El escándalo de ciberespionaje salpica a Reino Unido


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El escándalo de ciberespionaje salpica a Reino Unido

BBC Mundo

Sede del GCHQEl GCHQ, uno de los organismos más secretos de Reino Unido, tiene 5.000 empleados.

Todo parece indicar que la información filtrada la semana pasada por Edward Snowden, el exanalista de la inteligencia de EE.UU. que reveló cómo ese país espía a millones de personas alrededor del mundo, fue sólo la punta del iceberg.

El domingo, nuevas revelaciones de Snowden, quien se cree está escondido en Hong Kong, mostraron cómo Reino Unido espió a funcionarios diplomáticos de diferentes países -Turquía y Sudáfrica, entre otros- durante el encuentro del G20 que tuvo lugar en su territorio en septiembre de 2009.

La denuncia se publicó en el diario británico The Guardian -como las anteriores- un día antes de un nuevo encuentro del G8 en Irlanda del Norte.

Según las nuevas filtraciones, en aquel encuentro de 2009, el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno británico (GCHQ, por sus siglas en inglés) intervino las conversaciones y espió los correos electrónicos de algunos de los políticos invitados a la cumbre.

Hace una semana, Snowden reveló su identidad en una entrevista con Glenn Greenwald, periodista estadounidense de The Guardian, después de haber dado a conocer documentos en los que se detallaba cómo la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés) recolectaba vastas cantidades de información privada de usuarios de internet y teléfonos móviles alrededor del mundo.

Los programas de recolección de información y vigilancia en los dos países estaban respaldados por leyes que dicen tener el fin de defender la seguridad de la nación y los ciudadanos.

Mientras que el presidente estadounidense, Barack Obama, defendió el programa de vigilancia con el argumento de que era una “necesidad en la lucha contra el terrorismo”, ahora que el gobierno británico se ve involucrado en el escándalo el primer ministro británico, David Cameron, se abstiene: “Nunca comentamos sobre asuntos de seguridad e inteligencia”, le dijo el lunes a la cadena británica Sky News.

“No sé si habrá más filtraciones, o si hay más información en algún lugar, o si alguien va a tener que renunciar, pero les diré que yo creo que esta es la punta del iceberg.”

Loretta Sanchez, representante en el congreso de EE.UU.

La controversia, no obstante, continúa.

Cafés internet y BlackBerrys

¿Cómo fue que Reino Unido espió a diplomáticos extranjeros en 2009?

En las conferencias internacionales suelen haber rumores de espionaje de este estilo, pero no es usual que emerja evidencia como la que publicó The Guardian el domingo, donde se evidencie y especifique la manera como el gobierno anfitrión espía a sus invitados.

Según los documentos secretos del GCHQ, Reino Unido puso en las instalaciones del G20 diferentes cafés internet equipados con un sistema especial de intercepción de correos electrónicos y un software -conocido como keylogger – que registra el uso del teclado de un computador para memorizarlo en un archivo.

Asimismo, el GCHQ desarrolló un sistema para penetrar las barreras de seguridad de los BlackBerrys de los funcionarios internacionales.

También tenían un equipo de 45 analistas monitoreando las conversaciones telefónicas entre los funcionarios internacionales presentes en el encuentro.

Los documentos sugieren, anota The Guardian, que el programa fue aprobado por el entonces primer ministro británico, Gordon Brown, y que la información era entregada a ministros del gobierno.

A quiénes

Snowden Snowden, exfuncionario de la NSA, reveló a The Guardian documentos secretos de EE.UU. y Reino Unido.

Los documentos hablan de que representantes de tres países en particular fueron vigilados.

Uno de ellos fue el ministro de finanzas de Turquía, Mehmet Simsek, y 15 otros ministros subalternos y funcionarios de su delegación.

En los documentos no hay ninguna sugerencia de que Simsek y su partido estaban involucrados en algún tipo de delito, pero justifica la vigilancia con que se busca “establecer la posición de Turquía sobre los acuerdos de la cumbre de abril en Londres” y su “voluntad (o no) de cooperar con el resto de las naciones del G20”.

