Murió el ex dictador argentino Jorge Rafael Videla


  • Murió el ex dictador Jorge Rafael Videla
  • Fallece a los 87 años el exdictador argentino Jorge Rafael Videla
  • Muere a los 87 años el ex general Jorge Rafael Videla, dictador de Argentina entre 1976 y 1981
  • La última provocación de un dictador: cuando llamó a armarse para enfrentar a Cristina
  • Videla asumió este martes la responsabilidad de los delitos de sus subordinados en el Plan Cóndor
  • Videla siempre defendió las actuaciones y crímenes cometidos durante su dictadura
  • Abuelas de la Plaza de Mayo: Videla fue un ser despreciable
  • Murió preso el exdictador argentino Jorge Videla a los 87 años
  • Videla y el terrorismo de Estado

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Murió el ex dictador Jorge Rafael Videla

El ex presidente de facto falleció a las 6.30 de la mañana por muerte natural. Había recibido varias condenas a perpetua por crímenes de lesa humanidad. Estaba preso en el penal de Marcos Paz.

Jorge Rafael Videla, 2 de agosto de 1925 – 17de Mayo 2013, ex-militar y dictador argentino.

17/05/13 – Clarín.com

Hoy, 17 de mayo de 2013 murió Jorge Rafael Videla.

El ex dictador argentino falleció en el penal de Marcos Paz donde cumplía con el castigo de cadena perpetua por delitos de lesa humanidad.

A los 87 años de edad, falleció de muerte natural.

Esta mañana, la esposa de un militar, Cecilia Pando, lo confirmó por la Radio Once Diez: “Videla murió durmiendo. Anoche no quiso cenar porque se sentía mal”.

Pero informaciones judiciales, indican que Videla falleció en el baño del pabellón de lesa humanidad de la cárcel federal de Marcos Paz. Desde la noche, tenía molestias estomacales. Y esta mañana, se levantó y cuando estaba ingresando al baño, cayó al piso y falleció.

El ex dictador Videla fue condenado a 50 años de cárcel por el robo de bebés. La pena fue dictada por el Tribunal Oral Federal Nº6 y se suma a otras anteriores. Bignone, último presidente de facto, recibió 15 años.

Este juicio investigó 35 casos de apropiación de niños nacidos en cautiverio.

Videla nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires, el 2 de agosto de 1925. Llegó a la Presidencia a través del golpe militar del 24 de marzo de 1976 y ocupó ese cargo hasta 1981. Tras la recuperación de la democracia en 1983, fue juzgado y condenado a prisión perpetua y destitución del grado militar por numerosos crímenes de lesa humanidad cometidos durante su gobierno.

Videla ingresó en el Colegio Militar de la Nación el 3 de marzo de 1942 y se graduó el 21 de diciembre de 1944 recibiendo el grado de Subteniente de infantería, fue el 6º de la promoción 73ª sobre un total de 196 cadetes. Cursó la Escuela Superior de Guerra entre los años 1952 y 1954 y se licenció con el título de Oficial de Estado Mayor. Formó parte de la Secretaría de Defensa entre 1958 y 1960, dirigió la Academia Militar hasta 1962. En 1971 fue ascendido a general de brigada y nombrado por Alejandro Agustín Lanusse como director del Colegio Militar de la Nación. A fines de 1973, el comandante Leandro Anaya lo nombró Jefe del Estado Mayor del Ejército y el 27 de agosto de 1975, la presidenta María Estela Martínez de Perón lo nombró Comandante en Jefe del Ejército.

El 24 de marzo de 1976 encabezó, junto a Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti el golpe de Estado que derrocó a la presidenta María Estela Martínez de Perón, disgregó a los partidos políticos y cerró las sesiones del Congreso Nacional, dando comienzo al llamado Proceso de Reorganización Nacional.

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Fallece a los 87 años el exdictador argentino Jorge Rafael Videla

Bajo el régimen que lideró de 1976 a 1981 desaparecieron 30.000 personas

Fue condenado en 2010 a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad

El general Jorge Rafael Videla, en abril de 1976 tras el golpe que derrocó a Isabel Perón. / AP

El dictador más cruel de la historia argentina, Jorge Rafael Videla, ha muerto este viernes por la mañana en una cárcel de la provincia de Buenos Aires, a los 87 años. Estaba condenado a prisión perpetua por algunos de los crímenes de lesa humanidad que cometió como jefe del régimen que dirigió Argentina entre 1976 y 1981.

