Derrumbe de un edificio en Bangladesh


Cierran más de 100 fábricas textiles en Bangladesh por protestas salariales

  • Bangladesh acaba de contar muertos entre tensión laboral y promesas de cambio
  • Inditex y HM respaldan un acuerdo de seguridad en la industria textil de Bangladesh
  • Bangladesh subirá el salario y permitirá los sindicatos en el sector textil
  • Entre los escombros de Bangladesh está el coste de los beneficios
  • Cientos de fábricas textiles cerrarán por un tiempo indeterminado en Bangladesh
  • Roupa Limpa valora el acuerdo de las textiles sobre Bangladesh
  • Inditex y H&M pactan costear mejoras de seguridad en sus talleres de Bangladesh
  • Cesan los rescates en Bangladesh: 1127 trabajadores muertos
  • Rescatada una superviviente en el derrumbe de Bangladesh
  • A 922 Aumentó Número de Fallecidos por Derrumbe en Bangladesh
  • La ONU pide a las firmas textiles internacionales mejoras en Bangladesh
  • Incendio deja ocho muertos en fábrica textil en Bangladesh
  • Bangladesh cierra 18 fábricas textiles tras el derrumbe que dejó 800 muertos
  • Bangladesh: Destituyen a alcalde por derrumbe que dejó 429 muertos
  • La UE amenaza a Bangladesh con quitar el trato preferente a sus exportaciones
  • El derrumbe del complejo textil en Bangladesh ha causado más de 400 muertos
  • Muerte y confección
  • Difícil saber si ropa se fabrica con ética
  • Bangladesh pierde esperanza de hallar supervivientes en edificio derrumbado
  • Abogados, manifestantes protestan por derrumbe de edificio en Bangladesh
  • Detenido el padre del propietario del edificio derrumbado en Bangladesh
  • La policía de Bangladesh busca al español que quería montar una “fábrica ética”
  • Campaña Ropa Limpia insta a las marcas a tomar “medidas inmediatas” para evitar tragedias como la de Bangladesh
  • Capturan a dueño de edificio que se derrumbó en Bangladesh
  • Un incendio acaba con la última superviviente del derrumbe en Bangladesh
  • Violentas protestas en Bangladesh tras el derrumbe de un edificio el miércoles
  • Gobierno y marcas, indiferentes a los ‘talleres de la miseria’ en Bangladesh
  • El derrumbe de Bangladesh reactiva la polémica sobre las condiciones de trabajo
  • Saldo provisional de derrumbe de edificio en Bangladesh, 304 muertos
  • BANGLADESH: A 110 ASCIENDEN LOS MUERTOS POR DERRUMBE DE EDIFICIO
  • Casi cien muertos en el derrumbe de un edificio en Bangladesh
  • Derrumbe de edificio en Bangladesh deja al menos 110 muertos según servicios de rescate

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Bangladesh acaba de contar muertos entre tensión laboral y promesas de cambio

(EFE)

Nueva Delhi, 14 may (EFE).- Bangladesh finalizó la búsqueda de cuerpos en el complejo textil derrumbado hace tres semanas, la peor tragedia industrial del país, con tensiones laborales y promesas de mejoras en la situación de los trabajadores de la confección.

Los equipos de rescate, dirigidos por militares, dieron anoche por concluidas las tareas de rescate de cuerpos tras hallar 1.127 muertos y esta mañana traspasaron oficialmente el control del lugar del siniestro a la administración local.

“Prometimos que continuaríamos la misión de rescate hasta encontrar el último cuerpo. Ahora no hay posibilidades de hallar más cadáveres”, dijo el general Chowdhury Hasan Suhrawardy al diario The Daily Star.

El peor accidente industrial del país asiático causó heridas a 2.438 personas que fueron rescatadas con vida, mientras 98 personas continúan en paradero desconocido según los equipos de desescombro, de acuerdo con el periódico.

El edificio Rana Plaza, de nueve plantas y que acogía cinco talleres textiles que cosían para multinacionales occidentales, se derrumbó el 24 de abril en Savar, una localidad cercana a Dacca.

La tragedia ha evidenciado la explotación y las pésimas condiciones laborales de los trabajadores bangladesíes y ha llevado a autoridades y compañías a anunciar medidas, y a los trabajadores a escenificar protestas.

En el distrito comercial de Ashulia, cerca de Dacca, unas 200 fábricas continúan cerradas tras las protestas de los últimos días protagonizadas por empleados que exigían un aumento de sueldo.

“Estas factorías seguirán cerradas por un tiempo indefinido hasta que se calme la situación”, dijo a Efe Shahidulá Azim, vicepresidente de la Asociación de Manufactureros y Exportadores de Textiles (BGMEA), organismo que ordenó el cierre.

La fuente explicó que hoy no se habían producido protestas, pero que la situación continuaba siendo tensa.

Decenas de miles de empleados no recibirán su sueldo durante el tiempo que se prolongue el cierre.

El Gobierno de Bangladesh anunció planes para aumentar el salario mínimo de los cuatro millones los trabajadores del textil, ahora en 38 dólares mensuales para los puestos menos cualificados, lo que los convierte en los trabajadores del sector peor pagados del mundo.

Una comisión integrada por representantes gubernamentales, de las fábricas y líderes sindicales, hará una serie de recomendaciones en un plazo de tres meses.

El aumento del salario mínimo entrará en vigor con efecto retroactivo desde el 1 de mayo.

El Ejecutivo también ha aprobado enmiendas a la Ley Laboral de 2006, que incluye el derecho a crear sindicatos sin el permiso de las fábricas o la obligatoriedad de un seguro médico y de vida para los trabajadores.

La reforma será introducida en el Parlamento nacional en un plazo de dos meses, según fuentes gubernamentales.

Inditex, H&M, PVH, Tchibo C&A, Primark y Tescose se han comprometido a la firma de un Acuerdo sobre Seguridad y Contra Incendios, promovido junto con el sindicato global UNI para evitar nuevas tragedias en el textil bangladesí.

El acuerdo, de una duración de cinco años, promueve las inspecciones independientes de seguridad en el sector textil y la difusión pública de sus resultados, así como reparaciones y renovaciones obligatorias con el objetivo de garantizar la seguridad en los talleres textiles.

En los últimos siete años unos 1.800 trabajadores han muerto en fábricas textiles bangladesíes, según la Organización Internacional Foro de Derechos, un grupo estadounidense que defiende los derechos humanos.

Jaime León

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Inditex y HM respaldan un acuerdo de seguridad en la industria textil de Bangladesh

(EFE)

Redacción internacional, 14 may (EFE).- Cinco grandes grupos textiles, entre ellos el español Inditex y el sueco H&M, se han comprometido a firmar el Acuerdo sobre Seguridad y Contra Incendios para evitar tragedias como la ocurrida en Bangladesh el 24 de abril, han informado los principales sindicatos internacionales del sector.

Además de Inditex, H&M, PVH y Tchibo, se han comprometido a la firma del acuerdo las empresas C&A, Primark y Tesco, ha informado en un comunicado la Federación de Sindicatos Internacional IndustriALL, que lo ha promovido junto con el sindicato global UNI.

El acuerdo, de una duración de cinco años y de obligado cumplimiento, promueve las inspecciones independientes de seguridad en el sector textil y la difusión pública de sus resultados, así como reparaciones y renovaciones obligatorias con el objetivo de garantizar la seguridad en los talleres textiles.

El acuerdo ha sido alcanzado a raíz de la tragedia del pasado 24 de abril al derrumbarse un edificio de nueve plantas en las afueras de Dacca, con cinco talleres textiles que producían para grandes marcas, y que ocasionó la muerte de al menos 1.127 personas y heridas a 2.438.

En un comunicado difundido hoy, Inditex ha informado de que ha transmitido al secretario general de IndustriALL, Jyrki Raina, su “compromiso total” con el Acuerdo que sobre Seguridad y Contra Incendios, dentro del marco de la Iniciativa Ética de Comercio (ETI por sus siglas en inglés), de la que forma parte.

“El acuerdo busca mejorar las condiciones de salud y seguridad en la industria textil de Bangladesh a través del compromiso de los diferentes actores que intervienen en el sector textil del país asiático”, precisa la compañía española en un comunicado.

Agrega que IndustriALL hará públicos en los próximos días los detalles del acuerdo, en el que Inditex “se ha comprometido desde sus inicios, en virtud de la aplicación del Acuerdo Marco firmado con esta organización en 2007”.

“Este acuerdo ha supuesto en la práctica una activa colaboración permanente entre IndustriALL e Inditex en la búsqueda de la mejora constante de las condiciones laborales y de seguridad en las fábricas textiles”, concluye el comunicado.

De igual forma, H&M también ha expresado públicamente su compromiso de apoyar el mismo acuerdo, mediante el cual “ningún trabajador debe temer por los incendios, el derrumbe de edificios u otros accidentes que podrían prevenirse con medidas razonables de salud y seguridad”, dice en un comunicado.

El acuerdo es un “paso pragmático” para la mejora de la seguridad contra incendios y en los talleres textiles, según H&M, que expresa se deseo en que se llegue a una amplia coalición en la materia entre las marcas, el Gobierno y los sindicatos para que estas mejoras beneficien a unas 5.000 industrias textiles bangladesíes.

Raina afirma que “H&M, Inditex, C&A, Primark y Tesco están mostrando el camino a otras marcas textiles. Con la firma de este acuerdo se están comprometiendo a trabajar con los sindicatos para dirigirse a las raíces que han creado las horrorosas condiciones laborales de los trabajadores textiles de Bangladesh”.

“Con este acuerdo nos aseguraremos de que no será olvidado el precio pagado por los trabajadores en el Rana Plaza (donde ocurrió la tragedia) en el mayor homicidio industrial” en el sector.

El secretario general de UNI, Philip Jennings, ha dado la bienvenida a la firma del acuerdo por parte de esos cinco grupos textiles y apela a que otros hagan lo mismo “de forma inmediata en nombre de los más de 1.200 trabajadores muertos en los últimos cinco meses” en desastres similares al de Rana Plaza.

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Bangladesh subirá el salario y permitirá los sindicatos en el sector textil

(EFE)

Nueva Delhi, 13 may (EFE).- El Gobierno de Bangladesh aumentará el salario mínimo de los trabajadores del textil y permitirá la creación de sindicatos en este sector sin el permiso de los dueños de las fábricas, informó hoy a Efe una fuente oficial.

Las medidas, que mejoran la situación laboral de los trabajadores de la confección peor pagados del mundo con 38 dólares mensuales, llegan tras el derrumbe de un edificio que albergaba varias fábricas y que ha causado hasta ahora 1.127 muertos.

La propuesta de enmienda a la Ley Laboral de 2006 permitirá a los trabajadores del textil sindicarse libremente e incluirá un seguro médico y de vida, que pagarán los dueños de las fábricas.

“La ley ha sido aprobada por el Gobierno, ahora será revisada por el Ministerio de Leyes y después tendrá que ser aprobada por el Parlamento”, dijo Tarek Zahirul, portavoz del Ministerio de Textiles bangladesí.

En la actualidad un 30 % de los trabajadores del sector están afiliados a un sindicato, dijo a Efe el presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Bangladesh, Atiqul Islam.

El país asiático también aumentará el salario mínimo de los trabajadores del sector textil.

El Ejecutivo está creando una comisión con representantes de los dueños de las fábricas, líderes sindicales y elementos gubernamentales que decidirán las nuevas condiciones salariales de los empleados de la confección en el país asiático.

“La comisión tardará tres meses en hacer sus recomendaciones, pero el aumento del salario mínimo entrará en vigor con efecto retroactivo desde el 1 de mayo”, explicó Zahirul.

La última vez que se subieron los sueldos en este sector fue en 2010, cuando el salario mínimo mensual era de 21 dólares.

Una fuente que no quiso ser identificada del Ministerio de Textiles señaló a Efe que los trabajadores piden 102 dólares mensuales, una demanda que desconoce si se cumplirá.

Este sector es fundamental para la economía bangladesí, ya que representa el 78 % de las exportaciones de Bangladesh, da trabajo a cuatro millones de personas y atrae a grandes compañías de Occidente por ofrecer la mano de obra más barata del planeta.

El derrumbe el pasado 24 de abril del complejo textil, que tenía nueve plantas y estaba ubicado en la localidad de Savar, ha puesto de manifiesto las duras condiciones laborales de los trabajadores de la confección en Bangladesh.

El mayor siniestro industrial de la historia de Bangladesh ha causado heridas a 2.438 trabajadores, mientras la operación de recuperación de cadáveres ha entrado en su última fase.

Las empresas extranjeras El Corte Inglés, Benetton, Primark, Bon Marché y Joe Fresh han admitido producir en alguno de los talleres del complejo siniestrado y Mango había hecho un pedido de prueba.

