Protestas en Brasil


  • Las protestas en Brasil acaban enfrentando a manifestantes con la policía
  • Los sindicatos alzan la voz con una huelga general en Brasil
  • Las dos caras de la calle en las protestas de Brasil
  • Las protestas continúan en Brasil tras la final del torneo de la Copa de Confederaciones
  • Jornada de protestas sindicales en Brasil comienza con bloqueos en once carreteras
  • Rousseff anuncia apoyo financiero para que municipios atiendan demandas de manifestantes
  • Miles participan en huelga nacional en Brasil
  • Popularidad de Rousseff se derrumba y anuncian protestas para final de Confederaciones
  • Rousseff reitera que dará “respuestas rápidas y concretas” a las protestas
  • La popularidad de Dilma Rousseff se desploma
  • Convoca Rousseff reunión ministerial para examinar protestas
  • Camioneros brasileños convocan huelga de 72 horas y se suman a las protestas
  • Los camioneros consiguen bloquear parte de Sao Paulo en el inicio de la huelga de tres días

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Las protestas en Brasil acaban enfrentando a manifestantes con la policía

EFE / SAO PAOLO
Día 12/07/2013 – ABC.es

Las manifestaciones que se celebraron a lo largo de todo el país demandando mejoras laborales no fueron tan numerosas como las del pasado mes de junio 

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EFE
Manifestantes encienden barricadas y se enfrentan a la Policía en una nueva jornada de protestas en Río de Janeiro

Los sindicatos de Brasil salieron ayer a las calles de todo el país parademandar mejoras laborales en el llamado «Día Nacional de Lucha», que tuvo un seguimiento popular mucho menor que las protestas sociales del pasado junio.

Las manifestaciones más numerosas se dieron en Sao Paulo y su región metropolitana, donde se realizaron 35 marchas, según fuentes sindicales, además de en Curitiba (Paraná, sur), que son dos de las principales regiones manufactureras del país.

En ambos casos, las marchas más multitudinarias congregaron a cerca de 20.000 personas, en las ciudades de São Bernardo do Campo (Sao Paulo) y Curitiba, en su mayoría trabajadores de industrias pesadas, metalúrgicas y de las plantas de automóviles. Esos sectores fueron en los que hubo un mayor seguimiento de la huelga convocada por algunos sindicatos, entre ellos Força Sindical, el segundo más importante del país, que pidió que la huelga fuera general.

La movilización paralizó las obras de la refinería Abreu e Lima, que construye la petrolera estatal Petrobras en el estado de Pernambuco (noreste), y de la central hidroeléctrica Teles Pires en Mato Grosso (oeste), según un recuento de Força Sindical.

En Río de Janeiro la policía dispersó con gases lacrimógenos y bolas de goma a un pequeño grupo de encapuchados que atacó a los uniformados con piedras y objetos incendiarios, según constató Efe. Losdisturbios ocurrieron cuando estaba terminando una marcha pacífica que congregó a cerca de 5.000 trabajadores en el centro de la ciudad, donde hace pocas semanas tuvieron lugar marchas multitudinarias y espontáneas con cientos de miles de participantes en demanda de mejores servicios públicos y contra la corrupción.

La principal demanda de los sindicatos es la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, que actualmente se extiende 44 horas, además de otras reivindicaciones para reducir la precariedad laboral, aumentar las pensiones y otros subsidios a los trabajadores.

El ministro de Trabajo, Manoel Dias, dijo en un comunicado que estas reivindicaciones son «legítimas», aunque afirmó que para reducir la jornada laboral será necesario un amplio debate y un «gran acuerdo» nacional. «La negociación es fundamental. El país está viviendo un momento único. Es un país que crea puestos de trabajo, pero eso no es todo. Aún tenemos que progresar mucho», dijo Dias.

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Los sindicatos alzan la voz con una huelga general en Brasil

El gigante sudamericano vive su primera huelga general en 22 años

Los cortes de carreteras y las protestas afectan a grandes ciudades de una decena de Estados

 Río de Janeiro 11 JUL 2013 – El País.com (España)

La primera huelga general en Brasil en 22 años, la segunda desde la recuperación de la democracia, en 1985, supone un claro llamamiento de los trabajadores. Exigen recibir una mayor tajada de la bonanza económica del gigante sudamericano. El paro, convocado por el grueso de las grandes centrales sindicales brasileñas, se sintió con fuerza en más de 20 grandes ciudades en más de una decena de Estados. Las organizaciones convocantes, que incluían desde la poderosa Central Única de Trabajadores (CUT) —afín al gobernante Partido de los Trabajadores (PT) de la presidenta Dilma Rousseff—, hasta el Movimiento de los Sin Tierra (MST), no solo reivindican mejoras laborales, sino también más inversión en educación, sanidad, y una reforma agraria en un país de grandes latifundistas.

La huelga sin duda sigue la estela de las manifestaciones que mantuvieron en vilo al país y en especial a su corazón económico, São Paulo, a mediados de junio. Aunque la movilización no ha logrado reunir a tanta gente en la calle como aquellas manifestaciones de los sin partido, ha impedido sobre todo el funcionamiento del transporte público en muchas urbes. Los huelguistas llegaron a cortar 38 carreteras nacionales. Y, en algunas ciudades donde los trenes y autobuses pretendieron funcionar, los vehículos fueron obligados a parar a pedradas. También tres de los principales puertos, entre ellos el mayor, el de Santos (São Paulo), fueron paralizados por los huelguistas.

