Maduro pide superpoderes por un año para combatir la corrupción en Venezuela


  • Maduro pide superpoderes por un año para combatir la corrupción en Venezuela
  • Maduro pide poderes para gobernar por decreto durante un año
  • La oposición pide que los poderes especiales de Maduro se decidan en referéndum

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Maduro pide superpoderes por un año para combatir la corrupción en Venezuela

Por Sofia MISELEM (AFP)

Caracas — El presidente venezolano, Nicolás Maduro, pidió el martes al Parlamento de su país superpoderes por un año para, combatir la corrupción sin distingo de partidos y una supuesta “guerra económica”, iniciativa que la oposición, que lo increpó a gritos en el recinto, tacha de persecución política.

“Solicito a nombre del pueblo venezolano poderes habilitantes especiales para doce meses y lanzar una lucha temprana en este 2013 para combatir con mucha fuerza, mucha entereza y mucha decisión la corrupción y para dar un revolcón a los corruptos y a sus cómplices”, dijo Maduro en su discurso de casi tres horas ante el plenario de la Asamblea Nacional.

Desde que Maduro asumió el poder, el pasado 19 de abril, la crisis económica se ha agudizado, la inflación suma 32,9% en ocho meses, hay penuria de divisas, resultado del férreo control cambiario que disparó el mercado paralelo del dólar hasta casi septuplicar la tasa oficial, y una mayor escasez de alimentos y productos.

Maduro, cuya anterior comparecencia ante el poder legislativo fue el 19 de abril cuando asumió el poder, se presentó ataviado con la banda presidencial y atributos del poder.

En su discurso citó recurrentemente al fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013), quien le encomendó, dijo, combatir la corrupción “con mano de hierro”.

“Este es un asunto crucial, trascendente, de vida o muerte para la República Bolivariana de Venezuela. Si la corrupción sigue reproduciéndose y perpetuando su lógica capitalista destructiva aquí no habrá socialsimo”, fue uno de los argumentos del presidente.

Venezuela ocupa el puesto 165 de una lista de 176 países en el combate a la corrupción, según un índice elaborado por la ONG Transparencia Internacional, divulgado hace diez meses.

Maduro, que enfrentó por momentos gritos y abucheos de la oposición, atribuyó el desarrollo de la corrupción al “rentismo petrolero”, en referencia a los recursos energéticos, los mayores del planeta, que durante décadas han sido la principal fuente de ingresos de Venezuela.

“¡No me calo ningún chantaje de sector alguno! ¡Preparénse que voy con todo!”, clamó Maduro en respuesta a los reclamos opositores y al sostener que perseguirá tanto a la corrupción “amarilla” (oposición) y a la “rojo rojita” (oficialismo) que “son una y la misma cosa, responden a la misma lógica delictiva”.

Contra la “guerra económica”

Maduro también dijo que la ley habilitante le permitirá combatir lo que considera una “guerra económica” que, afirma, ha sido desencadenada por el sector privado ligado a la oposición y que según él es promovida por Estados Unidos, al que acusó de haber declarado “el fin de la revolución bolivariana”.

“La economía venezolana atraviesa una coyuntura especial toda vez que el aparato productivo del país está siendo impactado por una serie de distorsiones como son la especulación, el acaparamiento, el contrabando, el mercado de divisas ilegal”, dijo.

“Se me ha declarado la guerra. Ni un sólo de estos cinco meses (de la actual presidencia) se ha dado tregua ni cuartel para que el gobierno bolivariano tenga éxito y gobierne para todo el país”, dijo el mandatario.

La Asamblea recibió esta solicitud, que debe ser sometida a un primer debate en cinco días y a un segundo en los diez posteriores, sin estar claro cómo el oficialismo conseguirá el voto que le falta para llegar a 99 diputados –tres quintas partes del parlamento– que exige la Constitución para aprobar la denominada ley habilitante.

De aprobarse, esta ley habilitaría al Ejecutivo a emitir “decretos con rango y valor de ley” sin ser discutidos en la Asamblea. Todos los presidentes han solicitado estos poderes especiales en los últimos 40 años, entre ellos Hugo Chávez, quien emitió más de 200 leyes con estos superpoders en 2000, 2001, 2008 y 2010.

