Elecciones en Pakistán


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Pakistán vota en elecciones legislativas bajo la amenaza de los talibanes

(AFP)

ISLAMABAD — Pakistán comenzó a votar este sábado en elecciones legislativas consideradas cruciales para la consolidación democrática de esta potencia nuclear, bajo la amenaza persistente de los fundamentalistas talibanes.

Las 70.000 oficinas de votación distribuidas en todo el territorio del país abrieron sus puertas a las 08H00 locales (03H00 GMT) y comenzaron a recibir a los primeros votantes, constataron periodistas de AFP.

La votación concluirá a las 17H00 locales (12H00 GMT), o un poco más tarde en caso de que haya colas y sea necesario dar tiempo adicional a los electores.

Más de 86 millones de Pakistaníes están habilitados a votar para designar a 342 diputados y a representantes en las asambleas provinciales.

El partido que encabece el escrutinio a nivel nacional deberá luego formar el nuevo gobierno, si es necesario integrado por una coalición.

Las elecciones se desarrollan en un clima particularmente violento. Los ataques de la insurgencia durante la campaña acabaron con la vida de más de cien personas y obligaron a los principales partidos del gobierno saliente a anular mítines.

Las formaciones políticas se han convertido en blanco de los islamistas que les reprochan haberse aliado con la política estadounidense durante los últimos años.

En los anteriores comicios, en 2008, resultaron electos partidos progresistas pero ahora las pronósticos se inclinan hacia la centroderechista Liga Musulmana (PML-N) del ex primer ministro Nawaz Sharif, y el PTI, la formación ascendente de la estrella del cricket Imran Khan.

El favorito es Sharif, un magnate del acero que, según los observadores, conseguirá ser primer ministro por tercera vez, todo un récord. Fue jefe de gobierno entre 1990-1993 y entre 1997-1999.

Imran Khan sólo fue elegido en las urnas en 2002 y boicoteó las elecciones de 2008. Esta vez centró su campaña en la clase media y en los jóvenes, cansados de los partidos tradicionales, prometiéndoles un “maremoto” electoral que lo llevará al poder. Pero el martes pasado sufrió una caída en un acto que, según los médicos, lo obligará a guardar reposo.

El Partido del Pueblo Paquistaní (en el poder) vivió un auténtico calvario durante toda la campaña, debido a las amenazas de los talibanes, a su pésimo balance en el ámbito de la seguridad y la economía desde hace cinco años y a la ausencia de un líder.

Hijo de Benazir Bhutto, la carismática ex primera ministra asesinada en 2007, Bilawal Bhutto, de 24 años, es demasiado joven para presentarse y está demasiado amenazado para dar mítines. Además el impopular presidente Asif Ali Zardari, viudo de Benazir y padre de Bilawal, no puede hacer campaña porque se lo prohíbe su cargo.

Se considera que estas elecciones son muy importantes para la consolidación de la democracia en Pakistán, porque permitirán a un gobierno civil pasar el testigo a otro después de haber llegado al final de un mandato de cinco años, toda una novedad en este país creado en 1947 y con una historia marcada por golpes de Estado.

Más de 600.000 personas se encargan de proteger los aproximadamente 70.000 colegios electorales, de los cuales casi la mitad son considerados “de riesgo”.

El índice de participación, que fue del 44% en 2008, es considerado como un elemento crucial de los comicios.

La comisión electoral paquistaní empezará a divulgar los resultados preliminares el sábado por la noche. Ganará, una vez más, el que consiga reunir a una coalición mayoritaria en las próximas semanas.

La campaña se centró en la economía, en la terrible crisis energética, el posicionamiento del país frente a Estados Unidos, la erradicación de la corrupción y la necesidad de desarrollar servicios básicos en un país de 180 de habitantes, de los cuales un 30% de pobres.

