La violencia se desborda en El Cairo con un nuevo pulso entre islamistas y Policía


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La autoridad controla la situación en Egipto tras una jornada con 53 muertos

07-10-2013 / EFE

Las calma ha vuelto hoy a Egipto después de que las autoridades controlaran anoche la situación provocada por los enfrentamientos con islamistas, que han dejado al menos 53 muertos y 271 heridos, según el último recuento oficial.

En un comunicado, una fuente del Ministerio del Interior apuntó que las fuerzas de seguridad dominaron anoche la situación tras los choques con seguidores del depuesto presidente Mohamed Mursi, que salieron a las calles en una jornada festiva en la que se celebraba el cuadragésimo aniversario de la guerra de 1973 con Israel.

La fuente subrayó que durante esos choques entre los efectivos del orden y los islamistas los manifestantes emplearon armas de fuego y perdigones.

Las autoridades detuvieron, además, a 243 personas en la provincia de El Cairo y 180 en Giza, que abarca también parte de la capital.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Sanidad Jaled al Jatib precisó en declaraciones a la agencia de noticias estatal Mena que el número de víctimas durante el día de ayer aumentó a 53 muertos y 271 heridos.

La mayor parte de los fallecidos se produjo en El Cairo y en Giza, aunque también hubo muertos en las provincias de Minia y de Beni Suef, en el centro del país.

La Coalición Nacional de Defensa de la Legitimidad, que engloba a los Hermanos Musulmanes y otros grupos afines, calificó en un comunicado los hechos de ayer de “masacre” e instó a los egipcios a seguir manifestándose toda la semana bajo el lema “El pueblo recupera el espíritu de octubre”.

Asimismo, hizo un llamamiento a los estudiantes universitarios para que protesten el próximo martes “para condenar la continuación de las masacres contra los egipcios” y pidió a sus seguidores que el próximo viernes acudan a la plaza cairota de Tahrir.

Se trata del mayor estallido de violencia en Egipto desde el pasado 14 de agosto tras el desalojo de las acampadas de los seguidores de Mursi en la capital.

En un discurso anoche en el estadio de la Defensa Aérea, el jefe del Ejército, Abdel Fatah al Sisi, aseguró que los soldados seguirán cumpliendo el “mandato del pueblo para afrontar el terrorismo”.

“Somos responsables ante Dios de continuar cumpliendo el mandato, protegeremos a Egipto y a los egipcios, esto es una promesa”, señaló Al Sisi en su alocución, con motivo del aniversario de la guerra de 1973.

El también ministro de Defensa destacó el vínculo del pueblo egipcio con el Ejército del país y afirmó que las Fuerzas Armadas “son más fuertes que las pirámides, gracias al pueblo”.

Mursi fue depuesto por los militares el pasado 3 de julio, tras multitudinarias protestas que pedían la celebración de elecciones presidenciales a anticipadas los días anteriores.

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Al menos 53 muertos y 271 heridos

La violencia se desborda en El Cairo con un nuevo pulso entre islamistas y Policía

Enfrentamientos entre la policía y los manifestantes en El Cairo. | Reuters

Enfrentamientos entre la policía y los manifestantes en El Cairo. | Reuters

  • Los Hermanos Musulmanes toman las calles contra del golpe de Estado
  • La simbólica plaza Tahrir, blindada por el ejército y la policía
  • Las fuerzas de seguridad egipcias arrestan a 423 personas en El Cairo

Francisco Carrión | El Cairo – El Mundo.es

lunes 07/10/2013 

Tocados sí. Hundidos no. La jornada de ayer, la más sangrienta desde que en agosto las fuerzas de seguridad desalojaran brutalmente las acampadas islamistas, demostró que los islamistas mantienen el aliento y pueden desafiar todavía a policía y ejército en las calles de todo el país. Sus militantes, desmovilizados durante las últimas semanas, se han recuperado del golpe y se han sacudido el miedo.