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Entre los escombros de Bangladesh está el coste de los beneficios

MADRID (Reuters) – Pedidos encontrados en los escombros de una fábrica textil de Dacca en la que murieron más de 1.100 trabajadores muestran por qué a las distribuidoras europeas les sale rentable comprar en Bangladesh: la ropa se fabrica a un coste que supone una décima parte del precio en las tiendas de Occidente.

REUTERS 14 de mayo de 2013 – Qué.es

MADRID (Reuters) – Pedidos encontrados en los escombros de una fábrica textil de Dacca en la que murieron más de 1.100 trabajadores muestran por qué a las distribuidoras europeas les sale rentable comprar en Bangladesh: la ropa se fabrica a un coste que supone una décima parte del precio en las tiendas de Occidente.

El edificio Rana Plaza, que se desplomó hace tres semanas, servía de proveedor de grandes marcas internacionales; documentos rescatados de las ruinas por activistas de derechos laborales a los que ha tenido acceso Reuters ponen de relieve el coste de vender camisetas a consumidores que buscan minimizar el gasto.

En un caso, polos de una marca vendida en Londres por 46 libras esterlinas se ofrecían en el Rana Plaza por solo 4,45 libras, una transformación típica en una industria en la que los fabricantes asiáticos y los distribuidores en Europa y Norteamérica están enzarzados en una guerra para llevar las últimas tendencias de manera cada vez más rápida y barata a sus establecimientos.

En las instalaciones, donde se rescataron cientos de cadáveres de trabajadores, se encontraron pedidos de la cadena española Mango a Phantom Tac, un proveedor con sede en el Rana Plaza, cuyos propietarios están acusados de sacrificar la seguridad por el beneficio.

No es ningún secreto que las etiquetas de los precios de venta al público, ya sea una camisa de 5 dólares o un traje de 5.000 dólares, reflejan costes de fabricación que son una fracción de lo que paga el cliente final. Pero el ajuste en el precio que muestran los documentos del Rana Plaza – de entre 5 y 10 veces entre la salida de la fábrica y el escaparate- ofrecen un conocimiento preciso de la relación entre los dos extremos de la cadena mundial de suministro textil.

Una hoja de pedido, de la cual Reuters tuvo acceso a una copia, tenía membrete de Mango y fecha del 23 de enero de este año. Especifica que se trata de un pedido de 12.085 polos de hombre para la temporada otoño/invierno en cinco colores -negros, blancos, azules, burdeos y amarillos- en seis tallas desde XS hasta XXL y 100 por cien algodón, con un peso de 220 gramos por metro cuadrado. El precio para Mango es $4,45 cada uno. La cadena ofrece en la actualidad unas camisas similares en España por 26-30 euros ($34-39) y 26 a 30 libras ($40-46) en sus tiendas en Reino Unido.

Un empleado textil de Bangladesh, cuyo salario es menos de la mitad de lo que perciben sus homólogos en China, el mayor exportador de prendas de vestir del mundo, tendría que gastar el salario de dos o tres semanas para comprar un polo de Mango en Madrid.

Un español con el salario mínimo podría adquirir el mismo polo con el trabajo de un día.

“BUEN PRODUCTO – PRECIOS COMPETITIVOS”

Otros costes – envíos, salarios y alquileres, publicidad etc. – son responsables de la subida del precio por parte de los minoristas en un negocio de competencia feroz en el que los consumidores exigen los precios más bajos posibles.

Los beneficios operativos del 15-20 por ciento son comunes, pero muchas empresas insisten que también intentan asegurarse de que los proveedores no abusen de los empleados, como se ha visto esta semana con la iniciativa en Bangladesh para firmar un nuevo código de prácticas que mejore la seguridad.

Mango, que tiene más de 2.600 puntos de venta en 107 países, dijo que no había completado el pedido encontrado entre los escombros. La empresa, con sede en Barcelona, indicó que sólo hubiera seguido adelante con el pedido si una muestra hubiera cumplido la calidad requerida y si Phantom Tac hubiera aprobado los controles de Mango sobre prácticas y seguridad laboral.

“Los documentos encontrados hacían referencia a un pedido que no estaba en firme y que no hubiéramos confirmado hasta haber acabado la auditoría social con resultado positivo”, dijo una portavoz.

Otro conjunto de documentos hallados entre los polvorientos restos del edificio muestran un pedido, con dibujos de patrones, para camisas a cuadros y de manga larga para la marca danesa Jack’s, propiedad del minorista PWT Group. El coste por unidad era de $5,08 y las etiquetas que iban a colocarse en cada camisa marcaban un precio de 24,90 euros ($32,66).

“Un buen producto a precio competitivo”, dice el lema de los artículos de hombre de Jack’s, que se venden en Escandinavia, Rusia, Reino Unido e Irlanda. Sus propietarios dijeron que están consternados por las víctimas mortales.

“Estamos muy conmovidos por esto y lo sentimos mucho por los familiares de los heridos y de las víctimas”, expresó el director de marketing de PWT, Brian Borsting, quien agregó que la empresa tiene previsto ofrecer ayuda económica.

Según datos del Banco Mundial, Bangladesh pagó en 2010 los peores salarios a los empleados de las fábricas. Algunos empresarios dijeron a Reuters que el salario medio era de $64 al mes. El salario mínimo para empleados no cualificados de la industria textil es de 3.000 taka, unos $38. Esa cantidad se duplicó en 2010 después de unas violentas protestas, pero la mayoría de los trabajadores están por encima del mínimo, lo que limitó el efecto de esa subida.

El gobierno ha vuelto a responder a la presión después del desastre del Rana Plaza y ha reclamado nuevas normas en materia de salarios y ha hecho un llamamiento a los empresarios para que haya aumentos salariales. Pero las prendas de vestir representan el 80 por ciento de las exportaciones, por lo que las empresas tienen poderosos argumentos políticos en contra de la erosión de la competitividad.

La agencia estadounidense de ayuda USAID dijo en 2009 que un material por valor de $4,60 para unos pantalones chinos salen de una fábrica de Bangladesh por $5,37, 92 centavos menos que la competencia china. Casi toda la ventaja bangladeshi en prendas que tardan 40 minutos en producirse proviene de los costes laborales de 32 centavos la hora, frente a $1,44 en China.

VISIONES CRÍTICAS

Mango, con unas ventas el año pasado de 1.690 millones, no revela sus márgenes. Entre los competidores cotizados, Inditex, el principal minorista de prendas de vestir y propietario de Zara y Massimo Dutti, registró recientemente un margen bruto del 58 por ciento, según datos de Thomson Reuters. La sueca H&M Hennes and Mauritz tuvo un margen del 55 por ciento.

Después de tener en cuenta otros costes e impuestos, estas dos empresas tuvieron márgenes del 16 por ciento y del 9 por ciento respectivamente.

Los activistas argumentan que las cadenas globales deben hacer más para compartir sus beneficios con las personas que fabrican sus productos.

“Más que unos precios bajos para los clientes y la seguridad de los trabajadores, los minoristas se han centrado en conseguir altos márgenes”, expresó Rubén Sánchez, portavoz de FACUA.

“Tienen margen para destinar más a las condiciones de los trabajadores”.

Los minoristas de la moda han sido criticados en las redes sociales. La página de Facebook de Benetton contiene una serie de comentarios sobre las condiciones de trabajo en Bangladesh que provocaron la siguiente respuesta de la empresa italiana: “Tenemos intención de poner de nuestra parte y por eso estamos creando un fondo para las víctimas”.

El minorista británico de descuento Primark, propiedad de Associated British Foods Plc y la canadiense Loblaw Cos Ltd también ofrecieron compensación a los familiares de las víctimas de Rana Plaza.

El derrumbamiento de la fábrica fue uno de cuatro incidentes mortales en seis meses en Bangladesh y los minoristas y las autoridades de la Unión Europea y EEUU empiezan a estudiar unas normas más rigurosas.

/Por Sarah Morris/

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Cientos de fábricas textiles cerrarán por un tiempo indeterminado en Bangladesh

(AFP)

DACCA — Cientos de fábricas del sector textil en Bangladesh cerrarán por un periodo de tiempo indeterminado debido a “la agitación” de los obreros provocada por el hundimiento de un edificio que albergaba talleres de confección, anunció este lunes el principal organismo de la profesión.

“Todas las fábricas de la zona industrial de Ashulia cerrarán por un periodo de tiempo indeterminado a partir del martes debido a la agitación de la mano de obra”, declaró a AFP Shahidullah Azim, vicepresidente de la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Textil. “Tomamos esta decisión para garantizar la seguridad de nuestras fábricas”, añadió.

En esta zona industrial, situada a unos 30 kilómetros de Dacca, la capital, se encuentran algunas de las fábricas más importantes del país, que cuenta con 4.500.

No hubo “prácticamente ningún trabajo” en estas fábricas durante las dos últimas semanas, tras el comienzo de las manifestaciones de los obreros contra las condiciones de trabajo y de seguridad, explicó Azim.

Según el jefe de la policía de Ashulia, Badrul Alam, la zona industrial alberga unas 500 fábricas, entre ellas un centenar de empresas clave que confeccionan ropa para marcas occidentales, como la estadounidense Walmart, la sueca H&M, la española Inditex o la francesa Carrefour.

“En el 80% de las fábricas, los obreros hicieron huelga hoy (lunes) para pedir subidas salariales”, indicó Alam a la AFP, y precisó que también reclamaban la ejecución del propietario del edificio que se hundió el 24 de abril, dejando 1.127 muertos.

El colapso del Rana Plaza en Savar, a las afueras de Dacca, es la peor tragedia industrial del país. El edificio albergaba cinco talleres de confección y empleaba a más de 3.500 trabajadores que, en ocasiones, cobraban menos de 40 dólares al mes.

Bangladesh es el segundo exportador del mundo de ropa debido a los bajos salarios y a la abundante mano de obra. Este sector clave de la economía, que genera 29.000 millones de dólares al año, representó en 2012 el 80% de las exportaciones del país.

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14-05-2013 / EFE

La asociación Campaña Roupa Limpa ha valorado el acuerdo para incrementar la seguridad laboral en las fábricas textiles de Bangladesh que han decidido firmar empresas como Inditex, H&M, Primark o C&A.

A éstas y otras, se sumarán los sindicatos internacionales IndustriALL y UNI y los del propio país, mientras que Roupa Limpa lo hará en calidad de testigo.

En opinión de esta entidad, la decisión de las marcas citadas es “determinante” para presionar a otras que también producen en Bangladesh a que sigan su camino, como lo fue el año pasado el paso que dio el grupo PVH (Calvin Klein/Tommy Hilfiger).

Roupa Limpa lamenta en un comunicado que, después de 2 años demandando este acuerdo, hubieran de perder la vida 1.250 personas en los últimos meses para alcanzarlo y demanda de todas las compañías que producen en el país asiático que se sumen al compromiso.

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Inditex y H&M pactan costear mejoras de seguridad en sus talleres de Bangladesh

Los dos gigantes textiles se suman al acuerdo vinculante por la seguridad y contra los incendios

 Madrid 13 MAY 2013 – El País.com (España)

REUTERS – LIVE

Por el momento es un compromiso. Más adelante llegará la firma. Y después, lo esencial: la aplicación cotidiana de lo escrito. Tres de las grandes marcas textiles internacionales —la sueca H&M, la española Inditex y la holandesa C&A— anunciaron este lunes que firmarán un acuerdo vinculante para mejorar las penosas condiciones de seguridad de los talleres de Bangladesh que el último y gravísimo desastre ha colocado brutalmente en el centro del debate. La cifra de fallecidos ha alcanzado las 1.127 personas, según el último recuento.

El compromiso, promovido por dos sindicatos de ámbito mundial y una red de ONG, es fruto de unas negociaciones iniciadas hace meses —en las que participa buena parte del sector, incluidas las españolas El Corte Inglés y Mango— pero que se aceleraron muchísimo tras la última tragedia y las consiguientes exigencias de responsabilidad a las empresas contratantes, que obtienen grandes beneficios en parte gracias a los bajísimos costes laborales de Bangladesh. Paralelamente, miles de trabajadores del sector textil —vital para la economía de ese país asiático— se movilizan para exigir subidas salariales y el Gobierno ha anunciado que eliminará restricciones a que los trabajadores se organicen en sindicatos.

Los trabajadores de Bangladesh podrán sindicarse sin permiso del dueño de la empresa, anuncia el Gobierno

El pacto sobre seguridad y prevención de incendios implica someter los talleres a “inspecciones independientes de seguridad y difundir públicamente esos resultados, reparaciones obligatorias en las instalaciones y que costearán las empresas y [dar] un papel vital a los trabajadores y los sindicatos”, según detalló la nota de IndustriALL.

La primera en anunciar su compromiso fue H&M, la empresa que más compra al sector textil bangladesí. Inditex, fabricante de marcas como Zara, Bershka o Stradivarius, cosió en ese país el 6% de los 835 millones de prendas que produjo en 2011. La propietaria de Tommy Hilfiger y Calvin Klein, y la empresa Tchibo lo suscribieron hace meses.