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Las claves de las elecciones en Pakistán

Más de 86 millones de electores están convocados a las urnas este sábado

 Islamabad 11 MAY 2013 – El País.com (España)
Urnas de votación en Rawalpindi. / FAROOQ NAEEM (AFP)

Esta es una guía para entender los comicios legislativos en Pakistán, que se celebran este sábado para elegir a 272 de los 342 diputados de la Asamblea Nacional, así como las asambleas de las cuatro provincias del país. 86 millones de electores, de una población de 192 millones, están llamados a las urnasen 73.000 colegios electorales.

Qué se dilucida

La Asamblea Nacional (que junto al Senado forma el Parlamento de Pakistán) donde el partido que logre 137 diputados, por sí mismo o con el apoyo de otros, forma Gobierno. Aunque la Cámara tiene 342 diputados, sólo 272 se eligen de forma directa. El resto (60 reservados a mujeres y 10 a minorías) se distribuyen entre los partidos de acuerdo con el número de votos que hayan obtenido a nivel nacional.

Las asambleas provinciales y, en consecuencia, los gobiernos de cada una de las cuatro provincias que forman Pakistán: Punjab, Sind, Khyber Pukhtunkhwa y Baluchistán. Pero además, sus diputados participarán dentro de unos meses en el colegio electoral que, junto con los miembros de la Asamblea Nacional y el Senado, elegirá al presidente para los próximos cinco años.

Quiénes son los candidatos

En el sistema electoral paquistaní, cada circunscripción elige un candidato, que puede presentarse como independiente o con el respaldo de un partido. La mayoría están afiliados con alguna de las principales formaciones, pero también hay independientes.

Liberales: Partido Popular de Pakistán (PPP), Movimiento de Unidad Nacional (MQM) y Partido Nacional Awami (ANP).

Conservadores: Liga Muslmana de Pakistán (PML), Movimiento por la Justicia (PTI)

Religiosos: Consejo Islámico (JI), Consejo Islámico de Ulemas (JUI)

En total, 16.688 compiten por la Asamblea Nacional y las cuatro provinciales. Otros cuatro han sido asesinados durante la campaña y los comicios en sus respectivas circunscripciones han sido retrasados. Hay 448 candidatas, el doble que en 2008 y por primera una mujer se presenta en las zonas tribales. También por primera vez dos candidatos transexuales, reconocidos en 2011 como tercer género (otros tres se retiraron durante la campaña).

Quién aspira a ser primer ministro

Nawaz Sharif (PML), Imran Khan (PTI) y Bilawal Bhutto (PPP)

Quién vota

Todos los mayores de 18 que tengan documento nacional de identidad y estén inscritos en el censo. A pesar de que la última revisión ha incluido 13 millones más de los que había en las anteriores elecciones, aún queda un número indeterminado sin registrar. Algunas fuentes hablan de hasta 40 millones, la mayoría de los cuales serían mujeres. Aunque su inscripción en el censo ha aumentado y algunos partidos religiosos han decidido promover su participación, hay zonas, en las regiones tribales y algunas comarcas del Punjab, donde los hombres se oponen. Los activistas por la igualdad piden que se anulen los resultados en aquellas circunscripciones en las que el voto femenino sea inexistente o significativamente más bajo que el masculino. Hay urnas distintas, y en donde es posible, también colegios separados.

Quién vigila la limpieza del voto

La Comisión Electoral es, de acuerdo con la Constitución, un órgano independiente. Este año, por primera vez, todas las fuerzas políticas han estado de acuerdo en la figura del juez elegido para presidirla, Fakhruddin G. Ibrahim. Además, se ha establecido que los policías y soldados que vigilen los colegios electorales no podrán entrar dentro de sus instalaciones.

Qué papel juega el Ejército

Las poderosas e influyentes Fuerzas Armadas han observado el primer relevo de un Gobierno civil con bastante respeto. No obstante, el jefe del Estado Mayor, el general Kayani, ha hecho una velada advertencia a los políticos para que “representen” a la población y dejen de saquear las arcas públicas. Unos 70.000 soldados participarán, junto a la policía y otros cuerpos, en la vigilancia de los colegios electorales. También aportarán 500 helicópteros para ayudar en la logística.

