Abdicación en medio del escándalo


  • Primera aparición de Felipe como futuro Rey de los belgas
  • La Familia Real Belga, una dinastía perseguida por los escándalos
  • Una renuncia al trono contra las encuestas
  • Felipe de Bélgica, un heredero tímido y experimentado
  • Bélgica se prepara ya para que el príncipe Felipe suceda al rey Alberto II
  • Abdicación en medio del escándalo
  • Bélgica, conmocionada con abdicación de Alberto II y esperanzada con Felipe
  • El Rey de los belgas, Alberto II, abdica debido a su edad y su estado de salud
  • Los partidos belgas, entre alabanzas y peticiones para el fin de la monarquía
  • Despedida por la puerta de atrás
  • El príncipe Felipe debe demostrar que estará a la altura del trono belga

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Primera aparición de Felipe como futuro Rey de los belgas

EFE
Día 04/07/2013 – ABC.es

El príncipe Felipe de Bélgica ha asegurado ser «consciente» de su responsabilidad

El Príncipe Felipe, que será rey de los belgas el próximo 21 de julio, aseguró hoy que es «consciente» de las responsabilidades que tiene por delante, tras el anuncio de abdicación de su padre, Alberto II. «Hoy quiero rendir homenaje al Rey por sus veinte años de reinado», dijo el duque de Brabante y heredero de la corona belga a su llegada en Amberes (noroeste) a una conferencia sobre la evolución de la vegetación terrestre observada desde el espacio organizada por la Agencia Espacial Europea (ESA).

«Soy muy consciente de las responsabilidades que tengo. Seguiré empleándome con todo el corazón. Hasta el 21 de julio», dijo el Príncipe Felipe a la prensa en sus primeras palabras en público tras el anuncio que hizo el miércoles su padre.El Rey Alberto II de Bélgica sorprendió ayer al país al anunciar por motivos «de edad y de salud» su abdicación el próximo 21 de julio en su primogénito, el Príncipe Felipe, de quien subrayó su pleno compromiso y su preparación para tomar el relevo al frente de la monarquía.

El relevo al frente de la monarquía belga se producirá el próximo 21 de julio, día de la fiesta nacional y en que se cumple el veinte aniversario de la llegada al trono de Alberto II. «El futuro del país está en buenas manos», aseguró el Rey de los belgas durante su alocución al país en francés, neerlandés y alemán, los idiomas oficiales de Bélgica, y en el que afirmó que «mi edad y mi salud no me permiten ejercer mi función como quisiera».

Precisamente los medios de comunicación belgas reflexionan hoy sobre las implicaciones políticas de la abdicación del Rey Alberto II y se plantean si el Príncipe Felipe está preparado para ser el próximo Jefe del Estado y gestionar cuestiones como el nacionalismo flamenco.

«Está preparado»

El diario francófono «La Libre Belgique» habla abiertamente sobre cómo deberá el Príncipe Felipe convencer a los nacionalistas flamencos de su capacidad para reinar. Ese medio asegura que si los políticos del país deseaban que Alberto II continuase como monarca hasta laselecciones federales de 2014 es precisamente por las dudas de que su sucesor pueda ser visto como un interlocutor legítimo.Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores belga, Didier Reynders, afirmó en declaraciones a la radiotelevisión francófona RTL que el Príncipe Felipe«está preparado» y consideró que el cambio puede ser positivo porque el rey se encontraba ya fatigado para ciertos actos oficiales.

Reynders dijo entender la inquietud que produce el cambio en los ciudadanos, pero recordó que hace veinte años cuando Alberto II accedió al trono en sustitución del rey Balduino el sentimiento fue el mismo. Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, casado con la princesa italiana Paola Ruffo di Calabria y padre de tres hijos, accedió al trono belga a los 59 años, tras el fallecimiento, en 1993, de su hermano mayor, Balduino II.

El presidente de los democristianos flamencos (CD&V), Wouter Beke, por su parte, sostuvo que aunque es partidario de que el próximo reydesempeñe un papel más protocolario, en la actualidad el cambio es constitucionalmente imposible, por lo que el debate tendrá que producirse tras las elecciones de mayo del año que viene, según el diario «De Standaard».

El diario flamenco «De Morgen», que desplaza notablemente la noticia de la abdicación en su página web, dedica uno de sus artículos de hoy a la pérdida de inmunidad del Rey Alberto II a raíz de su renuncia, en relación al caso de la reclamación de paternidad que ante la justicia belga ha planteado su supuesta hija de 45 año, Delphine Boel.

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La Familia Real Belga, una dinastía perseguida por los escándalos

BELÉN GARCÍA HIDALGOBELENGHIDALGO89 / MADRID
Día 04/07/2013 – ABC.es

El reinado de Alberto II está marcado por infidelidades, desvíos de fondos y polémicos viajes de varios miembros de la Casa Real

El próximo 9 de agosto de 2013 el Rey Alberto II de los Belgashubiese celebrado su vigésimo aniversario en el trono. Su último año como Rey de los Belgas ha sido especialmente controvertido. A lapolémica fundación de la Reina Fabiola se unía su supuesta paternidad.

Alberto II había reconocido su relación extramatrimonial con la baronesa Sybille de Selys Longchamps, sin embargo, nunca admitió haber tenido una hija ilegítima. Su relación con la baronesa se inició en 1967 cuando aún era Príncipe de Lieja y duró diez años. Délphine nació en 1968, pero no fue hasta su mayoría de edad cuando supo que el Rey era su padre.

Ahora es Délphine quien reclama ser reconocida como hija del Rey de los Belgas en los tribunales. Ante la imposibilidad de que sea citado en las Cortes por su condición de Jefe de Estado, Délphine solicitó que fuesen los Príncipes Felipe y Astrid quienes se sometiesen a la prueba de paternidad. El próximo 3 de septiembre, los representantes legales de ambas partes se reunirán para fijar el calendario del caso.

La fundación de la discordia

La Reina Fabiola creó a finales de 2012 una fundación con la que ayudar a los miembros de la Familia Real y preservar la memoria de su marido, el Rey Balduino. «Fons Pereos» fue disuelta ante las críticas recibidas que aseguraban que la Reina pretendía desviar a dicha fundación su dotación anual para eludir al fisco. Además, la fundación sería heredada por sus sobrinos al no tener descendencia y, en consecuencia, los Príncipes Felipe y Astrid evitarían también el pago de impuestos que grava los legados indirectos.

Además de su dotación anual, la prensa de su país le acusaba de haber cedido la residencia donde falleció el Rey Balduino I a dicha fundación con el mismo objetivo. Sin embargo, el registro de la propiedad número 1 de Motril (Granada), donde se encuentra el inmueble, indica que la Reina Fabiola mantiene el derecho de usufructo.

