Los cambios en la Tierra


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  1. Cambio climático: el impacto del plan Obama
  2. Hay vida bajo el hielo eterno
  3. La contaminación del aire causa más de dos millones de muertes al año en el mundo
  4. Expectación ante la evolución de la actividad del volcán Tungurahua, que volvió a rugir

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Cambio climático: el impacto del plan Obama

Pese a las críticas, ambientalistas y científicos aplauden el plan por el efecto espejo que generaría a otras potencias.

por C. Espinoza – 01/07/2013 – Latercera

Más de 15 años tardó Estados Unidos en responder al llamado internacional para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. El plan anunciado por Barack Obama, el martes pasado, es el primer compromiso real de la segunda nación que más contaminantes produce en el mundo, desde que en 1998 firmara el protocolo de Kioto, que no ratificó y del que, años después, terminó retirándose.

El plan para reducir las emisiones de CO2 incluye medidas que le permiten obviar la opinión del Congreso (donde el 50% no cree en el cambio climático) y endurecer directamente los requerimientos para nuevas y antiguas centrales eléctricas, aplicar estándares de eficiencia energética e impulsar el uso de energías renovables, con el fin de reducir en 17% las emisiones de CO2 hacia 2020, tomando como base los niveles de 2005.

A dichas medidas se suman otras que ya se estaban implementando y que, junto al aumento del uso del gas natural y la crisis económica, habían provocado una baja histórica en las emisiones del país. “El plan del presidente refleja varios años de desarrollo estratégico de la comunidad científica y defensores del medio ambiente para delinear los contornos del Poder Ejecutivo en relación con el clima y la política energética. Pero no debe confundirse con lo que es necesario para hacer frente al desafío del cambio climático y la energía. La meta de reducir en torno a un 17% las emisiones de gases de efecto invernadero a partir de los niveles de 2005, está muy lejos de lo que debe suceder para abordar el problema. Además, muchas de estas reducciones ya se habían logrado”, dice a La Tercera Adam Reed, investigador del Instituto de Energías Renovables y Sustentables de la U. de Colorado en Boulder (Rasei).

A nivel global, reducir las emisiones 17% no es significativo, dice Nicola Borregaard, directora del área Energía y Cambio Climático de Fundación Chile, pues su aporte per cápita (17,3 toneladas) es uno de los más altos del mundo. “Es significativo que sea un compromiso voluntario, como muchos otros países lo han hecho, y que su plan no sólo se trate de reducir emisiones, sino también de posicionarse a nivel global en términos de competitividad en temas de tecnologías del futuro. Pero un impuesto al carbono hubiese sido una señal más potente”, sostiene.

Y aunque hay coincidencia en que el plan está lejos de ser ambicioso, también la hay en que es una señal positiva y que podría marcar el inicio de un cambio mayor. “Es esperanzador ver al presidente tomar en cuenta la evaluación del cambio climático y las proyecciones sobre futuros impactos proporcionados por la comunidad científica global”, indica a este diario, Rajendra Pachauri, director del Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC). “Aunque muchos gobiernos y líderes están dispuestos a tomar acción, este ejemplo se espera que proporcione un modelo y un conjunto de medidas para replicar”, agrega.

Lo mismo opina Sergio González, investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia) y uno de los miembros chilenos del IPCC. “Que EE.UU. se ponga una meta es positivo, porque hay un efecto de imagen muy importante. Muchos países se han restringido de tener acción porque EE.UU. está fuera, y ahora que está -de cierta manera dentro- el discurso cambia”.

Sin embargo, los expertos coinciden en que hay que esperar que el plan comience a implementarse para saber qué tan efectivo puede ser. “Si bien el plan detalló qué es lo que se quiere lograr, en ningún lugar aparece cómo se logrará, y para eso, las organizaciones y observadores ambientales estaremos fiscalizando y haciendo las preguntas necesarias en el momento que sea pertinente para verificar que realmente se estén cumpliendo”, dice a La Tercera, Kevin Kennedy, director de Iniciativa Climática del World Resources Institute (WRI).

