Disturbios nocturnos remecen a Suecia


  • Disturbios nocturnos remecen a Suecia y abren debate sobre la desigualdad
  • Policía de Estocolmo recibirá refuerzos para afrontar disturbios en periferia
  • Trece detenidos tras la quinta noche consecutiva de disturbios en Suecia
  • Quinta noche de incidentes en la periferia pobre de Estocolmo
  • Suecia vive la mayor oleada de protestas sociales en años
  • Disturbios en Suecia exponen el lado oscuro del “modelo nórdico”
  • Los disturbios de Estocolmo muestra el lado amargo de su Estado de bienestar

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Disturbios nocturnos remecen a Suecia y abren debate sobre la desigualdad

Las protestas son protagonizadas, en su mayoría, por jóvenes de barrios periféricos.

por C. Pezoa A. / Agencias – 24/05/2013 – Latercera

A diferencia de otros países europeos, Suecia no se caracteriza por ser foco de revueltas ni descontentos sociales, producto de sus históricos altos estándares de vida, su generosa seguridad social y su fama de país hospitalario con los extranjeros. El panorama, sin embargo, pareciera estar cambiando.  Los barrios periféricos de Estocolmo son, desde principios de semana, escenario de violentos disturbios nocturnos, protagonizados en su mayoría por jóvenes que se enfrentan a la policía, en grupos que van desde cinco a 100 integrantes. Pese a que el país está asombrado por las decenas de automóviles incendiados y los negocios apedreados, los combates callejeros han dejado al descubierto el actual malestar de un conjunto de la población que no se siente partícipe de la prosperidad del país.

La oleada de disturbios comenzó la noche del domingo en Husby, en el noroeste de la capital sueca, donde residen unas 12 mil personas, 80% de las cuales son inmigrantes. Días antes, en aquella zona, la policía dio muerte a un hombre de 68 años con problemas siquiátricos, que se había encerrado en su departamento y que, según la versión de los uniformados, habría amenazado a los oficiales con un machete. La acción de los policías desató protestas entre los vecinos, quienes acusan a los agentes de haber atacado a menores y ancianos, además de proferir insultos racistas contra la población del lugar.

Estos dichos habrían calado hondo en los habitantes de un barrio donde uno de cada cinco jóvenes no trabaja ni estudia. Además, mientras que en el resto de Estocolmo el desempleo es de un 3,3% y el índice de personas que dependen de la ayuda social es de un 3,6%, en Husby las cifras son de un 8,8% y un 12%, respectivamente. La agencia Télam destaca que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), el desempleo entre los migrantes es de un 16%, y de un 6% entre los nacidos en el país. Sin embargo, de acuerdo con el diario español El Mundo, incluso los hijos de padres inmigrantes tienen dificultades para encontrar un trabajo acorde con sus estudios. Esta disparidad en los números se repite en el resto de los sectores periféricos plagados de viviendas sociales en mal estado, donde también han proliferado los enfrentamientos con la policía: Hagsätra, Skogås y Rågsved, entre otros lugares.

“La segregación en Estocolmo aumenta todo el tiempo y está sucediendo rápidamente. Hay diferencias sociales muy grandes. Hay muchos jóvenes desempleados y frustrados. No me sorprende que suceda algo así”, dijo a la agencia AP la antropóloga social sueca Nina Edstrom. A su vez, la asociación Megafon, que trabaja con jóvenes de Husby, vinculó las protestas al racismo y la sensación de abandono que existe en las poblaciones. Según la Oficina de Estadística de Suecia, un 15,4% de la población nació en el extranjero, un porcentaje que va en aumento conforme se incrementa el número de solicitudes de asilo en un país con una larga tradición de acoger a quienes lo soliciten. De hecho, una gran cantidad de chilenos llegó a ese país tras el golpe de 1973. Esa comunidad cuenta con 28.425 personas y es la más grande entre los inmigrantes latinoamericanos que viven en Suecia. Tan sólo el año pasado Suecia aceptó 44 mil pedidos de este tipo, un alza de casi un 50% respecto de 2011.

Mientras la policía investiga un “posible uso inapropiado del lenguaje o un excesivo uso de la fuerza” en Husby, a nivel político aumentan las repercusiones de los disturbios nocturnos.

