronesa Thatcher se refugió en el elegante barrio londinense de Belgravia, donde continuó preparando lucrativas conferencias y redactando sus memorias.

En febrero de 2007, se convirtió en el primer ex jefe de gobierno con una estatua en el parlamento en vida.

Para entonces, hacía ya unos cinco años que esta leyenda viva de la política británica no hablaba y que prácticamente no se dejaba ver en público, después de haber sufrido dos accidentes cerebrovasculares leves y a medida que se acentuaba su demencia senil.

Sin embargo vivió lo suficiente para ver a otro conservador, David Cameron, como inquilino del número 10 de Downing Street después de 13 años de gobiernos laboristas, aunque fuera en una inédita coalición con los liberal demócratas.

En uno de sus primeros discursos importantes unos meses después de su elección en mayo de 2010, Cameron, que sin embargo se presenta como más moderado que su predecesora, definió a Thatcher como la “mejor primera ministra en tiempos de paz del último siglo”.

Cuando Thatcher ya no era más que una sombra de sí misma, resurgió con toda su fuerza en el cine con “The Iron Lady” (La Dama de Hierro, 2011), una película polémica que le valió a Meryl Streep un tercer Oscar de mejor actriz.

————————————————————————————————————————————————-

Documentos de Margaret Thatcher: Hubo discrepancias sobre Malvinas

Archivos revelan discrepancias que surgieron en el partido Conservador británico tras la incursión argentina.

“Deberíamos hacer estallar algunos buques, pero nada más”, dicen los textos.

Viernes 22 de marzo de 2013 | EFE

Son una serie de notas preparadas por Thatcher durante los días posteriores a la ocupación.

Son una serie de notas preparadas por Thatcher durante los días posteriores a la ocupación.

Documentos privados de la ex primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, que salieron a la luz este jueves revelan las discrepancias que surgieron en el partido Conservador británico tras la incursión argentina en las islas Malvinas en 1982.

Una serie de notas preparadas por Thatcher durante los días posteriores a la ocupación muestran como los “tories”, que en público mostraron una imagen de unidad, discutieron entre ellos cuál era el mejor camino a seguir.

El Archivo Margaret Thatcher ha decidido hacer públicos manuscritos y ficheros que conserva sobre un año clave en la carrera política de la Dama de Hierro.

En ellos se refleja cómo el entonces joven secretario de Estado, Ken Clarke, defendía“hacer estallar algunos buques pero nada más”, al tiempo que el diputado por West Devon Peter Mills advertía de que sus constituyentes no aceptarían respuestas tibias: “Quieren sangre”, decía.

Los papeles de Thatcher reflejan el “caos” en el que se sumió el partido en el Gobierno británico tras la incursión argentina, según describió Chris Collins, historiador del Archivo Margaret Thatcher.

“Durante los primeros días del conflicto hubo una gran confusión y dudas sobre cómo comportarse aunque, por supuesto, el partido debía mostrarse unido en la medida de lo posible”, apuntó Collins.

“Estallar unos buques, nada más”

Un comentario que en los papeles se atribuye a Ken Clarke, al que también se adscribe el diputado conservador Timothy Raison, aparece subrayado dos veces por Thatcher:“Espero que nadie piense que vamos a luchar contra Argentina. Deberíamos hacer estallar algunos buques, pero nada más”.

Otros cinco parlamentarios conservadores advertían a la primera ministra en ese mismo sentido y se mostraban partidarios de “mantener la calma”: “Podemos salir de esta sin las armas”, consideraba ese grupo de diputados el 6 de abril de 1982, cuatro días después de la ocupación argentina.

Una nota similar describe al día siguiente la posición del “tory” Stephen Dorrell: “Solo daremos apoyo a la flota como una táctica de negociación. Si no negocian nos deberíamos retirar“, sostenía Dorrell.

En otra anotación de la entonces primera ministra, se lee sobre el diputado Keith Stainton: “Tiene intención de atacar al Gobierno. Su mujer tiene grandes intereses en las Malvinas”.

El historiador británico Charles Moore, biógrafo autorizado de Thatcher, señaló que esos escritos privados son “un recurso fantástico para todos aquellos interesados en su carrera como primera ministra y en la historia política reciente del país”.