Videla había nacido el 2 de agosto de 1925 en Mercedes —una localidad a 100 kilómetros al oeste de Buenos Aires— y en 1942 había iniciado su carrera militar. En 1975, la entonces presidenta de Argentina, Isabel Perón, lo nombró jefe del Ejército y decretó que las FuerzasAarmadas aniquilarán la “subversión”, en referencia a las guerrillas que habían surgido incluso dentro del peronismo. Pero Videla y los jefes de la Marina y de la Fuerza Aérea derrocaron a la viuda de Juan Domingo Perón en 1976 para reforzar un terrorismo de Estado que ya había comenzado a ejercerse.

Durante la última dictadura militar de Argentina (1976-1983), que contó con apoyo del poder económico del país, llegaron a desaparecer 30.000 personas, según las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Muchos de ellos, después de tormentos, fueron arrojados en los ‘vuelos de la muerte’ al Río de la Plata o al Mar Argentino. Otros acabaron fusilados. Miles debieron exiliarse o fueron secuestrados, torturados y después liberados. Además, 400 bebés que nacieron en el cautiverio de sus madres desaparecidas fueron robados y entregados a militares o personas vinculadas con el régimen. Precisamente, Videla había sido condenado a 50 años de prisión el año pasado por el llamado plan sistemático de robo de niños.

En los tiempos de Videla también se aplicó un plan económico que incluyó el cierre de sindicato, el deterioro de los salarios y el fomento de la especulación financiera, la liberalización comercial y el endeudamiento público. Parte de ese pasivo se incrementó para organizar el Mundial de Fútbol de 1978, en el que Videla entregó la copa de campeón al seleccionado local.

Una vez que regresó la democracia a Argentina, en 1983, el Gobierno del radical Raúl Alfonsín impulsó los juicios contra la cúpula dictatorial. Videla fue condenado por primera vez a prisión perpetua en 1985 por dirigir la represión ilegal en su gobierno. Pero en 1990, el entonces presidente Carlos Menem, un peronista que había permanecido preso años durante la dictadura, indultó a Videla, a los otros militares condenados y también a los jefes guerrilleros de los 70.

Ante la impunidad de crímenes que no prescriben por considerarse de lesa humanidad, en los 90 el juez Baltasar Garzón reanudó las investigaciones contra Videla en España. En 2003, con la llegada del peronista Néstor Kirchner a la presidencia de Argentina, se impulsó la declaración de inconstitucionalidad de los indultos de Menem y así fue que en 2000 fue condenado otra vez a reclusión de por vida por los crímenes cometidos en la provincia de Córdoba. Además, aún enfrentaba una larga lista de otros juicios, como aquel en el que se los responsabilizaba por el Plan Cóndor, el programa de cooperación de los regímenes militares de Sudamérica de los 70 y 80 para perseguir a opositores.

Videla nunca se arrepintió de nada. Siempre reivindicó su actuación. Dos días antes de morir, en el juicio del Plan Cóndor, tomó la palabra para definirse como “preso político” y defendió “la lucha antisubversiva que tuvo lugar en la guerra interna”. La noche del jueves ya no quiso cenar y este viernes murió a las 6.30 de la mañana en la cárcel de Marcos Paz (50 kilómetros de Buenos Aires), donde estaba recluido como un preso común, sin privilegios de militares.

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Muere a los 87 años el ex general Jorge Rafael Videla, dictador de Argentina entre 1976 y 1981

El ex dictador cumplía sentencia en el penal de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires, por crimenes cometidos durante los años que gobernó su país.

Videla encabezó el golpe que derrocó a Isabel Perón, el 24 de marzo de 1976, y negoció con Augusto Pinochet la situación del canal del Beagle.

por La Tercera – 17/05/2013 – 

El ex general argentino, Jorge Rafael Videla, murió hoy a los 87 años, según confirmó el diario Clarín.

El ex dictador, que gobernó su país entre 1976 y 1981, cumplía cadena perpetua en el penal de Marcos Paz por crímenes de lesa humanidad cometidos durante su mandato.

Videla encabezó el golpe militar que derrocó a la presidenta constitucional, Isabel Perón, el 24 de marzo de 1976.

Entre 1977 y 1978 inició negociaciones con el general Augusto Pinochet por la soberanía del canal Beagle, situación que casi llevo a Chile a una guerra con el vecino país en diciembre de 1978.