Marcelo Mena, director del Centro de Sustentabilidad de la U. Andrés Bello, explica que una de las medidas que podría impactar en Chile son los nuevos estándares que EE.UU. ya viene impulsando para la industria automotriz y que estipula que el auto común que se venda en 2025 tendrá que otorgar 54,5 millas por galón (unos 23 km por litro). “En los próximos cinco años se espera que las baterías de los autos eléctricos bajen a la mitad, lo mismo con los buses eléctricos. Van a dejar de producir las 4×4 que más contaminaban y vamos a encontrarnos con autos más económicos en cuanto a rendimiento y eso va a ser positivo, porque nosotros tenemos gran porcentaje de nuestro mercado diseñado para EE.UU.”, asegura.

En cuanto a energías renovables, la idea del plan no sólo es incentivar el uso e innovación en el área, sino lograr acuerdos comerciales a nivel internacional que permitan el intercambio libre de impuestos o, como ya se había acordado para la APEC, un máximo de 5% para una lista de bienes y servicios ambientales, como productos solares, turbinas eólicas y filtros de agua.

“Para Chile el impacto positivo de esta medida es menor que para otras economías APEC, dada la amplia red de Tratados de Libre Comercio (TLC) que nuestro país mantiene. Actualmente ya contamos con arancel cero para muchos de estos bienes. Sin embargo, va a permitir aumentar la competitividad en el sector y facilitar el acceso a estos productos provenientes de otros países con los que actualmente no tenemos TLC, como Rusia, Filipinas y Taiwán, entre otros”, dice Ana Novik, directora de Asuntos Económicos Multilaterales y representante de Chile en APEC.

Ello puede aportar a un mercado que ya está dando muestras de dinamismo, dice Borregaard. “Son los productos del futuro y ya alcanzan un crecimiento en importaciones en torno al 16 y 19% anual”.

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Hay vida bajo el hielo eterno

El lago Vostok guarda un tesoro biológico bajo una capa helada de cuatro kilómetros de espesor 

SOLEDAD CALÉS

La ciencia no ha tenido la oportunidad de buscar vida en Europa, la luna de Júpiter cuyas aguas subterráneas figuran como uno de los lugares más prometedores del sistema solar para encontrarla. Pero, mientras llega ese momento, tal vez lo más parecido a un ensayo general sea la investigación sobre uno de los lugares más remotos y solitarios de nuestro propio planeta: el lago Vostok de la Antártida, el mayor depósito conocido de agua subterránea, o subglacial, un gigante geológico separado del resto del mundo por una capa de hielo perpetuo de cuatro kilómetros de espesor.

Nadie ha estado allí abajo, pero los científicos han recurrido a perforaciones profundas para buscar el ADN de cualquier ser vivo que pueda andar por allí. Y han obtenido genomas de nada menos que de 3.500 especies, en su inmensa mayoría bacterias adaptadas a esas extremas condiciones de presión, temperatura y oscuridad.

La mera existencia del lago fue objeto de conjeturas hasta los años noventa, cuando sofisticados estudios sismológicos y sistemas especiales de radar lograron demostrarla sin margen de duda. La teoría más aceptada para explicar la presencia de agua líquida —más de 5.000 kilómetros cúbicos— en esas condiciones es que bajo el lago hay una actividad volcánica lo bastante intensa como para fundir esa cantidad de hielo, y que el lago lleva aislado de la atmósfera terrestre desde que se formó la hoja oriental de la Antártida, hace 30 millones de años.

De ser así, los miles de especies de bacterias recién descubiertas llevarían eones evolucionando de forma independiente del resto de las formas de vida, y serían un tesoro de información biológica. Si el ADN no miente —y no tiene costumbre de hacerlo—, los seres vivos de ese inmenso lago subglacial no son tan alienígenas como podría esperarse.