Los sindicatos decidieron no incluir entre sus lemas el de “Fuera Dilma”, pero las manifestaciones en bastiones del PT, como las de São Bernardo do Campo, en la periferia de São Paulo —capital de la industria automotriz brasileña y el lugar donde el expresidente Lula saltó a la fama como líder sindical—, se interpretan como un mensaje de descontento desde las filas de un sector del partido y sus aliados. En el paro están participando ocho de las mayores centrales sindicales, que reúnen a más de 7.000 gremios, y que están vinculadas a nueve partidos políticos, tanto del Gobierno como de la oposición.

En Río no se logró paralizar el transporte público, a pesar de que era uno de los objetivos

El líder de la segunda mayor central sindical, Paulo Pereira (alias Paulinho da Força), de Fuerza Sindical, llegó a calificar la huelga de este jueves como un “calentar motores” para una “verdadera huelga general” que debería producirse en agosto, si el Gobierno de Dilma Rousseff no aceptara sus reivindicaciones. Ante un millar de metalúrgicos, Pereira les preguntó si estarían dispuestos a ir a una “huelga general”, como si la de este jueves no hubiese sido convocada como tal.

En la mayor ciudad del país, São Paulo, un juez ordenó servicios mínimos de metro a las horas punta, pero después los empleados votaron no sumarse al paro. Los manifestantes bloquearon varias vías de acceso a la capital económica del país y dentro de ella. Una marcha recorrió la calle 25 de Marzo, una de las principales arterias comerciales del casco viejo, y los piquetes ordenaron a los comerciantes que cerraran. Otra manifestación, de mensajeros en moto, cortó la avenida Bandeirantes, cercana al área de negocios de la zona sur.

A pesar de que los transportes públicos no se sumaron a la huelga, en Río de Janeiro cerraron las puertas muchas escuelas públicas y privadas, bancos y oficinas de correos. El comercio, sin embargo, funcionó normalmente. Los dirigentes sindicales esperaban mayor afluencia de trabajadores a las manifestaciones durante la mañana. La actuación de los piquetes para impedir trabajar a todo tipo de empleados fue más eficaz en crear entusiasmo en la población por la huelga.

En Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais, la huelga afectó al transporte público: el metro no tenía previsto reestablecer el servicio hasta este viernes. La huelga también paralizó de forma parcial las escuelas (cerró en torno a un 20%) y los centros sanitarios, aunque en este último caso la atención de urgencias discurrió con normalidad, según fuentes médicas.

Las protestas están siendo menores de lo esperado por los sindicatos

En ciudades como Salvador de Bahía y Porto Alegre, los autobuses y el metro dejaron de funcionar desde la mañana. En esta última ciudad, capital de Río Grande do Sul, los trenes urbanos tuvieron que parar porque los que habían salido de cocheras fueron apedreados por los manifestantes.

Algunos analistas destacaron la diferencia entre las manifestaciones de la huelga general de este jueves y las protestas callejeras del pasado mes de junio que, convocadas mediante las redes sociales, llevaron a las calles a más de un millón de personas y que se caracterizaron estar protagonizadas por gentes “sin partido, sin líderes y sin banderas”.

Mientras los de las protestas callejeras, fundamentalmente jóvenes de clase media, centraron sus quejas en la condena de la corrupción política y en la reivindicación de mejores servicios públicos como escuelas, hospitales y transportes, en la huelga de este jueves no hubo una sola pancarta contra la corrupción ni contra los políticos.

En los comentarios de los lectores en las ediciones digitales de los grandes diarios y en las redes sociales se ironizó con preguntas sobre dónde estaban este jueves los antidisturbios cuando los huelguistas apedreaban autobuses o encendían hogueras para cortar carreteras, en contraste con la dureza exhibida contra los manifestantes las semanas pasadas. La huelga se ve como un intento de quitarle la calle al movimiento espontáneo de protesta, dirigido fundamentalmente contra los partidos políticos.

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Las dos caras de la calle en las protestas de Brasil

La frustrada huelga general promovida por los ocho mayores sindicatos contrastó con la de semanas atrás, multitudinaria, nueva, sin líderes ni banderas 

 12 JUL 2013 – El País.com (España)

Las calles y plazas de Brasil han sido tomadas de repente por una cadena de protestas callejeras, nuevas y viejas, que no se veían desde hace 20 años.

Sociólogos y políticos se estrujan las meninges para entender el porqué de ese fenómeno y las consecuencias que podrá tener para el futuro del país.

La frustrada huelga general de ayer promovida por los ocho mayores sindicatos con sus símbolos, banderas y reivindicaciones tradicionales y con miedo a criticar al Gobierno, contrastó con la de semanas atrás, multitudinaria, nueva, original, inesperada, promovida a través de las redes sociales, sin líderes ni banderas y abiertamente contra los políticos.

Fue como el choque – visible, incuestionable- de lo antiguo, lo tradicional, lo organizado, contra la novedad del movimiento desorganizado; de la estética tradicional de los movimientos de izquierdas que pisaban firmes sobre el asfalto de calles y plazas, con el retumbar de sus himnos y consignas y el ondear de sus banderas rojas, contra la levedad y el revolotear de las alas de la creatividad convertida en protesta lúdica.

