Estado de emergencia en el norte de Nigeria ante la amenaza islamista


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Estado de emergencia en el norte de Nigeria ante la amenaza islamista

El presidente adopta esta medida tras una oleada de ataques de la milicia radical Boko Haram

 Abuja 15 MAY 2013 – El País.com (España)

Familiares y amigos de los policías asesinados por un grupo armado lloran durante el traslado de los cadáveres en Lafia, Nigeria, el pasado jueves. / EFE

El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, declaró este martes el estado de emergencia en tres estados del noreste del país africano —Borno, Yobe y Adamawa— y envió más tropas a la zona en un intento de detener la creciente violencia sectaria.

La secta islamista Boko Haram ha intensificado en las últimas semanas sus ataques contra las fuerzas de seguridad y el Gobierno en sus bastiones del noreste. “Nos enfrentamos (…) a una insurgencia de grupos terroristas que suponen una amenaza muy seria a nuestra unidad nacional”, declaró el presidente por televisión.

“Han atacado edificios e instalaciones gubernamentales. Han matado a ciudadanos inocentes y a funcionarios. Han quemado casas y secuestrado a mujeres y niños. Esos actos suponen una declaración de guerra”, añadió Jonathan.

La decisión del presidente llega en un momento en el que Boko Haram se ha adueñado de varias áreas del noreste de Nigeria, alrededor del lago Chad, de donde los funcionarios del Gobierno han huido.

Fuentes de seguridad han asegurado a la agencia Reuters que los islamistas controlan al menos 10 municipios del estado de Borno, el epicentro de la insurgencia. La semana pasada, decenas de combatientes de Boko Haram sitiaron la ciudad de Bama donde liberaron a 100 presidiarios y mataron a 55 personas, en su mayoría policías.

Han quemado casas y secuestrado a mujeres y niños. Esos actos suponen una declaración de guerra

G. Jonathan, presidente de Nigeria

Unos días antes, decenas de personas murieron en la localidad pesquera de Baga, también en el estado de Borno, donde tropas de Nigeria, Níger y Chad lanzaron una redada contra los islamistas. Habitantes del pueblo aseguraron entonces que los soldados eran responsables de la muerte de muchos civiles.

El estado de emergencia puede avivar las tensiones ya existentes entre el presidente y los poderosos gobernadores de los estados del norte. “No es una buena decisión”, opinó Bashir Tofa, excandidato a la presidencia y político del norte país.

Boko Haram y otros grupos terroristas como Ansaru —ligado a Al Qaeda— se han convertido en la mayor amenaza para la estabilidad de la segunda economía africana y mayor exportador de petróleo del continente.

El líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, dijo en un vídeo la semana pasada que su secta había secuestrado a mujeres y niños en represalia por la actuación de las fuerzas de seguridad que, según él, habían detenido a las mujeres y los niños de sus miembros sin motivo alguno.

La violencia también se ha apoderado de otras regiones de Nigeria. La semana pasada, 46 policías murieron tiroteados en una emboscada.

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Nigeria pasa a la ofensiva contra el integrismo islámico

El Ejército realiza un despliegue masivo contra la secta Boko Haram en el norte del país

 Bamako 15 MAY 2013 – El País.com (España)
Jonathan anuncia la declaración del estado de emergencia por televisión. / AFP

Con gesto serio y preocupado, el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, se presentaba este martes ante las cámaras de televisiónpara anunciar la declaración del estado de emergencia en tres estados del noreste del país, Yobe, Adamawa y Borno. Los recientes ataques de la secta islamista radical Boko Haram en este último Estado, que han provocado decenas de muertos, representan una contundente amenaza para la seguridad y para la propia integridad territorial del país. Por primera vez, Jonathan ha admitido que este grupo terrorista se ha hecho con el control de una parte de Borno, de donde los funcionarios han huido. “Es una declaración de guerra”, ha dicho el presidente, que ha anunciado el envío de más tropas al norte.

Y es que la secta Boko Haram, cuyo nombre significa “la educación occidental es pecado”, está mostrando en el último mes una enorme capacidad de violencia. El pasado 16 de abril, un fuerte enfrentamiento entre la Secta, como se la conoce también en Nigeria, y el Ejército nacional en la localidad de Baga, cerca del lago Chad, provocó la muerte a unas doscientas personas, la mayor parte civiles, aunque, según los testimonios de los residentes, la mayoría de estas muertes hay que atribuirlas al propio Ejército, que días después del ataque llevó a cabo una sangrienta represión. Tres semanas después, el 7 de mayo, Boko Haram lanzó una nueva ofensiva, en este caso en la ciudad de Bama, que, tras la consiguiente respuesta militar, dejó un saldo de 55 víctimas mortales.