IndustriALL, que representa a 50 millones de trabajadores en todo el mundo, declaró que las compañías firmantes “están marcando el camino a las otras marcas textiles globales”, a las que les animó a “hacer lo correcto en nombre de los más de 1.250 trabajadores textiles muertos en Bangladesh en los últimos seis meses”. Las tres empresas signatarias no están entre las que han admitido que fabricaban en el edificio siniestrado.

Los activistas como la red Ropa Limpia que batallan hace años para dignificar las condiciones en las que millones de personas cosen en países pobres por sueldos de miseria y en condiciones precarias (o directamente inseguras) consideran que un acuerdo colectivo como este es mucho más eficaz —y fácil de fiscalizar— que las soluciones individuales de cada compañía.

Todas las grandes marcas tienen desde hace años departamentos de responsabilidad social corporativa y someten sus talleres a auditorías sociales. Cada una lo hace a su modo. El caso es que varias de las fábricas siniestradas en los últimos años, incluida al menos una de las que alojaba en sus ocho plantas el edificio Rana Plaza en las afueras de la capital, habían superado auditorías sociales. Las empresas afectadas insistieron entonces en que sus controles abarcan las condiciones laborales pero no las infraestructuras.

Los códigos de conducta de las marcas incluyen el derecho a sindicarse y a la negociación colectiva, pero suele ser papel mojado. El Gobierno anunció el lunes que los trabajadores podrán asociarse sin el permiso de los propietarios de las empresas. Las autoridades han cerrado 18 talleres por inseguros y creado una comisión para subir el salario mínimo (29 euros al mes). Pero reclamar ese incremento en la calle es arriesgarse a perder el magro salario. La Asociación de Manufactureros y Exportadores del Textil cerró un centenar de fábricas y dejó sin paga a decenas de miles de personas para neutralizar unas protestas que, según ellos, se han vuelto violentas.

El rescate toca a su fin

N. G.

Los equipos de rescate que trabajan entre las ruinas del edificio Rana Plaza están a punto de concluir la búsqueda. Tras haber recuperado 1.127 cadáveres, “las posibilidades de hallar más cadáveres es pequeña”, declaró uno de los responsables del rastreo, informa la británica BBC.

Este miércoles se cumplirán tres semanas del desplome de un edificio de ocho plantas —al menos tres construidas ilegalmente— donde unas 3.000 personas trabajaban pedaleando en sus máquinas de coser de sol a sol. “Nunca volveré a trabajar en un taller textil”, declaró este lunes a los periodistas Reshma Begum, la última superviviente localizada entre los escombros. Fue rescatada el viernes, 17 días después del derrumbe. La mujer, de 19 años, aunque parece una niña, declaró a la cadena británica: “Cuando me sacaron de allí ni siquiera estaba segura de cuánto tiempo había pasado”. El edificio en cuya segunda planta trabajaba Begum como costurera prácticamente ha desaparecido. Tras retirar toneladas de escombros, las grúas trabajan ya en lo que fue la planta baja. Durante la jornada del lunes no se halló ningún cadáver.

Varias manifestaciones han exigido la pena de muerte para Muhamad Sohel Rana, dueño del edificio, detenido días después del desastre.

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13 de mayo de 2013

Cesan los rescates en Bangladesh: 1127 trabajadores muertos

Minutouno.com
El Ejército Nacional bangladeshí anunció que dejarán de buscar cadáveres a partir del martes. Las autoridades están reviendo el valor salarial ante el reclamo de los obreros. Es la peor masacre industrial de la historia.
Cesan los rescates en Bangladesh: 1127 trabajadores muertos
Este martes, cuando se cumplan 20 días del derrumbe del edificio Rana Plaza, en Savar, a 30 kilómetros de la capital bengalí, el Ejército Nacional pondrá fin a la búsqueda de cuerpos. Así lo informaron este lunes los altos mandos militares. Es la peor masacre industrial de la historia.
La zona del derrumbe aún es un hueco profundo repleto de escombros y los hierros retorcidos –ya sin cuerpos- dejan al desnudo la estructura fatídica en la que trabajaban poco más de 3500 personas, en 8 pisos cubiertos de fábricas textiles apiladas y apelmazadas. Con el contador parado en 1127 cadáveres, el Gobierno nacional –al que pertenecía el empresario dueño del edificio derruido- anunció que Bangladesh subirá los magros salariosde sus operarios textiles.
Magros.
La mayor parte de los bengalíes cobraba un promedio de 40 dólares al mes. Los más chicos, lógico, no llegaban a 30. La comisión especial que formarán sindicalistas, empresarios y Gobierno, estipula –sin confirmación- que llevarán los salarios hasta los 60 o 70 dólaresmensuales. Un incremento notable para los obreros peor pagos del mundo. Los trabajadores piden 100 dólares: la condición de vida no mejorará mucho.
“Las operaciones de rescate del ejército están casi terminadas. Estamos a punto de ceder el mando a la administración local y regresaremos a nuestras guarniciones”, consignó el generalSidiqul Alam a la agencia AFP. Los oficiales piensan que ya no hallaran más cuerpos.
La tarea de rescate demandó el esfuerzo de todas las fuerzas de seguridad locales. Llegaron desde Dacca –la capital bengalí- centenares de efectivos. Cuerpo a cuerpo cobraron noción de la masacre, a medida que los familiares y sobrevivientes manifestaban en los alrededores para cobrar sus salarios: el último 1ª de mayo, en el Día del Trabajador, miles de obreros bangladeshíes coparon las calles en señal de protesta.
Hubo, ante el desahucio, un milagro diminuto: el viernes, 16 días después del derrumbe, encontraron con vida a una joven de 18 años. La costurera Reshma Islam fue una de las casi 2400 personas que sobrevivieron inexplicablemente al enjambre de hierros retorcidos y hormigón de baja calidad.
Las autoridades locales, en gesto de preocupación, señalaron que juzgarán a los responsables. El dueño del edificio y una decena de inspectores municipales, así como los propietarios de las fábricas allí instaladas, serán indagados. Bangladesh ostenta los peores salarios del mundo y más de 3 accidentes laborales de magnitud en el último semestre. Derrumbes e incendios han tenido lugar en las textiles locales, que proveen a las marcas de moda en Europa, América e incluso en China.
El aumento salarial es presentado en estos días como un reconocimiento a la mala condición de vida de los trabajadores. En realidad, es resultado de los 1127 muertos, de la presión de los obreros y manifestantes, sumado a las penalidades que prometiera la Unión Europea.
“La comisión tardará tres meses en hacer sus recomendaciones, pero el aumento del salario mínimo entrará en vigor con efecto retroactivo desde el 1 de mayo”, señaló Tarek Zahirul, vocero del Ministerio de Textiles de Bangladesh. Además, el Parlamento aprobó una modificación de la ley laboral y permite ahora la sindicalización de los obreros textiles, y obliga a los empresarios con más de 100 empleados a tenerlos asegurados.

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Rescatada una superviviente en el derrumbe de Bangladesh

El balance de víctimas mortales supera el millar

Un nuevo incendio en una fábrica textil causa ocho muertos

 Dacca 10 MAY 2013 – El País.com (España)

VÍDEO: REUTERS-LIVE! / FOTO: AFP

Los bomberos de Bangladesh han rescatado entre los escombros a una superviviente del derrumbe de una fábrica textil en Dacca hace 17 días. “Se llama Reshmi. Puede que tuviera reservas de agua o que haya logrado beber el agua que hemos regado nosotros durante estos días”, ha relatado a la agencia France Presse Ahmed Ali, jefe de los bomberos. El hallazgo llega pocas horas después de que las autoridades anunciaran que el recuento de las víctimas mortales ha superado este viernes el millar de víctimas. El recuento oficial del Ejército arroja por ahora un balance de 1.022 muertos y unos 2.500 heridos.

El fuego, ocurrido en un inmueble de ocho plantas y cuyas causas se desconocen, ocurrió cuando los empleados ya se habían ido a casa pero atrapó al gerente del taller y a un jefe de policía.

Trabajar en el textil en ese país asiático ha demostrado ser una profesión de riesgo. Otras ocho personas murieron en el incendio de una fábrica en Dacca el miércoles. Por ello, Naciones Unidas pretende que las grandes marcas internacionales que cosen sus prendas en Bangladesh, pagando los salarios más bajos del mundo, velen por los derechos humanos de los trabajadores.

“Las firmas internacionales que producen en Bangladesh tienen la responsabilidad de proteger los derechos humanos de los trabajadores”, ha recordado el alto funcionario de la ONU Pavel Sulyanziga, director de un grupo de trabajo sobre derechos laborales, informa Efe. La magnitud de la tragedia de Bangladesh ha sacado al primer plano las nefastas condiciones en las que millones de bengalíes cosen ropa que se vende con la etiqueta de grandes marcas por todo el mundo. Sulyanziga ha insistido en un comunicado en que los productores textiles “tienen la obligación de ejercer su influencia como compradores de estas manufacturas” para promover la mejora de las condiciones laborales.

El propietario del edificio y de varios de los talleres que albergaba el edificio Rana Plaza está detenido. Existen indicios de que el edificio se levantó sobre una ciénaga y sin los permisos pertinentes. El dueño era un dirigente local del partido gobernante.

Seis de las 18 empresas clausuradas el martes por falta de medidas de seguridad han sido reabiertas tras las correspondientes inspecciones, informa Reuters.

Los equipos de rescate siguen trabajando entre lo que queda de las ocho plantas donde 3.000 personas, sobre todo mujeres jóvenes, cosían a máquina día tras día. “Seguimos trabajando día y noche sin pausa para recuperar los cadáveres que están bajo los escombros. No pararemos la operación hasta que hayamos recuperado todos los cuerpos”, ha declarado a Efe el portavoz del ejército de Bangladesh, Shahinul Islam.

El diario The Daily Star precisa que 671 cadáveres han sido entregados a sus parientes, 79 fueron enterrados en fosas comunes y el resto están a la espera de ser identificados.

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A 922 Aumentó Número de Fallecidos por Derrumbe en Bangladesh

Radio Infinita

A 922 aumentó el número de fallecidos por el derrumbe a finales de abril de un complejo de talleres textiles en Bangladesh, informó hoy el portavoz del Ejército de ese país asiático, Shahinul Islam.

“Seguimos trabajando sin pausa para recuperar los cadáveres. No pararemos la operación hasta que hayamos recuperado todos los cuerpos”, dijo Islam.

La catástrofe, que ocurrió el pasado 24 de abril en el suburbio industrial de Savar, causó también 2.437 heridos, un número que ha permanecido inalterado desde la semana pasada.

Según The Daily Star, 634 cadáveres han sido entregados a los familiares de las víctimas, 79 fueron enterrados tras no poder ser identificados por su estado de descomposición y el resto están en un centro escolar a la espera de ser reconocidos.

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La ONU pide a las firmas textiles internacionales mejoras en Bangladesh

(EFE)

Nueva Delhi, 9 may (EFE).- La ONU ha pedido a las firmas mundiales de ropa que mejoren las condiciones de los millones de empleados que tienen en Bangladesh, donde hoy se cumplen quince días del derrumbe de un complejo textil en el que el número de muertos se acerca al millar.

El organismo internacional emitió un comunicado en el que se refiere a la tragedia sufrida en Bangladesh, donde un complejo textil se derrumbó el pasado 24 de abril cerca de la capital Dacca, y que ha causado hasta el momento 940 muertos y 2.437 heridos.

“Las firmas internacionales que producen en Bangladesh tienen la responsabilidad de proteger los derechos humanos” de sus trabajadores, dijo Pavel Sulyandziga, que dirige actualmente uno de los grupos de la ONU sobre los derechos laborales y humanos.

El funcionario asegura que los productores que operan en Bangladesh tienen la obligación de “ejercer su influencia como compradores de estas manufacturas” para promover un cambio en las condiciones laborales de los trabajadores del país asiático.

Bangladesh es el país del mundo con costes más baratos de producción en la industria de la ropa y por eso empresas de todo el mundo, incluido China, están trasladando parte de su producción al país asiático, de acuerdo con la Campaña Ropa Limpia.

Esto ha supuesto que la industria textil haya pasado a representar el 78 % de las exportaciones de Bangladesh, unos 19.000 millones de dólares, según datos oficiales, un sector que cuenta con 5.400 fábricas y más de cuatro millones de trabajadores, la mayoría mujeres.

Pero la tragedia del edificio Rana Plaza -de nueve plantas- ha puesto de manifiesto las malas condiciones laborales y de seguridad que sufren los trabajadores de fábricas textiles en el país asiático, que abastecen a las grandes multinacionales occidentales.

El experto de la ONU señaló que varias de las fábricas que operaban en el edificio que se derrumbó al parecer habían sido auditadas en el pasado y que, sin embargo, estas auditorías habían excluido por completo los problemas estructurales del edificio.