Los sindicatos, desorientados por haber visto la calle – que desde siempre les pertenecía – ocupada por jóvenes hasta entonces desconocidos y por militancias desnudas de viejos simbolismos de izquierdas, pretendieron volver a ocuparla pisando fuerte, sin revoloteos de sueños y utopías imposibles.

Habían anunciado: “¡Pararemos el país!”. Hicieron ruido, cortaron carreteras, paralizaron el tráfico en algunas ciudades, pero la gente se quedó en sus casas. Y los pocos que salieron (5.000 en São Paulo, 10.000 en Río y 1.000 en Brasilia) en algunos casos recibieron para ello hasta 30 dólares por persona.

Los más de un millón que salieron espontáneamente a la calle, sin organizaciones tradicionales que las convocara en la protesta espontánea de junio, lo hicieron- prescindiendo de su contenido político- bajo una estética totalmente diferente.

Si las pancartas de los sindicatos fueron las de siempre, despojadas de humor y de creatividad como para reafirmar sus viejas convicciones que no cambian, las de la manifestación callejera espontánea fueron una exposición de ideas nuevas, de sátira moderna, de irreverencia hacia el poder, de nuevos sueños improvisados en la misma calle, escritos sobre pedazos de cartulina, inventados sobre la marcha: “Éramos infelices y no lo sabíamos”.

Eso no les quitó realismo a sus peticiones, que al revés de las tradicionales de los sindicatos que acaban muchas veces sin ser escuchadas por los gobiernos, los nuevos callejeros comenzaron pidiendo la nimiedad de una bajada de 20 céntimos en los autobuses para pasar a criticar el despilfarro del dinero público de la clase política y la paradoja de un país rico con hospitales miserables o escuelas donde los niños salen sin saber leer ni escribir.

Las peticiones de los espontáneos no tenían la prosopopeya de las grandes masas reivindicativas de los movimientos sociales de antaño pero acabaron desconcertando al Gobierno y al Congreso, que comenzaron a ofrecer al movimiento sin líderes todo y más de lo que pedían, hasta en contraste a veces con la Constitución.

Nunca se había pedido tan poco por parte de aquella masa de gentes heterogéneas que se deslizaban por las ciudades como en un éxodo bíblico, sin rumbo fijo, conquistando la simpatía de todos los insatisfechos con algo. Y nunca antes un movimiento en pocas semanas había conseguido tanto. Hoy, cerca de un centenar de ciudades han rebajado las tarifas de los transportes públicos.

Es posible que en el futuro, el pisar fuerte de las fuerzas sindicales en la calle con sus banderas de siempre, vuelva a ser necesario para reconquistar espacios nuevos al mundo del trabajo amenazado por las crisis mundiales. Es posible que las viejas reivindicaciones de la izquierda tradicional, hoy en profunda crisis, se hagan mañana más necesarias que nunca.

Sin embargo, la sociedad considera aquellas protestas organizadas, con líderes conocidos y a veces desgastados, como lo viejo que ya no entusiasma, y se refugia más bien en los sueños y utopías de las nuevas reivindicaciones de los desorganizados y sin poder político, que piden sencillamente “mejor calidad de vida” para todos y líderes menos corruptos.

La palabra corrupción fue la más cantada y escrita en las pancartas de los desorganizados y fue también la gran ausente en la huelga de los sindicatos.

Ambas manifestaciones de masa, a pocos días de distancia, han simbolizado el enfrentamiento entre lo viejo conocido y lo nuevo que despunta aún sin rostro, con un DNA que habla más al corazón que al cerebro, a las sensaciones que a las ideas, pero que está más cerca de la llamada “sabiduría emocional”, que de las frías y gastadas ideologías del pasado.

El futuro dirá quién está más cerca de lo que los jóvenes de nuestra generación piden y sueñan. Si las banderas rojas de ayer o las pancartas de mil colores y sueños de hoy.

Es el choque entre la política y la pospolítica. Entre un ayer, aún necesario porque aún está cargado de problemas sin resolver, y un hoy aún incierto que empieza a descubrir el escalofrío de lo diferente.

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Las protestas continúan en Brasil tras la final del torneo de la Copa de Confederaciones

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Día 11/07/2013

Los sindicatos denuncian que la presidenta Dilma Rousseff «ha olvidado a los trabajadores»

Los sindicatos brasileños ratificaron hoy la convocatoria a una jornada de «luchas» y «huelgas» para este jueves, aunque algunos piden apoyar al Gobierno y otros denuncian que la presidenta Dilma Rousseff «ha olvidado a los trabajadores».

Las manifestaciones, con las que los sindicatos se proponen adherirse a las protestas registradas en el país durante las tres últimas semanas de junio y que han perdido fuerza, serán un pulso entre las centrales obreras de oposición y las afines al Gobierno, que son mayoritarias.

Aunque los principales sindicatos de Brasil se han unido en la convocatoria, los objetivos que cada uno ha propuesto los divide y desvelan sus marcadas diferencias con respecto al Gobierno.

La Central Única de Trabajadores (CUT), la mayor unión de sindicatos del país y controlada por el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Rousseff, ya aclaró que las manifestaciones no pretenden ir contra el Ejecutivo.