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Dos ataques talibanes marcan el inicio de las elecciones en Pakistán

Al menos 11 muertos en dos ataques talibanes en Karachi y Peshawar

 /  Islamabad 11 MAY 2013 – El País.com (España)
Una mujer vota en Peshawar. / ARSHAD ARBAB (EFE)

Una bicicleta, una vaca, una botella, una cabra, un libro… incluso una cama y un saxo. La lista es tan larga como numerosos los partidos políticos que hoy se presentan a las elecciones en Pakistán. Cada uno ha elegido un símbolo con el que hacerse reconocible ante un electorado en parte analfabeto. Aunque la clave para saber quién va a gobernar esté en los resultados del bate de críquet (PTI), el tigre (PML) y la flecha (PPP), la exuberancia de partidos refleja la diversidad y división del país. Resulta muy arriesgado hacer apuestas, más cuando los talibanes “aconsejaron” ayer que no se vaya a votar. Un portavoz talibán reiteró que “la democracia es cosa de infieles” y pidió a los paquistaníes que “no arriesguen su vida acudiendo a los colegios electorales”, según France Presse.

[En cumplimiento de la amenaza talibán, la jornada, que se ha iniciado a las ocho de la mañana (tres horas menos en España) se está viendo salpicada de incidentes violentos. En Karachi, un atentado ante las oficinas del partido Awami ha causado la muerte de al menos once personas, según informa Reuters citando a medios locales. Otras 35 han resultado heridas en el ataque, reivindicado por los talibanes, que han matado a un centenar de personas durante la campaña, entre ellas varios candidatos. También ha habido un atentado en Peshawar, ante una oficina de voto para mujeres, en el que al menos ocho personas han resultado heridas, según ha informado a AFP el responsable de un hospital local].

Nusrat Javeed, un comentarista televisivo, se muestra convencido de que ganará el PML. Incluso se aventura a dar datos de escaños, tras establecer combinaciones y alianzas sólo aptas para iniciados. La realidad es que en Pakistán no hay sondeos de opinión fiables y eso es, como recuerda el columnista Ayaz Amir, lo que hace interesante estas elecciones.

“Cada experto o tertuliano se convierte él mismo en un sondeo (…), pero es más un arte que una ciencia, como siempre [pasa] con nosotros, la fe y la esperanza triunfan sobre cualquier intento de análisis racional”, escribía ayer en The News.

Por eso es posible la sorpresa en este país de 193 millones de habitantes, una decena de idiomas, casi igual número de grupos étnicos, y cuya aplastante mayoría musulmana sigue tal abanico de ramas y escuelas religiosas que resulta difícilmente homogénea. Sin embargo, en los mítines de cierre de campaña, el jueves por la noche, todos los dirigentes de los principales partidos se mostraron convencidos de obtener la mayoría suficiente para gobernar.

El 11 de mayo, inshallah [si Dios quiere], la Liga Musulmana formará Gobierno. Ya no queda mucho”, aseguró a sus simpatizantes Nawaz Sharif, cuyo partido ha elegido como símbolo al tigre y se perfila en cabeza. El veterano político, que aspira a un tercer mandato como primer ministro, también subrayó que su país “no puede permitirse un nuevo experimento”, una pulla a sus dos rivales.

Sharif se ha presentado durante la campaña como un pragmático que va a sacar al país del vagón de cola del desarrollo con grandes infraestructuras, entre ellas un tren de alta velocidad de una punta a otra del país. Sin embargo, ha guardado silencio en asuntos clave como el islamismo violento o el papel de los militares. Sólo en una entrevista con la agencia Reuters dio a entender que Pakistán debería reconsiderar su apoyo a la guerra de EE UU contra los extremistas islámicos y sugirió que era partidario de negociar con los talibanes, ideas ambas que sin duda preocupan en Washington.