Según la policía, un día antes de la tragedia aparecieron numerosas grietas en el edificio siniestrado, pero los propietarios de las fábricas las ignoraron y obligaron a sus empleados a acudir a sus puestos de trabajo a pesar del riesgo que corrían.

Desde entonces, el Ejército y los equipos de rescate recuperan a diario decenas de cadáveres entre los escombros, donde se ocultan aún un número indeterminado de cuerpos.

“Seguimos trabajando día y noche sin pausa para recuperar los cadáveres que están bajo los escombros. No pararemos la operación hasta que hayamos recuperado todos los cuerpos”, informó a Efe el portavoz del Ejército de ese país asiático, Shahinul Islam.

Según el rotativo The Daily Star, 671 cadáveres han sido entregados a los familiares de las víctimas, 79 fueron enterrados tras no poder ser identificados por su estado de descomposición y el resto están en un centro escolar a la espera de ser reconocidos.

El Gobierno bangladeshí anunció ayer que ha clausurado provisionalmente 18 fábricas textiles por motivos de seguridad desde que ocurrió la tragedia, considerada ya el peor siniestro del sector en la historia de Bangladesh.

También está llevando a cabo inspecciones la Asociación de Manufactureros y Exportadores de Artículos de Punto (BGMEA), que por su parte ha ordenado clausurar ocho fábricas que serán sometidas a un plan de supervisión técnica.

“Hemos pedido a los dueños de todas las fábricas que nos entreguen un informe antes del 30 de mayo” sobre el estado de la “estructura” de las instalaciones, dijo hoy a Efe el vicepresidente del BGMEA, Shahidulá Azim.

En el último medio año se han registrado cuatro graves siniestros mortales en Bangladesh -tres incendios y un derrumbe- en fábricas del ramo, el último de ellos un incendio esta madrugada en un barrio de Dacca que causó la muerte a siete personas.

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09 de mayo de 2013

Incendio deja ocho muertos en fábrica textil en Bangladesh

Terra Chile

Ocho personas murieron cuando un incendio arrasó una fábrica textil en un distrito industrial en la capital de Bangladesh, Dacca, dijeron el jueves la policía y una asociación industrial, mientras la cifra de muertos por el colapso de otro edificio de fábricas hace dos semanas superó las 900 víctimas fatales.

El incendio, que comenzó durante la noche en el área de Mirpur, ocurrió en medio de la atención global por los estándares de seguridad en la creciente industria de la ropa en Bangladesh luego del catastrófico colapso del complejo Rana Plaza, en el accidente industrial más letal desde el desastre de Bhopal en India en 1984.

“No está claro para nosotros cómo ocurrió el accidente, pero estamos intentando hallar la causa”, dijo Mohammad Atiqul Islam, presidente de la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Vestuario de Bangladesh, a Reuters.

El miércoles, el Gobierno de Bangladesh dijo que había cerrado 18 fábricas de ropa por motivos de seguridad luego del colapso del Rana Plaza el 24 de abril, que albergaba cinco fábricas textiles que trabajaban para marcas occidentales.

Seis fueron habilitadas para reabrir el jueves después de que inspectores emitieron certificados de seguridad.

Los equipos de rescate aún retiraban cuerpos de entre los escombros del complejo Rana Plaza en Savar, a unos 30 kilómetros al noroeste de Dacca, y el jueves un portavoz del cuarto de control del Ejército que coordina la operación dijo que el número de muertos confirmados había alcanzado los 912.

Unas 2.500 personas fueron rescatadas del edificio, incluyendo muchos heridos, pero no hay una cifra estimada de cuántos más siguen desaparecidos.

El Gobierno ha culpado a los dueños y constructores del complejo de ocho pisos de usar malos materiales de construcción y no obtener los permisos necesarios.

La industria de la vestimenta de Bangladesh, que representa el 80 por ciento de las exportaciones del empobrecido país del sur de Asia, ha sufrido una serie de accidentes mortales, incluyendo un incendio en noviembre que dejó 112 muertos.

El último incendio, en un edificio de 11 pisos en el distrito industrial de Mirpur, ocurrió en una fábrica perteneciente al grupo Tung Hai, un importante exportador de ropa.

“La fábrica fue cerrada y todos los trabajadores dejaron el lugar una hora antes”, dijo el bombero Bhazan Sarker.

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Bangladesh cierra 18 fábricas textiles tras el derrumbe que dejó 800 muertos

(AFP)

DACCA — Bangladesh cerró 18 fábricas textiles por motivos de seguridad, dos semanas después del derrumbe de un edificio donde funcionaban talleres de confección, un drama cuyo balance aún provisional supera los 800 muertos.

“Dieciséis fábricas fueron cerradas en Dacca y dos en Chittagong”, la segunda ciudad del país, anunció a la prensa el ministro del Textil, Abdul Latif Sidique, quien añadió que habrá más cierres en el marco del refuerzo de medidas de seguridad. Se trata de los primeros cierres decretados por las autoridades desde el drama del 24 de abril, el más grave en la historia industrial del país.

“Hemos constatado que los que pretenden tener las fábricas más conformes con las normas en Bangladesh no han respetado completamente las reglas de construcción”, añadió el ministro. Por temor a que las marcas occidentales cambien de proveedores, el Gobierno anunció el lunes una nueva comisión de investigación para que inspeccione las aproximadamente 4.500 fábricas textiles del país.

En Barcelona, miembros del sindicato UGT se manifestaron el martes por la noche frente a un almacén de la firma Mango para criticar a esta marca que reconoció haber encargado “muestras” en el edificio Rama Plaza. Los sindicalistas españoles denunciaron las atroces condiciones de trabajo de los 3.000 empleados de la confección que se encontraban en el edificio que se derrumbó como un castillo de naipes.

El balance del derrumbe superó los 800 muertos este miércoles, anunció el Ejército, tras descubrirse decenas de cuerpos adicionales entre los escombros dos semanas después de la tragedia. “El balance ahora es de 803 muertos”, de los cuales 790 corresponden a víctimas encontradas en las ruinas y 13 a heridos fallecidos en los hospitales, dijo a AFP el teniente Mir Rabbi, un portavoz militar.

Un total de 2.427 personas fueron rescatadas con vida. Según el general Siddiqul Alam Sikder, que supervisa las operaciones en el lugar de la catástrofe, el balance final puede ser más grave aún. El olor nauseabundo que emana de los pisos inferiores permite pensar que aún hay cuerpos sepultados bajo los escombros.

“Pensamos que vamos a encontrar otros cuerpos, porque no hemos llegado aún a los pisos inferiores. Hemos terminado un 70% del trabajo”, declaró. La policía de Bangladesh arrestó a 12 personas, incluyendo al propietario del edificio y a cuatro responsables de las fábricas, por haber forzado a los empleados a continuar trabajando a pesar de las fisuras que aparecieron en el inmueble el día anterior al derrumbe.

Según un responsable de la investigación, las vibraciones de enormes generadores causaron el derrumbe del Rana Plaza. Unos 150 cuerpos fueron hallados en las escaleras del edificio. Los obreros intentaron escapar de los pisos donde se encontraban, pero el Rana Plaza se desplomó en cinco minutos.

Bangladesh es el segundo exportador de ropa del mundo, después de China. Esta industria representa el 80% de las exportaciones del país y más del 40% del empleo industrial.

Cientos de supervivientes del accidente bloquearon el martes una carretera de acceso clave para reclamar el pago de indemnizaciones y sueldos pendientes.

Paralelamente, con la suspensión repentina de las actividades, los sobrevivientes del accidente exigen a los propietarios de los talleres de confección el pago de sueldos pendientes e indemnizaciones por las heridas que sufrieron durante el derrumbe del edificio.

El vicepresidente de la Asociación bangladesí de fabricantes y exportadores de textiles (BGMEA), Shahidullah Azim, dijo a AFP que el pago de los sueldos es una cuestión de horas. Además, la asociación dijo que se hará cargo de los gastos médicos de más de mil obreros heridos y que indemnizará a los familiares de las víctimas.

La mayoría de los obreros trabajaba para marcas textiles occidentales, como la británica Primark o la española Mango, por menos de 30 euros mensuales, sin ninguna protección sanitaria ni control de las horas de trabajo y de los sueldos.

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Bangladesh: Destituyen a alcalde por derrumbe que dejó 429 muertos

  Cooperativa.cl

El Gobierno de Bangladesh destituyó este jueves al alcalde del municipio donde la semana pasada se derrumbó un complejo textil que producía ropa para marcas occidentales y donde murieron al menos de 429 personas.

Mohamed Refatulá, alcalde de la localidad industrial de Savar, vecina de Dacca, fue suspendido en su cargo acusado de “negligencia” e “inacción” por no ordenar el cierre del edificio, pese a que un día antes del siniestro habían aparecido grietas en el inmueble.

El superintendente de la Policía metropolitana de Dacca, Habibulá Rehmán, explicó que la decisión de destituir a Refatulá fue tomada por el Ministerio bangladeshí de Gobiernos Locales y Desarrollo Rural: “Se ha formado un comité de investigación y se emprenderán acciones contra él”, indicó.

Según los medios locales, al defenestrado alcalde ha sido acusado, además, de haber cometido “irregularidades” al aprobar el diseño del edificio, que contaba con nueve plantas y albergaba a varios miles de trabajadores en distintos talleres textiles.

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La UE amenaza a Bangladesh con quitar el trato preferente a sus exportaciones

El derrumbe ha dejado más de 400 muertos, 159 desaparecidos y 2.500 heridos

 Madrid 1 MAY 2013 – El País.com (España)
Manifestación del Primero de Mayo este miércoles en Dacca. / MUNIR UZ ZAMAN (AFP)

La Unión Europea, primer mercado de la ropa que exporta Bangladesh, quiere presionar a las autoridades bengalíes para que mejoren las condiciones laborales de los tres millones de trabajadores que con sus máquinas de coser y durante extenuantes jornadas fabrican las prendas que conocidas marcas occidentales venden. La Unión sopesa retirarle el acceso preferencial al mercado europeo. Ese el debate en los despachos. En las calles de Dacca, la capital, miles de personas han aprovechado las marchas del Primero de Mayo para exigir la pena de muerte para el propietario del edificio derrumbado y mejoras laborales (el salario mínimo son 3.000 taka, 29 euros). El Papa Francisco calificó estas condiciones de “trabajo esclavo”.

Entre los escombros, hace dos días que no se localizan supervivientes. Las autoridades han hecho recuento oficial de la tragedia industrial más grave del país: el derrumbe ha matado a más de 400 personas, otras 159 singuen en paradero desconocido y 2.500 están heridas, muchas de ellas mutiladas, y sin empleo con el que mantener a los suyos.

La Unión Europea ha amenazado a Bangladesh con revisar el acceso preferente y libre de impuestos del que disfruta. “Queremos que noten la presión diplomática para que se sienten y discutan con nosotros”, ha declarado a Reuters un alto cargo anónimo de la Unión en Bruselas. El 60% de las exportaciones de ropa llegan a Europa con España como tercer destino tras Alemania y Reino Unido. Es un sector clave y creciente en la economía de Bangladesh.

Aunque algunas empresas textiles bengalíes dieron el fin de semana libre a sus trabajadores en un intento de apaciguar la ira popular, el enfado de las plantillas es aún descomunal: “El dueño del edificio… debería ser colgado y hay que pagar indemnizaciones a los heridos y a (las familias de) los muertos”, ha dicho a la misma agencia el líder sindical Moshrefa Mishu en las protestas del Día Internacional del Trabajo, que conmemora la represión de una manifestación por la jornada de ocho horas a finales de XIX en Chicago. La policía de Bangladesh dispersó a los manifestantes con gases lacrimógenos, pelotas de goma y cañones de agua.

Shoel Rana, de 35 años, propietario del edificio Rana Plaza, ubicado en el cinturón industrial de Dacca y construido sobre una ciénaga gracias a favores de aliados políticos del partido gobernante, se ha convertido en el enemigo público número uno. Fue detenido cuando intentaba huir a India. Rana, que se señoreaba por la zona sin que siquiera la policía le parara los pies, según The New York Times es producto del desembarco de las grandes marcas en el corrupto Bangladesh, atraídas por una mano de obra baratísima.

Los dedos acusadores se han desplegado en varias direcciones desde la tragedia: la UE apunta al Gobierno de Bangladesh, las empresas contratantes a las autoridades bengalíes y las ONG, a los poderes locales y a las compañías; la primera ministra de Bangladesh, Sheij Hasina, apunta a las empresas y les hace un listado de exigencias: “Tenéis que asegurar a los trabajadores sueldos justos, pensiones y otros derechos. Debéis vigilar la seguridad de los lugares de trabajo si queréis hacer negocios”, ha declarado este miércoles.

Varias de las empresas para las que cosían las víctimas como El Corte Inglés, Primark o Loblaw –en talleres que en algunos casos habían superado las auditorías sociales de las compañías contratantes, que, recalcan, no supervisan el estado de los edificios– han anunciado ayudas de emergencia e indemnizaciones que aún no han detallado.