Un príncipe rebelde

No obstante, el miembro de la Familia Real belga que ha protagonizadovarios escándalos es el hijo pequeño de Alberto II, el Príncipe Laurent. Estuvo envuelto en un caso de desvío de fondos procedentes de la Marina mediante la emisión de facturas falsas con las que habría recibido, al menos, 175.000 euros.

El Príncipe Laurent confesó haber recibido dinero a través de su consejero personal, el coronel Noël Vaessen, para decorar y mantener su casa; sin embargo, aseguró desconocer el origen fraudulento de esos fondos.

Pero no fue la única vez que su nombre copó titulares donde se cuestionaba su actitud.En 2011, el hijo menor del Monarca realizó unavisita extraoficial a la República Democrática del Congosin avisar previamente al Rey Alberto II. El gobierno belga le había pedido que no realizase dicho viaje ante la proximidad de las elecciones presidenciales en el país africano. Precisamente en ese momento las relaciones entre ambos países eran tensas al considerar Bruselas que aún tenía «derecho moral» para denunciar las violaciones de derechos humanos en el Congo.

El desafortunado viaje, además, fue financiado por el entorno del presidente congoleño Joseph Kabila que pagó su estancia en el Grand Hotel de Kinshasa y, al parecer, también el viaje en avión en clase ejecutiva.

Libia fue otro de los destinos poco acertados del príncipe Laurent. Varias fueron las ocasiones que viajó entre 2008 y 2010 a Libia donde se reunió con los hijos de Muamar al Gadafi. Estos viajes formaban parte de la agenda que mantiene con motivo de su fundación «La Grect» y que tiene como objetivo el apoyo a proyectos relacionados con el desarrollo sostenible.

El Príncipe Heredero, cuestionado

La gota que colmó el vaso fue la publicación del libro «Cuestiones reales» del periodista Frederic Deborsu. Sus páginas no dejaban títere con cabeza y el autor aseguraba que la Reina Fabiola «acumulaba amantes».

El futuro Rey de los Belgas se llevó, en cambio, la peor parte. Según escribía el periodista, el Príncipe Felipe habría mantenido una «intensa relación con un hombre». Deborsu definió el matrimonio del Heredero de «forzado» alegando que fue el Monarca el que dio un ultimatúm a Felipe: «O te casas o no serás nunca rey».

El Palacio de Laeken emitió un comunicado en el que calificó de«totalmente erróneos e injuriosos» los extractos del libro y anunció que demandaría al autor del mismo.

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Una renuncia al trono contra las encuestas

El rey de los belgas. | Efe VEA IMÁGENES DE OTRAS ABDICACIONESEl rey de los belgas. | Efe 

Eduardo Álvarez | Madrid / El Mundo.es

miércoles 03/07/2013 

Era un secreto a voces y, sin embargo, la noticia ha cogido a los belgas con el pie cambiado. La abdicación del rey Alberto era un rumor persistente desde hacía varios meses. Y, de hecho, los medios esperaban hace dos semanas que anunciara su renuncia. No fue así.

Y, aunque también se había especulado con que abdicara el 20 de julio, coincidiendo con el Día Nacional belga, dos asuntos parecían haber desactivado de momento la bomba: Por un lado, la admisión a trámite de la reclamación judicial de la supuesta hija ilegítima del monarca, Delphine, quien aspira a que los tribunales le reconozcan el apellido. Y, por otro, la publicación de encuestas que coinciden de forma abrumadora en que los belgas no quieren que el soberano renuncie y, lo que es peor, que no consideran que el príncipe heredero, Felipe de Brabante, esté preparado para asumir la jefatura del Estado.

Parece que al final ha podido más el cansancio y el hartazgo de Alberto de Bélgica con una clase política que le ha puesto en serios aprietos durante todo su reinado. Porque si hay un país en Europa cuyo destino está absolutamente ligado al de su monarquía ése es Bélgica. Con dos comunidades tan enfrentadas como la valona y la flamenca, la Corona es prácticamente el único nexo de unión de todos los ciudadanos, el único pegamento que hoy sigue haciendo de dique de contención frente a las tensiones separatistas y la frivolidad de muchos partidos decididos a hacer saltar el país por los aires.

Alberto de Bélgica lleva años queriendo marcharse. Sobre su renuncia se especuló mucho, y muy seriamente, hace casi un lustro. Sin embargo, el devastador resultado de las elecciones legislativas de 2010 echó por tierra los planes del monarca de tener una jubilación plácida y tranquila. La atomización política y el auge de las fuerzas soberanistas resultantes de aquellos comicios llevó a Bélgica a sobrevivir más de 500 días sin Gobierno. Un triste hito político en la Unión Europea que obligó a Alberto II a echar mano de toda su capacidad negociadora y de sus buenos oficios políticos para convencer, uno por uno, a los partidos para ceder parte de sus pretensiones, reformar profundamente el sistema político y formar un Ejecutivo multipartidista que hoy gobierna en Bruselas.

Aquel periodo desgastó por completo al rey. Tanto como los escándalos familiares que ha protagonizado la familia real belga este último año: la reaparición de su supuesta hija ilegítima, el lío de fundaciones de su cuñada Fabiola de Bélgica o las interminables meteduras de pata de su hijo menor, el príncipe Lorenzo.

Encuestas poco favorables para el heredero

Alberto II dice basta y, haciendo caso omiso a las encuestas, le pasa el testigo a su hijo Felipe. Quizás al rey no le preocupe mucho que las encuestas ahora no le sean favorables al heredero. A fin de cuentas, cuando Alberto sucedió en el trono al añorado Balduino tampoco daba nadie un duro por él. La fama de frívolos de los entonces príncipes Alberto y Paola de Bélgica no hacían suponer una capacidad política del todavía rey tan sobresaliente.

Por si fuera poco, el monarca belga ha debido de pensar que en un año en el que las abdicaciones reales empiezan a dejar de ser noticia por habituales, no iba a ser él menos. Todavía está demasiado reciente la renuncia al trono de Beatriz de Holanda. La soberana de los Países Bajos estrenó el año quitándose la corona, cosa que en el país de los tulipanes es casi una tradición de familia, porque su madre y su abuela también abdicaron. Con una popularidad del 80%, Beatriz se despidió de su pueblo y hoy su hijo, Guillermo Alejandro, y su esposa, Maxima, continúan de luna de miel con su pueblo, dándose baños de masas diarios en un periplo interminable que les está llevando a recorrer cada localidad holandesa con motivo de la entronización.