Similares propuestas, pero planteadas de forma clara, ha hecho Imran Khan, el popular exjugador de críquet y fundador del Movimiento por la Justicia (PTI, en sus siglas en urdu). De ahí que sus oponentes le hayan apodado Taliban Khan. No obstante, ese discurso populista, con un toque de antiamericanismo y su estilo moderno le han granjeado una gran audiencia entre los jóvenes, que pone en peligro el bipartidismo PML-PPP.

Sin embargo, a diferencia de la publicidad electoral, en la que el bate que representa a su partido ayuda a esquivar las adversidades a los ciudadanos que encuentra en su camino, a Khan no le evitó una aparatosa caída el martes durante un mitin, que le ha dejado maltrecho en un hospital de Lahore. Desde allí se dirigió por videoconferencia a sus seguidores en Islamabad, donde planeaba cerrar la campaña, para pedirles que voten por el cambio que promueve.

También usó la videoconferencia el joven e inexperto Bilawal Bhutto-Zardari, cuyo temor a sufrir un atentado como el que acabó con la vida de su madre Benazir Bhutto en 2007 le ha mantenido alejado de los actos electorales. De hecho su formación, el Partido Popular de Pakistán (PPP), representado por una flecha, ha hecho la campaña sin líder. A eso se une que el PPP, junto a sus socios de coalición el ANP y el MQM, ha sido uno de los principales objetivos de la yihad lanzada por los talibanes contra los comicios, lo que ha limitado su contacto con los electores.

Aunque han sido los peor parados, los atentados talibanes no se han limitado a los partidos liberales. En mayor o menor medida, todos los grupos, incluso los religiosos que no esconden ciertas simpatías con su ideología, han recibido el zarpazo de los intolerantes. Sus bombas han dejado un centenar de muertos y medio millar de heridos en un mes.

“La tragedia de este país es que los que llegan al poder, enseguida se olvidan de la gente”, confía por su parte Tahir Khan, un columnista de The Express Tribune.

Como es habitual, el Ejército va a estar observando. “La salvación está en transformar el Gobierno en una verdadera plataforma de representación pública. Otra cosa significaría continuar saqueando la riqueza nacional”, ha advertido el jefe del Estado Mayor, el general Ashaq Pervez Kayani.

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Comienza conteo de votos en Pakistán

(AFP)

LAHORE, Pakistán — El conteo de votos de las elecciones parlamentarias en Pakistán comenzó este sábado por la noche después de una votación histórica para la consolidación democrática de esta potencia nuclear, marcada por un alta participación electoral pese a ataques rebeldes y una oleada de violencia que dejó 22 muertos.

Los centros de voto cerraron a las 18H00 locales (13H00 GMT), una hora más tarde de lo previsto, después de que la comisión electoral (ECP) decidiera prolongar el horario debido a la alta participación y a retrasos en la apertura de algunos colegios electorales.

La Comisión anunció que la participación fue “enorme” en Pendjab, la provincia más importante del país. Al medio día, un alto responsable de la comisión electoral indicó que la participación era “alentadora”, con un 30% a nivel nacional, y que espera una tasa final de participación en torno al 60%, en fuerte progresión respecto a las últimas elecciones de 2008, en las que la participación fue del 44%.

En los anteriores comicios, en 2008, resultaron electos partidos progresistas y laicos pero ahora los pronósticos se inclinan hacia la centroderechista Liga Musulmana (PML-N) del magnate del acero Nawaz Sharif que ya fue primer ministro en dos ocasiones durante los años 1990.

“Confío que recibiré buenas noticias esta noche” declaró Sharif, que votó en su bastión de Lahore (este).

Sin embargo, los resultados del Movimiento por la Justicia (PTI, derecha), de la antigua estrella del cricket y sensación de la campaña, Imran Khan, alimentan las especulaciones.