Otro informe dice que especialistas de la NSA que operaban desde North Yorkshire, en Inglaterra, estaban encargados de intervenir y decodificar llamadas desde Londres a Moscú que fueron hechas por el entonces presidente ruso, Dmitry Medvedev.

Las comunicaciones de los delegados de Sudáfrica también fueron intervenidos, de acuerdo al reporte.

Mientras se han ido publicando las diferentes filtraciones sobre los programas de vigilancia de la NSA y el GCHQ, muchos han mostrado preocupación por lo que llaman la falta de transparencia de los gobiernos y la violación de la privacidad de los ciudadanos.

Y otros, como la representante demócrata ante le congreso de EE.UU. Loretta Sanchez, se han visto sorprendidos.

El miércoles, la congresista dijo: “No sé si habrá más filtraciones, o si hay más información en algún lugar, o si alguien va a tener que renunciar, pero les diré que yo creo que esta es la punta del iceberg”.

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Cameron guarda silencio ante denuncias de espionaje en la cumbre del G20

El primer ministro británico dijo que “nunca comentamos asuntos de seguridad o de inteligencia”.

Diario denunció que los servicios secretos de su país espiaron a delegaciones en 2009.

Cooperativa.cl
EFE

El objetivo del espionaje habría sido conocer con antelación las diferentes posiciones de los países del G20.

El objetivo del espionaje habría sido conocer con antelación las diferentes posiciones de los países del G20.

El primer ministro británico, David Cameron, no quiso comentar sobre las revelaciones de que los servicios secretos de su país espiaron a las delegaciones que participaron en 2009 en dos cumbres del G20 en Londres.

El diario The Guardian denunció que el centro de escuchas británico GCHQ llevó a cabo un“espionaje sistemático” por el que se interceptaron los teléfonos de políticos y funcionarios extranjeros participantes en esas reuniones y se vigilaron sus computadoras.

Los documentos habrían sido entregados al rotativo británico por el ex empleado de la CIA Edward Snowden, fuente de las filtraciones sobre el masivo programa de espionaje estadounidense que han sacudido en las últimas semanas al Gobierno de Barack Obama.

En unas declaraciones a la cadena SkyNewsdesde Lough Erne, cerca de la localidad norirlandesa Enniskillen, donde se celebra la cumbre del G8 (los siete países más industrializados y Rusia), Cameron dijo este lunes que el Reino Unido nunca hace comentarios sobre los asuntos relaciones con la seguridad.

Al serle preguntado si podía garantizar que los participantes al G8 no serán sometidos al mismo espionaje que las delegaciones del G20, el “premier” insistió en que no pensaba comentar sobre asuntos relacionados con las actividades de inteligencia.

“Nunca comentamos asuntos de seguridad o de inteligencia, y no voy a empezar ahora (…) eso sería romper algo (por las reglas sobre seguridad) que ningún Gobierno ha hecho antes”, afirmó.

De acuerdo con la información publicada por The Guardian, el objetivo del espionaje en 2009 habría sido conocer con antelación las diferentes posiciones de los países del G20, entre otras de aliados como Sudáfrica o Turquía.

Entre otras prácticas llevadas a cabo, los anfitriones británicos habrían recomendado a los integrantes de esas delegaciones que utilizasen una serie de internet-cafés donde los servicios de inteligencia podían leer los correos electrónicos.

En 2009 se celebraron en Londres dos reuniones del G20 (países industrializados y emergentes), en abril y septiembre, organizadas por el entonces primer ministro laborista Gordon Brown.

Espionaje masivo

The Guardian es el periódico que, junto con el Washington Post, publicó los documentos secretos filtrados por Snowden que remiten a un espionaje masivo de teléfonos y servicios de internet en Estados Unidos llevado a cabo por la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA).