Empresas del sector textil, sindicatos y ONG celebraron en Eschborn (Alemania) el martes una reunión convocada antes de la tragedia para acordar mejoras en las industrias textiles de Bangladesh. El sindicato mundial IndustriAll es el participante que más detalles ha revelado de lo allí discutido. Asegura que las partes se han dado hasta el día 15 de este mes para cerrar un acuerdo que mejore la seguridad laboral y antiincendios. Mejora imprescindible en vista de que el desplome del edificio Rana Plaza es el tercer gran accidente que sufre el sector en el país asiático en solo seis meses. El secretario general de IndustriALL, Jyrki Raina, sostiene que “las empresas deben pagar más a sus proveedores para garantizar salarios dignos y mejoras técnicas”.

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El derrumbe del complejo textil en Bangladesh ha causado más de 400 muertos

Un hombre busca a su hermano desaparecido entre los escombros del derrumbe de un edificio en Savar, en Dacca (Bangladesh). EFE/Archivo / EFE

El Gobierno de Bangladesh abogó hoy por mejorar las relaciones entre trabajadores y patrones una semana después del trágico derrumbe de un edificio con talleres textiles que producían para compañías internacionales en el que según el último recuento murieron 405 personas.

De acuerdo con el diario local The Daily Star, los servicios de rescate han recuperado en las últimas horas 17 cadáveres entre los escombros en la localidad de Savar, cerca de Dacca, donde el pasado día 24 tuvo lugar el siniestro.

Otras 149 personas continúan en paradero desconocido, según explicó al mismo medio el general del Ejército bangladeshí Chowdhry Hasan Suharwardy, aunque las autoridades no han encontrado supervivientes en los dos últimos días.

El número de trabajadores que consiguieron salvar su vida sigue siendo por tanto 2.437 y los equipos de rescate, de acuerdo con fuentes militares, podrían tardar todavía “entre 12 o 15 días en retirar los escombros”.

El desastre ha vuelto a poner de manifiesto las malas condiciones laborales y de seguridad que sufren los trabajadores de fábricas textiles en el país asiático, que abastecen a multinacionales occidentales.

Con motivo de la conmemoración hoy del Día Internacional de los Trabajadores, la primera ministra bangladeshí, Sheikh Hasina, hizo un llamamiento a mejorar las condiciones laborales de sus conciudadanos.

“Tenemos que aplicar programas para mejorar las relaciones entre los trabajadores y los propietarios. Debemos crear un entorno laboral más seguro”, dijo Hasina, citada por la prensa local.

La Policía arrestó el domingo al dueño del edificio -que está conectado con la gobernante Liga Awami de Hasina- y antes había detenido a tres propietarios de los talleres, así como a dos ingenieros municipales.

El empresario español David Mayor, director general de Phantom-Tac, una de las fábricas textiles que se alojaban en el edificio, es buscado por las fuerzas del orden bangladeshíes y se encuentra en paradero desconocido.

La Unión Europea anunció ayer que está considerando la toma de “acciones apropiadas” para promover una mayor “responsabilidad” en torno a los productos comercializados que se fabrican en países en desarrollo.

Las compañías internacionales que confirmaron la producción en alguna de las empresas locales implicadas en el siniestro fueron Primark, El Corte Inglés, Bon Marche y Joe Fresh.

El derrumbe de Savar se suma a otras dos graves tragedias -incendios mortales- en inmuebles que albergaban fábricas textiles ocurridas en los últimos cinco meses en Bangladesh y en las que también se producía ropa para compañías extranjeras.

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Muerte y confección

Los obreros del textil de Bangladesh no necesitan boicoteos, sino sindicatos y un Estado vigilante

 1 MAY 2013 – El País.com (España)

Muchos de quienes desfilaron ayer con motivo del Primero de Mayo llevaban una prenda cortada y confeccionada en una de las 5.000 empresas de manufactura textil que dan empleo a cuatro millones de personas en las 200.000 instalaciones industriales de Bangladesh. Es probable, incluso, que dicha prenda haya salido de una de las cinco fábricas que se alojaban en el Rana Plaza, el edificio que se hundió con cinco mil obreros dentro el pasado 24 de abril.

Tiene toda la lógica, porque el textil de Bangladesh es una pujante industria que ocupa a cuatro millones de personas, exporta 20.000 millones de dólares anuales y representa el 17% del PIB. El textil chino, de largo el primer exportador con un tercio de la producción mundial y el único que supera al bangladeshí, tiene crecientes dificultades para competir en precios con el país donde se pagan los salarios industriales más bajos del mundo, aproximadamente 32 euros al mes.

El Rana Plaza era inicialmente un edificio de cinco plantas, destinado a centro comercial. Su propietario, Sohel Rana, construyó ilegalmente tres plantas más y lo destinó a uso industrial, sin importarle el incremento de carga ni la fragilidad de la estructura. Hasta ahora se han extraído cerca de 390 cuerpos sin vida de las ruinas, pero el balance de muertos puede elevarse por encima de los 800, al que hay que añadir numerosos heridos y mutilados, en lo que ya es el siniestro más mortífero de la historia de esta industria.

El caso de Rana, ahora detenido, no es excepcional si se atiende a la alta siniestralidad del sector textil, en forma sobre todo de incendios y de hundimientos de edificios, fruto de las pésimas instalaciones y de la construcción precaria y descontrolada. En los últimos cinco años han fallecido 700 trabajadores solo en incendios, 112 de ellos en el mayor de todos, declarado el pasado noviembre también en Dacca.

Esta última catástrofe tiene un punto en común con el hundimiento del Rana Plaza: en ambos casos hubo capataces que tuvieron un comportamiento criminal. Según el Daily Star de Dacca, en el incendio de noviembre los encargados impidieron a los trabajadores que abandonaran los talleres una vez se había declarado el fuego. En el caso del Rana Plaza, aparecieron grietas y se oyeron crujidos en la víspera del hundimiento, pero las empresas no ordenaron el desalojo y obligaron a los trabajadores a acudir igualmente al día siguiente.

La calidad de las instalaciones no entra en el radio de visión de una administración que cuenta apenas con medio centenar de inspectores de edificios industriales para todo el país. Human Rights Watch ha recogido el testimonio de inspectores que acreditan el trato de favor que reciben la primera industria bangladeshí por parte del Gobierno. “Intentamos siempre mantener buenas relaciones con el sector gerencial y normalmente les avisamos antes de la inspección”, señaló uno de los inspectores.

Sohel Rana, además de propietario del edificio, es un dirigente local del partido en el gobierno, la Liga Awami. No es un dato anecdótico en un país de corrupción oceánica, donde hay un berlusconismo de los miserables que convierte a la política en palanca descarada para la promoción de los negocios de quienes la ejercen.

Tan alta siniestralidad tiene una sencilla explicación económica. La presión a la baja de las multinacionales de la confección sobre los precios encuentra todavía una cierta flexibilidad en los alquileres de los edificios y el mantenimiento de las infraestructuras, dado que ya es imposible reducir aún más los salarios. La catástrofe puede alentar el boicoteo a las manufacturas de Bangladesh o estimular la imposición de barreras comerciales bajo la excusa humanitaria de las pésimas condiciones de trabajo, sin tener en cuenta que los trabajadores del textil necesitan sus pobres salarios, mejores que los ínfimos ingresos que proporcionan los trabajos en el medio rural de donde ellos provienen. Bangladesh necesita su industria textil para salir definitivamente de la pobreza, al igual que las mujeres, que ocupan el 80% de los puestos de trabajo, también la necesitan para emanciparse y construir sus vidas sin el control tradicional de padres, maridos y hermanos.

Mucho pueden y deben hacer, por supuesto, las multinacionales del textil que producen en Bangladesh, sobre todo para que sus prendas se fabriquen en condiciones dignas, que incluyen por supuesto la seguridad de los edificios y la defensa de los trabajadores. La tragedia de Dacca es un clamor por una Administración pública eficaz, que inspeccione con diligencia y ordene el sector, y por unos sindicatos fuertes y vigilantes, que denuncien las condiciones de trabajo y los abusos criminales de capataces que impiden a los trabajadores salvar sus vidas en caso de accidente. La desregulación y el Estado mínimo, al igual que la prohibición de los sindicatos, que tanto gustan a los conservadores occidentales, son la guadaña de la muerte para los obreros de la confección.

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Difícil saber si ropa se fabrica con ética

  • ANNE D’INNOCENZIO – Terra Chile

Uno puede reciclar la basura, cultivar sus propios alimentos y conducir un auto de bajas emisiones contaminantes. Pero ser socialmente responsable cuando se trata de la ropa no es tan fácil.

El derrumbe de un edificio en Bangladesh que mató a cientos de trabajadores de una fábrica de ropa la semana pasada puso en los reflectores el hecho de que las personas en países pobres a veces arriesgan sus vidas al trabajar en talleres inseguros que producen camisetas y ropa interior baratas que los occidentales consumen.

El desastre, que se suma a un incendio en otra fábrica de Bangladesh en la que murieron 112 personas en noviembre, pone de relieve algo igual de turbador para los compradores socialmente responsables: es casi imposible asegurarse de que la ropa que uno compra se manufacturó en talleres con condiciones seguras de trabajo.

Muy pocas compañías venden ropa “hecha éticamente”; es decir, aquella que se confeccionó en fábricas que mantienen condiciones seguras de trabajo. De hecho, la ropa ética representa sólo una pequeña fracción de punto porcentual de los 3.000 millones de dólares que mueve la industria mundial del vestido.

Es aún más difícil dilucidar si la ropa que uno compra está hecha en fábricas seguras si no la compra en tiendas que no promueven sus productos como elaborados éticamente.

Ello porque las grandes cadenas por lo general usan una compleja red de proveedores en países como Bangladesh, que con frecuencia delegan la producción a otras fábricas. Eso significa que los comercios no siempre saben el origen de la ropa cuando se fabrica en el extranjero.

“Para el consumidor, es virtualmente imposible saber si el producto fue elaborado en condiciones seguras”, dijo Craig Johnson, presidente de la consultoría Customer Growth Partners. “Para las marcas hechas en Estados Unidos, tienes bastante certeza, pero entre más te alejes de Estados Unidos, menos de ella hay”.

La mayoría de las tiendas de ropa mundiales tienen estándares de seguridad en las fábricas que producen sus prendas de vestir. Y las compañías por lo general requieren que contratistas y subcontratistas sigan dichas directrices. Pero supervisar su cumplimiento es un proceso costoso y tardado.

Y algunos expertos dicen que las tiendas tienen pocos incentivos para ser más enérgicas porque el público no los presiona a serlo.

America’s Research Group, que entrevista a entre 10.000 y 15.000 consumidores a la semana a nombre de las cadenas minoristas, dijo que incluso después de las dos tragedias en Bangladesh, los consumidores están más preocupados por las tallas y el precio de la ropa que en si los obreros que la hicieron recibieron un salario razonable y lo laboran en condiciones seguras.

“No hemos visto reacción del consumidor a las acusaciones de condiciones laborales peligrosas”, dijo C. Britt Beemer, presidente de la firma.

Pero algunos comercios dicen que, tras los recientes desastres, las cosas están empezando a cambiar. Dicen que más consumidores prestan atención a las etiquetas y en dónde se fabrica la ropa.

Fair Indigo es una tienda por internet que vende ropa y accesorios certificados por Fair Trade U.S.A., una organización sin fines de lucro que audita productos para asegurarse de que los trabajadores que los crean fuera de Estados Unidos reciben un salario digno y trabajan en condiciones seguras.

Rob Behnke, cofundador y presidente de Fair Indigo, dijo que algunos compradores llaman y mencionan las recientes tragedias de Bangladesh. La compañía, que genera ventas anuales de menos de 10 millones de dólares, tuvo un incremento interanual de 35% en sus ingresos luego del desastre. Ello es similar al crecimiento de 38% en ingresos que tuvo en la temporada noviembre-diciembre luego del incendio.

Behnke dijo que las imágenes de algunos de los trabajadores en países como Perú, que publican en su catálogo y su portal de internet, tienen impacto en los compradores.

“Conectamos a los consumidores con los trabajadores textiles a un nivel personal”, dijo. “Estamos mostrando que los trabajadores de la industria son como tú y como yo”.

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Bangladesh pierde esperanza de hallar supervivientes en edificio derrumbado

(EFE)

Nueva Delhi, 29 abr (EFE).- Las autoridades de Bangladesh pusieron fin a la búsqueda de supervivientes del derrumbe del edificio que el pasado miércoles causó al menos 381 muertos y un número indeterminado de desaparecidos, informó hoy la prensa local.

“Hemos asumido que no queda nadie con vida”, dijo el general de brigada Ajmal Kabir, que dirige las operaciones de auxilio, al portal de noticias bdnews24.com.