Fue reemplazado en su cargo en marzo de 1981 por el general Viola.

Hace menos de dos semanas Videla enfrentaba un juicio en Argentina por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura (1976-1983) bajo el “Plan Cóndor” que implementaron las dictaduras suramericanas para reprimir disidentes en los años 70 y 80.

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La última provocación de un dictador: cuando llamó a armarse para enfrentar a Cristina

Fue en marzo y la hizo desde la cárcel de Marcos Paz. Arengó a sus ex camaradas de “58 a 68 años que estén en aptitud física de combatir”.

17/05/13 – Clarín.com

Desde la cárcel de Marcos Paz, donde cumplía diferentes condenas a prisión perpetua por su participación en secuestros, torturas y robos de bebés durante la última dictadura, el ex general Jorge Rafael Videla realizó en marzo una arenga a sus ex camaradas de las Fuerzas Armadas “de 58 a 68 años que aún estén en aptitud física de combatir”: les propuso armarse para enfrentar a “la presidente Cristina y sus secuaces”.

Según el genocida, “de perpetuarse el gobierno actual en el poder serán nuevamente las Fuerzas Armadas y de Seguridad junto al pueblo del cual provienen”, quienes lo “impedirán por imperio de lo normado en la Constitución Argentina”.

El represor cuestionó la política de derechos humanos que llevó adelante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. “El tema de los derechos humanos ha perdido relevancia en cuanto se descubrió que, más allá de lo que moralmente significan, fueron usados como arma de presión política que encubre una maraña de negociados, como por ejemplo el Plan de Viviendas del que resultó beneficiada la Asociación de Madres de Plaza de Mayo”.

Videla se refirió en esa oportunidad también al rol que tuvieron Néstor y Cristina durante la dictadura. “La pareja Kirchner, estudiantes de la Universidad de la Plata y novios en ese entonces, no pasaba de participar en los movimientos de agitación estudiantil de aquella época y ninguno de los dos concretó hechos de violencia. El año pasado yo los llamé ‘simples panfleteros’, lo que a mi juicio, generó en ellos un complejo del que buscaron desprenderse cuando fueron gobierno, alentando la guerra por medios no violentos, tal como propone Gramsci”, afirmó.

Finalmente, el genocida dio su particular visión sobre el presente político del país. “La Argentina soporta hoy una nueva guerra sin hacer uso de la violencia física, tomando a las instituciones como rehenes y desacreditando los principios y valores que les dieron origen y razón de ser”, se explayó, y sostuvo que los detenidos-desaparecidos durante la dictadura que comandó nunca pasaron de los 7.600.

En julio del año pasado, Videla fue condenado a 50 años de prisión cuando la Justicia lo encontró penalmente “responsable por la sustracción, retención y ocultamiento de menores y la supresión de su identidad, en 20 oportunidades”. Además, el ex dictador tiene dos condenas a reclusión perpetua por otros crímenes de lesa humanidad.

La última entrevista fue publicada en el semanario Cambio 16, una publicación española que viene registrando fuertes caídas en sus ventas. La nota fue realizada por el periodista Ricardo Angoso, quien ya había entrevistado a Videla el año pasado para la misma revista, pero esa nota no repercutió en portales de noticias de España.

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Videla asumió este martes la responsabilidad de los delitos de sus subordinados en el Plan Cóndor

Se definió como un “preso político” y alegó una “crisis de memoria” para no responder a las preguntas de la Fiscalía

BUENOS AIRES, 17 May. (EUROPA PRESS) –

El ex dictador argentino Jorge Rafael Videla, que ha fallecido este viernes a los 87 años de edad, asumió el martes pasado “íntegramente” la responsabilidad por los delitos cometidos por sus subordinados durante el Plan Cóndor, al que calificó de “guerra antiterrorista”.

Videla compareció ante el Tribunal Oral Federal 1 en el marco del juicio que se celebra en su contra por el Plan Cóndor, puesto en marcha por las dictaduras suramericanas de la época para aplastar a la disidencia interna, sobre todo a la izquierdista.

Interrogado por la Fiscalía sobre su implicación en el Plan Cóndor,  el ex dictador se negó a declarar, argumentando que en el último mes ha sufrido una “crisis de memoria” y otra de “estabilidad vertical”.