En un comunicado, la CUT aclaró que no ha convocado una «huelga general» para mañana sino a una «jornada de luchas», cuyo objetivo es presentar al Gobierno la «agenda de reivindicaciones» de la clase trabajadora «en el momento particular que vive la nación».

La «agenda de reivindicaciones» de la CUT, entre otros puntos, exige la a 40 horas semanales y que se destine elreducción de la jornada laboral 10 % del presupuesto nacional a la salud pública y un 10 % del producto interior bruto (PIB) a la educación.

Asimismo, critica los atrasos en la reforma agraria, pide apoyo a unapropuesta del PT para acabar con los «monopolios en la prensa»y respalda el plebiscito propuesto por Rousseff para que se consulte a la población sobre una reforma política.

Respaldo de la oposición

El propio PT ha instado a su militancia a sumarse a la jornada de luchas para respaldar a Rousseff y presentar propuestas que ayuden a orientar al Gobierno en su «propósito de servir a los intereses de los trabajadores».

El secretario nacional de Movimientos Populares del PT, Renato Simões, pidió a los sindicatos y a la militancia del partido que se manifiesten a favor de las medidas que Rousseff ha adoptado para dotar a los brasileños de mejores servicios públicos, tal como reclamaban las numerosas manifestaciones de junio.

En la acera opositora, la central obrera Força Sindical respalda la mayoría de las propuestas de la CUT, pero además ha convocado a una «huelga general» para manifestar sus críticas al Gobierno y exigir la destitución del ministro de Hacienda, Guido Mantega.

José María de Almeida, coordinador de Conlutas y presidente delPartido Socialista Unido de los Trabajadores (PSTU), ha asegurado que la «huelga general» será respaldada por sindicatos del metro de Sao Paulo y gremios de metalúrgicos y petroleros, entre otros.

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Jornada de protestas sindicales en Brasil comienza con bloqueos en once carreteras

Los manifestantes bloquearon once carreteras en cinco estados, incluyendo la Vía Dutra, la autopista más importante del país por comunicar a Río de Janeiro con Sao Paulo.

por EFE – 11/07/2013 – Latercera
  • © AFP
  • © AFP 

La jornada de protestas y paralizaciones en todo Brasil convocada para hoy por las centrales sindicales comenzó con bloqueos en once importantes carreteras y sin transporte público en algunas ciudades, según fuentes oficiales.

Los manifestantes, en su mayoría portando banderas de sindicatos y partidos políticos de izquierda, bloquearon desde el comienzo del día once carreteras en cinco estados, incluyendo la Vía Dutra, la autopista más importante del país por comunicar a Río de Janeiro con Sao Paulo. 

Entre las carreteras bloqueadas por manifestantes también destacan la que comunica Sao Paulo con las ciudades del interior paulista y la vía que da acceso al puerto de Santos, el mayor terminal marítimo de América Latina. 

Pese a que el sistema público de transportes opera normalmente en Sao Paulo y Río de Janeiro, los conductores de autobuses se cruzaron de brazos en ciudades como Porto Alegre, Vitoria, Belo Horizonte, Salvador, Manaos y Santos, en tanto que Porto Alegre y Belo Horizonte amanecieron sin el servicio de trenes urbanos. 

El llamado Día Nacional de Luchas fue convocado por los sindicatos para adherirse a las protestas por mejores servicios públicos que sacudieron Brasil en las tres últimas semanas de junio y para presentar las reivindicaciones propias de los trabajadores. 

La jornada de protestas de este jueves tuvo una amplia adhesión en Sao José dos Campos, una importante ciudad industrial vecina de Sao Paulo y en donde empleados de empresas como General Motors bloquearon la Vía Dutra y tienen previsto marchar por esta importante carretera.

Pese a las protestas y las paralizaciones parciales en todo el país, las propias centrales sindicales descartaron una huelga general, por considerar que la actual coyuntura laboral, con bajo desempleo, no la justifica. 

Sin embargo tienen previsto manifestaciones y marchas en la mayoría de los estados del país, paralizaciones de fábricas y bloqueo de carreteras.

Los trabajadores de los bancos atrasarán la apertura de las puertas de las agencias bancarias y los obreros petroleros interrumpirán sus actividades pero sin paralizar la producción. 

La jornada de protestas fue convocada a finales de junio por las principales centrales sindicales de Brasil, incluyendo la Central Única de los Trabajadores (CUT), Força Sindical, Unión General de los Trabajadores (UGT), Coordinación Nacional de Luchas (Conlutas) y Central General de los Trabajadores Brasileños (CGTB).

Las centrales consideran que una gran movilización nacional podrá reforzar la posición de los sindicatos en las negociaciones que intentan entablar con el Gobierno.

Las principales demandas de los sindicatos son la reducción de la jornada de trabajo hasta 40 horas semanales, la modificación de una ley que reduce las pensiones de quienes se jubilan prematuramente y la petición para que se archive un proyecto de ley que permite a las empresas ampliar el número de trabajadores tercerizados. 

Algunos sindicatos también reivindican medidas para reducir la inflación, que consideran como la principal preocupación de los trabajadores actualmente, y exigen mayores inversiones públicas en educación, salud y transporte. 