Ambos ataques fueron reivindicados este lunes por el líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, uno de los yihadistas más buscados de África, lo que ha provocado la inmediata respuesta del presidente Jonathan declarando el estado de emergencia en los tres Estados más al noreste del país, esa amplia zona situada junto a las fronteras de Níger, Chad y Camerún entre las que esta secta terrorista se mueve como pez en el agua. No es la primera vez que Goodluck Jonathan se ve obligado a declarar el estado de emergencia en el norte. Ya lo hizo en los estados de Níger, Plateau, Yobe y Borno en diciembre de 2011 tras una sangrienta campaña de atentados.

Los radicales de Boko Haram tienen lazos con Al Qaeda en el Magreb y otros grupos que operan en el norte de Malí

Boko Haram fue fundado precisamente en Maiduguri, la capital del estado de Borno y auténtico feudo de este grupo radical, a inicios de la pasada década por el carismático líder islamista Mohammed Yusuf. A partir de una ideología extremista contra Occidente y desarrollando vínculos con otros grupos similares que operan en África, como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y Al Shabab(Somalia), la secta de Yusuf se fue nutriendo del descontento y la falta de horizontes de los jóvenes del norte de Nigeria, con los peores indicadores de empleo y miseria del país y de amplia mayoría musulmana. Sus ataques se dirigían no sólo contra las fuerzas de seguridad nigerianas sino, sobre todo, contra iglesias y comunidades cristianas.

En 2009, el Gobierno del entonces presidente Umaru Yar’Adua lanza una ofensiva contra Boko Haram y logra matar a Yusuf. Sin embargo, uno de aquellos jóvenes descontentos que habían sido reclutados por el líder se aprestó pronto a sustituirle. Se trataba de Abubakar Shekau, con mucho menos poder de convicción que su antecesor, pero igual de empeñado en extender su visión radical de la sharía o ley islámica a toda Nigeria y quizás incluso más violento que el propio Yusuf. Tras superar algunas disensiones internas, Boko Haram, a quien se considera responsable de la muerte de unas 3.600 personas desde 2009, ha vuelto a mostrar su fiereza.

Desde la ascensión al poder del sureño y cristiano Goodluck Jonathan en 2010, la Secta le ha declarado la guerra. De hecho, el mismo día de su investidura la capital nigeriana, Abuya, fue objeto de dos graves atentados. El presidente ha intentado hacer frente a la amenaza terrorista que viene del norte siempre con mano dura. De hecho, mientras a los insurgentes del Delta del Níger, en el sur, les ha ofrecido la posibilidad de una amnistía si entregan las armas, en el norte se opone. Y la escalada de violencia va en aumento.

Abubakar Shekau, líder de Boko Haram, en una imagen de vídeo. / AFP

Ahora, por primera vez, está en juego la propia integridad territorial de Nigeria. Lo acaba de decir el presidente Jonathan, pero ya lo admitió hace dos semanas el general nigeriano Austin Edokpayi. Boko Haram controla una parte del estado de Borno. Las comparaciones con lo ocurrido el año pasado en el norte de Malí, están en la mente de todos. De hecho, Boko Haram participó en la ocupación de Malí al lado de sus “aliados” de AQMI y el Movimiento por la Unicidad de la Yihad en África Occidental (Muyao). En concreto, Shekau envió a varias decenas de combatientes que colaboraron en la toma de la ciudad de Gao. Casi un año después, el Gobierno nigeriano envió tropas a Malí para colaborar en la Misión de Apoyo a Malí (Misma) puesta en marcha por la Cedeao. Durante el despliegue de estos soldados y antes de cruzar la frontera, fueron atacados por Boko Haram.

Nigeria es un país de más de 160 millones de habitantes, el más poblado de África. Potencia regional y exportador de petróleo, las turbulencias que puedan desestabilizar a este gigante acabarán por afectar a toda la región. Tras los enfrentamientos de hace un mes en Baga, Estados Unidos hizo un llamamiento a Jonathan a dar una respuesta contundente ante el avance del terrorismo yihadista en el norte del país. El ataque a Bama del pasado 7 de mayo parece haber sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia del presidente Jonathan, que tiene ante sí uno de sus mayores desafíos.

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15-05-2013 / EFE

El Ejército de Nigeria anunció hoy un despliegue masivo de tropas para combatir el terrorismo islámico en tres estados del noreste del país.

El anuncio se hizo un día después de que el presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, declarara el estado de emergencia en los estados de Borno, Yobe y Adamawa, tras una oleada de mortíferos ataques, la mayoría atribuidos a la milicia radical islámica Boko Haram.

“En cumplimiento de la directiva del comandante en jefe (Jonathan), las Fuerzas Armadas de Nigeria, la Policía de Nigeria y otras agencias de seguridad han empezado operaciones para liberar el territorio nacional de bases y actividades terroristas”, afirma el Ejército en un comunicado divulgado en Abuya.

