Kenia comienza a investigar el asalto al centro comercial bajo un duelo nacional


  • Kenia comienza a investigar el asalto al centro comercial bajo un duelo nacional
  • Duelo en Kenia y el Gobierno dice que quedan “pocos” cuerpos
  • El asalto al centro Westgate destapa la carencias de seguridad en Nairobi
  • Kenia despide a sus muertos y busca a “terroristas” entre los escombros
  • Ahmed Godane, el temible líder radical islámico detrás del asalto al mall en Kenia
  • EEUU ayudará a Kenia a investigar el ataque terrorista en centro comercial y a juzgar a sus autores
  • Kenia pone fin al ataque yihadista
  • Al Shabab acusa a Kenia de matar 137 rehenes al intentar frenar el asalto

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Kenia comienza a investigar el asalto al centro comercial bajo un duelo nacional

(EFE)

Nairobi, 25 sep (EFE).- La Policía de Kenia, en colaboración con el FBI, Scotland Yard y los servicios especiales de Israel y Alemania, ha iniciado hoy la investigación del asalto terrorista y toma de rehenes al centro comercial Westgate de Nairobi y la búsqueda de cadáveres entre sus escombros.

La ciudad ha vivido hoy el primero de los tres días de luto oficial por los fallecidos en el ataque al centro comercial Westgate por la milicia radical islámica somalí Al Shabab.

En la acción perdieron la vida al menos 72 personas, aunque se teme que la cifra pueda ser mayor una vez que se hayan retirado los escombros del Westgate.

Por causas que aún no han sido explicadas públicamente, tres plantas del centro comercial se vinieron abajo, y el propio presidente de Kenia, Uhuru Keniata, auguró que podría haber cuerpos sepultados entre los escombros, entre ellos los de algunos terroristas.

Sin embargo, en una rueda de prensa ofrecida hoy por la tarde, el Ministro keniano del Interior, Joshep Ole Lenku, dijo que es “improbable” que haya más víctimas civiles entre las ruinas.

Si hay cuerpos serán un número “insignificante”, y en todo caso pertenecerán a los asaltantes y no a los civiles, subrayó.

La Cruz Roja, una de las fuentes más fiables en Kenia, informó de que hay 71 desaparecidos, personas que posiblemente estaban en el centro cuando comenzó el ataque, el pasado sábado, y con las que sus familiares no han podido contactar desde entonces.

Al Shabab asegura por su parte que 137 rehenes han perdido la vida en el asalto al centro comercial.

La investigación tiene varias vías, entre ellas, las causas del desplome de tres de las cuatro plantas del centro, algo que un grupo de ingenieros espera resolver antes de una semana.

También se indaga la posibilidad de que hubiera una ciudadana británica entre los atacantes.

El Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido confirmó hoy la detención de un británico en Kenia, pero no ha precisado si está relacionado con el asalto.

Según las autoridades kenianas, varios extranjeros pueden haber participado en el atentado, pero sus nacionalidades “serán reveladas en su debido momento”, señaló el ministro del Interior.

El núcleo de la investigación se ubica en descifrar cómo los milicianos salafistas planearon y llevaron a cabo un asalto en el que usaron armas de repetición, granadas y explosivos.

La Policía keniana no descarta la posibilidad de que algunos de los autores del atentado tuvieran un negocio alquilado dentro del centro comercial.

Una de las ayudas más firmes con las que cuenta el Gobierno keniano en la investigación de esta masacre procede de Estados Unidos.

El embajador de este país en Kenia, Robert Godec, aseguró que prestará toda la ayuda necesaria para llevar a los autores del atentado ante la justicia.

“La terrible violencia sin sentido que hemos visto en los últimos días en el centro comercial Westgate es – como dijo el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry- un recordatorio del mal indecible en nuestro mundo”, subrayó el embajador.

Desde Alemania, la canciller Angela Merkel ratificaba su colaboración y se mostraba “profundamente consternada” por la “brutalidad” del ataque.

Tras la matanza y el duelo, la consecuencia inmediata del asalto ha sido el miedo y el blindaje en una ciudad que, en algunos barrios, ya era una jaula de oro para extranjeros y clases pudientes.

Los coches hacían cola esta mañana a la entrada de los edificios de oficinas, a la espera de que los vigilantes les revisaran los bajos, mientras que los empleados eran inspeccionados hasta los bolsillos.

El Gobierno keniano ha ordenado reforzar la seguridad en todos los puntos fronterizos y los aeropuertos del país, al tiempo que lanza constantes mensajes de unidad a los ciudadanos.

Por Javier Marín

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Duelo en Kenia y el Gobierno dice que quedan “pocos” cuerpos

(AFP)

Nairobi — Soldados y servicios de rescate buscaban este miércoles bajo los escombros del centro comercial Westgate de Nairobi cadáveres y posibles explosivos, en el primer día del duelo nacional decretado después del sangriento ataque lanzado el sábado por un grupo islamista que dejó al menos 67 muertos.

Una fuerte pestilencia se escapaba del edificio. Al menos 61 civiles, seis miembros de las fuerzas de seguridad kenianas y cinco asaltantes murieron en el ataque iniciado el sábado y al que se puso fin el martes por la noche. Otras 175 personas resultaron heridas. El balance podría agravarse, ya que una parte del centro comercial se derrumbó. Según la Cruz Roja, hay 71 personas desaparecidas.

El ministro keniano del Interior, Joseph Ole Lenku, afirmó este miércoles que probablemente sólo quedan pocos cuerpos aún dentro del centro comercial Westgate de Nairobi, arrasado por el ataque del comando islamista. “Pensamos firmemente (…) que hay pocos cuerpos aún” dentro del centro comercial, afirmó ante la prensa el ministro del Interior, Joseph Ole Lenku, pareciendo minimizar los temores de encontrar en el edificio, muertas, a las 71 personas declaradas desaparecidas por la Cruz Roja. Lenku indicó que varios países, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Israel, Alemania y Canadá ayudan a las autoridades kenianas en la investigación que han abierto.

Por su parte, los ‘shebab’, el grupo islamista somalí vinculado a Al Qaeda que reivindicó el ataque, aseguró este miércoles en su cuenta de Twitter que “137 rehenes” murieron. El presidente keniano, Uhuru Kenyatta, y su gobierno “deben ser considerados responsables” de la pérdida “de las vidas de 137 rehenes en manos de los ‘muyahidines'”, dijeron los islamistas, y acusaron a las fuerzas kenianas de haber utilizado “gases químicos” para poner fin al ataque y de haber “provocado el derrumbe del edificio, para enterrar las pruebas y a todos los rehenes bajo los escombros”.

El martes, en un discurso en televisión para anunciar el fin de un asedio de casi 80 horas, Kenyatta previno que el número de víctimas aumentaría ya que el techo del Westgate se derrumbó parcialmente. El presidente decretó tres días de luto y prometió perseguir a los responsables. “Hay aún cuerpos atrapados” bajo los escombros, precisó.

Este miércoles al amanecer, los equipos de rescate trabajaban en las inmediaciones del centro comercial arrasado por las balas, las explosiones y las llamas. Expertos en explosivos ayudados de robots teledirigidos inspeccionaban el centro para comprobar que los islamistas “no dejaron ningún explosivo” en las tiendas, explicó una fuente de seguridad. Perros rastreadores buscaban bombas y cuerpos de los desaparecidos.

“Se autorizó a expertos forenses de otros países a unirse a la investigación en el lugar, entre ellos de Israel, Estados Unidos y Reino Unido”, informó el responsable de los servicios administrativos kenianos, Francis Kimemia.

Durante el asedio, estos tres países apoyaron a las fuerzas kenianas sin intervenir directamente, excepto Israel que, según una fuente de seguridad, podría haber estado presente en el interior del Westgate.

DUDAS SOBRE LA COMPOSICIÓN DEL MANDO

El comando, compuesto por entre 10 y 15 personas según las autoridades, entró el sábado al mediodía en el Westgate lanzando granadas y disparando contra los empleados y los clientes kenianos y extranjeros. A continuación, los atacantes se atrincheraron en el edificio con rehenes y se lanzaron una serie de asaltos para tratar de desalojarles de ese laberinto de tiendas y restaurantes repartidos en cuatro plantas cuyos pasillos desembocan en un hall central abierto hasta el techo.