Las elecciones eran particularmente controvertidas en Karachi, en la capital económica del sur. El Jamaat-e-islami (JI, islamista) y el Movimiento por la Justicia (PTI, derecha), acusaron el sábado al MQM, el primer partido político de Karachi y miembro de la coalición saliente, de haber aterrorizado a la población y de haber cometido fraude durante las legislativas. El JI anunció que boicotea los comicios en la ciudad y en otras grandes localidades del sur del país.

Más de 86 millones de personas estaban habilitadas a votar para designar a 342 diputados y a representantes en cuatro asambleas provinciales.

Estas elecciones son históricas ya que permitirán a un gobierno civil pasar el testigo a otro después de haber llegado al final de un mandato de cinco años, toda una novedad en este país creado en 1947 y con una historia marcada por golpes de Estado.

Más de 130 personas murieron durante esta campaña electoral considerada por los observadores como la más mortífera de la historia del país, unos episodios violentos reivindicados en gran parte por el Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP) opuestos al proceso democrático que consideran “no islámico”.

El TTP había anunciado una cascada de ataques para el día de la votación, protegida por más de 600.000 miembros de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, los ataques fueron de magnitud limitada este sábado, aunque dejaron 22 muertos.

Los talibanes del TTP reivindicaron un atentado contra un partido laico que dejó 12 muertos y decenas de heridos en Karachi (sur). En la noche, un atentado suicida, modus operandi de los insurgentes, mató a dos paramilitares.

Otros ataques en la inestable provincia de Balutchistan (suroeste) y en el noroeste, bastión del TTP, dejaron ocho muertos y decenas de heridos, según fuentes locales, elevando a 22 el número de muertos en la violencia electoral del sábado.

“Hemos vivido años en el miedo de las amenazas de los terroristas. Hoy hemos decidido acabar de una vez por toda con este clima del miedo”, dijo a la AFP Suhail Ahmad, comerciante de Peshawar.

Los primeros resultados podrían conocerse a primera hora de la noche. El partido que obtenga un mayor número de votos tratará de formar una coalición mayoritaria junto a otros partidos apta para gobernar el país. Si no lo consigue, el segundo mejor posicionado intentará hacerlo, gracias a un sistema que abre la puerta a numerosas posibilidades de alianzas más o menos previsibles.

Nawaz Sharif podría acceder por tercera vez al puesto de primer ministro, un récord, después de haber ocupado el puesto entre los periodos de 1990-1993, hasta que cayó por corrupción, y entre 1997 y 1999, cuando fue derrocado por un golpe de Estado militar.

Sharif e Imran Khan apoyaron la idea de dialogar con los talibanes para intentar poner fin a la violencia y criticaron los disparos de drones estadounidenses contra los islamistas en el noroeste del país. Pero ninguno de los dos precisó cómo harían para lograr la paz sin molestar a Washington, primer socio del país.

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Pakistán desafía la amenaza talibán en unas elecciones históricas

MIKEL AYESTARAN
Día 11/05/2013 – ABC.es

Por vez primera un gobierno civil dará el relevo a otro sin que medie un golpe de Estado

Las fuerzas de seguridad de Pakistán están en alerta máxima. 86 millones de ciudadanos con derecho a voto tienen una cita con las urnas que Tehrik e Taliban Pakistan (TTP), franquicia de los talibanes en el país asiático, amenaza con reventar a base de atentados. «No aceptamos el sistema de los infieles llamado democracia»,señaló Hakimula Mehsud, líder del grupo, según un mensaje obtenido por la agencia Reuters.

