Detenido en Egipto el líder espiritual de los Hermanos Musulmanes


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EGIPTO (Reuters)

Los islamistas miden su capacidad de resistencia en el ‘Viernes de los Mártires’

Soldados egipcios montan guardia a la entrada de la Plaza Tahrir, en El Cairo. |

  • Los partidarios del derrocado Mursi harán marchas por todo el país

Nueve días después del dramático final de sus acampadas, los islamistas sufren de lleno las embestidas del ejército. Desde el desalojo, al menos un millar de personas ha muerto y cientos de dirigentes han sido encarcelados. Con su élite detenida o escondida, los partidarios del derrocado Mohamed Mursi miden este viernes su capacidad de resistencia en las marchas convocadas por todo el país. El llamado ‘Viernes de los Mártires’ dispara otra vez el temor a una nueva jornada sangrienta.

“Están encarcelando a los líderes islamistas sin cargos y la televisión pública está trabajando para que la gente en la calle nos odie“, declara a ELMUNDO.es Ahmed, un barbudo de 34 años que participa junto a unos cientos de personas en una protesta a las puertas de la mezquita de Istiqama, en el distrito de Giza. Al grito de “Silmiya, silmiya [pacífico, pacífico]”, un reducido batallón de acólitos de Mursi lucha contra el sol de justicia que cae sobre el cruce y el despliegue cercano de militares y policía.

Los tanques y las alambradas de púas se suceden por las calles de barrios cairotas como Dokki o el centro de la ciudad complicando la cita de los islamistas. Algunas de las marchas convocadas ni siquiera han podido comenzar. “Por mucho que nos persigan, el pueblo no permitirá que la legitimidad caiga derrotada”, agrega Mohamed, un abogado de 50 años, poco antes de que las piedras lanzadas desde una verja siembren el pánico y provoquen una breve estampida.

Tocados o hundidos. He ahí la cuestión. El nivel de participación de unas protestas que hasta ahora han sido ahogadas por el intenso placaje de las fuerzas del orden será clave para determinar la fortaleza de los Hermanos Musulmanes y sus aliados, con su capacidad organizativa mermada por las redadas diarias contra sus dirigentes. Ayer, sin ir más lejos, 19 cabecillas de la cofradía en varias provincias del país fueron arrestados en una semana en la que la policía ha cazado además al líder de la agrupación Mohamed Badía y uno de sus referentes espirituales, el predicador Safwat Hegazi.

La Alianza Nacional en Defensa de la Legitimidad, el bloque que reúne a los detractores del golpe de Estado, han pedido a los suyos que tomen masivamente las calles. “En el contexto de las actividades pacíficas de la ‘semana de la partida’, la Alianza subraya la necesidad de participar en las protestas del viernes de los mártires, que comenzará con marchas masivas tras rezar por las almas de los mártires en todas las mezquitas de Egipto”, apunta la coalición en un comunicado.

‘Puntos calientes’

Ante la convocatoria, el ejército y la policía ha reforzado su despliegue en los ‘puntos calientes’ donde hay previstas concentraciones. Así, se ha intensificado la presencia de uniformados en los lugares donde se ubicaron las sentadas islamistas, el palacio presidencial de Itihadiya y los aledaños de la céntrica plaza cairota de Tahrir.

Los barbudos mantienen su posición: el pueblo no se arrodillará ante “las campañas despiadadas y fascistas de detenciones arbitrarias” contra sus gerifaltes.

Pero lo cierto es que el hostigamiento policial, con la carta blanca del estado de emergencia, ha forzado un cambio de estrategia en las huestes de Mursi. “Las protestas pacíficas, siguen pero la consigna ahora es evitar las grandes concentraciones y las marchas. Hemos pedido a la gente que se reúna cerca de sus casas para reducir el número de víctimas y dificultar el trabajo de los francotiradores”, reconoció hace unos días a ELMUNDO.es el dirigente islamista Tarek Husein.

Al ruego de multiplicar las pequeñas protestas para dificultar la tarea policial se une la puesta en marcha de una campaña de desobediencia civil. Los islamistas piden a la población que boicotee los productos de empresarios golpistas o de los países del Golfo Pérsico alineados claramente con la asonada urdida por el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Abdelfatah al Sisi.

El desafío de los militares

Entretanto, las autoridades interinas mantienen su desafío. Arropadas por una burda propaganda mediática, ni la cúpula castrense ni el gobierno interino parecen inquietarse lo más mínimo por las medidas de presión de los países occidentales. La Unión Europea acordó esta semana suspender la exportación de armamento. Pese a las amenazas, Arabia Saudí ya avanzó que no permitirá la asfixia económica del nuevo régimen y compensará la retirada de ayudas internacionales.

