Ecuador y Reino Unido no logran desbloquear la situación de Assange en Londres


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Ecuador y Reino Unido no logran desbloquear la situación de Assange en Londres

Por Claudia RAHOLA (AFP)

LONDRES — El canciller ecuatoriano Ricardo Patiño y su homólogo británico William Hague no lograron avances el lunes sobre el caso del fundador de WikiLeaks Julian Assange, quien cumple el miércoles un año de encierro en la embajada del país andino en Londres y está preparado para quedarse “por lo menos cinco”.

Los dos ministros solamente están de acuerdo en crear una comisión de juristas de ambos países que se reunirán “en las próximas semanas o meses” para tratar de encontrar una salida al “conflicto jurídico” que les opone, anunció Patiño en una rueda de prensa celebrada tras el encuentro bilateral de 45 minutos.

“Ya que no encontramos otra respuesta del gobierno británico más que la misma desde el primer día, en el sentido de que tiene obligación de cumplir con la normativa europea de detención y extradición, le hemos planteado varias alternativas y, lastimosamente, ninguna de ellas ha sigo acogida hasta ahora”, reconoció Patiño.

“Por esta razón y para tratar de destrabar el tema, hemos planteado la conveniencia de formar una comisión de juristas de ambas cancillerías”, que ha sido aceptada por el ministro británico, agregó.

Aunque Hague no ofreció rueda de prensa, el Foreign Office confirmó en un comunicado que no hubo “avances”, pero que estuvieron de acuerdo en “mantener los canales de comunicación abiertos”.

Ecuador concedió asilo político a Assange el 16 de agosto de 2012, casi dos meses después de que el australiano se refugiara en la legación para evitar su extradición a Suecia, país que lo reclama por presuntos delitos sexuales que él niega.

El australiano teme que una vez en Suecia sea trasladado a Estados Unidos, donde podría ser condenado a pena de muerte o cadena perpetua por haber revelado documentos confidenciales militares y diplomáticos de ese país a través de WikiLeaks.

A pesar de su condición de asilado, el Reino Unido se ha negado hasta ahora a otorgarle un salvoconducto que le permitiría salir libremente del país, y ha anunciado que le detendrá en cuanto ponga un pie fuera de la embajada.

Patiño insistió este lunes en que el gobierno continúa apostando por el momento por la solución diplomática a la situación.

“Creemos que existen condiciones, existe la legislación, existen las convenciones internacionales que le permiten perfectamente, legalmente, sin violar ninguna legislación internacional, al gobierno británico conceder el salvoconducto”, afirmó el canciller, quien entregó a Hague un documento con sus argumentos.

La víspera, el jefe de la diplomacia ecuatoriana visitó en la embajada a Julian Assange, con quien permaneció trabajando hasta las 04H30 de la madrugada local.

Patiño dijo que el propio Assange, quien se declara “animado” a pesar de su situación, es “escéptico” respecto a la posibilidad de que se pueda lograr pronto una solución.

“Me ha dicho que tiene suficiente fuerza para sostenerse por lo menos cinco años en nuestra embajada si es que no recibe el salvoconducto”, porque lo considera preferible a enfrentarse al sistema judicial estadounidense, afirmó Patiño, precisando sin embargo que sería “una absoluta injusticia”.

El canciller, que le reiteró el compromiso de Ecuador de seguir protegiendo sus derechos humanos, aseguró que el gobierno de su país “no entregará” a Assange ni al Reino Unido ni a ningún otro país.

También afirmó que su país “no va actuar irregularmente para sacar” al ex hacker de la embajada, custodiada día y noche por agentes de la policía que ya han costado al contribuyente británico más de tres millones de libras (cinco millones de dólares).

“Cuando el señor Assange salga de la embajada de Ecuador saldrá por la puerta ancha. No va a salir por detrás, no va a salir por el subterráneo, no va a salir en el capot de un vehículo. Va a salir de frente, a nuestro país y a la libertad”, afirmó el canciller en el último acto de su visita a Londres.

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17-06-2013 / EFE

El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, se reúne hoy en Londres con el ministro británico de Exteriores, William Hague, para abordar la situación del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, que está refugiado en la embajada de Ecuador.

Los ministros tratarán de encontrar una solución diplomática al caso del periodista, quien este miércoles cumplirá un año desde que entró en la embajada para impedir ser extraditado a Suecia, donde es requerido por unos supuestos delitos de agresión sexual.

Al término del encuentro, que se celebrará esta mañana, Patiño ofrecerá una rueda de prensa para explicar sus conversaciones con las autoridades del Reino Unido.