600.00 hombres velarán por la seguridad de los 73.000 centros de voto en los que los paquistaníes elegirán la formación de la nueva Asamblea Nacional. Aunque los ataques a los actos de campaña han costado la vida a más de 110 personas durante la campaña electoral el terrorismo es una especie de tema tabú entre unos candidatos que protagonizan un momento histórico porque es la primera vez en los 66 años de historia del país que se realiza una transición entre gobiernos civiles, sin golpe de estado militar de por medio. No hablan del terror, pero los mítines desde cabinas con cristales blindados, la presencia masiva de guardaespaldas o las apariciones en vídeo para evitar el riesgo de mostrarse en público muestran el miedo de las grandes figuras a sufrir un ataque.

«El terrorismo o la terrible situación que viven las minorías en el país son auténticos tabúes y los candidatos no hablan sobre ello por miedo y por pura estrategia electoral, para no perder votos», opina Ana Ballesteros, investigadora en el Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos de la Universidad Autónoma de Madrid y autora del libro ‘Pakistán’. La violencia política no es nueva, pero esta vez son los talibanes quienes la monopolizan y «especialmente contra los partidos considerados liberales, que han sido los que más ataques han sufrido en el último mes», subraya Ballesteros. Partidos como el Partido Popular de Pakistán (PPP) liderado por Bilawal Bhutto, último heredero de esta familia de larga tradición política, que además de estos ataques el jueves sufrió el secuestro de Alí Haider Guilani, hijo del ex primer ministro. El propio Bilawal seguirá la jornada electoral desde fuera de Pakistán para evitar cualquier riesgo.

Sharif y Khan, favoritos

Junto a los atentados terroristas, la campaña ha estado marcada por elregreso de Musharraf para participar en las elecciones y su posterior arresto domiciliario, el asesinato del fiscal del caso de Benazir Bhutto y la caída en un mitin de Imran Khan, uno de los candidatos principales que permanece ingresado en un hospital de Lahore recuperándose de las heridas en cabeza y espalda. Las encuestas realizadas a lo largo de la semana apuntan a la victoria de la conservadora Liga Musulmana de Pakistán Nawaz (PML-N)liderada por el ex primer ministro Nawaz Sharif, que de esta forma podría volver a asumir el poder catorce años después de abandonar el país tras el golpe de estado de Pervez Musharraf, entonces jefe del Ejército. Otra de las fuerzas que irrumpiría con fuerza en la cámara sería el Partido de la Justicia de Pakistán (PTI) del ex jugador de críquet Imran Khan, que «tras su caída se vería favorecido por el voto de simpatía de última hora» , según recoge el analista Tahrir Mehdi en el diario Dawn.

El PPP, en el poder desde las elecciones de 2008 que venció con claridad tras la enorme oleada de solidaridad y apoyo popular cosechados a consecuencia del asesinato de Benazir Bhutto, sería la tercera fuerza y los analistas lo justifican debido al gran desgaste sufrido por las críticas de sus opositores que le acusan de «vender el país a Estados Unidos» en su guerra contra el terror. Sharif y Khan prometen políticas más duras hacia Washington, lo que les ha servido para ganar voto conservador y supone todo un desafío teniendo en cuenta que el repliegue de la OTAN de Afganistán es en 2014 y la principal ruta de salida de las tropas pasa por suelo paquistaní.

Punjab, la clave

El tipo de partido personalista y familiar y el sistema social basado en el feudalismo, hace que cada una de las formaciones tenga claros sus nichos de voto. La distribución de escaños se realiza en función al número de habitantes, de ello resulta que sea la provincia de Punjab el auténtico escenario donde se decide el futuro del país ya que aquí reside más de 60 por ciento de ciudadanos de un país de más de 180 millones de habitantes. Hay un refrán que reza «quien gana en Punjab, forma gobierno en Islamabad». En el sistema electoral resulta casi imposible para los grandes partidos obtener una mayoría absoluta porque es necesario alcanzar los 172 escaños para formar gobierno y para ello las distintas formaciones precisan el apoyo de los grupos nacionalistas e islamistas, así como de los candidatos independientes. Los analistas coinciden una vez más en que el gobierno saliente será débil y le costará sacar adelante grandes proyectos.

 

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