La cita contestataria se celebra tan solo un día después de la excarcelación de Hosni Mubarak, el dictador derrocado tras las revueltas de 2011. El ex presidente, liberado tras expirar el plazo de prisión preventiva de todas las causas pendientes, permanecerá en arresto domiciliario en el hospital militar del barrio cairota de Maadi. Para la Hermandad, el movimiento prueba que el golpe de Estado supone un regreso de los leales del autócrata

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Detenido en Egipto el líder espiritual de los Hermanos Musulmanes

Las fuerzas de seguridad egipcias detienen a Mohamed Badie, acusado de incitar el asesinato de ocho manifestantes el pasado mes de junio

Le sustituye de manera provisional Mohamed Ezat, según la televisión estatal egipcia

 El Cairo 20 AGO 2013 – El País.com (España)

REUTERS-LIVE

Prosiguiendo con su cerco a los Hermanos Musulmanes, que detentó el poder en Egipto durante sus primeros meses de democracia, el nuevo gobierno interino, tutelado por los militares, ha detenido al líder supremo de esa sociedad islámica, Mohamed Badie. El arresto tuvo lugar esta madrugada en un apartamento cerca de la mezquita de Raba al Adauiya, donde hasta el miércoles miles de islamistas habían acampado en protesta contra el golpe de Estado del pasado día 3 de julio, en el que los generales forzaron al presidente Mohamed Morsi a abandonar el poder.

El grupo islamista ha nombrado a Mahmud Ezat como nuevo guía espiritual de manera provisional, según la televisión estatal egipcia.

La última vez que se había visto en público a Badie, de 70 años, había sido en un escenario de la mezquita de Raba al Adauiya, el 5 de julio, cuando le dijo a sus seguidores: “Nuestra revolución siempre ha sido y será pacífica. Nuestro pacifismo es más fuerte que las balas y los tanques”. Ya entonces se había rumoreado sobre su detención o huida a Libia. “No huyo. No me escondo. Aquí me tienen”, dijo. Sí había sido arrestado su poderosos número dos, Jariat el Shater, por lo que la fiscalía consideraba incitación a la violencia en enfrentamientos con los detractores de Morsi.

Badie, veterinario de profesión, comparecerá el 25 de agosto ante el juez, junto a los otros líderes islámicos, en principio para rendir cuentas por un ataque contra manifestantes contrarios a Morsi en el asalto a la sede de los Hermanos Musulmanes, en el que murieron una decena de personas. Es probable que la fiscalía amplíe los cargos. Según ha dicho el ministerio del Interior en un comunicado, “se están tomando las medidas legales necesarias”. El hijo de Badie, Ammar, murió en la jornada de protestas islamistas del viernes, en una manifestación en la céntrica plaza de Ramsés.

Las televisiones egipcias mostraron imágenes del arresto de Badie, que se produjo seis días después de una carga militar y policial contra las acampadas islamistas en la que murieron 600 personas, en su gran mayoría islamistas que protestaban contra el golpe. Las fuerzas de seguridad emplearon gases lacrimógenos y munición y quemaron varias partes de las acampadas, calcinando numerosos cadáveres. Desde la deposición de Morsi han fallecido ya más de mil personas. El lunes, 36 detenidos murieron cuando eran trasladados a una centro penitenciario, en condiciones no aclaradas.

Este lunes, el Departamento de Estado de EE UU y Naciones Unidas han urgido al Gobierno interino a no prohibir la cofradía de los Hermanos Musulmanes, en respuesta a las declaraciones del líder de facto del nuevo Gobierno interino egipcio, el general Abdel Fatá al Sisi, que aseguró que no toleraría más desafíos islamistas que lleven a “la destrucción del país”, informa Eva Sáiz desde Washington. EE UU y la ONU han reiterando la necesidad de incluir a todos los partidos y fuerzas políticas egipcias en un proceso de transición democrática que los sangrientos enfrentamientos de los últimos días hacen cada vez más difícil. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha anunciado a través de un portavoz que quiere mandar observadores a Egipto “para evaluar la situación sobre el terreno”.

De gobernar el país, los líderes de la hermandad en Egipto han pasado a la clandestinidad. Los que no están en prisión, como el propio presidente Morsi y su círculo más cercano, se han escondido, evitando acudir a manifestaciones o ruedas de prensa. El portavoz de la sociedad islámica, Gehad el Haddad, dijo recientemente a este diario que esos dirigentes han tenido que refugiarse en apartamentos, sin poder moverse por las calles de El Cairo, por temor a este tipo de detenciones, que consideran políticas y arbitrarias.

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Fiscalía egipcia ordena detención preventiva de más 360 miembros de los Hermanos Musulmanes

Según la agencia estatal Mena, se les acusa de incitar presuntamente a la violencia en las protestas del pasado viernes en El Cairo, además de sabotaje de propiedades públicas y privadas, y ocupación de sitios de interés publico.

por EFE – 19/08/2013 – Latercera
Simpatizantes del depuesto presidente egipcio, Mohamed Morsi, en El Cairo.© Reuters
Simpatizantes del depuesto presidente egipcio, Mohamed Morsi, en El Cairo.

La Fiscalía egipcia ordenó hoy la detención preventiva durante 15 días de más de 360 miembros de los Hermanos Musulmanes por participar e incitar presuntamente a la violencia en las protestas del pasado viernes en El Cairo, informó una fuente oficial.

La agencia estatal egipcia Mena señaló que los acusados forman parte de los detenidos tras los disturbios que tuvieron lugar cerca de la comisaría del barrio de Al Ezbekiya y en la mezquita Al Fateh de la plaza Ramsés en El Cairo.

Los detenidos están acusados de “pertenecer a una banda que pretende dañar la seguridad pública a través del terrorismo, el asesinato, la posesión de armas y explosivos y la resistencia a las autoridades”.

Asimismo, están acusados del cierre de carreteras, incendio, sabotaje de propiedades públicas y privadas y ocupación de sitios de interés publico.

La Fiscalía ordenó también la detención preventiva, por la misma duración, del imán de la mezquita de Al Fateh por incitar a ocupar ese templo e instar a atacar dicha comisaría.

La plaza de Ramsés, donde se encuentra la mezquita Al Fateh, fue escenario de choques violentos el pasado fin de semana entre los servicios de seguridad y seguidores de los Hermanos Musulmanes que protestaban contra el desmantelamiento de sus acampadas en las plazas Rabea al Adauiya y Al Nahda, en El Cairo.

El sábado, la policía egipcia irrumpió violentamente en la mezquita de Al Fatah donde se refugiaban cientos de esos manifestantes, que tuvieron que ser protegidos de una turba de civiles exaltados que pretendían lincharlos.

Por otra parte, la fiscalía de la ciudad de Al Mansura (norte) ordenó la detención preventiva durante 15 días de seis dirigentes locales de los Hermanos Musulmanes por “pertenecer a grupos que actúan para perjudicar la seguridad pública y dañar a la economía”.

Mientras, otros cuatro dirigentes de la Hermandad en la provincia de Al Garbiya, en el delta del Nilo, fueron detenidos por su supuesta implicación en disturbios en esa provincia, que causaron cuatro muertos y 70 heridos, según la agencia oficial.

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El embajador egipcio en España cree que «era necesario responder» a las protestas islamistas

MANUEL VALIÑOMVALINO / MADRID
Día 20/08/2013 – ABC.es

«Los Hermanos Musulmanes han de darse cuenta de que no pueden luchar contra todo un país», afirma Ayman Zaineldine

El embajador egipcio en España, Ayman Zaineldine, cree que la actuación policial para disolver a los manifestantes partidarios del depuesto presidente Mohamed Mursi era algo que «tenía que pasar». «Era necesario dar una respuesta» a las protestas, ha explicado este martes en Madrid, en una rueda de prensa celebrada en la Embajada. Zaineldine, que ha interrumpido sus vacaciones en Egipto para dar personalmente una explicación a los medios españoles, cree que el Ejército no tuvo más remedio que intervenir —para expulsar a Mursi del poder el pasado 3 de julio—, ya que «la situación estaba fuera de control».

El representante diplomático, que ha ejercido su labor tanto con Mubarak como con Mursi, y ahora con el gobierno interino encabezado por Adli Mansur, culpa a los Hermanos Musulmanes de querer «imponer un estado ideológico», cuando —explica— la revolución de 2011 nada tenía que ver con eso. «Creen que el que tiene la mayoría tiene derecho a construir el país en base a sus ideas. Eso no es democracia», indica.

Admite que «habría sido mucho más fácil desalojar las acampadas si se hubiera intervenido antes», pero también que «habría sido peor esperar más». «Algunas cosas tienen que pasar», dice, tras calificar de«elemento perturbador en el proceso político» la muerte de cientos de civiles en las últimas semanas.

«Oportunidad»

Sin embargo, a pesar de considerar «muy problemático» lo ocurrido, es optimista acerca de la hoja de ruta fijada por el Gobierno interino, que incluye la celebración de elecciones presidenciales en unos seis meses, no antes de «corregir» la Constitución de 2012 y elegir representantes parlamentarios.

Zaineldine insiste en que no se trata de una guerra contra los Hermanos Musulmanes, sino contra su «dimensión militar». «Siguen siendo más que bienvenidos a participar en el proceso político», afirma, pero añade que «han de darse cuenta de que no pueden luchar contra todo un país. Algún día se darán cuenta». «No deberían desaprovechar esta oportunidad», concluye.

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Los islamistas se organizan en grupos terroristas urbanos para seguir la lucha

MIKEL AYESTARAN / ENVIADO ESPECIAL A EL CAIRO
Día 19/08/2013 – ABC.es

La nueva estrategia se produce al perder fuerza la protesta en la calle. Cerca de 40 islamistas mueren asfixiados por gases lacrimógenos al intentar huir

La «guerra contra el terrorismo» es la prioridad absoluta de las autoridades interinas egipcias. La palabra «terrorismo» es la más repetida por los partidarios del golpe del 3 de julio a la hora de referirse a los Hermanos Musulmanes y a los seguidores del expresidente Mohamed Mursi, cuya «violencia no doblegará al Estado y a los egipcios, no permaneceremos nunca silenciosos ante la destrucción del país», confesó el general Abdul Fatah Al Sisi en su primera comparecencia pública tras los sangrientos desalojos de la semana. El jefe de las Fuerzas Armadas y auténtico hombre fuerte del país pidió a los seguidores del depuesto presidente que reflexionen, refiriéndose a aquellos que «se imaginan que la violencia hará arrodillarse al Estado y a los egipcios», una petición que llegó antes de aclarar que «el pueblo tiene su voluntad libre para elegir a quien desea» y que el Ejército y la Policía respetarán la elección popular de las próximas autoridades, un intento de acallar las voces que le acusan de intentar hacerse con el poder absoluto.

Marchas canceladas

Los islamistas mantienen su llamamiento a una «semana de la ira»en respuesta a los más de 800 muertos que han dejado los choques con las fuerzas del orden en los últimos días, pero empiezan a dar muestras de no poder hacer frente a la maquinaria militar y ayer tuvieron quecancelar varias marchas vespertinas en El Cairo «por motivos de seguridad», declaró a la agencia Afp, Yasmine Adel, portavoz de la alianza contra el golpe de estado liderado por la Hermandad. Los blindados del Ejército bloquean las principales arterias de la capital y para las manifestaciones que salen de las mezquitas es prácticamente imposible juntarse para formar un grupo importante. Otro problema de última hora para la Cofradía es que, como informó el Ministerio de Asuntos Religiosos, a partir de ahora las mezquitas se abrirán únicamente para la oración con el objetivo de evitar que sirvan de lugar de concentración para manifestantes.

Expertos en seguridad consultados por ABC consideran que «en Egipto no hay grupos armados activos con denominación, pero debido a la cantidad de armas y a la actual situación de inestabilidad hay elementos que apuntan a la germinación de grupos de terrorismo urbano». La muestra más clara de este tipo de actividad se vio el jueves en el área de Giza cuando un grupo de manifestantes atacó una comisaría de Policía con lanzacohetes y subfusiles de asalto, y ejecutó a seis agentes en su interior. Se trata del ataque más grave sufrido hasta el momento.

Las autoridades insisten en la criminalización de la Hermandad yestudian ilegalizar al grupo, pero estas mismas fuentes consultadas piensan que «no es un grupo terrorista como tal, aunque tiene influencia directa en personas y organizaciones que sí pueden recurrir al uso de las armas». El problema de la alarma encendida por las autoridades en los últimos días es que «se produce una distorsión de la realidad. Están tratando de adelantarse a las consecuencias que puede traer en el futuro la dureza de la represión contra ese sector de la población».

El Ejército confía en el aparato de seguridad levantado durante una lucha contra los Hermanos Musulmanes que se remonta a los años cincuenta, fecha en la que empezó una guerra que estos días vive una nueva batalla. Este aparato es el responsable de que en el siglo XXI no estén operativos grupos históricos egipcios como Yihad Islámica, que fue dirigido por el actual líder de Al Qaida, Ayman al Zawahiri, oGama’a Islamiya (Grupo Islámico), relacionado con el ataque al World Trade Center de 1993.

En la actualidad los problemas más graves de seguridad se registran en el Sinaí con ataques casi diarios contra las fuerzas de seguridad y que las autoridades vinculan a grupos bajo la influencia de los Hermanos Musulmanes que mostrarían con estas acciones su enfado por la caída de Mursi.

La guerra abierta contra la Hermandad y sus seguidores registró un nuevo capítulo trágico tras conocerse a última hora de la tarde lamuerte de al menos 36 seguidores de Mohamed Mursi durante su traslado a una prisión a las afueras de El Cairo.

Un policía de rehén

La versión del Ministerio de Interior confirma que durante el traslado la Policía utilizó gases lacrimógenos para evitar su huida. El suceso ocurrió en el convoy que transportaba a una prisión a más de 600 miembros y simpatizantes de los Hermanos Musulmanes. Algunos de ellos trataron de escapar y cogieron como rehén a uno de los policías que custodiaba a los presos hasta el destino. El resultado de este incidente fue que «36 resultaron asfixiados o aplastados cuando la policía utilizó el gas lacrimógeno para impedir la fuga» indicó el Ministerio en un comunicado.

Los contrarios al golpe de estado, que organizan desde hace un mes y medio las manifestaciones a favor de Mursi, elevaron las cifras de los detenidos «asesinados» a 52, informa Afp.

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Los Hermanos Musulmanes, del éxito electoral al oprobio público

COLPISA / AFP / MADRID
Día 18/08/2013 – ABC.es

La llegada de Mursi al poder se produjo para evitar un remanente del antiguo régimen pero el intento de dominación del islamismo más radical les hizo perder el apoyo

Hace menos de dos años, los Hermanos Musulmanes ganaban las primeras elecciones libres del país. Hoy, la mayoría de egipcios apoya la destitución del presidente islamista, miembro de esta cofradía, y acusan a sus partidarios de ser “terroristas”. Pero incluso antes de que el ejército derrocara al presidente Mohamed Mursi el pasado 3 de julio, la unión heterogénea que permitió a los Hermanos Musulmanes triunfar en las elecciones legislativas de principios de 2012 estalló, atemorizada ante la ambición de la cofradía de crear una nueva “generación islámica”.