Patiño visitó ayer a Assange en la legación diplomática para hacerle saber que el Gobierno de Quito está comprometido a proteger sus derechos humanos y evitar que sea extraditado, según declaró al salir del edificio, ubicado cerca de los grandes almacenes Harrods.

Assange, a quien Ecuador le ha concedido ya el asilo político, quiere que el Reino Unido autorice un salvoconducto que le permita abandonar la embajada y el país sin ser detenido.

El periodista australiano buscó refugio tras agotar todos los recursos judiciales -su caso llegó a la Corte Suprema (máxima instancia judicial británica)- para impedir su entrega a Suecia pues considera que es víctima de una persecución política y que detrás de las acusaciones se esconde una trama para ser entregado a EEUU.

El fundador de WikiLeaks teme que si termina en EEUU pueda ser condenado por haber filtrado información clasificada de ese país, además de datos comprometedores sobre la política exterior estadounidense.

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Ecuador afirma que Assange está dispuesto a ocultarse en la embajada cinco años más

EFE / LONDRES
Día 17/06/2013 – ABC.es

Londres y Quito acuerdan crear un grupo de trabajo para buscar una solución diplomática al caso del fundador de WikiLeaks

Los Gobiernos del Reino Unido y Ecuador han acordado este lunes crear un grupo de trabajo para buscar una solución diplomática al caso del fundador de WikiLeaksJulian Assange, refugiado desde hace un año en la embajada ecuatoriana en Londres.

El ministro británico de Exteriores, William Hague, y su homólogo ecuatoriano, Ricardo Patiño, se reunieron en la capital británica para abordar la situación del informático australiano, que pidió asilo a Quito para evitar su extradición a Suecia.

En un comunicado, el «Foreign Office» precisa que, al margen de la creación de esa comisión de juristas, «no hubo avances» en el caso de Assange, quien, según Patiño, ha asegurado que está dispuesto a quedarse cinco años más en la embajada si es necesario. «El ministro británico y el ministro Patiño han acordado mantener los canales de comunicación abiertos, pero no ha habido avances» significativos para permitir la salida del activista, señala el ministerio británico en su nota.

Durante su reunión de 45 minutos, Hague y Patiño acordaron, a propuesta de Ecuador, establecer ese grupo de trabajo, «si bien no hubo progresos sustanciales», incidió el Foreign Office. «El ministro británico dejó claro que cualquier solución debe respetar la legislación británica», agrega el comunicado.

En una rueda de prensa individual al término de la cita, Patiño reafirmó el compromiso de su Gobierno con «la seguridad, integridad personal y libertad de expresión de Assange» y dijo que el informático, con quien se vio ayer, está dispuesto a quedarse otros cinco años en la embajada ecuatoriana si es necesario.

Secretos de Estado

Assange se refugió en la misión de Ecuador en Londres el 19 de junio del año pasado tras haber perdido todos sus recursos legales en el Reino Unido para evitar su extradición a Suecia, donde se le reclama para interrogarle por presuntos delitos de agresión sexualsupuestamente cometidos en 2010. El fundador del portal de revelación de secretos de Gobiernos y empresas WikiLeaks cree que si es entregado a Suecia, de ahí será extraditado a Estados Unidos, donde se le reclama por difundir secretos de Estado.

Tras haber recibido asilo del Gobierno de Ecuador, Assange no ha podido salir de la embajada en Londres debido a que el Reino Unido no le facilita un salvoconducto diplomático. Pese a continuas negociaciones, los Gobiernos británico y ecuatoriano no han encontrado hasta ahora una solución al asunto.

En noviembre de 2010, WikiLeaks, en colaboración con varios periódicos, difundió miles de cables diplomáticos estadounidenses que expusieron las maquinaciones políticas de Gobiernos de todo el mundo, especialmente de Estados Unidos.

Patiño visitó el domingo al activista, que reside en una pequeña habitación de la legación ecuatoriana sin acceso al exterior, pues si sale del edificio sería inmediatamente detenido por la Policía.

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EXCLUSIVO – Julian Assange: un año en la embajada de Ecuador

Por Denis Hiault (AFP)

LONDRES — “Hemos ganado la guerra”, asegura orgulloso Julian Assange, el australiano fundador del portal WikiLeaks recluido desde hace un año entre las cuatro paredes de la modesta embajada de Ecuador en Londres, sin esperanza de salir pronto de su prisión diplomática.

“Representábamos una pequeña ‘web’ radical, decidida a publicar la verdad sobre la guerra, sobre los servicios de inteligencia y sobre la corrupción a gran escala, atacando de frente al Pentágono, al departamento de Estado… ¿Nuestras posibilidades de ganar? A priori eran nulas. Pero ganamos”, insiste en una entrevista con AFP el australiano de 41 años, que se ve como un David ante el poderoso Goliat estadounidense.