Mucho más sorprendente ha sido la abdicación de la semana pasada del orondo emir de Qatar, Hamad Ben Jasem Al-Jalifa, de sólo 61 años, en uno de sus hijos, el favorito de la omnipresente jequesa del petroemirato del Golfo. Entre los monarcas árabes no hay demasiada tradición de renunciar al trono de forma voluntaria. Pero el ya ex soberano de Qatar lo dejó claro en su discurso de despedida: “Es hora de dejar paso a una nueva generación”.

Como siga así la cosa, no nos extrañe que acabe quitándose la corona hasta la mismísima Isabel II de Inglaterra. Y, en todo caso, cabe recordar que el primero en dar este paso en este siglo XXI fue el gran duque de Luxemburgo, Juan, que abdicó en 2000 en su hijo, el actual gran duaque Enrique, cuando empezó a sentir que sus facultades físicas mermaban.

Es falso que los monarcas no abdiquen, por más que muchos se empeñen en repetirlo. Y así lo demuestra de nuevo el rey de los belgas, aunque, a diferencia de las plácidas renuncias de Holanda y Qatar, en este caso se avecine una crisis política e institucional que pondrá a prueba desde el primer segundo al príncipe heredero.

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Accederá al trono el 21 de julio

Felipe de Bélgica, un heredero tímido y experimentado

[foto de la noticia]

Efe |

 jueves 04/07/2013 

El príncipe Felipe de Bélgica afronta a sus 53 años la sucesión en la Corona belga con un temple sereno y con amplia experiencia al servicio de la imagen de su país en el extranjero, especialmente a través de misiones comerciales, tras el anuncio de abdicación hecho por su padre, el rey Alberto II.

El príncipe Felipe ha vivido con “entusiasmo” su preparación para ocupar el puesto de su padre, según confesaba en una entrevista en junio pasado con el diario ‘La Libre Belgique’, aunque sin querer aún adelantar acontecimientos. Del próximo rey de los belgas los medios destacan su esfuerzo por formarse a través de los años para ocupar el trono, pero también su timidez a la hora de relacionarse en público y su gran simpatía en privado.

Nacido en Bruselas el 15 de abril de 1960, el heredero de la corona belga es el hijo primogénito del rey Alberto II y de la reina Paola y ostenta el título de duque de Brabante. En 1999 contrajo matrimonio con Matilde d’Udekem d’Acoz, con la que ha tenido cuatro hijos: la princesa Elisabeth, nacida en 2001, que ahora se convertirá en la heredera; el príncipe Gabriel, en 2003; el príncipe Emmanuel, en 2005, y la princesa Elénonore, en 2008.

Al término de sus estudios en Humanidades, que cursó en neerlandés y francés, Felipe de Brabante continuó su formación en la Escuela Real Militar, en la que obtuvo su diploma en 1981. Un año después consiguió los títulos de piloto de combate y de paracaidista y comando antes de dirigir un pelotón de paracaidistas. En 2001 fue nombrado general mayor de las Fuerzas Armadas y ya en 2010 fue ascendido al grado de teniente general y vicealmirante.

En el plano académico prosiguió su formación universitaria en el Trinity College de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, y en la Graduate School de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, donde obtuvo en 1985 un diploma en Ciencias Políticas. La Universidad Católica de Lovaina le concedió en 2002 el título de doctor Honoris Causa.

Misión económica

Ante el aumento de las actividades del príncipe, se creó la Casa del Príncipe Felipe en 1992, y un año más tarde, en ejecución de una decisión del Consejo de Ministros, fue nombrado presidente de honor de la Oficina Belga de Comercio Exterior (actualmente la Agencia para el Comercio Exterior), reemplazando así a su padre, que ejercía esa función desde 1962.

Desde entonces, el príncipe Felipe ha encabezado cerca de 70 misiones económicas de gran relevancia para Bélgica, las más recientes en Tailandia, en 2013; en Vietnam, Japón, Turquía, Australia y Nueva Zelanda en 2012; en Rusia, Estados Unidos, China y Chile en 2011, y en India, Brasil, Ucrania y Kazajistán en 2010. En 1994 prestó juramento como senador de derecho.

Al margen de sus numerosas funciones oficiales, la Casa Real destaca que el príncipe Felipe está comprometido con profundizar el conocimiento de su país, con el papel y la imagen de Bélgica en el mundo y con las relaciones internacionales.

Además, muestra un interés particular en los jóvenes y en su integración en la sociedad del mañana, motivo por el cual no sólo suele visitar escuelas y universidades sino que también sigue de cerca diversos problemas sociales como el paro y la lucha contra la pobreza y la exclusión.

Felipe de Bélgica es igualmente presidente de honor del Consejo Federal de Desarrollo Sostenible, desde 1997, mientras que un año después se creó el Fondo Príncipe Felipe para fomentar los vínculos entre los ciudadanos y las tres comunidades lingüísticas del país (la francófona, la neerlandófona y la germanófona). Desde 2003 es presidente de honor de la Sociedad Belga de Inversiones para los Países en Desarrollo y, desde 2004, del Capítulo Europeo del Club de Roma y de la Fundación Polar Internacional, y en 2004 obtuvo su título de piloto civil de helicóptero.

El Palacio Real señala asimismo que, en su tiempo libre intenta concentrar sus lecturas en una mejor comprensión del hombre en la sociedad moderna, un “pasatiempo” que alterna con la práctica regular del deporte. Preguntado recientemente por el uso de internet para estrechar aún más los lazos con la ciudadanía, Felipe admitía que las redes sociales aún no forman parte de la “filosofía” de la Casa Real, aunque es un medio que le interesa.

Para el príncipe, la calidad de un líder consiste en lograr “sacar lo mejor de cada uno, motivar, ayudar a pensar a largo plazo”. “No sé si tengo las cualidades. Eso sería un cumplido. Está al alcance de todo el mundo sacar lo mejor de cada cual”, decía el príncipe Felipe el mes pasado a la prensa belga.

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Bélgica se prepara ya para que el príncipe Felipe suceda al rey Alberto II

(EFE)

Bruselas, 4 jul (EFE).- El Gobierno de Bélgica ha comenzado hoy los preparativos de cara al próximo 21 de julio, día en que Alberto II abdicará en Felipe, su hijo primogénito, que ese día se convertirá en Jefe del Estado y en el séptimo rey de los belgas.

“Ese día, el sucesor constitucional, el príncipe Felipe jurará ante ustedes y será nuestro nuevo rey”, dijo hoy el primer ministro, el socialista Elio di Rupo, en sendas comparecencias ante la Cámara y el Senado belgas, que dedicaron sesiones extraordinarias al anuncio de abdicación del rey Alberto II.