La oposición socialdemócrata responsabiliza a las políticas del premier conservador Fredrik Reinfeldt del incremento del número de personas viviendo en precarias condiciones y del aumento de la brecha entre ricos y pobres.

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Policía de Estocolmo recibirá refuerzos para afrontar disturbios en periferia

Se enviarán unidades de refuerzo de Gotia Occidental y de Scania.

La ciudad enfrentará grandes concentraciones de gente estos días.

EFE – Cooperativa.cl
EFE

La periferia de la capital sueca ha registrado desde la noche del domingo disturbios, que en los dos últimos días han bajado en intensidad.

La Policía de Estocolmo informó hoy de que recibirá a lo largo del día una dotación de agentes de otras provincias suecas para hacer frente a los disturbios que desde el domingo se han producido en la periferia de la capital.

La dirección de la Policía Nacional ha autorizado el envío de unidades de refuerzo de Gotia Occidental y de Scania, en el sur de Suecia, aunque las autoridades no han concretado ni el número de agentes ni el tiempo que permanecerán en la capital.

Estocolmo afrontará además en las próximas semanas varios acontecimientos con grandes concentraciones de gente, como las celebraciones del Día Nacional, el 6 de junio, y la boda de la princesa Magdalena, dos días después.

La periferia de la capital sueca ha registrado desde la noche del domingo disturbios, que en los dos últimos días han bajado en intensidad, a la vez que se han extendido a más barrios.

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Trece detenidos tras la quinta noche consecutiva de disturbios en Suecia

Pese a todo, la policía califica la madrugada de “más tranquila” que las anteriores

Se han producido actos vandálicos en otras ciudades al sur del país

Vecinos de Rinkeby observan coches quemados por el fuego en las afueras de Estocolmo, este jueves. / JONATHAN NACKSTRAND (AFP)

La quinta noche consecutiva de disturbios en barriadas de mayoría inmigrante de la periferia de Estocolmo ha dejado al menos 13 detenidos y más de 70 intervenciones, aunque fuentes policiales destacan que ha sido “más tranquila” que las anteriores. Sin embargo, cada vez más barrios suburbiales se ven afectados por los incendios y destrozos nocturnos, y la noticia de fuegos en distintas ciudades del país aumenta el temor de que la ola de violencia se extienda a escala nacional. En medio del debate político sobre la respuesta que se debe dar a este fenómeno, algunos vecinos de estas zonas empiezan a mostrar su rechazo a los grupos de alborotadores.

En Rinkeby, uno de los suburbios del noroeste de Estocolmo más afectados, un grupo de jóvenes ha vuelto a quemar coches en la madrugada del viernes pero, a diferencia de otros días, el vandalismo ha provocado una reacción. Cientos de residentes locales han salido a la calle para mostrar su indignación. El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, había emplazado a los vecinos de estos barrios a mandar un mensaje de rechazo a quienes participan en los disturbios.

También se han incendiado coches en Norsborg, al sur de la capital y se ha intentado prender fuego a una comisaría en Älvsjö y a dos colegios en Tensta y Kista. Sin embargo, la prevención de los servicios de emergencia y los bomberos ha permitido extinguir rápidamente estos incendios, según fuentes policiales.

“Esto me pone muy furioso. ¿Van a mejorar las cosas si la gente quema colegios?”, se pregunta Aleks Salaka, un vecino de Kista cuyos dos hijos asisten al colegio atacado, en declaraciones al diario sueco Expressen. “¿Adónde van a ir mis hijos mañana?”.

Los avisos de incendios también se han recibido desde los barrios de Södertalje, donde los causantes de los disturbios han lanzado piedras a los agentes policiales, Sollentuna, y Jordbro. Pese a todo, Towe Hägg, una portavoz de la policía, cree que “ha sido una noche más tranquila”. Hägg explica al diario Aftonbladet que “hay muchos voluntarios participando en las patrullas nocturnas y eso puede haber ayudado”.