Ni la propaganda estatal -repetida hasta el hartazgo en la televisión estatal y los canales privados- ni la amplia campaña de arrestos que ha descabezado los Hermanos Musulmanes han logrado silenciar el grito de quienes denuncian la asonada y piden el regreso de Mohamed Mursi, retenido en paradero desconocido desde julio y con un largo calvario judicial por delante. Su órdago a las autoridades, enrocadas en el uso de la fuerza y en avanzar a toda costa en la hoja de ruta, y la ausencia de cualquier atisbo de negociación política condenan a Egipto a una prolongada inestabilidad.

Cuatro décadas después, Egipto ha festejado este domingo la ‘victoria’ en la guerra árabe-israelí de 1973 entre estrictas medidas de seguridad y salpicado de protestas rivales. El enemigo no viene ya de fuera. Los Hermanos Musulmanes y sus aliados, demonizados por el nuevo régimen, han tomado las calles de todo el país en contra del golpe de Estado que derrocó a Mohamed Mursi mientras la simbólica plaza Tahrir de El Cairo, blindada por ejército y policía, se ha rendido a los uniformados y a su líder Abdelfatah al Sisi.

Los choques entre islamistas y fuerzas de seguridad han dejado al menos 53 muertos y 271 heridos en todo el país, según el Ministerio de Sanidad. Los Hermanos Musulmanes han informado de que partidarios de Mursi han perdido la vida en la céntrica calle Ramsis de El Cairo; en el distrito capitalino de Doki y en Delga, a unos 300 kilómetros al sur de la capital egipcia. Además, las fuerzas de seguridad egipcias han arrestrado a 423 personas en El Cairo.

Delga, situada en la provincia de Minia, estuvo bajo control de los islamistas desde el brutal desalojo de las acampadas el 14 de agosto hasta hace tres semanas, cuando las fuerzas de seguridad lanzaron una ofensiva para reconquistarla. Los cuatro manifestantes han muerto cuando la marcha islamista se aproximaba a la comisaría de la ciudad. Los afines a Mursi han lanzado piedras a la policía, que ha replicado abriendo fuego.

El país árabe celebra la efemérides que allanó el camino para recuperar el Sinaí en estado de alerta. Las autoridades han reforzado la seguridad después de que el viernes cinco manifestantes islamistas perdieran la vida en varios choques con la policía. Ambos bandos, barbudos y afines a la cúpula castrense, se han citado en Tahrir, lo que ha despertado el temor a una nueva jornada sangrienta.

La presidencia advirtió ayer que cualquiera que proteste contra las fuerzas armadas durante este domingo será considerado un agente extranjero. “No es digno convertir la batalla contras las autoridades en un conflicto contra la nación“, indicó el portavoz presidencial Ahmed al Muslimani en declaraciones a la agencia estatal de noticias Mena. El Ministerio del Interior, por su parte, ha señalado que impedirá “cualquier acción fuera de la ley o tentativa de obstaculizar servicios, carreteras y avenidas por parte de quienes instigan al caos”.

Tributo a los héroes

El ardor guerrero recorre la parrilla televisiva y los aledaños de Tahrir, el perímetro que en 2011 derrotó a Hosni Mubarak. A primera hora de la mañana cazas F-16 del ejército egipcio han atravesado el cielo de la capital. Anoche, en una alocución televisiva, el presidente interino Adli Mansur instó a participar en los festejos. “Celebrad la victoria (de 1973 contra Israel) y apoyad al ejército en cualquier barrio, calle y plaza de Egipto”, arengó.

La Hermandad, en cambio, no se achica y desafía las amenazas. El viernes sus acólitos protagonizaron una demostración de fuerza con las protestas más multitudinarias desde el desalojo de los campamentos en El Cairo, que se saldaron con más de 600 muertos. Y este domingo miles han tomado las calles de varios barrios de El Cairo, Alejandría y las ciudades del Delta del Nilo y el sur del país.