Enemigo de Washington por haber difundido cientos de miles de documentos secretos diplomáticos y militares, Assange habla con un hilo de voz de su detención en Londres, el 7 de diciembre de 2010. “Pasé 10 días en una celda de aislamiento y 590 días en arresto domiciliario”, dice. El tiempo necesario para librar y perder una batalla contra su extradición a Suecia para responder a supuestas acusaciones de agresión sexual, que niega.

Tras el maratón judicial, empezó el lío diplomático. El 19 de junio de 2013 hará exactamente 365 días que el expirata informático convertido en ciberguerrero de la información franqueó la puerta del edificio diplomático de ladrillo rojo situado a dos pasos del gran almacén de lujo Harrods para pedir asilo político.

Un ‘bobby’ con hombros de luchador monta guardia en el vestíbulo, junto a la puerta blindada que da acceso a la embajada, en la planta baja. Otros policías patrullan día y noche bajo el balcón donde el refugiado hizo su última aparición pública justo antes de Navidad. Julian Assange está avisado. Si pone un pie fuera, será detenido y extraditado a Suecia.

Lo que más teme es lo que viene después: una transferencia a Estados Unidos y un juicio por traición. Porque, según él, Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama (“un lobo disfrazado de cordero”, según él) “quiere vengarse”. El militante rubio platino habla de la continuación de su combate sentado en un sillón rojo y oro. Está pálido, mal afeitado, se ha puesto una chaqueta para la ocasión y lleva corbata, pero va en calcetines. ¿Para qué ponerse zapatos cuando se vive recluido en unos pocos metros cuadrados con parqué en el suelo? Assange sonríe, responde “aquí estoy en casa” y luego explica que es una costumbre que adquirió en las playas australianas.

Detrás de él, la biblioteca alberga obras dispares, entre ellas una antología del poeta uruguayo Emilio Oribe y un tratado de geografía y geología de Ecuador. Los tres loros del colorido cuadro colgado en la pared no bastan para alegrar el estrecho salón donde recibe, cerca de la habitación mal ventilada donde vive como en una “cápsula espacial”, equipada con una lámpara solar y una cinta para correr.

– AISLAMIENTO

Mientras tanto, del otro lado del Atlántico, un simple soldado, Bradley Manning, exanalista de inteligencia en Irak de 25 años de edad, es juzgado en una corte marcial por haber estado en el origen de “la filtración del siglo” de WikiLeaks. “Lo que está en juego es el futuro de la libertad de prensa en Estados Unidos y en todo el mundo”, asegura Assange. El veredicto podría cambiar su propio futuro. Para él, este “juicio espectáculo” es también el suyo, en rebeldía, por complicidad.

Assange se alegra de que otros “héroes” hayan tomado el relevo. Como Edward Snowden, el extrabajador de una contrata de la NSA estadounidense que reveló “hasta qué punto Estados Unidos se ha convertido en un Estado de vigilancia masiva insidioso”.

El refugiado dice también verse reconfortado por el hecho que WikiLeaks es “más fuerte ahora que hace dos años”, porque continúa con sus revelaciones y sobrevivió a una embargo bancario. Y se beneficiaría de un apoyo renovado en Estados Unidos, Reino Unido y en “todo el continente latinoamericano”.

Muy locuaz sobre su cruzada, Assange es menos elocuente cuando se trata de hablar de su estado de ánimo y de su aislamiento. Está rodeado por un núcleo de incondicionales, entre ellos un guatemalteco que lleva una camiseta con las efigies de Martin Luther King, Mandela, Gandhi, Einstein y Assange.

Personalidades de todo tipo han desfilado por la embajada durante su reclusión: la diseñadora Vivienne Westwood, la cantante Lady Gaga, el cineasta Oliver Stone o el juez español Baltasar Garzón. Pero, Julian Assange también se enemistó con numerosos partidarios que le acusan de megalomanía.

Este domingo esperaba la visita del ministro de Asuntos Exteriores ecuatoriano, Ricardo Patiño. Salta la vista que no espera un avance diplomático, un salvoconducto milagroso. El desenlace choca “con un problema de prestigio para Estados Unidos, Reino Unido y Suecia”, señala. “¿Qué dónde estaré en un año? En Australia espero. O en Ecuador. O recorriendo el mundo”, afirma. “Las circunstancias son difíciles, en el aspecto físico. Pero trabajo todos los días ¿Me pregunta cómo supero las dificultades inherentes al encierro? Mi mente no está encerrada”, concluye.