En la misma noche del viernes se han atendido incendios provocados y actos de vandalismo en distintas ciudades del país, como Borås —al oeste, cerca de Gotemburgo— donde se prendió fuego a una escuela, Malmö —al sudoeste, la tercera ciudad del país— donde ardió una tienda de segunda mano o Lund, también al sudoeste. Además, un sabotaje ha obligado a cortar la línea de tren entre las ciudades de Ronneby y Karlskrona, al sudeste de Suecia. Aunque las autoridades insisten en que es pronto para establecer una relación con los disturbios en la periferia de la capital, se ha confirmado que la mayoría de estos sucesos han sido intencionados.

La ola de vandalismo que azota los suburbios de Estocolmo se inició el domingo en Husby, un barrio donde la mayoría de la población es inmigrante o descendiente de inmigrantes y que tiene más desempleo y una tasa de éxito escolar y una renta per cápita mucho más bajas que la media nacional. Grupos de jóvenes empezaron a prender fuego a coches y enfrentarse a pedradas por los agentes, y en los días siguientes los disturbios se extendieron a otros distritos cercanos. Todo indica que la indignación estalló en Husby después de que la policía abatiera a tiros a un hombre de 68 años en el barrio una semana antes.

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Quinta noche de incidentes en la periferia pobre de Estocolmo

(AFP)

ESTOCOLMO — Al menos nueve vehículos fueron incendiados, mientras en dos escuelas y una comisaría de policía hubo conatos de fuego, en la madrugada de este viernes, en la quinta noche consecutiva de incidentes en la periferia pobre de Estocolmo con fuerte población extranjera.

Ocho personas fueron detenidas durante los incidentes, pero no se señaló ningún herido, indicó este viernes la policía sueca a la agencia de noticias TT.

En el suburbio de Rinkeby, escenario de muchos incidentes desde el comienzo de la semana, seis vehículos fueron quemados, cinco de ellos completamente, según un fotógrafo de la AFP en el lugar.

Otros tres vehículos fueron incendiados en Norsborg, mientras que un inicio de incendio en la estación de policía en Aelvsjoe fue extinguido rápidamente. Entre 300 y 500 personas se reunieron alrededor de los vehículos en llamas, señaló la policía sueca a TT.

Según los bomberos, dos escuelas, una en Tensta y la segunda en Kista, cerca de Husby, de donde partieron los disturbios, también fueron incendiadas, pero el fuego fue rápidamente controlado.

La policía fue apedreada en Sodertaelje (al sur de Estocolmo), cuando se presentó al ser informada de que se estaba incendiando automóviles.

En la noche anterior, los bomberos informaron de que habían sido llamados por unos 90 incidentes con fuego.

La violencia ha desatado un debate en Suecia sobre la integración de los inmigrantes, que representan alrededor del 15% de la población, se concentran en los barrios pobres de las grandes ciudades del país y tienen un índice de desempleo más elevado que el resto de la población. En Husby, la tasa de desempleo fue del 8,8% en 2012, frente al 3,6% en Estocolmo.

Los disturbios parecen estar vinculados con sucesos ocurridos la semana pasada en este barrio, donde la policía mató a un hombre de 69 años que había amenazado a los agentes con un machete.

Husby, un barrio pobre que posee grandes edificios de viviendas económicas en mal estado, se encuentra a poca distancia de una zona en la que se concentra un sector de alta tecnología en plena expansión.

El primer ministro Fredrik Reinfeldt consideró “importante recordar que quemar el automóvil de su vecino no constituye un ejemplo de libertad de expresión, sino que se trata de vandalismo”.

En unas declaraciones a la agencia TT, el jefe de gobierno hizo un llamamiento a la calma, en momentos en que los incendios de coches, degradaciones de bienes materiales y pedradas se extendían a otros barrios pobres de Estocolmo y sus alrededores.

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Suecia vive la mayor oleada de protestas sociales en años

En Estocolmo se registraron disturbios por cuarta noche consecutiva.

Éstos se concentraron en barrios de inmigrantes.

Jueves 23 de mayo de 2013 | Cooperativa.cl
EFE

Las manifestaciones comenzaron por la muerte de un inmigrante con problemas psíquicos a manos de la Policía.

La periferia de Estocolmo fue escenario, ayer miércoles, de disturbios por cuarta noche consecutiva.

Medios locales suecos detallaron que los alborotos se concentraron en varios suburbios al sur de la capital, mientras que también hubo algunos incidentes aislados en barrios apartados del propio Estocolmo.

