Empieza el juicio a Bo Xilai en China


  • Empieza el juicio a Bo Xilai en China
  • Bo Xilai se muestra combativo en la primera sesión de un teatral juicio chino
  • China: empieza proceso de Bo Xilai entre fuertes medidas de seguridad (tribunal)
  • Bo Xilai niega que aceptara sobornos de un empresario
  • Auge y caída de una ex estrella del régimen comunista chino, Bo Xilai

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Empieza el juicio a Bo Xilai en China

Acusado de corrupción y abuso de poder, Bo era una de las estrellas ascendentes de la política china hasta que el año pasado su esposa fue hallada culpable del asesinato de un empresario británico.

22 agosto 2013

Empezó el proceso judicial por supuesta corrupción y abuso de poder contra el defenestrado jerarca del Partido Comunista de China, Bo Xilai, el que ha sido calificado como el juicio más políticamente cargado de los últimos años.

Bo, quien no había sido visto en público desde su arresto hace 17 meses, apareció en la corte de la ciudad oriental de Jinan, provincia de Shandong, en medio de un impresionante dispositivo de seguridad.

El hoy acusado era una de las estrellas ascendentes de la política china hasta que el año pasado su esposa fue hallada culpable del asesinato de un empresario británico.

Bo es acusado de ejercer su influencia para ocultar la responsabilidad de su esposa en el crimen, por el que fue condenada a muerte, aunque la sentencia quedó en suspenso, lo que equivale a una cadena perpetua.

Algunos analistas afirman que, hasta el momento de su desgracia política, Bo tenía muchos seguidores por su estilo populista, Algo que no era del gusto de parte de la elite política china.

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Bo Xilai se muestra combativo en la primera sesión de un teatral juicio chino

(EFE)

Jinan (China), 22 ago (EFE).- Lejos de mostrarse dócil, el exlíder comunista Bo Xilai, acusado de soborno, malversación y abuso de poder, respondió hoy combativo a los cargos presentados durante la primera sesión de un juicio cargado de pompa y circunstancia.

Pulcramente afeitado -las malas lenguas apuntaban que le podrían presentar con una larga barba para aumentar la humillación pública-, ojeroso y envejecido. Así aparecía Bo en su primera imagen oficial desde que fue destituido de su cargo como dirigente de la ciudad de Chongqing (centro) hace 17 meses.

Pese a ese aspecto demacrado, el expolítico sorprendió por su determinación y vehemencia al negar varias acusaciones en la vista que comenzó hoy en el Tribunal Popular Intermedio de Jinan, capital de la provincia oriental china de Shandong.

Entre ellas, desmintió haber aceptado sobornos del empresario Tang Xiaolin y aseguró que, si se había declarado culpable previamente de ese cargo, había sido “sin querer”.

“No es cierto que Tang me diera tres veces dinero”, señaló.

Bo está acusado, entre otros cargos detallados hoy, de haber recibido sobornos por valor de 21,8 millones de yuanes (unos 3,5 millones de dólares) entre 2000 y 2012 de dos empresarios de Dalian (noreste), Tang Xiaolin y Xu Ming.

Aunque había asumido la responsabilidad legal, Bo aseveró que entonces su “mente estaba en blanco y desconocía los detalles”, y calificó a Tang como “perro rabioso”.

Asimismo, rechazó haber recibido dinero del empresario y amigo de la familia Xu Ming, un constructor enriquecido durante la alcaldía de Bo en Dalian que acudió hoy a testificar.

Según algunas publicaciones, Xu, uno de los hombres más acaudalados de China, habría pagado a cambio al hijo del exdirigente, Bo Guagua, sus estudios en Harrow, Oxford y Harvard, además de viajes a todo lujo a exóticos destinos africanos.

En la misma actitud “negacionista”, Bo tildó de “ridículo” un testimonio atribuido a su esposa, Gu Kailai -en prisión desde hace un año por el homicidio del empresario británico Neil Heywood-, leído hoy por la Fiscalía.

El texto subraya que Gu admitió que sacó 80.000 dólares y cientos de miles de yuanes que la pareja guardaba en cajas fuertes compartidas y los empleó durante una estancia en el Reino Unido mientras el hijo de ambos estudiaba allí.

Bo afirmó que Gu tenía sus propios fondos, mientras sus abogados defensores alegaron que la mujer padece una enfermedad mental y por tanto su testimonio no debería admitirse en el proceso.

Todos estos pormenores de la vista fueron relatados por la cuenta del propio tribunal en Weibo -red social china similar a Twitter-, que se convirtió en la principal fuente de información de un juicio al que sólo se permitió entrar a una quincena de periodistas chinos.

