El Papa agota su luna de miel


  • Aflora el pasado gay del prelado elegido por el papa Francisco al frente del banco vaticano
  • Primer complot contra Francisco en el corazón del poder vaticano
  • Amor entre influyente prelado y un militar suizo sacude el Vaticano
  • El Papa agota su luna de miel
  • El Papa reforma el código penal y aumenta sanciones contra pederastas
  • El papa refuerza las sanciones penales contra la pederastia y la corrupción
  • Papa Francisco: “En la curia se habla del lobby gay, y es verdad, está ahí”

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Aflora el pasado gay del prelado elegido por el papa Francisco al frente del banco vaticano

19 jul 2013 | RT en Español

AFP / Andreas Solaro

Una revista italiana ha revelado el “escandaloso pasado” homosexual de Monseñor Battista Rica, a quien el papa nombró recientemente como prelado al frente del banco vaticano. Al parecer, el pontífice no conocía estos hechos cuando tomó la decisión.

El vaticanista Sandro Magister, autor de un artículo publicado por ‘L’Espresso’, recuerda que el mismo papa Francisco reconoció a principios de junio que el ‘lobby gay’, una red de influyentes prelados homosexuales, existe en la curia.Magister revela que Battista Ricca, actual representante personal del papa Francisco en el Instituto para las Obras de Religión (conocido como banco del Vaticano), forma parte de ese llamado ‘lobby gay’. No en vano, Magister sostiene que Ricca es conocido dentro de la Santa Sede por la agitada relación homosexual que mantuvo con un oficial de la Guardia Suiza cuando trabajaba en la nunciatura apostólica de Montevideo, en Uruguay (1999-2000).El autor de estas revelaciones subraya que “la clara relación de intimidad entre Battista Ricca y el capitán Patrick Haari escandalizaba a muchos obispos, sacerdotes y laicos” e incluso a “las religiosas que se ocupaban de la nunciatura”.

Además, el vaticanista reveló que Ricca, de 57 años,  también sufrió una golpiza en un club nocturno para homosexuales —que visitaba frecuentemente— y que fue rescatado por bomberos después de quedarse encerrado dentro de un ascensor con un joven. Toda esta información —asegura— le fue ocultada al papa.

Aunque el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, señala que la historia es “poco fiable”, Magister insiste en que las acusaciones fueron testificadas por fuentes primarias como “numerosos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos” en Uruguay.

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Primer complot contra Francisco en el corazón del poder vaticano

POR JULIO ALGAÑARAZ – Clarín.com

El Papa nombró a un funcionario de pasado turbio. Fue porque grupos ultraconservadores le ocultaron sus datos.
Encuentro. Francisco con monseñor Battista Ricca, en el Vaticano, poco después de ser nombrado en el IOR.
VATICANO. CORRESPONSAL – 21/07/13

Los enemigos mortales que el Papa argentino tiene en la Curia Romana –el gobierno de la Iglesia– siguen teniendo un enorme poder que saben les durará poco porque pronto se abatirán sobre ellos las reformas radicales del nuevo pontífice. Por eso conspiran en la sombra para debilitar a Francisco. Ellos están detrás del escándalo que ha estallado gracias a las revelaciones del vaticanista Sandro Magister en el semanario L’Espresso, que el viernes reveló detalles del “comportamiento escandaloso” homosex de monseñor Battista Ricca, un amigo de Jorge Bergoglio, quien lo nombró hace poco Prelado en el IOR, el banco vaticano.

Hace más de un mes Magister escribió en un artículo que monseñor Ricca, el director de la Casa de Santa Marta, donde se aloja el nuevo Papa en el Vaticano, tenía un “pasado escandaloso” conquistado con una turbia historia de homosexo cuando era diplomático de la Santa Sede en la nunciatura apostólica en Montevideo.

Ricca había sido llevado por Francisco al Instituto para las Obras de Religión, el IOR, el más grande foco infeccioso en el Vaticano de casos de corrupción, lavado de dinero y complicidad con mafiosos. Su misión era referir a Francisco todo lo que pasa en el IOR, que ha sido puesto bajo control directo del Papa argentino también con el nombramiento de una Comisión Referente y por una segunda comisión que vigilará toda la estructura económico–financiera que maneja la Santa Sede.

La revolución del Papa jesuita que quiere una Iglesia con pobreza franciscana alarma a los grupos ultraconservadores en retirada, más la vieja guardia del poder en el Vaticano, que todavía sigue influyendo. Los ultramontanos cuentan con amigos muy poderosos, donde no faltan famosos periodistas. Por lo que sabe Clarín se han dado como importante objetivo buscar información que debilite la imagen del Papa argentino.

La revelación inicial de L’Espresso hace más de un mes no dio al principio buenos resultados para los conspiradores porque ningún medio recogió la denuncia de Magister. El viernes, mientras el Papa se apresta a abordar el avión que mañana lo llevará a Brasil, en su primer viaje apostólico internacional, L’Espresso publicó su segunda tapa seguida que involucra a Francisco. Esta vez las revelaciones sobre monseñor Ricca fueron mucho más detalladas y lograron más repercusión. El objetivo era obtener un rebote confirmatorio que llegara desde Uruguay. Y ayer la prensa de Montevideo dio una extensa información que ratifica todo. Es más, el secretario general de la Conferencia Episcopal uruguaya, Heriberto Bodeant, confirmó que es verdad que el actual prelado del IOR tuvo una conducta “non sancta”.

En resumen, Ricca llegó a Montevideo como diplomático vaticano en 1999; el embajador del Papa era monseñor Francesco de Nittis, quien se opuso al pedido de Ricca de traer a la embajada, alojarlo y darle un empleo, al capitán del ejército suizo Patric Haari. Pero unos meses después, cuando se marchó de Nittis y Ricca se convirtió en encargado de negocios, fue un juego traer al capitán a la embajada y darle un empleo local.

La intimidad entre Ricca y el militar suizo “escandalizaba a obispos, sacerdotes y laicos, incluso a las monjas que se ocupaban de la nunciatura”, afirma el bien informado Magister en L’Espresso. Cuando arribó el nuevo nuncio, el polaco Janusz Bolonek, actual embajador del Papa en Bulgaria, estalló la crisis porque exigió el retiro del capitán Haari de la nunciatura y del empleo. Ricca resistió pero ocurrieron dos cosas. Una noche el diplomático recibió una dura golpiza en un local para homosexuales en situado en Bulevard Artigas y Ricca pidió ayuda a varios curas que lo llevaron a la nunciatura con el rostro tumefacto. Tiempo después se descompuso un ascensor de la sede pontificia en Uruguay y los bomberos de Montevideo se encontraron, cuando rescataron a Ricca, que estaba acompañado por un joven, que fue identificado. Bolonek exigió a la Secretaría de Estado vaticano que quitarán a Ricca, que fue transferido a Trinidad-Tobago y después al Vaticano.

Una versión sostiene que misteriosas manos negras limpiaron el prontuario interno de monseñor Ricca para purgarlo de estos escándalos, que de todas maneras quedaron estampados en los informes secretos de la nunciatura a la Secretaría de Estado. De allí deben venir las filtraciones que hacen recordar al escándalo VatiLeaks con revelaciones que causaron daños fatales al Papa renunciado Benedicto XVI.

Quitar los antecedentes comprometedores de monseñor Battista Ricca de su “dossier” personal, despistaron al Papa argentino, que no encontró informes negativos para nombrarlo como su Prelado en el IOR.

Ahora Francisco debe reaccionar, acelerando los nombramientos en la Curia y en el IOR y haciendo rodar más cabezas conspiradoras de las que esperaba. La lucha continúa y se hace incandescente.

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Amor entre influyente prelado y un militar suizo sacude el Vaticano

(AFP)

CIUDAD DEL VATICANO — El llamado “lobby gay” volvió a sacudir este viernes al Vaticano después de que la revista italiana L’Espresso revelara el “escandaloso amor” entre monseñor Battista Ricca, nombrado por el papa Francisco recientemente en un cargo estratégico en el banco del Vaticano, y un capitán del ejército suizo.

Según el vaticanista de la revista, Sandro Magister, Ricca forma parte del llamado “lobby gay”, una red de influyentes prelados homosexuales, “un poder paralelo que trama contra el pontífice”, sostiene la publicación.

El actual colaborador del papa argentino, que se ganó la confianza de Francisco en los primeros cuatro meses de pontificado, hasta el punto que fue designado su representante personal en el banco de la Santa Sede, es conocido dentro del Vaticano por la agitada relación homosexual que mantuvo con un oficial del ejército suizo cuando trabajaba en la nunciatura apostólica de Montevideo, en Uruguay, de 1999 a 2000.

Ricca conoció al capitán Patrick Haari en Berna, cuando desempeñaba sus funciones en la capital suiza. El oficial decidió viajar con el religioso a Montevideo.

Según el conocido vaticanista, al papa le ocultaron toda esa información sobre Ricca, por lo que no tuvo objeciones para nombrarlo “prelado” del Instituto para las Obras de Religión (IOR), más conocido como el banco del Vaticano, para ayudarlo en la labor de limpieza de la entidad, desacreditada por la corrupción interna, el tráfico de influencias y hasta lavado de dinero.

La revista cuenta que el religioso aprovechó el cargo de nuncio interino para nombrar a su amante en Montevideo, autorizando hasta el envío de sus pertenencias y asignándole un alojamiento y un puesto.

“La clara relación de intimidad entre Ricca y el capitán Patrick Haari escandalizaba a muchos obispos, sacerdotes y laicos de ese pequeño país sudamericano, incluidas las religiosas que se ocupaban de la nunciatura”, sostiene Magister.

Las revelaciones del vaticanista han sido tildadas de “poco fiables” por el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

Ricca, de 57 años, diplomático de carrera, que ha trabajado en Congo, Argelia, Colombia y Suiza, tiene un pasado bochornoso, sostiene el vaticanista, que revela que incluso sufrió una golpiza en un club nocturno para homosexuales y que fue rescatado por bomberos después de quedarse encerrado dentro de un ascensor con un joven.

– Objetivo: frenar las reformas

“En el Vaticano han promovido de manera activa una operación de encubrimiento, frenando las investigaciones desde esa época hasta hoy, ocultando los informes sobre el nuncio y manteniendo inmaculada la hoja de servicios de Ricca, facilitando de este modo una nueva y prestigiosa carrera”, escribió L’Espresso, que sostiene que su nombramiento en el IOR no sólo ha provocado “amargura” entre los religiosos que conocían su pasado, sino que tiene como objetivo frenar las reformas impulsadas por Francisco.

El pasado 11 de junio, el papa Francisco habló por primera vez de “una corriente de corrupción” en la Curia Romana, así como de la existencia de un influyente “lobby gay”, según el portal católico progresista latinoamericano Reflexión y Liberación basado en una charla que el pontífice mantuvo con un grupo de religiosos latinoamericanos.

Dos publicaciones italianas, el diario italiano La Repubblica y la revista Panorama, aseguran que el Papa emérito Benedicto XVI decidió renunciar en febrero a su cargo tras recibir un informe ultrasecreto de 300 páginas, realizado por tres cardenales ancianos e intachables, sobre las luchas internas por el poder y el dinero, así como el tráfico de influencias internas con la homosexualidad. El informe fue entregado a Francisco por el mismo Benedicto XVI pocos días después de su elección el 13 de marzo.

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El Papa agota su luna de miel

Sectores de la Curia se resisten a las reformas drásticas anunciadas por Francisco

Bergoglio se enfrenta al reto de estar a la altura de las expectativas que ha generado

 Roma 20 JUL 2013 – El País.com (España)
El papa Francisco, con un grupo de obispos en el Vaticano. / RICCARDO DE LUCA (AP)

La luna de miel del papa Francisco está a punto de acabar. Las últimas celebraciones jubilosas de sus primeros cuatro meses de pontificado serán las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) que comienzan el martes en Río de Janeiro. El verano sin veraneo de Jorge Mario Bergoglio marcará la frontera entre su triunfal llegada a la silla de Pedro —el pasado 13 de marzo, directamente desde el fin del mundo— y su prometida batalla, no necesariamente incruenta, para limpiar la Iglesia. El mejor ejemplo de lo que se avecina se ha escenificado en las últimas horas. Después de unos meses de tensa calma en los despachos de la Curia —entre sorprendidos por la instantánea popularidad del nuevo pontífice y preocupados por la anunciada pérdida de sus privilegios—, los altos jerarcas de la Santa Sede han vuelto a tirar de informes envenenados para recordarle a Francisco quién manda, todavía, en el poderoso consejo de administración del Vaticano.

El viernes se supo que Jorge Mario Bergoglio había sido víctima de una trampa muy bien urdida. El semanario italiano L’Espresso publicó que monseñor Battista Ricca, el prelado nombrado el pasado 15 de junio para vigilar el funcionamiento del Instituto para las Obras de Religión (IOR), tenía un pasado muy alejado de la ortodoxia de la Iglesia. Durante su permanencia en la nunciatura de Montevideo, monseñor Ricca, de 57 años, mantuvo una relación sentimental con un capitán del Ejército suizo, al que alojó y dio empleo en la mismísima legación del Vaticano en Uruguay. Además, su afición a la vida disipada lo llevó a verse envuelto en reyertas de las que salió con el rostro tan magullado como su currículo. Pero el problema va mucho más allá de los pecados mundanos del diplomático vaticano. La cuestión es que nadie de la Curia advirtió al Papa de que el expediente de Battista Ricca había sido blanqueado hasta hacerlo parecer intachable. Lo dejaron equivocarse para, una vez cometido el error, airear hasta el último detalle de la ajetreada vida del hombre elegido por Bergoglio para frenar la corrupción en el banco del Vaticano. No era nada personal. El aviso había sido cursado.

Hasta ahora, Francisco se ha dedicado a gustar. Su discurso —“deseo una Iglesia pobre y para los pobres”—, sus gestos —el primer viaje fuera del Vaticano fue para reconfortar a los inmigrantes olvidados en la isla de Lampedusa— y sus proyectos —reformar el poder económico de la Iglesia para hacerlo comulgar con la decencia— han podido ser asumidos por cristianos y laicos con idéntico entusiasmo.

Hasta ahora, el Pontífice se ha dedicado a gustar, pero ha pisado callos en la Curia

El balance no es malo. La plaza de San Pedro se llena cada miércoles de fieles con el orgullo recobrado de pertenecer a la Iglesia y los medios internacionales —portada de la revista Time incluida— siguen postrados a sus pies. Por si fuera poco, Jorge Mario Bergoglio ha evitado hábilmente referirse a las cuestiones más peliagudas. No ha hablado de aborto ni de eutanasia ni de matrimonio homosexual. Las dificultades llegarán cuando este papa que tan bien cae a los sectores más progresistas no responda a ciertos anhelos erróneamente albergados. Porque se apellide Ratzinger o Bergoglio, sea un teólogo alemán tímido y reservado o un argentino con don de gentes, se trata del Sumo Pontífice, el guardián de las esencias de la Iglesia católica. Una cuestión principal que llega a olvidarse porque los únicos callos que hasta ahora ha pisado Francisco con sus zapatones negros de suelas gastadas han sido los de los poderosos hombres de la Curia. Siendo uno de ellos, parece uno de los nuestros.

Pero, al regreso del verano, el papa Francisco, de carácter campechano, tan distinto a la timidez ensimismada de Benedicto XVI, tendrá que ponerse serio. Los grupos de trabajo que ha organizado para reformar la Curia y el banco del Vaticano, recortar los gastos y combatir la corrupción irán dejando las conclusiones sobre la mesa de su despacho en la residencia de Santa Marta. Nadie duda de que un sector de la jerarquía vaticana se resistirá a ser arrojado a las tinieblas y entonces llegarán los llantos y el crujir de dientes. Desde hace cuatro meses, cada discurso de Francisco destruye un peldaño del pasado. No puede haber vuelta atrás ni componendas. No hay duda de que el papa argentino ha adquirido un compromiso consigo mismo y con los cardenales que le apoyaron —sobre todo con aquellos que desde el otro lado del Atlántico están hartos de que la Iglesia universal se haya convertido en una oficina italiana de intercambio de favores— para ejecutar una gran reforma. Pero tampoco hay duda de que será difícil, dolorosa y teñida por el escándalo.

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El Papa reforma el código penal y aumenta sanciones contra pederastas

BBC

Papa FranciscoEl papa Francisco habló, en mayo pasado, de la obligación de la Iglesia católica de actuar “con determinación” en los casos de abuso infantil.

El papa Francisco aprobó una reforma del Código Penal del Estado del Vaticano que endurece las sanciones en casos de abuso de menores, la prostitución infantil y la pornografía que involucre a niños.

Aprobada a través de un decreto de “motu proprio”, la reforma ocurre después de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llamara al Estado católico a dar explicaciones por las acciones tomadas en los casos de pederastia por parte de sacerdotes y otros miembros de la estructura eclesiástica.

El texto amplía la categoría de los llamados “delitos contra menores” para incluir “la venta, prostitución, alistamiento y violencia sexual contra ellos, la pedopornografía, la posesión de material pedopornográfico y los actos sexuales”.

Entre los cambios que introduce el documento se cuentan también la clasificación de la tortura como delito y la supresión de la cadena perpetua.

Con este reforma, que afectará a todo el territorio del Vaticano y a los embajadores y personal diplomático de la Santa Sede, el Pontífice pretende adecuar la legislación vaticana a las normas internacionales vigentes. La tarea de reordenar el sistema jurídico ya había sido comenzada por su antecesor, Benedicto XVI, en 2010.

En mayo pasado, el papa Francisco pidió que se actúe “con determinación” contra los abusos sexuales cometidos por el clero durante décadas, que afectaron a miles de menores en todo el mundo.

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El papa refuerza las sanciones penales contra la pederastia y la corrupción

Por Françoise KADRI (AFP)

CIUDAD DEL VATICANO — El papa Francisco aprobó este jueves una reforma del código penal del Vaticano que refuerza las sanciones contra los actos de pederastia y fortalece las medidas represivas en caso de corrupción y lavado de dinero.

El ‘motu proprio’, el decreto firmado por el papa, tiene como objetivo “ajustar a los parámetros internacionales” el sistema penal del Vaticano, que se remontaba a 1929, año de la creación del Estado de la Ciudad del Vaticano.

El sumo pontífice deroga la pena de cadena perpetua, que será sustituida por la reclusión a 30 o 35 años.

Asimismo, el texto introduce en las leyes vaticanas diversos crímenes reconocidos por las convenciones internacionales como la tortura, el genocidio y la discriminación racial, e incluye “el conjunto de la categoría de los delitos contra los menores: la venta, prostitución, alistamiento y violencia sexual contra ellos, la pedopornografía, la posesión de material pedopornográfico y los actos sexuales con menores”.