Además, ha defendió que el Plan Cóndor es “cosa juzgada” desde 1985, por lo que se definió como un “preso político”. No obstante, aprovechó la audiencia para leer un comunicado en el que asumió “íntegramente” la responsabilidad por los delitos cometidos por sus subordinados en el marco de lo que ha calificado de “guerra antiterrorista”.

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BIOGRAFÍA

Videla siempre defendió las actuaciones y crímenes cometidos durante su dictadura

ABC.ESABC_ES / MADRID
Día 17/05/2013 –

Protagonizó el período más largo en que un militar ocupó el cargo de presidente de Argentina

Jorge Rafael Videla Redondo nació el 2 de agosto de 1925 en la ciudad de Mercedes, Provincia de Buenos Aires. Fue el tercero de los cinco hijos del coronel Rafael Eugenio Videla Bengolea (1886-1952) y María Olga Redondo Ojea (1897-1987).

Videla era descendiente de una familia tradicional de San Luis, y muchos de sus antepasados tuvieron destacadas actuaciones políticas, como su tatarabuelo Blas Videla y su abuelo Jacinto Videla, gobernador de San Luis entre 1891 y 1893.

El 7 de abril de 1948 se casó con Alicia Raquel Hartridge Lacoste, con quien tuvo siete hijos.

Ingresó en el Colegio Militar de la Nación en 1942 y se graduó en diciembre de 1944 recibiendo el grado de Subteniente de infantería. Fue el 6º de la promoción 73ª sobre un total de 196 cadetes y en 1954 se licenció con el título de Oficial de Estado Mayor.

A fines de 1973 fue nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército y en 1975 Comandante en Jefe del Ejército.

Videla encabezó el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que sustituyó a Isabel Martínez de Perón por una junta militar, en representación del Ejército, dando inicio al Proceso de Reorganización Nacional. El 29 de marzo asumió la Presidencia de la Nación, que ocuparía hasta ser reemplazado por Roberto Eduardo Viola en 1981, al cumplir el período presidencial de 5 años establecido por la Junta Militar. Este fue el período más largo que un militar ocupara el cargo de presidente de facto en el país de Argentina.

Durante el gobierno militar las diferencias respecto a los límites fronterizos entre Argentina y Chile, respecto a la soberanía sobre tres islas en el Canal de Beagle estuvo a punto de desencadenar un conflicto armado entre ambos países.

En 1977 se dictó una sentencia que entregó las tres islas a Chile, pero la junta declaró la sentencia «insanablemente nula», colocando a ambos países al borde de la guerra.

El Papa Juan Pablo II inició una mediación, pero su propuesta fue rechazada por Videla, Viola, Galtieri y Bignone. Las tensiones continuaron hasta el retorno de la democracia a Argentina, tras la Guerra de las Malvinas.

El conflicto no se resolvería hasta la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984, que resolvería la soberanía chilena sobre las islas.

Dos años después de restablecerse el régimen democrático en Argentina en 1983, fue juzgado y declarado culpable por el asesinato y la desaparición de miles de ciudadanos durante su gestión presidencial.

Fue sentenciado a cadena perpetua, inhabilitación absoluta y destitución del grado militar en 1985. El fallo fue confirmado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 1986.

Videla cumplió sólo cinco años de prisión efectiva. En 1990, el entonces presidente Carlos Saúl Menem hizo uso de la facultad presidencial de indulto para dictar su excarcelación, junto con la de otros miembros de juntas militares y jefes de la policía de la Provincia de Buenos Aires y del dirigente montonero Mario Eduardo Firmenich.

En 1998 regresó a prisión, aunque brevemente, después de que un juez dictaminara que las causas por la desaparición de menores durante el Terrorismo de Estado constituían un crimen de lesa humanidad. Pasó 38 días en la cárcel de Caseros hasta que dictó su arresto domiciliario debido a su edad avanzada.

En el año 2003 el Tribunal de Núremberg solicita su extradición a Alemania, al responsabilizarle del homicidio de la ciudadana alemana Elisabeth Kaesemann, asesinada en Argentina en mayo de 1977. En 2005 el sumario fue sobreseído por no hallarse constancia de un posible delito.

En el año 2008 le fue retirado el beneficio de disfrutar del arresto domiciliario, y de nuevo es trasladado a la cárcel del Campo de Mayo, la principal base militar del país.

La fiscalía de Núremberg reabrió la causa contra Videla en diciembre de 2009 tras la aparición en Argentina del cadáver del ciudadano alemán Thomas Stawowiok.