Al menos un policía resultó herido, al lanzar grupos de jóvenes piedras contra el contingente antidisturbios cuanto éstos trataban de impedir que se incendiaran contenedores de basura.

En la ciudad sueca de Malmö se produjeron asimismo algunos incidentes y hasta tres automóviles fueron incendiados en un barrio periférico.

Se trata de la cuarta noche consecutiva con incidentes de estas características, lo que suponela mayor oleada de disturbios en años en Suecia.

Los barrios afectados tienen en común la alta concentración de población de origen inmigrante y los problemas económicos que se han agudizado en los últimos años con la política de recortes del seguro de desempleo, las ayudas sociales y en educación impulsada por el Gobierno de derechas sueco.

El origen de los disturbios está relacionado con un incidente ocurrido hace una semana en Husby, cuando un inmigrante con problemas psíquicos murió por disparos de la policía en su departamento, donde se había encerrado con su compañera.

Los agentes aseguraron haber disparado en defensa propia al ser amenazados supuestamente con un hacha, aunque la actuación irregular de las fuerzas del orden provocó protestas de los vecinos y la apertura de una investigación interna de la Policía de Estocolmo.

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23 de mayo de 2013

Disturbios en Suecia exponen el lado oscuro del “modelo nórdico”

Pero en las conversaciones con residentes, en el barrio compuesto por inmigrantes aparecen rápidamente historias de infructuosas búsqueda de empleo, acoso policial, provocaciones raciales y un sentimiento de vivir al margen de la sociedad, algo que se contradice con la reputación de Suecia de apertura y tolerancia.

Husby, el escenario de los peores disturbios en Suecia en años, parece superficialmente el típico suburbio de coloridos y cuidados parques y bajos edificios de apartamentos.

Pero en las conversaciones con residentes, en el barrio compuesto por inmigrantes aparecen rápidamente historias de infructuosas búsqueda de empleo, acoso policial, provocaciones raciales y un sentimiento de vivir al margen de la sociedad, algo que se contradice con la reputación de Suecia de apertura y tolerancia.

Los disturbios que comenzaron en Husby se extendieron a otras partes de Estocolmo por cuarta noche, en escenas que recordaban los episodios ocurridos en Londres en el 2011 y en París en el 2005, en unas protestas con raíces en la segregación, el abandono y la pobreza.

El modelo sueco de seguridad social, como los 480 días de licencia paternal por cada hijo, esconde otro lado.

Un 15 por ciento de la población es nacida en el extranjero, el porcentaje más alto en la región nórdica. La popularidad del partido Demócratas de Suecia, que se opone a la inmigración y pidió un toque de queda en respuesta a la violencia, ha polarizado a los suecos.

Los subterráneos y trenes desde el centro de Estocolmo a última hora de la noche van repletos de cansados inmigrantes de aspecto árabe o de habla hispana que regresan a casa tras realizar trabajos de baja categoría. Incluso inmigrantes de segunda generación tiene problemas para hallar empleos administrativos.

En los siete años de Gobierno del centroderechista primer ministro Fredrik Reinfeldt -quien calificó de vándalos a los manifestantes- se han bajado los impuestos y reducido los beneficios estatales. Eso ayudó a que el crecimiento económico del país superara a la mayor parte de Europa, pero también se registró la inequidad de más rápido crecimiento en una nación de la OCDE.

El profesor de criminología en la Universidad de Estocolmo Jerzy Sarnecki dijo que la sociedad se ha vuelto más segregada, con una extensa y pobre población inmigrante viviendo en áreas de grandes ciudades donde el desempleo es mucho más alto que en cualquier otro lado.

Las encuestas muestran que la mayoría de los suecos aún aprueban a la inmigración. Suecia tiene una reputación de dar un buen recibimiento a los recién llegados, con vivienda, lecciones del idioma y permitir que quienes solicitan asilo vivan con sus familiares.

Pero el consenso ya no es tan unánime.

Suecia recibió a 43.900 personas que buscaban asilo en el 2012, un aumento de casi el 50 por ciento desde el año anterior y el mayor en registro. Casi la mitad de las personas eran originarias de Siria, Afganistán y Somalia. Muchos suecos temen que el sistema de seguridad social se vuelva inasequible si la tendencia continúa.