Los equipos de rescate han comenzado a usar maquinaria pesada para limpiar los escombros del inmueble que alojaba cinco talleres textiles en la localidad de Savar, en las cercanías de Dacca, cinco días después del siniestro.

Hasta el momento 2.437 personas han sido rescatadas de entre los escombros.

La última persona con vida que encontraron los bomberos, una mujer atrapada por la cintura, no pudo ser rescatada anoche debido a que estalló un incendio.

“No pudimos salvar a esa mujer. Se llamaba Shashina y era de Kushtia”, afirmó a la prensa local un bombero que resultó herido.

La primera ministra, Sheikh Hasina, visitó hoy por primera vez el lugar del accidente y habló con las víctimas en el hospital Enam Medical de Savar.

La Policía arrestó ayer al dueño del edificio y antes había detenido a tres propietarios de los talleres, así como a dos ingenieros municipales.

El empresario español David Mayor, director general de Phantom-Tac, una de las fábricas textiles que se alojaban en el edificio, es buscado por las fuerzas del orden bangladesíes y se encuentra en paradero desconocido.

Las autoridades afirmaron que los dueños de los talleres ignoraron las grietas que aparecieron un día antes del accidente en el edificio y obligaron a los trabajadores a entrar en él.

El desastre ha vuelto a poner de manifiesto las malas condiciones laborales y de seguridad que sufren los trabajadores de talleres textiles en el país asiático, que abastecen a multinacionales occidentales.

Las compañías internacionales que confirmaron la producción en alguna de las empresas locales implicadas en el siniestro fueron Primark, El Corte Inglés, Bon Marche y Joe Fresh.

Las dos primeras mostraron públicamente a través de sendos comunicados su “tristeza” por lo sucedido.

La española Mango mantenía conversaciones con una de las fábricas del edificio y había realizado un pedido de prueba por lo que aparecieron etiquetas suyas en el lugar del siniestro.

Esa empresa asegura que no mantenía ninguna relación contractual con los talleres afectados.

Bangladesh es el país del mundo con los costes más baratos de producción en la industria de la ropa y por eso empresas de todo el mundo, incluido China, están trasladando parte de su producción al país asiático, de acuerdo con la Campaña Ropa Limpia.

Según datos de la Federación Nacional de Trabajadores del sector Textil de Bangladesh, en los últimos 15 años ha habido unos 600 muertos y 3.000 heridos en accidentes ocurridos en fábricas textiles (incendios o derrumbes) en el país.

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Abogados, manifestantes protestan por derrumbe de edificio en Bangladesh

Terra Chile

Abogados y manifestantes de Bangladesh gritaban el lunes “cuélguenlo, cuélguenlo” mientras el dueño de un edificio de fábricas que se derrumbó la semana pasada, provocando la muerte de unas 400 personas, era trasladado a la corte vestido con un casco y un chaleco a prueba de balas, dijeron testigos.

La escena se dio mientras funcionarios de rescate decían que era improbable que encuentren más sobrevivientes entre los escombros del edificio que colapsó el miércoles, enterrando a cientos de trabajadores textiles en el peor accidente industrial del país.

Grandes grúas trataban de levantar los inmensos bloques de cemento del Rana Plaza, donde 385 personas han muerto según el último recuento oficial. El edificio albergaba fábricas que hacían prendas para firmas occidentales.

Ocho personas han sido arrestadas por el desastre, cuatro jefes de fábrica, dos ingenieros y el propietario del edificio, Mohammed Sohel Rana, y su padre, Abdul Khalek. La policía está buscando a un quinto jefe de fábrica, que dijeron que era español.

Rana, líder local del frente juvenil de la Liga Awami en el poder, apareció en televisión esposado tras ser detenido en la localidad fronteriza de Benapole después de una persecución de cuatro días.

Rana fue arrestado por comandantes policiales el domingo, aparentemente intentando huir a India.

“Pongan al asesino en la horca, no merece ninguna piedad o pena benévola”, dijo un manifestante afuera del tribunal.

La corte ordenó que Rana permanezca detenido durante 15 días para ser interrogado.

Khalek, que los funcionarios dijeron que fue nombrado en documentos como el dueño legal del edificio, fue arrestado el lunes en Dacca. Los detenidos enfrentan cargos por construcción defectuosa y provocar muertes.

Bangladesh aplica la pena de muerte por las categorías más graves de asesinato.

Centenares de personas que se cree que estaban dentro del edificio el miércoles pasado, principalmente mujeres, permanecían desaparecidas. Un incendio durante la noche acabó prácticamente con los desesperados esfuerzos por encontrar sobrevivientes.

“Estamos dando la máxima prioridad a salvar gente, pero hay pocas esperanzas de encontrar a alguien más con vida”, dijo un portavoz del Ejército, Shahinul Islam, a periodistas en el lugar.

Unas 2.500 personas han sido rescatadas de entre los escombros del edificio situado en el barrio comercial de Savar, a unos 30 kilómetros de la capital, Dacca.

El domingo por la noche, las chispas de los equipos usados en el rescate desataron un incendio justo cuando se intentaba salvar a una mujer a la que se considera la última sobreviviente. El cuerpo fue recuperado el lunes por la tarde.

“No pudimos salvarla, incluso aunque escuchamos su voz esta mañana”, dijo un rescatista entre lágrimas a periodistas.

Las autoridades dijeron que el complejo de ocho plantas fue construido en un terreno pantanoso sin los permisos necesarios, y que más de 3.000 empleados -en su mayoría mujeres jóvenes- accedieron al edificio el miércoles por la mañana pese a los avisos de que su estructura no era segura.

Un banco y las tiendas del mismo edificio quedaron cerradas tras registrarse una sacudida y después que los trabajadores se percataran de que había grietas en algunos pilares el martes.

El derrumbe fue el tercer incidente industrial importante en cinco meses en Bangladesh, el segundo mayor exportador mundial de ropa después de China. En noviembre, un incendio en la fábrica Tazreen Fashion de un barrio de Dacca mató a 112 personas.

Estos casos han planteado serias dudas sobre la seguridad laboral y los bajos salarios y podría empañar la reputación de este país pobre del sur de Asia, para el que las textiles representan el 80 por ciento de las exportaciones. La industria emplea a unas 3,6 millones de personas, la mayoría mujeres, cuyos salarios rondan los 38 dólares al mes.

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EL ACCIDENTE PROVOCÓ MÁS DE 380 MUERTOS

Detenido el padre del propietario del edificio derrumbado en Bangladesh

Incendio en un edificio comercial en Bangladesh

Foto: REUTERS

MADRID, 29 Abr. (EUROPA PRESS) –

La Policía bangladeshí ha detenido este lunes al padre de Sohel Rana, el propietario del edificio Rana Plaza que se derrumbó el pasado 24 de abril cerca de Dacca, la capital de Bangladesh, y que le costó la vida a más de 380 personas, por su presunta vinculación con el desplome, según ha informado el portal de noticias bdnews24.com.

El inspector adjunto de la Policía Metropolitana de Dacca, Masudur Rahman, ha informado a bdnews24.com de la detención de Abdul Jalek, el padre de Rana, en la localidad de Moghbazar, en Dacca. “Será llevado al cuartel general de la Policía”, ha declarado Rahman.

En rueda de prensa, el RAB, la unidad policial de élite destinada a controlar la delincuencia y el terrorismo, ha afirmado que el propietario del edificio había sido el culpable de las muertes de casi 400 personas.

Un tribunal de Dacca ha concedido 15 días a la Policía para que interrogue a Sohel Rana. Asimismo, el juez encargado del caso, Wasim Sheikh, ha otorgado doce días para interrogar a Anisur Rahman, el presidente de la fábrica textil EtherTex.

La mayoría de las víctimas eran trabajadores de las fábricas textiles a quienes los propietarios de las mismas obligaron a trabajar pese a las alertas de seguridad que había dado la Policía Industrial el día anterior.

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La policía de Bangladesh busca al español que quería montar una “fábrica ética”

Por Shafiq ALAM (AFP)

DACCA — El empresario español David Mayor quería montar un “taller ético” para así romper con la detestable reputación del sector textil de Bangladesh, en donde se pagan salarios irrisorios para la confección de prendas que son luego comercializadas con etiquetas de marcas occidentales en París, Nueva York u otras capitales, pero desde la catástrofe de Savar, es buscado por “homicidio por negligencia”.

David Mayor, director general de Phantom-Tac, una empresa formada por la asociación en partes iguales de Phantom Apparels (Bangladesh) y Textile Audit Company (España), cuyos talleres funcionaban en el edificio que se desplomó, causando la muerte de al menos 381 personas, es objeto de una investigación preliminar por “homicidio por negligencia”.

Los talleres de David Mayor ocupaban más de 2.000 m2 del Rana Plaza, situado en Sava, en las afueras de Dacca, y los dueños de otras cuatro empresas de confección también tienen una causa abierta con la misma carátula.

La investigación fue abierta después de que los supervivientes aseguraran que los empleados de los talleres fueron obligados a retornar al trabajo pese a las fisuras aparecidas en el edificio la víspera del derrumbe.

En marzo 2009, la AFP entrevistó a David Mayor que en ese entonces esperaba obtener un importante contrato con la marca ibérica Mango. Esta última había pedido muestras de varios productos entre enero y marzo de este año, según los documentos consultados por la AFP.

Entre los clientes de Phantom-Tac, figuran también la marca española Cristian Lay, la línea deportiva alemana Medico y el danés Mascot Workwear.

En 2007, David Mayor renunció a un puesto de comprador en el sector de la confección en España. Impotente frente a las condiciones de trabajo de los empleados del textil en Bangladesh, decidió viajar a Dacca con la esperanza de cambiar las cosas.

“Siempre me han preocupado los temas sociales, es un cuestionamiento personal”, explicaba Mayor a la AFP refiriéndose a sus talleres, que paralelamente financiaban un centro de formación en donde las mujeres aprendían a coser y recibían clases de inglés y matemáticas. “Somos una fábrica. Cada centavo cuenta. No somos una ONG, pero tenemos también preocupaciones sociales”, explicaba.

Ahora, Mayor es el “acusado número 4” en la investigación que se abrió tras el derrumbe del edificio de ochos pisos cerca de Dacca el pasado miércoles. Se trata del peor accidente en la historia industrial de Bangladesh, un país pobre del sur del continente asiático que convirtió la confección textil en el motor de su economía.

Independientemente de sus ambiciones, David Mayor instaló a sus empleados en un edificio construido ilegalmente y que terminó por derrumbarse como un castillo de naipes, dejando 381 muertos y un millar de heridos.

Millones de personas, en su mayoría mujeres, trabajan en la industria textil en Bangladesh por menos de 40 dolares (30,5 euros) al mes, sin ninguna protección sanitaria o control de las horas de trabajo ni de los sueldos.

En noviembre 2012, un incendio en una fábrica textil que trabajaba principalmente con el estadounidense Walmart dejó 111 muertos en las afueras de Dacca. Según los supervivientes, los responsables ordenaron a los empleados permanecer en sus puestos, afirmando que se trataba de un ejercicio de simulacro de incendio.

El socio de David Mayor, Aminul Islam, presidente de Phantom-Tac, fue detenido el sábado junto a otros dos propietarios de talleres de confección que operaban en el inmueble de ocho pisos.

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PIDE EL PAGO “SIN DEMORA” DE LAS INDEMNIZACIONES

Campaña Ropa Limpia insta a las marcas a tomar “medidas inmediatas” para evitar tragedias como la de Bangladesh

MADRID, 29 Abr. (EUROPA PRESS) –

   La Campaña Ropa Limpia (CRL) ha mostrado “su repulsa” por la tragedia, a su juicio “evitable”, ocurrida en edificio Rana Plaza de Dacca, hundido la semana pasada en Bangladesh, al tiempo que ha pedido a las marcas dar “un paso al frente” para asegurarse de que se tomen “medidas inmediatas” y pagar “sin demora” las indemnizaciones en un fondo de compensación para las víctimas y sus familias.

La organización también ha lamentado “la incapacidad” de las marcas afectadas “para evitar una vez más estas muertes de personas trabajadoras que confeccionan su ropa” y ha solicitado que se comprometan “a prevenir futuros desastres”.

Por ello, ha pedido a todas las empresas que están dentro de la producción de la ropa textil “que hagan todos los esfuerzos posibles para mitigar el dolor y el sufrimiento de las víctimas, y ha señalado que espera que “esta tragedia suponga un punto de inflexión y se eviten más muertes”.

En este punto, ha indicado que “el colapso del edificio Rana Plaza destaca una vez más el fracaso de los programas de auditoría social de las empresas” por lo que reitera la importancia de tomar medidas “cuanto antes para revisar la seguridad de todos los proveedores en Bangladesh para evitar nuevas tragedias”.