En uno de los últimos juicios relativos a torturas y asesinatos llevado en cabo en 2010 Videla, volvió a negar que el tribunal pudiera juzgarlo negando su competencia para ello, y al mismo tiempo defendió su dictadura y se reconoció responsable por todos los crímenes cometidos diciendo que asumía todas las actuaciones del ejército durante ese período.

EL 22 de diciembre de 2010 el Tribunal Federal sentencia de nuevoprisión perpetua a los represores Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez, en el marco del juicio que se desarrolló en la ciudad de Córdoba por delitos de lesa humanidad, e ingresa de nuevo en prisión.

En sus últimas palabras antes de la sentencia, el represor Jorge Rafael Videla volvió a reivindicar el terrorismo de Estado y justificó los crímenes que se le imputaban asegurando que se trataba de «una guerra justa que aún no ha terminado».

El 5 de julio de 2012, se lo sentenció a cincuenta años de prisión tras ser encontrado culpable de un delito de secuestro y sustracción de identidad a menores de edad durante su dictadura.

En febrero del año 2012, en una entrevista concedida a la revista «Cambio 16» el exgeneral se mantenía firme en sus convicciones, y no dudaba a la hora de defender su golpe de estado. Videla declaraba entonces que aquel 24 de marzo de 1976 había en Argentina «un sentir general a favor del cambio» y de la «intervención» de los militares para hacerse cargo del país, y añade sin dudas que las Fuerzas Armadas experimentaban «una unidad total» para afrontar su labor de «lucha contra la subversión».

Videla no dudaba a la hora de asegurar que la dictadura castrense, que él lideró en sus primeros dos años y que se prolongó hasta 1983,consiguió los objetivos por los que se había instituido: «poner orden frente a la anarquía y el caos» y poner fin a «la amenaza terrorista». «Éramos uno de los países más seguros del mundo, caminábamos en la mejor de las direcciones».

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Abuelas de la Plaza de Mayo: Videla fue un ser despreciable

Nunca se arrepintió de sus crímenes, recordó la presidenta de la organización.

Secretario de DD.HH. valoró que el deceso fuera por muerte natural y en una cárcel común.

EFE

La organización lucha por ubicar a los niños robados en dictadura.

La organización lucha por ubicar a los niños robados en dictadura.

La titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carloto, dijo que le da tranquilidad la muerte de un “ser despreciable” como el ex dictador argentino Jorge Rafael Videlafallecido este viernes a los 87 años.

El deceso del líder del golpe contra el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón en 1976 ha provocado diversas reacciones en Argentina.

Hay hombres buenos y hombres malos. Éste es un hombre malo“, dijo De Carlotto, presidenta de la fundación dedicada a buscar a los hijos apropiados de los desaparecidos durante la dictadura (1976-1983).

El año pasado, un tribunal condenó al ex dictador a 50 años de cárcel por el plan sistemático de robo de bebés, hijos de perseguidos o desaparecidos, durante la dictadura.

Me quedo tranquila de que un ser despreciable ha dejado este mundo“, dijo en declaraciones a medios locales Carloto, quien recordó que Videla, quien permanecía preso en una cárcel de la localidad bonaerense de Marcos Paz condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, “nunca se arrepintió y reivindicó todo sus delitos“.

Por su parte, el secretario de Derechos Humanos de Argentina, Martín Fresneda, dijo que “el Estado argentino no puede celebrar la muerte de nadie”, pero sí estar “conformes” con que hubo “justicia y no venganza y Videla se va de esta tierra como una de las personas que fue responsable de los principales horrores que vivió el pueblo argentino”.

Es importante que haya fallecido de muerte natural y en una cárcel común“, dijo Fresneda en declaraciones al canal C5N, de la televisión argentina.

Perez Esquivel: Pasó por la vida haciendo daño

El Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, afirmó Videla “fue un hombre que ha pasado por la vida haciendo mucho daño y ha traicionó los valores de todo un país”.

Pérez Esquivel, quien estuvo preso durante la dictadura trasandina, consideró que se debe seguir investigando los crímenes del régimen de facto y “seguir trabajando por una sociedad mejor, más justa, más humana, para que todo ese horror no vuelva a ocurrir nunca más“.

Por su parte, Nora Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, reclamó que se abran todos los archivos secretos aún no revelados sobre la dictadura.

