Déficit Atencional ficticio y efecto Ritalin


  • Déficit Atencional e Hiperactividad: ¿una enfermedad ficticia?
  • Proponen alternativas terapéuticas para los niños diagnosticados con Déficit Atencional
  • Estudio muestra que Ritalin no mejora el rendimiento académico
  • Descartan relación entre el uso de fármacos por déficit de atención con la adicción a las drogas
  • Debaten sobre el déficit de atención
  • Especialista de la Usach llama a evitar uso de Ritalin por efectos similares al éxtasis
  • El TDAH es un ejemplo de una enfermedad ficticia
  • Hiperbanalidad

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Déficit Atencional e Hiperactividad: ¿una enfermedad ficticia?

Sábado 25 mayo 2013 |
 Denisse Charpentier – Radio Bío-Bío
Imagen:WoodleyWonderWorks (CC)Imagen: WoodleyWonderWorks (CC)

La controversia por el presunto sobrediagnóstico del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), sigue dando que hablar luego de que varios medios difundieran una supuesta entrevista al psiquiatra Leon Eisenberg, considerado el “padre científico del TDAH”, quien habría afirmado 7 meses antes de su muerte que este mal es un “excelente ejemplo de una enfermedad ficticia”.

Según informó NBC Latino, hace un año, Eisenberg fue citado en la última entrevista antes de su muerte, expresando la frase señalada. El comentario, que habría sido publicado en el semanario alemán Der Spiegel en 2012, ha causado un gran revuelo entre la comunidad médica y los padres en general, debido a que en la actualidad muchos niños son medicados para tratar este trastorno, en medio de las múltiples críticas hacia los efectos a corto y largo plazo de los fármacos utilizados.

El problema radica principalmente en que el diagnóstico del TDAH es subjetivo, pues no existe una prueba definitiva. Los médicos se basan en el testimonio de los padres y profesores, verificando si se ajustan a determinados criterios que pueden en algunos casos ser simplemente el resultado de un menor desarrollo del control de los impulsos, falta de auto-disciplina, trastornos del sueño, entre otros factores, señala NBC.

De hecho, investigadores de la Universidad británica de Columbia concluyeron que los niños más pequeños frecuentemente son mal diagnosticados con TDAH, cuando en realidad sus comportamientos más activos responden a que simplemente se encuentran en una etapa de desarrollo diferente al de sus compañeros un poco más grandes. Es más, los expertos señalaron que alrededor del 30% de los niños y 70% de las niñas que eran las más jóvenes de su clase eran propensos a ser diagnosticados con TDAH.

Asimismo, los niños con trastornos del sueño, también pueden ser mal diagnosticados de trastorno de hiperactividad y déficit de atención. Kevin Smith, psicóloga pediátrica de Children’s Mercy Hospitals, publicó un estudio el año pasado que reveló que los niños que sufren de “trastornos respiratorios del sueño, incluyendo ronquidos, respiración por la boca, y la apnea, donde el niño parece dejar de respirar durante varios segundos a la vez, tenían una mayor incidencia de problemas emocionales y de comportamiento, tales como hiperactividad, agresividad, depresión y ansiedad”.

Algunos médicos están preocupados por los errores de diagnóstico del TDAH debido al futuro impacto de los tratamientos en la salud a largo plazo de los niños, pues algunos estudios dan luces de graves consecuencias como la posible tendencia a la depresión y al suicidio entre otros.

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Proponen alternativas terapéuticas para los niños diagnosticados con Déficit Atencional

El Ciudadano (Chile)

Con el fin de crear un espacio de reflexión y toma de conciencia acerca del déficit atencional en la infancia y explorar nuevas alternativas terapéuticas no convencionales, en el ámbito familiar, médico y escolar, se realizó el Congreso “Déficit Atencional: Otro camino es posible”. La actividad fue organizada por médicos antroposóficos y se llevó a cabo el 31 de mayo pasado en Casa Piedra.

El evento contó con una audiencia de 500 personas aproximadamente, entre ellos profesionales de la salud, de la educación, de servicios sociales, estudiantes, padres y madres implicados en el tema.

En la ocasión se analizó el diagnóstico del síndrome de déficit atencional (SDA) bajo una mirada más amplia, contrastando el desarrollo de los niños y el paradigma educacional imperante. Se compartieron experiencias nacionales e internacionales en el abordaje médico, terapéutico y escolar del SDA desde una perspectiva no convencional.

La jornada comenzó con la exposición “El niño desde la perspectiva anímico espiritual”, de Guillermo Boldrini, el cual destacó la importancia del conocimiento profundo del desarrollo de los niños en su primer septenio, etapa en que deberían tener espacios físicos y temporales para que los niños experimentaran el movimiento natural de su cuerpo. En cambio en la cotidianidad actual este desarrollo normal se ve obstaculizado porque los niños ya no se mueven, no salen a jugar a la calle, no trepan árboles, no realizan largas caminatas, etc. Por el contrario, hoy todo apunta a la inmovilidad del cuerpo físico desde la primera infancia. Ya desde bebes los niños son puestos en andadores, colocando sus cuerpos en posiciones que no han sido conquistas propias, lo que tendrá grandes repercusiones en su posterior desarrollo.

A continuación la psiquiatra infato-juvenil Dra. Amanda Céspedes, se refirió al enfoque clínico del SDA, el cual es descrito en la medicina tradicional como una “patología”, por lo tanto, susceptible de ser tratada con medicamentos ya que se apunta a una “enfermedad” que debe ser curada. El error de esta mirada según la especialista es que “el niño es excluido como sujeto soberano y es incorporado a este modelo como un objeto”. El SDA señala la doctora, es una “falacia”, ya que alude a una conducta inespecífica fruto de un diagnóstico vago; más bien lo define como una “variante normal del desarrollo” generado por agentes externos (medio inmediato) o internos y que se pueden tratar sin medicamento en la mayoría de los casos, entregándoles a los niños lo que realmente necesitan: un trato respetuoso (conducta que calma su ansiedad), un trato generoso (dedicándoles tiempo de parte de los adultos), un trato compasivo que se refiere al respeto irrestricto por la dignidad del otro y un trato optimista en la relación con el niño.

Durante el evento, los médicos antroposóficos participantes expusieron diversas alternativas terapéuticas para los niños diagnosticados con SDA, entre ellas, masajes terapéuticos, terapias del movimiento como la euritmia, cantoterapia, terapia de integración sensorial, entre las que cabe destacar las cabalgatas terapéuticas con la actriz Esperanza Silva y la terapia autobiográfica con la psicopedagoga Cristina Pfiefer.

En el intercambio final, el público coincidía que es hora de trabajar en conjunto para cambiar el paradigma de la educación, ya que el actual sistema no favorece un normal y sano desarrollo de la infancia.

La comisión organizadora del evento estuvo compuesta por los médicos antroposóficos: José Antonio Soto Luque, Guillermo Boldrini Pardo, Carlos Navarrete y Pilar A. Araya Jofré.

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Estudio muestra que Ritalin no mejora el rendimiento académico

Investigación siguió a 15 mil niños con déficit atencional por 14 años. Niños medicados tenían peores notas y repetían de curso.

por Leyla Ramírez – 19/06/2013 – Latercera

El Ritalin, cuyo factor activo es el compuesto metilfenidato, fue creado en los años 40. Pero ha sido en los últimos 20 años que se ha disparado su uso en el mundo. Sólo en EE.UU., un 11% de los niños entre cuatro y 17 años está diagnosticado con déficit atencional con hiperactividad (en el mundo es un 5%), y más de la mitad toma Ritalin o alguno de los más de 30 fármacos que tienen su compuesto activo.

Y aunque diversos estudios han revelado sus múltiples efectos secundarios, su uso se masifica por los beneficios que podría acarrear en el ámbito escolar: lograr niños quietos y concentrados, aunque esto nunca se ha probado en un estudio de largo aliento.

Ahora, una investigación realizada por las universidades de Princeton, Toronto y Cornell a más de 15 mil niños de Quebec, a los que siguieron por 14 años, muestra exactamente lo contrario. Los resultados arrojan que los niños que lo usaban y que exhibían los síntomas más agudos del síndrome fueron más propensos a quedarse atrás en la escuela, repetir de curso y tener una puntuación inferior en matemáticas en el corto plazo. A largo plazo, los niños seguían lidiando con las matemáticas y eran más propensos a abandonar la escuela, mientras que las niñas tenían mayor predisposición a ser diagnosticadas con un trastorno sicológico.

Janet Currie, economista de la U. de Princeton y autora principal del estudio, dijo a La Tercera que si bien su estudio no prueba que el Ritalin no pueda ayudar a los niños a mejorar en la escuela, sí revela que en un gran número de niños que lo usaron en Quebec no tuvo efectos positivos.

¿Por qué? Una respuesta es que el fármaco pueda no tener los resultados esperados a largo plazo. Pero los autores creen que también podría deberse a que el medicamento termina convirtiéndose “en un sustituto de otro tipo de intervenciones cognitivas y conductuales que podrían ser necesarias para ayudar al niño a aprender.” Es decir que, una vez quietos, los padres y profesores le entreguen todo el trabajo al medicamento y se olviden de darles a los niños la ayuda adicional que necesitan.

Niñas más infelices
Los estudios han revelado que los niños con déficit atencional tienen resultados académicos más bajos que otros (incluyendo a sus propios hermanos), y es más probable que tengan que ser ubicados en escuelas especiales o repitan de curso.

Pero a la par de esos resultados, otros han mostrado los efectos secundarios del fármaco, que incluyen riesgo cardiovascular, pérdida de apetito, insomnio, dolor de cabeza y estómago, y cambios de humor, incluyendo ansiedad y depresión.

Como se desconocen los efectos a largo plazo del fármaco, existe una controversia mundial sobre si los beneficios para los niños son más que sus efectos secundarios.

En el estudio -que analizó el aumento del uso de Ritalin en Quebec tras una norma que liberó el uso de fármacos en esa ciudad- los expertos no sólo no encontraron evidencia de que su consumo mejorara el rendimiento escolar. También se asoció a un aumento de la infelicidad en 24% y el deterioro en las relaciones con los padres, especialmente en las niñas, quienes también mostraron un incremento en la ansiedad y la depresión. “Se sabe que la ansiedad y la depresión son posibles efectos secundarios de los medicamentos estimulantes, por lo que no es tan sorprendente ver un efecto en este resultado”, dice Currie. Aunque sí preocupante. Como que cualquier médico pueda recetar este fármaco, afirman.

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Descartan relación entre el uso de fármacos por déficit de atención con la adicción a las drogas

Jueves 30 mayo 2013
Pablo Velozo | Agencia AFP – Radio Bío-Bío
Imagen:Editor182 | WikimediaImagen: Editor182 | Wikimedia

Los niños que padecen de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH, por su sigla en inglés) y toman medicación estimulante tienen igual riesgo futuro de adicción a las drogas que aquellos que no se medican, señaló un estudio.

Las conclusiones difundidas en la revista científica Journal of the American Medical Association (JAMA), se basaron en un meta-análisis de 15 estudios anteriores, que datan de 1980 a 2012, y que incluyó a más de 2.500 participantes con TDAH, algunos de los cuales recibieron medicación y otros no.

Los investigadores de la Universidad de California afirman que los niños que tomaban fármacos como el Ritalin no eran más proclives en su adultez a beber o abusar del alcohol, la nicotina u otro tipo de drogas, que otros que no lo hacían.

“No encontramos asociación entre el uso de medicación como el Ritalin y el abuso futuro de alcohol, nicotina, marihuana o cocaína”, afirmó la principal autora del estudio, Kathryn Humphreys, candidata al doctorado del Departamento de Psicología en la Universidad de California en Los Ángeles.

Medicamento controvertido

El uso de medicación estimulante para tratar el TDAH va en aumento, pero sigue siendo controvertido. Existe la preocupación de que tomar fármacos por este trastorno pueda llevar a un mayor riesgo de adicción y abuso de sustancias años más tarde.

En cifras, se cree que entre un 5 y un 10% de los niños estadounidenses padecen el trastorno, situación que coincide con un reciente análisis de datos gubernamentales realizado por el diario The New York Times, que reveló que uno de cada cinco adolescentes es diagnosticado con este desorden.

Vale decir, que el último meta-análisis sobre este tema fue publicado hace 10 años y concluyó que los niños a los que se les recetaban fármacos eran mucho más proclives a abusar del alcohol y otras sustancias más tarde en su vida.

Sin embargo, “el meta-análisis actual incluyó sustancialmente más estudios, entre ellos estudios no publicados”, aseguró la investigación publicada en JAMA Psychiatry.

Los niños estudiados tenían ocho años de edad promedio cuando la investigación comenzó, y la evaluación más reciente se realizó a sus 20 años.

Los pacientes provenían de los estados de California, Nueva York, Michigan, Pensilvania y Massachusetts, así como Alemania y Canadá.

“Para los padres cuya mayor preocupación sobre el Ritalin y el Adderall es el futuro riesgo de adicción a sustancias, este estudio puede ayudarles”, dijo Humphreys, quien añadió que “encontramos que, de media, su hijo no tiene mayor o menor riesgo de adicción a sustancias”.

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Debaten sobre el déficit de atención

POR ALFREDO DILLON – Clarín.com

Las experiencias de madres que iniciaron un tratamiento para sus hijos con TDAH. Algunas dudas comunes.

DESATENTOS. Los padres aseguran que falta información en las escuelas.

12/06/13 –

A raíz de la nota “Desatentos e hiperactivos” publicada en Clarín Educación, varios lectores se comunicaron para compartir sus experiencias en relación con el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad), también conocido como ADD, por sus iniciales en inglés (Attention Deficit Disorder).

Una de las que escribió fue Yanina Daniela Bonavia, que dio su perspectiva como madre: “Tengo un hijo con TDAH comórbido con conducta negativista desafiante, tratado desde los 4 años, medicado y tratado semanalmente con especialistas. El TDAH existe, el que no lo vive no lo sabe. Se sufre mucho como familia; falta información en escuelas y docentes para el trato diario con estos niños”. Otra madre, Lili Rodth, cuenta: “Los papás que tenemos hijos con TDAH lo padecemos con ellos. Gracias a Dios existe FLENI (Fundación para la Lucha contra las Enfermedades Neurológicas de la Infancia), reconocida mundialmente, que trata este y otros tipos de patologías”. Y añadió: “En algunos colegios los chicos son muy discriminados”.

En relación con el rol de la escuela, Amelia Esther Leoncino aportó: “Es importante que las maestras estén dispuestas a colaborar con el niño con TDAH. Que el niño sea secretario de la maestra es una excelente colaboración para el chico… Y a los padres, paciencia: ¡no desesperar!”. Varios lectores destacaron la necesidad de que los docentes se capaciten para conocer el trastorno en profundidad y así poder trabajar con estos chicos en la escuela común.

Con una posición distinta, Paula Lago puso en tela de juicio la “cientificidad” de los diagnósticos de TDAH: “Antes seguramente había chicos hiperactivos que también se ponían en riesgo de muchas maneras, pero no se los medicaba, había otro tipo de abordajes. Lamentablemente ahora los chicos son diferentes, la escuela tiene un sistema totalmente desbordado, no tiene docentes capacitados y jamás una nena que necesita algo más personalizado o libre encajará en este tipo de sistema educativo. Deberíamos sacarnos ese chip de que, si no encaja, tiene un problema o trastorno”. Y agregó: “Hay una presión social hacia los padres: si el chico no se medica o no se ‘calma’, no puede seguir en el sistema. Por ende, se lo estigmatiza y se lo termina marginando”.

Una de las inquietudes que más se mencionaron en el debate fue la posibilidad de que la Ritalina –la droga utilizada con mayor frecuencia para el tratamiento de los casos más graves– genere adicción en los chicos. Una lectora que escribió de manera anónima opinó: “Me parece un horror medicar a un niño, para mí significa un adulto medicado en el futuro. Lo más sano es no empastillar al chico, en mi caso lo cambié a medio día en la escuela y deportes seis veces a la semana de lunes a sábado. Resultado: hasta el momento, mejoró las notas, está más contento, presta más atención y nosotros, los padres, mucho más felices”.

En respuesta a esto, María Florencia González señaló: “Medico a mi hijo de 6 años desde los 3. Como aclaran en la nota, hay casos severos que deben ser medicados cuando corre riesgo su integridad física. Si no hubiese sido por la medicación, mi hijo estaría muerto (electrocutado, decapitado, aplastado por un auto, ahogado, o por traumatismo de cráneo por caerse de un techo). Perdón por mis palabras, pero yo sé bien de qué se trata tener un hijo con TDAH comórbido con impulsividad”.

Otra lectora que se identificó como Josephine añadió: “La Ritalina no es adictiva, para nada. La indican solo para cuando los chicos van al colegio, para que puedan aprender y relacionarse con sus pares. No es fácil decidir medicar a tu hijo, pero está en el profesional que te atiende saber guiar y contener a los padres”. Pablo Clemot ratificó en primera persona: “Tengo 46 años y tengo diagnosticado TDAH hace dos; desde que me medicaron me cambió la vida. Es cierto que muchas veces hay profesionales que medican por medicar, pero si se hacen bien los estudios pertinentes y se diagnostica, hay que medicar si el caso lo requiere”.

Desde Córdoba, Carina Ternavasio coincidió con esta mirada: “En el caso de mi hijo, medicado con Ritalina, puedo decir que no genera adicción, no lo dopa, no lo calma. Lo que hace es que, en el período en que se encuentra en la escuela, focalice su atención en el momento de clase. Una cosa debe quedar clara: hay que priorizar el bienestar del niño. Ojalá ningún niño tuviera TDAH, pero si lo tiene, que sea bien tratado. Para eso se necesita conjugar múltiples modalidades de ayuda: profesional, familiar y, si es necesario, farmacológica”. Carina presentó un proyecto de ley en la Legislatura de Córdoba para abordar este problema y lograr que el Estado apoye a las familias que tienen que afrontar el tratamiento, que suele ser muy costoso y prolongado.

Algunos lectores contaron cómo se encara este tema en otros países.Alejandra Ochambela escribió desde Israel y contó: “En Israel, lo primero y único que le dan a un chico es Ritalin. Lamentablemente, pareciera que en la escuela quieren tener a los chicos dopados para que no molesten. Mi hijo fue un chico hiperactivo; hoy tiene 23 años y no lo empastillamos nunca. Con paciencia y dedicación, y un tratamiento adecuado –que incluyó deportes y todo tipo de actividades en las que pudiera descargar energías– lo sacamos adelante”.

En América del Norte el panorama parece similar, según cuenta una lectora que se identificó como Tamushka Gee: “Acá en Estados Unidos se tiende a sobrediagnosticar el ADD y la hiperactividad. Piensan que con drogas todo se cura o contiene. Quizá, como dicen algunos docentes, deba haber un cambio en la forma de enseñar a los chicos de hoy, que tecnológicamente son mas avanzados que nosotros, los adultos”.

Finalmente, María Fernanda Lavado, de Rosario, hizo hincapié en la importancia de un diagnóstico riguroso y un abordaje integral del problema:  “Habrá casos mal diagnosticados, pero hay chicos que sí realmente padecen el TDAH. Puede haber características similares, pero hay que evaluar a cada niño en particular y realizar un tratamiento personalizado. ¡No es como curar una gripe! Esto no se cura, se trata.Se aprende a vivir con él y, principalmente, se lo ayuda al niño a manejar los síntomas para que estos no afecten su vida social. Solo hay que saber elegir a los profesionales indicados para tratar a nuestros hijos. La medicación solo es parte del tratamiento, y solamente si es necesaria; existen muchos casos que realizan el tratamiento sin medicación y logran salir adelante”.

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Especialista de la Usach llama a evitar uso de Ritalin por efectos similares al éxtasis

Miércoles 19 junio 2013 | Radio Bío-Bío
Imagen:Liz Allen (CC)Imagen: Liz Allen (CC)

El doctor en Ciencias y titular de la facultad de Ciencias de la Usach, Bernardo Morales, comentó el uso del Metilfenidato Clorhidrato (Ritalin) tras el estudio realizado por 3 universidades extranjeras, las que indicaron que este medicamento tendría un efecto totalmente opuesto al deseado.

Para Morales, el gran inconveniente del Ritalin radica en que existe un sobreconsumo de éste tanto en países desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollado, en los cuales se registra un uso mucho mayor al que estadísticamente debiera tener.

Agregó que por lo general los estudios al respecto son a corto plazo. Sin embargo, la investigación que desarrollaron las universidades de Princeton, Toronto y Cornell contempló un seguimiento de 14 años, demostrando los efectos tras un largo periodo.

El experto afirmó que Metilfenidato Clorhidrato tendría efectos similares al del éxtasis, por lo que su efecto también sería parecido y dañaría las neuronas, provocando finalmente un resultado totalmente contrario al esperado. Entre éstos se encuentra la pérdida de memoria y desconcentración, además de problemas secundarios como pérdida de apetito, insomnio, dolor de cabeza y cambios de humor.

Por lo mismo, Morales hizo un llamado a los padres a intentar con tratamientos naturales y una mayor preocupación de los papás hacia sus hijos, dejando como última opción al Ritalin.