Precisó que “hoy ya se ha constituido un gabinete encargado de preparar el cambio de reinado y las ceremonias del 21 de julio”.

Di Rupo subrayó también que la decisión del rey Alberto “merece el mayor de los respetos” y que ha sido una “decisión personal”, al tiempo que lo calificó de “rey extraordinario” y con “grandes cualidades humanas”.

Por su parte, los presidentes del Parlamento, André Flahaut, y del Senado, Sabine De Bethune, confirmaron también que el príncipe heredero jurará su cargo ese día ante las dos cámaras reunidas en sesión extraordinaria, según la Constitución del país.

La Carta Magna belga no prevé la abdicación del rey, pues únicamente ha habido un monarca, Leopoldo III -el padre de Alberto II-, que se decantó por esa posibilidad el 6 de julio de 1951 y fue sucedido por Balduino I.

El Gobierno belga ya ha decidido que el rey Alberto firme en el Palacio Real un acta de abdicación en el príncipe Felipe y que actúen como testigos la ministra de Justicia, los presidentes del Parlamento y del Senado, y el del Tribunal de Casación, según el diario Le Soir.

Las autoridades belgas aún tienen por resolver el nivel de la representación extranjera en esa ceremonia que será el día de la fiesta nacional de Bélgica y cuando se cumplen veinte años del reinado de Alberto II.

Tras el juramento del duque de Brabante ante el pleno de las dos cámaras que componen el Legislativo belga, se convertirá en Felipe I, rey de los belgas, y su esposa en la reina Matilde.

En ese momento Bélgica contará también con dos reyes, Felipe, y su padre, que a título de cortesía, será el rey Alberto, y tres reinas, Matilde, la esposa del nuevo monarca, y las reinas Paola y Fabiola, viuda de Balduino.

Igualmente y por primera vez en la historia de la monarquía belga, habrá una heredera, la princesa Elisabeth, hija mayor de Felipe y Matilde, ya que la Ley Sálica fue abolida en Bélgica en 1991 y con ella instaurado el derecho de reinar a las mujeres.

Elisabeth, de 11 años, será así la princesa heredera del trono belga, con lo que una fémina más se suma a la lista de futuras reinas europeas como ha ocurrido recientemente en Holanda, donde la heredera del rey Guillermo-Alejandro, es su primogénita, Catalina-Amalia, de 9 años.

Para esa jornada también se ha previsto un desfile militar, que se cerrará con fuegos artificiales frente al Palacio Real, en el centro de la capital belga.

A partir del día siguiente, Alberto -que se espera pase su jubilación entre Bruselas y su finca del sur de Francia- perderá el principio de inviolabilidad de los reyes, que recaerá en Felipe.

Con ello se abre un interrogante al respecto del escándalo que ha ensombrecido estas últimas semanas de su reinado, cuando Délphine Boel, de 45 años e hija de una examante de Alberto, la baronesa Sybille de Selys-Longchamps, ha reclamado vía judicial el reconocimiento de esa paternidad.

La abdicación de Alberto II, que pronunciará su último discurso oficial el 20 de julio, también ha dado paso a que desde algunos partidos políticos, en especial los nacionalistas flamencos, se reflexione sobre la preparación del sucesor y si es el momento de dar paso a una monarquía más protocolaria.

“Soy muy consciente de las responsabilidades que tengo. Seguiré empleándome con todo el corazón. Hasta el 21 de julio”, dijo hoy el príncipe Felipe a la prensa durante un acto público en Amberes.

Di Rupo reiteró, por su parte, que “el príncipe Felipe está muy bien preparado para ser rey”, y el ministro de Exteriores, Didier Reynders, incidió en esa opinión y agregó que el cambio puede ser positivo porque el rey estaba ya cansado para ciertos actos oficiales.

Reynders, en declaraciones a la radiotelevisión RTL, recordó que hace veinte años cuando Alberto II accedió al trono en sustitución del rey Balduino el sentimiento fue similar.

Otros políticos como el viceprimer ministro y responsable de Economía, Johan Vande Lanotte, subrayó que “nada permite dudar de su capacidad para reinar. Siendo rey, Felipe será otro hombre. La función, no lo olvidemos, hace al hombre”.

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Líos financieros y amorosos en la casa real belga

Abdicación en medio del escándalo

Alberto II de Bélgica y la reina Paola, antes de pronunciar su discurso de este miércoles. | AFPAlberto II de Bélgica y la reina Paola, antes de pronunciar su discurso de este miércoles. | AFP
  • Los últimos meses, cargados de escándalos en el Palacio Laeken
  • Fabiola creó una fundación que evitaba los impuestos por su herencia
  • El mes pasado, el gobierno belga recortó la dotación de la familia real
  • La hija de una baronesa amante de Alberto pide ser reconocida por el rey
  • Un libro asegura que Felipe mantuvo una ‘intensa relación’ con un hombre

Isabel Espiño | El Mundo.es

miércoles 03/07/2013 

El anuncio de abdicación de Alberto II de Bélgica, cuando el monarca estaba a punto de celebrar su vigésimo aniversario en el trono, parece poner el broche a un año cargado de escándalos financieros y amorosos en el Palacio Laeken.

La renuncia del rey de los belgas pudiera hacer pensar en su antecedente europeo más inmediato: la abdicación de Beatriz de Holanda. Sin embargo, ésta llegó en un momento de gran popularidad para la reina neerlandesa y su heredero, olvidados ya el oprobio del consorte -Bernardo de Holanda fue desposeído de todos los honores tras ser acusado de soborno en los 70- o la controversia que rodeó a la boda de Guillermo Alejandro con la hija de un ministro de Videla, ahora la adorada reina Máxima.

Nada que ver la situación de los Orange-Nassau con la de la casa que lidera el último hijo del rey Leopoldo III, rey inesperado tras la muerte del querido Balduino. El año arrancó, precisamente, con la polémica en torno a la viuda de Balduino, Fabiola de Bélgica.

La fundación de la polémica

La reina Fabiola. | AFPLa reina Fabiola. | AFP

La prensa belga desveló en enero que la reina Fabiola había creado a finales de 2012 una fundación (Fons Pereos) con el filantrópico fin de ayudar a los miembros de la familia real, así como preservar la memoria de la pareja regia. Sin embargo, esta fundación también permitiría a sus herederos -sus sobrinos, ya que no tuvieron hijos-evitar los elevados impuestoscon los que el fisco belga grava los legados no directos.