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Patiño reafirma a Assange el compromiso de Ecuador de proteger sus DDHH

Por Claudia Rahola (AFP)

LONDRES — El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, reafirmó el domingo a Julian Assange el compromiso del gobierno ecuatoriano de continuar protegiendo sus derechos humanos, en su primera visita al fundador del WikiLeaks que el miércoles cumplirá un año refugiado en la embajada del país andino en Londres.

“Pude decirle cara a cara, por primera vez, que el gobierno de Ecuador sigue firmemente comprometido a proteger sus derechos humanos y que seguimos buscando garantías para evitar cualquier otra extradición a un tercer Estado”, dijo Patiño en declaraciones difundidas a la prensa desde la embajada, de donde no había salido pasada la medianoche.

“Durante la reunión pudimos hablar sobre las amenazas crecientes contra la libertad de la gente para comunicar y conocer la verdad, amenazas que vienen de algunos Estados que han puesto a toda la humanidad bajo sospecha”, agregó.

El canciller, que el lunes tratará de buscar una salida al caso con su homólogo británico, William Hague, agregó que encontró a Assange “animado a pesar de las limitaciones de su alojamiento”.

Assange, que recibió asilo político en agosto, dijo que habían mantenido una “muy buena reunión” de alrededor de una hora, en la que el canciller le expuso “como él y el gobierno ecuatoriano están buscando activamente una solución” a su situación, y se declaró “inmensamente agradecido por el apoyo” que el presidente Rafael Correa, Patiño y el pueblo de Ecuador le brindan desde hace un año.

Antes de comenzar su encuentro, Patiño y Assange se asomaron a una ventana a saludar al centenar de personas que se habían congregado en la calle para expresar su apoyo al australiano y posaron para los fotógrafos conversando amigablemente mientras la multitud coreaba en español “Julian, amigo, el pueblo está contigo”.

El canciller, el más alto representante del gobierno ecuatoriano que visita a Assange en la legación, llegó en torno a las 18H30 locales acompañado de la embajadora, Ana Albán.

Tras la reunión oficial, se unieron para una sesión “más distendida” otros invitados, como el cantante argentino Piero, quien interpretó varias canciones.

Piero dijo haber encontrado “muy bien” a Assange, y “muy bien como actitud, como que esto hay para rato y entonces hay que encontrarle una solución lógica”.

La llegada de Patiño a Londres despertó esperanzas de una resolución del caso entre los partidarios del creador de WikiLeaks, entre ellos una mayoría de ecuatorianos y otros latinoamericanos.

“En este país, siendo pionero de los derechos humanos, nunca se ha dado semejante injusticia”, declaró Edwin Pazmiño, miembro del Movimiento Ecuador en el Reino Unido.

Assange, de 41 años, vive desde el 19 de junio de 2012 en una habitación de unos 20 m2 dentro de la embajada situada en la planta baja de un edificio victoriano de ladrillo rojo, cercano a los famosos grandes almacenes Harrods, custodiado día y noche por policías británicos que tienen orden de arrestarlo en cuanto ponga un pie fuera.

Cuando llamó a la puerta de la legación sudamericana, el exhacker rubio platino estaba a punto de ser extraditado a Suecia, país que le requiere por cuatro supuestos delitos de agresión sexual que él niega, al término de una larga e infructuosa batalla legal en el Reino Unido.

Assange teme que Suecia sea sólo una escala antes de su entrega a Estados Unidos, donde según él puede ser condenado a la pena de muerte o a cadena perpetua por haber filtrado a través de su portal WikiLeaks cientos de miles de documentos secretos estadounidenses sobre las guerras de Irak y de Afganistán y cables confidenciales del Departamento de Estado.

Patiño se reunirá el lunes con Hague y le entregará un documento en donde Ecuador fundamenta “no solamente por qué nosotros le damos el asilo sino por qué el Reino Unido tiene todas las facultades para conceder” un salvoconducto.

“Ojalá [Londres] no se demore mucho en reconocer el derecho de Assange de vivir en libertad”, indicó.

Patiño y Hague mantuvieron un primer encuentro el 27 de septiembre en Nueva York, donde se comprometieron a seguir buscando una salida diplomática al caso.

Un portavoz del ministerio británico de Relaciones Exteriores dijo esperar que la visita de Patiño “contribuya a nuestro compromiso mutuo de buscar una solución diplomática a este asunto”.

La llegada del canciller ecuatoriano a la capital británica se produjo apenas días después del anuncio del reemplazo de la hasta ahora embajadora Ana Albán, bajo cuya gestión estalló el caso Assange, por el ex superintendente de bancos Juan Falconí Puig.

La prensa británica interpretó este cambio como una posibilidad de que se vaya a producir pronto un avance significativo.

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