“Las marcas ya no pueden justificar la demora en la firma “Bangladesh Fire and Building Safety Agreement” (programa para la mejora de la Seguridad en las fábricas de Bangladesh). Desde el incendio de Tazreen (noviembre del año pasado), donde 112 personas perdieron la vida, las marcas han llegado con propuestas insuficientes”, denuncia Ineke Zeldenrust, de la Campaña Ropa Limpia.

Este programa, elaborado por sindicatos de Bangladesh y sindicatos mundiales y organizaciones de derechos laborales, exige que se realicen inspecciones independientes en las fábricas proveedoras, información pública y transparente, capacitación y ensayos en caso de accidentes como incendios o derrumbes, y que las reparaciones y renovaciones de licencias sean obligatorias.

Este plan incluye también mayor poder para los sindicatos, tanto en la supervisión y como ejecución del acuerdo, incluida la creación de comités de seguridad compuestos por personas trabajadoras. También se tiene en cuenta la necesidad de contratos de proveedores con una buena financiación y que fijen unos precios justos, y un contrato vinculante para que se cumplan estos compromisos.

“Los trabajadores y trabajadoras necesitan una solución estructural, no una solución rápida. Esta falta de una acción inmediata y contundente para afrontar este tipo de problemas equivale a una negligencia criminal”, añade Zeldenrust.

REUNIONES CON LAS PARTES AFECTADAS

Así, CRL considera que las marcas involucradas deben enviar “con urgencia” un representante a Bangladesh para reunirse con los sindicatos y las organizaciones de trabajadores que trabajan directamente con las personas afectadas y llegar a un acuerdo sobre los próximos pasos que se deben dar.

Además, cree que deben trabajar con Cruz Roja y otras agencias apropiadas para asegurarse de que las personas heridas reciban atención médica adecuada y proporcionar acceso a la ayuda financiera para las personas afectadas.

Las marcas también deben utilizar la influencia que tienen con el gobierno de Bangladesh para que el Ejecutivo actúe “con la debida diligencia” y apoye la llamada de los sindicatos locales para tomar medidas extraordinarias y hacer frente a la catástrofe, añade CRL, que también ve “esencial” que las marcas involucradas trabajen juntas para que hacer un registro detallado de personas fallecidas y supervivientes y que las familias de los fallecidos reciban una rápida compensación por dicha tragedia.

Según la CRL, la cifra total de compensación es probable que ascienda a más de 30 millones de dólares, además de los costes médicos de emergencia posteriores al derrumbe. El número de víctimas mortales ronda casi las 400 personas aunque hay más de un millar de personas en paradero desconocido, según los medios locales.

La Campaña Ropa Limpia es una red internacional de ONG, sindicatos y organizaciones de personas consumidoras, coordinada por SETEM en España, que trabaja para mejorar las condiciones de los trabajadores de la industria global de la confección.

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Capturan a dueño de edificio que se derrumbó en Bangladesh

Mohammed Sohel Rana fue arrestado en una ciudad fronteriza con la India. Además, la policía aseguró ayer haber capturado a dos ingenieros involucrados en la construcción del edificio.

por AP – 28/04/2013 – 
Cinco días después del derrumbe de un edificio en Bangladesh que dejó 350 muertos, la policía arrestó al dueño fugitivo del inmueble construido ilegalmente y que albergaba varios talleres de la industria textil.

Mohammed Sohel Rana, fue capturado hoy cerca de la frontera en Benapole, en el oeste de Bangladesh, cuando pretendía huir hacia el estado de Bengala Occidental de India. Rana fue regresado en helicóptero a la capital, Dacca, donde afronta cargos de negligencia.

La captura de Rana por parte del Batallón de Acción Rápida, fuerza policial de élite, fue anunciada mediante un altavoz entre el júbilo y los aplausos de la gente en el lugar del edificio derrumbado en Savar, suburbio de Dacca.

Hasta el momento, está confirmada la muerte de al menos 377 personastras el derrumbe parcial ocurrido el miércoles del edificio de ocho pisos. Tres niveles del inmueble fueron construidos ilegalmente. Es previsible un posterior aumento de la cifra de muertos en lo que constituye la tragedia que se ha cobrado el número más alto de vidas en la industria de la confección en Bangladesh, que factura unos US$20.000 millones al año y es el principal sostén de la economía del país.

El derrumbe en el edificio y desastres previos en fábricas del sector, han evidenciado las malas condiciones laborales de los trabajadores de la industria de la confección, que tienen ingresos de US$38 dólares al mes y producen ropa para grandes marcas internacionales.

Rana fue presentado por un momento ante la prensa en el cuartel de la fuerza de élite en Dacca. El empresario llevaba puesta una playera, se veía cansado y desaliñado. Uno de los agentes lo ayudó a beber agua después de que hizo un gesto manifestando que tenía sed. Rana se mantuvo en silencio ante la prensa durante su presentación de 10 minutos después de la cual fue retirado.

Paralelamente, el Papa Francisco  lanzó hoy un “fuerte llamado desde lo profundo del corazón para que tanto la dignidad como la seguridad de los trabajadores sean protegidos”.

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Un incendio acaba con la última superviviente del derrumbe en Bangladesh

Día 28/04/2013

Los bomberos intentaban rescatarla de entre los escombros cuando se iriginó el incendio que acabó con su vida

Un incendio originado este domingo entre los escombros del edificio que se derrumbó en unas fábricas de ropa en Bangladesh, ha acabado con la vida del último superviviente que iba a ser rescatado por los bombero. «El fuego se inició en las ruinas mientras estábamos tratando de cortar una viga bajo la cual permanecía atrapada una mujer que era, a nuestro juicio, la última superviviente. Llegamos a extinguir el fuego, pero entonces vimos que estaba muerta», dijo el jefe de bomberos, Ahmed Ali.

«Era una mujer valiente y luchó hasta el final. Trabajamos durante entre las 10 y las 11 de hoy para tratar de sacarla con vida. Aceptamos el reto, pero hemos perdido. Nos rompió el corazón a todos», agregó.

Televisado en directo

La televisión, que siguió en directo el rescate, mostró a los bomberos llorando al enterarse de la muerte del último superviviente atrapado entre las ruinas.

Los equipos de emergencia habían aplazado la decisión de retirar los escombros con equipos de construcción y excavadoras para evitar poner en peligro la vida de la superviviente, que, aunque muy débil, fue capaz de llamar la atención de los bomberos gritando desde el interior de la ruinas.

«Cuando llegamos al lugar, nos rogó que no la abandonáramos. Le dimos agua, oxígeno, minerales y alimentos», dijo un voluntario.

Al menos 379 trabajadores, la mayoría mujeres, murieron en el derrumbe del edificio el miércoles pasado. Alrededor de 2.500 supervivientes fueron rescatados. Un millar resultaron gravemente heridos, los equipos de rescate tuvieron que amputarle una gran cantidad de poder para sacar los escombros.

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Hubo 304 muertos

Violentas protestas en Bangladesh tras el derrumbe de un edificio el miércoles

ProtestasHombres armados con palos protestan por el derrumbe. | Afp 

Dpa | Dacca

viernes 26/04/2013  – El Mundo.es

Varias fábricas de textil en Dacca, la capital de Bangladesh, han paralizado hoy la producción por las protestas de miles de trabajadorescontra sus condiciones laborales después que al menos 304 personas murieran al derrumbarse el miércoles un edificio que albergaba varios talleres textiles.

El presidente de la Federación de Fabricantes y Exportadores de Textil de Bangladesh, Atiqul Islam, ha declarado que muchos dueños cerraron sus fábricas después de que algunas de ellas fuesen asaltadas por trabajadores durante las manifestaciones.

La policía ha empleado gases lacrimógenos y ha disparado balas cubiertas de goma contra los manifestantes cuando estos intentaban avanzar hasta el lugar del siniestro reclamando justicia y exigiendo la pena de muerte para los responsables del siniestro.

Según cifras oficiales, más de 2.000 personas han sido rescatadas con vida. Los trabajadores de las fábricas textiles aseguran que en el edificio colapsado trabajaban más de 5.000 personas, cifra que los propietarios de los talleres rebajan a 2.200.

La policía y las autoridades de Dacca han presentado sendas demandas contra el propietario del edificio y los de las fábricas textiles. Al dueño del inmueble, un líder local del partido gobernante, se le acusa de ser responsable de fallos estructurales en la construcción y de haber utilizado material de poca calidad. Los empresarios textiles tendrán que responder por negligencia.

La seguridad en la industria textil, que representa el 79 por ciento del total de ingresos por exportaciones en Bangladesh, es cuestionada con frecuencia cuando ocurren accidentes. En noviembre pasado, al menos 112 trabajadores murieron en un incendio en una fábrica cerca de la capital.

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Gobierno y marcas, indiferentes a los ‘talleres de la miseria’ en Bangladesh

(AFP)

DACCA — Las organizaciones de defensa de los obreros del sector textil en Bangladesh imputan la responsabilidad de los numerosos accidentes en este lucrativo sector a patrones sin escrúpulos, negligencia del Gobierno e indiferencia de las firmas de ropa occidentales, más preocupadas por costes de producción que la seguridad.

Al menos 250 personas murieron en el derrumbe el miércoles de un edificio en el que funcionaban cinco talleres de confección, un nuevo accidente en este sector que generó el año pasado 20.000 millones de dólares a la exportación y contribuyó a que la etiqueta ‘Made in Bangladesh’ entrara en casi todos los hogares occidentales.

Algunos empleados del sector textil que trabajaban en el edificio Rana Plaza de Savar, en la periferia de Dacca, recibían 37 dólares por mes para fabricar prendas destinadas, entre otras marcas, a la británica Primark. Sólo esta cadena de ropa de bajo precio reconoció que uno de sus abastecedores estaba en el Rana Plaza. “El grupo está impactado y profundamente entristecido por este accidente espantoso en Savar y manifiesta sus condolencias a todas las personas afectadas”, según un comunicado.

La marca española de ropa Mango reconoció este jueves que había hecho un pedido de 25.000 artículos a un taller de confección situado en este edificio y precisó que se trataba “solo” de muestras. La portavoz del grupo, Marta Soler Morera, dijo que los pedidos, de los que al menos cuatro se hicieron en enero y marzo, “solo eran muestras”, en un mensaje electrónico dirigido a AFP.

El estadounidense Walmart dijo que está investigando las acusaciones de que en el edificio había abastecedores suyos. El italiano Benetton negó cualquier vínculo, aunque documentos mostrados por organizaciones defensoras de los trabajadores muestran que hizo pedidos el pasado septiembre.

En noviembre, un incendio en un taller textil cerca de Dacca se cobró la vida a 111 empleados, en su mayoría mujeres, lo que provocó una polémica sobre las condiciones de trabajo y de seguridad de los obreros de esta industria, la segunda más importante del mundo. Este taller no contaba con equipos de lucha contra incendios, las salidas de emergencia estaban bloqueadas y los obreros habían recibido la orden de permanecer en sus puestos a pesar del humo ya que sus jefes aseguraban que se trataba de un ejercicio de alerta.

Sobre el accidente del miércoles, a pesar de una evacuación del Rana Plaza la víspera después de que empleados constataran fisuras en el edificio, sus jefes les pidieron que regresaran a trabajar.

“El Gobierno promete desde hace años tomar medidas significativas para mejorar la seguridad en los talleres de confección pero jamás cumplieron sus promesas”, denuncia Scott Nova, director ejecutivo del grupo de defensa de los obreros, Worker Rights Consortium, con sede en Washington. “El gobierno estima que reglas estrictas sobre el derecho laboral, que podrían aumentar los costos de producción, amenazarían con que las marcas y vendedores al detalle (extranjeros) pasen sus encargos en otra parte”, según Nova.

A pesar de una serie de inspecciones en las miles de plantas del país tras el drama de noviembre, un nuevo incendio en enero en una planta que suministra al español Inditex, número uno mundial del textil y propietario de la marca Zara, dejó ocho muertos entre los obreros, dos de los cuales eran menores de edad.

Hace unos treinta años que Bangladesh se lanzó en la confección para la exportación y logró hacer del sector una punta de lanza de su economía.

Con años de crecimiento a dos cifras gracias a las 4.500 plantas textiles ayudaron a este país desfavorecido de Asia del Sur con 153 millones de habitantes a reducir su pobreza endémica a un ritmo más rápido que su vecino, el gigante indio. En un informe sobre el sector, la consultora McKinsey calificaba recientemente a Bangladesh como la “futura China” prediciendo que sus exportaciones textiles podrían triplicar para 2020.

Para el vicepresidente de la Asociación de Fabricantes y Exportadores del Sector textil en Bangladesh, Shahidullah Azim, los accidentes se deben a los talleres textiles cada vez más viejos que deberían ser renovados. “Tememos que algunos compradores anulen sus encargos pero tratamos realmente de mejorar las condiciones de seguridad”, dijo a AFP.

Meenakshi Ganguly, directora de Human Rights Watch (HRW) para Asia del Sur, estima por su parte que los consumidores deberían ayudar a presionar a las marcas para que no se aprovisionen más en Bangladesh, para que la industria tome conciencia.