————————————————————————————————————————————————

La energía como método

Margaret Thatcher nació para mandar. Sus ojos claros, sus manos, su boca vivaz y casi siempre dispuesta a responder atacando… Ella estaba preparada para asumir el mando, de una casa, de un municipio, del rellano de una escalera, de un país

Margaret Thatcher nació para mandar. Sus ojos claros, sus manos, su boca vivaz y casi siempre dispuesta a responder atacando… Ella estaba preparada para asumir el mando, de una casa, de un municipio, del rellano de una escalera, de un país. A su alrededor no se movió nada, mientras mandó, que ella no decidiera; y cuando perdió el mando, tras una revuelta conservadora, se fue amansando como una persona a la que le hubieran quitado la enorme energía que la convirtió en interlocutora temible para los que tras unas horas de discusión fueran vencidos por el sueño. Cuando dejó el mando, ya dejó de ser la Thatcher, fue Margaret Thatcher; escribió libros para contar qué fue como mandataria, pero cuando llegó al segundo tomo de sus memorias y tuvo que decir cómo había dicho adiós a todo esto ya se podía vislumbrar en su mirada, en sus ojos antes vivaces, en sus manos hechas para señalar y dirigir, cómo era esta mujer plena de energía hasta que le quitaron la alfombra del poder del suelo.

Era una mujer inglesa, de los Midlands, y mandando era eso, la hija de un tendero que había decidido que las compras y las ventas se tenían que hacer de otra manera. Algún día dijo que todo lo aprendió allí, en las tiendas. En ese territorio de tenderos y de servicios, donde mandar no es cualquier cosa, en la casa o en la tienda, supo que eso, atender y dirigir, seleccionar y obligar, es lo que se supone que debe hacer una persona bien nacida, fabricada por la historia doméstica para poner las cosas en orden, y además mandando a callar. La hija de un tendero que cuando se ponía el uniforme de ordenar enviaba a todo el mundo de zafarrancho de combate. Ese espíritu no lo perdió nunca; en sus memorias se la ve mandando en lo menudo y en lo grande, fijándose en las pequeñas cosas (el ahorro, los puestos de trabajo de los que había alrededor, las menudencias e incluso la miseria), y también en las de mayor calado, sin olvidar nunca el patio de atrás, los electores, la gente con la que en otro tiempo se encontró en el rellano de la escalera o en la estación gris de Grantham.

Fue elegida por eso, porque hablaba a los ojos en un país en el que se pide perdón o permiso para entrar en los retretes. Ella era una mujer cualquiera, de su pueblo y de todas las estaciones; no la asustaban ni las guerras grandes ni las guerras de los suyos. Por decirlo como entonces se decía en Inglaterra, era una mujer que llevaba los pantalones. Los llevó mucho rato. Al liderazgo mansurrón de Edward Heatn le hacía falta, en el Partido Conservador, una persona de arrestos, alguien que subiera la gradación de las órdenes, que no se parara en barras. A Harold Wilson, en el laborismo, lo había sucedido un mansurrón, James Callaghan, y aquel país iba al desastre, decía ella. Lo gritaba en los mítines; escuchaba a asesores ultraconservadores, como sir Keith Joseph, que contribuyó con sus consejos a hacerla aún más conservadora que liberal. Ella consideró, desde antes de asumir el poder, y lo asumió de qué manera, que a Gran Bretaña le hacían falta lecciones de moral y de energía, liberalismo en vena; y por tanto inició una persecución sistemática de los sindicatos, redujo su presencia poco a poco a la presencia testimonial de un grupo al que sólo le faltó tacharlos de hoolingans para completar la revisión radical de su presencia en la sociedad. Como quiso, también, tener presencia internacional, y su mandato coincidió con el de Reagan, encontró el camino expedito para ser ella la comandante en jefe europea del liderazgo liberal norteamericano. Había sido presentada en sociedad como una mujer que venía a modernizar el partido; lo que no sabía su partido era que al final del día de su mandato ya nadie podía conocer al viejo partido tory. Ahora era el partido de la Thatcher. Acaso por eso último se la quitaron de encima.