La alianza que reúne a los islamistas ha llamado a convertir las manifestaciones en “un tributo a los héroes del Ejército nacional y patriótico” frente a la actual cúpula castrense, responsable de la asonada que desbancó a Mursi el pasado 3 de julio. “Los auténticos líderes son quienes cumplen con su responsabilidad en circunstancias difíciles y apuntan sus armas hacia el verdadero enemigo, en las fronteras de la patria”, agregó el bloque en un comunicado.

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Seis soldados mueren al norte del país

Los islamistas anuncian más protestas y llaman a tomar Tahrir el viernes

Sandalias, sangre y piedras en la calle Ramsés de El Cairo. | Afp

Sandalias, sangre y piedras en la calle Ramsés de El Cairo. | Afp

Francisco Carrión | El Cairo – El Mundo.es

 lunes 07/10/2013 

Tras la tempestad que dejó ayer al menos 53 muertos y más de 200 heridos, una calma relativa se ha instalado este lunes en El Cairo. La violencia sigue instalada en otras zonas de Egipto. Al menos seis soldados han muerto en la ciudad de Ismailia, en el norte del país, en un ataque de hombres armados. A su vez, dos personas han fallecido y otras 48 han resultado heridas en una explosión a las puertas de un edificio de la seguridad en el sur de la península del Sinaí.

Entretanto, los islamistas lloran a sus mártires y reclaman una investigación internacional de “los crímenes” cometidos por el líder del ejército y presidente ‘de facto’ del país Abdelfatah al Sisi. El general prometió ayer que seguirá cumpliendo “el mandato popular de luchar contra el terrorismo”.

El baño de sangre que tiñó ayer las calles de El Cairo durante la fiesta nacional que conmemora la guerra árabe-israelí de 1973 demostró que los partidarios de Mohamed Mursi, derrocado el pasado 3 de julio, han recuperado el aliento. “El aumento de los manifestantes indica la resistencia y la perseverancia frente a las fuerzas golpistas. La mayoría del pueblo está decidido a recuperar la legitimidad perdida“, señaló la ex parlamentaria de la Hermandad Azza el Garf.

Crecida por el éxito de participación de ayer, la Alianza Nacional en Defensa de la Legitimidad -que reúne a los defensores de Mursi- ha anunciado este lunes una nueva semana de movilizaciones bajo el lema de ‘El pueblo recupera el espíritu de Octubre’. Este lunes ya se han registrado pequeñas protestas a las puertas de la Universidad de El Cairo y en distintas provincias del país.

Y aunque ayer no lo lograron, los islamistas han llamado a tomar el próximo viernes la simbólica plaza Tahrir. “Tahrir pertenece a todos los egipcios y nadie nos impedirá manifestarnos allí a pesar de los sacrificios”, agrega. “Mientras los golpistas tienen celebraciones festivas para una facción de la nación en la que bailan sobre los cadáveres de sus compatriotas que se oponen al golpe, envían a sus fuerzas para matar, mutilar y arrestar a los egipcios pacíficos”, denuncia el bloque en un comunicado.

Entretanto, Al Sisi -honrado como un salvador por la multitud que ayer acudió a Tahrir- manifestó anoche que seguirá con la represión. “Somos responsables antes de Dios de seguir cumpliendo con el mandato popular y proteger a Egipto y los egipcios”, declaró en el discurso del cuadragésimo aniversario de la guerra árabe-israelí que allanó el camino a la devolución de la península del Sinaí. “El ejército es tan fuerte como las pirámides gracias al pueblo“, insistió antes de reconocer que “las fuerzas armadas están dispuesta a sacrificar la vida de sus miembros por el bien del pueblo”.

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51 muertos en una nueva jornada de enfrentamientos en el centro de El Cairo

Choques entre manifestantes a favor del Ejército y partidarios del depuesto presidente Morsi

Los Hermanos Musulmanes no consiguen volver a ocupar la plaza Tahrir

 El Cairo 6 OCT 2013 – El País.com (España)

REUTERS-LIVE!/FOTO: AP

La conmemoración del 40 aniversario de la última guerra contra Israel el domingo se tiñó de sangre en Egipto. Mientras varios miles de personas celebraban la efeméride mostrando su apoyo al Ejército en la plaza Tahrir, en sus aledaños, las fuerzas de seguridad se enzarzaron en una sangrienta batalla con los partidarios del presidente depuesto Mohamed Morsi, que intentaron infructuosamente entrar en la mítica plaza. Según la agencia oficial Mena, la jornada de protestas, la más violenta de las últimas semanas, se ha saldado con 51 muertos y centenares de heridos en todo el país.