La jornada de luchas, sin embargo, divide a los propios sindicalistas entre los que piden apoyar a la presidenta Dilma Rousseff y los que acusan al Gobierno de no atender las reivindicaciones de los trabajadores.

La CUT, la mayor unión de sindicatos del país y controlada por el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Rousseff, alega que las manifestaciones tan sólo buscan presentar la “agenda de reivindicaciones” de la clase trabajadora “en el momento particular que vive la Nación”.

La Força Sindical, por su parte, exige la destitución del ministro de Hacienda, Guido Mantega, por una política económica que, en su opinión, ha permitido que la inflación corroa el salario de los trabajadores.

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Rousseff anuncia apoyo financiero para que municipios atiendan demandas de manifestantes

La mandataria brasileña anunció que el Gobierno central destinará unos 1.360 millones de dólares para apoyar a los municipios en las áreas de derechos sociales, salud, educación y transporte.

por EFE – 10/07/2013 – Latercera
Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff durante su encuentro con cientos de alcaldes del país.© EFE
Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff durante su encuentro con cientos de alcaldes del país.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se reunió hoy con cientos de alcaldes y anunció apoyo financiero para que los municipios puedan “atender las demandas de las calles”, en alusión a las protestas que sacudieron al país en junio pasado.

“La sociedad nos exige mejores servicios” y “los gobernantes debemos esforzarnos para que Brasil tenga más derechos sociales, una mejor salud, una mejor educación, un mejor transporte”, dijo la jefa de Estado al citar las principales quejas de las protestas de junio.

Rousseff anunció que el Gobierno central destinará 3.000 millones de reales (1.360 millones de dólares) para apoyar a los municipios en esas áreas y explicó que el dinero será entregado en dos cuotas.

La primera será liberada en agosto próximo y la segunda en abril de 2014, precisó Rousseff, quien dijo confiar en la “capacidad” de los alcaldes para que ese dinero permita “mejorar la calidad de todos los servicios”.

Asimismo, dijo que, durante el próximo año, el Gobierno central construirá 6.000 nuevos puestos de salud y 2.000 guarderías, para lo cual contará con un presupuesto cercano a los 5.500 millones de reales (unos 2.500 millones de dólares).

Durante el acto, la presidenta se refirió también a las medidas que anunció este lunes para el área de salud, que además de apoyo financiero implican la contratación de médicos extranjeros para las periferias de las grandes ciudades y áreas remotas del país.

Rousseff pidió a los municipios que apoyen ese plan, lo que fue recibido con aplausos por algunos alcaldes y abucheos por otros, que al igual que los colegios profesionales se oponen a dar empleo a médicos de otros países.

La presidenta reaccionó frente a los abucheos y afirmó que está “segura de que la población, en todos los rincones del país, en todas las grandes y pequeñas ciudades, quiere más dignidad”.

Recordó que la salud es considerada “en todas las encuestas” como “uno de los peores servicios públicos” y dijo que “los gobernantes, en todos los niveles”, tienen que “comenzar a atender las demandas de una población que quiere más y mejor”.

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11 de julio de 2013

Miles participan en huelga nacional en Brasil

La huelga prosigue a las protestas masivas registradas el mes pasado en todo el país.

Algunos manifestantes en Sao paulo. Foto: AFP
Algunos manifestantes en Sao paulo.
Foto: AFP

  • Associated Press

Decenas de miles de trabajadores en todo Brasil participaban el jueves en una huelga nacional para exigir mejores condiciones de trabajo y servicios públicos en la nación más poblada de América Latina.

Como parte de la huelga, organizada por las mayores federaciones sindicales de Brasil, los participantes bloqueaban parcialmente o por completo 17 carreteras en siete estados.

Algunas escuelas han cerrado y algunos hospitales están operando con un mínimo de personal. Los trabajadores del metro, autobuses y trenes de Sao Paulo, Río de Janeiro y otras capitales de los estados se abstuvieron de unirse a la huelga y los servicios de transporte funcionan normalmente.

La huelga prosigue a las protestas masivas registradas el mes pasado en todo el país.

Los huelguistas exigen una mejora en el transporte público, servicios de salud y educación pública, así como una reforma agraria y una semana de trabajo reducida.

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Popularidad de Rousseff se derrumba y anuncian protestas para final de Confederaciones

Por Natalia RAMOS (AFP)

SAO PAULO — La popularidad de la presidenta Dilma Rousseff cayó 27 puntos tras las protestas callejeras que se iniciaron hace más de dos semanas en Brasil y que prometen repetirse este domingo en la final de la Copa Confederaciones entre Brasil y España en Rio de Janeiro.

Según un sondeo de la firma Datafolha difundido este sábado, la popularidad del gobierno de Rousseff cayó de 57% a 30% desde la primera semana de junio, tras las masivas protestas callejeras en demanda de mejoras sociales.

Los que consideran su gobierno bueno o muy bueno pasaron de 57 a 30%, quienes lo consideraron regular avanzaron de 33 a 43% y los que lo ven malo pasaron de 9 a 25%.

Con estos datos, la presidenta se mantenía favorita para las elecciones presidenciales de octubre de 2014, pero tendría que enfrentar un segundo turno.

En marzo, el gobierno Rousseff había alcanzado un récord de popularidad, de 65%. A inicio de junio, fruto del descontento con la inflación y el bajo crecimiento, la popularidad cayó ocho puntos, a 57%.