Vino a España a presentar sus sucesivos libros de memorias (dos volúmenes) cuando le habían dado ya ese hachazo. En la primera ocasión (1994) aún tenía restos de aquella energía. Resistió noches enteras de discusión con notables de la política y los medios españoles, les discutió hasta el color del cielo de la boca, y bebió como cualquiera, y un poco más whisky. Whisky, le gustaba el whisky. En la segunda ocasión, dos años más tarde, ya la vida le fue diciendo a su oído adiestrado para las malas noticias que nadie la esperaba para el té fuera de su casa y de algunos circunloquios así. No lo diría nunca, porque era tan orgullosa como sus ojos, sus manos, su boca vivaz, y porque había nacido para mandar, pero hubo un instante en que la venció la melancolía de los que pierden su energía cuando ya no tienen el sitial desde el que dieron órdenes. Se murió ahora, pero hace rato que supo que el final viajaba con ella.

Juan Cruz fue corresponsal de EL PAÍS en Londres entre 1976 y 1978 y editor de los libros de memorias de Margaret Thatcher.

———————————————————————————————————————————————

Margaret Thatcher y su relación con la Argentina

Impulsó la guerra de Malvinas en 1982, y fue muy criticada por el hundimiento del General Belgrano.

DURANTE LA GUERRA. En 1982, charlando con sus tropas. FOTO TOMADA DE THEGUARDIAN.CO.UK

LONDRES, Inglaterra.- La líder conservadora inglesa Margaret Thatcher, que murió hoy tras sufrir un ataque de apoplejía, fue quien decidió enviar, en 1982, un contingente militar para recuperar las islas Malvinas ante la ocupación argentina.

Ese año, Thatcher estaba al frente de un partido conservador en crisis que había emprendido reformas económicas muy resistidas por los gremios y por la oposición laborista.

El conflicto -en el que murieron 255 militares británicos y 650 argentinos- comenzó cuando la junta militar argentina ocupó las islas el 2 de abril y terminó con la victoria del Reino Unido el 14 de junio. En su momento, de acuerdo con documentos secretos recientemente desclasificados, sus propios asesores y miembros de su partido se oponían a ir a una guerra con Argentina, y abogaban por ceder el archipiélago.

“Sabíamos lo que teníamos que hacer, fuimos y lo hicimos. Gran Bretaña es grande otra vez”, afirmó Thatcher, una vez terminada la guerra de Malvinas. La victoria encarriló su reelección en 1983. El 2 de mayo de 1982, Thatcher autorizó el ataque del submarino HMS Conqueror al crucero de la Armada General Belgrano, en lo que constituyó el momento más controvertido del conflicto que enfrentó al Reino Unido y la Argentina.

El General Belgrano navegaba fuera del área de exclusión de 200 millas en torno a las Malvinas fijada por Londres, y en dirección hacia la costa continental argentina. Tras la guerra, la entonces primera ministra británica fue muy criticada, incluso por sus compatriotas, pero volvió a ganar las elecciones y eso le dio impulso para aplicar lo más duro de sus políticas neoliberales.  LA GACETA

————————————————————————————————————————————————

La amistad de Margaret Thatcher y Pinochet: “Usted trajo de regreso la democracia en Chile”

Lunes 8 abril 2013 Radio Bío-Bío

Este lunes falleció Margaret Thatcher a los 87 años de edad, víctima de una apoplejía. La denominada “Dama de Hierro”, fue una importante figura política a nivel mundial al ser la única primera ministra británica, y que se mantuvo 11 años en Downing Street, entre 1979 y 1990.

Su mandato estuvo cruzado por el conflicto con Argentina debido a la disputa de la soberanía de las islas Malvinas bajo dominación británica desde 1833, que incluyó la movilización de tropas para recuperar el territorio insular que había sido invadido por los argentinos el 2 de abril de 1982.

Durante la confrontación, los británicos recibieron el apoyo desde la dictadura de Augusto Pinochet, según reveló el Comandante de la FACh Fernando Matthei, gesto que cimentó la amistad entre el militar y la denominada “Dama de Hierro”.

La relación entre ambos derivó en el levantamiento del bloqueo de ventas de armas a Chile, entre 1980 y 1982, lo que le permitió a nuestro país comprar cerca de 160 millones de dólares actuales.

Por lo anterior, no extrañó que Margaret Thatcher visitara a Augusto Pinochet cuando el gobernador de facto fue detenido en Londres en 1998, en un proceso judicial que fue encabezado por el juez español Baltazar Garzón.

En la visita, la “Dama de Hierro” le agradeció al también senador vitalicio su apoyo a Gran Bretaña durante la Guerra de Las Malvinas, enfatizando además en el retorno a la democracia en nuestro país, luego de 17 años de dictadura tras el golpe de Estado.