Aunque el papa afirma seguir los pasos de su predecesor, la adopción de esta reforma representa un cambio en relación a las acciones emprendidas por Benedicto XVI, que se centró principalmente en el saneamiento interno de la Iglesia y de las diócesis a través de la destitución de obispos y sacerdotes, y alentando la cooperación con las autoridades judiciales civiles.

En abril pasado, el papa Francisco pidió que se actúe “con determinación” contra los abusos sexuales cometidos por el clero. Era la primera vez que el papa argentino se expresaba públicamente y directamente sobre los abusos sufridos durante décadas por decenas de miles de niños.

Las nuevas normas, que entrarán en vigor el 1 de septiembre, se aplican a todos los miembros de la Curia, así como a todo el personal diplomático y a todos los empleados de organismos y de instituciones vinculadas con la Santa Sede.

La nueva legislación vaticana también prevé la posibilidad de que los tribunales de la Santa Sede juzguen “delitos cometidos contra la seguridad, los intereses fundamentales y el patrimonio de la Santa Sede”.

La divulgación de información confidencial será también castigada de forma más severa en caso de que los documentos sean considerados importantes.

El ‘motu propio’ del papa revisa también la definición de los “delitos contra la administración pública en relación con la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción”, que prevé penas más severas. Se prevé sanciones administrativas y económicas para las entidades cuyos organismos o empleados cometan actividades criminales.

Por otra parte, se refuerza los poderes de los tribunales del Vaticano en materia de confiscación y embargo preventivo de bienes.

El texto del papa prevé también la extradición y la obligación de cooperación judicial internacional para las instituciones de la Santa Sede.

El papa Francisco empezó en las últimas semanas a retomar el control del controvertido banco del Vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), involucrado en varios escándalos por sospechas de blanqueo.

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Jueves, 11 de julio de 2013

Papa Francisco: “En la curia se habla del lobby gay, y es verdad, está ahí”

 Vega Media Press

Si algo caracteriza el de momento breve pontificado de Francisco I es que el papa no se corta un pelo. Jorge Mario Bergoglio ha reconocido que en El Vaticano, efectivamente, hay “un lobby gay”, algo con lo que se había especulado como una de los posibles razones por las que Benedicto XVI se convirtió en el primer papa en medio siglo que renunciaba a seguir al frente de la Santa Sede.

El pasado jueves, durante un encuentro de una hora que el Papa mantuvo con la directiva de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), el papa habría reconocido la existencia de una red de corrupción homosexual, según recoge la web chilena Reflexión y Liberación.

“Es verdad, está ahí”
“En la curia hay gente santa, de verdad, -habría dicho Bergoglio- hay gente santa. Pero también hay una corriente de corrupción, también la hay, es verdad. Se habla del ‘lobby gay’, y es verdad, está ahí (y) hay que ver qué podemos hacer”.

Reforma de la Curia
“La reforma de la Curia romana es algo que pedimos casi todos los cardenales en las congregaciones previas al Cónclave. Yo también la pedí”, aseguró el Papa según la web chilena. “La reforma no la puedo hacer yo, estos temas de gestión… Yo soy muy desorganizado, nunca he sido bueno en esto. Pero los cardenales de la comisión la van a llevar adelante”, explicó, en referencia a la comisión de ocho purpurados que ha creado para reformar la jerarquía de la Iglesia.

La dimisión de Ratzinger
La prematura y precipitada marcha de Benedicto XVI siempre ha sido un misterio oficialmente, pero se ha hablado y mucho sobre las luchas de poder, las corrupciones económicas y las relaciones homosexuales dentro de El Vaticano que habrían frustrado a Ratzinger a la hora de intentar atajarlas. Sin embargo, la Santa Sede había rechazado oficialmente que hubiera un lobby gay entre sus muros.

Sin respuesta de Lombardi
Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, ha rechazado comentar las supuestas palabras del Papa, pero varios vaticanistas consultados por El Mundo creen que es bastante probable que sean de Bergoglio, teniendo en cuenta que el Papa habla sin cortapisas de todo tipo de temas.

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