La rebaja de 27 puntos es la mayor para un presidente en ejercicio desde 1990 cuando Fernando Collor de Mello ordenó una retención de los ahorros de los brasileños, señaló el diario Folha que divulga la encuesta.

“Es grave para el gobierno, que está en un contexto complejo de dificultades con los movimientos sociales” y las multitudinarias protestas callejeras, declaró a la AFP el analista político André César, de la consultora Prospectiva en Brasilia.

“Y esto debilita aun más a la presidenta, porque refuerza la presión de los aliados y también de la oposición, que aspirará a sacar provecho. Es el peor escenario posible (…) Dilma ya no es la presidenta fuerte de hace unos meses”, afirmó.

La presidenta reaccionó con “tranquilidad” y se propone trabajar más para responder a las demandas de las calles, afirmó el sábado ministro de Comunicaciones, Paulo Bernardo.

“La presienta está muy tranquila. Reconoce que hay un cambio y considera que la receta es trabajar” para atender a las demandas, dijo Bernardo, en declaraciones divulgadas por la estatal Agencia Brasil.

“Es una señal amarilla, una alerta, una señal de que es hora de que ella gobierne”, dijo el líder en el Senado del principal partido opositor, el de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aloysio Nunes Ferreira, citado por O Globo.

–LA CONFEDERACIONES CON NUEVAS MANIFESTACIONES–

En medio a las protestas callejeras que han tenido uno de sus focos en el repudio a los millonarios gastos con los estadios para el Mundial 2014, un gran llamado a las calles estaba siendo convocado para este domingo coincidiendo con la final de la Copa Confederaciones, en las inmediaciones del estadio Maracaná.

La Policía Militar de Rio divulgó que 6.000 efectivos serán destinados a preservar la seguridad, en medio a un llamado de la Fiscalía pidiendo que sea restringido el uso de la fuerza.

Pese a los disturbios, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, aseguró el viernes que la Confederaciones ha sido una prueba “exitosa” y reiteró que no hay un “plan B” para organizar el torneo de 2014 en otro país.

La presidenta, que fue abucheada en el juego de apertura de la Confederaciones el 15 de junio en Brasilia, no tenía previsto ir. “La comparecencia de Rousseff a la final nunca estuvo en agenda”, afirmó a la AFP una portavoz de la Presidencia este sábado.

Las protestas continuaron el sábado, con menor intensidad y dispersas en el país, aunque ganaron fuerza en Belo Horizonte, tercera metrópoli del país, donde la cámara legislativa aprobó el sábado una reducción de la tarifa del autobús que no fue suficiente según los manifestantes, que ocuparon el recinto.

En el estado de Piauí (norte), dos autobuses fueron incendiados, y en varios estados hubo bloqueo de carreteras, informó el sitio G1.

Pero la mayor marcha del día en Brasil fue de los evangélicos. Unos 800.000 fieles, según la policía, unos dos millones según los organizadores, se reunieron en Sao Paulo en la anual “Fiesta para Jesús”, en una muestra de la fuerza de este credo que avanza en el país.

–LAS MEDIDASD EL GOBIERNO–

En respuesta a las manifestaciones, Rousseff lanzó un plan para convocar a un plebiscito que dé pie a una reforma política, presentada como un antídoto a las malas prácticas políticas y la corrupción, y que adoptaría nuevas reglas para la financiación de campañas electorales, y del sistema de votación.

La presidenta cosechó el apoyo de la base aliada para el plebiscito, pero dejó pendiente una reunión con la oposición, que consideran que la reforma debe ser enteramente decidida por el Congreso y sometida a un referéndum.

Rousseff tenía previstas nuevas reuniones la próxima semana con movimientos sociales, dijo el ministro de Comunicaciones el sábado.

El Parlamento aprobó esta semana un paquete de medidas en respuesta a las protestas, como destinar las regalías del petróleo a educación y salud, incentivos para reducir el precio del transporte y el aumento de penas por corrupción.

Las movilizaciones debatían nuevas fechas para las próximas semanas y las centrales sindicales ya anunciaron una jornada de movilización para el próximo 11 de julio.

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Rousseff reitera que dará “respuestas rápidas y concretas” a las protestas

Según la mandataria brasileña su gobierno está trabajando “para dar respuestas y soluciones rápidas y concretas para los problemas de la economía, el transporte, la salud, la educación y también la política”.

por EFE – 01/07/2013 – Latercera
Dilma Rousseff, presidenta de Brasil.© AFP
Dilma Rousseff, presidenta de Brasil.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, reiteró hoy su propósito de dar “respuestas rápidas y concretas” a las protestas que sacuden al país desde hace tres semanas, que han erosionado el apoyo de los electores a su gestión.

El Gobierno “trabaja para dar respuestas y soluciones rápidas y concretas para los problemas de la economía, el transporte, la salud, la educación y también la política”, dijo la jefa de Estado en su programa semanal de radio.

“Hay que mejorar muchas cosas en el país, pero debemos mejorarlas juntos, sumando esfuerzos, sin dispersión”, porque “las personas que salen a la calle dicen que estamos todos juntos, queriendo un mejor Brasil, y que lo queremos más rápido”, apuntó la mandataria.