Miles de personas agrupadas en varias manifestaciones convocadas por la coalición anti-golpe se acercaron a la plaza Tahrir desde diferentes puntos a primera hora de la tarde. Las fuerzas de seguridad respondieron de forma contundente, lanzando gases lacrimógenos y ráfagas de disparos al aire para dispersar la multitud. Se inició entonces una durísima batalla que se prolongó durante varias horas, y a la que se sumaron civiles contrarios a los Hermanos Musulmanes, armados con palos y cuchillos.

Las escenas más violentas tuvieron lugar en los barrios de Ramsés y Dokki, donde perecieron la mayoría de las víctimas. A los gases lacrimógenos y disparos, los manifestantes respondían lanzando piedras, botellas de cristal y cohetes de fuegos artificiales. Entre los antidisturbios, se podía ver a varias personas no uniformadas sosteniendo armas automáticas, sin estar claro si eran civiles o agentes de paisano.

Entre unos y otros, en tierra de nadie, se elevaban negras columnas de humo de las fogatas encendidas por los activistas para impedir la visibilidad de sus adversarios, y dispersar el olor de los gases. De fondo, se a ratos se escuchaban melodías patrióticas. Decenas de manifestantes, la mayoría ensangrentados, fueron arrestados y conducidos a furgones policiales entre una lluvia de golpes tanto por parte de los agentes como de la turba de jóvenes detractores de la cofradía.

“No es cierto que todos nosotros seamos de los Hermanos Musulmanes. Por ejemplo, yo no lo soy. Simplemente, estoy en contra de la intervención del Ejército en la política. Los militares ya gobernaron el país durante 60 años y demostraron su incompetencia. Es la hora de la democracia”, explicaba Shafiq, un hombre de mediana edad que se dedica al sector del turismo. “Tras el golpe de Estado, los turistas se han marchado. No hay trabajo. Es un desastre”.

Las movilizaciones de ayer fueron la primera verdadera demostración de fuerza de la coalición anti-golpe, liderada por los Hermanos Musulmanes, desde la represión que siguió al brutal desalojo del campamento islamista de Rabá al-Audawiya a mediados de agosto, y que conllevó también la imposición del estado de emergencia y un estricto toque de queda. En los últimos tres meses, se calcula que han muerto ya más de 1.000 personas en disturbios callejeros.

Desde el derrocamiento de Mohamed Morsi el pasado 3 de julio, las nuevas autoridades se han negado a ceder a la oposición islamista la mística revolucionaria de Tahrir. Los uniformados han controlado con celo el acceso al centro de El Cairo, e incluso se encuentra cerrada la parada de Metro situada debajo de Tahrir. Sin embargo, la prohibición de concentrarse allí no se aplica al otro bando de una sociedad profundamente polarizada.

Después de formar largas colas y pasar por debajo de un detector de metales, varios miles de personas celebraron ayer en Tahrir el 40 aniversario de la guerra contra Israel, y expresaron su apoyo a las Fuerzas Armadas. Un mar de banderas egipcias, punteada por carteles del general Abdelfattá al Sissi, ministro de Defensa y verdadero hombre fuerte del nuevo régimen, se agitaba con entusiasmo cada vez que un escuadrón de cazabombarderos o de helicópteros sobrevelaba la plaza.

Por otro lado, ayer fueron puestos en libertad dos periodistas canadienses que arrestados a mediados de agosto en las inmediaciones de una manifestación islamista. Hace tres días, los dos documentalistas pusieron fin a una huelga de hambre de más de dos semanas tras haber conseguido mejorar las condiciones de su detención.

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