Entre las actividades de espionaje, según el rotativo, se habrían intervenido los teléfonos móviles para vigilar los correos electrónicos y las llamadas telefónicas, y al parecer este trabajo recibió el visto bueno a un nivel alto del Gobierno de entonces.

El ministro turco de Finanzas, Mehmet Simsek, fue objeto de este espionaje, si bien no había dudas de que él o su delegación estuvieran implicados en algún tipo de actividad criminal, subraya el artículo publicado hoy.

Además de la delegación turca, los espías vigilaron los ordenadores y teléfonos de la delegación sudafricana.

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Información publicada por ‘The Guardian’

El Reino Unido espió en las cumbres del G20 a los políticos extranjeros

Foto de familia del G-20 en Londres en abril de 2009. | EL MUNDOFoto de familia del G-20 en Londres en abril de 2009. | EL MUNDO

  • El propósito era conocer con antelación las diferentes posiciones de los países
  • El diario ha tenido acceso a documentos clasificados
  • Los anfitriones británicos recomendaban que se utilizasen ciertos cibercafés

Carlos Fresneda (enviado especial) | Belfast

 lunes 17/06/2013 

El Gobierno británico autorizó el espionaje de las llamadas de teléfono y de los correos electrónicos a los líderes que participaron en la cumbre del G20 en Londres en 2009, según revela ‘The Guardian’. La operación incluyó la creación de cibercafés para uso de las delegaciones, monitorizados secretamente por los servicios de inteligencia británica.

Las revelaciones se producen justo cuando el Gobierno británico acoge durante dos días a los mandatarios del G8 en el hotel de lujo Lough Erne, en la localidad de Enniskillen, donde se ha montado el mayor dispositivo de vigilancia y seguridad en la historia de Irlanda del Norte.

Curiosamente, uno de los temas que se tratará en la cumbre será la colaboración en la lucha contra el terrorismo y los límites del ciberespionaje, a raíz del escándalo causado por el programa secreto Prism de la Agencia de Seguridad Norteamericana (NSA).

‘The Guardian’ también revela cómo un equipo de espías norteamericanos de la NSA que operan desde la base de la RAF de Menwith Hill, en North Yorkshire, fueron capaces de interceptar las comunicaciones secretas del entonces presidente ruso Dimitri Medvedev, antes de su encuentro con el presidente Obama en citada cumbre del G20.

La información, facilitada al diario británico por el ex analista de la CIA Edward Snowden, revela cómo la NSA y el Centro de Escuchas y Decodificación británico (GCHQ) han estado trabajando codo con codo en los últimos cuatro años.

Durante la cumbre del 2009, los servicios de inteligencia “pincharon” prácticamente todas las llamadas y los correos enviados por los delegados a través de sus BlackBerrys. La operación, a la que contribuyeron 45 analistas, permitió saber en casi todo momento quién estaba llamando a quién durante la cumbre.

Según las revelaciones el diario británico, el espionaje se realizaba con una táctica “que es identificada con un nombre-código que ‘The Guardian’ no va a revelar”, y que “es definida en un glosario interno como ‘una activa recopilación contra una cuenta de correo electrónico que adquiere mensajes de correo sin eliminarlo del servidor remoto”. Una presentación en transparencias de PowerPoint explica que eso significa leer los correos de la gente antes o al mismo tiempo que se hacen”.

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Espiar emails y blackberrys de líderes extranjeros para proteger el «bienestar económico»

BORJA BERGARECHE BORJABERGARECHE / CORRESPONSAL EN LONDRES
Día 17/06/2013 – ABC.es

La inteligencia británica, amparada por una controvertida ley de 1994, espió «en directo» los correos electrónicos y las llamadas telefónicas de líderes de Turquía, Sudáfrica y Rusia en 2009

En 1994, el Reino Unido aprobó una ley que generó fuertes sospechas entre sus socios europeos. La Ley de Servicios de Inteligencia (ISA por sus siglas en inglés) daba un amplio margen de maniobra a los servicios de inteligencia de Su Majestad para defender «la seguridad nacional», «el bienestar económico» o la «prevención de delitos graves». En particular, la cláusula económica despertó el temor de que Gran Bretaña estuviera dispuesta a hacer trampas o tomar atajos en beneficio de sus propias empresas o su producto interior bruto.