Según una encuesta divulgada este sábado, el apoyo al Gobierno de Rousseff cayó del 57 por ciento que ostentaba el pasado 8 de junio, antes de que comenzara la ola de protestas, a un 30 por ciento, y su posible reelección el año próximo ha comenzado a estar en duda.

En su programa de radio, Rousseff reiteró una serie de propuestas que planteó al país la semana pasada, presionada por lo que ella ha calificado como “voz de las calles”.

Reiteró que su Gobierno acelerará la ejecución de proyectos de movilidad urbana ya aprobados pero atrasados, que insistirá en la contratación de médicos extranjeros para mejorar la atención en la red de salud pública y que se reforzará el combate a la corrupción.

También indicó que “en los próximos días” enviará al Congreso una solicitud para que sea convocado un plebiscito, mediante el cual se consultará a la sociedad sobre el contenido de una reforma políticaque las manifestaciones exigen y que está paralizada desde hace unos quince años en las cámaras.

“Queremos que los ciudadanos opinen, por ejemplo, sobre lo que quieren cambiar para elegir a sus representantes, o lo que quieren cambiar sobre la financiación de las campañas”, explicó.

Las protestas, que hace diez días llegaron a movilizar a cerca de 1,2 millones de personas de un centenar de ciudades en una única jornada, han perdido fuerza, aunque aún persisten algunos focos.

Este domingo, unas 8.000 personas participaron en dos protestas distintas convocadas en Río de Janeiro, en el marco de la final de la Copa Confederaciones de fútbol, en la que Brasil venció por 3-0 a España.

Los organizadores, que protestaban contra el gasto público en el torneo de la FIFA, esperaban unas 20.000 personas, lo que llevó a la policía a desplegar una operación de seguridad sin precedentes en la ciudad.

La primera protesta fue pacífica, pero en la segunda irrumpieron unos pocos grupos violentos, que se enfrentaron a la policía en las afueras del estadio Maracaná.

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Protestas sociales

La popularidad de Dilma Rousseff se desploma

La presidenta Dilma Rousseff esta semana.| ReutersLa presidenta Dilma Rousseff esta semana.| Reuters

Afp | Rio de Janeiro

sábado 29/06/2013 – El Mundo.es

La popularidad de la presidenta brasileña Dilma Rousseff ha caído 27 puntos porcentuales (del 57% al 30%) desde la primera semana de junio, cuando el malestar social originó una serie de manifestaciones pidiendo mejorar los servicios públicos y el fin de la corrupción.

Según una encuesta del instituto Datafolha publicada este sábado, ya una cuarta parte de los brasileños (25% frente al 9% en la encuesta anterior, el 6 y 7 de junio) considera la gestión del gobierno de Rousseff como “mala o muy mala”.

A principios de junio, la anterior encuesta Datafolha ya había revelado una caída de ocho puntos de la popularidad de Rousseff, candidata a un segundo mandato en las elecciones de finales de 2014. Sin embargo, en marzo, la mandataria aún disfrutaba de una gran de popularidad, apoyada por un 65%.

Esto ha cambiado este mes en todas las regiones, de acuerdo con la encuesta que se ha realizado entre 4.717 personas en 196 ciudades. El margen de error de la encuesta es del 2%.

Las manifestaciones comenzaron en junio contra el aumento del precio de un billete de autobús y luego se extendieron por los gastos de la Copa Mundial de fútbol en 2014, mientras que algunos servicios públicos como la sanidad y la educación básica están privadas de fondos.

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Convoca Rousseff reunión ministerial para examinar protestas

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, convocó hoy una reunión de su gabinete ministerial para esta tarde en Brasilia con el fin de examinar la ola de protestas de las dos últimas semanas y definir acciones para responder a las demandas de la población.

2013-07-01 / agencia de xinhua

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, convocó hoy una reunión de su gabinete ministerial para esta tarde en Brasilia con el fin de examinar la ola de protestas de las dos últimas semanas y definir acciones para responder a las demandas de la población.

El encuentro fue convocado después de que Rousseff se reuniera el fin de semana con varios ministros, y analizara las conversaciones que el gobierno mantuvo la semana pasada con los movimientos sociales, entidades civiles y centrales sindicales.

Según el ministro de Comunicaciones, Paulo Bernardo, que participó en el encuentro con la presidenta el domingo, la reunión de esta tarde es para poner a todos los ministros al tanto de las resoluciones del gobierno y hacer recomendaciones sobre cómo conducir las medidas.

“Es para que todos sepan de qué forma están siendo encaminadas las reivindicaciones. Y también garantizar de que no haya parálisis o retroceso en los programas sociales que estamos implementando”, explicó.

La presidenta defiende el derecho de que los ciudadanos se manifiesten, pero alertó que no admitirá actos violentos, como ocurrió en algunas protestas, con ataques a edificios públicos.

Este fin de semana, una encuesta del instituto Datafolha reveló que la aprobación de Rousseff cayó de 57 a 30 por ciento después de las manifestaciones, la caída más dramática en el apoyo popular a un mandatario desde la redemocratización en 1985.

Otro tema que debe ser tratado en la reunión de este lunes es la propuesta de convocar a un plebiscito para que la población opine sobre una reforma política.