“La operación militar se centrará en perseguir a elementos criminales próximos a comunidades propensas al terrorismo”, subraya la nota, firmada por el portavoz militar, brigadier general Chris Olukolade, sin precisar el número de efectivos desplegados.

Olukolade se limita a señalar que las operaciones implicarán el “despliegue masivo” de soldados y recursos dirigidos especialmente contra “quienes han violado la soberanía de Nigeria mediante el entrenamiento terrorista para la insurgencia”.

“Se espera -agrega el portavoz- que la operación ponga fin a las actividades insurgentes en esas partes del país”.

Fuentes militares se limitaron a comentar a Efe que “cientos se soldados” forman parte del operativo activado por el Ejército.

El diario nigeriano “Daily Trust”, que citó fuentes de las fuerzas de seguridad, informó de que la movilización de soldados empezó el pasado fin de semana, antes de la declaración del presidente nigeriano, y que ascenderá a al menos 8.000 uniformados.

En un discurso dirigido a la nación, Jonathan declaró el estado de emergencia en Borno, Yobe y Adamawa y adelantó el envío de más tropas a esas zonas para luchar contra los radicales islámicos.

Para el presidente nigeriano, la rebelión y la insurgencia en el norte del país, de mayoría musulmana, supone una seria amenaza para la integridad de Nigeria.

Según el jefe de Estado, “estos terroristas e insurgentes parecen decididos a tomar el control y la autoridad de zonas de nuestra bienamada nación y progresivamente arrinconar al resto del país”.

“Han atacado edificios gubernamentales, han asesinado ciudadanos inocentes y funcionarios estatales, han incendiado casa y hecho rehenes a mujeres y niños”, continuó Jonathan.

“Estas acciones equivalen a una declaración de guerra y un intento deliberado de minar la autoridad del Estado nigeriano y amenazar su integridad territorial (…). No lo toleraremos”, advirtió el mandatario.

El Gobierno intentó recientemente entrar en conversaciones con los integristas para conceder una amnistía a aquellos que quieran dejar la violencia, oferta que fue rechazada.

Maiduguri, capital de uno de los estados afectados, Borno, es considerada el bastión de Boko Haram.

El grupo, cuyo nombre significa en lenguas locales “la educación no islámica es pecado”, lucha presuntamente por imponer la ley islámica en el país africano, de mayoría musulmana en el norte y preponderancia cristiana en el sur.

Desde 2009, cuando la Policía acabó con el líder de Boko Haram, Mohammed Yusuf, los radicales mantienen una sangrienta campaña que ha causado más de 3.000 muertos, según cifras del Ejército nigeriano.

Con unos 170 millones de habitantes integrados en más de 200 grupos tribales, Nigeria, el país más poblado de África, vive múltiples tensiones por sus profundas diferencias políticas, religiosas y territoriales.

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15 de mayo de 2013

El alto costo humano de la “guerra contra el terror” en Nigeria

  • BBCMundo.com

Los informes hablan de un flujo continuo de cadáveres en las morgues. Los trabajadores de los hospitales informan que en las últimas semanas han llegado decenas de nuevos muertos a las instalaciones.

Las muertes violentas no son nuevas en el norte de Nigeria. Desde 2009 se libra en la región una batalla sangrienta entre entre las fuerzas armadas y el grupo militante islámico Boko Haram. Desde entonces han muerto como resultado unas 4.000 personas.

La diferencia en los últimos meses en esta “guerra contra el terrorismo” es el drástico incremento en las víctimas, incluidos, según se informa, muchos civiles inocentes.

Tanto la Organización de Naciones Unidas como grupos de derechos humanos dicen estar “seriamente preocupados” por la situación.

“Están muriendo los residentes de estas comunidades tanto en manos de Boko Haram como en manos de las fuerzas armadas nigerianas”, le dice a BBC Mundo Eric Guttschuss, experto en Nigeria de Human Rights Watch(HRW), la organización de derechos humanos con sede en Nueva York.

“En ocasiones los civiles mueren en los enfrentamientos entre los soldados y Boko Haram, pero también mueren cuando las fuerzas de seguridad llevan a cabo ataques en comunidades donde creen que está involucrado el grupo”, agrega.

Fuerza élite

En su campaña de violencia para derrocar al gobierno y establecer un Estado islámico en Nigeria, Boko Haram a menudo ha recurrido a ataques contra civiles.

Para combatir al grupo militante islámico en el norte del país, el gobierno respondió desplegando a la llamada Fuerza de Acción Conjunta (JTF), una agrupación élite de fuerzas militares, de policía e inteligencia. Y la represión ha sido brutal, como afirma Guttschuss.