En 2009, Gordon Brown presidía el G20 en los meses posteriores al crack de 2008

Ahora, la documentación que se llevó a Hong Kong Edward Snowden, el joven exanalista de la CIA desaparecido tras desvelar las actividades de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EE.UU., podría haber destapado también sorprendentes prácticas de la inteligencia británica. Según ha desvelado este lunes el diario «The Guardian», los agentes británicos organizaron un sofisticado operativo de escuchas para espiar las comunicaciones de las delegaciones participantes en dos reuniones del G20 en abril y septiembre de 2009.

El G20 fue el foro multilateral clave

Aunque las nuevas informaciones, producidas a partir de documentos y de presentaciones de Power Point proporcionadas por Snowden al diario londinense, no confirman si la base legal del operativo fue la ISA de 1994, el contexto es clave. En 2009, el entonces primer ministro, el laborista Gordon Brown, se enfrentaba al reto –y a la oportunidad– de presidir el G20 en los meses posteriores al crack financiero de septiembre de 2008. El propio Reino Unido aplicaba en la época su propio torniquete a la crisis sangrante con inyecciones de capital a dos de sus grandes bancos, el RBS y Lloyds. Y, mientras Brown y Obama defendían la estrategia de los mega-paquetes de estímulo para reconducir la situación, otros miembros europeos del G20, como Francia y Alemania, preferían hablar de regulación de los indomables mercados.

Fue la época dorada del G20 por su papel, ampliamente reconocido, de foro en el que se capearon las turbulencias en los albores de la crisis financiera. Este organismo informal reúne a las grandes economías industrializadas del G8 –que inician hoy una cumbre de dos días con esta noticia-bomba para desayunar– con algunos de los países emergentes, como Turquía, Argentina, México, India o Sudáfrica. Y su papel clave en los angustiosos meses de 2009 explica el contenido de uno de los documentos preparados por el Cuartel General de Comunicaciones británico (GCHQ, la agencia encargada de la vigilancia y descifrado de las comunicaciones, equivalente al NSA en EE.UU.) antes de una de sus reuniones, celebrada en Londres el dos de abril.

Diversas técnicas empleadas en un amplio operativo

Tras resumir los dos grandes objetivos de Brown para la reunión, «coordinar los esfuerzos de recuperación para evitar que la recesión se convierta en depresión» y la «reforma de las instituciones financieras internacionales», el GCHQ resume así su tarea: «Asegurarse de que la inteligencia relevante para la consecución de los objetivos del Gobierno de Su Majestad durante su presidencia del G20 llega a los clientes en el momento adecuado y de forma que les permita hacer un buen uso de esa inteligencia».

Los «clientes» serían, obviamente, los ministros y negociadores británicos y, aunque no aportan documentos que lo demuestren, «The Guardian» considera que tanto el «premier» laborista como su ministro de Exteriores, David Miliband, debían al menos estar al corriente de una extensa operación de espionaje de líderes extranjeros. Las técnicas empleadas fueron diversas, y su destape supone sin duda un fuerte traspiés para Gran Bretaña y una mancha en la reputación diplomática del país.

1. Internet-cafés falsos. Los agentes del GCHQ instalaron internet-cafés, habilitados para uso de los participantes en la cumbre de Londres, debidamente equipados con métodos de interceptación de comunicaciones. Estos les permitieron «leer los emails de la gente antes que ellos mismos, o al mismo tiempo», porque podían espiar los correos a medida que los participantes en la conferencia los tecleaban, «sin tener que sacarlos del servidor remoto», según se lee en los documentos a los que ha tenido acceso «The Guardian».