Se mueren los genocidas y no se van abriendo los archivos. Queremos que se abran, que salga a la luz, que no se mueran llevándose el secreto. Pero se murió en una cárcel común, lo que muestra que se va terminando la impunidad”, dijo Cortiñas en declaraciones a la agencia Télam.

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Murió preso el exdictador argentino Jorge Videla a los 87 años

Por Liliana SAMUEL (AFP)

BUENOS AIRES — El exdictador argentino Jorge Videla, sobre quien pesaban dos condenas a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad durante el gobierno de facto (1976/83), murió este viernes a los 87 años en una cárcel de la periferia de Buenos Aires.

Videla, que estaba detenido en el penal de Marcos Paz, 45 km al sudoeste de Buenos Aires, falleció de muerte natural, según el parte médico.

A la exdictador “se lo encontró en su celda sin pulso ni reacción pupilar, por lo que se le realiza un ECG (electrocardiograma) constatándose su óbito, siendo las 08h25 horas (11h25 gmt) del día de la fecha”, señaló el reporte médico.

“Anoche (jueves) no se sentía bien, no quería cenar y esta mañana lo encontraron muerto en la celda”, dijo a la prensa Cecilia Pando, titular de la Asociación de Familiares y Amigos de Presos Políticos de la Argentina (AFYAPPA), como se autodenominan los militares condenados por crímenes en la dictadura.

El secretario de Derechos Humanos argentino, Martín Fresneda, afirmó que “es importante que haya muerto de muerte natural y en una cárcel común”.

“Hubo justicia, no hubo venganza y se va como una persona que fue responsable de los principales horrores que vivió el pueblo argentino”, dijo el funcionario en alusión a los juicios que se sustancian en todo el país por los crímenes de la dictadura.

Por su parte, la presidenta de la organización Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo a Radio Continental que “me quedo un poco tranquila de que un ser despreciable ha dejado este mundo”.

“La historia seguramente considerará el genocidio que sufrieron los argentinos, el oprobio de la dictadura civico-militar que encabezó (Videla) y de la que no se arrepintió, de la que hizo declaraciones tardías para reivindicar todos sus delitos”, agregó.

De su lado, Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo, en la Línea Fundadora, dijo que “desde mi sentimiento no festejo la muerte” y agregó que dictadores como Videla “se mueren y se van con los secretos más importantes de la historia”.

Además de tener dos condenas a prisión perpetua, fue condenado a 50 años como responsable de una plan por el robo de bebés en la dictadura.

Unos 500 niños fueron robados por militares, policías o allegados durante el régimen, según la entidad humanitaria Abuelas de Plaza de Mayo, cuya labor ha permitido que 108 de ellos hayan recuperado su verdadera identidad.

El exgeneral que fue destituido de su cargo militar por la justicia civil, a la que nunca reconoció, fue presidente entre 1976 y 1981, los más duros años de la dictadura que dejó 30.000 desaparecidos, según los organismos de derechos humanos.

“Como lo hiciera antes, quiero manifestar que este tribunal carece de competencia y jurisdicción para juzgarme por los casos protagonizados por el ejército en la lucha antisubversiva”, dijo el martes pasado, al negarse a declarar en un juicio en el que estaba acusado por su responsabilidad en el Plan Cóndor de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur.

Tras la muerte de Videla, entre los jefes dictatoriales sólo queda en vida Reynaldo Bignone, quien fue el último presidente de facto antes del retorno a la democracia y la asunción de Ricardo Alfonsín (1983/89) en diciembre de 1983.

En el libro “Disposición Final”, aparecido en 2012, Videla admitió por primera vez que el régimen hizo desaparecer a “siete mil u ocho mil personas” para evitar protestas dentro y fuera del país.

“Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión”, dijo Videla al periodista Ceferino Reato, quien lo entrevistó durante veinte horas entre octubre de 2011 y marzo de 2012.

Videla había sido condenado a prisión perpetua junto al jerarca de la Marina Emilio Massera, en el histórico Juicio a las Juntas de 1985 que tuvo en el banquillo a tres de las cuatro juntas militares que gobernaron Argentina entre 1976 Y 1983.

Fue indultado en 1990 por el expresidente Carlos Menem (1989/99) y volvió a ser detenido en 1998 con prisión domiciliaria por una causa por robo de bebes y en 2010, la Corte Suprema de Justicia dejó en firme la nulidad de los indultos.