Tras la controversia, la octogenaria Fabiola anunció que renunciaba a su fundación (algo que todavía no ha hecho efectivo y, de hecho, acaba de descubrirse que tiene otra fundación en España) y el gobierno de Elio di Rupo decidió atar en corto los ‘dineros’ realesrecortando la dotación de su familia real y obligando a la familia belga a pagar impuestos.

A partir de ahora, sólo el rey, su consorte, su heredero o el monarca que abdique recibirá dinero del contribuyente, aunque la suma también se verá mermada. Los príncipes Astrid y el díscolo Laurent-que en 2007 tuvo que declarar ante un juez por un millonario desvío de fondos de la Marina, con los que se financió la reforma de su casa- tendrán que buscarse otras fuentes de ingresos.

Líos de faldas

Pero el escándalo financiero no es el único que ha planeado en los últimos meses sobre los ‘royals’ belgas. Hace ahora una semana, la artista Delphine Böel declaraba ante un juezreclama ser reconocida como la cuarta hija de Alberto II.

Delphine Böel, en una imagen de archivo. | AFPDelphine Böel, en una imagen de archivo. | AFP

Böel -que quiere que se practique una prueba de ADN al monarca y a sus hijos para demostrar la filiación- asegura que, desde que en 1999 se hizo público que era hija del monarca, ha sido víctima de “discriminaciones”.

Felipe y Matilde. | GtresFelipe y Matilde. | Gtres

Fue en aquel año cuando un libro sobre la reina Paola desveló el ‘affaire’ que Alberto de Bélgica había tenido con la baronesa Sybille de Selys-Longchamp, a la sazón madre de Delphine. El rey reconoció implícitamente aquel desliz -que no su paternidad- al aludir en su discurso navideño a la “crisis” matrimonial que vivió con Paola, quien por su parte acumularía “amantes”, según un libro publicado el pasado octubre, ‘Cuestiones reales’.

Su autor, el periodista Frederic Deborsu, también desvelaba la supuesta homosexualidad del futuro rey, Felipe de Brabante. “El matrimonio entre Felipe y Matilde no es lo que creemos”, aseguraba.

Según Deborsu, el heredero mantuvo una “intensa relación” con un aristócrata belga que Alberto II ordenó cortar cuando accedió al trono. Entonces, se concertó el matrimonio “forzado” con Matilde. Escándalos aparte, muy pocos belgas confían en el futuro rey -según la última encuesta- para gestionar la inestable política belga.

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03 de julio de 2013

Bélgica, conmocionada con abdicación de Alberto II y esperanzada con Felipe

Terra Chile

La mayoría de los belgas se mostró hoy conmocionada por el sorpresivo anuncio de la abdicación del rey Alberto II el próximo 21 de julio en su primogénito, el príncipe Felipe, a quien expresaron su apoyo en su próxima tarea como Jefe del Estado.

Varias decenas de ciudadanos se congregaron frente al Palacio Real, en el centro de Bruselas, portando la bandera negra, amarilla y roja de Bélgica, y donde aseguraron su respeto al rey Alberto II y su apoyo a su sucesor.

El rey Alberto de Bélgica, de 79 años, anunció hoy que abdicará el próximo 21 de julio en el príncipe heredero, el duque de Brabante, y señaló que renunciaba al trono en favor de su primogénito por razones de “edad y de salud”.

“Creo que es una buena decisión. Ha sido un buen rey para nosotros, creo que es tiempo de dejarle sitio a su hijo, que se lo merece”, dijo a Efe el joven belga Claudiu Sincoutis, que confió en la preparación del príncipe Felipe como próximo rey.

“Personalmente creo que (el príncipe Felipe) está bien preparado, aunque quedan algunos aspectos por confirmar para que esté realmente bien en el papel de rey”, continuó el joven, que señaló la “timidez” y el carácter “reservado” del heredero.

Horas antes de que el anuncio de la abdicación fuera oficial, algunos curiosos se acercaban ya al Palacio Real y a las inmediaciones de la sede del Gobierno federal, donde el primer ministro belga, Elio di Rupo, expresó en rueda de prensa su “respeto y comprensión” por la decisión del monarca.

Muchos habitantes, algunos de los cuales salían del trabajo y se apresuraban a tomar el tren para regresar a sus hogares, se enteraron ante la gran presencia de cámaras de televisión del inminente anuncio del rey.

La atención mediática que despertó la noticia fue grande, con numerosos miembros de los medios de comunicación agolpándose a las puertas de la sede gubernamental desde horas antes.

No solo los medios belgas se hicieron eco del anuncio de la abdicación, sino que también corresponsales extranjeros acreditados acudieron a escuchar las palabras de Di Rupo y las reacciones de la población belga.

Los rumores sobre una posible abdicación de Alberto II se habían intensificado en los últimos meses, sobre todo después de que la ahora princesa Beatriz de Holanda anunciara su renuncia al trono de los Países Bajos, el pasado enero, y abdicara en su hijo, Guillermo-Alejandro, el pasado 20 de abril.

“Creo que a veces es hora para un rey de abdicar y tener tiempo para su vida privada. Nuestra anterior reina también abdicó hace unos meses y ahora tiene tiempo para ella, así que creo que es bueno para el rey belga”, valoró Harry Jongenelen, un ciudadano holandés que pasaba por delante de la sede del Gobierno.

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Lo hará el próximo 21 de julio

El Rey de los belgas, Alberto II, abdica debido a su edad y su estado de salud

El rey Alberto II (izda.) y su hijo Felipe, en Bruselas. | AfpEl rey Alberto II (izda.) y su hijo Felipe, en Bruselas. | Afp
  • Se ha dirigido a la nación en un discurso televisado
  • ‘Constato que el príncipe Felipe está bien preparado’, ha asegurado
  • El 30% de los belgas no cree que Felipe esté preparado para reinar

Javier Gallego (Corresponsal) | Bruselas – El Mundo.es

miércoles 03/07/2013 

El rey de los belgas, Alberto II, de 79 años, se ha dirigido a la nación en un discurso televisado en el que ha anunciado que abdica en su hijo Felipe de Brabante, el próximo 21 de julio. Los rumores de una retirada prematura del trono han sido constantes desde hace tiempo, pero sonaban con más fuerza en las últimas semanas coincidiendo con la celebración de su 20º aniversario como monarca.

Alberto II ha justificado su decisión por motivos de edad y su delicado estado de salud. “Ésta es una señal de respeto a la institución y a vosotros, queridos compatriotas. Después de 20 años, es el momento de pasar la antorcha a la próxima generación”, ha dicho en un discurso de unos tres minutos que ha pronunciado apoyándose en unas notas que sujetaba con la mano. “Mi edad y mi estado de salud no me permiten seguir”, ha dicho.