Pese a la “digitalización” y al esfuerzo de Pekín por mostrar un proceso transparente e independiente, el resultado es más parecido a una obra de teatro que a una vista convencional.

En apenas un kilómetro cuadrado de distancia y con el tribunal como epicentro, las autoridades chinas han pretendido facilitar la cobertura a los más de 200 periodistas extranjeros acreditados mediante estrictos métodos de registro, la instalación de salas de prensa o la adecuación de espacios para filmar cercanos a la corte.

Tan sólo algunos episodios se escaparon hoy de la milimétrica organización, como los gritos de varios defensores de Bo que se acercaron a los juzgados a defender al exlíder.

Aunque la Policía resolvió de forma pacífica el revuelo -llevándose a algunos de los “exaltados” en furgones- y se ha tratado de episodios puntuales, reflejan el miedo del Partido Comunista a descontrolar los detalles del juicio y los apoyos que aún tiene el carismático exlíder.

Bo, que hasta marzo del año pasado soñaba con llegar al Ejecutivo central chino, se sienta en el banquillo de los acusados después de que en febrero de 2012 su “mano derecha”, Wang Lijun, hiciera saltar la liebre al buscar asilo en un consulado estadounidense y revelar la implicación de Gu en el homicidio de Heywood.

Mientras Gu cumple pena de muerte suspendida (en la práctica cadena perpetua) y Wang quince años de cárcel, a Bo se le acusa también de haberse apropiado de cinco millones de yuanes (más de 800.000 dólares) de fondos públicos para un proyecto clasificado, y de abuso de poder entre 1999 y 2006 como alcalde y secretario general del Partido Comunista en Dalian y como ministro de Comercio.

Aunque se espera que el veredicto no se conozca hasta septiembre, la vista continuará mañana, viernes, bajo el mismo estricto control. Sólo falta por ver si Bo decide plantar de nuevo cara en el juicio.

Paloma Almoguera

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China: empieza proceso de Bo Xilai entre fuertes medidas de seguridad (tribunal)

AFP | Fecha: 08/21/2013 – Univisión

El proceso del exdirigente Bo Xilai, protagonista de un sonado escándalo que conmocionó al Partido Comunista chino, se abrió este jueves en el este de China, anunció el tribunal.

Bo, de 64 años, juzgado por corrupción, malversación de fondos y abuso de poder, estaba presente en el banquillo de los acusados cuando el presidente del tribunal penal anunció la apertura de la audiencia, precisó el tribunal en un microblog oficial.

Numerosos policías uniformados y cientos de curiosos se encontraban en el exterior del tribunal popular de Jinan, provincia oriental de Shandong, según una periodista de la AFP en el lugar.

En el mismo microblog oficial, el tribunal colgó una foto de la quinta sala donde se celebran los debates, antes de la apertura de puertas.

El pretorio está equipado con cámaras y dos grande pantallas de circuito cerrado. Varias filas de asientos pueden acoger al público. Al fondo de la sala se encontraba el asiento del presidente, que está secundado por dos magistrados asesores.

El tribunal indicó más tarde los nombres de los 110 miembros del público, cuidadosamente seleccionados: entre ellos cinco familiares de Bo Xilai, dos personas de su entorno, 19 periodistas y 84 representantes de la sociedad china.

Detenido en marzo de 2012, el carismático Bo no había sido visto en público desde hace 17 meses. Teóricamente puede ser condenado a muerte.

La duración del proceso no fue precisada oficialmente pero los observadores creen que será corto, de uno o dos días. La presa extranjera no pudo entrar en la sala de audiencia.

Los tribunales chinos actúan bajo control directo de las autoridades comunistas y los analistas estiman que largas negociaciones en la cúspide del poder han permitido decidir ya el veredicto que será anunciado.

La comparecencia de Bo Xilai se produce prácticamente un año después de la condena de su esposa, Gu Kailai, por el asesinato de un hombre de negocios británico amigo del matrimonio.

La revelación de este homicidio precipitó la caída de Bo, que aspiraba a funciones de mayor rango y utilizaba el auge de Chongqing, la metrópolis que dirigía con mano dura, como trampolín hacia la cima del poder.

La caída de este exministro de Comercio, hijo de una figura de la Revolución y ferviente neomaoísta, conmocionó a la clase dirigente comunista y sacó a la palestra fracturas en el partido único que sin embargo quería demostrar unidad.

El caso Bo Xilai ha pesado mucho a lo largo de 2012 en la organización del 18º congreso del PC chino, que ha renovado el equipo de dirigente de la segunda potencia del mundo.