“Sé cuánto le debemos con su ayuda durante el conflicto de las Faulklands (Malvinas), con la información que nos proporcionó, la comunicación y acogida que dio a nuestras fuerzas armadas y el refugio que prestó a algunos de nuestros soldados que naufragaron y fueron acogidos en Chile”, señaló.

“Estoy muy consciente que usted trajo de regreso la democracia en Chile”, sentenció Thatcher.

“Usted le dio a Chile una constitución, la puso en vigencia, sostuvo elecciones libres, y de acuerdo con el resultado entregó el mando del gobierno”, agregó.

————————————————————————————————————————————————-

La mujer de sangre fría que ordenó el cruento hundimiento del Belgrano

La ex primer ministro del Reino Unido, Margaret Thatcher, condujo a su país durante la Guerra de Malvinas y tomó la decisión de hundir al crucero argentino General Belgrano, que se encontraba fuera de la zona de exclusión.

lunes, 08 de abril de 2013, Los Andes (Argentina)
La mujer de sangre fría que ordenó el cruento hundimiento del BelgranoThatcher tomó la decisión de hundir al crucero argentino que se encontraba fuera de la zona de exclusión. Mató a más de 300 argentinos.
La ex primer ministro del Reino Unido, Margaret Thatcher, quien falleció hoy a los 87 años de edad, condujo a su país durante la Guerra de Malvinas y tomó la decisión de hundir al crucero argentino General Belgrano que se encontraba fuera de la zona de exclusión.Documentos clasificados que salieron a la luz hace dos semanas, revelaron que un grupo importante de consejeros de la ex líder conservadora estuvieron en contra de ir a la guerra en 1982.Una serie de notas preparadas para la “Dama de Hierro“ tras la recuperación argentina del 2 de abril, expusieron que hubo una división interna en el seno del gobierno británico de la época, que en público siempre mostró un sentido de unidad ante Malvinas.Otros documentos dejaron en claro que la decisión de atacar el Crucero General Belgrano el 2 de mayo fue tomada por Thatcher y su gabinete, durante un encuentro en Chequers, la casa de campo que tiene el primer ministro del Reino Unido.

Allí se decidió “flexibilizar“ la zona de exclusión y realizar lo que para el mundo, salvo para Londres y sus aliados, fue un crimen de guerra.

El 5 de mayo de 1982, durante una cena de representantes de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), el secretario del Eurogrupo, Kevin Tebbit, sostuvo que el entonces ministro de Defensa británico, John Nott, había afirmado: “La decisión política (de atacar al buque argentino) fue tomada por un grupo de ministros liderados por la primer ministro“.

El encuentro al que se refiere es el almuerzo que hubo en Chequers el 2 de mayo, donde, de acuerdo a la versión oficial de la historia británica y a distintas biografías, Thatcher dio la orden de hundir al Belgrano pese a que estaba fuera de la zona de exclusión.

John Weston, jefe del Departamento de Defensa del Foreign Office de la época, reconoció que “el hundimiento del Belgrano respondió a una decisión de los ministros de flexibilizar las reglas del combate y permitir a nuestros submarinos nucleares atacar los buques de guerra argentinos“.

Weston explicó que la decisión se tomó en ese almuerzo que encabezó Thatcher, pero sin mención específica a ningún barco.

Los documentos dejan en claro que Londres estaba al tanto que el ataque que realizó el submarino nuclear HMS Conqueror y que causó la muerte a 323 soldados argentinos, ocurrió a 30 millas naúticas al sudeste de la zona de no agresión.

El Reino Unido era tan consciente de su acción que el jefe de la delegación británica ante las Naciones Unidas estaba “preocupado“ de que pudiera tener “un efecto adverso en el sentimiento“ de la organización respecto al papel británico en el conflicto.

Otras correspondencias reveladas muestran cuestionamientos a la forma en que el Reino Unido se comportó para intentar rescatar a los sobrevivientes del Belgrano.

Una de las cartas, firmadas por el funcionario de la Cancillería británica Terence Steggle tres días después del ataque, sostiene que “el Ministerio de Defensa ordenó al Grupo de Tareas no interferir con los buques argentinos involucrados en operaciones de rescate, pero no quieren que esto sea conocido por el público“.

—————————————————————————————————————————————————-

Thatcher cuestionada por el Belgrano

Anuncios
Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: