Crece la tensión en Líbano


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El Ejército interviene en Líbano al expandirse la guerra siria

Qué.es

REUTERS 24 de junio de 2013

SIDÓN, Líbano (Reuters) – Soldados libaneses asaltaron el lunes un recinto ocupado por hombres armados leales a un clérigo islamista en la ciudad de Sidón y arrestaron a decenas de simpatizantes, dijeron fuentes de seguridad, en el segundo día de enfrentamientos alimentados por la guerra civil en la vecina Siria.

El Ejército dijo que 12 soldados murieron en la ciudad portuaria del sur del país, mientras que fuentes de seguridad hablaron de 18 militares muertos y 128 heridos.

Un médico dijo a Reuters que se habían sacado 22 cadáveres de la mezquita, pero que esperaba que la cifra fuera más elevada. Dijo que 94 heridos fueron atendidos por la Cruz Roja.

La guerra de Siria ha tensado las frágiles relaciones entre comunidades religiosas en Líbano, y sus habitantes temen que el país vuelva a hundirse en una guerra civil, después de que aún esté curándose de las heridas causadas por la guerra de 1975 a 1990.

La violencia se prolongó el lunes por segundo día, con combatientes suníes de la ciudad de Trípoli, en el norte, disparando sobre los militares y bloqueando carreteras con bloques de cemento y neumáticos ardiendo. Por la noche, dos soldados y tres hombres armados habían resultado heridos.

El clérigo suní de línea dura jeque Ahmed al Asir, que ha acusado al Ejército de apoyar los intereses del grupo chií Hezbolá, permanece huido. El Ejército está intentando detenerlo o matarlo, tras acusarlo de matar a soldados a sangre fría el domingo.

Las fuerzas de seguridad estaban entrando en las casas alrededor de la mezquita mientras trataban de hacerse con el control de la zona. Un reportero de Reuters vio columnas de humo saliendo del recinto religioso y dijo que la oficina de Asir al otro lado de la calle estaba completamente destruida. Al menos cuatro tanques y varios vehículos militares estaban quemados.

En los alrededores seguían escuchándose disparos de francotiradores, por lo que no estaba claro cuántos edificios controlaban los hombres de Asir.

CRÍTICAS A HEZBOLÁ

Sidón ha estado en tensión desde que la semana pasada estalló la violencia entre suníes y chiíes, enfrentados por el conflicto sirio entre los rebeldes, en su mayoría suníes, y el presidente Bashar el Asad, quien es miembro de la minoría alauí, una escisión del islam chií.

La tensión aumentó cuando el grupo chií Hezbolá envió a combatientes a Siria para ayudar a las fuerzas de Asad a recuperar el control de una localidad estratégica.

El Ejército afirma que los combates estallaron el domingo, después de que las fuerzas de seguridad detuvieran a uno de los seguidores de Asir. Estos respondieron disparando sobre un puesto de control del Ejército.

“Decimos a todos los libaneses que el Ejército está decidido a eliminar la disensión, y que no parará sus operaciones militares hasta que no se restaure completamente la seguridad en la ciudad”, dijo el Ejército en un comunicado el lunes.

Al menos 62 seguidores de Asir fueron arrestados en una redada militar, dijo una fuente de seguridad. El comisario del tribunal militar de Líbano, juez Sakr Sakr, dijo que Asir ha sido convocado “para presentarse en a juicio, junto con 123 seguidores, entre ellos su hermano y Fadil Shaker”, un conocido cantante libanés que abandonó su carrera para unirse al grupo de Asir.

“Vengan a salvar a su pueblo que está siendo masacrado”, decía un mensaje el lunes en la cuenta de Twitter de Asir.

El clérigo de larga barba gris era poco conocido antes de la guerra de Siria, pero ha alcanzado la fama rápidamente por sus declaraciones y manifestaciones en apoyo de los rebeldes y de los grupos islamistas en Siria, aumentando el tono contra Hezbolá y los chiíes.

El contagio del conflicto sirio ya había aparecido con mortales enfrentamientos callejeros en la ciudad de Trípoli y con ataques con cohetes en Beirut y el valle de Bekaa.

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24 de junio de 2013

Ejército libanés choca con militantes islámicos mientras se expande conflicto sirio

Terra Chile

Soldados libaneses se enfrentaron el lunes con militantes islamistas suníes en la sureña ciudad de Sidon por segundo día, en uno de los estallidos de violencia más letales hasta el momento alimentados por divisiones sectarias sobre la guerra civil en la vecina Siria.

Una fuente de seguridad libanesa dijo que se había acordado un cese al fuego entre ambos lados el lunes por la tarde y que ya no se escuchaban disparos. El Ejército permanecía en sus posiciones cercando una mezquita.

El Ejército dijo que 12 soldados murieron en enfrenamientos que estallaron el domingo luego de que fuerzas se seguridad detuvieran a un partidario del clérigo musulmán suní de línea dura, el jeque Ahmed al-Assir. Sus seguidores respondieron abriendo fuego contra un puesto de control militar.

El Ejército prometió eliminar a las fuerzas de Assir, acusándolas de intentar sumir al Líbano en otra guerra civil como la ocurrida entre 1975 y 1990.

El contagio del conflicto sirio ya había aparecido con mortales enfrentamientos callejeros en la norteña ciudad de Trípoli y con ataques con cohetes en Beirut y el valle de Bekaa.

Fuerzas de seguridad informaron que las bajas militares eran 17 y que 65 soldados fueron heridos. No fue posible verificar las víctimas entre los combatientes de Assir, aunque las fuentes dijeron que creían que más de 20 militantes habían perdido la vida. Una fuente dijo que el mismo Assir estaba herido.

El comisionado de Líbano para el tribunal militar, el juez Sakr Sakr, dijo que Assir fue convocado “para ser juzgado, conjuntamente con 123 de sus seguidores, incluso su hermano y Fadil Shaker”, un destacado cantante libanés que abandonó su carrera para unirse al grupo ultraconservador del clérigo.

Los soldados cercaron la mezquita en el este de la antigua ciudad portuaria, donde los combatientes de Assir estaban basados. La mezquita sufrió grandes daños por 24 horas de feroces intercambios de cohetes y disparos.

“Vengan a salvar a su pueblo que está siendo masacrado”, decía un mensaje el lunes en la cuenta de Twitter de Assir.

Sidon ha estado en tensión desde que estalló la violencia la semana pasada entre combatientes musulmanes suníes y chiíes, enfrentados por el conflicto sirio entre los rebeldes en su mayoría suníes y el presidente Bashar al-Assad, quien es miembro de la minoría alauita, una escisión del Islam chií.

La tensión aumentó cuando el grupo militante chií Hezbollah envió a combatientes a Siria para encabezar la toma de una localidad estratégica junto a las fuerzas de Assad.

El conflicto de Siria ha tensado las frágiles relaciones sectarias en el Líbano, causando enfrentamientos en Sidon y otras ciudades.

En el norteño puerto de Trípoli, el lunes hombres enmascarados cortaron una importante autopista y varios caminos en los alrededores de la ciudad con bloques de cementos e incendiaron neumáticos, en una muestra de apoyo a Assir.

Los residentes dijeron que hombres suníes en el distrito de Bab al-Tabbaneh dispararon cohetes contra posiciones del Ejército durante la noche, pero no se informó de víctimas.

Los militantes atacaron a periodistas que se acercaron a las áreas que habían bloqueado, rompiendo sus cámaras y amenazándolos.

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24-06-2013 / EFE

La situación en el Líbano se ha agravado después de la muerte de al menos dieciséis militares en enfrentamientos con salafistas en la ciudad de Sidón (sur), una escalada que ha comenzado a contagiarse a otras zonas del país.

Las fuerzas armadas informaron hoy en un comunicado de la muerte de 16 efectivos desde que ayer estallaran los combates en Sidón, tras un ataque contra un puesto de control militar perpetrado por supuestos seguidores del jeque radical Ahmed al Asir.

El ejército señaló que prosigue con su misión en esa zona para “terminar con la presencia de elementos armados y restablecer la seguridad”, al tiempo que pidió a los combatientes que se entreguen.

Según la Agencia Nacional de Noticias (ANN), al menos 50 efectivos resultaron heridos en los choques, mientras que sigue sin haber datos fiables sobre el número de salafistas muertos.

Por su parte, fuentes de la Cruz Roja Libanesa señalaron que al menos 78 heridos han sido ya evacuados de Sidón.

Los choques se concentraron en el barrio de Abra, en los alrededores de la mezquita de Bilal bin Rabah, donde es imán Al Asir, quien hoy dijo en un mensaje que sus seguidores “son objeto de una matanza”.

“El ejército libanés impide cualquier ayuda a los niños, mujeres y heridos en las cercanía de la mezquita, y bombardea la zona con obuses y armas pesadas”, afirmó el jeque, que acusó a las tropas de actuar en connivencia con los milicianos del grupo chií Hizbulá, contra quienes se ha enfrentado en las últimas semanas en Sidón.

El fiscal militar emitió hoy una orden de arresto contra Al Asir, actualmente en paradero desconocido, y 132 de sus seguidores.

Mientras tanto, cerca del campo de refugiados palestinos de Ain el Helu, el mayor del Líbano y próximo a Sidón, el ejército bombardeó posiciones de los grupos radicales suníes Fatah al Islam y Yund el Sham.

La tensión también se extendió al norte del Líbano, principalmente a la ciudad de Trípoli, uno de los focos de mayor violencia entre partidarios y detractores del presidente sirio, Bachar al Asad.

Allí, elementos armados salieron a las calles disparando y exigieron a los comerciantes que cerrasen sus establecimientos.

Una granada fue lanzada en la plaza Abdul Hamid Karame de la ciudad, y se escucharon disparos en el campo de refugiados palestinos de Bedawi, cerca de esa localidad.

Para evitar que la violencia se desborde, las autoridades libanesas mantuvieron hoy una reunión con la cúpula militar y de seguridad en el palacio presidencial de Baabda.

Al término del encuentro, los asistentes pidieron al ejército que continúe sus operaciones en Sidón hasta “acabar con todos los elementos armados, destruir sus refugios y detener a todos los agresores”.

También solicitaron que se tomen las medidas necesarias para evacuar a los civiles de la zona de los combates en Sidón.

El primer ministro saliente (a la espera de que el nuevo jefe del Ejecutivo, Tamam Salam, logre formar gabinete), Nayib Mikati, decretó luto nacional en memoria de los militares fallecidos.

Pese al aumento de la tensión en el país, los analistas consultados por Efe no creen que el conflicto sirio acabe arrastrando al Líbano a una guerra.

Para el exportavoz de la misión de la ONU en el sur del Líbano Timor Goksel, la situación es “muy peligrosa y sensible”, ya que el ejército libanés no había sufrido un ataque de esa índole “desde hacía mucho tiempo”.

Tras descartar el riesgo de guerra, Goksel vaticinó que habrá “soluciones temporales”, aunque seguirán los problemas, como representa la existencia de “grupos ideológicos difíciles de controlar”.

Un experto militar que pidió el anonimato consideró que la respuesta del ejército ha sido “rápida” y puede servir para frenar ataques de “extremistas” en otras zonas del país.

Además, reclamó la formación rápida de un gobierno para ayudar a restablecer la seguridad.

Por su parte, el profesor universitario y analista Hyam Mallat destacó la necesidad de que los grupos políticos alcancen un acuerdo y apuntó que la comunidad internacional no tiene ningún interés en que la guerra llegue al Líbano.

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La tercera ciudad libanesa, al borde de la explosión sectaria

Sidón se contagia también del ‘virus’ de la guerra siria

Ahmad al Assir, escoltado durante el funeral de unos seguidores . | REUTERSAhmad al Assir, escoltado durante el funeral de unos seguidores . | REUTERS

  • Los encontronazos entre seguidores de Assir y de Hizbulá se multiplican
  • ‘Todos los partidos saben que si hay una guerra sólo habrá perdedores’

Javier Espinosa | Sidón (Líbano)

domingo 23/06/2013 El Mundo.es

La salva de cohetes dejó marcadas por los impactos la fachada de los dos últimos apartamentos del edificio. El miércoles por la mañana sus inquilinos se apresuraban a trasladar muebles y enseres en un camión. “La gente está abandonando sus viviendas. Tienen miedo. ¡Esta es la primera vez que vemos algo así en Sidón, esto no era como Trípoli!”, explica Nader Sabagh, uno de los acólitos del jeque Ahmad Assir.

El pasado miércoles, a 24 horas de la confrontación, los partidarios del clérigo salafista continuaban vigilando los accesos a su mezquita ametralladora en mano. La refriega armada dejó varios apartamentos calcinados y otros tantos vehículos destrozados. Los disparos alcanzaron incluso las ventanas de una guardería donde los niños, aterrorizados, tuvieron que ser evacuados en medio del tiroteo.

Sentado en su residencia, Assir –una de las voces más virulentas a la hora de fustigar a Hizbulá- se mostraba pesimista. “La guerra civil ya ha llegado al Líbano. La participación de Hizbulá en Siria nos ha abocado a esta situación”, afirmó.

“La participación de Hizbulá en Siria nos ha abocado a esta situación”

Jeque Ahmad Assir.

Sus seguidores asentían. Para Sabagh el alto el fuego pactado este martes tan sólo es un inciso en un conflicto destinado a la “guerra abierta”. “No podemos aguantar más, las provocaciones son diarias. Tenemos que defendernos“, añadió Assir.

La dialéctica incendiaria que se escuchaba en el reducto salafista este miércoles es un reflejo de la expansión de la crisis libanesa a Sidón, la tercera ciudad del país, que amenaza con convertirse al igual que ya pasó con enclaves como Trípoli, en el norte, o el Valle de la Bekaa, al este, en un nuevo frente bélico vinculado a la conflagración que se libra en la vecina Siria.

Los enfrentamientos del martes entre las milicias de Assir y los paramilitares de Hizbulá y sus aliados costaron la vida a una persona, dejaron varios heridos y paralizaron la metrópoli -donde habitan más de 150.000 personas-, que repentinamente se vio enfrentada a imágenes que la retrotraían a la guerra civil del siglo pasado: francotiradores en los tejados, milicianos encapuchados apostados en las esquinas de los edificios, barricadas cortando las carreteras…

Un escenario que se reprodujo este domingo, cuando Sidón regresó al caos en medio de violentos combates entre las fuerzas de Assir y el ejército local, en una refriega que dejó al menos 8 muertos –seis de ellos militares- y más de una veintena de heridos, según los medios libaneses.

El recuerdo de 1975

Los uniformados acusaron a los militantes del religioso de atacar “a sangre fría” uno de sus controles con RPG antitanque y ametralladoras.

El presidente Michel Sleiman convocó un encuentro de emergencia de la cúpula militar y las fuerzas de seguridad para este lunes después de criticar el llamamiento que hizo Assir a los soldados suníes para que “deserten” en un gesto que pretende establecer otro paralelismo más con Siria.

Assir se refirió a los uniformados en términos ferozmente sectarios en un mensaje que difundió a través de internet. “Estamos siendo atacados por el ejército libanés, que es iraní y chií”, dijo.

“Lo que ha ocurrido hoy va más allá de cualquier expectativa. El ejército ha sido atacado en un intento por encender la mecha en Sidón, al igual que ocurrió en 1975″, replicaron los uniformados en su comunicado.

En realidad, el recuerdo de aquel conflicto sigue tan vivo en la memoria de los locales como la presencia de los mismos líderes y formaciones políticas que protagonizaron aquella lucha fratricida. Assir es quizás la única adición reciente al escenario local, dominado por las mismas agrupaciones que combatieron entre 1975 y 1990.

Ataque contra Hammoud

El despacho del jeque Maher Hammoud está adornado con fotografías que se remontan a aquellos aciagos años. En una instantánea de 1986, se le ve manejando una ametralladora pesada en el barrio de Abra. El religioso aparece en otras imágenes junto a Hasan Nasrala, el líder de Hizbulá; el difunto dirigente palestino Yaser Arafat, el actual jefe del parlamento libanés, Nabih Berri, el difunto jefe de Hamás, Abdelaziz Al-Rantisi.. Todos ellos figuras connotadas de las fuerzas opuestas a Israel.

Hammoud es uno de esos personajes que decidieron la historia de Sidón en la década de los 80. Fue uno de los primeros religiosos suníes que se unieron al proyecto revolucionario apadrinado por Irán y por ello fundó el Frente Islámico, una alianza que pretendía superar la dicotomía suní-shía, cuyos acólitos terminaron formando parte de las milicias aliadas de Hizbulá, con quien mantiene todavía una estrecha relación.

El guardaespaldas del religioso exhibe un vídeo grabado por las cámaras que vigilan su oficina en el que visualiza perfectamente el atentado del día 3. Primero se ve salir a Hammoud acompañado de tres de sus milicianos. Después se aprecia el todo terreno que se acerca a escasa velocidad desde una de las avenidas. Un pistolero se asoma por la ventanilla con una ametralladora y los destellos de los disparos iluminan la oscuridad de la noche.

“Fue todo muy rápido. Iban encapuchados. Todas las balas dieron alrededor del jeque pero él salió indemne. Si le hubieran matado Sidón habría explotado“, asevera el activista, pistola al cinto.

El ataque contra Hammoud fue otro de los repetidos incidentes que se vienen registrando en la ciudad en los últimos meses. Como ocurre en Trípoli o la Bekaa, los encontronazos entre los seguidores de Assir y los de Hizbulá se han multiplicado desde el año pasado de forma paralela a la intervención del grupo chií en la guerra de Siria.

Como admite el clérigo aliado de Hizbulá, la crisis en Sidón es un “reflejo” de la contienda que azota a Siria y la “división que ha generado en el Líbano”. “Hay poderes extranjeros que piensan que la manera de castigar a Hizbulá por su participación en Siria es molestarles en Líbano. Ese es el papel de Asir, a quien paga Qatar”, dice.

“Los libaneses no están dispuestos a caer en una nueva guerra civil, pero la cuestión es ¿la comunidad internacional y sus aliados árabe quieren esa guerra civil?“, añade.

Ambiente bélico

Aunque la mayoría de la población de Sidón se alinea del lado de las fuerzas contrarias a Hizbulá –algo que admite incluso Hammoud-, el grupo que comanda Hasan Nasrala dispone de toda una plétora de milicias suníes aliadas como las Brigadas de la Resistencia, una facción establecida a partir del 2008, o los acólitos del partido Naserista que comanda Osama Saad, capaces de rivalizar con los paramilitares que se le oponen.

El único factor que podría inclinar la balanza de uno u otro lado son los miles de combatientes palestinos que residen en el campo de refugiados de Ain el Hilwe, que hasta ahora no han querido participar en la pugna pese a las enormes simpatías que genera la causa de los rebeldes entre sus habitantes. “Nos llamaron ofreciendo su ayuda pero les dijimos que de momento no la necesitábamos, aunque si hubieran seguido bombardeando el barrio si les habríamos movilizado”, asevera el jeque Assir.

Lo mismo ha ocurrido con acólitos del partido Yamaa Al-Islamiya, la versión libanesa de los Hermanos Musulmanes, que dispone de otra influyente y disciplinada milicia. Su jefe de filas en Sidón, Bassam Hamoud, reconoce que la última refriega estuvo a punto de “generar una batalla en todo la ciudad” y acusa a Hizbulá de azuzar la inestabilidad.

“Hizbulá está usando a grupos de drogadictos y matones para crear confusión entre los suníes. La lógica dice que vamos hacia una escalada, pero estamos intentando actuar como bomberos, apagando los incendios que está generando Hizbulá“, apunta.

El nombre de Osama Saad también se asocia con el pasado más lúgubre del Líbano. El asesinato de su padre, Maaruf Saad, en 1975 fue considerado como uno de los sucesos desencadenantes del inicio de la guerra civil. “Asir es una herramienta del proyecto norteamericano que pretende generar el caos en esta región”, aduce Saad, jefe de la Organización Popular Naserista (OPN), otra agrupación aliada de Hizbulá.

Cuando el periodista le visitó en su oficina este último martes, sus milicianos protegían los accesos del edificio desplegados en las calles adyacentes mientras los tiroteos resonaban en las inmediaciones. “Las repercusiones de un conflicto en Sidón serían mucho más graves para el Líbano que los combates de Trípoli. Esta es la puerta del sur. Por aquí pasan todas las tropas internacionales”, indicó el otrora doctor.

En medio de la aprehensión que ha generado los últimos combates, figuras como Salim Sousan, el muftí suní de la ciudad –la principal autoridad religiosa local- llevan días intentando mitigar la tensión sectaria mediando entre todas las facciones opuestas.

El religioso no esconde su desasosiego ante la realidad: “No hay duda de que el estado libanés se está desmoronando y tengo miedo de que caigamos en el vacío“. Sousan consiente en que la “ausencia de estado” ha derivado en Sidón en un aumento del tráfico de armas. “La gente piensa en defenderse”, acota.

En su opinión, el pasado y el recuerdo de la guerra civil son los principales argumentos que han frenado hasta ahora la posibilidad de que esa experiencia se reproduzca no sólo en Sidón sino en todo el país. “Todos los partidos saben que si hay una guerra sólo habrá perdedores“, sentencia.

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24 de junio de 2013

El Ejército libanés continuará hasta “acabar con los elementos armados”

Terra Chile

Las autoridades libanesas instaron hoy a las Fuerzas Armadas a continuar sus operaciones contra los seguidores del jeque radical Ahmed al Asir hasta conseguir “acabar con todos los elementos armados, destruir sus refugios y detener a todos los agresores”.

En un comunicado difundido tras la reunión del presidente del país, Michel Suleiman, con la cúpula militar y de la seguridad, los asistentes pidieron al ejército que tome las medidas necesarias que permitan la evacuación de civiles de la zona de los combates, que tienen lugar en el barrio Abra de la ciudad de Sidón (sur).

Al menos doce militares han muerto ya en estos enfrentamientos, según ha reconocido oficialmente el Ejército, aunque otras fuentes, como la emisora Voz del Líbano, eleva el número de víctimas en las filas castrenses a más de 20.

Los participantes en la reunión fueron informados también sobre las necesidades de las Fuerzas Armadas para completar su operación, iniciada ayer después de que un puesto de control militar sufriera un ataque por parte de los seguidores salafistas de Al Asir, según el comunicado.

Nayib Mikati, primer ministro saliente (a la espera de que el nuevo jefe del Ejecutivo, Tamam Salam, logre formar Gabinete), ha decretado luto nacional en memoria de los militares caídos en los combates.

Según informaron fuentes de la Cruz Roja Libanesa a la televisión “Al Yadid”, al menos 78 heridos han sido ya evacuados de la ciudad de Sidón.

La situación se deteriora también en la ciudad septentrional de Trípoli, uno de los focos de mayor violencia entre partidarios y detractores del régimen sirio de Bachar al Asad, donde elementos armados han salido a las calles y han disparado y exigido a los comerciantes que cierren sus establecimientos.

Ante la crítica situación, Maruan Charbel, ministro del Interior, también saliente, ha sentenciado que “si cae el Ejército, cae todo el Líbano”, en declaraciones a medios locales.

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