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El TDAH es un ejemplo de una enfermedad ficticia

L. RONALD HUBBARD – 30.05.2013 – Indymedia Venezuela
No hace demasiado tiempo, el Sr. Otfried Höffe, Presidente de la Comisión Asesora de Ética Biomédica de Suiza, comentó con crítica en un informe el uso del psicofármaco Ritalin (que se prescribe para el TDAH. Y dijo así: “El consumo de fármacos alteró el comportamiento del niño sin ninguna contribución de su parte”.
El TDAH es un ejemplo de una enfermedad ficticia.

No hace demasiado tiempo, el Sr. Otfried Höffe, Presidente de la Comisión Asesora de Ética Biomédica de Suiza, comentó con crítica en un informe el uso del psicofármaco Ritalin (que se prescribe para el TDAH. Y dijo así: “El consumo de fármacos alteró el comportamiento del niño sin ninguna contribución de su parte”.

Según dicho informe, el niño se ve privado de una experiencia de aprendizaje esencial para actuar de manera autónoma y enfatiza en que “restringe considerablemente la libertad de los niños y menoscaba su desarrollo de la personalidad”.

Por otro lado y más sorprendente aún, el psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, el “padre científico de TDAH”, dijo a la edad de 87 años, siete meses antes de su muerte en su última entrevista: “El TDAH es un ejemplo de una enfermedad ficticia”.

Sin embargo, esta es una etiqueta estigmatizadora que se sigue poniendo a muchos niños en todo el mundo, convirtiéndolos a ellos a sus familias en víctimas de los efectos secundarios del metilfenidato, compuesto básico de los fármacos prescritos para dicha “enfermedad”, cuyo descubridor a catalogado como enfermedad ficticia.

La Comisión de Ciudadanos por los Derechos Humanos (CCHR) es un organismo de control sin fines de lucro de la salud mental, inspirado en las obras de L. Ronald Hubbard, responsable de ayudar a promulgar más de 150 leyes que protegen a los individuos de las prácticas abusivas o coercitivas.

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Hiperbanalidad

La hiperactividad, una ficticia enfermedad en beneficio de las farmacéuticas

20.06.2013 | La Nueva España

Hiperbanalidad

Ceferino Menéndez Adquirió notoriedad hace unas semanas la información de un conocido semanario alemán sobre las declaraciones que unos meses antes de su fallecimiento en septiembre de 2009 habría efectuado el principal responsable del diagnóstico del denominado TDAH, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, el prestigioso psiquiatra infantil Leon Eisenberg. En esas declaraciones, dependiendo de las diferentes versiones que han venido circulando en distintos medios, habría venido a calificar, en una suerte de confesión postrera, el referido trastorno como una enfermedad ficticia o, cuando menos, sobrediagnosticada, por razones supuestamente vinculadas a los intereses de las empresas farmacéuticas que comercializan la medicación prescrita para su tratamiento.

Puestos a reparar en ello, no deja de llamar la atención el hecho de que en los últimos años hayan incrementado de forma exponencial los casos de niños diagnosticados como patológicamente hiperactivos, del mismo modo que llama asimismo la atención el creciente número de aquellos que son calificados como superdotados. Cuestiones médicas aparte, la hipótesis de que esa proliferación de supuestas anormalidades entre la infancia pudiera estar relacionada con un taimado intento de excusar los fracasos de un sistema educativo trágicamente dejado a merced de pedagogos, psicólogos y sociólogos y arrebatado de las manos de sus legítimos tenedores, maestros y padres, no deja de resultar tentadora.

Sea como fuere, evitando vencer a la tentación sucumbiendo a ella, tampoco estará de más asociar este tipo de fenómenos con la, a mi entender, manifiesta tendencia de los tiempos a trivializar y banalizar por la vía de magnificar lo intrascendente. Y es que de la misma forma, y por las mismas razones, que un infante especialmente inquieto puede acabar medicado bajo el diagnóstico de hiperactivo, o una criatura asaz espabilada puede devenir elevada a la categoría de superdotado a mayor gloria social de sus complacidos papás, resulta sorprendente la facilidad con la que un deportista habilidoso y un cocinero con oficio, por poner dos ejemplos, reciben a la mínima la calificación de genios, cuando no hace tanto tiempo -o a lo mejor sí- ése era un término reservado a personajes de la talla de Einstein, Beethoven o Velázquez. Otro signo de los tiempos, pues, con el que convivir con cuanta resignación seamos capaces de hacer acopio.

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