Además de los cinco islamistas abatidos, los cuerpos de otros podrían encontrarse también bajo los escombros y se desconoce si algunos pudieron escapar. Once sospechosos fueron detenidos, informó Kenyatta, que no dio más detalles.

El ataque fue reivindicado el sábado por los ‘shebab’, quienes dijeron actuar en represalia por la presencia del ejército keniano en Somalia desde finales de 2011 y amenazaron con mayores ataques si Kenia no se retira del país vecino.

Sin embargo, la identidad de los miembros del comando es fuente de controversias. Tras el asalto, circularon rumores sobre la posibilidad de que el comando tuviera algún miembro extranjero, especialmente estadounidenses y británicos. Entre ellos, la británica Samantha Lewthwaite, viuda de uno de los kamikazes de los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres, apodada ‘la viuda blanca’ en los medios. Los ‘shebab’ “desmintieron categóricamente la implicación de una mujer” en el ataque y Uhuru Kenyatta no pudo confirmar la participación de británicos o estadounidenses, ya que “los expertos forenses están trabajando en la identificación de la nacionalidad de los terroristas”.

La policía keniana reforzó la vigilancia en las principales ciudades del país y miles de kenianos se desplazaron para donar sangre, hacer donaciones y ayudar a las víctimas.

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25-09-2013 / EFE – ABC.es

Desirée García

Nairobi, 25 sep El asalto al centro comercial Westgate de Nairobi, que durante más de tres días ha aterrorizado a los habitantes de la capital keniana, marcará un cambio en la vida de una ciudad que quizás no sopesó lo suficiente la amenaza que suponía la milicia salafista somalí Al Shabab, autora de la acción.

De momento, el asalto del Westgate ha causado 72 muertos (61 civiles, seis soldados y cinco terrorista), cifras todavía provisionales pues todavía no han sido retirados los escombros y se desconoce si ocultas entre ellos puede haber más víctimas.

Cuando ayer, martes, se superaban las 72 horas del ataque de Al Shabab, pocos taxistas se atrevían a hacer carreras hasta el barrio del centro Westgate, donde seguían las explosiones y disparos entre los asaltantes y las fuerzas de seguridad, antes de anunciarse el fin oficial del asalto.

Hoy, los vigilantes de seguridad del Sarit Center, otro de los recintos comerciales más exclusivos de la capital de Kenia, ubicado a pocos metros del Westgate, registran por primera vez las pertenencias de todos sus clientes antes de permitirles la entrada.

El despliegue de seguridad siempre ha sido llamativo en los lugares públicos de Nairobi, donde los empleados de Naciones Unidas y de las organizaciones internacionales tienen prohibido por contrato caminar por la calle al caer la noche.

Urbanizaciones, supermercados, centros comerciales y restaurantes son custodiados todo el día por guardias armados, a menudo están cercados por vallas electrificadas y cuentan con aparcamientos interiores para poder acceder en coche sin necesidad de entrar caminando desde la calle.

Entre los “expatriados” es común pensar que estas medidas de seguridad son más aparentes que reales, una forma de disuadir a los delincuentes y atracadores, el principal problema de la inseguridad ciudadana.

Hasta ahora, para permanecer seguro, bastaba con evitar adentrarse en barrios de chabolas como Kibera y no caminar por ningún lugar de la ciudad cuando cayera el sol.

“¿Por qué ha pasado esto? ¿Está preparada Kenia para combatir a Al Shabab?”, son preguntas que se repiten hoy en los informativos kenianos y en las tertulias de cafetería.

Al Shabab, que exige a Kenia que deje de combatirles en Somalia, donde trata de instaurar un Estado islámico de corte wahabí, se había cebado hasta ahora en Eastleigh, el barrio somalí de Nairobi, donde se registrado numerosos ataques con granadas en el último año.

El pasado julio, la Policía interceptó en un autobús en Nairobi un cargamento de explosivos, al parecer con destino a Mombasa, el principal puerto de Kenia, donde se esperaba el próximo ataque de Al Shabab.

Finalmente, el ataque se ha dirigido a un símbolo de la nueva economía africana: un “oasis comercial” para expatriados y kenianos de clase alta, los únicos que pueden pagar por una taza de café el dinero con el que una humilde familia keniana comería varios días.

Tras la matanza y el duelo, la consecuencia inmediata del asalto ha sido el miedo y el blindaje en una ciudad que, en algunos barrios, ya era una jaula de oro para extranjeros y clases pudientes.

Los coches hacían cola esta mañana a la entrada de edificios de oficinas, a la espera de que los “askari” -término suajili para los vigilantes- les revisaran los bajos, mientras que los empleados eran inspeccionados hasta los bolsillos.

La tragedia ha alimentado la solidaridad entre los kenianos, tradicionalmente divididos por rencillas tribales que explican acontecimientos violentos como los ocurridos tras las elecciones de 2007, por la que tanto el presidente de Kenia, Uhuru Keniatta, como su vicepresidente, William Ruto, deberán responder ante la Corte Penal Internacional.

“We are one” (“Somos uno”) es el lema más leído desde el inicio del asalto en las redes sociales, donde sirve para enlazar condolencias, muestras de apoyo y de orgullo nacional.

Centenares de voluntarios kenianos e indios formaron un equipo que durante cuatro jornadas ha prestado ayuda logística, sanitaria y psicológica al contingente militar y de periodistas apostados en las cercanías del Westgate.

Estos días han sido testigo del “mal indecible que existe en nuestro mundo”, dijo hoy el embajador de Estados Unidos en Kenia, Robert Godec.

También recuerdan al atentado de 1998 contra la Embajada de EEUU en Nairobi, que causó más de 200 muertos y se atribuyó Al Qaeda, la red terrorista con la que Al Shabab mantiene estrechos vínculos.

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Kenia despide a sus muertos y busca a “terroristas” entre los escombros

  • El Gobierno cree que apenas habrá víctimas civiles entre los escombros
  • La cifra oficial de muertos es de 72 aunque Al Shabab lo eleva a 137
  • Aún se desconoce la identidad de los terroristas, aunque hay un británico detenido
RTVE.es/AGENCIAS 25.09.2013 –

Kenia intenta recuperar la normalidad tras la tragedia. La ciudad de Nairobi inicia este miércoles el primero de los tres días de luto oficial por las víctimas del asalto al centro comercial Westgate por un grupo armado fiel a la milicia radical islámica somalí Al Shabab, mientras las fuerzas de seguridad siguen buscando cadáveres entre los escombros.

El ministro de Interior keniano, Joseph Ole Lenku, ha asegurado que es “improbable” que haya víctimas civiles entre las ruinas del Westgate y que ya solo esperan encontrar los cuerpos de los terroristas. “Estamos convencidos de que habrá un número insignificante de cuerpos bajo los escombros. No es probable que haya víctimas civiles, solo terroristas”, ha declarado.

El balance oficial es de 72 muertos, aunque se teme que la cifra aumente y cerca de 200 heridos, pero la Cruz Roja informó este fin de semana de que también hay 63 desaparecidos. Entre los fallecidos hay al menos 61 civiles, seis soldados kenianos y cinco asaltantes. Otras 175 personas resultaron heridas, de las que 62 continúan hospitalizadas.

Al Shabab, en cambio, ha usado su cuenta en Twitter para responsabilizar a las autoridades kenianas de la muerte de “137 rehenes” y de usar “gas químico” en el asalto.

La Cruz Roja continúa llamando a la ciudadanía a donar sangre para los heridos en puntos emblemáticos de la ciudad, como el Uhuru Park, uno de los más grandes de Nairobi.

Cadáveres bajo los escombros

Durante los enfrentamientos, que duraron cuatro días, tres pisos del centro comercial se derrumbaron, por lo que hay cuerpos sepultados entre los escombros. El ministro de Interior keniano ha indicado que las causas del desplome están siendo investigadas por un equipo de ingenieros que espera tener los resultados en el plazo de una semana.

En la recuperación de los cadáveres, Kenia cuenta con la colaboración de expertos forenses de Israel, Estados Unidos y Reino Unido. Las fuerzas de seguridad están utilizando además perros y robots de desactivación de explosivos para detectar posibles artefactos dejados por los asaltantes.

Asimismo, el asalto está siendo investigado por la Policía keniana en colaboración con el FBI, Scotland Yard, la Interpol y las fuerzas especiales de Israel y Alemania.

En los alrededores del Westgate, los agentes identifican de manera estricta a los propietarios que han comenzado a retirar los vehículos que dejaron abandonados.

En una alocución televisada a la nación, el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, declaró el martes el fin de la peor acción terrorista que ha golpeado al país desde el atentado de 1998 contra la Embajada de Estados Unidos en Nairobi, en el que fallecieron más de 200 personas.

Un británico entre los detenidos

La composición del grupo asaltante y la identidad de sus miembros aún no está clara. Según las autoridades, el comando estaría formado por 10 o 15 personas y entre ellos habría extranjeros.

Al menos 11 personas han sido detenidas. El Gobierno no ha confirmado la participación de ciudadanos británicos o estadounidenses, como se había llegado a afirmar. “Los expertos forenses trabajan para establecer las nacionalidades de los terroristas”, dijo el presidente keniano.

El fiscal general de EE.UU., Eric Holder, ha sostenido que todavía no puede verificar que haya norteamericanos implicados en el ataque, mientras que la BBC, que cita fuentes del Ministerio de Exteriores británico, asegura que al menos uno de los arrestados es británico.

El diario Daily Mail ha señalado que se trataría de un hombre de 35 años,  que fue retenido el lunes en el aeropuerto de Nairobi y que al parecer es de origen somalí. El hombre llevaba gafas oscuras y tenía moretones en la cara, lo que despertó las sospechas de los agentes de inmigración de la terminal aérea cuando se disponía a abordar un vuelo de la compañía Turkish Airlines.

Por su parte, la milicia islamista somalí de Al Shabab, que reivindicó el ataque, ha negado que en el mismo participara la británica Samantha Lewthwaite, apodada por los medios de comunicación como la “Viuda Blanca”. “No usamos a nuestras hermanas en esas operaciones“, dijo la milicia en un comunicado.

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Ahmed Godane, el temible líder radical islámico detrás del asalto al mall en Kenia

El dirigente del grupo Al Shabab no se deja fotografiar y es una figura clave en Somalia.

por Alejandro Tapia – 25/09/2013 – Latercera
Fuerzas de Kenia toman posición en el centro comercial Westgate de Nairobi, donde murieron más de 70 personas.© Reuters
Fuerzas de Kenia toman posición en el centro comercial Westgate de Nairobi, donde murieron más de 70 personas.

Tiene 36 años y hasta sus propios seguidores le temen. Cuando tomó el control de parte importante de Somalia en 2006, el jeque Moktar Alí Zubeyr, más conocido como Abu Godane, prohibió la música pop, las películas extranjeras y también que su milicia disfrutara de partidos de fútbol por televisión. “Eso no es para hombres”, habría dicho. Desde entonces, el líder del grupo islámico Al Shabab ha perdido influencia en el territorio somalí, pero ahora consiguió atención mundial después de que su grupo asaltara un mall en la vecina Kenia.

Por información que lleve a la localización de Godane, el gobierno de Barack Obama ofrece US$ 7 millones. No por nada, está en su lista de líderes terroristas. Ahora, luego de que la toma de rehenes en el centro comercial Westgate de Nairobi, que según el gobierno keniano terminó ayer luego de que “los terroristas fueron derrotados y humillados”, el foco de atención está puesto en la milicia Al Shabab y Godane.

El asalto, que se inició el sábado, dejó 61 civiles muertos, además de seis soldados kenianos y cinco rebeldes, aunque el número de fallecidos podría aumentar.

Al Shabab (“Los Jóvenes” en árabe) había amenazado con atacar Kenia desde fines de 2011, cuando las tropas de ese país ingresaron a Somalia para acorralar a ese grupo islámico, al que el gobierno de Nairobi acusa de varios secuestros en su territorio.

Según el Somaliland Sun, sitio web de noticias de esa región, Godane tiene la categoría de “emir” y hasta el propio Osama bin Laden advirtió sobre su carácter explosivo y su “cabeza caliente”, de acuerdo con una serie de cartas encontradas en su búnker en Abbottabad (Pakistán) luego de su muerte en 2011.

En una de esas cartas, Bin Laden -a quien Godane le ofreció sus servicios en 2009- le advirtió sobre las muertes innecesarias de civiles musulmanes en los enfrentamientos contra las tropas kenianas o de otros países que intervienen en Somalia. También, el entonces líder de Al Qaeda le dijo a Godane que estaba siendo muy violento en la implementación de la ley islámica.

SOMALILANDIA

Precisamente, ese punto ha sido especialmente crítico para el dirigente de Al Shabab. Ello, porque Godane se dedicó a atacar una serie de santuarios sufíes, una rama del islam que profesan muchos somalíes, pero que es completamente opuesta a la wahabí, seguida por los milicianos de Al Shabab.

De acuerdo con el American Enterprise Institute, Godane nació en Somalilandia, una región gobernada por clanes al noroeste de Somalia. El líder de Al Shabab forma parte del clan Isaac, estudió en una madraza (escuela religiosa) en Pakistán y luego habría recibido entrenamiento militar en Afganistán.

Si bien ha sido descrito por la prensa estadounidense como alguien impetuoso e impulsivo, su personalidad es todo un misterio. Tampoco se deja ver. Apenas existen fotografías suyas y la mayoría de las veces se comunica a través de audios grabados.

En su visión de la jihad (guerra santa), Godane estima que el control que ejerce su grupo en la frontera con Kenia forma parte de la arremetida global de Al Qaeda, red con la que estrechó vínculos recién en 2012. De hecho, los milicianos que dirige operan también en otros países de la región, como Eritrea y Uganda.

Según el sitio Somaliland Sun, en junio pasado un grupo leal a Godane asesinó a dos cofundadores del movimiento: su brazo derecho y amigo, Ibrahim Al Afghani, y el vocero Mukhtar Robow. Algunos expertos estiman que el ataque contra el mall en Kenia es un intento desesperado de Godane por afianzar su liderazgo.

En 2012, la revista Time situó a Godane en la lista de las 100 personas más influyentes. Y lo describió así: “Este emir ha transformado a su estratégico país en un lugar aún más inestable”.

Niño enfrentó a atacante

Es la historia más destacada por la prensa londinense. Según el Daily Mail, un niño británico de apenas cuatro años enfrentó a uno de los milicianos islámicos durante la toma de rehenes del centro comercial Westgate y le dijo: “Usted es un muy mal hombre”. Incluso, el niño habría protegido a su madre, quien recibió un disparo en una de sus piernas, y también a su hermana, de seis años.

Según el Daily Mail, el atacante mantuvo un breve diálogo con el niño, a quien le habría dicho: “Por favor, perdónenme, no somos monstruos”.

Después del incidente, la agencia británica Reuters publicó una imagen en la que aparecía el niño con un chocolate en la mano -regalado por el asaltante- junto a su hermana afuera del mall, y al lado el cadáver de una víctima.

Sin embargo, “por solicitud de la familia”, la agencia solicitó ayer que la imagen no podía ser publicada. Uno de los tíos del niño le dijo al diario inglés The Sun que “tuvieron un escape milagroso. Los terroristas dijeron que si había niños vivos en el supermercado del mall, éstos podían salir. Su madre tomó la decisión y salió con ellos”.

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EEUU ayudará a Kenia a investigar el ataque terrorista en centro comercial y a juzgar a sus autores

De acuerdo al embajador estadounidense en el país africano, Robert Godec, a petición del Gobierno de Kenia Estados Unidos continuará colaborando para detener el terrorismo.

por EFE – 25/09/2013 – Latercera

Estados Unidos proporcionará ayuda a Kenia para investigar el ataque de la milicia radical islámica Al Shabab en Nairobi y llevar a sus autores ante la justicia, anunció hoy el embajador estadounidense en el país africano, Robert Godec.

EEUU ya ha aportado ayuda médica, técnica y equipos para ayudar a las fuerzas de seguridad de Kenia, indicó Godec, en un comunicado.

A petición del Gobierno de Kenia, Estados Unidos continuará colaborando “para detener el flagelo del terrorismo”, añadió.

“La terrible violencia sin sentido que hemos visto en los últimos días en el centro comercial Westgate es, como dijo el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, un recordatorio del mal indecible en nuestro mundo“, subrayó el embajador.

Godec trasmitió sus condolencias a las familias y amigos de aquellos que han muerto o han resultado heridos en el asalto, entre ellos ciudadanos estadounidenses y personal de la embajada “tocado por la tragedia”.

“Nuestros pensamientos y oraciones están con todos los kenianos, y todos los que han sufrido este ataque”, añadió.

El embajador elogió el “extraordinario trabajo” de las fuerzas de seguridad kenianas, militares y persona médico.

“En su respuesta a este ataque terrorista brutal, los kenianos han demostrado una gran solidaridad y que son un pueblo fuerte y resistente“, destacó.

Godec resaltó que “kenianos y estadounidenses están unidos por valores compartidos y un compromiso con la paz y la justicia”.

“Este ataque sólo servirá para fortalecer nuestra voluntad de defender la libertad, la lucha contra el extremismo y promover la tolerancia“, apostilló.

“Como en estos últimos 50 años, Estados Unidos estará al lado de Kenia”, concluyó.

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Kenia pone fin al ataque yihadista

Las fuerzas de seguridad despejan el centro comercial y detienen a 11 personas

El presidente alerta del intento de romper el carácter multiétnico del país

 Nairobi 24 SEP 2013 – El País.com (España)

Los alrededores del centro comercial, esta mañana. / ATLAS

“Hemos humillado y derrotado a nuestros atacantes”. Con estas palabras el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, ha dado este martes por concluido el asalto terrorista a un centro comercial de Nairobi, que se prolongaba desde el pasado sábado. “Todavía quedan varios cuerpos atrapados entre los escombros”, ha señalado el mandatario durante un mensaje televisado a la nación. Al parecer una parte del edificio se ha derrumbado. Durante todo el día, los kenianos habían contenido el aliento ante la dilación de las actividades policiales y el sonido de disparos. Además de los 61 muertos ya contabilizados, Kenyatta ha anunciado que han perdido la vida seis miembros de las fuerzas de seguridad y cinco asaltantes. Once personas más han sido detenidas.

A mediodía del pasado sábado, un grupo de hombres armados, estimados entre 10 y 15 según las fuentes, entró a tiro limpio en el centro comercial Westgate, en una de las barriadas acomodadas de Nairobi. Al menos un millar de personas se encontraban en ese momento en la galería comercial, una de las más modernas de la capital keniana. En las horas siguientes, la mayoría lograron escapar o fueron rescatadas por las fuerzas de seguridad, pero los asaltantes, que un portavoz de Al Shabab identificó como miembros de ese grupo extremista somalí, lograron hacerse con varios rehenes a los que amenazaban con matar si se intentaba liberarlos. Su acción ha sido una represalia por la actuación de las tropas kenianas en el sur de Somaila.

“No ha sido un trance fácil para ninguno de nosotros”, ha dicho Kenyatta, uno de cuyos sobrinos murió junto a su novia en el atentado. “Nuestros atacantes querían destruir el carácter esencial de nuestra sociedad”, ha señalado en referencia al carácter multiétnico y plurirreligioso de Kenya, un país con un 12% de musulmanes y en el que también ha encontrado refugio de la guerra civil una significativa colonia somalí.

Fuente: agencias y elaboración propia. / MARIANO ZAFRA / EL PAÍS

Sin embargo, lejos de abrir una brecha, el brutal ataque terrorista ha hermanado a los kenianos que, tal como ha destacado el presidente, “han mostrado unidad, altruismo y empatía”. Una colecta telefónica ha recogido 16 millones de chelines (145.000 euros) para ayudar a las familias de las víctimas. Otro ejemplo de esa solidaridad se podía observar en las inmediaciones del Westgate, donde un centro religioso y comunitario hindú había abierto sus puertas y ofrecía comida a los periodistas y los miembros de los servicios de emergencia que montaban guardia desde el sábado.

En varias ocasiones durante el día, sanitarios, reporteros y curiosos agrupados en una rotonda cercana oyeron tiros, e incluso una pequeña explosión. La última vez, hacia las cinco y media de la tarde, las salvas se produjeron después de que los cámaras observaran a través de sus teleobjetivos a un grupo de soldados moviéndose por entre las ventanas del tercer piso.

En ese momento, no estaba claro si disparaban a los terroristas, o simplemente para cubrirse unos a otros, según iban avanzando por el interior del recinto, con una superficie total 32.000 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas que albergaban 80 tiendas. Sólo tras la intervención del presidente ha quedado claro que las fuerzas especiales kenianas llevaban a cabo una operación de limpieza, tienda por tienda, para asegurarse de que no quedaban asaltantes escondidos o trampas explosivas.

En una guerra de propaganda paralela a las operaciones policiales, Al Shabab recurrió a Twitter para ir desmintiendo a las autoridades kenianas, cuyas informaciones resultaban a menudo contradictorias. Así, desde la última cuenta abierta a su nombre, después de que los administradores de la red social cerraran las tres anteriores, los extremistas somalíes han desmentido durante el día que hubiera acabado el asalto y que no quedaran más rehenes.

“Hay numerosos cuerpos aún esparcidos dentro del centro comercial y los Muyahidín mantienen sus posiciones #Westgate”, aseguraba uno de sus tuits. En otro mensaje, defendían que aún había rehenes con vida.

Esa información ha resultado inicialmente creíble porque tras los últimos rescatados el lunes, la Cruz Roja dijo tener una lista de 51 personas cuyos familiares creían en el centro comercial y de las que no se tenía noticia. A falta de conocerse el número de cuerpos que permanecen bajo los escombros, es uno de los datos que queda por aclarar.

Las autoridades kenianas también tendrán que esclarecer el número y las nacionalidades de los asaltantes. La ministra de Exteriores, Amina Mohamed, declaró a la cadena de televisión PBS que “dos o tres de los terroristas eran estadounidenses y uno, una mujer, británica”.

Al Shabab ha negado que hubiera extranjeros implicados en el ataque. Por su parte, el presidente Kenyatta ha dicho que no podía confirmar las informaciones relativas a la nacionalidad de los terroristas y que habrá que esperar al análisis de los forenses para determinar las nacionalidades.

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‘Enterró Las pruebas y los rehenes bajo los escombros’

Al Shabab acusa a Kenia de matar 137 rehenes al intentar frenar el asalto

Varios soldados kenianos, en el centro comercial de Nairobi.| ReutersVarios soldados kenianos, en el centro comercial de Nairobi.| Reuters

Efe | Nairobi – El Mundo.es

miércoles 25/09/2013 

La milicia radical islámica Al Shabab ha asegurado que un total de 137 rehenes han perdido la vida durante su asalto al centro comercial Westgate en Nairobi.

“Tras fracasar en vencer a los muyahidín, dentro del centro comercial, el Gobierno keniano diseminó gases químicos para finalizar con el asedio”, informaron los fundamentalistas a través de su cuenta de Twitter.

Al Shabab responsabiliza al presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, y a su Gobierno de lo ocurrido en Westgate y de las vidas de 137 personas que fueron retenidas por los muyahidín”, aseveraron.

Los radicales islámicos avisaron de que al demoler el edificio comercial, el Ejecutivo de Kenia demolió “enterró todas las pruebas y los rehenes bajo los escombros”.

Al Shabab sostiene que las fuerzas de seguridad kenianas lanzaron proyectiles con armas químicas dentro del recinto comercial. Esta acción habría provocado la muerte de todos los rehenes retenidos por el grupo terrorista, según dijeron.

De las 3.000 personas que se calcula estaban presentes en el centro comercial, según el Gobierno 61 perdieron la vida y más de 200 resultaron heridas. También murieron seis soldados.

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