Declaraciones del Papa Francisco


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“¿Quién soy yo para criticar a un gay?”

ROMA (Reuters) – El papa Francisco, en unas de las palabras más compasivas procedentes de un pontífice sobre los homosexuales, dijo que estos no deberían ser juzgados ni marginados y que deberían ser integrados en la sociedad, pero reafirmó las enseñanzas de la Iglesia de que los actos homosexuales son pecados.

En una conversación que duró 80 minutos con los periodistas a bordo del avión que lo traía de vuelta de una visita de una semana a Brasil, Francisco también dijo que la prohibición de que las mujeres sean sacerdotes era definitiva, aunque le gustaría que tuvieran más papeles líderes en actividades de administración y pastorales.

Francisco defendió a los homosexuales de la discriminación en la que fue su primera conferencia de prensa después de ser elegido Pontífice en marzo, pero también se refirió al catecismo universal de la Iglesia Católica, que dice que aunque la orientación homosexual no es pecaminosa, sí lo son los actos homosexuales.

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A BORDO DEL VUELO PAPAL

Por Elisabetta Piqué  | LA NACION -Argentina

“Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy linda esto. Dice que no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby”.

Papa Francisco volvió ayer a sorprender: durante el vuelo que lo llevaba de vuelta a Roma, contestó 20 preguntas de todo tipo, incluso de las más delicadas, sin rodeos ni formalismos. Después de su triunfal y agotador viaje de 7 días a Brasil, el primero de su pontificado, para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), al cumplir la promesa hecha a la ida a los 71 periodistas del vuelo papal de que a la vuelta volvería y respondería preguntas, superó con creces cualquier expectativa. Media hora después de despegar de Río de Janeiro, apareció en la parte trasera del avión, donde se quedó, de pie, 1 hora y 20 minutos. Respondió a todo tipo de preguntas -desde el Vatileaks hasta la posición de la mujer en la Iglesia-, sin ningún problema, con humor, transparencia, inteligencia y sinceridad absoluta.

Corrupción en el Vaticano

Durante la charla con los periodistas, el Papa respaldó a Battista Ricca, el monseñor que designó en un cargo clave del Instituto para las Obras de Religión (IOR) y que fue acusado por el semanario L’Espresso de turbias relaciones homosexuales.

Francisco aseguró que no había encontrado nada de lo que publicó L’Espresso en la investigación previa que mandó a hacer antes de designarlo, según establece el derecho canónico. Y recordó que “el Señor es misericordioso y perdona todo”. Habló de los gays, a quienes distinguió del supuesto lobby gay que habría dentro del Vaticano.

También habló de los monseñores de la Curia que “dan escándalo” y mencionó a Nunzio Scarano, quien fue arrestado recientemente acusado por corrupción y estafa, por usar el IOR para traer de forma ilegal a Italia 20 millones de euros de unos amigos desde Suiza. “Hay algunos que dan escándalo. Tenemos a este monseñor en prisión, creo que aún sigue, y no es que fue a la cárcel porque se pareciera precisamente a la beata Imelda. No era un santo. Son escándalos y hacen daño”, sentenció. Al ser consultado sobre si había encontrado resistencia en la curia romana, Francisco puso cara de póker y dijo: “Si hay, aún no la he visto, pero tampoco hice muchas cosas. Lo que si he encontrado es ayuda y gente leal. Por ejemplo, a mí me gusta cuando una persona me dice: ‘Yo no estoy de acuerdo’, y esto lo he encontrado. ‘Yo esto no lo veo, no estoy de acuerdo, yo se lo digo y luego haga lo que quiera’: alguien que te dice eso es un verdadero colaborador, y eso lo he encontrado. Pero esos que te dicen: ‘Ay, qué lindo, qué bueno, qué bueno’, y luego dicen lo contrario en otra parte, todavía no me he dado cuenta. Quizás hay alguno, pero no me he dado cuenta de estas resistencias. En cuatro meses no se pueden encontrar muchas”, aseguró.

Asimismo, destacó que en la Curia -bajo un manto de sospecha desde las intrigas y venenos sacados a luz por el Vatileaks, la filtración que golpeó como nunca a Benedicto XVI el año pasado-, hay cardenales, sacerdotes, obispos, monjas, laicos que rezan y trabajan mucho, que también van al encuentro de los pobres, a escondidas. “Yo sé de algunos que dan de comer a los pobres o que en su tiempo libre acuden a hacer ministerio en una iglesia o en otra. Hay santos en la curia”, indicó el ex arzobispo de Buenos Aires.

“Aunque también hay alguno que no es tan santo. Y esos son los que hacen más ruido. Ya saben, hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece”, advirtió

Además, Francisco admitió que todavía no sabe cómo terminará otra fuente de escándalo en la santa sede: el IOR -el banco del Vaticano-, acusado de lavado de dinero. El sumo pontífice reconoció que hay quienes quieren cerrarlo, quienes quieren transformarlo en un “fondo de ayuda”, pero que seguramente debe volver a ser “transparente”.

El Papa, que creó una comisión referente para investigar el IOR, aseguró que su actual presidente, el aristócrata alemán, Ernst Von Freyberg, seguirá estando al frente de la entidad, recordando que su director y vicedirector -Paolo Cipriani y Massimo Tulli-, hace muy poco presentaron su renuncia, porque estaban al tanto de las irregularidades cometidas por un monseñor que terminó en la cárcel.

“No sé cómo terminará el IOR. Algunos dicen que tal vez es mejor que sea un banco, otro que es mejor que sea un fondo de ayuda, otros dicen que hay que cerrarlo. Se escuchan estas voces. Yo no sé, confío en el trabajo de las personas del IOR, que están trabajando con esto. También de la comisión. El presidente del IOR continúa, el que había antes, mientras que el director y el vicedirector han presentado su dimisión. No sé decir cómo terminará esta historia. Esto es también lindo. Se busca, se encuentra. Somos humanos. Debemos encontrar lo mejor, pero las características del IOR sea un banco, un fondo o lo que sea, sus características deben ser transparencia y honestidad. Debe ser así”, aseveró Francisco.

En medio del vuelo a Roma, el Papa habló sin vueltas de las reformas que ha puesto en marcha en la curia romana y en la economía del Vaticano a través de diversas comisiones.

Su relación con Benedicto XVI

Por otro lado, Jorge Bergoglio habló sobre su relación con su antecesor, Benedicto XVI, papa emérito, que renunció el 11 de febrero pasado y que ahora cohabita con él en el Vaticano.

Francisco no dudó en definir a Benedicto XVI, papa emérito, que renunció el 11 de febrero pasado y que ahora cohabita con él en el Vaticano, como “un grande”. “La última vez que hubo dos papas o tres papas no se hablaban entre ellos, se estaban peleando a ver quién era el verdadero. Tres llegaron a haber durante el Cisma de Occidente. Hay algo que califica mi relación con Benedicto: yo lo quiero mucho. Siempre lo quise mucho, para mí es un hombre de Dios, es un hombre humilde, que reza. Yo fui muy feliz cuando fue electo Papa. También cuando él renunció para mí fue un ejemplo de un grande, un hombre de Dios, un hombre de oración”, describió.

Para Bergoglio, la cohabitación con el papa emérito es algo natural: “Es como tener a un abuelo en casa”, indicó. “Él ahora vive en el Vaticano y algunos me dicen ‘pero cómo se puede hacer esto, dos papas en el Vaticano, pero no te molesta, ¿él no te hace la revolución en contra?’. Todas las cosas que dicen ¿no? Pero yo encontré una frase para esto: es como tener al abuelo en casa, pero el abuelo sabio, en una familia el abuelo está en casa, es venerado, es amado, es escuchado. Él es un hombre de una prudencia, no se mete. Yo lo dije muchas veces ‘santidad, haga su vida, venga con nosotros’. El vino para la inauguración de la estatua de San Miguel. Para mí, esa frase dice todo: es como tener el abuelo en casa, es mi papá. Si yo tuviera una dificultad o tengo algo que no he entendido, puedo llamarlo. Y cuando fui para hablar de ese problema grande de Vatileaks, él me dijo todo con una simplicidad”, señaló.

Y continuó con los elogios hacia su antecesor: “No sé si saben, cuando nos habló en el discurso de despedida, el 28 de febrero, él dijo ‘entre ustedes está el próximo Papa y yo prometo obediencia´. Esto es grande, es un grande”, concluyó Francisco.

No al sacerdocio femenino

Al ser consultado sobre el sacerdocio femenino, Francisco fue categórico: “En cuanto a la ordenación de las mujeres la Iglesia ha hablado y dice no. Lo ha dicho Juan Pablo II, pero con una formulación definitiva. Esa puerta está cerrada”, sostuvo.

Por otra parte, en un ejemplo que, según destacó, “no tiene que ver con la Iglesia”, reveló que para él “la mujer del Paraguay es la mujer más gloriosa de América latina”.

“Se quedaron después de la guerra 8 mujeres por hombre. Y estas mujeres hicieron una elección difícil: la de tener hijos para salvar la patria, la cultura, la fe y la lengua”, explicó.

Francisco aseguró que “una Iglesia sin mujeres es como el Colegio Apostólico sin María”. “El rol de la mujer en la Iglesia no es sólo la maternidad, la madre de familia, sino que es más fuerte, es el ícono de la Virgen, de la Madonna, esa que ayuda a crecer a la Iglesia. Piensen que la Virgen es más importante que los apóstoles. La Iglesia es femenina, es esposa, es madre. El rol de la mujer en la Iglesia no es sólo el de mamá, que trabaja, que me da. es otra cosa. Los papas, Pablo VI escribió una cosa lindísima sobre las mujeres, pero creo que debemos ir más adelante en la explicitación de este rol y carisma de la mujer en la Iglesia. No se puede entender una Iglesia sin mujeres, pero mujeres activas en la Iglesia, con su perfil, que llevan adelante”, indicó.

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Cambios, pero no de doctrina

Por Mariano De Vedia | Lanacion.com (Argentina)

Como sucedió durante el viaje a Brasil, y como viene haciéndolo desde hace cuatro meses, el papa que encabeza esta primavera de la Iglesia no avanza con cambios de fondo en la doctrina católica. Sin embargo, altera todos los esquemas previsibles y sorprende al mundo a cada paso.
“¿Quién soy yo para juzgar a un gay?”, dijo ayer a los periodistas en el avión de regreso a Roma. Con un comentario lateral, casi espontáneo, cambió la mirada desde el Vaticano sobre uno de los temas más complejos y espinosos, que le ha dado a la Iglesia quizá los más fuertes dolores de cabeza en las últimas décadas. Francisco no rehuyó temas: no temió referirse, incluso, a las denuncias sobre un “lobby gay” . Dejó en claro que el problema es hacer lobby y no la tendencia u orientación sexual. Y explicó que nada impide que una persona gay pueda buscar al Señor y tener buena voluntad.

A la sorpresa de la comunidad homosexual, que no le perdona la campaña que emprendió hace tres años, cuando era arzobispo de Buenos Aires, para impedir la sanción de la ley del matrimonio igualitario, se sumarán, seguramente, reacciones en la propia Iglesia, renuente todavía a aceptar la prédica del Papa, que llama a evitar las exclusiones.

Algunos no olvidan los litros de pintura que se estamparon contra el frente de la Catedral porteña en los últimos años como signo de una batalla que puso en bandos enfrentados a las comunidades homosexuales y católicas.

Analistas internacionales de temas religiosos interpretaron la frase de Francisco como “un cambio de tono, pero no de sustancia”.