Ha recordado que su estado de salud no le permite desempeñar sus responsabilidades como es debido y ha defendido que tanto su hijo como la futura reina consorte, Matilde, “están preparados para asumir el trono”. También ha defendido la institución y “el rol del Rey de los belgas”, cuya responsabilidad, ha dicho, “es estar al servicio de la democracia y de sus ciudadanos“.

Alberto II pasa el testigo a su hijo en un momento en que el país goza de una estabilidad institucional impensable hace dos años. Elio di Rupo, el político en el que confió Alberto II para formar un Gobierno estable, ha logrado crear un Ejecutivo cohesionado y reformista cuyo mandato expira el año que viene. Y de nuevo la figura del monarca volverá a ser determinante en la difícil tarea de formar una coalición estable entre partidos valones y flamencos.

En Bélgica la división geográfica, lingüística y socioeconómica es tal que se requiere de una figura institucional sólida capaz de garantizar la integridad del territorio. El problema es que el Príncipe Felipe quizás no reúna esas características, según una reciente encuesta que refleja que el 30% de la población cree que aún no está listo para reinar.

De hecho, aunque la Constitución belga no contempla el derecho de abdicación si estipula que cuando un nuevo Rey ocupa el trono, el Gobierno debe presentar su renuncia como señal de respeto. El nuevo monarca, apuntan los expertos, tendrá que rechazar esa renuncia para que Di Rupo y su gabinete puedan aprobar las cruciales normas que restan antes de que acabe la legislatura, entre ellas la reforma institucional que adelgazara considerablemente el tamaño y la dotación presupuestaria de la Casa Real.

Preparativos para el nuevo Rey

Elio Di Rupo expresó su “respeto y comprensión” por la decisión del rey Alberto II de abdicación y le agradeció su servicio al país durante los 20 años en el trono. En una alocución a los belgas, el político destacó la “valentía” y la “clara vocación” del rey al servicio del país, así como por el “entusiasmo, empatía, humor e inteligencia” que ha demostrado durante su reinado, según informa la agencia EFE.

Di Rupo, que se dirigió a los belgas en neerlandés y en francés, anunció que el Gobierno federal comenzará mañana los preparativos para el acceso al trono del príncipe Felipe el próximo 21 de julio, día en que abdicará el rey Alberto. “El Gobierno comenzará mañana los preparativos para el acceso al trono del 21 de julio. Espero que ese día, el de nuestra fiesta nacional, sea un momento de orgullo para el conjunto de los ciudadanos”, dijo el primer ministro belga.

El jefe del Gobierno belga señaló también que el relevo generacional en la Corona se producirá en circunstancias diferentes a las de un fallecimiento, como ocurrió el 31 de julio de 1993 cuando Alberto de Bélgica sucedió a su hermano, el rey Balduino. Agregó que el sucesor de la corona se ha preparado para el cambio “con mucha seriedad y un gran sentido de la responsabilidad hacia su futura función. Ha mostrado en numerosas ocasiones cuánto ama a Bélgica. El príncipe tiene la voluntad de servir bien a nuestro país. Contará con el apoyo del Gobierno”

Escándalos familiares

La Familia Real belga se ha enfrentado a lo largo del último año a un escándalo tras otro. La reina Fabiola, viuda de Balduino, fue protagonista de una fuerte polémica en el país tras descubrirse que había creado una fundación para evadir el pago de impuestos del dinero que dejará a sus herederos. Unos meses antes un reportaje en televisión mostraba a uno de los hijos de Alberto II y Paola, Lorenzo, como un maltratador que apenas se habla con su mujer. También un reciente libro sobre la Familia Real sacó a la luz que el heredero, Felipe de Brabante, no se casó por amor y que en realidad es homosexual y ha mantenido una intensa relación con el conde Thomas de Marchant.

El último escándalo ha surgido recientemente, después de que la artista Delphine Boë haya acudido a la Justicia belga para reclamar una prueba de ADN de Alberto II que confirme que es realmente su padre. De momento, tras una vista inicial, el juez retomará el caso el 3 de septiembre.

Alberto II ocupó el trono tras la muerte sin descendencia de su hermano mayor, el rey Balduino. Casado con la Reina Paola y con tres hijos, Alberto II ha jugado un papel clave en el desarrollo político del país durante las últimas dos décadas. A él le corresponde gran parte del mérito para que Bélgica lograra formar un Gobierno estable después de casi dos años sin acuerdo entre la mayoría de las formaciones políticas.

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03 de julio de 2013

Los partidos belgas, entre alabanzas y peticiones para el fin de la monarquía

Terra Chile

La mayoría de los partidos belgas destacaron hoy el papel “estabilizador” que ha ejercido el rey Alberto II de Bélgica para su país, con excepción de algunos partidos flamencos, que achacaron su abdicación al escándalo de su hija ilegítima y pidieron una “monarquía protocolaria”.

La abdicación de Alberto II es el momento perfecto para poner fin a la monarquía, opinó el partido ultraderechista flamenco Vlaams Belang, para el que la familia real belga se ha posicionado durante los últimos veinte años demasiadas veces del lado de los francófonos y por ello el monarca se ha erigido como el “rey de los valones”

Este partido acusó además a la Casa Real belga de “numerosas malversaciones” de fondos.

Los ecologistas flamencos Groen alabaron la solidez con la que el monarca belga ha ejercido sus funciones, sobre todo en los últimos años para calmar las aguas en momentos de tensiones políticas previas al acuerdo sobre la sexta reforma del Estado, pero consideró que su abdicación debe servir para optar por una “monarquía protocolaria”, dijo su presidente, Wouter Van Besien.

El líder de los independentistas de la N-VA, Bart De Wever, fue más suave en su reacción al admitir que no siempre ha estado de acuerdo con Alberto II, pero subrayó su “respeto por la persona del rey” y consideró que a su edad tiene “todo el derecho de retirarse”.

“Nos damos cuenta de hasta qué punto la función de un rey pesa en un país democrático dividido y bloqueado” por las diferencias entre las diferentes regiones.

El partido socialista flamenco sostuvo por su parte que si Alberto II se hubiera mantenido en el trono, “se habría arriesgado a perder su credibilidad en el escándalo Delphine Boël”, la presunta hija ilegítima del monarca belga, señaló Willy Claes, ex viceprimer ministro de Bélgica durante el primer Gobierno de Jean-Luc Dehaene, en los años noventa.

Por otro lado el también exsecretario general de la OTAN consideró que el momento es el adecuado para la abdicación, dado que el presupuesto está “en orden” y en el plano político hay un espíritu “constructivo” entre las regiones.