Además, «pudimos extraer información clave de acceso», dice el documento, en una probable referencia a que se hicieron con las claves y contraseña de acceso a las cuentas, lo que les garantiza «opciones de inteligencia duraderas incluso una vez haya terminado la conferencia».

2. Blackberrys pinchadas. Los espías británicos penetraron los mecanismos de seguridad de las Blackberrys de los participantes para escuchar sus llamadas y leer sus emails, con lo que obtuvieron «copias avanzadas de los briefings sobre el G20 a los ministros…» de los países participantes. Según ha trascendido, el ministro de finanzas turco, Mehmet Simsek, y varios miembros de su equipo fueron espiados así en una segunda cumbre del G20 en septiembre de 2009, también en Londres.

Otro de los países identificados por el material desvelado por «The Guardian» es Sudáfrica, un viejo aliado británico y miembro de la Commonwealth, cuyo ministerio de Asuntos Exteriores sufrió un auténtico asedio de los ciber-espías británicos hasta que el equipo de explotación de redes informáticas («Computer Networks Exploitation») del GCHQ logró descifrar las claves de acceso y penetrar su red informática para extraer los documentos preparatorios de las reuniones del G20. Las órdenes recibidas por los agentes restringen a la información sobre el G20 el ámbito de sus pesquisas. Los británicos querían saber de antemano cómo pensaban sus compañeros de mesa.

3. Espionaje en tiempo real y en pantalla gigante. Para la reunión de septiembre, el GCHQ decidió proyectar en directo sus interceptaciones en una pantalla gigante de quince metros cuadrados, en la que se visualizaban todas las llamadas que estuvieran realizando los delegados en el momento junto a un gráfico de actividad. La misma información se proyectaba en los monitores de los 45 analistas dedicados a analizar en tiempo real el material espiado. «Por primera vez, los analistas tenían una imagen en directo de quién hablaba con quién, actualizada constante y automáticamente», se lee en un documento interno.

«Los soplos en tiempo real son esenciales», dice un informe del GCHQ

Según explican los informes que ha leído «The Guardian», esa información era transmitida rápidamente a los representantes británicos en la reunión, que jugaban así con una valiosa ventaja negociadora. «En una situación en tiempo real así, la inteligencia recibida puede ser utilizada para influir hechos en el terreno que tienen lugar minutos y horas más tarde», explica un informe interno de inteligencia. «Esto significa que no es suficiente con repasar registros de llamadas a posteriori, los soplos en tiempo real son esenciales», concluyen.

4. Espionaje al presidente ruso Dmitri Medvedev. La inteligencia británica pusos los radares del centro de comunicaciones de Menwith Hill, en Yorkshire, a la escucha de las comunicaciones entre la embajada rusa en Londres y Moscú, en un intento, al parecer, de descifrar las comunicaciones del presidente ruso, Dmitri Medvedev, uno de los asistentes a la cumbre del G20 en Londres en abril. Las instalaciones se encuentran en una base de la Fuerza Aérea, y son la principal estación de interceptaciones de la inteligencia británica. Además, están destinados en ella cientos de agentes de la NSA estadounidense, que tiene aquí uno de sus principales «nidos» en Europa.

El mismo 1 de abril en que Medvedev llegó a Londres, las antenas europeas del NSA interceptaron comunicaciones de la delegación rusa con Moscú. Los agentes detectaron que la señal se emitía desde la embajada rusa en Londres, lo cual les llevó a concluir que habían descubierto quizás «un cambio en la forma en que se transmiten las señales de los líderes rusos». En una muestra más de las implicaciones geoestratégicas del caso Snowden, «The Guardian» explica que EE.U. compartió documentos sobre el espionaje a Medvedev con servicios de inteligencia de Australia, Canadá y Nueva Zelanda, además de Gran Bretaña. Se da por hecho que estos aliados anglófonos de Estados Unidos forman parte integral de la telaraña de espionaje global de Washington, de la que van trascendiendo comprometedores detalles.