JOVENES Y ENOJADOS

Los disturbios parecían organizados. Se incendiaron automóviles cerca de puentes peatonales y jóvenes arrojaron piedras cuando la policía y los servicios de emergencia llegaron al lugar.

Testigos dijeron que el fuerte control empeoró la situación. Residentes en Husby comentaron que fueron provocados por la policía que les gritó “monos”.

“Al principio fue un poco de diversión”, dijo un joven de poco más de 20 años que no quiso ser identificado. Integraba un grupo de entre 30 y 40 jóvenes de Husby que se enfrentó a la policía.

“Pero luego cuando vi que la policía repelía con bastones, empujando a mujeres y niños, me enojé mucho”, agregó.

La policía, que calificó a los manifestantes de bandas de jóvenes y criminales, dijo que las acusaciones en su contra eran investigadas.

En entrevistas con jóvenes en Husby, la mayoría dijo estar desempleado o ser pasante. Muchos afirmaron que rara vez se les ofrecía un trabajo de tiempo completo, lo que alimentaba el resentimiento.

En Husby, la muerte de un hombre que se sospechaba tenía un machete a manos de la policía días atrás fue lo que dio paso a los disturbios. Los residentes de la zona, un 80 por ciento de los cuales tiene orígenes inmigrantes, organizaron una protesta pacífica en la que se presentaron más de 100 personas.

Pero su pedido de una investigación sobre la muerte del hombre de 69 años cayó en oídos sordos. Jóvenes locales se quejaron de insultos racistas en Twitter, alimentando la ira de la población.

En las calles, el resentimiento no mostraba señales de disiparse.

“Mi hija llega de la escuela y dice que los niños no pueden jugar con ella debido a que tiene piel oscura”, comentó Maria Petersson, una mujer de 39 años nacida en Etiopía. “Soy etíope y sueca, pero nunca seré considerada sueca por los suecos. Para ellos, soy solo otra inmigrante”, agregó.

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El paro de los inmigrantes casi triplica el de los suecos

Los disturbios de Estocolmo muestra el lado amargo de su Estado de bienestar

Disturbios en Estocolmo. | EfeDisturbios en Estocolmo. | Efe

  • La mayoría de los inmigrantes aspira a empleos por debajo de su formación
  • Las encuestas muestran que los suecos siguen acogiendo a extranjeros

Reuters | Estocolmo – El Mundo.es

jueves 23/05/2013 

Husby, el escenario de los peores disturbios de Suecia en años, está construido como un barrio típico de los suburbios, con parques infantiles de colores, jardines bien cuidados y edificios de apartamentos de poca altura. Sin embargo, lo que cuentan los residentes de este barrio de inmigrantes es que sólo pueden aspirar a puestos de trabajo infructuosos, que viven acosados por la policía y son asediados con insultos racistas, elementos que no concuerdan con la reputación sueca de apertura y tolerancia.

La ola de violencia que se dio en Husby se ha extendido por Estocolmo en las últimas cuatro noches, con escenas que recuerdan a las vividas en Londres en 2011 y en París en 2005. Todo esto demuestra que e lmodelo sueco del bienestar (con sus 480 días de baja paternal por cada niño) esconde un lado oscuro.

Cerca del 15% de la población nació en el extranjero, lo que supone el porcentaje más alto en la región nórdica. Por ello, la propuesta que va en contra de los inmigrantes del partido Demócrata de Suecia, que consiste en un toque de queda en respuesta a los violentos episodios, tiene a la sociedad paralizada.

Los metros y los trenes a las afueras de Estocolmo a altas horas de la noche están llenos de personas que hablan español y árabe que regresan después de una dura jornada laboral. La frustración por no poder encontrar un trabajo que cumpla con sus expectativas es cada vez mayor. Incluso los inmigrantes de segunda generación (aquellos nacidos en el país con padres inmigrantes) tienen dificultades para encontrar un empleo acorde con su formación.

Ante este fenómeno, un diplomático asiático ha explicado que “por un lado, Suecia tiene todos estos inmigrantes y por otro lado, ¿dónde están? A veces parece que la mayoría están vendiendo perritos calientes“.