“El año que viene será relativamente tranquilo, así que el nuevo rey podrá adaptarse fácilmente”, señaló el ex hombre fuerte de los socialistas flamencos, quien sostuvo que él pertenece a “esta pequeña minoría que siempre ha pensado que (el príncipe heredero) Felipe estaba preparado” para ascender al trono.

Los democristianos flamencos (CD&V) dijeron comprender la decisión del rey, basándose en la fatiga física de un jefe de Estado que ha servido de “refugio” en las difíciles negociaciones entre las regiones y la formación de un Gobierno, dijo el presidente del partido, Wouter Beke.

Ese partido sostuvo que una vez que la sexta reforma del Estado está prácticamente lograda, era el momento adecuado para que el rey de los belgas abdique, al tiempo que subrayaron que Felipe de Bélgica está preparado para suceder a su padre el próximo día 21 de julio, día de la fiesta nacional belga.

El presidente de la región belga de Flandes, Kris Peeters, apreció la actitud “positiva” que Alberto II siempre ha mostrado con respecto a las reformas de Estado y su participación e interés en Flandes, además de haber tratado a las entidades federativas con gran respeto.

Los democristianos francófonos (CdH) vivieron la decisión del monarca con una “gran emoción personal”, según la viceprimera ministra Joëlle Milquet (CdH), quien “comprende y respeta” los motivos de su abdicación.

También el eurodiputado, exviceprimer ministro y líder de los liberales francófonos MR, Louis Michel, ha alabado la figura de Alberto II afirmando que “no ha dejado de enviar el mensaje de que había que tomar en cuenta las aspiraciones de todo el mundo en Bélgica, incluyendo las necesidades más apremiantes de Flandes”.

Michel destacó, en declaraciones a la agencia Belga, que el monarca ha reinado durante los veinte años “más sensibles de la política belga” y ha sido el rey que “mejor ha entendido lo que quería la gente”.

También dio un consejo al príncipe Felipe, de quien dijo que está de sobra preparado para asumir las tareas de un jefe de Estado, y al que recomendó que “no copie” a su padre, al igual que Alberto II no lo hizo con su hermano Balduino.

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Despedida por la puerta de atrás

Tras 20 años de reinado Alberto II abdica tocado por el escándalo de su hija ilegítima y por las maniobras de la Reina Fabiola para no pagar impuestos

 Bruselas 3 JUL 2013 – El País.com (España)
El rey Alberto II y su esposa, la reina Paola, antes de su discurso / ERIC LALMAND  (EFE)

¿En qué familia no hay una tía que tenga sus problemillas con Hacienda; un padre ligero de cascos al que le aparezca una hija ilegítima; un hijo introvertido del que se dude sobre sus capacidades para hacerse cargo del negocio familiar; o un hermano metepatas que enerve a los que le rodean haga lo que haga? El problema llega cuando la tía en cuestión es la viuda del anterior Rey; el padre ocupa la jefatura del Estado desde hace 20 años; y el hijo está a punto de subir al trono. Si además los apaños fiscales de la anciana Reina enfurecen al Gobierno hasta hacerle modificar la ley de financiación de la familia real, es cuando se empieza a calibrar la magnitud del terremoto que ha vivido la monarquía belga en los últimos meses.

Muchos ciudadanos consideran que Alberto II ha sido un Rey mejor de lo que esperaban cuando hace 20 años sustituyó inesperadamente a su hermano, el querido Balduino. Ayer mismo en los pasillos del Parlamento Europeo, el líder liberal y primer ministro belga durante nueve años Guy Verhofstadt recordaba cómo su sencillez y sentido del humor conquistaron a su pueblo. Pero la mala suerte ha querido que su adiós coincida con uno de los momentos peores para la popularidad de su familia; y con una situación política especialmente complicada. En menos de un año Bélgica celebrará unas elecciones de resultado incierto.

“Fue un shock comprobar que la Reina tenía una fundación ultraconservadora que servía para que sus descendientes pagaran menos impuestos. Hoy por hoy, el mayor peligro de la monarquía belga pueden ser sus propios miembros”, asegura desde su despacho el diputado socialista Christophe Lacroix. “Es cierto que la familia ha pasado por una tempestad. Pero no se puede comparar con los problemas que, por ejemplo, tiene la Casa Real española”, matiza el periodista de La libre Belgique Christian Laporte.

Los problemas comenzaron a principios de año, cuando se comenzó a hablar de la fundación creada por la hasta entonces muy popular Reina Fabiola para que sus sobrinos pudieran heredar sus bienes sin pasar por el fisco. El primer ministro, el socialista francófono Elio di Rupo, reconoció en público su “profundo malestar”. Pese a tratarse de un instrumento legal, muchos belgas reclamaban a la anciana una actitud más ética y estética.

“Estoy profundamente afectada por las incomprensiones y reacciones tan negativas”, aseguró la muy religiosa, cercana al Opus Dei, Fabiola en el comunicado en el que anunciaba su renuncia a la fundación. Pero esta decisión no impidió que el Gobierno sacara del congelador la reforma para reducir el dinero público que recibe la familia real y obligarles a pagar impuestos. La española que en 1960 se casó con Balduino logró algo que parecía imposible en un país dividido en dos: poner de acuerdo a ocho partidos (francófonos y flamencos; de izquierdas y derechas) para impulsar un cambio que políticos y periodistas consideran histórico.

La más afectada fue la propia viuda de Balduino: de embolsarse el año pasado 1,4 millones de euros pasará a 461.000. Los hermanos del futuro monarca, Lorenzo y Astrid, se salvaron de perder sus más de 300.000 euros anuales, pero serán los últimos príncipes no herederos que puedan vivir sin trabajar. Además, toda la familia, excepto el Rey, empezará a pagar impuestos.

Todos los partidos estaban de acuerdo en recortar los gastos de la familia que encarna la unidad del país, pero cada uno por motivos distintos. “Los nacionalistas flamencos aprueban la reforma para quitarse de en medio al rey como medio de acabar con Bélgica. Yo, como socialista francófono me considero republicano, pero la monarquía es el mejor símbolo de nuestra unidad”, aclara el diputado Lacroix.

Cuesta imaginar un momento más inoportuno para el estallido del escándalo. Hace meses que se especulaba con la posibilidad de que Alberto II, un rey cansado, anunciara que le cedía el testigo a su hijo, el príncipe Felipe. Los defensores de esta idea se veían reforzados por el ejemplo de los vecinos holandeses, o incluso por el caso del Papa Benedicto XVI. “Está claro que Alberto II quiere ceder el testigo a su hijo. Ya no tenemos un Rey a tiempo completo”, decía hace unos días el historiador Vicent Dujardin.