El exdictador fue llevado a una cárcel dentro de un cuartel militar hasta que finalmente, en 2008 fue trasladado a la cárcel común de Marcos Paz, donde están detenidos los condenados por crímenes de lesa humanidad.

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Videla y el terrorismo de Estado

Frente al olvido hacia los terrores organizados, sólo caben políticas públicas de memoria

 17 MAY 2013 – El País.com (España)
Videla (en el centro), en 1977. / HO – (AFP)

Todo empezó el 24 de marzo de 1976, cuando una Junta de Comandantes en Jefe, integrada por el general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Ramón Agosti, tomó el poder. Las Fuerzas Armadas se apropiaron del Estado y en una acción planificada de exterminio, aprobada en una reunión de generales, almirantes y brigadieres que tuvo lugar antes del golpe militar, iniciaron miles de detenciones clandestinas y asesinatos masivos. Proceso de Reorganización Nacional, le pusieron como nombre oficial. Fue terrorismo de Estado, puro y duro, sin precedentes en la historia argentina, una sociedad que había sufrido, no obstante, seis golpes militares en las cuatro décadas anteriores.

Los cadáveres aparecían en las calles, enterrados en cementerios sin ningún tipo de identificación, quemados en fosas colectivas o arrojados al mar. Nunca hubo ejecuciones oficiales, porque todas eran clandestinas. En Argentina, desde 1976 a 1983, no hubo muertos: las personas desaparecían.

La mayoría de las desapariciones ocurrieron en los tres primeros años. Casi treinta mil, según las organizaciones defensoras de los derechos humanos. Había obreros, estudiantes, intelectuales, profesionales, personas conocidas por su militancia política y social, pero también familiares, gente señalada por otros o mencionada en las sesiones de tortura. Primero se les secuestraba, normalmente de noche, en sus domicilios, en operaciones que incluían a menudo el saqueo y robo de la vivienda. Después se les torturaba y si lo superaban, porque muchos se “quedaban”, permanecían detenidos en dependencias policiales y unidades militares. A la mayoría de ellos les aguardaba, por último, el “traslado”, la ejecución sin dejar pruebas.

Desaparecido fue el eufemismo con que el que se denominó a las víctimas de esa dictadura y el término ya lo había definido el general Jorge Rafael Videla en 1979, en respuesta a las primeras indagaciones y presiones internacionales sobre la represión: “mientras seadesaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está desaparecido”. Esa cínica visión del exterminio sin pruebas la compartían entonces los militares, algunos cuadros políticos de los principales partidos, empresarios, eclesiásticos y periodistas. “Todos están bajo tierra”, respondió un general, Alcides López Aufranc, para tranquilizar a economistas y ciudadanos de orden que preguntaban sobre la actividad de algunos delegados sindicales.

A esa dictadura, como a otras muchas, más o menos sangrientas, no le faltaron apoyos. Algunos de ellos naturales y previstos, como el del poder económico y financiero o el de la jerarquía de la Iglesia católica, que, salvo excepciones, tal y como ha demostrado Emilio Mignone, bendijo la represión, la santificó, “cruzada por la fe”, y obtuvo a cambio importantes beneficios corporativos. Pero ese episodio de “barbarización política y degradación del Estado”, en palabras de Hugo Vezzetti, no hubiera sido posible sin la adhesión y conformidad de amplios sectores de la población. “Por algo será”, decían muchos para justificar que se llevaran a tanta gente. “Apoyé el Proceso, pero no sabía que la cosa había llegado a tal extremo”, declaraban otros cuando las primeras pruebas de la masacre salían a la luz. Miedo, silencio, complicidad, y también una convicción de que el orden de la dictadura era preferible al “caos” y violencia anteriores.

Cuando la dictadura cayó, la lucha por la información, la verdad, la petición de justicia y el rechazo del olvido se convirtieron en señas de identidad de la transición a la democracia. Tres décadas después, esa dictadura de apenas siete años aparece ya como uno de los más destacados ejemplos de terrorismo de Estado de la historia, de “masacres administradas”, como las llamó Hanna Arendt.

Existen numerosas pruebas incontrovertibles frente a aquel exterminio que pretendía no dejar ninguna. Y la muerte de Videla nos lo vuelve a recordar. Y nos advierte de nuevo que frente al olvido e indiferencia hacia los terrores organizados, sólo caben políticas públicas de memoria basadas en archivos, museos y educación. Enseñar esa historia reciente y transmitir a los más jóvenes valores de tolerancia y libertad.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

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