El 94% de las especies parecen ser bacterias como las del resto del mundo, pero de estirpes adaptadas a condiciones extremas de temperatura, salinidad, presión o acidez. El 6% restante son especies eucariotas, es decir, del mismo tipo de células que nuestro cuerpo, e incluso parece haber ADN de unos pocos organismos multicelulares como anémonas y moluscos. Vida remota que no parece, después de todo, diferente de la que mora en la cocina de casa.

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La contaminación del aire causa más de dos millones de muertes al año en el mundo

El cambio climático aumenta en menor medida de lo que se pensaba el daño que ocasionan las partículas finas, revela un estudio

Tendencias 21

Cada año, en todo el mundo, mueren más de dos millones de personas como consecuencia de la contaminación del aire, provocada por la acción del hombre, revela un estudio. La causa principal de estas muertes: el incremento de la presencia de partículas finas contaminantes en el aire, procedentes sobre todo de la actividad industrial y del transporte. Por otra parte, la investigación destaca que el cambio climático no exacerba tanto como se pensaba los efectos nocivos de la contaminación del aire en la salud.

Imagen: biofriendly. Fuente: Flickr.

Imagen: biofriendly. Fuente: Flickr.
Cada año, en todo el mundo, mueren más de dos millones de personas como consecuencia de la contaminación del aire generada por los propios seres humanos, revela un estudio reciente.

Además, aunque se ha sugerido que el cambio climático puede exacerbar los efectos de la contaminación del aire y aumentar las tasas de mortalidad, la investigación ha demostrado que este factor tiene un efecto mínimo y sólo ocasiona una pequeña parte de las muertes actualmente vinculadas a la contaminación del aire.

El estudio, publicado por la revista Environmental Research Letters del Instituto de Física (IOP) de Londres, estima que alrededor de 470.000 personas mueren cada año debido a los incrementos causados por la acción del hombre en la capa de ozono.

También estima que alrededor de 2,1 millones de muertes son causadas cada año por los incrementos de las partículas finas (PM2.5) , que son pequeñas partículas suspendidas en el aire que pueden penetrar profundamente en los pulmones, causando cáncer y otras enfermedades respiratorias; y que proceden de la actividad industrial y del transporte principalmente.

El co-autor del estudio, Jason West, de la Universidad de Carolina del Norte, explica al respecto en un comunicado del IOP que: “Nuestras estimaciones sitúan la contaminación del aire entre los factores ambientales de riesgo para la salud más importantes. Se calcula que gran parte de estas muertes se producen en Asia oriental y Asia meridional, lugares en que la población es extensa y la contaminación del aire es severa “.

El papel del cambio climático

Como se ha dicho, el número de muertes atribuibles a cambios en el clima acaecidos a partir de la era industrial es relativamente pequeño, revela la investigación.

Se estima que dicho cambio climático provocaría 1.500 muertes debido al ozono y 2.200 muertes relacionadas con las PM2.5 al año, del total de dos millones de muertes calculado.

Eso a pesar de que el cambio climático afecta a la contaminación del aire en muchos sentidos, generando incrementos o disminuciones locales de la contaminación atmosférica.

Por ejemplo, la temperatura y la humedad pueden cambiar las velocidades de las reacciones que determinan la formación o la duración de un contaminante; y la lluvia puede condicionar el tiempo de acumulación de los contaminantes.

Por otra parte, las altas temperaturas también pueden aumentar las emisiones de compuestos orgánicos de los árboles, unos compuestos que una vez en la atmósfera, también generan ozono y partículas nocivas para la salud.

“Muy pocos estudios han intentado estimar los efectos de cambios climáticos pasados en la calidad del aire y de la salud. Nosotros hemos constatado que los efectos de cambios climáticos del pasado serían probablemente escasos en el efecto dañino general de la contaminación del aire “, señala West.

Características de la investigación

Para su estudio, los investigadores utilizaron una serie de modelos climáticos que simularon las concentraciones de ozono y PM2.5 de los años 2000 y 1850. En total, se realizaron 14 modelos de simulación de los niveles de ozono y seis modelos de simulación de los niveles de PM2.5.