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Bo Xilai niega que aceptara sobornos de un empresario

El exdirigente chino caído en desgracia se sienta en el banquillo por corrupción, malversación y abuso de poder

Jueves, 22 de agosto del 2013 – El Periódico de Catalunya

El exdirigente chino Bo Xilai ha negado este jueves haber aceptado sobornos del empresario Tang Xiaolin, como se le acusa en el juicio que ha comenzado hoy contra él en la ciudad de Jinan pormalversaciónsobornos abuso de poder.

En un añadido al texto de su declaración que ha colgado el Tribunal Intermedio de Jinan (este de China) en su cuenta de Weibo (similar a Twitter), Bo ha indicado que se había declarado culpable previamente de ese cargo “sin querer”. “No es cierto que Tang me diera tres veces dinero”, como figura en el pliego de cargos, ha señalado Bo en la transcripción difundida por el tribunal.

Según esta declaración, “admití sin querer el cargo de aceptar tres veces dinero durante el proceso de investigación que me abrió el Comité de Disciplina Interna del Partido” Comunista tras su caída en desgracia. “Dije que quería asumir la responsabilidad legal, pero entonces mi mente estaba en blanco y desconocía los detalles”, ha explicado.

En un texto previo también colgado en la cuenta de Weibo del tribunal, Bo ha indicado que esperaba que “los jueces puedan celebrar el juicio de una manera razonable y justa y sigan los procedimientos legales de nuestro país”.

DELGADO Y CANSADO

La vista ha quedado suspendida durante una hora para una pausa para el almuerzo y se retomará a partir de las 14.00 hora local (06.00 GMT). Aunque no se ha permitido la entrada en la sala del tribunal a la prensa extranjera, las imágenes difundidas por este, las primeras de Bo desde su caída en desgracia hace un año y medio, muestran al exdirigente vestido con una camisa blanca y pantalón negro, más delgado y con gesto de cansancio. Lleva el cabello muy corto y está afeitado: algunas informaciones aseguraban que durante su detención había dejado de cortarse la barba en señal de protesta.

Entre los cargos que se han detallado contra Bo en el juicio de hoy se encuentra el de haber recibido sobornos por valor de 21,8 millones de yuanes (unos 3,5 millones dólares) entre el 2000 y el 2012 de dos empresarios de Dalian, Tang Xiaolin y Xu Ming. Bo, según la acusación, recibió estos sobornos bien directamente o bien a través de su esposa, Gu Kailai, y su hijo, Bo Guagua.

FONDOS PÚBLICOS

El pliego de cargos también incluye el haberse apropiado de cinco millones de yuanes (más de 800.000 dólares) en fondos públicos para un proyecto clasificado, y el abuso de poder entre 1999 y el 2006 como alcalde y secretario general del Partido Comunista en la ciudad de Dalian y como ministro de Comercio “para beneficiar a otros”.

Entre enero y febrero del 2012, cometió una “serie de actos” de abuso de poder como secretario general del Partido Comunista de la ciudad de Chongqing (centro) tras ser informado de las sospechas en torno a Gu por la muerte del empresario británico Neil Heywood.

FUERTE SEGURIDAD

El juicio se desarrolla bajo un fuerte dispositivo de seguridad, si bien a pocos metros de la puerta principal del tribunal decenas de defensores de Bo han protestado con gritos y vítores por lo que consideran un juicio injusto y no independiente.

Se espera que la vista, presidida por el juez Wang Xuguang, tenga una duración de dos días, aunque el veredicto no se conocerá hasta septiembre, según la televisión estatal CCTV.

UN CENTENAR DE ASISTENTES

Se ha permitido el acceso a la galería pública del tribunal a 110 personas, entre ellas cinco miembros de la familia de Bo, según la agencia de noticias china Xinhua.

Bo, que hasta marzo del año pasado soñaba con llegar al Ejecutivo central chino, se sienta en el banquillo de los acusados a consecuencia del escándalo surgido como consecuencia de la muerte en noviembre del 2011 del empresario británico Neil Heywood.

MANO DERECHA

En febrero del 2012, la “mano derecha” de Bo, Wang Lijun, que cumple 15 años de cárcel por su participación en el caso, hizo saltar la liebre al buscar asilo en un consulado estadounidense y revelar la implicación de Gu en esa muerte, atribuida hasta entonces a la bebida en exceso.

Bo fue destituido en marzo y Gu, juzgada en agosto del año pasado, fue sentenciada a pena de muerte, con la posibilidad de que se le conmute por cadena perpetua en dos años.

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Auge y caída de una ex estrella del régimen comunista chino, Bo Xilai

22/ago/13 – eldia.es
Fotografía de archivo fechada el 9 de marzo de 2012 donde aparece Bo Xilai, exsecretrario del Partido Comunista (PCCh) ./HOW HWEE YOUNG (EFE)

Pekín, EFE Bo Xilai, ex ministro de Comercio chino y otrora una de las estrellas del régimen, es hoy juzgado por soborno, malversación y abuso de poder, y se espera que su sentencia cierre el último capítulo del mayor escándalo político que ha sacudido al país asiático en las últimas décadas.