Sin embargo, aseguran que lo más duro no ha sido la violencia vivida en la periferia de la ciudad sueca, sino las leyes políticas que dicen que oprimen a los inmigrantes. “El peor vandalismo no es lo que hemos experimentado en los últimos días”, ha asegurado el líder de la comunidad Arne Johansson en una manifestación de protesta en Husby. “Es el reptil, el vandalismo lento que este gobierno de derechas nos ha impuesto a lo largo de los últimos siete años”, comenta.

Grandes desigualdades sociales

Desde que Fredrik Reinfeldt accedió al cargo de primer ministro de Suecia, ha conseguido esquivar la crisis económica en la que están hundidos el resto de países de su entorno. Ha reducido los impuestos y los beneficios estatales, lo que ha contribuido al crecimiento de la economía. No obstante, los riesgos de estas medidas se han reflejado en los colectivos más humildes y han ampliado la desigualdad entre pobres y ricos y convirtiéndose en el baremo más amplio de la OCDE en esta materia.

El profesor de criminología de la Universidad de Estocolmo, Jerzy Sarnecki, ha insistido en que la sociedad está mucho más segregada, con una gran población de inmigrantes muy pobres que viven en zonas de las grandes ciudades donde el desempleo es mucho mayor que en otros lugares.

Las encuestas muestran que la mayoría de los suecos siguen dando una buena bienvenida a quienes deciden vivir en su país. Suecia tiene una buena reputación en cuanto al trato a los recién llegados, proporcionándoles alojamiento, facilitándole clases de sueco y permitiendo que soliciten el asilo de quienes viven con familiares.

Pero el consenso cada vez es menos fuerte. “Los que, por el motivo que sea, no tienen trabajo no han tomado parte en el aumento general de la prosperidad“, ha afirmado Ulf Bjereld, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Gotemburgo.

Un estudio reciente del gobierno ha mostrado que hasta un tercio de los jóvenes de entre 16 y 29 años, que viven en algunas de las zonas más desfavorecidas de las grandes ciudades de Suecia, no estudian ni tienen un empleo.

Suecia recibió 43.900 solicitudes de asilo en 2012, un salto de casi el 50% en referencia a 2011, convirtiéndose en la segunda más alta de la historia. Cerca de la mitad procedían de Siria, Afganistán y Somalia. Muchos suecos autóctonos se preocupan de que el bienestar podría llegar a ser inaccesible si la tendencia continúa.

Los que solicitan asilo, a corto plazo, agregan una carga fiscal para el Estado de bienestar. Datos de la OCDE muestran que la tasa de desempleados de origen extranjero es del 16%, en comparación con el 6% de los suecos nativos.

El enfadado de los jóvenes

Los disturbios de Husby parecían organizados. Los coches fueron incendiados cerca de los puentes peatonales y varios jóvenes lanzaron piedras cuando los servicios policiales y de emergencia llegaron al lugar.

Los testigos comentaron que la mano dura policial hizo que la situación empeorase. Los habitantes de la zona aseguraron que los agentes se burlaban de ellos y les gritaban “monos”.

“Al principio era sólo un poco de diversión,” contó un joven de unos 20 años que se enfrentó con los agentes junto a otros 30 más. “Pero cuando vi a la policía -siguió contando- empujando a las mujeres y a los niños hacia el camino y balanceando sus porras, me enfadé muchísimo”.

La policía informado de que se están investigando las acusaciones contra sus agentes. En entrevistas a jóvenes en Husby, se mostró que la mayoría eran desempleados o becarios. Muchos dijeron que rara vez les ofrecen trabajo a tiempo completo; lo que fomenta el resentimiento.

Los jóvenes de la localidad creen que el lugar donde viven es en parte culpable de su falta de éxito. Si tienen la suerte de ser llamados para una entrevista de trabajo, muchos dicen que vienen de la localidad vecina, Kista.

Estocolmo ha sufrido varios disturbios en los que se han quemado coches en los últimos años, aunque el mayor de todo se produjo el pasado miércoles. Otras ciudades en el país nórdico también han experimentado episodios similares. Hace cinco años, en Malmö, que tiene una de las mayores poblaciones de inmigrantes de Suecia, los jóvenes locales lanzaron bombas caseras y atacaron a los servicios de emergencia en protesta por un desalojo policial.

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