También se emplearon estudios epidemiológicos previos para evaluar la relación entre las concentraciones de la contaminación del aire y las tasas de mortalidad global actuales.

Los resultados arrojados por los análisis fueron comparables a los de estudios anteriores sobre la contaminación del aire y la mortalidad, salvo algunas variaciones relacionadas con los modelos climáticos empleados.

West añade que: “También encontramos una incertidumbre significativa en función de los diferentes modelos atmosféricos aplicados. Esto nos advierte contra el uso de un único modelo en el futuro, como se ha hecho en algunas investigaciones previas “.

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Expectación ante la evolución de la actividad del volcán Tungurahua, que volvió a rugir

(EFE)

Quito, 14 jul (EFE).- Los científicos que vigilan al volcán Tungurahua, situado en el centro de los Andes de Ecuador, siguen con expectación el comportamiento del coloso, que hoy volvió a rugir con una explosión de gran intensidad que formó un hongo de gases de hasta 8 kilómetros de altura sobre su cráter.

Tras la erupción, el volcán disminuyó su actividad sísmica de forma considerable, lo que llamó la atención de los científicos ante la posibilidad de que ello suponga una nueva acumulación de energía, según indicó a Efe Marco Yépez, del Instituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional.

No obstante, horas después, la montaña comenzó a generar un tremor o temblor leve de baja intensidad, lo que supondría una liberación paulatina y constante de energía acumulada a través de pequeñas emisiones de vapor de agua, gases y poca cantidad de ceniza.

Yépez remarcó que es difícil predecir cuál será el comportamiento del volcán y se espera que dé alguna señal que permita evaluar su evolución.

Si se mantiene la “despresurización” con las emanaciones de vapor y gases, podría suponer que la energía interna se libera en términos poco peligrosos, aunque si nuevamente vuelve un “silencio sísmico”, podría taparse el conducto, acumular energía y eventualmente generar nuevas explosiones, añadió Yépez.

De su lado, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) declaró en “alerta naranja”, de precaución, la zona del volcán, ante un posible aumento de su actividad.

La medida de prevención incide en las provincias de Tungurahua y Chimborazo, que tiene al volcán como límite geográfico, donde se han activado los planes de contingencia previstos para este tipo de situaciones.

El Instituto Geofísico señaló que la explosión de esta mañana ocurrió después de que se registraran más de 220 seísmos leves de “largo periodo”, relacionados por el movimiento de fluidos en el interior de la montaña.

Además, señaló que el “cañonazo” que se asoció a la explosión fue escuchado en varias ciudades como Riobamba y Ambato, a unos 30 kilómetros de distancia, así como en la costera Guayaquil, a más de cien; y en sitios cercanos fue percibido como un ligero temblor.

Pedro Espín, del IG, indicó que con la explosión se informó de la presencia de “flujos piroclásticos”, avalanchas de rocas candentes que rodaron por algunas quebradas de los flancos norte y oeste de la montaña.

El pasado 29 de junio, el IG informó de un aumento en la actividad sísmica del Tungurahua y la posibilidad de que se haya formado una especie de “tapón” en la zona del cráter, que impedía la liberación de la energía interna y facilitaba la acumulación de la misma.

Según el IG, aparentemente ese “tapón” cedió a las presiones y la montaña desfogó la energía acumulada de manera violenta, para dar luego paso a una etapa de “desgasificación” cuya evolución se monitoriza a través de la red de sismógrafos instalados en la montaña.

El volcán, de 5.016 metros de altura y situado a unos 80 kilómetros al sur de Quito, comenzó su actual proceso eruptivo en 1999 y desde entonces ha intercalado periodos de fuerte actividad con lapsos de relativa calma.

El Tungurahua integra el más de medio centenar de volcanes con los que cuenta Ecuador y junto al Reventador y Sangay forma parte de los más activos del país.

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