El mensaje presidencial pidiendo la convocatoria a una consulta popular debe ser enviado este martes al Congreso, y no debe incluir preguntas a ser presentadas a la población, sino sugerencias sobre los temas.

Aunque en el Congreso no hay consenso sobre la viabilidad o el formato del plebiscito, la encuesta de Datafolha mostró que 68 por ciento de los electores aprueba esa propuesta presidencial.

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Camioneros brasileños convocan huelga de 72 horas y se suman a las protestas

La huelga fue convocada por el Movimiento Unión Brasil Camionero que insta a los afiliados a ese sindicato a “dar un apoyo inmediato a las manifestaciones populares que se registran en el país”.

por EFE – 01/07/2013 – Latercera

Cientos de camioneros bloquearon hoy con sus vehículos dos importantes autovías de Sao Paulo para exigir una reducción de los precios del combustible y de los peajes, en el inicio de una paralización que prometen mantener durante 72 horas.

La huelga fue convocada por el Movimiento Unión Brasil Camionero (MUBC), uno de los sindicatos del sector, que se sumó así a las protestas que desde hace tres semanas estremecen al país sudamericano.

En una nota divulgada hoy, el MUBC instó a sus afiliados a “mantener la protesta” hasta el próximo jueves.

“Serán 72 horas de movilización”, por lo que “recomendamos a todos a no programar viajes para ese período, de manera de reducir el número de vehículos de carga en las carreteras, pero sin causar trastornos a los ciudadanos”, dice el comunicado.

El bloqueo en Sao Paulo, donde el pasado 10 de junio un alza de los precios del transporte público desató la ola de protestas que se extendió luego por todo el país, comenzó a primera hora de hoy y su primera y única consecuencia fue un enorme atasco de tránsito.

El comunicado del MUBC insta a los afiliados a ese sindicato a “dar un apoyo inmediato a las manifestaciones populares que se registran en el país” y a “exigir al Gobierno que mejore la situación del transporte de cargas en el país”.

En ese sentido, el sindicato exige “subsidios para el diesel, para abaratar los precios de los alimentos y todos los productos”; la eliminación de los peajes para los camioneros y una fiscalización mayor de los conductores que trabajan sin las debidas licencias.

La convocatoria del MUBC tuvo eco en Sao Paulo y en algunas regiones del estado de Minas Gerais, donde varias carreteras también fueron bloqueadas por camioneros.

La huelga de este estratégico sector fue convocada en momentos en que las masivas protestas que tomaron las calles de Brasil durante las tres últimas semanas comenzaban a perder fuerza.

Este domingo, aunque los organizadores esperaban al menos unas 20.000 personas, sólo 8.000 participaron en dos protestas distintas convocadas en Río de Janeiro, en el marco de la final de la Copa Confederaciones de fútbol, en la que Brasil venció por 3-0 a España.

Las protestas eran contra el gasto público en el torneo de la FIFA y la previsión de asistentes llevó a la policía a desplegar una operación de seguridad sin precedentes en la ciudad.

En su programa semanal de radio la mandataria brasileña, Dilma Rousseff, reiteró hoy su propósito de dar “respuestas rápidas y concretas” a las protestas.

El Gobierno “trabaja para dar respuestas y soluciones rápidas y concretas para los problemas de la economía, el transporte, la salud, la educación y también la política”, dijo.

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Los camioneros consiguen bloquear parte de Sao Paulo en el inicio de la huelga de tres días

BRASILIA, 1 Jul. (EUROPA PRESS) –

El Movimiento Unión Brasil Camionero (MUBC) ha conseguido bloquear este lunes varias de las principales avenidas de Sao Paulo en el inicio de la huelga de 72 horas que la asociación ha convocado para demandar una rebaja de los combustibles y de los peajes.

La huelga de los transportistas de mercancías se une a las movilizaciones de asociaciones civiles que se producen desde hace tres semanas para reclamar mejoras sociales al Gobierno de la presidenta, Dilma Rousseff.

Aunque las protestas comenzaron por la subida del precio de los transportes en Sao Paulo, pronto se trasladaron a otras ciudades en las que se reclamaba una mejora de los servicios sociales y la reducción de las inversiones en los grandes eventos que Brasil celebrará en los próximos años, como el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016, así como la Copa Confederaciones, que acabó el domingo.

Rousseff ha convocado para este lunes una reunión de los ministro del Ejecutivo para avanzar en las medidas que debe adoptar el Gobierno para concretar las reclamaciones de los manifestantes y asociaciones civiles que se manifiestan desde hace tres semanas.

La asociación de camioneros ha reclamado mantener las protestas hasta el jueves, aunque ha pedido a los transportistas que no perjudiquen a los brasileños. “Recomendamos a todos a no programar viajes para ese período, de manera de reducir el número de vehículos de carga en las carreteras, pero sin causar trastornos a los ciudadanos”, ha indicado en una nota.

Los principales cortes de circulación se han producido en Sao Paulo y los alrededores, además de en el estado de Minas Gerais, donde varias carreteras han sido cortadas por el bloqueo de decenas de camiones, según ha indicado medios locales.

El sindicato ha exigido “subsidios para el diésel, para abaratar los precios de los alimentos y todos los productos”, el fin del pago de peajes para los camioneros y un control exhaustivo de las licencias de transportistas para evitar el fraude de personas ajenas a la profesión.

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