Las últimas revelaciones pueden abrir una grave crisis de confianza entre EE.UU. y China, al trascender accciones de ciberespionaje contra Pekín, además de hacer más indigesta la cena de esta noche en la cumbre del G8 en Irlanda del Norte, en la que Obama y Cameron pretenden convencer a Putin que mueva ficha para sacar a su protegido Assad del poder en Siria.

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Londres espió a delegados del G20, según la prensa británica

(AFP)

LONDRES — Los documentos revelados por el exconsultor de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA, por sus siglas en inglés) Edward Snowden muestran que el Reino Unido al parecer había espiado a delegados del G20 durante las cumbres de abril y septiembre de 2009, informó este lunes el diario The Guardian.

Entre los funcionarios afectados por estas prácticas se encontrarían delegados de Turquía y Sudáfrica, comunicó el diario.

La agencia de servicios secretos británicos Government Communications Headquarters (GCHQ) había utilizado “capacidades de inteligencia innovadoras” para escuchar las comunicaciones de las personalidades que participaron en estas dos reuniones, según los documentos a los que tuvo acceso The Guardian. Estas revelaciones llegan en momentos en que Gran Bretaña acoge durante dos días, desde este lunes, a los dirigentes de los países del G8, en Lough Erne (Irlanda del Norte), en el encuentro internacional más importante desde el G20 de 2009.

El primer ministro británico, David Cameron, se negó a comentar esta información. “No puedo hacer comentarios sobre cuestiones relativas a seguridad o inteligencia”, dijo a la televisión Sky News.

Los líderes del grupo de los ocho países más industrializados -Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia y Estados Unidos- se reúnen desde este lunes en Lough Erne, para tratar sobre la crisis siria, la evasión fiscal y el libre comercio.

Según los documentos revelados, los servicios de inteligencia habrían instalado cibercafés donde interceptaban las comunicaciones y vigilaban los correos electrónicos y las llamadas telefónicas de los teléfonos BlackBerry de los delegados. La agencia también instaló un dispositivo que permitía saber cuándo los delegados se ponían en contacto entre ellos y se centraba en ciertas personalidades, en particular el ministro turco de Finanzas, según los documentos que cita el diario. Los ordenadores de los delegados sudafricanos habrían recibido también una atención especial, según los documentos.

The Guardian informó también de que la agencia GCHQ recibió informes de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) sobre los intentos de esta última de escuchar una llamada a Moscú por satélite del entonces presidente ruso, Dmitri Medvedev. Según estos documentos la orden de juntar información sobre los delegados del G20 procedía de un nivel superior del gobierno, dirigido por aquel entonces por el primer ministro laborista Gordon Brown.

Dos documentos mencionan explícitamente que la información fue transmitida a los ministerios, informó la misma fuente. Un documento informativo enviado al director del GCHQ, Iain Lobban, fechado en enero de 2009, establece las prioridades del Gobierno para la cumbre del G20 de abril de ese mismo año. “La intención del GCHQ es asegurar que la inteligencia relevante para los resultados deseados por el gobierno de Su Majestad para su presidencia del G20 llegue en el momento adecuado y en una forma que permita hacer un uso completo de ella”, señalaba el texto.

Una semana después de la cumbre de septiembre 2009, un informe interno concluía que “el plan de escucha de llamadas tuvo mucho éxito y fue bien recibido como un indicador actual de actividad de los delegados”. “Resultó ser útil para controlar la actividad de las delegaciones nacionales antes, durante y después de la cumbre. En definitiva, fue un fin de semana muy exitoso en cuanto al operativo telefónico”, concluía el texto.

Edward Snowden, de 29 años, se encuentra refugiado desde el 20 de mayo en Hong Kong, y está siendo investigado por el FBI.

A principios de mes, los diarios The Guardian y The Washington Post publicaron revelaciones de este joven, que trabajaba como asesor de la NSA, sobre un programa secreto de este organismo para vigilar las comunicaciones en internet de usuarios de todo el mundo.

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