El sábado, cuando la policía logró expulsar por la fuerza a partidarios de Mursi atrincherados en una mezquita de El Cairo, tuvieron que escoltar a estos hombres y mujeres disparando al aire, ya que una muchedumbre de residentes los esperaba con palos y barras de hierro para golpearlos. “Una pequeña parte de la población condena el uso excesivo de la fuerza contra los Hermanos (Musulmanes), pero la mayoría respalda a las fuerzas del orden, ya que algunos seguidores de Mursi están armados”, afirma Ahmed Zahrane, activista antiMubarak. Además, tanto la prensa pública como privada egipcia denuncian unánimemente el “complot” de los Hermanos Musulmanes”, calificados de “terroristas”.

Miembros de la cofradía musulmana evacuados a la fuerza y apaleados por la población, Mursi detenido por el ejército en un lugar secreto: este escenario era inimaginable hace apenas dos años, cuando los Hermanos Musulmanes vencían consecutivamente en las legislativas y luego en las elecciones presidenciales en junio de 2012. “La victoria de Mursi se basó en una alianza formada tras la segunda vuelta entre los Hermanos Musulmanes y los partidarios de la revolución” que derrocó a Hosni Mubarak a principios de 2011, explica Zahrane, quien cuenta haber votado también por el candidato islamista para bloquear el camino a Ahmed Chafik, un cacique del régimen de Mubarak.

Wael Khalil, militante de izquierda, cuenta “haber llorado de felicidad cuando se anunciaron los resultados, porque se evitó la catástrofe de elegir a un candidato del antiguo régimen”. “Pero luego, descubrimos el nivel de los daños causados por la cofradía”, añade. Para Zahrane, “fue la Constitución que cambió todo”. Adoptada por referéndum en diciembre de 2012 con el 64% de los votos, pero con una participación de apenas el 33%, esta Constitución levantó la ira de la oposición y de la iglesia cristiana copta, que se habían retirado de la constituyente, invocando la dominación de los islamistas”.

La posibilidad de que la ley coránica se instale en Egipto despertó la inquietud de la población y de los círculos intelectuales del país más poblado del mundo árabe. “La clase media, en particular, tuvo miedo de que su modo de vida cambiara, porque los egipcios son ciertamente religiosos pero no radicales”, explica Zahrane. Y cuando Mursi se atribuyó todos los poderes, tanto los activistas prodemocracia como el todopoderoso ejército egipcio y la institución judicial le dieron la espalda.

Para Fahmy Hueidi, los Hermanos Musulmanes perdieron a su base ya que “fracasaron tanto en el ámbito político como en los otros campos”, especialmente en el ámbito de la seguridad. La cofradía, que llegó “repentinamente” al poder, “no tenía experiencia de gobierno ni visión estratégica”, explica Hueidi. “Presidir una cofradía es dirigirse a partidarios, pero manejar un Estado implica también dirigirse a sus adversarios”, y ellos “no lo hicieron”. Durante la presidencia de Mursi, la ya frágil economía egipcia siguió hundiéndose, mientras que la inflación y el desempleo se dispararon.

Ali Hasan, portero de un edificio, se arrepiente de haber votado por Mursi. Hoy, espera que “los Hermanos sean ejecutados y no regresen nunca más”. Si bien los 16 meses durante los cuales el ejército dirigió el país tras la caída del presidente Mubarak empañaron su reputación, la mayoría de egipcios apoya hoy al ejército y se niega a calificar la destitución de Mursi de “golpe de Estado”.

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Diccionario para comprender qué sucede en Egipto

LAURA RIESTRALAURANARM / MADRID
Día 20/08/2013 – ABC.es

¿Quiénes son los Hermanos Musulmanes? ¿Quién es Mohamed Mursi? Repasamos los nombres y palabras clave de la nueva crisis en la que se encuentra sumido Egipto

El mundo fue testigo de las masivas protestas que llevaron a Hosni Mubarak, tras treinta años, a abandonar el poder. También lo fue de cómo una población votaba ilusionada en sus primeras elecciones democráticas en décadas, con las que eligió a Mohamed Mursi para encabezar la nueva fase del país. Sin embargo, ahora ha vuelto a presenciar la que ha sido una de las etapas más sangrientas de su historia tras el derrocamiento de su presidente, sólo un año después de su elección.

Repasamos las palabras clave para comprender qué está pasando y cuáles son las opciones de Egipto.

Mohamed Mursi

Su figura es clave para comprender el punto en el que se encuentra el país. Surge de las filas de los Hermanos Musulmanes y se convierte en ellíder de su brazo político, el Partido Libertad y Justicia, al que llevará al poder tras ganar las elecciones de 2012.

Mursi ha sido el quinto presidente que ha tenido el país y el primer civil e islamista en ocupar este cargo. «Prometo un gobierno para todos los egipcios», fueron sus palabras al llegar al poder. Sin embargo, en un año, aquel propósito ha quedado muy lejos de cumplirse, al menos ante los ojos de miles de egipcios, que no dudaron en volver a echarse a las calles para protestar contra los pasos que estaba dando.

Presidente y sociedad se fueron distanciando, en primer lugar, porque no fue capaz de resolver los problemas económicos y sociales del país. En segundo lugar, porque Mursi firmó un decreto por el que se aumentaban sus poderes, además de impulsar una Constitución (noviembre de 2012) de tintes islamistas, aprobada por la Asamblea Constituyente, dominada por sus partidarios.

Consciente de los recelos que había levantado su proyecto constitucional –la oposición denunció que recortaba derechos y libertades, además de abrir la puerta a una interpretación islamista de la ley- Mursi propuso la celebración de un referéndum el 15 de diciembre de 2012. Los egipcios dijeron «sí», pero a finales de abril activistas de la oposición crearon la base para el movimiento de protesta contra Mursi.

Precisamente el día que se cumplía el primer aniversario de su llegada a la presidencia, el 30 de junio, miles de egipcios se echaron a las calles para protestar contra sus políticas. El 3 de julio tuvo lugar el golpe de Estado que le derrocó encabezado, paradójicamente, por el hombre al que él mismo había elegido para estar al frente del Ejército, Abdel Fatah al Sisi.

Mursi permanece detenido en paradero desconocido desde esa fecha.

Hermanos Musulmanes

Nacen en Egipto en 1928,de la mano del maestro de escuela Hasan Al Banna, como una organización islamista que se oponía a la colonización, además de velar por los principios básicos de la cultura islámica. Son, además, la primera gran organización islamista político-social suní de la historia y la de más relevancia y seguimiento de Oriente Medio ya que más allá de Egipto, cuentan con una gran relevancia en países como Jordania, Palestina o Siria.

Su gran aspiración es la de un Estado guiado por la «Sharía» o Ley Islámica, que debe ser la única fuente de derecho. No defienden la revolución o la lucha armada sino participar en el sistema pese a que desde sus orígenes se han visto obligados a combatir recelos, torturas, persecuciones y periodos en la clandestinidad.

Con todo, lograron consolidarse como la fuerza opositora más poderosa de Egipto gracias a su presentación como un grupo islamista con posiciones islámicas moderadas que se centran en cuestiones sociales, hecho que les dotó de grandes apoyos de los sectores más desatendidos, especialmente a partir de 1992. Precisamente por eso, fueron de nuevo percibidos como una amenaza por lo que fueron calificados de «organización terrorista» y en 1995 se abren tres procesos militares contra ellos.

Sin embargo, tras las presiones de EE.UU. a Egipto para que llevara a cabo reformas democráticas, el por entonces presidente egipcio, Hosni Mubarak, se ve obligado a legalizarlos y en 2005 logran su mayor éxito electoral en las parlamentarias celebradas ese año. Un año más tarde, una nueva ola de represión contra la oposición les vuelve a sacudir pero con la caída de Mubarak (2011) les llegó la gran oportunidad.

Ahora, tras el final de Mursi, están de nuevo en el punto de mira y, además de nuevas detenciones de sus miembros, el Gobierno interino ha llegado a barajar de nuevo su ilegalización.

Ejército egipcio

Las fuerzas armadas egipcias siempre han estado presentes en los momentos políticos claves del país. Desempeñaron un papel destacado en las negociaciones que llevaron a Mubarak a dejar el poder y como garante para la paz durante la transición hacia un gobierno civil. Este mes de julio ha sido también el Ejército el que ha dado el ultimátum a Mursi, derrocándole el 3 de julio.

A la cabeza del golpe de Estado estuvo Abdel Fatah al Sisi, que precisamente fue puesto por Mursi al frente del Ejército, en lugar del mariscal Husein Tantaui, quien dirigió las Fuerzas Armadas desde 1991. Fue él quien anunció que suspendía la Constitución e instauró un gobierno civil interino con el jefe de la Corte Constitucional Suprema, Adly Mansour, como presidente hasta que fueran convocadas nuevas elecciones.

Este nuevo paso del Ejército en la historia del país ha sido aplaudido por la oposición y en el exterior sólo Turquía lo ha condenado. Con él se ha consolidado el papel intervencionista del Ejército en la política.

Polarización

Si hay algo que está dejando en evidencia esta nueva crisis que vive Egipto es hasta qué punto está polarizada su sociedad. De un lado, los simpatizantes islamistas de Mursi y, del otro, sus opositores entre los que se incluyen miembros de la izquierda, seculares, y liberales.

Destaca en este sentido el movimiento civil contra Mursi, llamadoTamarod (revuelta en árabe), que fue uno de los principales convocantes de las protestas contra el por entonces presidente.Lograron recoger más de 22 millones de firmas en apoyo a su petición de que abandonara el poder, cifra muy por encima de los 13,2 millones de votos que otorgaron la victoria a Mursi en 2012.

Sin embargo, a raíz de la destitución del primer presidente tras Mubarak, la otra cara de Egipto, la que se había pronunciado en las urnas a favor de Mursi y de los Hermanos Musulmanes, también se quiso hacer escuchar y levantaron dos campamentos de protestaen las afueras de la mezquita Rabaa Al Adawiya en El Cairo y en la plaza Al Nahda, en el oeste de la ciudad, asegurando que no se marcharían hasta que Mursi volviera a su cargo. El brutal desalojo de ambos, en el que murieron más de novecientas personas, han devuelto a Egipto al estado de excepción (durante un mes), que permite las detenciones arbitrarias, prohíbe las reuniones públicas, además volver a ver cómo se instalan los servicios de seguridad del Estado y los comités de vigilancia de las actividades religiosas.

La Plaza de Ramsés, donde se sitúa la mezquita de Al Fatah, ha sidootro de los lugares elegidos por los Hermanos Musulmanes y sus simpatizantes para poder manifestarse e intentar convertirlo en símbolos de su lucha por la restitución del gobierno elegido democráticamente.

Coptos

Son los cristianos egipcios y, tras el golpe de Estado, están siendo objeto de múltiples ataques, un síntoma más de la división del país. Su origen se remonta al primer siglo después de Cristo, cuando se introduce la fe cristiana en Egipto y desde entonces se han convertido en la minoría más numerosa del país, ya que son el 10% de los setenta millones de egipcios.

El pasado mes de julio, desde el derrocamiento de Mursi se han registrado al menos seis ataques contra cristianos coptos en diversas provincias de Egipto (Luxor, Marsa Matruh, Minya, Norte del Sinaí, Port Said y Qena). En la mayoría de estos incidentes, los testigos han asegurado a «Human Rights Watch» que las fuerzas de seguridad no hicieron lo necesario para parar o impedir la violencia. Por otro lado, el pasado 16 de agosto, el Ministerio del Interior egipcio anunció que un total de siete iglesias fueron incendiadas o dañadas por los seguidores de los Hermanos Musulmanes.

Tras condenar estos ataques, el primer ministro egipcio, Hazem al Beblaui, definió a la perfección la situación de los cristianos en Egipto: «La unidad de musulmanes y cristianos es una línea roja, y las fuerzas de la oscuridad y el terrorismo no lograrán debilitarla», sentenció.

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ENTREVISTA BERNARDINO LEÓN (REPRESENTANTE DE LA UE)

«No podemos asumir las repercusiones de una guerra civil en Egipto»

ENRIQUE SERBETO
Día 18/08/2013 –

Experto en el mundo árabe y mediterráneo, Bernardino León cree que los egipcios no podrán salir de la crisis por sus propios medios

Como representante de la Unión Europea para el sur del Mediterráneo, el diplomático español Bernardino León (Málaga, 1964) ha estado siguiendo desde primera línea los últimos acontecimientos en Egipto, que define como «un callejón sin salida». Mientras viaja incesantemente entre El Cairo, Túnez o Bruselas, prepara su informe para el consejo de ministros europeos de Exteriores que muy probablemente se convocará este miércoles y en el que la jefa de la diplomacia, Catherine Ashton, propondrá medidas de presión para obligar a las partes a negociar, porque, como dice León «si la reconciliación la tienen que protagonizar los propios egipcios, ahora es imposible». Para León, después de su paso por Argelia en los noventa, esta es la segunda vez que afronta una situación similar.

A la hora de definir las responsabilidades del fracaso de este esperanzador experimento que fue la primavera democrática egipcia, León carga tanto contra la mala gestión del dirigente de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi, como contra esa parte de la Administración, «la justicia, los sectores de la inteligencia, el llamado “estado profundo” que están en contacto con el viejo régimen de Mubarak y que fueron tomando decisiones determinantes que explican lo que ha pasado, más allá de las carencias de la gestión de Mursi».

-Pero Mursi y los Hermanos Musulmanes eran los principales responsables de la gestión del país.

-Sin duda, Mursi ha cometido errores muy graves. Los Hermanos no estaban preparados para dirigir el país. Como no esperaban la revolución no habían ido preparando a su gente para asumir este desafío. No han sido capaces de crear vínculos con la administración que generasen confianza, sino todo lo contrario, actuaron de modo que generaron mucha desconfianza y el resultado ha sido desastroso. El país no confiaba en ellos y ellos han sido incapaces de llegar a acuerdos con la otra parte, lo que explica la situación. Pero a diferencia de lo que pasó en Argelia no se puede decir que el islamismo haya tenido aspectos antidemocráticos, por eso sigo creyendo que aunque sea muy remota, existe una posibilidad para hablar y negociar antes de que la escalada llegue a una situación como la argelina, porque en un país como Egipto, con la posición estratégica que tiene, no nos podríamos permitir las repercusiones internacionales que tendría una guerra civil.

-Los Hermanos Musulmanes siguen hablando de golpe de estado.

-No se puede reducir lo que ocurrió el 3 de julio a un golpe de estado. Había cientos de miles de personas en la calle, había un gobierno que había estado tomando decisiones muy discutibles como el famoso decreto en el que se atribuía todos los poderes. En el caso de Argelia, la comunidad internacional no trató de influir hasta que ya era demasiado tarde. Aquí hay un elemento democrático, que ha actuado desde el comienzo y que creíamos irreversible. Es necesario ayudar a que el impulso democrático no se pierda.

-Después de tanta violencia, la reconciliación será muy difícil.

-Si la reconciliación la tienen que protagonizar los propios egipcios, ahora mismo es imposible. Después de lo que ha pasado me parece inconcebible esperarlo. Con mil muertos encima de la mesa, no puede ser. Esto ha llegado mucho más lejos de lo que se podía esperar. Ha habido una desconexión muy grande con la realidad: Mursi pensaba que las protestas contra su gestión serían controlables y no lo han sido y los militares han pensado también que con una intervención en las plazas donde estaban los manifestantes esto se acabaría y es evidente que tampoco han acertado. Un responsable egipcio me decía que estaba seguro de que declarando el estado de emergencia se podría controlar la situación y yo le dije que eso ya lo hizo Mursi cuando gobernaba y no impidió las protestas. Pero lo peor es que esto va a ir a más, porque la situación económica no puede mejorar en estas circunstancias. Gran parte del rechazo que generó Mursi viene de que la gente no veía horizontes de mejora ante la mala situación económica y con lo que estápasando ahora, no parece que vaya a mejorar.

-¿Habrá fisuras en el Ejército?

-Los Hermanos Musulmanes nos dicen que ya ha empezado a haber casos de militares que se niegan a obedecer las órdenes. En un Ejército tan grande tiene que haber miles de soldados que tienen hermanos, familiares, conocidos entre los manifestantes. No sé en qué proporción, pero probablemente haya casos. En Argelia se dijo que era la cuarta parte, si sucede lo mismo en Egipto sería terrible.

-A diferencia también de Argelia, Egipto era una especie de faro en las primaveras árabes. Parecía que sería el modelo, pero también está deslizándose hacia el caos.

-En efecto, Argelia era un experimento aislado y lo que pasa en Egipto va a tener un impacto enorme -ya lo está teniendo- en toda la región.

-¿Y Turquía?

-El primer ministro, Tayip Erdogán, trabaja en un contexto interno. Tiene una situación de contestación en su propio país que no es comparable en absoluto con lo que sucede en Egipto, pero cualitativamente le preocupa porque cree que la actuación del Ejército en Egipto puede influir en los militares de Turquía y por eso pide que el derrocamiento de Mursi no se deje sin castigo.

Puerta abierta a las sanciones

«Lo único que podemos hacer es presionar para forzarles a que salgan de esta situación. El país está al borde de la asfixia económica y han agotado ya todas sus reservas; tienen un sistema de subsidios al trigo y la gasolina que les cuesta más de mil millones al mes y que por mucho que reciban ayudas de Arabia Saudí y Emiratos es inviable y el día que empiecen a cortar esos subsidios se va a producir una reacción social muy fuerte». La UE es la principal fuente de cooperación para Egipto, el primer socio comercial y el primer cliente turístico. El conjunto de las relaciones con Egipto está en proceso de revisión. ¿Sanciones?«No se van a tomar todas las medidas a la vez, sino que se va a preparar un sistema gradual. Desde luego, en la situación actual es imposible pensar en la cooperación. Pero eso no es nuevo, porque con Mursi hace meses que los canales europeos de cooperación estaban bloqueados. No queríamos dar la impresión de querer asfixiar a Egipto, pero en esta situación es muy probable que la Unión Europea decida lanzar una señal clara».
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ORQUESTADO DESDE LA CAÍDA DE MUBARAK

Hermanos Musulmanes: El arresto de Badie obedece a un “complot”

Fotografía del líder de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badie.

Foto: REUTERS

MADRID, 20 Ago. (EUROPA PRESS) –

Los Hermanos Musulmanes han considerado este martes que el arresto de su líder, Mohamed Badie, no obedece a motivos “políticos o partidistas” sino que se enmarca en un “complot” orquestado desde que el presidente Hosni Mubarak fue derrocado en febrero de 2011 y dejó al Ejército al frente del país.

“Mohamed Badie es un miembro de los Hermanos Musulmanes y los Hermanos son miembros de la Coalición Nacional para Apoyar la Legitimidad y rechazamos el golpe”, ha afirmado el portavoz de la organización islamista, Ahmed Aref, a través de su perfil de Facebook.

“Repetimos que la cuestión no es ni política ni partidista, sino un complot que no comenzó el 30 de junio (cuando se produjeron las manifestaciones contra el presidente Mohamed Mursi que culminaron con su derrocamiento por el Ejército el 3 de julio) sino que fue planeado desde el 11 de febrero de 2011, cuando el presidente Hosni Mubarak encargó al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que gobernara el país” tras ser derrocado, ha considerado.

“Sin embargo, la revolución no morirá, el golpe (de Estado) es terrorismo y nuestro pacifismo es más fuerte que las balas”, ha agregado   Aref, según informa el diario estatal ‘Al Ahram’.

Por otra parte, los Hermanos Musulmanes han anunciado que el ‘número dos’ de Badie, Mahmud Ezzat, asumirá el papel de líder espirigual del grupo de forma temporal. La noticia ha sido publicada en la web del Partido Libertad y Justicia de los Hermanos Musulmanes.

Ezzat, de 69 años, está en las filas de los Hermanos desde los años 1960 y fue designado miembro de su ejecutiva en 1981. Anteriormente estuvo detenido durante varios años por su activismo y pertenencia a la organización islamista.

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