El hasta marzo de 2012 secretario general del Partido Comunista chino (PCCh) en Chongqing fue siempre famoso por su carisma, su popularidad ante la prensa extranjera y su ambición, y su caída, en una espiral de sucesos digna de un guión cinematográfico, ha supuesto el mayor escándalo de las últimas décadas en el país.

Nacido en Dingrang el 3 de julio de 1949, tres meses antes de la instauración de la República Popular China, su padre fue Bo Yibo, un destacado revolucionario en la guerra civil contra los nacionalistas del Kuomintang y la invasión japonesa.

El exministro y el resto de su familia fueron encarcelados por las ideas del padre, quien, al igual que su camarada Deng Xiaoping, abogaba por una apertura económica del entonces aislado régimen maoísta.

Bo Xilai pasó cinco años en prisión, la mitad que su progenitor, mientras que su madre murió debido a una paliza durante aquellos años oscuros.

Con la muerte de Mao, Bo pudo iniciar sus estudios superiores en la Universidad de Pekín -como su esposa, Gu Kailai, encontrada hace un año culpable del asesinato del empresario británico Neil Heywood- y la Academia China de Ciencias, entre 1978 y 1982. Ingresó en el Partido Comunista en 1980.

Comenzó a ocupar cargos de responsabilidad en 1982, cuando entró a trabajar en el Departamento de Investigación del Secretariado del Partido, y a partir de 1984 empezó a ejercer en puestos directivos locales en la provincia de Liaoning, base de la industria pesada del noreste de China.

Entre 2000 y 2004, Bo fue gobernador de la provincia, hasta que fue llamado a Pekín por el actual presidente chino, Hu Jintao, para que asumiera la complicada cartera de Comercio, en la que cosechó sus principales éxitos.

Al frente del ministerio, se dio a conocer dentro y fuera de China por las arduas negociaciones que tuvo que emprender con Estados Unidos y la Unión Europea por conflictos comerciales en varios sectores.

Siempre sonriente, y mucho más abierto a la prensa que la mayoría de los políticos comunistas, Bo era visto en su época de ministro como el único político que se salía en sus discursos de la jerga gris y propagandística del PCCh.

También era uno de los pocos que contaba con un “apoyo popular” auténtico, según los analistas.

En 2007 fue nombrado secretario general del PCCh en la municipalidad de Chongqing, un cargo que para otro político chino hubiera significado el ostracismo lejos del poder central de Pekín, pero que el astuto Bo empleó en ganar más fama.

Por ejemplo, convirtió esa urbe a orillas del Yangtsé en la “capital roja” de China, ya que Bo, como su padre un nostálgico de los primeros años del maoísmo, instauró en la ciudad la obligación de cantar en público canciones revolucionarias y transformó la televisión local en un aparato de propaganda histórica.

No obstante, su gran operación de relaciones públicas fue su lucha sin cuartel contra las mafias locales -que en Chongqing dominaban la policía, los transportes o los tribunales- que se saldó con miles de detenidos, altos cargos municipales condenados o hasta ejecutados y aún más proyección mediática para Bo.

En esta lucha contó con la inestimable ayuda de Wang Lijun, que, como jefe de policía y vicealcalde ayudó a que Chongqing quedara limpio de mafias.

Sería el mismo Wang quien precipitara la caída de Bo cuando, en febrero de 2012, se refugió en el consulado de Estados Unidos en Chengdu (vecina a Chongqing) para revelar que Gu había asesinado a Heywood en noviembre de 2011, por lo que estaba siendo perseguido por la familia y necesitaba protección.

Pocas semanas después, el 15 de marzo, Bo era destituido de su puesto, y el 10 de abril suspendido del Politburó del PCCh, después de que se hicieran públicas las acusaciones contra su esposa.

De forma paulatina en un periodo que abarca ya casi el año y medio, Bo fue expulsado de la formación, privado de su inmunidad como diputado y, finalmente, imputado y llamado a juicio por los cargos mencionados.

Si bien se considera altamente improbable que sea condenado a muerte por los delitos imputados -podría ser acusado de encubrir el homicidio de Heywood tras el cargo de abuso de poder-, sí hay cierto consenso entre los expertos en que pasará el resto de su vida entre rejas.

Sea cual sea el castigo final, su sueño de ser parte del todopoderoso Comité Permanente, el órgano dirigente del PCCh, ha quedado hecho añicos desde hace tiempo.

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