“Durante nuestra investigación en el estado de Borno, en el noreste de Nigeria, que es el bastión de Boko Haram, recibimos informes de residentes que describen cómo después de un ataque de los insurgentes las fuerzas armadas suelen responder entrando a la comunidad, y cuando no encuentran a los responsables del ataque llevan a cabo matanzas indiscriminadas”.

“También se nos ha informado que las fuerzas armadas suelen reunir a todos los hombres de una comunidad, llevarlos a sus cuarteles, arrestarlos sin presentar cargos y sin asesoría de un abogado y mantenerlos incomunicados”, afirma el investigador de HRW.

“Y hay evidencia de que en los cuarteles de Maidiguri, la capital del estado, se está torturando a los detenidos y se ha informado de muertes en el lugar”, añade Guttschuss.

“De manera que los residentes de esta región se están convirtiendo en víctimas tanto de Boko Haram como de las fuerzas armadas”.

Desplazados

La “guerra contra el terror” en Nigeria no sólo está causando víctimas civiles. Muchas personas han perdido sus hogares o han sido desplazadas.

En abril, unas 185 personas murieron y más de 2.000 casas fueron arrasadas en un enfrentamiento que duró varios días en la ciudad de Baga, también en el estado de Borno.

El ataque provocó una extensa condena internacional.

“Estamos muy preocupados por el alto número de muertes, incluyendo, según se informa, un gran número de civiles, y la destrucción masiva de casas y propiedades”, declaró Rupert Colville, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).

Tras el ataque en Baga, las fuerzas armadas nigerianas declararon que 30 casas habían sido destruidas en la ciudad y negaron haber llevado a cabo el ataque.

Pero Human Rights Watchpublicó posteriormente imágenes satelitales que mostraban una “destrucción masiva de propiedades civiles”, lo cual, agregó, ponía en duda la afirmación de las fuerzas armadas.

La violencia también es recurrente en la ciudad de Maidiguri, a una hora de la capital, Abuja.

El periodista nigeriano de BBC África Fidelis Mbah, quien ha estado en la región, cree que se están cometiendo “atrocidades” en nombre de la guerra contra Boko Haram.

“Los miembros de la organización están muy afianzados a las comunidades del noreste del país, de manera que es casi imposible distinguir quién pertenece a Boko Haram y quién no”, le explica Mbah a BBC Mundo.

“Así que los residentes están atrapados en medio de los ataques del grupo islamista y los contraataques de las fuerzas armadas”, agrega.

Mbah dice que desde 2010, después de que el ejército atrapó y ejecutó al líder de Boko Haram, Mohammed Yusuf, el grupo se ha vuelto cada vez más violento.

“Pero las fuerzas armadas también han incrementado sus arrestos arbitrarios sin investigar si los detenidos son miembros del movimiento. Simplemente entran a una comunidad y detienen a todos los hombres”.

“Y los líderes comunitarios se sienten totalmente desamparados. Por un lado son intimidados por Boko Haram, que los acusa de colaborar con el gobierno, y por otro las fuerzas armadas dicen que estan involucrados con el grupo”.

Pocas soluciones

Según Eric Guttschuss, de Human Rights Watch, hay informes de que este incremento en la violencia está generando una creciente simpatía de los residentes por Boko Haram.

“Lo que nos preocupa es que la respuesta del gobierno están generando cada vez más violencia”, dice el investigador.

El gobierno del presidente Jonathan creó en abril un comité para formular los términos de una aministía con el grupo militante, pero Boko Haram no mostró interés en la propuesta.

Y tras las recientes acusaciones de abusos de las fuerzas armadas en Baga y Maiduguri reiteró que está llevando a cabo una “investigación exhaustiva y medidas para buscar a los responsables de los hechos”.

Pero este miércoles Jonathan declaró el estado de emergencia en tres estados del noreste del país, incluido Borno, y advirtió que las fuerzas armadas llevarán a cabo “todas las acciones necesarias para poner fin a la impunidad de los insurgentes y terroristas”.

También ordenó el despliegue de más tropas en la región.

Tal como expresa Fidelis Mbah, no cabe duda de que Boko Haram es una grave amenaza para la seguridad del país y nadie duda que se campaña ha causado un enorme número de muertes.

“El gobierno se siente impotente, porque a pesar de que intenta buscar una solución, Boko Haram sigue cometiendo sus actos violentos. Pero el despliegue de las fuerzas del JTF sólo ha empeorado la situación” explica Fidelis Mbah.

“Boko Haram reitera que su objetivo es establecer la sharia (ley islámica) en Nigeria y que no parará hasta que lo logre”.

“Así que pocos piensan que pueda haber algún tipo de acuerdo de paz en la región ni un final a la vista para este conflicto” concluye el periodista.

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