El propio Papa aclaró que no hay un cambio en la posición de la Iglesia sobre el matrimonio gay. Explicó que no habló del tema en Brasil, como tampoco lo hizo acerca del aborto o la ordenación sacerdotal de mujeres, porque la Iglesia ya había expresado reiteradamente su postura, que la doctrina define en forma clara e inequívoca.

Lo que sí cree necesario afirmar, y por eso volvió sobre ello en su viaje a Río, es que la Iglesia vaya a la periferia y se ocupe de los que están alejados, de los que no suelen frecuentar la parroquia. Y en esa periferia social y cultural están incluidas las personas y comunidades homosexuales, a quienes también Francisco considera que la Iglesia debe contener y llevar el mensaje de evangelización, dando prioridad a la “cultura del encuentro”.

El llamado del Pontífice a no demonizar a una persona por su orientación sexual llegó al cabo de un viaje en el que llamó reiteradamente a los cristianos a “tener el valor de ir contra la corriente”.

Sostuvo que el mundo entrega fuertes contradicciones, ya que por un lado da predominio al relativismo y por el otro discrimina a quienes piensan distinto y a quienes son víctimas de la cultura del descarte.

En su mensaje a los voluntarios de las JMJ, antes de abordar el avión en el que habló sobre los gays, revalorizó la institución del matrimonio y rechazó que “esté pasado de moda”. Algunos entienden, incluso, que una prueba de que el matrimonio no está fuera de moda es que sectores que históricamente lo rechazaron hoy reclaman el reconocimiento de esa institución para las uniones de personas del mismo sexo.

La posición de Francisco, aunque pueda confundir por el juego de palabras, es clara: la Iglesia se opone al matrimonio del mismo sexo, pero no está en contra de los gays. Las personas que defienden la unión homosexual y quienes practican esa orientación tienen todo el derecho de no ser discriminadas e, incluso, de ser evangelizadas, lo que implica participar de la catequesis parroquial, aunque luego de tantas batallas parezca una utopía.

Se trata de un camino similar al que siguió con los divorciados vueltos a casar. Si bien la Iglesia rechaza con firmeza el divorcio, en muchas parroquias se alienta la participación de las parejas, aunque más no sea a título individual, en las actividades pastorales.

Resuenan, en ese sentido, las palabras del cardenal Jorge Bergoglio, que en septiembre de 2012, seis meses antes de mudarse a Roma, retó a sacerdotes de su arquidiócesis que se negaban a bautizar a hijos extramatrimoniales. “En nuestra región eclesiástica hay presbíteros que no bautizan a los chicos de las madres solteras porque no fueron concebidos en la santidad del matrimonio. Éstos son los hipócritas de hoy. Los que clericalizaron a la Iglesia. Los que apartan al pueblo de Dios de la salvación. Y esa pobre chica que, pudiendo haber mandado a su hijo al remitente, tuvo la valentía de traerlo al mundo, va peregrinando de parroquia en parroquia para que se lo bauticen”, recriminó, al explicar un fenómeno que les hace daño a la Iglesia y al mundo.

Con giros como el de ayer, Francisco mostró que ha desarrollado la capacidad de salir de potenciales conflictos políticos o ideológicos con frases en apariencia inocentes, pero que tienden a cambiar la forma y el estilo de enfrentar esos problemas.

Salvando las distancias, aplicó un criterio similar en el saludo a la presidenta Cristina Kirchner . Cuando todas las miradas estaban puestas en la intencionalidad del Gobierno de sacar provecho político del encuentro con una foto para su candidato Martín Insaurralde, el Papa eliminó cualquier foco de tensión con el desacartonado “¿cómo le va, abuela…?”. Lo hizo con la misma naturalidad con la que horas después dijo: “¿Quién soy yo para juzgar a un gay?”.

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El Papa aborda los escándalos en la Iglesia en su primera entrevista

VERÓNICA GOYZUETA / ENVIADA ESPECIAL RÍO DE JANEIRO
Día 29/07/2013 – ABC.es

En declaraciones al canal brasileño de TV Globo, afirma que «hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece»

Pulse para ver el video
El Papa Francisco, durante una entrevista en la televisión brasileña

El Papa Francisco concedió su primera entrevista mundial desde que asumió el Pontificado, a uno de los programas de mayor audiencia de la televisión brasileña. La entrevista de 30 minutos al programa Fantástico, de la cadena Globo, fue transmitida horas después de la partida de Francisco y del cierre de la Jornada Mundial de la Juventud.

Francisco habló abiertamente de varios asuntos como los escándalos del Vaticano, el desempleo de los jóvenes en Europa, su seguridad y sobre cómo la Iglesia debe trabajar para no perder fieles.

La entrevista comenzó con mucho humor de Francisco sobre larivalidad entre argentinos y brasileños. Dijo que había sido recibido con un afecto que no conocía, y que la rivalidad estaba superada. «Hemos negociado bien. El papa es argentino y Dios es brasileño», bromeó.

«Dios pide a la Iglesia mayor simplicidad»

Sobre su simplicidad, el Papa declaró que al pueblo le ofende mucho al corazon, cuando los que están consagrados viven una vida de lujo. «Se lo digo a los párrocos, es necesario que tengan un auto, pero que sea modesto. Creo que Dios le pide a la Iglesia mayor simplicidad».

Sobre vivir en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, Francisco contó que prefiere compartir la vida con otros padres, almorzar en elcomedor común, encontrarse con gente y que eso le hace bien y evita que gaste mucho dinero con psiquiatras. «Me quedé en Santa Marta por razones psiquiátricas. Porque la soledad no me haría bien».

Sobre su seguridad y los momentos tensos que se vivieron en Brasil cuando se aglomeró gente sobre su auto, Francisco dijo que nunca tuvo miedo. «Yo no tengo miedo. Soy inconsciente, pero no tengo miedo, sé que nadie se muere en la víspera», comentó. El Pontífice relató que cuando vio en Roma el papamóvil con vidrios, pidió que los retiren. «Yo no puedo venir a ver a este pueblo que tiene un gran corazón, en una caja de vidrio. Quiero acecarme a la gente, tocarla», afirmó.

El Papa agradeció al equipo de seguridad del Vaticano y de Brasil y se disculpó por ser un indisciplinado. «Puede suceder que alguien me dé una trompada, puede suceder», dijo Francisco, enfatizando que para él o es todo o nada. «O uno hace el viaje a lo que tiene que hacer o no hace nada».

Sobre la disminución de fieles en la Iglesia católica, Francisco citó un caso de un municipio argentino que no tuvo sacerdote durante 20 años. Cuando llegó el nuevo sacerdote, una feligresa fue a buscarlo muy molesta, diciendo que había tenido que ir al pastor. Llevó al sacerdote a su casa y le mostró que tenía una imagen de una virgen escondida. Francisco dijo que las personas tienen necesidad del evangelio y que este episodio muestra la falta de cercanía de la Iglesia. «La Iglesia es madre. Ni usted ni yo conocemos ninguna mamá que se comunica por correspondencia», le dijo al periodista.

Escándalos de corrupción

En relación a los escándalos de corrupción que salieron a la luz en el Vaticano, conocidos como Vatileaks, Francisco señaló que en la Curia Romana hay muchos santos, gente de Dios que ama a la Iglesia, pero que hace más ruido un árbol que cae, que un bosque que crece. «Ahora estamos con uno uno, de 10 o 20 millones de dólares de un monseñor. Bonito favor le hace a la Iglesia este señor», criticó el Pontífice.

Francisco dijo que nombró una comisión para encargarse deproblemas como el Vatileaks, que comenzaron a discutirse durante el cónclave, y que ya tienen muchos documentos que serán analizados en reuniones que comienzan en octubre. El Papa declaró que lareforma de la curia es algo muy serio y que la Iglesia siempre tiene que reformarse. «Hay cosas que servían para el siglo pasado y que ahora se tienen que acomodar», explicó.

Sobre las protestas de jóvenes en Brasil, Francisco dijo que no conoce los motivos, pero aseguró: «Un joven que no protesta, no me agrada». Explicó que ellos tienen ilusión, son más espontáneos, y tienen más energía para defender sus ideas. «Un joven es esencialmente inconformista. Y eso es muy lindo» concluyó.

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Para el Papa, hay que combatir la corrupción dando el ejemplo

Fue antes de abandonar Brasil. Agregó que se deben aplicar los castigos que correspondan.

En el aire. El papa Francisco durante la conferencia de prensa que dio ayer en el avión de regreso a Roma. /AP30/07/13

Clarín.com

Con una inusual predisposición a hablar con la prensa, algo poco frecuente entre jefes de Estado y menos aún entre quienes ocupan el trono de Pedro, el papa Francisco completó su visión de la Iglesia que pretende reconstruir en su papado.

Dijo que a la corrupción hay que combatirla “dando el ejemplo” y mencionó específicamente el caso más reciente que involucró una sospecha de lavado de dinero por parte de un obispo. “Hay que aplicar los castigos que corresponden”, precisó.

En una entrevista que concedió al canal de TV Globo News el domingo por la noche antes de dejar Brasil, Jorge Bergoglio relató que los escándalos que se abatieron sobre el Vaticano fueron discutidos en profundidad durante las reuniones que precedieron el cónclave que definiría su nombramiento. “Fue durante una semana de reuniones que tuvimos en las congregaciones generales. Allí hablamos de todo para analizar cómo estaba la realidad y ver qué perfil debía tener el próximo Papa”. En esas citas, a puertas cerradas, según Bergoglio, no quedó nada sin tratar, como el caso “que tenemos en este momento: el escándalo de transferencia de 20 millones de dólares de un obispo. Bello favor le hizo a la Iglesia, ¿no?”.

El Papa continuó su relato de la etapa previa al cónclave: “Estábamos solos y pudimos decir todo. Había problemas de escándalos y se habló de la necesidad de reformas funcionales. Se acordó que el futuro Papa debía formar una comisión paralela para analizar esos hechos. Por eso, nombré 8 cardenales y dos coordinadores (luego de asumir)”.

El Pontífice comentó que ya empezaron a llegar varios documentos producidos por esa comisión y subrayó que habrá una primera reunión para analizarlos entre el 1º y el 3 de octubre próximo. “Pero como ustedes saben, la reforma de la curia romana es una cosa muy seria. Para eso deberemos como mínimo hacer otras dos o tres reuniones”.

Fue entonces que Bergoglio dijo que “ la iglesia es siempre reformable. Hay cosas que servían para el siglo pasado y que ahora ya no sirven más”, lo que de por sí justifica la necesidad de modificar esta institución que ya lleva dos milenios. El entrevistador le preguntó por el uso de “un auto tan simple” y los problemas de seguridad que podría haber provocado.

Francisco respondió: “El que usé en Brasil es el mismo modelo que uso en Roma. Es el auto que puede tener cualquier empleado.

Creo que nosotros debemos dar testimonio de simplicidad porque nuestros pueblos se sienten ofendidos cuando ve que aquellos que estamos consagrados (a la evangelización) nos apegamos al dinero”.

Sobre la eventual situación de inseguridad que pasó en Río de Janeiro, justo el día de su llegada a Brasil, Bergoglio dijo que en ningún momento estuvo asustado.

“No tengo miedo, tal vez porque soy inconsciente. Sé que nadie se muere en la víspera y cuando me toque, será”, agregó.

Relató, también, que antes de emprender el viaje fue a ver el papamóvil. “Era un vehículo todo vidriado. Si usted va con ganas de comunicarse no puede andar encerrado en una caja de vidrio”.

Para Francisco era “todo o nada”. Es decir, “o uno hace el viaje como debe ser, con comunicación humana. O no lo hace”. Admitió luego que “soy indisciplinado” en las cuestiones de seguridad. Pero aclaró: “No para jugarla de enfant terrible ; sino porque vengo a visitar a la gente y quiero tocarla”.

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