Ganguly denuncia también la intimidación hacia los militantes que defienden a los obreros, algunos fueron “asesinados o enjuiciados”.

Babul Akhter, jefe de la Federación de Obreros del sector textil y de la Industria en Bangladesh, no cree que se haga justicia luego del accidente del Rana Plaza.

“Aquí, los empresarios del sector textil están por sobre las leyes”, dijo.

“Las marcas occidentales son también cómplices porque cierran los ojos sobre las prácticas de los fabricantes. Al igual que los fabricantes, los minoristas utilizan la mano de obra bengalí como una máquina de hacer dinero”, agregó Akhter.

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El derrumbe de Bangladesh reactiva la polémica sobre las condiciones de trabajo

Por Kamrul KHAN (AFP)

SAVAR, Bangladesh — Al menos 175 personas murieron y otras 1.000 resultaron heridas en Bangladesh por el derrumbe de un edificio de ocho plantas que albergaba talleres de confección, según un nuevo balance divulgado este jueves, cuya entidad reactiva la polémica sobre las condiciones de trabajo en las fábricas textiles que abastecen a Occidente.

“El balance ahora es de 175 muertos”, dijo a la AFP Wali Asraf, un responsable de los servicios de socorro, precisando que muchas personas sepultadas bajo los escombros seguían pidiendo auxilio este jueves. El edificio Rana Plaza, que albergaba dos talleres de confección, varios comercios y un banco, se derrumbó como un castillo de naipes el miércoles por la mañana en la localidad de Savar, cerca de Dacca, la capital del país.

“El edifico se desplomó en minutos. La mayoría de los trabajadores no tuvo posibilidad de escapar”, dijo a la AFP el responsable del Departamento Nacional de Bomberos, Ahmed Alí. El balance anterior era de 159 muertos. Unas 1.000 personas fueron hospitalizadas, según Hiralal Roy, médico del hospital Enam, cercano al lugar de los hechos.

Este accidente volvió a poner de manifiesto los problemas de seguridad y las pobres condiciones laborales de la industria textil en Bangladesh, el segundo mayor exportador de ropa, que provee a minoristas de todo el mundo. Según los grupos de defensa de los derechos laborales, se trata del peor accidente en una fábrica de la historia del país, lo que llevó al Gobierno a declarar un día nacional de luto este jueves.

La cadena británica de ropa a bajo precio Primark fue de las primeras en admitir que una de sus proveedoras estaba basada en el edificio Rana Plaza. “La compañía está conmocionada y profundamente triste por este terrible suceso y expresa sus condolencias a todos los afectados”, dijo en un comunicado.

Algunos de los obreros que trabajaban en los talleres de confección se habían quejado públicamente el martes por la noche de la existencia de fisuras, lo que desató pánico entre los trabajadores. Llegó incluso a provocar una avalancha en la que resultaron heridas diez personas. Pero tuvieron que volver a trabajar por orden de sus jefes. “Los responsables nos obligaron a volver y, una hora después de que volviésemos, el edificio se derrumbó con un gran estruendo”, contó a la AFP Musumi, una obrera de 24 años.

Mustafizur Rahman, responsable de una unidad policial creada para tratar los problemas industriales, dijo que los propietarios de la fábrica ignoraron la advertencia de cerrar sus plantas. “Tras examinar las fisuras el martes, les dijimos que mantuvieran las plantas cerradas. Desafiaron nuestra advertencia”, dijo a la AFP.

En noviembre de 2012, un incendio en una fábrica en la que se producía ropa para varias marcas occidentales en Dacca dejó 111 muertos, el accidente más mortífero de la historia de la industria hasta ese momento, que se vio agravado por la mala calidad de los equipos de seguridad y el bloqueo de las salidas de emergencia.

En el lugar del hundimiento del miércoles, los cadáveres y las personas heridas eran evacuadas de la parte alta de los escombros. Equipos de bomberos y personal del Ejército seguían trabajando este jueves en el lugar del siniestro, intentando penetrar la montaña de hormigón y de acero y llegar hasta las personas que desde el interior pedían auxilio. Provistos de perforadoras y palas, cientos de bomberos, soldados y socorristas luchaban con la esperanza de encontrar supervivientes en la montaña de escombros tras el terremoto.

Según el ministro del Interior, Muhiudin Khan, el edificio se construyó sin respetar la legislación en vigor. Musumi estima que unas 5.000 personas trabajaban en el edificio, que también alberga apartamentos y comercios. Uno de los talleres era New Wave Style, que en su página de Internet afirma abastecer a la compañía española Mango y la italiana Benetton. La industria textil de Bangladesh es la segunda más importante del mundo. Abastece sobre todo a numerosas marcas occidentales de bajo coste.

Llueven las críticas contra este sector por no respetar las normas de seguridad. Los derrumbes de edificios en Bangladesh son corrientes, ya que las normas de seguridad en la construcción se aplican rara vez. En 2005, al menos 70 personas murieron al desplomarse un taller textil en las afueras de Dacca. Y en noviembre, 13 personas murieron por la caída de un puente en construcción en la ciudad portuaria de Chitagong.

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Saldo provisional de derrumbe de edificio en Bangladesh, 304 muertos

Saldo provisional de derrumbe de edificio en Bangladesh, 304 muertos

Prensa Latina

Dacca, 26 abr (PL) A 304 ascendieron hasta hoy los muertos por el derrumbe de un edificio el miércoles en las afueras de esta capital, aunque se teme que bajo los escombros aún haya cientos de personas, nadie sabe si con vida o no.

En el tercer día de salvamento fueron rescatados otros 72 sobrevivientes, muchos de ellos con serias lesiones o en un lamentable estado físico debido a la deshidratación o las largas horas sin alimento, pero considerándose afortunados por estar entre los dos mil 44 que salieron con vida del lance.

Existe la casi certeza de que bajo el amasijo de vigas y escombros todavía hay un gran número de personas, pues familiares de desaparecidos que trabajaban en el edificio entregaron a las autoridades una lista con 565 nombres y sus fotos.

Bomberos, miembros del ejército y de la policía y voluntarios están empeñados en una verdadera carrera contra el tiempo porque en circunstancias como esa unos pocos minutos pueden marcar la diferencia entre la vida o la muerte.

El director de los Servicios de Relaciones Públicas del ejército, Shahinur Islam, aseguró que las operaciones continuarán hasta que la última persona, con vida o no, sea sacada de debajo de los escombros.

De nueve plantas, el edificio Rana Plaza quedó reducido al equivalente de dos pisos tras el derrumbe. Se cree que dentro había más de tres mil 500 personas.

El inmueble albergaba cuatro talleres textiles, un banco y decenas de pequeñas tiendas, como es común en Bangladesh.

Aunque un día antes del derrumbe a los propietarios de esos establecimientos se les aconsejó no abrirlos porque la edificación mostraba preocupantes grietas en su estructura, hicieron caso omiso y amenazaron a los empleados con despedirlos si no se presentaban en sus puestos de trabajo.

La tragedia clasifica como una de las peores en el sector industrial bangladeshí y sobrevino unos cinco meses después que un incendio causara 111 muertes en una fábrica de productos para la compañía estadounidense Walmart.

En la misma zona del derrumbe del miércoles, 61 empleados del sector del textil murieron y otros 86 resultaron lesionados cuando en el 2005 se desplomó un edificio de nueve pisos ocupado en su mayoría por telares.

Desde ese año, pasan del medio millar los trabajadores textiles muertos en accidentes similares.

Los bajos salarios, las precarias condiciones laborales y la falta de seguridad son motivo de frecuentes protestas contra las autoridades y las multinacionales que operan en la nación surasiática.

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BANGLADESH: A 110 ASCIENDEN LOS MUERTOS POR DERRUMBE DE EDIFICIO

Autoridades desconocen el número de personas que continúan atrapadas entre los escombros, pero según la prensa local unas 2.000 personas se encontraban en el interior del inmueble cuando se desplomó.

Miércoles 24 de abril de 2013| por EFE – foto: EFE

Bangladesh: a 110 ascienden los muertos por derrumbe de edificio

Al menos 110 personas, la mayoría obreros textiles, murieron y entre 600 y 800 resultaron heridas al derrumbarse un edificio que acogía varias fábricas cerca de Dacca, informó a Efe una fuente de los servicios de rescate.

El edificio Rana Plaza, de 8 plantas y que albergaba 4 fábricas textiles, se vino abajo a primera hora de la mañana en la zona de Savar, a 24 kilómetros al noroeste de la capital, dijo el director adjunto del Cuerpo de Bomberos de la capital de Bangladesh, Salim Newaj.

Los bomberos, la policía y personal militar han rescatado a unas 100 personas de entre los escombros, según el diario The Daily Star, mientras continúan las labores de auxilio en busca de supervivientes.

Newaj señaló que se desconoce el número de personas que continúan atrapadas entre los escombros, pero según la prensa local unas 2.000 personas se encontraban en el interior del edificio cuando se derrumbó.

EL DÍA ANTERIOR HABÍAN APARECIDO GRIETAS EN EL EDIFICIO

Según una denuncia hecha por la policía, representantes de las fábricas habían pedido a los dueños del edificio que no se parase este miércoles la actividad en el complejo pese a que un día antes habían aparecido grietas en el inmueble.

Los heridos han sido trasladados a varios hospitales.

Además de las fábricas, el edificio Rana Plaza albergaba un mercado, varias tiendas de electrónica y una sucursal de un banco.

En 2005, 61 personas resultaron muertas y otras 86 heridas al derrumbarse un edificio de 9 pisos en la misma población donde se ha producido el nuevo siniestro.

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Casi cien muertos en el derrumbe de un edificio en Bangladesh

AGENCIAS ABC_ES
Día 24/04/2013

Unas 700 personas han resultado heridas en el accidente y se desconoce la cifra de sepultados. El Rana Plaza, de ocho plantas, alberga un mercado, fábricas de textiles y un banco

Pulse para ver el video
AFP
El derrumbe de un edificio en Bangladesh deja al menos 76 muertos

Al menos 82 personas murieron y varios cientos resultaron heridas al derrumbarse hoy un edificio en las afueras de Dacca, capital de Bangladesh, informó a EFE una fuente de los servicios de rescate.

El edificio Rana Plaza, de ocho plantas, se vino abajo a primera hora de la mañana en la población de Savar, a 24 kilómetros al noroeste de la capital, dijo el director adjunto del Cuerpo de Bomberos de Dacca, Salim Newaj Bhuyian.

De acuerdo con el diario The Daily Star, unas 600 personas han resultado heridas en el accidente.

Los bomberos, la policía y personal militar han rescatado a unas 100 personas de entre los escombros, según la fuente, mientras continúan las labores de auxilio en busca de supervivientes.

Newaj señaló que se desconoce el número de personas que continúan atrapadas entre los escombros.

Los heridos han sido trasladados a varios hospitales.

El Rana Plaza alberga un mercado, varias fábricas de textiles y una sucursal de un banco.

En 2005, 61 personas resultaron muertas y otras 86 heridas al derrumbarse un edificio de nueve pisos en la misma población donde hoy se ha producido el nuevo siniestro.

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Derrumbe de edificio en Bangladesh deja al menos 110 muertos según servicios de rescate

El edificio Rana Plaza, de ocho pisos, albergaba cuatro talleres de confección de ropa, donde se trabajaba las 24 horas. Se estima que entre 600 y 800 personas resultaron heridas.

por AP – 24/04/2013 – 
El derrumbe dejó al menos 70 fallecidos.El derrumbe dejó al menos 70 fallecidos.

Al menos 110 personas muertas y entre 600 y 800 heridos dejó el derrumbe de un edificio de ocho pisos en Bangladesh, en un suburbio de la capital, Dacca. En la estructura, funcionaban cuatro fábricas de confección de ropa, donde se trabajaba las 24 horas.

El ministro de Salud, A.F.M. Ruhal Haque, informó que fueron retirados 70 cuerpos de la construcción desplomada, en tanto, el general brigadier Mohammed Alam Siddiqul Shikder dijo que 600 sobrevivientes habí­an sido rescatados.

“Hemos enviado a dos personas al interior del edificio y pudimos rescatar con vida a por lo menos 20 personas”, dijo por su parte Mohammad Humayun, supervisor de una de las fábricas de ropa, y agregó que “también nos dijeron que por lo menos entre 100 y 150 personas heridas y unas 50 muertas todaví­a están dentro”.

Sin embargo, los Servicios de Rescate luego aumentaron dicha cifra, informando de al menos 110 víctimas fatales, y cifrando los heridos entre 600 y 800 personas.

En el lugar trabajaron equipos de bomberos y soldados con máquinas de perforación y grúas para rescatar a los sobrevivientes.

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Edificio colapsado en Savar, cerca de Dhaka, Bangladesh, donde murieron 70 personas.

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