¿Diputado 99?

La solicitud es recibida a dos meses de las elecciones municipales en Venezuela, vistas como una suerte de plebiscito de su gobierno, y entre denuncias de que los superpoderes servirán para desatar una persecución política.

“No hay ninguna razón para darle poderes especiales al gobierno. (…). ¿usted no cree que la quieren aprobar para distraernos de los problemas del país?”, cuestionó este martes en su programa semanal en internet Henrique Capriles, excandidato presidencial opositor derrotado, que no reconoce a Maduro por considerar que llegó al gobierno en una elección fraudulenta.

La oposición acusa al oficialismo de utilizar la justicia para conseguir al diputado 99, promoviendo un proceso por peculado contra Mercedes Aranguren, exchavista convertida a la oposición que denuncia presiones para que vote la habilitante.

Maduro ha evocado que ya cuenta con el diputado 99, pero en su exposición no se refirió al tema mientras que el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, clamó al término de la sesión que esta solicitud “será aprobada” por el legislativo.

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Maduro pide poderes para gobernar por decreto durante un año

La Ley Habilitante, aprobada por el parlamento, otorga al Poder Ejecutivo la facultad de legislar

 Caracas 9 OCT 2013 – El País.com (España)
El presidente Nicolás Maduro saluda al lado de su esposa y Diosdado Cabello. / JUAN BARRETO (AFP)

Nicolás Maduro huye hacia adelante. En su discurso de la noche de este martes ante la Asamblea Nacional para pedir poderes especiales que le permitirán legislar por decreto, el presidente venezolano quiso refutar el carácter coyuntural de la grave crisis económica y de gobernabilidad que enfrenta su joven gestión, con apenas seis meses en el poder. Por el contrario: sostuvo que se trata de expresiones de una distorsión histórica y estructural, casi cultural, a la que se propone enfrentar con un espíritu de reconstrucción fundamentalista: “Debemos traspasar la barrera de no retorno de la revolución”, dijo, citando a Hugo Chávez, “y garantizar la irreversibilidad del camino al socialismo”.

Maduro ha pedido autorización para gobernar Venezuela por decreto durante un año. Con esos poderes pretende imponer “una nueva ética política” y “transformar la economía”. Aunque no adelantó las leyes que en la práctica impulsaría con esas facultades ni tampoco enumeró los temas en los que espera aplicarlas. A lo largo de su intervención de casi tres horas asomó posibilidades inquietantes que apuntan hacia la habilitación de tribunales populares –“no se pueden poner cortapisas a la contraloría del pueblo que quiere vivir en una nueva ética”-, una mayor estatización de la sociedad –“la burguesía todavía capta el 70 por ciento de la renta petrolera”-, y un control específico sobre los medios informativos –donde “domina la mentira y se devalúa la verdad”-”. De manera también tangencial, dio a conocer su criterio de que se debe conceder una “autoridad reforzada” para la Contraloría General de la República, e imponer la pena máxima y un castigo ejemplar a los reos de corrupción.

Pero el presidente venezolano no quiso dejar dudas de que, al consignar su proyecto de Ley Habilitante, pretende radicalizar una revolución autodenominada Bolivariana que hasta ahora ha consentido bolsones de liberalidad y tolerancia: “No he venido a pedir a la derecha ni tregua ni cuartel”, advirtió a sus adversarios a la vez que interpelaba a sus compañeros de partido: “Prepárense para la ofensiva que viene”.

Al aludir a sus camaradas no pareció jugar sino, de hecho, pareció que los amenazaba con una purga interna en lo que llamó “una revolución dentro de la revolución”. En una velada referencia a la boliburguesía –la clase empresarial que, en conexión con líderes políticos y funcionarios del chavismo, ha amasado enormes fortunas-, calificó de absurdo que la revolución pudiese dar origen a una nueva clase adinerada por lo que anunció el regreso del “látigo de Chávez”.