Este paso no tendría mayor importancia si no sucediera un año antes de las elecciones en un país que se toma con una paciencia inusual la formación de Gobierno. En los últimos comicios, celebrados en junio de 2010, tuvieron que pasar 535 días para que Di Rupo articulara una mayoría parlamentaria suficiente. Muchos temen que el inexperto príncipe Felipe carezca de las habilidades para engrasar la siempre tortuosa política belga para encontrar un Gobierno que dirija el país en tiempos de crisis. “Me parece un buen momento para la abdicación, así tendrá tiempo para establecer contactos”, aseguraba ayer en la Eurocámara el ex primer ministro Jean-Luc Dehaene.

Felipe, un hombre distante, introvertido y taciturno, que no despierta las simpatías de su padre, es una incógnita. Aunque muchos recuerdan que hace 20 años también se oyeron voces que ponían en duda la capacidad del hoy Rey para suceder a su hermano.

El heredero ha aprendido de sus errores. El Gobierno ya no le tiene que llamar la atención por ser demasiado franco en sus declaraciones, como ocurría a mediados de la década pasada. Las entrevistas que concede son ahora más planas e institucionales. Y cuando acapara la atención mediática suele ser por informaciones con tintes sensacionalistas, como la supuesta homosexualidad que destapó el año pasado el periodista Fréderic Deborsu. “El día que Matilde dijo sí a mi propuesta de matrimonio fue el más feliz de mi vida”, dijo en una inusual respuesta. La Casa Real presentó una queja ante el organismo que vela por la ética periodística en Bélgica. Felipe, de 53 años, lleva tiempo diciendo que se siente preparado para acceder al cargo para el que le preparó su tío —y Rey— Balduino. Ahora podrá demostrar si es cierto.

Los Sajonia-Coburgo y Gotha han tenido últimamente más quebraderos de cabeza. No era un secreto que Alberto II había llevado una vida muy distinta de la su beatífico hermano. El actual rey tan solo llegó al trono porque Balduino y Fabiola, tras pasar por cinco abortos, no lograron tener ningún hijo; y tanto él como su mujer, la italiana Paola, tuvieron una vida extramarital movida.

El propio Rey insinuó sus infidelidades en el discurso que dirigió a la nación en la Navidad de 1999, cuando mencionó los problemas por los que había pasado su matrimonio. Hace años que se sabía que había tenido una niña con la baronesa Sybille de Selys Longchamps. Pero la hija ilegítima, Delphine Boël, ha reaparecido ahora en todos los informativos del país para reclamar una prueba de paternidad. Serán sus supuestos hermanos los que se sometan a la prueba de ADN, ya que Alberto II, como Rey de los belgas, goza de inmunidad.

Por si esto fuera poco, el hijo menor de los reyes, Lorenzo, ha vuelto a soliviantar los ánimos. Invitado por una ONG defensora del medio ambiente, viajó a Israel para participar en un proyecto de plantación de árboles. Hasta aquí, nada extraordinario. Pero varias asociaciones de derechos humanos protestaron porque la supuesta organización benéfica tiene tintes sionistas y se ocupa de reforestar territorios palestinos.

Llueve sobre mojado porque Lorenzo —además de ser acusado de maltrato por su exnovia o de montar escándalos en los aviones para viajar en business— ya enfureció al Gobierno y a la Casa Real el año pasado por viajar sin permiso a Congo. En esta ocasión, el ministro de Asuntos Exteriores sí que había autorizado la excursión a Oriente Medio.

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El príncipe Felipe debe demostrar que estará a la altura del trono belga

Por Philippe SIUBERSKI (AFP)

BRUSELAS — El príncipe Felipe, que se convertirá en el séptimo rey de los belgas el próximo 21 de julio tras la abdicación de su padre, Alberto II, aún debe demostrar, a sus 53 años, que estará a la altura del cargo, en un país en donde el soberano ya no es el vínculo inoxidable entre flamencos y valones.

“Tras 20 años en el trono, el momento ha llegado para pasar el testigo a la generación siguiente”, dijo este miércoles el Rey, al anunciar su decisión de abdicar, por cadena de radio y televisión nacional.

El príncipe Felipe, duque de Brabante, de 53 años, heredero del trono y casado con la princesa Matilde, “está bien preparado para sucederme”, aseguró el Rey.

Nacido en Bruselas el 15 de abril 1960, el príncipe Felipe -hijo mayor de Alberto II y de la reina Paola- es el primero en la línea de sucesión al trono. En 1999, el príncipe Felipe se unió en matrimonio con una aristócrata belga, Matilde d’Udekem d’Acoz, 13 años menor que él, dando un toque de ‘glamour’ a esta monarquía tildada a menudo de aburrida.

Felipe y Matilde tuvieron cuatro hijos: la primogénita es la princesa Isabel, nacida en 2011, y que un día podría convertirse en la primera reina de los belgas. En los años 1960 y 1970, la relación entre el rey Alberto II, en ese entonces príncipe heredero, y de su esposa de origen italiano, Paola, atravesó una etapa difícil y la pareja descuidó la educación de sus tres hijos, que pasaron gran parte del tiempo alojados en casa de amigos.

El joven príncipe era un niño tímido, un rasgo que ha conservado con el tiempo. Realizó estudios más bien mediocres en un establecimiento de jesuitas en Bruselas y después en un instituto católico en Flandes.

Luego siguió una formación militar, en la que obtuvo su licencia de piloto de caza, de paracaidista y de comando, antes de ingresar a la Universidad de Oxford (Inglaterra) y de Standford (Estados Unidos).

En 1993, cuando el rey Balduino, hermano mayor de Alberto II, murió inesperadamente a los 62 años y sin hijos, algunos pensaron que Felipe, que entonces tenía 33 años, sería su sucesor. Sin embargo, la clase política estimó que Felipe “no estaba listo” para acceder al trono.

Durante los siguientes 20 años, el príncipe siguió con su preparación, adquirió confianza en si mismo y presidió decenas de misiones económicas en todo el mundo.

Muy pronto el príncipe deberá demostrar que está a la altura del trono, sobre todo con ocasión de las elecciones legislativas de mayo de 2014. El partido flamenco N-VA de Bart De Wever, que encabeza los sondeos, amenaza con bloquear la formación de un Gobierno si sus exigencias no son aceptadas. La formación independentista exige que la monarquía sea apartada de cualquier papel político y se limite a un papel protocolar.

Su padre, el Rey Alberto II, será recordado también por su papel clave de mediador entre 2010 y 2011, en los que el país estuvo 541 días sin Gobierno, debido a las disputas entre los valones francófonos, al sur del país, y los nacionalistas flamencos, en el norte.

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