Acosado por el momento más crítico de la revolución que Chávez fundó en 1999 –y que en 2006 declaró “socialista”-, desde principios de la sesión especial del parlamento venezolano, Maduro emitió múltiples señales de que se preparaba para ejecutar un movimiento clave. Acudió en traje formal, con la banda presidencial terciada sobre el pecho. Hizo convocar a los representantes de todos los poderes del Estado y del alto mando militar, así como algunos de los embajadores más conspicuos del régimen en el exterior. Aunque todo procuraba transmitir solemnidad –un concepto casi antagónico con el chavismo-, Maduro se permitió algún detalle coloquial como cuando mostró la estatuilla de José Gregorio Hernández, un médico venezolano de principios del siglo XX, parte de un culto popular milagrero que la Iglesia Católica a regañadientes ha accedido a registrar en sus expedientes de santidad. El presidente anunció que se lo enviará a la presidenta argentina Cristina Fernández para que supere su convalecencia.

Fueron pocas esas salidas improvisadas del guion. Un guion que por primera fue explícito: contrariando la costumbre de su mentor y “líder eterno” y la suya propia, Maduro leyó el discurso. El texto, trufado de citas eruditas y menciones a Maquiavelo, Derrida, Aristóteles , Churchill o –cómo evitarlo- Bolívar, fue bosquejando el retrato robot del enemigo declarado de la revolución: la burguesía, a la que el presidente venezolano calificó indistintamente de “desalmada”, “apátrida” y “parasitaria”. Sólo que ahora la revolución decide combatirlo no con una consigna de lucha de clases sino bajo la bandera menos controversial de la lucha contra la corrupción. De acuerdo a Maduro, la burguesía necesita corromper a los funcionarios del Estado para asegurarse el control continuo de los destinos de la renta petrolera. Ahora le declara a ellos la Guerra a Muerte, parafraseado el título de un decreto de Simón Bolívar.

Maduro entregó el proyecto de ley al número dos del chavismo y presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, a quien ahora corresponde informar de para qué día se convocará la próxima sesión parlamentaria donde se va a discutir y votar la solicitud presidencial.

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La oposición pide que los poderes especiales de Maduro se decidan en referéndum

(EFE)

Caracas, 9 oct (EFE).- La oposición venezolana pidió hoy que la aprobación de la Ley Habilitante que daría poderes especiales al presidente, Nicolás Maduro, sea aprobada en un referéndum y sugirió las próximas elecciones municipales del 8 de diciembre como posible fecha para hacer la consulta.

“Frente a este hecho (la petición) la alternativa democrática le propone al país, al presidente de la República, a la Asamblea Nacional (AN) que vayamos a un referéndum sobre la necesidad o no de una Ley Habilitante”, declaró el diputado Hiram Gaviria a través del portal web capriles.tv, del líder opositor Henrique Capriles.

Maduro pidió ayer en la AN una Ley Habilitante para poder legislar sin control parlamentario durante una año a fin de luchar contra el “flagelo de la corrupción”.

Para Gaviria la aprobación de una ley de este tipo debe ser sometida a consulta popular para que los venezolanos decidan si quieren darle “más poderes de los que ya tiene” a Maduro.

“Si el Gobierno acepta nuestra propuesta constitucional de consultarle al pueblo venezolano, la fecha del 8 de diciembre u otra pudiera ser propicia para esa jornada democrática”, manifestó.

Señaló que con la búsqueda de la Ley Habilitante el Ejecutivo pretende “acentuar la represión” contra la “disidencia política (…) y en términos económicos”.

“Además de inoportuna esta Ley Habilitante es inconveniente a los intereses nacionales”, sostuvo.

El principal escollo con el que se encuentra el oficialismo es que solo tiene 98 de los 99 votos necesarios para otorgar a Maduro estos poderes, y la oposición ha cerrado filas contra todo intento oficialista de convencer a uno de los suyos de que dé el visto bueno a la solicitud presidencial.

“El diputado 99 que sea el pueblo”, indicó Gaviria en este sentido.

Maduro presentó la petición de poderes especiales como una solución de “vida o muerte” para el socialismo en su lucha contra la corrupción, un flagelo que identificó con el capitalismo, la oposición y los falsos chavistas.

El presidente señaló que con esos poderes buscará “nueva ética” y “adecentar el país”, una tarea en la que, dijo, “hay que recuperar el látigo” del fallecido Hugo Chávez.

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